Realmente, siempre se siente algo fresco regresar tras una ausencia de varios meses, como si los nuevos capítulos fueran alguna clase de anime en emisión al que pausas para trabajar en los próximos, pero que cuando son sacados se llevan tu atención.

Seria mas fácil actualizar mas rápido si tuviera menos proyectos en mente, pero no puedo hacer nada excepto sacarlos de mi cabeza para pensar en otros que requieran de mayor atención.

Como sea, y volviendo a lo que les importa, los dejo con este capítulo que realmente será largo.


"Es como... Si fuese a llover." Comentó Kamisato Kakeru al salir del baño.

Como si el tiempo leyese el estado de ánimo de los hermanos, unas nubes grises habían cubierto parte del cielo. En unas horas el cielo se cubriría de gris, e incluso ahora el sol ya no iluminaba tanto a pesar de ser mediodía.

Si realmente llovía, probablemente ambos se preocuparían por Mary preguntándose si esta a salvo de la lluvia más tarde.

Aun así debían dejarla ir.

Resignándose una vez más, el chico se dirigió al auto familiar para terminar con su viaje.

"...¿...?"

Lo que vio fue extraño. El vehículo estaba allí, pero la gente no. No estaban ni las chicas ni el dependiente de la estación de servicio.

De hecho, ni siquiera podían verse los empleados que deberían estar en sus lugares, ni veía a ningún cliente por ahí. Por alguna razón, él parecía ser el único allí en ese momento.

Kamisato pensó en la última vez que sintió algo así, pues recordaba haber estado en esa situación antes.

La semana pasada, cuando...

No tuvo tiempo de terminar de pensar, pues de pronto notó que su sombra se hizo visiblemente más definida en el suelo.

Espera, ¿podía ver su sombra? ¿Acaso no habían nubes?

"¡!"

Su instinto lo hizo correr hacia un costado sin pensarlo, y una explosión ocurrida en el lugar en el que estaba hace unos instantes lo hizo caer de frente. Dirigió su mirada hacia el sitio de donde salió el ataque, para ver una silueta sobre el techo de los baños.

"Eres bastante perceptivo. Incluso si moderé esa explosión para no matarte al instante, me sorprende que pudieras alejarte a una zona segura."

Con una expresión arrogante y un delantal blanco, blandiendo una sartén a una mano y un encendedor en la otra, una chica violenta que le recordó finalmente a Kamisato Kakeru en donde había sentido por última vez esa sensación de estar anormalmente solo.

Sí, había sido la semana pasada...

"Por si no me recuerdas, soy Machina, a quien arruinaste su misión la semana pasada."

...el día en el que descubrió el mundo de la magia.


Lejos de donde una maga se estaba enfrentando a un estudiante de preparatoria, tres chicas caminaban sin un rumbo claro.

Luego de caminar unos minutos en silencio, una de las tres chicas hizo una pregunta.

"¿Huh? ¿A donde estamos yendo?" Preguntó una chica joven y pequeña con flores en su cabeza.

"¿A donde estamos yendo? Pues vamos a... un momento, ¿cuándo nos alejamos de la estación de servicio?" Preguntó una chica que se veía aún más joven y pequeña.

"Hiiiiii..." Gimió una chica apoyada en el suelo a cuatro patas.

En realidad, habían empezado a caminar unos minutos antes, mientras esperaban a que el chico saliese del baño, pero aunque recordaban haber caminado, no recordaban el porque lo hicieron como si se alejaran del lugar.

No tenían manera de saber que esto era debido a las acciones de una maga que buscaba alejarlos para tener un poco de "privacidad" con el chico.

"Es más, ¿Dónde esta Kamisato-san?"

"Asumo que te refieres a mi hermano, porque yo estoy aquí."

"¡Obviamente!"

"Dame un minuto, lo llamaré."

Sacando su teléfono, la chica de 18 que se veía de 14 llamó a uno de los contactos que tenía en la categoría de "familia", esperando una respuesta.

Pero por dentro, ella tenía un muy mal presentimiento


En un lugar tan tranquilo y natural como lo era una arboleda cercana a un bosque, un grito nada tranquilo fue seguido de una explosión nada natural.

"¡Wahhhhhghhhh! Demonios, ella iba en serio cuando dijo que el primer ataque era débil a propósito.

A pesar de haber impactado en un árbol a dos metros y que Kamisato había usado otro árbol como escudo, la fuerza y calor de la explosión todavía lo hizo tropezar sobre sí mismo.

Recibir un golpe directo podía no sólo ser fatal, sino que corría riesgo de que ni siquiera quedase suficiente de su cuerpo como para hacer un entierro en condiciones.

En cuanto al árbol que recibió el ataque, se veía como si hubiese sido golpeado con una granada, además de tener partes en llamas.

Sin embargo, dichas llamas fueron absorbidas de pronto y se dirigieron hacia la sartén, reavivándose y aumentando su intensidad otra vez.

Pero Kamisato no se quedó a verlo, pues ya había visto ese mismo patrón antes.

Lo vio dos veces en la estación de servicio antes de decidirse a huir, y lo vio un par de veces más en la arboleda.

Y cada vez el poder parecía aumentar, aunque en contraste, cada vez le tomaba más tiempo.

"(Me alejé de la estación de servicio para evitar que un ataque perdido haga explotar la gasolina, pero con ese poder ella podría causar un incendio fácilmente. Pero si aprovechó el humo y el ruido, y aguanto la onda expansiva, quizás puedo perderla de vista.)"

Con eso en mente, el chico siguió corriendo. La siguiente explosión no fue tan bien recibida por el chico que corría y perdió el equilibrio, chocando contra un árbol que tenía en frente. Kamisato amortiguó el impacto con un brazo, entrenándose una astilla en el mismo, pero ignoró el dolor y continuó con su escape. Una astilla no era nada comparado con la maga que destrozada árboles a ritmo de dos por minuto.

Tras otro minuto de escape, y sin más lesiones a tomar en cuenta, Kamisato encontró un árbol en particular, uno que parecía haber sido empujado cuando aún era pequeño, y que permitía subirse a él con facilidad.

El chico no se lo pensó mucho y decidió usarlo apenas sintió que estaba fuera de la vista de la otra.

Aprovechando su posición inclinada, subió usando manos y pies y alcanzó a lo más alto del árbol antes de que las ramas empezasen a ser muy débiles como para soportar su peso. Sin embargo, decidió alcanzar otro árbol cuando notó que su posición no lograba defenderlo adecuadamente de las explosiones, pues a pesar de ocurrir a más de cinco metros de distancia, el chico casi pierde el equilibrio y cae al suelo a tres metros de altura.

El nuevo árbol le daba una mejor cobertura y le permitía sujetarse abrazado a una de las ramificaciones principales del tronco, aunque obviamente no lo hizo dado que quería perder de vista a esa maga.

Casi como si lo hubiera hecho a último segundo, tras asegurar su posición logró verla, con su delantal y una sartén en mano. Esa sartén atrajo las llamas restantes y estas volvieron a reavivarse.

Parecía preparada para volver a atacar en cualquier momento.

Sin embargo, se detuvo y empezó a mirar a su alrededor. Kamisato contorsionó su cuerpo y se sostuvo con los dedos buscando mantener cada parte de su cuerpo y ropa detrás de las ramas más gruesas del árbol.

Durante unos muy largos 30 segundos ella pareció confundida de hacía donde apuntar, y parecía querer seguir de largo, cuando la mala suerte llegó en el peor momento posible.

Un suave y monótono, pero fácil de oír tono de llamada empezó a sonar. Tono de llamada que pertenecía al teléfono del chico que se mantenia agarrado al árbol como un koala.

Al borde de las lágrimas, Kamisato vio como las sombras se hacían más nítidas, indicativo de que se estaba preparando algo grande.

Renunciando a su escondite, Kamisato Kakeru saltó del árbol con las piernas flexionadas para resistir la caída y aún así rodó un poco antes de detenerse. De no ser porque cayó sobre tierra, el impacto pudo haberle hecho bastante daño.

Lo que si le causó un daño considerable fue la onda expansiva de la explosión que fue lanzada, la cual no impactó el árbol en el que estaba (el tronco hubiera absorbido el golpe de haber sido asi) sino que había pasado a un lado y golpeado la copa de otro árbol que estaba detrás, o dicho de otro modo, uno que estaba enfrente de Kamisato.

O sea, el chico recibió el golpe de la explosión y su espalda golpeó el tronco del árbol, expulsando el aire de sus pulmones.

Golpeó su abdomen y tosió un poco para estimular su respiración, y logró tomar algo de aire, pero el peligro real se había acercado mientras se recuperaba.

Acercándose a un metro de distancia, la maga en delantal balanceó su sartén de hierro de dos kilogramos hacia Kamisato, quien en su intento de huir se tropezó y cayó duramente. Aún así, logró evitar el golpe de ese modo.

Siguiendo la inercia, la chica se detuvo con dificultad, y Kamisato aprovechó su posición para patear la pantorrilla de esta, haciendo que se ponga de rodillas con un quejido.

Sin mediar palabras, el chico pateo el suelo para levantarse, y corrió debajo de la copa que se incendiaba, en dirección a una zona con menor movilidad pero más arbustos, probablemente con la esperanza de que estos absorbieran la fuerza de las explosiones o que se incendien y hagan más difícil la persecución.

Kamisato no miró hacia atrás, por lo que no notó que la chica había absorbido las llamas de la copa del árbol, pero en lugar de reavivar el fuego en la sartén sacó un abanico ligero.

Lo que si notó, fue como una corriente de viento lo golpeó desde atrás.

Aunque el golpe no fue fuerte, lo hizo caer al suelo. Mientras se levantaba, se dio cuenta de que su teléfono aún seguía sonando.

Canceló la llamada apretando los dientes y volvió a correr. Pero no pasó mucho hasta que otra corriente de viento volvió a echarlo al suelo.

"(¿Por qué? ¿Por qué hoy de todos los días? ¿Es alguna clase de karma por lo que estaba haciendo?)"

Aunque ciertamente era una venganza a sus acciones de la semana pasada, Kamisato no pensaba en eso en este momento.

Fue él quien sugirió regresar a Mary a su hábitat natural lo antes posible antes de que formase lazos más profundos con ellos, y el chico no podía evitar pensar que si hubiera esperado, esto no hubiera ocurrido.

Y como si tratase de burlarse de él, su teléfono volvió a sonar. Esta vez cuando canceló la llamada vio que había sido Tazuma Claire quien había tratado de llamar.

Una corriente de viento volvió a pasar mientras se levantaba, pero al seguir agachado no lo derribó, sino que sólo lo retuvo en su sitio.

"(Primero Ellen se va, y tenemos que despedirnos de Mary algún día, ¿y ahora esto? ¿Qué tanto pueden empeorar las cosas?)"

No era la primera vez que era atacado de manera irracional, pero esta vez estaba solo.

Hasta ahora, había dependido de la ayuda de los demás para resolver problemas, y a veces hasta había sido salvado por otras personas.

No, no a veces. Casi siempre.

Pero ahora estaba solo.

Ni su hermana, ni Claire ni Mary podían ayudarlo ahora Ni podía contactar a Ellen, y dudaba que Elza o Fia llegasen a tiempo si las llamaba. Maya y Olivia estaban fuera de cuestión, y esa chica extraña que conoció en esa nave espacial tampoco podía considerarse como una opción.

El sonido de pisadas acercándose lo hizo ponerse de pie rápidamente y volver a correr. Las pisadas no eran ni muy rápidas ni muy fuertes, por lo que parecía como si la otra se estuviera tomando esto con calma.

Y no tenía por que tomárselo seriamente. Unos segundos después Kamisato oyó el viento acercarse nuevamente, pero esta vez reaccionó a tiempo y se puso detrás de un árbol. La ráfaga no logró tirarlo, pero pudo sentir su fuerza incluso con una cobertura. Siguió corriendo después de eso.

Pero eso sólo retrasaba lo inevitable. Kamisato no pensaba que fuese posible vencer a esta maga estando solo, por lo que su objetivo era simplemente huir, encontrarse con su hermana e irse lo antes posible.

Pero en el momento en el que salga a un espacio abierto, será atacado sin posibilidad de resguardarse detrás de nada. O peor, involucraría a su hermana en el problema.

Y hablando de su hermana, el teléfono del chico volvió a sonar, nuevamente su hermana trató de contactarlo.

"¡Maldición, deberías entender que si he rechazado la llamada dos veces ya es que no quiero que llames! ¿Por que no me dejas sólo por un... ah?"

El tren de pensamientos de Kamisato Kakeru se detuvo en seco antes de terminar la frase que estaba diciendo. De pronto se sintió como un estúpido.

No fue un estímulo externo lo que lo detuvo, ni vio nada más en la pantalla de su celular, sólo fue algo que cualquiera hubiera imaginado incluso con sólo la primera llamada.

Su hermana probablemente estaba preocupada por él. Quizás eso mismo se aplicaba con Claire, pero con su hermana era diferente.

De un día para otro había perdido a una amiga, y ahora estaba a punto de perder a otra. Si para colmo su propio hermano rechazaba sus llamadas, ¿cómo debería reaccionar ella?

Kamisato no podía culparla por ser impertinente, ya que ella no sabía lo que le ocurría. De hecho, es precisamente porque no sabía lo que le ocurria al chico que estaba llamando constantemente.

Una verdad ridículamente cierta llenó la mente de Kamisato Kakeru en ese momento.

"(Hay gente que esta esperándome.)"

El chico cortó la llamada y rápidamente escribió un mensaje de texto usando una aplicación. Miró a su alrededor mientras escribía, y envió el mensaje luego de que los pasos que oía acercándose se detuvieron a pocos metros.

"¿Ya te rendiste? No es divertido cazarte si no huyes." Dijo la dueña de esas pisadas.

"...En absoluto." El chico guardó su teléfono tras enviar el mensaje mientras se volteaba para enfrentar a la maga. "De hecho, creo que es ahora cuando esto realmente empieza."

Había gente que esperaba a ese chico de vuelta... así que no iba a rendirse ahora que lo necesitaban.


"(Parece que se terminó la diversión. Aunque me preocupa un poco el mensaje que envió, no debería haber problemas si lo derroto rápidamente.)"

Por primera vez, Machina observó directamente al chico al que se estaba enfrentando, no como un objetivo de cacería, sino como un oponente.

La semana pasada lo había visto como alguien sin importancia y eso mismo terminó costándole la captura de la maga Elza. Y no podía ser un don-nadie si es que una miembro de una cábala superior estaba dispuesta a defenderlo abiertamente, llegando a amenazar a Machina por teléfono.

Incluso si ahora mismo lo único que había logrado hasta ahora era huir, lo cierto es que a pesar de haber juntado daño, había decidido luchar.

Y sus ojos no parecían los de una rata acorralada dispuesta a defenderse hasta el final, sino los de alguien preparado para defenderse... y ganar.

"No te creas tanto. La voluntad no es nada sin el poder para ejercerla." Dijo Machina mientras juntaba y concentraba fuego en la sartén de su mano.

En ese espacio rodeado de árboles, la onda expansiva de una explosión no era difícil de evitar al usarlos como escudo, pero debido a la corta distancia que había entre ambos, ya no era una cuestión de ver y predecir en donde se produciría la explosión antes de buscar refugio. En el momento en el que ella lanzase su magia, habría sólo un segundo de retraso hasta la explosión, por lo que podía apuntar a donde quisiese con la seguridad de que a menos que fallase a propósito, el impacto definitivamente causaría daño.

Pero quizás el chico predijo eso mismo, pues en lugar de correr tomó una rama seca del suelo y la puso entre el y el ataque, prácticamente lanzandola como siquisiese atacar también.

En condiciones normales, mi ataque hubiese absorbido la rama y seguido de largo para golpear al chico, pero quizás fuese la suerte, o su misma estrategia la que produjo un resultado diferente.

Al encenderse, la rama literaalmente explotó, y dicha fuerza fue suficiente como para que mi propio ataque explotase también. Gracias a Lula naturaleza de mi magia, sabía que no saldría herida por esa última explosión sin importar que tan cerca de mi estuviese, pero la luz y el sonido lograron hacer que voltease otro lado, pensando en lo que acababa de pasar.

No me tomó mucho encontrar una explicación al respecto.

"(Una explosión de polvo, ¿eh?)"

Aunque no hubo polvo directamente incluido, el efecto era el mismo. Cuando un determinado volumen de aire aumenta su temperatura, aumenta también su presión, por lo que en espacios abiertos tiende a aumentar el volumen que ocupa en un intento de normalizar su presión. Mientras mayor sea el cambio de temperatura, mayor sería ese aumento de volumen, lo que se traducía a una explosión.

El aire en sí mismo es un aislante de temperatura, pero si se mezcla en el mismo polvo o algún compuesto que pueda servir como conductor del calor o combustible, el aire mismo se convierte en una bomba lista para detonar en el momento en que haya una chispa iniciadora.

De haber usado una rama fresca, el agua contenida en las hojas hubiese resistido el fuego sin encenderse fácilmente, pero al usar una rama seca, en un día que hace casi dos semanas que no llueve, el chico se aseguró de provocar esa "explosión de polvo" que pudiese defenderlo del ataque mágico.

"Interesante. ¡Al fin muestras de lo que estas hecho, ehhh! ¿Ah?"

Aunque había reaccionado animada, Machina no pudo evitar confundirse con lo que vio. O más bien, con lo que no vio.

El chico que finalmente había decidido encararla no se encontraba allí. Probablemente utilizó la explosión anterior para ocultar su escape.

En silencio, la maga levantó su sartén y atrajo el fuego que le cortaba el paso, y sacó lo que parecía ser una mezcladora de bebidas, la agitó para un lado y una ráfaga de viento limpió el camino frente a ella.

Ahora, con una expresión digna de un demonio, Machina corrió a buscar a ese chico.

En los veinte segundos que le tomó reaccionar y perseguirlo, él había logrado perderla de vista(una de las habilidades de Kamisato), pero ella aún podía encontrarlo fijándose en las pisadas que dejó, las ramas que apartó y el sonido que hacía al escapar.

Y siguió persiguiendolo por un minuto más hasta que llegó a una zona abierta sin árboles. Ahora mismo estaba enfrente de un río, en cuya ribera podían verse numerosas rocas, algunas lo suficientemente grandes como para ocultar a una persona si esta se agachaba.

A diferencia de una playa, la ribera del río era de piedras, así que no habían huellas marcadas. Habían zonas algo más profundas, pero estaban tan dispersas y al azar que era difícil asumir que habían sido hechas por una persona.

Pero Machina no era alguien a quien estas situaciones le pareciesen injustas, pues tenía métodos para saber en donde estaba alguien escondido.

Pero cuando estaba a punto de sacar un objeto de su bolsillo, el sonido de hojas secas siendo aplastadas sonó detrás suyo.

Machina reaccionó rápidamente, tomando distancia del origen del sonido y preparando una cierta magia de fuego con efectos explosivos. Ni siquiera se preocupó por estar dentro del rango de ataque, pues la naturaleza de su magia no permitiría que ella saliese herida.

Había una razón por la cual Machina dudo acerca de si acercarse a la ribera a pesar de que el sentido común decía que el chico estaría allí, y era el hecho de que una vez había tratado de mantenerse oculto y dejar que ella siguiera de largo. Ella tenía una magia de rastreo, pero mientras la usaba era vulnerable, así que prefería no usarla.

Con esto dicho, la posibilidad de que el chico se hubiese ocultado y preparado para escapar o atacar era algo que Machina no podía ignorar, por eso se preparó para atacar apenas sintiera algo aproximándose.

La magia de fuego fue lanzada, y explotó al golpear un árbol, pero...

"¿P-pero qué...?"

...no habría nadie allí.

Obviamente, aunque poderosa, la magia de Machina no podía destruir un cuerpo humano hasta que fuese imposible distinguirlo del medio, Pero su atención además se dirigió a algo más, algo que estaba en el suelo ahora mismo.

Un teléfono celular.

Un nuevo sonido alertó a la maga, esta vez es de pisadas sobre piedras. Al voltear, Machina vio al chico saliendo de una roca y con algo en su mano derecha.

Los separaba una distancia de casi diez metros, una distancia que tomaría al menos tres segundos recorrer, tiempo suficiente para que la maga lanzase uno o dos ataques. Quizás entendiendo eso, el chico simplemente lanzó eso que tenía en su mano derecha.

Aquello que lanzó, y que ahora estaba volando en dirección a Machina, era...

"(¿Es una broma? Primero huye, luego me confronta, luego vuelve a huir, ¿y ahora me lanza un zapato?)"

Con un pie descalzo, Kamisato había lanzado ese zapato con todas sus fuerzas y ahora se dirigía hacia ella. Parecía como si sólo intentase ganar tiempo de algún modo.

Sin embargo...

"(Ya he tenido suficiente de esto.)" Machina giró su sartén para reunir el fuego que había detrás suyo una vez más.

Sin coberturas, ese chico no podría evitar la onda expansiva, ni el calor, ni las piedras que salgan disparadas por la explosión.

No necesitaba preocuparse por el calzado volador, el cual no haría tanto daño incluso si la golpeaba en la cara.

Y ni siquiera la golpearía allí. El zapato aterrizó sobre su hombro derecho.

Sin embargo, allí fue cuando la expresión de Machina pasó a ser una de desconcierto. En lugar de rebotar, el zapato empujó su cuerpo como si le hubiesen lanzado un ladrillo.

Para no perder el equilibrio y caer, Machina soltó la sartén que tenía en la mano derecha, y recobró su postura, pero no pudo evitar ver el zapato que la había golpeado.

Era un zapato común y corriente... lleno hasta el borde de piedras medios mas y pequeñas.

No era de extrañar que golpease con tanta fuerza si tenía tanto peso.

"(Oh no.)"

Se dio cuenta muy tarde de que no debió ver ese zapato.

Por haberlo visto, pensó en el golpe que había recibido, y al pensar en eso, perdió un valioso segundo.

Cuando se volteó finalmente, el puño del chico ya estaba prácticamente a centímetros de ella.

"(No...)"

La semana pasada, ese chico salvó a alguien y huyó de Machina. Poco después, durante una búsqueda, ella descubrió una serie de atajos y pasajes ocultos, por los que probablemente ellos habían escapado.

Sin embargo, en ese entonces, ella sólo había pensado que huían y destruían partes del edificio en medio de su desesperación por escapar. De haber pensado que había un motivo detrás de ello, hubiera actuado diferente.

"(No otra vez.)"

Y ahora, otra vez, subestimó las acciones y decisiones de ese chico. Si ella pensaba que ese zapato no haría la diferencia, ¿por que no pensó que quizás él también lo había pensado, y por eso había tomado alguna medida especial?

El puño de Kamisato golpeó a Machina en el rostro, pero ella lo resistió y retrocedió unos pasos, sin estar dispuesta a rendirse.

Pero cuando trató de usar su pie derecho para patear el suelo y mantenerse en pie, éste golpeó algo. Algo metálico y redondo que estaba en el suelo detrás suyo.

"(¿¡L-la sartén!?)"

El objeto pesado que ella soltó para no perder el equilibrio y caer ahora mismo era lo que la hizo tropezarse, perder el equilibrio y caer.

Lo último que Machina vio fue el cielo, para después verlo todo oscuro.


"Fwahhh, eso estuvo demasiado cerca de salir mal." Dijo Kamisato Kakeru calmándose tras ver que la maga que lo había atacado no se movía.

Por si acaso, el chico revisó si seguía respirando, y al ver que lo hacía, decidió irse antes de que despertara. Pero antes de eso, notó que su teléfono todavía seguía vibrando.

"Supongo que tendré que disculparme, y luego agradecerle..." Dijo recordando su plan.

Minutos atrás, Kamisato había enviado un mensaje a su hermana, pidiéndole que lo llame en dos minutos, ni más ni menos. Dado que había estado por allí antes, debido a Mary, recordaba aproximadamente en que dirección quedaba el río, así que la cuestión fue más bien una de sincronización.

Luego de un minuto de huida, el chico se dirigió al río, dejando su teléfono sobra la rama de un árbol en una posición en la que probablemente se caería si se movía. Kamisato se aseguró de que el teléfono estuviera en modo vibrador. Luego se escondió detrás de una roca, y lleno uno de sus zapatos con piedras y tierra, para así darle peso. Después, esperó, rezando por que la maga estuviese en la posición correcta y que su hermana obedeciese su petición adecuadamente.

Dado que ya había usado la estrategia de esconderse y esperar, asumió que ella pensaría en ello y reaccionaria rápido si presentía algún movimiento detrás suyo. Que el teléfono recibiera una llamada, vibrase, y cayese debía ser capaz de producir ese movimiento necesario para que ella le diera la espalda.

Kamisato no era un lanzador profesional, pero al menos podría acertar a una persona a menos de diez metros si lanzaba un objeto del tamaño apropiado. Aún así, la persecución anterior debio haberlo afectado más más lo que pensó, pues apenas logró acertar en su hombro.

E incluso al final, el hecho de que ella se tropezase con su propia sartén fue una casualidad, pues no lo había planeado de ese modo.

Nuevamente, Kamisato Kakeru había sobrevivido usando planes y trampas, además de mucha suerte.

Pero obviando ese hecho, el chico contestó su teléfono, que todavía seguía vibrando por la llamada.

"Hola..."

"[¿¡PRECISAMENTE QUÉ ESTÁ OCURRIENDO KAKERU, Y POR QUÉ NO CONTESTASTE ANTES!?]"

Kamisato Alejo el teléfono de su oreja debido a los gritos de su hermana, y no lo volvió a acercar hasta que ésta se calmó (o más bien, se quedó sin aliento).

"Nee-san, ¿estás bien?" Preguntó el chico oyendo a su hermana con pérdida de aire.

"[E-esa es... hah... mi pregunta, hah. Pero por ahora dime, ¿en dónde estás?]"

"En algún punto de la ribera."

"[¿Cómo rayos llegaste hasta la ribera?]"

"Es complicado de explicar, y ahora mismo quiero descansar. Iré río arriba hasta llegar a la carretera, y te esperaré allí, ¿de acuerdo? Después podrás fusilarme con preguntas."

"[...De acuerdo. Río arriba, ¿no?]"

"Río arriba. Después regresaremos."

"[Regresar... Pero entonces, ¿qué pasará con...?]"

"Por favor, dejemos eso para otro día. Quiero descansar."

A propósito Kamisato interrumpió a su hermana. Ya sabía qué era lo que iba a preguntar, y sabía que deberia continuar, pero su opinión ahora mismo era diferente. Ya no podía defender la posición del "responsable" mientras devolvía a Mary a su hábitat con su familia salvaje.

Y aunque sabía que más adelante podría ser más doloroso, no iba a insistir con su hermana mientras siguiesen pensando en Arimura Ellen.

"[¡De acuerdo, ahora mismo iremos a buscarte!]" La voz al otro lado del teléfono respondió animada, y Kamisato sonrió para si mismo. Sin nada más que decir, cortó la llamada y se dispuso a caminar de regreso.

Después de toda la persecución, el chico no sabía en qué dirección exacta debería dirigirse dentro del bosque para llegar a la estación de servicio, ni que tanto debería caminar. Sin embargo, debido al espacio medio abierto que se formaba gracias al río, y sal silencio, el chico podía escuchar el sonido de vehículos moviéndose por la carretera en la dirección contraria a la que corría el río. En pocas palabras, río arriba llegaría a la carretera más rápido.

Luego de vaciar de piedras su zapatilla, y volversela a poner, Kamisato le dio una última mirada a la maga que lo había atacado, aún inconsciente en el suelo. Pero lo que más le llamó la atención, fue un sonido de una pequeña explosión, algo que le recordó a un trozo de leña ardiendo. Dando un vistazo hacia arriba, el chico supo por qué era.

Aunque no sabía cómo funcionaba, el chico recordaba que después de cada ataque explosivo ella recogía las llamas sobrantes para el siguiente ataque. Sin embargo, había sido derrotada antes de ello, por lo que el fuego de su último ataque todavía estaba consumiendo el árbol. Debido a esto una rama que parecía un montón de brasas sin llama se había quemado y resecado, lo cual la volvió muy frágil como para aguantar su peso. Probablemente la explosión anterior también había contribuido a ello.

El fuego en ese momento no era lo bastante fuerte como para ser un verdadero peligro, y parecía que iba a llover pronto, así que el chico no se preocupó mucho por la posibilidad de un incendio forestal.

En cambio, bajó la mirada hacia aquello sobre lo que caería esa rama si se terminaba de romper. Y deseó no haberlo visto.

Un último chasquido le indicó que la rama quemándose había terminado de quebrarse, pero el chico no se quedó a ver como la rama caía.

En lugar de eso, había corrido hacia ese lugar y atrapado la rama desde la base, y aún sosteniéndola, la lanzó hacia un costado, lejos del cuerpo de la maga sobre el que iba a caer.

Kamisato enterró las palmas de sus manos en la tierra fría para aliviar el dolor de haber sujetado una rama que aún seguía medio encendida, y miró de vuelta a la chica inconsciente, para después darle otro vistazo al árbol del que había caído la rama. Se tranquilizó un poco al ver que ya no parecían haber ramas peligrosas.

"¡Tch! ¿Que estoy haciendo salvándola?" Se preguntó finalmente el chico dándose cuenta de lo obvio.

Incluso si pensaba que quizás la rama la haría despertarse más rápido, el daño que hubiera recibido la hubiese dejado incapacitada, permitiéndole al chico huir fuera de peligro. Y sin embargo ahí estaba él, con las manos casi quemadas por protegerla.

Cuando el ardor se redujo lo suficiente, Kamisato Kakeru empezó a alejarse.

Quizás porque ya estaba fuera de peligro, la adrenalina que lo mantenía alerta estaba desapareciendo, por lo que empezó a sentir el dolor de los golpes y cortes que se había hecho durante la pelea.

"¿Qué es...? ¿Cuando me clavé una astilla en el brazo?"

Hablando en voz alta para distraerse un poco, el chico caminó un par de minutos hasta llegar a un puente en donde la carretera pasaba por encima del río.

Ese debería ser su punto de encuentro con su hermana, asi que sólo necesitaba quedarse sentado allí y esperarla.

Para el chico, el día podía darse por terminado.

Pero quizás por tranquilizarse tanto, es que empezó a sentirse cada vez más cansado. Aunque no tenía heridas serias, las caídas, golpes y rasguños que se había hecho se habían acumulado, incluida la astilla de su brazo, que se quitó rapidamente del brazo para después cubrir la herida con un pañuelo desechable que tenía en el bolsillo, y el clima que parecía oscurecerse cada vez más por las nubes no lo ayudaba a mantenerse despierto.

Finalmente el chico vio el familiar auto de color gris plata, y relajándose aún más, cayó al suelo dormido debido al agotamiento.


Tres chicas iban en un automóvil gris plata por la calle rodeando un bosque, buscando llegar hasta el puente que se usaba par cruzar el río, dado que allí debería encontrar a cierto chico que por lo visto se metió en un problema y que ahora necesitaba regresar.

Y mientras tanto...

"Uhhh, huuuuuhhuuuhhhh..."

"Ehhhm, disculpa, Mary-chan está aullando, ¿necesitará ir al baño acaso?"

"Estamos cerca de llegar. Ella puede esperar un minuto."

"Pero entonces iría al baño cerca de Kamisato-san..." Murmuró.

"¿Dijiste algo?"

"¡No, nada!"

"Pero en serio, llamarme y pedir que lo vuelva a llamar en dos minutos exactos, y luego dejarme esperando por otro minuto para después decirme que lo vaya a buscar al otro lado del bosque. Voy a tener que regañarlo por un buen rato."

"No seas tan dura con Kamisato-san por favor, seguro tenía una razón para eso."

"¿Que clase de razón?"

"No lo sé. ¿Quizás un problema que se resolvería con buena sincronización?"

"No se me ocurre como puede pasar algo así. Aunque supongo que él tiene esa clase de suerte extraña."

"Entonces, no seas muy dura con Kamisato-san."

"Eso lo decido yo. Y además, te recuerdo que yo también soy "Kamisato-san"." Dijo la hermana mayor del mencionado.

"E-es cierto. ¿Cómo debería llamarte entonces? Podría ser Kamisato-sama, o tu nombre..."

"Si quieres puedes llamarme Kamisato-nee (vendría a ser algo como hermana Kamisato)"

"¿¡K-Kamisato-nee!?" De un momento a otro, las gafas de Claire se empañaron.

"Aunque pensé que sería Ellen quien me dijese así..."Murmuró.

"¿Dijiste algo?"

"¡Q-que creo que el puente está por allí!" Respondió algo nerviosa.

Sin embargo, no mentía. Realmente se habían acercado al puente. Unos segundos después, se detuvieron en frente del puente, a un lado de la carretera.

Ambas se bajaron, y Mary directamente empujó a Claire y salió del vehículo para dirigirse cerca del río, caminando a cuatro patas y olfateando el suelo. La hermana de Kamisato Kakeru y Tazuma Claire se dirigieron al puente para tener una mejor visión panorámica.

Sin embargo, y aunque la vista era digna de una foto, no encontraban a quien buscaban. El chico llamado Kamisato Kakeru no estaba cerca.

"Este el el punto en el que la carretera cruza el río, y es el que esta más cerca de donde empieza el río, sé que lo vi en el GPS, ¿Donde estás Kakeru?"

"Ehm, disculpa, Mary-chan está olfateando como si siguiera un rastro, ¿es eso normal?"

"¿Eh?"

Según recordaba, Ellen le había dicho hace unos días que el olfato de Mary era superior incluso al de los perros normales, y era capaz incluso de sentir rastros que algunos perros no podrían detectar.

Sin embargo, aunque había pasado por un entrenamiento de Ellen, la mayoría del tiempo Mary era libre, por lo que instintivamente se acercaría a olores que le resultase familiares y se alejaría de olores perjudiciales en lugar de centrarse en reconocer olores particulares.

Y gracias a la curiosidad de su "lado humano" ella podía incluso entrenarse ella misma y elegir si quería seguir rastros o no.

Eso significaba que si ella seguía un rastro sin que le dijeran que siguiese un rastro, era porque debió considerarlo como algo familiar.

Mary regresó hasta donde estaban ellas dos olfateando el suelo y luego se desvió, llegando hasta cierto punto del puente, en donde empezó a emitir sonidos y rasguñar un poco el suelo, como si hubiera encontrado algo. Y de hecho lo hizo.

Cuando las otras dos se acercaron, encontraron un pañuelo de papel con algunas manchas rojas en él.

Y en un vistazo un poco más consciente, notaron que había un área del suelo con menos polvo que el resto, como si algo hubiera estado apoyado allí hace poco.

Ninguna de las tres dijo nada, ni sabían que había pasado, pero entendieron a la perfección una cosa.

Kamisato Kakeru estaba en problemas.


Segundo capítulo de esta nueva saga, y un capítulo bastante largo debo decir. Creo que esta es la primera vez que le doy a Kamisato Kakeru un rol protagónico en una pelea importante, y vaya que lo hice.

Como he dicho antes, para Kamisato me baso más en Hamazura Shiage que en Kamijou Touma, y esto podría ser comparable a la pelea que tuvo este contra la Meltdowner, en el sentido de que sólo huyó hasta que puso las cosas a un nivel razonable. Aunque creo que se ilustrada mejor en unas semanas cuando salga esa pelea en forma de anime.

Sobre Machina, sus poderes son algo en lo que he estado pensando desde que la metí en el arco de Elza, y pude usarlos a pleno para crear una larga confrontación, aún cuando quien se llevó los honores fue el chico normal de preparatoria que se puede encontrar en cualquier lado. Aún así, por favor no olviden a las tres chicas que trataron de encontrarlo, pues si recuerdan los últimos arcos, entenderán que cualquier personaje que aparezca es un personaje que hará algo para la trama, y una de esas tres todavía no hace nada...

...Aun.

Puede que el siguiente capítulo tarde un par de semanas, pues hay detalles que prefiero cuidar para no causar incongruencias mas tarde. Este será un arco largo e importante después de todo.

Espero que sigan acompañandome con la emisión del mismo.