¡Hola a todos! Espero que el capítulo anterior les haya gustado mucho, tanto como a mí, así que espero este también les guste, estamos tan cerca del final y eso es un alivio.

Sin más, disfruten que el capítulo es largo.


Date A Prince

Parte 9: La cita

Su corazón floreciente palpitaba rápidamente, estaba nerviosa después de todo, incluso si había sobrevivido a la muerte, incluso si se preparó unos días y se declaró a Tobiichi Origami sin ser rechazada, seguía alterada en frente del espejo.

El sol estaba arriba y en todo su esplendor, sin embargo no veía necesidad de ponerse ese sombrero pequeño de verano para cubrirse la cabeza y que tenía una florecilla artificial pegada a un lado, sin embargo, se lo vendieron con todo lo demás y no pudo negarse cuando le insistieron tanto.

Estaba sudando de las manos, agradecía que de sus axilas no, porque estaban expuestas con este vestido azul sin mangas, uno que era de un tono claro agradable con textura de margaritas, pero sin exagerar, y con los hombros al aire libre.

Su vestido llegaba hasta sus rodillas y se ajustaba con la fuerza que se quisiera al hacerle un nudo en la cintura, también del nudo hacia arriba tenía botones y terminaba en cuello "v" al abotonarlos todos, los cuales solo eran tres, dejando mostrar y lucir un poco sus pechos.

Shiori estaba usando accesorios como un collar con un dije de estrella dorada y dos pulseras de color morado en su mano izquierda y en la otra una dona azul que también podría servir para atar su cabello, también tenía un bolso pequeño de color blanco y era opción suya si usaba el sombrero.

«No me tardé casi nada en las compras, solo hice caso a la ropa de moda que me dijo esa mujer, sobre todo porque Iori no dijo que se me veía mal y realmente no me miro mal, pero… ¿Esto le gustará a Kouta? Tengo que dar una buena impresión». Pensó con seriedad al verse al espejo de su cuarto y ver su pobre maquillaje en su mesa. «Supongo que también tendré que usar esto…»

Con inseguridad y cierta molestia en su rostro, tomó algo del maquillaje, y luego tomó un labial, luego otro frasco, y los miró y no tuvo idea de qué hacer. Su madre le compró estas cosas y ella casi no los usaba, porque realmente no tenía necesidad de hacerlo, nunca había pensado en usar maquillaje para verse bonita para alguien más.

Pero ese día había llegado y no tenía mucho tiempo.

—Shiori, ¿cuánto más vas a hacer esperar al espíritu? ¡Tenemos que ver si estará en la escuela y hay que aprovechar que estará cerrada por unos días!

—¡Sí, ya lo sé! —respondió un poco molesta—. ¡Tengo que arreglarme bien, ya casi acabo! Si no eres paciente con las chicas, ninguna va a querer estar contigo, Iori.

—¿Y eso qué tiene que ver? —preguntó con molestia—. Las demás chicas no se tardan tanto como tú, además no sé qué es lo que pasa, nos vendieron ropa bonita para ti, así que no sé por qué tardas tanto.

Shiori suspiró y tomó el labial de tono más suave para ponérselo en sus labios y fue lo único que hizo, luego tomó el sombrero para dejarlo en su cama, después se sentó para ponerse unas sandalias de tacón bajo de color blanco y tomó el sombrero para pegárselo a su pecho.

—Ya estoy lista… —dijo en voz baja.

—Genial, ahora largo de aquí, tenemos una batalla que pelear, Shiori —dijo un poco apurado y de mal humor por la situación, mientras abría la puerta.

Entonces la miró sonrojada levemente y mirando a otro lado, se había cepillado el cabello y estaba suave seguramente y bien delineado, así como sus labios eran más visibles e invitaban a tocarlos, con su sombrero tapando sus pechos, de todas formas todo el conjunto era una expresión de lindura.

—¿Cómo… me veo, Iori?

Pero él no tuvo palabras, solo se sonrojó y agachó la cabeza, la tomó de la muñeca y la obligó a salir de la casa, ella no insistió, pero pensó que se veía mal debido al silencio de su hermano.

Sin mucho tiempo de preparación más y sin que nadie la viera por ir a la zona de transportación, fue mandada a la escuela.

—¡Oh, que linda se ve Shiori-chan! —dijo Kannazuki con una sonrisa—. Sí que se está esforzando por esta cita, y pensar que estaba tan preocupado por ella, comandante, apuesto a que hasta usted quiere tener una cita con e…

—Kannazuki, una palabra más y llamo a seguridad.

—¡No, no, no! —Negó hasta con las manos—. Realmente… prefiero que el comandante me imparta disciplina, ah…

Con tronar los dedos, dos hombres de seguridad la sacaron afuera de la zona de mando, mientras sus disculpas eran ignoradas por todo el plantel, más de uno pensaba que ella estaba loca, pero no era lo importante ahora.

—Realmente se ve bien para la ocasión, Iori —comentó Rinne al lado del chico, con una lata de jugo de naranja—. Parece que las cosas saldrán bien…

—¿Ya dejaste el café con azúcar, Rinne? —preguntó con una pequeña sonrisa.

—Oh… No, pero Shi me enseñó que esto es un poco más saludable, además también tiene azúcar —explicó tranquilamente y se bebió toda la lata rápidamente, para sacar otra del bolsillo—. Aunque no tiene el mismo efecto…

«Parece que has encontrado otra adicción un poco más sana». Iori pensó con una sonrisa amplia y volteó a ver a la pantalla.

Regresando con Shiori, ella tuvo un escalofrío al ver lo destrozada que estaba su escuela, claramente estaba cerrada, pero se acercó a los barrotes de la puerta para ver como todo estaba en escombros. Una sensación extraña le recorrió el cuerpo, incluso algo de miedo.

El ver la destrucción que Kouta había hecho al enfrentar al AST le dio una idea de lo desastroso que había sido, de lo fuerte e incontenible que era la fuerza del muchacho de cabello oscuro.

¿Realmente podía hacer algo con alguien tan fuerte?

Ella era solo una chica de preparatoria que no sabe cómo defenderse sola.

Débil y frágil comparándolo contra un hombre.

Agachó la cabeza y esta chocó contra los barrotes.

—Kouta…

Sin embargo, ya había llegado hasta aquí y no había marcha atrás, tenía que hacer algo, incluso si era pequeño, porque era la única que podía hacer la diferencia.

Y eso que había pedido hacer esta cita a su manera, como cualquier chica normal.

¿Dónde había quedado esa fuerza?

El viento sopló fuerte en esa zona, agitando el largo cabello azul de la chica y su vestido también, en frente apareció algo que no debía de estar ahí, más bien, alguien que había estado esperando este momento.

—Shiori, ¿eres tú? —preguntó una voz tranquila y un tanto seria.

Ella alzó la mirada entonces y lo vio ahí, del otro lado de esa puerta, estaba mirándole fijamente, con algo de curiosidad, ella entonces se alejó de la puerta.

—Kouta… ¿¡Kouta?! —preguntó alarmada, no supo ni de donde salió, pero la alarma no había sonado.

¡Calma, por dios! Esta es una oportunidad, Shiori, las alarmas no sonaron, así que todo estará bien mientras no llamen la atención —dijo Iori por su comunicador.

Ella cerró la boca entonces y se paró recta, como un soldado, incluso sin fuerzas y sin esperanzas, debía seguir adelante con la cita.

—¿Eres tú, Shiori? Te ves muy diferente…

—¿Diferente? —preguntó sin ganas y un poco triste—. ¿Me veo mal, Kouta?

—No, no… No lo sé, pero me agrada… Es diferente a como te vi antes, de hecho, tus labios están brillando, Shiori —dijo un poco sorprendido y se acercó mucho a ella para verla mejor.

—Ah… B-Bueno… Eh, me puse labial… Por eso… —explicó sonrojada por la cercanía del muchacho, por lo que dio unos pasos hacia atrás.

—¿Labial? —preguntó más curioso y se acercó más a ella para ver sus labios fijamente.

Estos temblaban ligeramente y las mejillas de la chica se coloraron de rojo, mucho más intenso que el color de sus labios, el chico pasó uno de sus dedos por sus labios, él se manchó un poquito.

«Es suave…»

—¿¡Qué haces?! —gritó al alejarse de él y se tapó la boca, pero estaba completamente roja.

—No me mires así, solo quería comprobar qué era ese labia del que hablas —dijo con molestia y miró hacia otro lado—. Estúpida.

—¿¡Qué dices?!

Shiori, ¿te puedes calmar? ¡Recuerda que esta cita debe ser para ganar su corazón!

Shiori tuvo que tragarse su molestia por las palabras del chico, al menos, le hizo olvidar su falta de fuerza y decisión, ahora ya estaba más relajada y su ropa fue elogiada levemente, pero era mejor que nada.

—Y eso que vine porque me invitaste a una cita, deberías apresurarte y decirme qué es —dijo antes de darle la espalda con los brazos cruzados, fue entonces cuando vio que dos señoras los estaban mirando.

—Sí, sobre eso, por eso estoy aquí, aunque la cita será…

—Oye, Shiori, esas personas nos están mirando.

—¿¡Eh?! —Rápidamente las encontró y se puso detrás del chico, totalmente avergonzada.

Una risa escapó de las señoras, parece que vieron a la pareja extrañamente adorable.

—¿Qué pasa? ¿Debería eliminarlas? —preguntó a ella al ver a las señoras con una mirada feroz y alzó la mano a la altura de su hombro para hacer una esfera de energía.

—¿Qué? ¡No! —Shiori rápidamente atrapó su brazo y le frunció el ceño—. Deja de hacer esas cosas, Kouta, no permitiré que las hagas de nuevo y durante esta cita no las vas a hacer, ¡o me voy!

—Hmp… Como quieras —respondió con ligera molestia, realmente no quería perderse esta cita—. ¿Entonces donde es la cita? Es un lugar, ¿no?

—Eh… No, pero más importante, ven por aquí…

Shiori caminó hacia un callejón, pero Kouta se entretuvo mirando al perro de una de las señoras y los alrededores, todo a paso lento, poniéndola nerviosa, así que regresó con él y lo tomó de la muñeca para llevárselo de ahí.

—No me arrastres.

—Te vas a perder a ese paso —contestó rojita y caminando más rápido que él.

Una vez estuvieron en el callejón, alejados de ojos curiosos, Shiori aprovechó para acomodarse el sombrero y recobrar la compostura.

—Kouta… Realmente no recuerdo muy bien lo que pasó ayer, pensé que te habían lastimado…

—¿Lastimarme? —preguntó con una pequeña sonrisa—. Ellos no pueden lastimarme, ayer lo intentaron más fuerza, dispararon y no me dieron nunca. Intentaron cortarme con sus espadas que no cortan nada, todos sus ataques fueron fracasos, esos malditos no podrían tocarme, aunque me dejara.

Claramente estaba orgulloso de su fuerza y de su poder, no es que le importara a Shiori su actitud engreída, realmente había algo más que quería preguntar.

—¿Mataste a alguien, Kouta? —preguntó en voz baja y algo apagada.

—La verdad no lo sé, no es como si pude regresar a preguntarles, luego desaparecí como siempre.

—Kouta… No quiero que lastimes a alguien de nuevo.

—¿Eh? No estoy entendiendo lo que dices, ellos solo buscan matarme, Shiori —replicó con el ceño fruncido y apretó los puños—. ¿Por qué ahora estás de su lado?

—No estoy del lado de nadie, es solo que así como no quiero verte lastimado, no quiero que lastimes a nadie —dijo con decisión y le miró con tristeza—. Si lo haces, no voy a poder confiar en ti, ¿entiendes? Porque no quiero tenerte miedo por lo que puedas hacer… Sí quiero estar contigo más tiempo, yo te aceptaré sin importar que seas un espíritu… Pero nunca podré aceptarte si eres un… asesino.

—Shiori…

El chico no quería perderla y también quería seguir aprendiendo más, su prioridad ahora era conocer sobre las citas, pero esto no tendría sentido si Shiori no estuviera aquí, hablando con él.

Molestaba como una astilla que le regañara a cada rato, así como le gritara, pero era diferente de la AST y también, entendía que estaba tratando de enseñarle algo por la fuerza.

Incluso así, sentía que podía confiar en ella y que quería estar con ella más tiempo, estaba de acuerdo con sus sentimientos. No por nada decidió aparecer en este mundo para volverla a ver.

—Está bien, Shiori… Ya que necesito saber más de este mundo, s-solo por eso no quiero que te alejes de mí, eres como un contacto confiable, por eso… No lastimaré a nadie más.

Ella sonrió con alivio y felicidad genuina, se veía realmente linda.

—Hnn… ¿Vas a decirme qué es una cita o no? —preguntó ansioso, incluso si quería disimularlo.

—Ah, cierto, eso es algo especial… Es mi primera cita, así que lo haré lo mejor que pueda, Kouta —explicó un poco sonrojada y mirando al suelo, sus ojos brillaban ligeramente.

Kouta tragó algo de saliva, no entendió por qué sentía estas cosas cuando la miraba tan vulnerable, al tocar sus labios se dio cuenta de lo suaves que eran, se preguntó si el resto de su cuerpo también lo era.

—Pero con esas ropas no sería bueno, la AST podría encontrarte y llamarás mucho la atención, así que… Eh…

—Está bien, creo que puedo cambiar mi Vestido Astral por algo…

—Oh, ¿puedes hacer eso? —preguntó impresionada y en Fraxinus tomaron nota.

—Claro, aunque no veo la necesidad, ¿no se ve asombroso mi Vestido Astral? —preguntó con una sonrisa de confianza, ella suspiró.

—Mira, cambia por esas ropas que lleva ese hombre —dijo al señalarle alguien que pasó caminando por la calle principal.

Kouta cambió su Vestido Astral por la ropa que vio, un montón de chispas lo cubrieron antes de que su nuevo conjunto apareciera. Era una camisa blanca con corbata roja, encima una chaqueta de color negra, pantalones de vestir azul marino y zapatos negros perfectamente lustrados, incluso logró copiar su reloj digital en su muñeca derecha.

—Esto es realmente molesto, quiero mi Vestido Astral…

—No, te ves bien, Kouta, realmente bien —dijo con una sonrisa, cosa que hizo feliz al espíritu.

—¿En serio? —preguntó un tanto emocionado—. Gracias, aun así, prefiero mi Vestido Astral.

—Ah… —Sonrió amargamente—. Está bien, ahora vamos a empezar con nuestra cita…

Cuando fueron a la calle principal, habían muchos puestos de comida y olores por todos lados que abrumaron al muchacho de inmediato, también había mucha gente, más de la que estaba acostumbrado a ver.

—Kouta, ya que es nuestra primera cita para ambos y tal vez tengas hambre por aparecer de la nada… ¿Quieres ir a comer algo? —preguntó a la nada, porque al girarse, el chico ya no estaba ahí—. ¿Kouta?

El chico había cumplido, incluso con tanta gente, no le importó y se pegó contra el cristal de una panadería.

—¡Kouta!

—Shiori, ¿¡qué es esto?! ¡Su olor me está matando por dentro!

La chica suspiró y se acercó al joven para tomarlo de la muñeca como si fuera un niño. Estaba poniendo a prueba su paciencia, pero era entendible, ya que nunca había visto esto.

—Supongo que nunca has probado un pan, Kouta…

—¿Pan? ¿Sabe bien? —preguntó hambriento e ilusionado.

—¿Así que sí tienes hambre? —El joven asintió repetidas veces con ilusión en sus ojos—. Bueno, vamos a entrar a comprar algo, pero no toques nada y no te alejes de mí, no quiero que te vayas a perder.

El chico asintió con la cabeza repetidas veces y se dejó llevar por ella. Al salir, el chico dio un gran mordisco a su pan.

—¡Está delicioso! ¡Realmente bueno! ¡Quiero más, más! ¡Shiori, dame más pan! —dijo al acabarlo de dos mordiscos más.

—Come más despacio, te vas a ahogar, y límpiate, cielos… —dijo al pasarle la servilleta por la boca, él sonrió ampliamente, ella se sonrojó un poco al ver su sonrisa—. L-Listo…

Pero rápidamente un olor llegó a las narices de Kouta, por lo que el chico cerró los ojos y llegó hasta el puesto de salchichas asadas, jaló a Shiori, ya que estaban tomados de la mano en esos momentos, por lo que el sombrero de la chica cayó al suelo.

—¡Waaah! —dijo al soltar al chico y recoger su sombrero.

—¡Quiero unos de esos! —dijo Kouta al señor de la tienda.

—¡Más despacio, Kouta!

Pero no pudo detenerse, ella tuvo que pagar todo, por supuesto, pero comió como un animal, sin distinción alguna y lo disfrutó en su boca.

—¡Ahhh! ¡Delicioso! Ah, Shiori, Shiori…

—¿Qué quieres? —preguntó un poco molesta de casi perder su sombrero.

—Shiori… —dijo con una sonrisa al señalar su barbilla manchada—. Shiori…

—Sí, sí… —dijo con pesadez y limpió la boca del chico con una pequeña sonrisa.

—¡Esto de las citas es genial, Shiori!

—Esto no es una cita, Kouta… Bueno, no del todo, no como lo imaginé…

—¿Lo estamos haciendo mal? —preguntó curioso de nuevo, pero seguía teniendo hambre—. Cierto, tú también tienes que comer, ¿no es así?

—Eh, sí, comeremos, pero en un restaurante, hay mucha comida deliciosa ahí, Kouta —dijo con una sonrisa de confianza y en un tono provocativo.

—¿Eh? ¿En serio? ¿¡Más deliciosa que esta?!

—Claro.

—¿Dónde, Shiori? ¿¡Dónde?!

Shiori llevó al chico al restaurante tomándolo de la mano con una sonrisa, él estaba muy emocionado y para estos momentos, el miedo había desaparecido por completo.

Sin embargo, las cosas en el restaurante se complicaron cuando Kouta no pudo elegir entre todos los platillos, y escogió todos, eso superaba el presupuesto de la chica, aunque mucho se había ido en sus ropas para verse linda.

—Ko-Kouta… Realmente no puedo pagar todo esto…

—¿Mmn? —preguntó con la boca llena de espagueti—. Mnn pmmnpn…

—No hables con la boca llena, pareces un animal. —El chico frunció el ceño y se tragó todo rápidamente.

—No soy un animal, tonta —dijo al ver a otro lado y se llevó un trozo de carne a la boca que se terminó tragando, sonrió por el buen sabor—. ¡Umu!

—Iori… —susurró al tocar dos veces su auricular.

Gracias a eso, Ratatoskr interrumpió y todo fue cambiado en poco tiempo, ahora el personal y los comensales eran miembros de la tripulación del Fraxinus, Rinne era el mesero encargado de su mesa.

—¿Desean postre? Tenemos todo tipo de delicias… —explicó con una voz cansada, Shiori solo soltó una risita.

—¿Postre? ¿¡Qué es eso?! ¿¡Sabe bien?!

—Se lo apuesto —respondió rápidamente.

—¡Lo quiero!

—Enseguida. —Rinne se retiró caminando, pero Shiori vio como sacó una lata de jugo y se la bebió mientras iba caminando.

Parece que su adicción al jugo estaba completada, así como Shiori tenía un adicto a la comida justo en frente.

Kouta devoró todos los platos que trajeron para él, así como Shiori apenas y terminó el suyo, costaba creer que este chico podía ser capaz de matar a alguien o destruir cosas, justo ahora hasta parecía adorable, como un niño pequeño.

—¡Ah, Shiori! —dijo rápidamente y extendió su brazo hacia su rostro, para limpiarle la barbilla justo antes de que ella lo hiciera.

—Ah…

Ella parpadeó un par de veces y se sonrojó ligeramente, el chico sonrió alegremente, él también estaba manchado, pero sus ojos color añil brillaban de felicidad, ya no notaba la soledad ahí, parece que se había mudado para molestar a alguien más.

Kouta no soltó su mejilla, aprovechó para saciar sus ansias de tocar su piel, de estar más cerca de ella.

—Kouta…

—Ah, perdón… —dijo al alejar rápido su mano, ella sonrió lindamente y él se sonrojó ligeramente.

—No es eso —dijo suavemente y tomó una servilleta para pasarlo por su boca y su barbilla suavemente—. Estás manchado, Kouta.

Después de eso, el chico agachó la cabeza, sonrojado, no entendía las razones.