AU – Prácticamente ignorando los hechos a partir del episodio 3.20 y cambiando algunos detalles de la historia en general.
Gracias por sus comentarios y a todos los que se molestan en seguir leyendo.
"Under the idea that we can all make our own fates, that we have choices, is the reminder that sometimes we don't. That sometimes life is bigger than our plans. Bigger than us."
-Elizabeth Scott.
Capitulo 6
Bosque Encantado – Hace 38 años
(Un año antes del nacimiento de Rowan/Dorothy)
Respirando profundamente y con nerviosismo, Regina apresuro su paso. El Palacio se perdió entre la niebla y la oscuridad de la noche.
Sus escapadas del castillo le costaban cada vez más trabajo, la cantidad de Caballeros Negros que custodiaban las entradas de su prisión había aumentado en los últimos días. Porque eso era para ella, una prisión donde pasaría el resto de sus días obligada a cuidar a Snow White, la insufrible y malcriada princesa que le costó la vida a Daniel.
¿Y si Leopold sabía sobre lo de ella con Robin; uno de los ladrones más buscados entre los reinos vecinos? No, no podría, ella había sido muy cautelosa, incluso Robin no sabía toda la verdad de quien era realmente.
Robin me dejara cuando se entere que esta acortejando a una mujer casada, y no solo a una mujer casada común y corriente, no, está saliendo con la Reina. Una Reina cobarde que no se atreve a contarle sobre su linaje.
Regina pensaba que Robin la odiaría, el arquero no escondía su disgusto por la sangre real y a los de clase alta.
Tenía que poner fin a lo que sea que estaban haciendo. Relacionarse con ella solo le traería desdichas y más problemas. Si dejarlo ir significaba salvarle la vida, entonces, que así sea.
Miro hacia el cielo y observo la luna que comenzaba a ocultarse entre las nubes negras, el clima no estaba de su parte, comenzaría a llover pronto. Odiaba los días lluviosos, Snow se atemorizaba cuando había tormentas, la mocosa se escabullía a sus aposentos, cada vez que llovía con truenos y relámpagos, esos días tenía que jugar su papel de madrastra preocupada y amorosa, lo que avivaba más el odio que sentía hacia Snow White. Pero ese odio no parecía ser tan importante cuando estaba con Robin, ¿Cómo era posible quererle tanto cuando apenas y le conocía? Tinkerbell tenía razón, esta era su segunda oportunidad al amor, aunque nunca lo admitiría a su cara.
Tenía que darse prisa, lo más probable era que Robin estaría esperándola en su lugar especial –un pequeño claro en uno de los rincones más desolados en el Bosque de Sherwood. El estrecho entre su reino y Sherwood era realmente grande, pero no podía arriesgarse a salir a caballo sin ser vista por alguno de los Caballeros Negros, no le quedaba otra alternativa más que caminar por un par de horas.
Robin era un hombre honorable, nunca hacia preguntas a las que sabía no podría darle respuesta alguna. Esta era la 6 vez que se verían desde la noche que Tinkerbell la guió hacia él. Esas noches eran su única esperanza, una razón más para sobrevivir la vida en el castillo, y las noches en que los guardias personales de Leopold la escoltaban hacia sus aposentos para cumplir sus deberes como esposa. Le causaban nauseas el solo pensar en las manos del Rey sobre su cuerpo.
Llego al claro y frunció el ceño. Robin no estaba por ningún lado. Había demasiado silencio. Quizá se canso de esperarla y se marcho, no, él no haría eso, ¿o sí?
Regina estaba en conflicto con su voz interior cuando un par de brazos la rodearon por detrás. Robin la vio llegar, después de esperar por casi dos horas y debatir si debía irse, con resignación de que su amada no vendría esa noche, finalmente una figura familiar apareció entre la oscuridad y la poca luz de la luna que pasaba entre las nubes.
"¿Regina, estas bien? ¿Estás herida?" Robin se preocupo, Regina estaba temblando y su silencio no le ayudaba a calmar su preocupación. La giro para ver si tenía alguna herida superficial pero no encontró nada, solo a Regina en lágrimas.
"Estas asustándome, ¿Qué pasa Regina?"
Regina lo abrazo con fuerza como si su vida dependiera de ello, no confiaba en su voz, sus palabras la traicionarían si abría su boca. Robin regreso el gesto y enseguida comenzó a susurrarle palabras de aliento al oído, no entendía que estaba pasando, le dolía ver a Regina quebrarse de esa manera y no saber el por qué.
Después de unos minutos, sus sollozos sucumbieron.
"Lo siento, no sé que me paso." Regina se disculpo tratando de eliminar cualquier rastro de su repentino momento emocional.
"¿Estás segura? Eso no parecía nada. Si alguien ha intentado…"
"Robin, estoy bien, no me ha pasado nada." Le enseño una de sus mejores sonrisas, pero Robin no era ingenuo, podía ver más allá de sus mascaras. Maldito bandido, ya la conocía a la perfección y sin haber compartido mucho tiempo juntos.
Robin no quiso presionarla más, cuando estuviera lista le contaría el peso que llevaba cargando, esa angustia y tristeza que se reflejaba en sus ojos desde el día que la conoció.
"No quita el hecho de lo preocupado que estaba, has tardado más de lo normal." Aparto el cabello de su rostro, amaba sentir su cabello entre sus dedos, "Pero lo importante es que ya estás aquí."
Regina cerró los ojos al sentir los labios de Robin sobre los de ella, sus besos siempre le transmitían ese sentimiento que pensó nunca volvería a tener, calidez, ternura, amor. Un amor diferente al que vivió con Daniel, pero al mismo tiempo, Robin le regresaba a su vida.
Pero Daniel había muerto por ese amor que sentía por ella y Robin corría el mismo peligro si seguía a su lado. Su amor era una sentencia de muerte.
Robin sintió el cambio repentino en Regina, quien había dejado de responder a sus caricias. Puso sus delicadas manos sobre su pecho y lo aparto con fuerza.
"¿Regina?"
Se fuerte, es por su bien.
"Se acabo," Dijo sin emoción. "Lo que sea que pensaste que había entre nosotros no puede seguir."
Robin no creía en sus palabras, estaba seguro que había algo más.
"No, estas mintiendo, se que también sientes la conexión que hay entre nosotros." Aun con las protestas por parte de Regina, la tomo por la cintura con más fuerza y la obligo a verlo a los ojos. "¿Qué está pasando realmente? ¿A que le temes? Solo dime la verdad. ¿Es tu familia? Regina, si tu… si así lo quisieras yo podría llevarte lejos de aquí, huir juntos" Robin noto un pequeño reconocimiento en los ojos de Regina, "Se que apenas nos conocemos pero mis sentimientos por ti son reales, no puedo explicarlo, solo sé que mi corazón te pertenece completamente."
Huir juntos.
La muerte de Daniel.
Robin estaría mejor sin ella.
Tienes que ser fuerte. Rompe su corazón antes de que alguien más lo haga, literalmente.
Se rio en su cara, "¿Huir contigo? Oh querido, no sé que fantasía has creado en tu cabeza pero jamás, yo jamás huiría con un muerto de hambre," Oh dios, la mirada de Robin eran acuchilladas directo a su corazón, "¿En verdad creíste que cambiaria una vida de comodidad por ti?" Por supuesto que Robin había notado que venía de alguna familia de dinero, no cualquiera vestía como lo hacía ella.
Aun en el dolor que sus palabras tan crueles le habían causado, Regina se dio cuenta que había una parte de Robin que seguía dudando en sus palabras.
"Ya deberías de saberlo, personas como tú no pertenecen en mi mundo." Y con esas palabras, dio media vuelta y se marcho sin mirar atrás, pero sabía lo que había dejado.
Un hombre desecho con el corazón destrozado.
…
Tinkerbell volaba por los alrededores del castillo, iba en busca de Regina, se moría por saber cómo iban las cosas entre la joven y el hombre del tatuaje de león.
Cada noche después de que Regina visitara a Robin, Tinkerbell se aparecía y escuchaba a la Reina, la felicidad de Regina era contagiosa.
El hada tenía un mal presentimiento. Había demasiado movimiento en el castillo. Voló hacía el jardín de flores y se escondió entre las rosas. Caballeros Negros se preparaban para salir, y otros hacían rondas por cada rincón. Definitivamente algo no andaba bien.
"La Reina Regina deberá ser devuelta sin ningún rasguño para antes del amanecer, cualquier testigo deberá ser silenciado." El comandante ordeno a los caballeros.
"¡Oh, no!" Tinkerbell voló. Tenía que encontrar a Regina y Robin antes que los Caballeros Negros que ya habían salido en busca de la Reina.
Eso solo significaba una cosa: el Rey sabía todo.
…
La noche no podía ser peor.
Regina se cruzo de brazos y siguió caminando bajo la tormenta. La lluvia le impedía ver por dónde iba, tenía frio y estaba segura que tendría problemas si no llegaba pronto al Palacio.
Quería regresar y pedirle disculpas a Robin, contarle la verdad y hacerle saber que una vida con él sería un sueño comparado a lo que ahora era su vida.
Pero el Rey no se lo permitiría, si se enteraba de lo que había, hubo entre ellos, el precio por la cabeza de Robin aumentaría considerablemente.
Y también estaba Rumplestiltskin.
En qué lío había metido a Robin.
…
No fue difícil encontrar el campamento de Robin, sin contar el hecho de que Tinkerbell uso un poco de polvo de duendecillo.
Tinkerbell nunca se imagino lo rápida que podía ser cuando estaba alterada. Por lo menos el hechizo que utilizo para repeler el agua mientras volaba había sido de gran ayuda.
"¡Regina! ¡Robin!"
Algunos de los hombres felices se alarmaron, sacaron sus armas y buscaron la fuente de la extraña voz chillante.
Tinkerbell se cambio de su forma de hada.
"¡Tranquilos, es un hada!"
"¿Un hada?"
"¿Que hace un hada en nuestro campamento?"
Tinkerbell ignoro las preguntas.
"¡Regina!"
Robin se abrió paso entre sus amigos al escuchar los gritos del hada, ¿Cómo conocía a Regina? Y lo más importante, ¿Qué estaba haciendo aquí?
"¿Robin?" Tinkerbell pregunto angustiada al ver que Regina no estaba por ningún lado.
"M'lady, ¿nos conocemos?"
"¡Sí! ¡No! Es difícil de explicar. ¿Dónde está Regina?"
Robin apretó los puños de sus manos. Es que acaso le estaban jugando una broma.
"¡Robin! ¿Dónde está? Hoy se verían, ¿no es así?" El hada no entendía porque Robin actuaba como si el nombre de Regina fuera una enfermedad. Gruño. ¿Qué había hecho ahora?
"¿Eres un hada, cierto?" Tinkerbell asintió, no tenía tiempo para esto, Regina estaba en peligro "No sé qué juego se traen tu y… Regina, pero te sugiero que saces tu mágico tra…"
"¡Robin!" El Pequeño John lo reprimió.
"No sé que hizo para que te pusieras así pero no tenemos tiempo, Regina corre peligro."
Eso llamo la atención de Robin.
"Regina siente algo por ti" está enamorada de ti.
"Eso no fue lo que me dio a entender esta noche."
"Tiene miedo, no de ti sino por ti, Regina va a matarme," el tiempo se les estaba agotando "Robin, Regina es la Reina" El color desapareció del rostro de Robin, "Es la esposa del Rey Leopold."
Los hombres bombardearon a Robin con preguntas.
"El Rey sabe todo, no sé cómo, pero se entero que Regina estuvo viéndose a escondidas contigo, y los Caballeros Negros han salido en busca de Regina."
Si lo que Tinkerbell decía era verdad, explicaría porque Regina había terminado con lo que tenían. Y si los Caballeros Negros capturaban a Regina, no podía imaginar lo que el Rey haría con su joven esposa.
Robin había escuchado los rumores de la nueva esposa del Rey Leopold, demasiado joven, tanto como para ser su hija, pero nunca se imagino que Regina fuera la Reina. Sabía que venía de alguna familia noble, pero la Reina. Las cosas que debió haber pasado desde su boda.
Iba a enfermarse.
…
Regina escucho el galopeo de los caballos antes de verlos.
Caballeros Negros.
"¡Por ahí!"
Se echo a correr.
…
Entre Robin y Tinkerbell, les explicaron la situación a los hombres felices.
"No puedo pedirles que arriesguen sus vidas, el hada Tinkerbell y yo iremos tras Regina."
Una ola de NO se escucho por el campamento.
"No pueden detenerme, ya he tomado una decisión." Robin no podía creer que sus hombres se negaran a que fuera por el amor de su vida.
"Nadie ha dicho nada sobre detenerte. Robin, estamos contigo, después de todo, para que esta la familia." Dijo el Pequeño John, "Entonces, ¿Cuál es el plan?"
"Esto es lo que haremos." Tinkerbell repaso el plan una vez más.
Robin no confiaba mucho en la magia, pero Tinkerbell era un hada, y las hadas eran buenas ¿no? Además de que era amiga de Regina. Confiaba en ella.
"¿Estás segura que va a funcionar?"
"Esto fue lo que guio a Regina hasta a ti."
El arquero la vio con curiosidad.
"Pero esa es otra historia para otro día, una vez que hayamos rescatado a Regina, además, el polvo de duendecillo nunca miente."
"¿Duendecillo? ¿Pensé que era polvo de hadas?"
Tinkerbell no pudo evitar la pequeña sonrisa ante la pregunta de Robin, las mismas palabras habían salido de Regina el día que la llevo hacia aquella taberna.
"¿Listo?"
Robin estaba más que listo, escucho a Tinkerbell decir el hechizo y soplo el polvillo de su mano, su instinto fue cerrar los ojos pero no sintió nada. ¿Había fallado? La sorpresa en la voz de sus amigos le hicieron saber que no.
Al abrir sus ojos no pudo evitar su sorpresa, todos le miraban de pies a cabeza, estaba brillando. Un camino brillante se había formado frente a ellos mientras que Tinkerbell había vuelto a su forma de hada.
Se fuerte, Regina.
…
Rumplestiltskin había observado suficiente sobre la bola de cristal.
Volvió a su torno de hilar, y comenzó, hilos de oro surgieron en segundos.
Había nuevos posibles futuros, todos ellos giraban en torno a las decisiones de Regina, y su mente no podía con ellos.
Tenía que impedir que Regina se reencontrara con el ladrón. Regina era su única oportunidad para encontrar a Bealfire, y eso no ocurriría si la hija de Cora encontraba su final feliz.
No, no podía entrometerse, algo más importante resultaría de la unión de esos dos. Sería más importante que el amor verdadero de Snow White y su Príncipe.
Algo estaba bloqueando sus visiones, faltaba una pieza importante en el rompecabezas y no lograba ver que era.
No podía arriesgarse a perder a su alumna.
Debía deshacerse de la distracción, debía matar a Robin Hood.
…
Regina no reconocía esta parte del bosque, la lluvia había parado y el todos los caminos estaban cubiertos de fango y algunos árboles caídos. Estaba hambrienta y cansada, quizá lo mejor era darse por vencida y entregarse de una vez por todas.
Finalmente, no tenía nada más que perder. Había perdido a Robin, su segunda oportunidad se había ido de sus manos.
Regreso al camino más cercano y espero.
Los Caballeros Negros estaban cerca.
Suspiro y tomo fuerzas.
Podía escucharles.
No iba a darles la satisfacción de que la vieran llorar.
Salió de la nada y la empujo fuera del camino.
"¿Robin?" Regina lo reconoció enseguida. "¿Qué haces aquí? ¿Cómo me encontraste?"
"Tinkerbell." Le respondió con una sonrisa.
"Tink." Le agradecería al hada si salían vivos de ahí.
"Robin, son demasiados, no podremos contra ellos." Le dio un apretón de manos, esto era lo que quería evitar, tendría que encontrar la manera de entregarse antes de que Robin hiciera algo estúpido.
Robin la leyó como un libro, sabía lo que planeaba y no iba a dejarle, "Nada de eso, estamos juntos en esto, además, no estamos solos." Le hizo una señal para que observara más de cerca. Regina no podía creer que todos los hombres de Robin estuvieran aquí tratando de defenderla, nadie había hecho alguna cosa así por ella, se sintió conmovida.
"¿Juntos?" Volvió a preguntar la muchacha de ojos cafés.
"Juntos." Le aseguro el arquero, sellando su promesa besándole los labios.
Un silbido salió de entre los árboles, era la señal.
...
Rumplestiltskin observaba desde la distancia, tenía que aceptar que la banda de ladrones tenía habilidades cuando se trataba de luchar por sus vidas. Lo más sorprendente fue ver a su protégée usar una espada, al parecer Regina tenía habilidades ocultas.
"Si sabes lo que te conviene, bajaras esas manos y te iras de aquí, Rumplestiltskin."
Rumplestiltskin se sintió como un niño reprendido, nadie le daba órdenes al Ser Oscuro.
"Y si valoraras tu vida, sabrías que nadie se interpone entre Rumplestiltskin y lo que desea." Se voltio para enfrentar al valiente que se atrevió a interrumpirlo.
"Rumplestiltskin." Tres jóvenes lo saludaron.
The Fates.
Storybrooke – Presente
Regina no podía evitar las palabras sucias que salían de su boca. Sus manos le apretaban sus muslos, estaba segura que dejaría marcas por la mañana. Su cuerpo estaba ardiendo, las sensaciones que sus frenéticas embestidas le estaban causando eran indescriptibles.
Ambos estaban cubiertos en sudor, la pasión se olía en el aire.
La Reina sabía lo que hacía, sus gemidos y los rasguños que dejaba sobre su espalda lo volvían loco.
"¡Regina!"
"¡Oh dios! ¡No pares!"
Regina despertó de golpe justo antes de poder ver la cara del hombre con el que había estado teniendo sueños eróticos en las últimas semanas. Era frustrante, eso y el hecho de que Robin Hood la ignorara cada vez que la veía.
Sentía una atracción por Robin, pero luego recordaba que era un hombre casado y se olvidaba por completo de sus ideas.
Miro a su alrededor un tanto confundida, seguía en su oficina, eso explicaba el dolor en su cuello.
El comunicador parpadeaba. Dejo caer su cabeza sobre el escritorio por unos segundos, le había dado instrucciones especificas a Jessie; su secretaria, que limpiara su itinerario completo del día de hoy, no quería ser molestada por nadie.
Apretó el botón rojo del comunicador, tenía que ser algo bueno o si no Jessie conocería a la Reina Malvada.
"Señora Alcaldesa, siento mucho molestarla pero el señor…" Jessie estaba nerviosa, sabía que Regina no estaba recibiendo a nadie por el momento, conocía a la perfección la reputación de la Reina Malvada cuando acepto este trabajo, el solo pensar que Regina podría regresarla a ser una muñeca otra vez, era aterrorizante.
"¿Señor? Ni que estuviera tan viejo." Hook.
Ya era hora que el pirata diera la cara después de estar desaparecido desde que llegaron a Storybrooke. Tal vez el tenía información de lo que había sucedido en el último año y que había pasado con los que seguían desaparecidos, incluyendo a Tinkerbell. Regina no iba a admitirlo pero estaba preocupada por ella.
"Jessie, está bien. Déjalo pasar."
"Dime que no es Jessie de Toy Story. Ya sabes, los juguetes, Woody."
Regina se paralizo.
No. No podía ser ella. Emma seguía en Nueva York con Henry.
Las puertas de su oficina se abrieron y enseguida entraron Killian seguido por.
"Emma." Tenía que ser otro sueño, Emma no podía estar de vuelta en Storybrooke, pero si era real, entonces eso significaba que Henry también estaba en el pueblo.
"Regina."
"No me agradezcas, cariño." El pirata interrumpió el momento.
"¿Qué haces aquí? Deberías estar en Nueva York, la Maldición de PAN…"
"¡Mamá!" Henry corrió a sus brazos.
Su vista se nublo.
Storybrooke – Dos semanas antes
"Regina, mi nombre es Regina, y no hay ningún problema, la culpa ha sido mía…"
Robin la reconoció al instante.
"Robin, te amo." Susurro sobre sus labios.
"Como yo a ti, mi amor."
"Cuando llegue la maldición, me habrás olvidado por completo, Zelena se hizo cargo de que así fuera."
"Regina, mírame. Mi corazón siempre reconocerá el amor que siento por ti sin importar lo que pase. Aun en la oscuridad, mi alma siempre va a encontrarte."
Zelena le puso las manos encima y los recuerdos desaparecieron.
Esa noche no pudo dormir, no dejaba de pensar en Regina. Era radiante y cautivante.
No podía pensar así, su esposa dormía a su lado, ¿Por qué no recordaba a su esposa? ¿Desde cuándo se había casado?
En el pueblo hablaban sobre la nueva maldición, todos seguían acusando a la Reina Regina, Robin no creía que ella fuera la culpable, las veces que se encontraba con ella le daba la impresión de que estaba triste, sus ojos la delataban.
Regina era diferente a como la describían, era apasionada y audaz, y tenía el presentimiento de que sabía a la perfección lo hermosa que era. Y su risa le hacía sentir cosas que nunca antes había experimentado, ni siquiera con Zelena.
Amaba pasar tiempo con Regina.
Pero Zelena se dio cuenta de su comportamiento, tuvieron una gran discusión sobre celos y confianza, hasta que Zelena le confesó algo que rompió su corazón, no solo porque no recordaba, sino porque Zelena culpaba a Regina.
"¡Es la Reina Malvada! Como puedes engañarme con la mujer que arruino nuestra felicidad." Zelena se dejo caer al suelo, tapándose el rostro. Su llanto era lo único que se escuchaba.
"Zelena, estos celos deben terminar, entre Reg… la Reina y yo no hay nada." Se incoó ante ella, ¿Por qué no sentía nada por la mujer que lloraba frente a sus ojos?"
"No estoy ciega, veo como la miras. La próxima vez que te fijes en ella, recuerda que fue por ella que perdimos a nuestro hijo."
Eso fue un golpe bajo.
¿Un hijo?
Nunca vio la sonrisa perversa de Zelena cuando lo dejo a solas.
Los días siguientes, Robin evito a Regina como plaga. Quería tomarla entre sus brazos cada vez que veía lo confundida y herida que estaba Regina por su cambio de actitud tan repentino pero algo se lo impedía. Regina trato de conversar con él un par de veces pero no pudo evitar ser descortés y seguir ignorándola, algo le impedía acercarse a ella.
Regina bajo la mirada, se notaba cansada y tenía los ojos rojos e hinchados, había estado llorando.
A Robin se le partió el corazón, y sintió algo más, su alma lloraba por ella.
