¡Hola a todos! Traigo un nuevo capítulo que espero les guste mucho. Pero antes voy a contestar a un review, por fin después de unos capítulos, tengo una opinión del fic.
Takamiya Shin, muchas gracias por comentar, espero que lo hagas más seguido. Aprecio mucho tus palabras, sin embargo debo aclararte, y a todos, que esto no será un harem-inverso, porque planeo solo adaptar la primera novela, la de Tohka, las demás no o tendrán que esperar más tiempo para eso.
Si tienen preguntas, pueden dejarlas también en sus reviews, no se preocupen, no muerdo. Sin más, disfruten del capítulo.
Date A Prince
Parte 7: Chicos
El espíritu ahora bautizado con el nombre de Kouta estaba satisfecho con la situación, el día parecía ponerse mejor, bueno, realmente podía pensar que este día era bueno. Por fin estaba hablando con una persona que no intentaba matarlo o no le miraba feo, Shiori no tenía una actitud molesta, pero no le gustaba cuando le gritaba.
Por otro lado, la chica estaba más tranquila, relajó su cuerpo al verlo contento, no fue tan difícil y su dolor disminuyó considerablemente. Tal vez fue el estrés que activó un montón de reacciones hormonales dentro, y por eso estalló, agradecía que la llama se extinguiera.
—Shiori.
—¿Qué pasa? —preguntó un poco más relajada.
—Kouta —dijo él con un tono más amigable.
—¿Uh?
—Shiori…
—¿Qué pasa… Kouta? —preguntó algo confundida, él sonrió entonces.
—Kouta, realmente me gusta mi nombre, de verdad eres diferente de todos los demás, Shiori. No me equivoqué cuando te lo dije la primera vez que nos vimos…
—Ah, cierto, dijiste algo así… —dijo al recordar lo que pasó en ese primer encuentro, tampoco le había ido tan mal, pero tal como ahora, resultó lastimada.
—Shiori, tengo más preguntas, ¿podemos seguir hablando? —preguntó un poco ansioso.
—Oh… Claro, pregunta lo que quieras, pero… Realmente si quieres seguir con una conversación, eso no se pregunta… Solo continúa, Kouta —explicó un poco decepcionada de ver lo ignorante que era el chico, quien solo asintió con la cabeza.
Rinne sonrió al ver como los números subían mientras Shiori respondía todas las preguntas del chico, ambos estaban conociéndose y dejando los temores detrás. Iori no podía estar más orgulloso de ella, sabía que lo lograría, incluso si casi lo hizo enloquecer.
Después de las preguntas, aunque ciertamente tenía muchas más, Shiori escribió el nombre del chico en la pizarra y después le dio la tiza en las manos del chico, pero con presionarlo un poco, se quebró en dos pedazos.
—Ten más cuidado, Kouta…
—No es mi culpa que sea tan frágil —dijo con molestia.
—No tienes por qué usar tu fuerza todo el tiempo, ¿sabes? Para escribir tienes que hacer trazos ligeros y suaves.
La chica tomó los dos trazos de la mano del chico, quién solo le vio como si estuviera equivocada. Se cruzó de brazos y observó como ella escribió su nombre completo.
—Solo han querido matarme, esos malditos… Son una molestia, deberían desaparecer —dijo con el ceño levemente fruncido, Shiori se detuvo súbitamente—. Debo ser fuerte todo el tiempo, no sé cuándo van a intentar algo en contra mía de nuevo.
«¿Desaparecer?» Shiori quebró la tiza en ese instante, aún le quedaba la mitad, pero esa frase con sentimientos negativos le llenó de nostalgia por lo que Origami había dicho sobre sus padres. «No, Kouta, eso no está bien, no es justo para las personas que son buenas... Cierto, por eso es que acepté todo este entrenamiento y pasé por todas esas vergüenzas, solo para poder hablar contigo. Y también para escucharte, para ayudarte y hacerte entender… Que las cosas no pueden seguir así».
La joven de cabello azul se giró a él con decisión y le lanzó suavemente a su frente el pedacito de tiza con el que estaba escribiendo hace un momento.
—¿Eh?
Kouta se mostró bastante confundido y de cierta forma, molesto. Le frunció el ceño y dejó de cruzarse de brazos.
—¿Qué te pasa?
—No, Kouta. Eso que dijiste… No es verdad, no tienen por qué desparecer y tú no tienes por qué estarte peleando con ellos.
—Quieren matarme, Shiori. ¿Acaso tú… estás de acuerdo con ellos? —preguntó ofendido y apretó los puños en ese momento, ella se dio cuenta.
—No, nunca estaré de acuerdo en esos actos violentos, ¿por qué solo tienen esa solución los hombres para todo? No hay por qué pelear, tú no tienes por qué pelear, Kouta. —Shiori tomó uno de sus puños, sorprendiendo al chico, la mano de ella era suave—. No está bien que seas fuerte todo el tiempo… Eres una persona y aunque eres un chico, puedes ser diferente, Kouta…
Le abrió el puño suavemente y le puso la tiza que le sobraba, él la sostuvo como la primera vez, entre dos dedos, pero no hizo presión. Entonces, fue guiado por la mano de la chica y con sus ojos añil observó cómo su mano hizo los trazos suaves.
Era como un niño que era liderado por una maestra para enseñarle a escribir, aunque para esto, Shiori no se había dado cuenta de lo cerca que tuvo que ponerse de él.
«No se rompió». Pensó sorprendido y parpadeó un par de veces, con un brillo en sus ojos. Ella soltó su mano con una sonrisa entonces.
—¿Ves? También puedes hacer cosas como estas, sin usar tu fuerza. No todo se trata de fuerza, Kouta. —Estrechó su mano con la de él, pero el chico no hizo nada—. Vamos, aprieta un poco… Eso, suavemente, no quisiera que aplastaras mi mano.
Ambos miraron sus manos estrechadas con un brillo en sus ojos, Shiori sonreía y el chico sintió una calidez en su palma que nunca había sentido. Era una sensación placentera.
—¡Shiori, ten cuidado! —gritó su hermanito en el comunicador.
Pero fue un poco tarde, el edificio se sacudió y Shiori cayó a los brazos del muchacho con armadura, quien la sostuvo suavemente, sin fuerza. Ella se sonrojó ligeramente.
Después muchas balas destrozaron los cristales del salón y ella se aferró aún más a él, incluso gritó por el susto. Los pupitres fueron perforados, el suelo también, pero las balas ni siquiera le llegaron a tocar al muchacho, y por lo mismo, a ella tampoco.
—Quieren hacerlo salir, Shiori, tendrás que quedarte lo más cerca de él si no quieres morir, lo estás haciendo muy bien, ¡aguanta ahí!
«Eso es más difícil decirlo que hacerlo». El miedo regresó a ella, pero alzó la mirada para ver el rostro sombrío y apagado del chico, pero más que eso, vio como apretó los dientes. «No… Si él usa su fuerza ahora… Lo destruirá todo…»
Kouta alejó suavemente a Shiori de él, entonces pudo apretar los puños, agachó la cabeza un poco.
—Gracias, Shiori… Esta fue la primera conversación que he tenido, estoy feliz… Creo que es la primera vez… —Sonrió un poco—. Pero será mejor que te vayas, ellos te matarán, y no puedo perdonarlos más. Los haré desaparecer para que no me molesten más.
Los balazos seguían llegando, pero Shiori se quedó con las últimas palabras del muchacho, incluso cuando él le dio la espalda, no tuvo miedo de que fuera herido, pero cuando empezó a alejarse de ella, con dirección a las ventanas rotas.
—Mis padres murieron por culpa de un espíritu…
—Es porque eres un espíritu, tú y toda tu raza, ¡merecen una estadía infinita en el infierno!
«No. No lo hagas, Kouta. No tienes que usar tu fuerza, los vas a matar y después… Si lo haces, yo… Si lo haces, tú…»
—¡Kouta, no vayas! —gritó al abrazarlo por la espalda.
—¿¡Hah?!
—¡No tienes por qué pelear, no salgas! ¡Quédate conmigo, estaremos bien!
Kouta se dio vuelta para cubrir a Shiori de las balas que no cesaban, vio que estaba asustada, pero no dejó de abrazarlo, sabía que era un esfuerzo inútil, era más la impresión de la experiencia que lo retuvo, que la fuerza de una chica de preparatoria.
—Shiori…
—No mates a nadie, por favor… Si lo haces, en verdad voy a tenerte miedo, si lo haces, serás una mala persona, ¡y no podré verte a los ojos nunca más! ¡Te odiaré, Kouta! ¡Y no tendremos más conversaciones! Así que… ¡Así que quédate conmigo, habla conmigo, yo te escucharé incluso si nadie más quiere hacerlo! —gritó al abrazarlo con toda su fuerza, sabiendo que no era suficiente, ella era como un gusano intentando romper una roca.
—Shiori, ¿hablas en serio? ¿Estarás siempre conmigo, siempre me escucharás?
—Sí, lo haré —dijo al verlo a los ojos con confianza—. Estaré ahí para ayudarte, escucharte, Kouta. También te enseñaré más cosas y responderé a todas tus preguntas.
El chico terminó sonriendo muy conmovido, se sonrojó un poco también y aunque los balazos seguían y destrozarían la pared por la cantidad, eso no importaba, estaban haciendo unos votos de por vida.
—Bien, mientras estés cerca de él, estarás a salvo. Ahora deberías preguntarle algo también tú, ¡sigue con la conversación, necesitamos saber cosas de los espíritus!
—Kouta… ¿Qué es lo que eres tú?
—Eh… No lo sé —respondió con un tono vacío.
—¿No lo sabes?
—Digo la verdad. No sé hace cuánto tiempo fue, pero nací allí de repente. Eso es todo. Mis recuerdos son difusos, no tengo idea de lo que soy ni qué hago aquí… Shiori, ¿qué debería de hacer? —preguntó al agachar la cabeza un poco—. No entiendo casi nada, esto es todo lo que conozco, a esos malditos metálicos, como tratan de matarme…
—Ahora me conoces a mí, no estarás solo, Kouta… Y sobre lo otro, no lo sé… Pero puedes empezar con conocer todo lo que te rodea, las cosas que no has visto, tal vez entonces… Puedas saber qué es lo que debes hacer.
«Eso, Shiori, sigue así y pídele salir contigo, eso es todo lo que debes hacer».
—¿Me lo mostrarás, Shiori? Todo lo que no conozco… —dijo emocionado de repente y con una pequeña sonrisa, había esperanza en sus ojos, ella asintió con la cabeza y se rascó la mejilla.
—Podríamos… Salir juntos, ¿tal vez?
—¡Pídele una cita! ¡Cita, cita, cita!
«Cierto… Es lo que debería hacer, pero…»
—Como una cita, Kouta…
—¿Cita? ¿Qué es una cita?
—Eso es… Bueno… —dijo con la voz baja y sonrojada.
—No te escucho…
—¡Shiori, a cubierto!
La chica reaccionó tarde, pero no fue para ella que iba el ataque, sino para el espíritu. Alguien se movió a una velocidad imposible por un ser humano, impulsado a gran velocidad para ganar fuerza, atacó con su espada láser hacia el espíritu, quién solo puso el brazo cubierto por su armadura, generando varias chispas al impactar.
«¡Origami!» No supo cómo, pero Shiori de pronto estaba en el suelo, viendo como el chico serio de su clase, cubierto por una unidad metálica de combate, había llegado para pelear.
Sí, después de todos sus esfuerzos, los ojos de color añil de Kouta se inyectaron de ira, arrugó la mirada.
La pelea fue traída hacia él.
—¡Maldito seas! —Kouta apretó el puño con fuerza y soltó un puñetazo.
Uno con una fuerza sobrehumana, uno cargado con sus sentimientos de rabia, uno más rápido que una bala y al final, uno que superaba toda habilidad de reacción de Origami, por lo que no pudo esquivarlo, pero pudo poner su sable láser en medio.
—¡Ugh! —Escupió sangre cuando el puñetazo lo recibió en el pecho, su espada láser fue destrozada por el puño del espíritu.
Su cuerpo fue mandado hasta chocar contra la pared del salón, cayendo al suelo, y segundos después toda esa pared se desplomó. Sin embargo, el chico de cabello blanco se levantó y gruñó como animal.
—El único maldito… ¡Eres tú, espíritu! —gritó mientras corría, sacó otro sable láser para atacarlo, ahora que no estaba usando su espada.
—¡Nooooo!
Shiori solo pudo estirar la mano, porque su cuerpo no podía reaccionar, sus dedos temblaron cuando los pedazos de la espada del joven salieron volando a todas partes después de que fallara de nuevo.
Sin importar cuanto apretó los dientes, el puñetazo de Kouta le hizo girar su cuello y escupir sangre nuevamente, el sonido fue el de un estruendo, pero Origami se aferró a seguir de pie.
Kouta no estuvo conforme, así que le dio un rodillazo en el torso, haciendo que el joven casi se arrodillara.
—¡Haaaa! —Con ambos puños le dio un golpe en la espalda que hizo gritar de dolor a su oponente, cuarteando todo el suelo por su caída—. ¡Esta vez te voy a matar!
De una patada, lo mandó hasta el otro salón, llevándose los pupitres consigo, Shiori se horrorizó por la sangre que dejó Origami esparcida en líneas por su desplazamiento forzado al otro salón.
Solo podía mirar la sangre, su pupila tembló, pero reaccionó cuando Kouta caminó lentamente y pisó la sangre como si nada.
—Det… —Su boca se movió, pero su voz no salía, no tenía la fuerza para pronunciar palabra alguna, estaba aterrorizada.
Kouta no se detuvo, pero no invocó su espada, de alguna forma, le había gustado usar sus puños, la pelea era más lenta por lo mismo, pero disfrutaba sentir como sus huesos se sacudían, como la piel de su enemigo era aplastada.
Estaba harto de que solo atacaran sin razón en contra suya, ahora respondería con fuerza, para que no vinieran más. Empezando por este sujeto de cabello blanco y ojos azules.
—Cough, cough… Ah… Aff… —Origami respiraba por la boca y seguía tirado en el suelo, tratando de levantarse, pero estaba mareado.
Sin embargo, al ver a Shiori un tanto lejos, vio su mirada llena de desesperación, esa chica que le había pedido salir y que fue amable, mucho más que cualquier otra persona, incluso más que sus compañeros de escuadrón.
«Shiori… ¿Por qué no huyes de aquí? Ahora el espíritu está enfocado en mí, tienes que moverte…»
Estaba sangrando de sus fosas nasales, las gotas de sangre salpicaban el piso y no podía respirar por otro lado que no fuera su boca, llena de sangre también, varios de sus dientes estaban flojos y muy adoloridos. Su estómago fue aplastado con brutalidad, tenía hemorragias internas, es como si un coche se hubiera estrellado contra su torso.
Kouta iba caminando y Shiori no podía hacer nada, Iori le gritaba que huyera, que esto era demasiado peligroso, que no hiciera nada estúpido, pero ella estaba absorta, como detenida en el tiempo.
Los ojos de Origami eran desiguales en el sentido que uno estaba más abierto que otro, así como sus pupilas temblaban levemente.
«Origami, muévete, muévete, ¡muévete!» A pesar del dolor, Origami recordó lo que Shiori hizo por él, no quería que ella muriera, y si esta era su última pelea, quería pelearla hasta el final, para salvarla. «¡Muévete, muévete! ¡MUEVETE!»
El chico logró ponerse de pie, aunque casi se cae al hacerlo, pues perdió un poco el equilibrio. Kouta se detuvo entonces, realmente no esperaba que se fuera mover siquiera.
—Shiori… Corre… —dijo Origami con dolor, pero mirando fijamente al espíritu, quién giró la cabeza a la chica—. Vete de aquí… Déjala ir, espíritu…
—¡Haz lo que te dice, maldición, Onee-chan!
—Origami… No, por favor, deténganse… —respondió en voz baja, incluso derramó unas lágrimas al verlos tan dispuesto a matarse en este instante—. ¡Deténganse!
Kouta miró a su enemigo, estaba moribundo, sin embargo, seguía teniendo los puños en alto, dispuesto a pelear con su último aliento.
Entonces, Kouta fue fusilado por una lluvia de misiles que mandó a volar a Shiori lejos por las explosiones, así como a Origami que ya no tenía casi fuerza en las piernas, de hecho, en ese momento, quedó inconsciente.
—Maldición… —susurró y después de blandir la mano, todo el humo fue alejado—. ¿Uh?
Sus ojos se abrieron de par en par al ver como un sujeto con una unidad CR como la del chico, sostuvo a Origami en brazos. No se trataba de un chico, sino de un hombre adulto, uno que tenía el cabello tan largo que lo usaba en una cola de caballo, como al estilo samurái.
—Por eso te dije que no actuarás solo, Origami… —dijo con una voz grave al tenerlo en brazos, se giró entonces y se plantó contra el espíritu, con una mirada llena de determinación, accionó su comunicador con tocarlo con un dedo—. Aquí Kusakabe Ryo, tengo a Origami, háganlo volar en mil pedazos.
Activó un realizador de protección para encerrarse dentro de un campo de fuerza de color verde transparente, Kouta se movió levemente y le cayó toda la potencia de fuego que el AST tenía.
Shiori tuvo que arrastrarse lo más lejos que podía, pero por las múltiples explosiones, su cuerpo salió volando como un trapo, quedando inconsciente en el proceso, sus huesos se quebraron y fue herida de gravedad.
Todo el edificio se desplomó.
Kouta estaba bastante molesto ahora, por lo que llamó a Sandalphon esta vez, una gran espada con mucho poder destructivo. No le había pasado nada después de todo ese ataque abrumador, igual que Ryo que tenía en brazos a Origami, pero este había ido a reunirse con su equipo, a varios metros de altura.
—Ryo-san, ¡no le ha pasado nada!
—Nunca les pasa nada, Okamine-san —dijo al entregarle a Origami en sus manos y así el sacó su espada láser—. Llévalo a urgencias lo más pronto posible o se va a morir, los demás, prepárense porque ahí viene.
—¡Entendido! —dijeron todos al unísono y acataron las órdenes.
—¡Haaaaaa! —gritó el chico al volar hacia ellos a gran velocidad sosteniendo con fuerza a Sandalphon.
La espada láser colisionó con la espada de Kouta, haciendo un estruendo que fue como el cañón de seguir atacando hasta desfallecer. Kouta tuvo que enfrentarse a todos al mismo tiempo, algo que no resultó tan sencillo, a varios tuvo que dejarlos fuera de combate rápido, con heridas mortales o los órganos dañados.
Sin embargo, Ryo se dio cuenta y como líder del escuadrón, les dijo que se alejaran, que empezaran la retirada.
—¡Váyanse, a este punto solo van a morir! —ordenó mientras seguía peleando velozmente con el espíritu.
—¡¿Qué va a hacer usted, Ryo-san?! —preguntaron los más jóvenes.
—¡Voy a enfrentarlo yo solo!
—¡Está loco, capitán!
—¡Fue una orden, los veré al rato!
—Esta será tu última pelea —dijo Kouta con una voz seria y pesada, mientras sus espadas seguían colisionando.
Las manos del hombre temblaban al intentar contener el ataque del espíritu, sus ojos oscuros brillaban por las chispas del choque de sus espadas.
—No moriré hoy, ni tu tampoco, como siempre.
Una pelea encarnizada dio a inicio en ese momento, los más jóvenes se retiraron, pero los otros que también eran adultos, mucho más dispuestos a la muerte, se quedaron para ayudar a su capitán.
Esto tendría un final violento, sin duda.
