CAPÍTULO III: El cumpleaños de Harry

Disclaimer: Todos los personajes reconocibles pertenecen a J. K. Rowling

Bueno, vengo con un nuevo capítulo (tras muchos siglos), ya tengo escritos 10 capítulos, solo que son en una libreta; solo falta pasarlos a computadora. Pero prometo esforzarme y dedicarme más.


Aquella mañana Harry desayunaba con singular alegría la comida especial que Lily se había obsesionado en preparar; tenía por delante un día muy ocupado; aquel día Harry cumplía 11 años, y sus padres habían organizado una pequeña fiesta con Neville y su abuela, Sirius y su familia, los Weasley y Remus y su novia Tonks; prometía ser una fiesta muy divertida. Lily había invitado también a Petunia y Dudley, además de Snape, Hagrid y Dumbledore, quienes aún no confirmaban su asistencia.

Después del desayuno sus padres le entregaron sus regalos, James le regaló una recordadora y Lily un teléfono Muggle. En seguida Lily se puso a cocinar para la celebración de Harry. La pequeña Selene le obsequió una escoba en miniatura para su colección. Prometía ser el mejor cumpleaños de la historia, Lily estaba cocinando todos sus platillos favoritos, por lo cual él se retiró a vestirse para esperar a sus amigos.

Unas horas más tarde llegaban Remus y Tonks, quienes le regalaron a Harry un juego de pelotas para Quidditch; después llegaron Sirius y su familia, y Lilian le entregó a Harry una cámara para inmovilizar sus momentos más especiales; los Weasley le obsequiaron un suéter con una "H" que había tejido Molly. Al final llegaron Snape, Dumbledore y Hagrid; Snape le regaló un libro de pociones y se dirigió a abrazar a Selene, que era una copia exacta de su madre, Hagrid le regaló un libro de criaturas fantásticas y Dumbledore le entregó personalmente su carta de admisión a Hogwarts, que arrebató gritos y exclamaciones de alegría y sorpresa por parte de los presentes.

La tarde transcurrió muy alegre con Harry, Ron y Neville platicando de lo que esperaban en Hogwarts, y Ginny, Selene y Lilian jugando alegremente por el jardín, mientras Lily y James platicaban animadamente con sus amigos.


Al día siguiente la familia Potter se dirigió al Callejón Diagon para comprar todo lo necesario para la escuela. Compraron libros, túnicas, plumas, tinta, pergaminos y muchas otras cosas. Después de visitar a Madame Malkin, fueron a comprar una varita con el señor Ollivander; cuando los vio entrar se quedó asombrado y saludó efusivamente a Lily y James:

-Señores Potter, que alegría verlos; vaya, creí que no viviría para ver a su hijo-

-Harry – comenzó su madre – él es el Señor Ollivander, es fabricante de varitas –

-Mucho gusto señor – respondió Harry

-Aún recuerdo el día que su madre vino por su primera varita. Permítanme traer unas varitas para que el joven pueda elegir – se dirigió a la parte de atrás de la tienda, unos minutos más tarde regresó con 10 cajas de varitas, las abrió y las puso frente a Harry.

-Adelante, pase su mano por encima de las varitas – Harry hizo lo que se le dijo, pero nada sucedió.

El señor Ollivander frunció el ceño y regresó con otras varitas, Harry repitió la operación pero otra vez nada sucedió, el Señor Ollivander fue por una sola varita esta vez

-Pudiera ser –musitó entre dientes

En cuanto la puso frente a Harry esta voló directo a su mano. El Señor Ollivander frunció el ceño preocupado

-Muy raro, es muy raro – dijo finalmente

-¿Qué es raro Señor Ollivander? – preguntó Lily preocupada

-Bueno, que esa varita es la gemela de la que le hizo esa cicatriz – dijo señalando su frente

-Quiere decir que….. –

-Quiero decir que ambas varitas son iguales, el que no debe ser nombrado y el joven tienen en la varita la pluma de un mismo Fénix –

Lily abrió la boca asombrada, pagó el importe de la varita y salieron de la tienda un poco aletargados.

Para disipar el ánimo sombrío, James se llevó a Harry a comprar una lechuza, como obsequio por ingresar a Hogwarts, mientras Lily y Selene iban a comprar un obsequio aparte. Cuando se reunieron Harry llevaba una bonita lechuza blanca y Selene un paquete para escribir cartas.

Poco después terminaron las compras y se dirigieron a casa, cuando iban rumbo a una red flu, Harry salió corriendo hacia un escaparate; en cuanto sus padres lo alcanzaron observaron que estaba embobado por la escoba del año, una Nimbus 2000, cuando sintió la presencia de su padre a su lado, volteó a verlo y dijo:

-Por favor, ¿me la compras? – pidió suplicante

-Me temo que aún eres menor para tener tu propia escoba – dijo su madre condescendiente y con una sonrisa

Finalmente se dirigieron a casa con un Harry muy decepcionado que ambicionaba dejar ya su escoba de juguete y estrenar una escoba de verdad. A pesar de esto el resto del verano pasó rápido para Harry y Selene, quién a pesar de no ingresar ella a Hogwarts estaba muy emocionada por su hermano.

Pasaban los días jugando entre ellos o con Neville, los Weasley o Lilian, debido a sus visitas frecuentes entre familias.


Un día antes de entrar a Hogwarts Lily convenció a James de ir a visitar a Petunia, quién no se había presentado en el cumpleaños de Harry hace un mes.

Era un día soleado en Privet Drive, cuando los Potter llegaron en auto al número 4 (Lily había convencido a James de tener uno), se bajaron y llamaron a la puerta. Les abrió Petunia Dursley con una sonrisa tensa y los invitó a pasar; ya en el vestíbulo abrazó casi sin tocar a Harry

-Bueno, feliz cumpleaños atrasado, lamentamos no haber podido asistir, pero Marge vino a quedarse esa semana, aun así, ahorita te doy tu regalo –

-¡Oh! No te molestes Tuny, lo entendemos – dijo Lily

-Petunia esbozó otra de sus falsas sonrisas y los guio a la sala, donde Dudley y Vernon veían la televisión. Vernon saludó con un movimiento de cabeza y Dudley con la mano; ambos aborrecían a los Potter, pero se comportaban por petición de Petunia.

Petunia carraspeó para llamar la atención y volteó a ver a Dudley, quién se levantó incómodo, se dirigió a la repisa y regresó con una cajita que le extendió a Harry. Harry la recibió amablemente y la guardó. Luego, mientras Petunia y Lily platicaban en la cocina, un incómodo silencio cayó sobre los que se quedaron en la sala. Vernon veía la T.V y James intentaba platicar con él, aunque sabía que no lo lograría. Aquel día Dudley estaba aburrido y de buen humor, por lo cual se puso a platicar con Harry sobre futbol y autos, Selene intentaba leer sin reírse de las ocurrencias que le decía su papá a Vernon.

James parecía un muchacho con todas las ocurrencias que decía, tratando de hacer enojar a Vernon, que intentaba ignorarlo sin mucho éxito en realidad.

En la cocina Lily y Petunia platicaban de cosas "normales", poniéndose al tanto de la vida de la otra mientras preparaban pastas, galletas y ensaladas para el té.

-Lily – llamó Petunia un poco incómoda –

-¿Sí? Tuny –

-Bueno, como sabrás es cumpleaños de Dudley fue hace unas semanas –

-¡Oh sí!, hablando de eso, aún le debo su regalo –

-Bueno, no te preocupes por eso, lo que pretendo es hacerle un segundo festejo pero con ustedes, ya sabes que Dudley no es muy aficionado a las fiestas, por lo cual pensaba llevarlo al zoológico –

-¡Oh Tuny!, eso es una maravillosa idea, nos encantaría; en realidad es la oportunidad perfecta para que Selene conozca el zoológico -

-¡¿Nunca ha ido al zoológico?! – preguntó sorprendida

-Bueno, sólo al zoológico mágico, más no a uno normal –

-Oh ya, sólo ha ido al zoológico de tu mundo – dijo Petunia con desdén

Lily decidió ignorar el comentario

-Bueno, y ¿cuándo iríamos? – preguntó para cambiar de tema

-Estaba pensando en irnos después del té, ¿te parece conveniente? –

-¡Oh sí!, me parece perfecto, sabes que me encanta pasar tiempo contigo y tu familia –

Después de esta plática ambas volvieron a conversar de otros temas.

El té lo tomaron a las 12:00 en punto, con Harry y Dudley aun conversando y James intentando hacer enojar a Vernon; cosa que estaba a punto de lograr.

Después del té ambas familias salieron rumbo al zoológico para convivir un tiempo juntas. En el zoológico la más emocionada fue Selene, quien a pesar de que había sido educada tanto en lo mágico como en lo muggle, nunca había visitado un zoológico. Petunia sonreía mientras la veía correr de una jaula a otra viendo a los animales; era fácil sentir cariño por esa niña.

Lo último que visitaron fue la casa de los reptiles; Selene ya iba cansada, pero aún conservaba la emoción inicial; ahí Dudley se emocionó también, la casa de los reptiles era su lugar favorito de todo el zoológico, y dejó a Harry para empezar a correr con Selene para verlo todo. Entonces, todo pasó muy rápido; Harry se quedó parado frente a una jaula que contenía una hermosa serpiente dormida, y se quedó mirándola fijamente; ante la mirada del muchacho la serpiente levantó la cabeza; James se volteó hacia Lily para hacer una broma sobre Slytherin y las serpientes. Dudley se acercó a la jaula que miraba Harry, y al ver a la serpiente despierta lo empujó bruscamente, haciéndolo caer al suelo. Harry un tanto molesto volteó a ver a Dudley, que tenía las manos apoyadas en el vidrio de la jaula; entonces, misteriosamente este desapareció haciendo que Dudley perdiera el equilibrio y cayese a la jaula, de donde la serpiente escapó haciendo gritar y correr a todos; cuando pasó junto a Harry que seguía en el suelo siseó un "gracias" que solo Harry entendió; luego dejó a Harry anonadado y siguió su camino. Cuando volteó hacia la jaula el vidrio había vuelto a aparecer, Dudley estaba encerrado dentro y tía Petunia gritaba asustada al ver a su hijo en la jaula.

Diez minutos más tarde los encargados sacaban a un asustado y mojado Dudley de la jaula; y los Potter salían rápidamente de ahí sin despedirse.

Parecía que en un buen tiempo no volverían a visitar a los Dursley tras este incidente.