AU – Prácticamente ignorando los hechos a partir del episodio 3.20 y cambiando algunos detalles de la historia en general.
Capitulo 5
Storybrooke – Presente
"¿Por qué seguimos aquí?" David la acuso.
"Claro, culpemos a Regina de todos nuestros problemas. ¿Por qué no me sorprende?" Regina se defendió. Estúpido Charming y su complejo de héroe.
"Regina," La dulce voz de Mary Margaret le estaba causando migraña. "Sólo intentamos ayudarte."
"¿Ayudarme? ¡Estas de broma!" Dejo caer sus manos sobre la isla de la cocina. David se movió para estar más cerca de Mary Margaret, "¿Creen que yo hice esto? ¡Qué borre un año de nuestras vidas y, oh si, al parecer nunca dejamos Storybrooke! En verdad son unos idiotas, es que no escucharon ni una sola palabra de lo que dije. ¡Yo no hice nada!
"Tienes que aceptar que no tienes el mejor record con las maldiciones."
Regina le lanzo una mirada a Charming.
"Y por si no era claro, creo que si estuvimos en el Bosque Encantado." Añadió Snow.
"¿De qué hablas? Por si no lo has notado, nadie recuerda nada."
"Por si no lo has notado" dijo David, imitándola "Hay más personas del Bosque Encantado allá afuera, personas que no vinieron con nosotros en la primera maldición."
Regina se sentía frustrada. No le gustaba no saber lo que pasaba en su pueblo. Si lo que decía David era verdad, y ahora había más habitantes en Storybrooke, eso solo significaba más problemas para ella.
Para todos los personajes de cuentos, Regina seguía siendo la Reina Malvada sin importar las veces que hubiera o siguiera salvando sus vidas.
Necesitaba pensar cuál sería su siguiente movimiento, pero los Charmings seguían en su propiedad y solo le causaban más irritación. Había algo más, pero no podía descifrar que era. Sentía un poco de hostilidad hacia ellos, trato de empujar el sentimiento pero le fue imposible.
¿Qué había pasado durante ese año?
Y lo más importante.
¿Quién los había maldecido?
Quizá los héroes tenían razón y fue ella quien los hizo olvidar a todos.
David noto el cambio repentino en Regina, y por un segundo, Regina casi le agradece que la dejaran a solas por un par de horas.
Regina vio como David rodeaba con su brazo a Mary Margaret, y entonces, Regina sintió un vacio, ¿Por qué sentía celos de ver los pequeños afectos de cariño entre los Charming?
Henry. Le hacía falta su hijo.
Tenía que ser eso.
Bosque Encantado – Hace 37 años
(Unas horas después de la desaparición de Rowan)
Regina finalmente sucumbió al sueño. Su decepcionante hija, se quedo dormida en brazos del ladrón después de llorar por horas, suplicándole que le devolviera a su bebé.
Cora se aburrió de espiarlos por el espejo. Agitando sus manos en el aire, la imagen desapareció, y en su lugar, su reflejo apareció.
Con una sonrisa, se giro y siguió el llanto de la recién nacida.
¡Por todos los dioses! Si que tenía buenos pulmones. Llevaban un par de horas en Wonderland, y nada paraba el llanto de la bebé.
Coloco su mano derecha sobre la niña, y considero deshacerse de ella ahí mismo. Un simple hechizo y terminaría con la existencia de la pequeña.
Pero no podía, aun sin su corazón, Cora sentía cariño por su nieta, no era exactamente amor, pero ahí estaba. Además de que sin importar quien fuera su padre, no podía matarle, por la misma razón que no pudo terminar con la vida de su primogénita.
La niña llevaba su sangre.
La tomo entre sus brazos y gruño cuando su nieta lloro aun más. Por primera vez, desde que la bebé llego a este mundo, la observo con detalle. Aun cuando su pequeña cara redonda estaba completamente roja, a causa de llorar por horas, era evidente que tenía una tez clara, los labios de color rosa, y sus cabellos eran tan oscuros como los de Regina. Noto que se le marcaban unos hoyuelos en ambas mejillas, definitivamente eso lo heredo de su padre. Sus ojos estaban adornados con grandes pestañas negras, pero la parte más difícil era descubrir su color, no los había abierto desde que dejaron el Bosque de Sherwood, pero apostaría a que tenía los ojos de Robin Hood.
Rowan of Locksley, adelanto su llegada al mundo en las primeras horas de un 10 de Julio, y era la perfecta combinación de sus padres.
Regina no solamente le había regalado parte de sus genes, la magia de la familia había pasado a ser parte de Rowan.
Cualquier ser mágico podría presenciar la magia de Rowan a kilómetros de distancia. Tenía que ser por el destino de sus padres. Cora había escuchado cuentos, leyendas, sobre hijos de almas gemelas, pero solo eran eso, cuentos que fueron cambiando con cada generación. Y el hecho de que dichos padres se habían enamorado, amor verdadero, no necesitaba más pruebas para confirmar de donde provenía el poder de la pequeña Locksley.
Era una tentación quedarse con la niña, criarla ella misma, explotar ese poder, pero no podía. Si se la quedaba, tarde o temprano, Rumplestiltskin se enteraría del poder de su nieta y estaba más que segura que el imp vendría por ella y no dudaría en asesinarla para quedarse con la niña. Cora amaba el poder tanto como Rumple, pero apreciaba más su vida, necesitaba estar viva para darle uso a ese poder.
Llamo a una de las criadas del palacio. Apareció una joven de cabello rubio y ojos azules, tenía alrededor de 17 años. La reconoció al instante, Bianca, el entusiasmo de la joven era exorbitante, incluso su nombre le recordaba a la princesa Snow White.
Empujo el cuerpecito de Rowan a los brazos de Bianca, y esta la tomo entre sus brazos enseguida.
"Tienes 5 minutos para hacerla callar, o tu cabeza servirá como decorativo en uno de los nuevos jardines."
Los ojos de la joven se abrieron con terror. Cora se marcho con una sonrisa triunfal, era bueno saber que aun no había perdido su toque.
Tenía que encontrar al autor, y cuanto antes.
Bosque Encantado – Durante el año que nadie puede recordar
(The Missing Year – EF)
Charming fue el primero en atacar, con la espada de frente, se fue contra Regina. Snow seguía gritándoles que se detuvieran pero nadie quería escucharle. David le hizo una señal a Blue, y las hadas desaparecieron con Snow White.
La Reina intento contraatacar con magia pero le fue imposible, recordó el trato que los Charming hicieron con Rumplestiltskin, su magia no podía dañarlos pero si podía protegerse.
Flechas eran lanzadas en diferentes direcciones. El ruido de metal contra metal retumbaba en sus oídos.
Robin detuvo el ataque de David, con una espada que Alan le había lanzado segundos atrás.
El arquero frunció el ceño al ver el intento fallido de Regina al utilizar magia, fue esa milésima de segundo de distracción que casi le cuesta su brazo izquierdo.
"¡Robin!" Regina sintió que su corazón se detuvo. La sangre se le calentó, estaba más que furiosa. Conjuro una espada, y la hizo chocar contra la de Charming.
"Por un momento casi me engañas, Regina," La voz de David soltaba veneno "¿O prefieres que te llamé Reina Malvada?"
Las palabras de David solo alimentaban la furia de Regina. ¿Cómo se atrevían a juzgarla después de todo lo que había hecho por ellos?
"Lo único bueno que has hecho en tu vida fue regresar a Henry a donde pertenece," el nombre de Henry atrajo su atención "con su verdadera madre. Emma."
"¡Cómo te atreves!" Regina le gritó, y la espada de Charming desapareció entre humo purpura.
David sintió el filo, de la espada que sostenía Regina, sobre su garganta.
Soltó una carcajada, "Anda, hazlo. Demuéstrale a todos la villana que aun eres y siempre serás."
Algo andaba mal.
Regina sentía la magia oscura en el aire, y no era la suya.
"Larga vida a la Reina Malvada" David aclamó, con la mirada dura y vacía, "¡Larga vida a la Reina Malvada!" repitió, alzando la voz para que todos le escucharan.
"¡Larga vida a la Reina Malvada!"
La vida de Charming estaba en sus manos, literalmente. Sería muy fácil acabar con él, terminar lo que empezó años atrás, quitarle a Snow White su primer amor, ¿sería lo justo, no?
"¡Larga vida a la Reina Malvada!"
Piensa en Henry, Regina. ¿Qué diría Henry, si supiera lo que estas a punto de hacer?
Robin.
Roland.
"¡Larga vida a la Reina Malvada!"
Entre el caos y los gritos, Regina sintió la presencia de Robin, veía sus labios moverse pero no escuchaba sus palabras. No entendía lo que estaba diciéndole. No estaba segura de querer saber lo que decía.
Reina Malvada.
¿Y si la veía igual que los demás? No, Robin la quería tal y como era, con todo y su oscuro pasado.
Robin tomo su mano, y entrelazando sus dedos, le dio un apretón.
"Creo en ti."
Regina cerró los ojos y se enfoco en Robin, Roland, y en quienes confiaba. No sería fácil y tomaría más energía de lo normal, pero tenía que sacarlos de ahí.
Poco a poco, sintió la magia apoderarse de su cuerpo. Escucho la confusión en algunos de la banda de hombres felices. Las explicaciones tendrían que esperar.
Reaparecieron a la mitad del Bosque de Sherwood.
Regina reconoció la sensación que subía por su garganta. Se libero del abrazo que Robin tenía sobre ella y dio unos pasos hacia los arbustos más cercanos, y vomito lo último que había comido.
Robin sostenía su cabello y acariciaba su espalda. Cuando su estomago termino de vaciarse, Robin le limpio la boca con una pañoleta, y finalmente, Regina se echo hacia atrás, dejando que Robin la sostuviera una vez más. La magia que utilizó recientemente la había dejado agotada.
Transportar a todas esas personas era casi imposible, pero lo había logrado, no tenía ni idea como lo hizo, pero estaban a salvo, por ahora.
"¡Papá! ¡Gina!" Tinkerbell lo puso en el suelo y Roland corrió hacia su padre y Regina. "¿Es Gina un ángel como mamá?"
La inocente pregunta de Roland le causo un nudo en el estomago, "No, Roland. Regina solo está cansada, pero se va a poner bien, ¿Cierto, Tinkerbell?"
El hada le mostro a Roland una de sus mejores sonrisas "No te preocupes, Roland. La Reina dormirá por unos días y cuando despierte estoy segura que querrá jugar contigo."
Horas, pensó Robin.
Tuck se llevo a Roland y Robin agradeció que su hijo no viera a Regina en ese estado, ya era bastante que el pequeño de los hombres felices pensara que Regina había sufrido el mismo destino que Marian.
"¿Estamos en Sherwood?" Tinkerbell pregunto, y Robin asintió con la cabeza sin quitar su mirada sobre Regina. "Utilizo demasiada magia." La rubia se acerco a Regina para examinarla más de cerca. "¿Robin?" Robin tardo unos segundos en mirar al hada y cuando lo hizo, no le gusto la expresión que Tinkerbell tenía sobre su rostro, miedo. "La cantidad de magia que uso, es imposible… debió haberla matado. Es un milagro que siga con vida."
Después de unos segundos de silencio, el Pequeño John pregunto ansioso, "Están seguros que ha sido la Reina quien nos ha traído aquí?" Se aclaro la garganta al ver la irritación en los ojos de Robin, "Es solo que esa magia era diferente, todos hemos visto a la Reina usar magia y siempre es de color purpura."
Oh, eso.
El humo que los envolvió a todos no era el mismo de siempre, era diferente, más claro y con una mezcla brillante. Robin estaba demasiado preocupado por Regina para pensar en la magia que los había traído al Bosque de Sherwood.
Las miradas iban entre Regina y Tinkerbell, querían respuestas y pensaban que el hada podría dárselas. Tinkerbell se mordió el labio inferior, estaba claro que sabía más de lo que dejaba saber, pero estaba incomoda por cómo le miraban.
Robin se puso de pie con Regina en brazos, quien aparentaba dormir tranquilamente.
"Estamos cerca del campamento, ¿Pequeño John? Confío en que aun recuerdas el camino."
Todos entendieron la indirecta y se esparcieron.
"Tinkerbell, necesito saber si Regina está en peligro."
"No más en el que estamos si no nos damos prisa y buscamos refugio. Zelena podría atacarnos en cualquier momento." El hada le recordó.
Robin se quedo insatisfecho pero no hizo más preguntas.
Tinkerbell tenía algunas teorías del por qué la magia de Regina había cambiado, pero no diría nada hasta hablar primero con Regina.
Caminaron por horas y para el anochecer, llegaron al viejo campamento, todo seguía igual.
Después de que todos se pusieron cómodos, Tinkerbell convenció a Robin de que comiera algo.
"Con todo lo que paso, no hemos tenido tiempo de hablar. ¿Cómo te sientes?"
¿Cómo se sentía? Confundido, frustrado, miedo de pensar que Regina pudo haber muerto.
"Para ser honestos, no estoy seguro." Tinkerbell se moría por hacer más preguntas, Robin lo noto, sabía lo que la rubia quería saber, "Regina me conto todo" Tinkerbell le miro con curiosidad "Sobre nuestra hija, quiero decir." Robin suspiro con frustración "No hemos tenido tiempo de hablar más sobre ella. Una parte de mi desearía que fuera mentira," antes de que Tinkerbell lo interrumpiera, continuo, "No me malinterpretes, amo la idea de un hijo con Regina, crear una persona con lo mejor de ambos, sería un sueño. Pero esto, el saber que pasó y no poder recordar, me hace sentir tan…" Furioso.
"El Ser Oscuro, si hay alguien que puede saber sobre lo que pasó es Rumplestiltskin."
Robin no confiaba en Rumplestiltskin pero Tinkerbell tenía razón.
Una vez más, el Ser Oscuro era el único que podría ayudarle.
Storybrooke – Presente
Zelena había vigilado a su hermanita en los últimos días. Regina no había dejado la mansión en las primeras 48 horas desde que llegaron a Storybrooke. ¿Quizá sentía miedo por lo que pudieran hacerle? No, Regina no temía por su vida, su hermana era demasiado astuta para dejar que le pusieran una mano encima. Inteligente, tal vez, pero no lo suficiente.
¿En verdad pensaron que podrían burlarse de ella?
Zelena supo enseguida sobre la maldición que lanzarían para volver a este mundo, solo tuvo que añadir una pasión de olvido y voilà, nadie recordaría nada sobre el ultimo año.
Hubiera sido más divertido dejar las memorias de Regina intactas, ver como Regina intentaba convencerles de que su hermana, la Bruja Mala del Oeste, era la malvada del cuento, eso si hubiera sido un gran show. Tenía que conformarse con saber que había separado a la Reina de su ladrón.
Detalles, detalles.
La campanilla sobre la puerta de Granny's anuncio la llegada de Regina. Zelena sonrió, aun con la cabeza en alto y postura firme, su querida hermanita se sentía insegura.
Zelena contuvo la respiración, aquí viene el momento esperado.
Regina había decidido esa mañana de salir de la mansión y dar la cara, al diablo con lo que todos pensaran de ella. Necesitaba aire fresco y, aun que no le agradaba respirar el mismo aire que los demás, tenía que convivir con otros humanos, si seguía viendo solo paredes se volvería loca.
Camino hasta Granny's, necesitaba pensar, distraerse, y su casa solo le recordaba a Henry.
Ignorando las miradas acusatorias que le lanzaban, entro a Granny's. La distracción funciono demasiado bien, lo último que supo fue que había chocado con alguien más y le había tirado la bebida que sostenía en sus manos, para su suerte, no le había caído nada encima.
La disculpa murió en la punta de su lengua.
Ojos azules se fijaron en sus ojos cafés. Su mirada era penetrante, había algo más que le resultaba familiar en el extraño, a quien ahora le debía un nuevo café.
Su corazón se acelero y sus mejillas se sonrojaron, estaba casi segura que con el silencio que había en Granny's, todos podían escuchar sus latidos.
"¡Oh, cariño! ¿Estás bien?"
La conexión que Regina sintió se rompió al ver a la pelirroja acercarse al hombre de ojos azules.
"Su Majestad, estoy segura que fue un accidente, por favor acepte nuestras disculpas." Zelena sintió nauseas, fingir tanta inocencia y terror por su hermana era peor de lo que pensó.
"Regina, mi nombre es Regina, y no hay ningún problema, la culpa ha sido mía…"
"Zelena." Regina se le quedo viendo, Zelena conocía esa mirada, su hermana no confiaba en ella. Robin seguía mirando a Regina con curiosidad, el también sentía esa chispa de atracción, Zelena entro en pánico al ver el reconocimiento en los ojos de Robin por unos segundos. Coloco sus manos sobre el pecho de Robin en forma territorial, y dijo con una enorme sonrisa fingida "Mi amor, no seas descortés con la Reina. Este de aquí es mi marido, Robin, Robin de Locksley."
Perfecto.
La confusión y sorpresa en la cara de Regina valió la pena el haber bloqueado su memoria del último año.
New York – Presente
Emma preparaba el desayuno mientras Henry estaba entretenido leyendo.
¿Desde cuándo había cambiado los videojuegos por libros?
"Ese es nuevo, no lo había visto antes." Emma comento, mientras ponía los platos sobre la mesa. "¿Once Upon A Time? ¿No estás algo grande para los cuentos de hadas?" bromeo.
"Uno nunca es grande para un buen cuento de hadas." Henry respondió con seriedad, hizo el libro a un lado pero noto que Emma no le quitaba la mirada de encima.
"¿De qué trata?"
"No estás lista para saberlo." Contuvo la risa, las palabras le eran familiares a Henry pero no a Emma.
Emma arqueo una ceja y le dio un sorbo a su café.
"¿Esperabas a alguien más?" Henry pregunto después de oír que alguien llamo a la puerta.
"No."
Emma se levanto y se dirigió a la entrada del apartamento. Abrió la puerta y se encontró con un hombre de cabello oscuro y una sonrisa traviesa, el atuendo de cuero que llevaba puesto lo hacían parecer un loco, y el hecho de que llevaba un garfio en la mano no le ayudaban en nada.
"¿Puedo ayudarte?" pregunto, haciéndole saber que su presencia no era bienvenida.
"Emma."
"¿Te conozco?"
El desconocido dio un paso hacía ella, y Emma apretó su mano en la puerta.
Killian alzo su mano y media en forma de paz, "Si y no" genial, tendría que empezar su mañana con un loco a su puerta, Emma pensó. "Me llamo Killian Jones, y tu eres Emma Swan, nos conocemos pero no lo recuerdas."
"Mira, no sé quién eres, ni me interesa. No tengo tiempo para locos."
Emma lo vio venir pero no tuvo tiempo de reaccionar. El sujeto tomo su rostro y le planto un beso.
¡Es que acaso tiene deseos de morir!
Emma le mordió el labio y le pateo sus partes bajas, de no ser por la situación, se hubiera reído de lo que acababa de suceder.
"¿¡Estás loco!? Tienes 5 segundos para desaparecer o llamare a la policía." Le advirtió.
"Emma, lo siento, pensé que funcionaria." Killian se defendió, mientras se retorcía de dolor, la mujer sí que sabía pegar, y duro. "Swan, tienes que escucharme, tus padres te necesitan, todos están en peligro, y Regina…"
"¿Qué le pasó a mi mamá?"
Ambos adultos se le quedaron viendo a Henry.
"Henry, estoy bien, ve a tu habitación mientras me hago cargo de esto." Emma le aseguro.
Killian lo miro con curiosidad, podía jurar que el chico lo reconocía, y su pregunta no tenía nada que ver con Emma.
Empujo su suerte, y respondió "Regina está bien, o al menos lo estaba la última vez que la vi." Bien, Henry parecía recordar, "Hay una nueva maldición, todos están de vuelta en Storybrooke y necesitan a Emma."
Emma los miro a los dos como si hubieran perdido la cabeza.
"¿De qué diablos hablas? ¿Maldición? ¿Storybrooke? Te estás escuchando, ¿Y quién es Regina?"
"Es una larga historia."
"Emma… mamá" Henry corrigió al ver la cara de perplejidad en su madre biológica, Emma no recordaba nada, "Lo que dice Hook, todo es real. Te voy a explicar pero tienes que tener la mente muy abierta."
"Okay… ya entiendo que está pasando aquí, me están jugando una broma"
"No es broma." Henry repitió, más serio que nunca.
Henry conocía a su madre a la perfección, se sentía arrinconada, no iba a creer las palabras de Killian por más que este intentara convencerla. Corrió por el libro que había dejado sobre la mesa y regreso en tiempo record.
"Sé que dije que no estabas lista pero no hay tiempo." Los dos adultos miraron el libro con curiosidad, y por último, fijaron su mirada sobre él, "Es tiempo de volver a casa."
