De nuevo saludos!

Gracias a Nambelle (por no desampararme...y te debo la mención para el otro, porque no alcance en este), a Julia Belmont (que bueno que te guste la historia! genial ver tus reviews! y si..lo se, a veces me pongo de mala con mi pareja preferida, pero es precisamente por que los adoro), a James Birdsong ( en ingles!) y a etzel47 ( :D gracias por el apoyo ) y por supuesto a Ascella Star (gracias por la compañía..y lo de chocolate viene en el sig :P)

A todos los demás lectores anónimos, muchas gracias, saber que leen es maravilloso. Espero algún día leerlos a ustedes también.

Bueno, dejando preámbulos, mas bien sigamos.


"Hay pecados cuya fascinación está más en el recuerdo que en la comisión de ellos." -Oscar Wilde

Capitulo 6. De Cadenas y Fantasmas

Tiempo: Presente

Matt tenía suficiente información como para hacerse pasar por un visitante del hospital. Ese día tenía había evadido mil responsabilidades: trabajos por entregar, evaluaciones, clases que después serían difíciles de seguir. Seguramente al final del semestre se lo recriminaría, pero no podía dejarla allá enterrada. Lucy era incapaz de hacer daño a propósito. Todo era un malentendido. Tenía que verla.

Sólo por si acaso, empacó su navaja suiza, regalo de su padre cuando cumplió la mayoría de edad, dentro de los bolsillos.

¿Por si acaso qué?

Por si acaso.

Al llegar a la recepción, se enfrentó con una fría enfermera que lo miraba por encima de sus lentes redondeados.

- Esa paciente no tiene permitidas las visitas – declaró con frialdad-

- Déjeme pasar, ¡por favor!

- Son órdenes directas del Dr Fuwa.

- ¿No estaba siendo tratada por una doctora de apellido Harris?

- No señor. Ahora retírese si es tan amable, hay otras personas esperando.


Noelle bajaba por las escaleras, hacia el primer piso. Eran cerca de las 11 de la mañana.

Unos minutos antes había estado hablando con el director del hospital. Cuando le llamaron a su oficina después de haberse despertado esa mañana pensó que la iban a despedir. Y por el tono al principio pensó que estaba en lo cierto.

El personal la había evaluado y llegaron a la misma conclusión a la que ella llegó tan pronto recuperó el sentido: Estaba perfectamente bien.Sólo había pasado por un ilógico y extraño desmayo que la dejó inconsciente durante más de 8 horas.

Mas tarde se enteró de todo lo que había pasado en el trascurso de ese tiempo:

El paciente del quinto piso se había soltado, (tema que aún era motivo de discusión) y había logrado llegar al cuarto donde estaba Lucy Shidou, armando una batalla campal por el hospital . Allí lograron reducirlo y lo llevaron a otra habitación, completamente sellada en otra sección del complejo. Todo eso ocurrió mientras ella estaba desmayada en el quinto piso.

Hacia media noche, cuando todo estuvo controlado, le hallaron entumida en el suelo del cuarto, completamente pálida, con las manos cerradas en forma de garras sobre su pecho y descalza. Su ropa estaba desgarrada en algunas partes, tal como si hubiera tratado de arrancársela a las malas. Su bata blanca era un madejo informe con las mangas colgando. Lo peor de todo, era que sus uñas delataban que ella misma había ocasionado aquel destrozo.

Noelle no recordaba con exactitud qué había ocurrido después de escuchar esa voz gritando.

No te mientas. SI que lo recuerdas. Lo que pasa es que no quieres admitir que después de que el miedo pasó al segundo plano, cuando aceptaste que no podías escapar, cuando te viste perdida y te resignaste…en ese preciso momento… te sentiste MUY bien… No deseas aceptarlo, porque sabes que la fuerza que descubriste en ti se hace más potente en medio de esa negrura. Tampoco quieres reconocer cuánto te gustó el sonido de la voz de ese ser, ni cómo fluye con vehemencia esa energía inexplicable en tus venas en este preciso instante.

El director fue comprensivo tras una pequeña conversación. Le obligó a tomarse una licencia por 15 días, hasta que "aclarara su mente, pues el ambiente del hospital y la falta de sueño podrían desestabilizar a cualquiera, además usted tiene una brillante carrera por delante"

Mas por increíble que pareciera, Noelle Harris no quería tomarse aquel tiempo. Deseaba permanecer en el hospital, deseaba pasar las noches en el quinto piso, deseaba volver a sentir esa oscuridad que la noche anterior la había envuelto, deseaba que ese "ser" volviera a presentársele y la llamara…que la llamara..."deliciosa"

Ya no tenía miedo. ¿Por qué? Su cerebro le gritaba que aquel no era un buen camino, que era peligroso, lleno de maldad; pero su cuerpo…todo su cuerpo le contaba una historia muy diferente.

Pensando en esto, le pareció escuchar su nombre de la boca de un muchacho de cabello castaño, el cual hablaba con la recepcionista de la entrada al pabellón. La curiosidad le hizo acercarse para saber de qué se trataba la conversación.

- Disculpen –dijo introduciéndose en el diálogo- creí escuchar mi nombre. ¿Qué está pasando?

- Doctora Harris –saludó con un movimiento de cabeza la enfermera- este muchacho busca a la paciente del 103C, pero como usted sabe, tiene las visitas bloqueadas.

- ¿Conoces a Lucy? –preguntó Noelle hacia Matt, un tanto sorprendida -

- Si, así es. Necesito verla.

- En todo el tiempo que ha estado acá jamás recibió una visita. –meditó unos instantes- ¿Conoces a su familia, a algún acudiente…?

- Sé dónde vive, y conozco a sus hermanos, pero hace mucho que no los veo.

- ¿Sabes por qué a pesar de que hemos tratado de localizar a su familia, ellos no se han presentado?

- No, no lo sé. La última vez que vi a Lucy fue hace seis meses.

- Interesante… Señorita Kami –dijo hacia la enfermera- yo me encargaré desde acá

- Pero… las órdenes…-titubeó la susodicha con angustia-

- Yo tomo responsabilidad. Si algo pasa, dígale al Dr Eliott Fuwa que no voy a quitarle a su conejillo de indias. Sígame por favor –se dirigió hacia Matt-

Noelle sabía que Eliott no estaba en ese momento en el hospital, pues tenía el turno de noche al igual que ella. También sabía que no permanecería allí durante los próximos 15 días para enfrentarse con él, así que el Dr Hielo podía irse a roer su furia si le venía en gana en ese lapso si así lo quería.

Que extraño ¿Desde cuándo siento tanta rabia hacia Eliott?

- ¿Me llevará a verla? – inquirió Matt con ligera aprensión-

- Sí. Puede ser bueno para que recupere enteramente su memoria –le dijo mientras avanzaban hacia las habitaciones-

- ¿Recuperar la memoria? ¿Lucy tiene amnesia?

- Hemos avanzado mucho. Pero aún está bloqueando las dos últimas semanas antes de que apareciera en el hospital St Luke. Tal vez tu presencia le ayude. De esos días dependen muchas cosas. Su futuro incluido. Siga por acá. ¿Cómo es su nombre?

Matt dudó. Si esta mujer había hablado con su padre, no podía darle su verdadero nombre

- Ma..Mark

- Bien Mark, tienes máximo media hora, ¿comprendes? Enfermero! –llamó a uno de los hombres que estaba de guardia- Por favor abra la habitación 103C. Ahora, debo irme, adiós – dijo dejándole en el pasillo-

Matt entró a la habitación y la puerta se cerró a su paso. Al fondo, una figura en bata azul estaba sentada en el piso. Levantó su rostro y se quedó mirándole confundida

- ¿Matt? ¿Eres tú? –se levantó y se llevó una mano a su cabello, tratando de arreglarlo un poco-

- Lucy, soy yo –dijo acercándose a ella, estiró sus brazos y le tomó de las manos-

- ¿Realmente eres tú? Pensé que era mi imaginación... ¿Cómo…?

- No importa, en cuanto lo supe, vine a verte.

Matt sentía nervios al sostener sus manos entre las suyas. Aun en el estado en que se encontraba, Lucy era…Lucy. Y su piel era tan suave como lo recordaba.

- Matt, acerca de lo que pasó…

- No perdamos el tiempo con eso. Dime que puedo hacer para ayudarte

- Yo estoy hundida. No me libraré de esto. Deberías olvidarme. Además yo.. no merezco tu preocupación –sentenció abatida y volteando el rostro-

- ¡No digas eso! ¡No te puedes dar por vencida! ¡No eres así!- le recordó el con vehemencia; luego murmuró- ¿es verdad todo eso acerca del asesinato?

Lucy guardó silencio

- No es como piensas. Yo no la maté…pero si causé su muerte. –le confesó mirando el suelo y cerrando los ojos. Seguido, se le ocurrió algo y levantó sus ojos hacia los de el- No me puedes ayudar, pero…puedes ayudar a otra persona.

- Ni hablar, te sacaré de aquí. Eres inocente ¿verdad? –apretó sus manos para forzar una respuesta-

- Sólo me puedes ayudar si lo ayudas a él también.

Matt le soltó y se apartó con disgusto. La furia se arremolinaba en su interior. Los preciosos ojos marrones de la chica le evadieron, pues comprendía lo que él había deducido. Los celos comenzaron el trabajo en su estómago, royendo con ácido sus órganos, para pasar inmediatamente a su garganta.

- ¿Estás hablando de esa persona? ¿Está involucrado en esto también? ¡Apuesto a que te arrastró a todo este lio! ¿¡Por qué rayos quieres ayudarle si te hizo tanto daño!?

- ¡No fue así, él no hizo nada malo!,¡Nadie acá me cree a mí! ¡Mucho menos le creerán a él! –le respondió con una fuerza innata, que salía cada vez que tenía que ver con su espadachín-

- ¡Lo amas todavía! ¡Increíble! – Matt trató de serenarse, no quería hacerle más daño del que ya le habían impartido. Volvió a mirar a la pelirroja bajar su rostro y hacerse la fuerte. Lucharía por ella, hasta el cansancio, y sólo lo lograría alejándola de este infierno, siendo honorable- Muy bien. Muy bien. Los ayudaré a ambos.

- ¿En serio Matt? –se alegró Lucy, volviendo a ser la chica entusiasta y tierna por la que había perdido el corazón (y en este instante la razón), impartiéndole un efusivo abrazo sin pedirle permiso- Gracias Matt. Gracias.

Matt adoraba tenerla tan cerca. No se había dado cuenta de la falta que le hacía sentirla entre sus brazos. ¿Pero semejante tortura valdría la pena?


Noelle se había quedado afuera. Espiaba por el tragaluz de vidrio de la puerta.

No podía escuchar la conversación, pero no lo necesitaba. Era excelente analizando el lenguaje corporal. Fue testigo de que el muchacho, (el cual no le había dado su verdadero nombre, por alguna extraña razón) estaba bastante enamorado de Lucy. Antes de anoche no lo hubiera considerado, ¿pero Lucy estaría diciendo la verdad? ¿Era un invento de su esquizofrenia todas esas batallas en otro mundo?

Siempre le había conmovido esa paciente. Completamente sola, tratando de mantener una apariencia alegre, pero profundamente afectada debido a un evento que había bloqueado de su memoria, ya que seguramente no podía manejarlo.

Demasiado parecida a una amnésica Noelle de 12 años, quien justo después del incendio no podía recordar por qué su mamá tuvo que ser llevada a un psiquiátrico en estado de catatonia, el cual permanecía hasta hoy en día.

Quizás lo mejor sería ayudarla de nuevo. Sería lo correcto. Su instinto le gritaba, así como lo había hecho hacía poco menos de una semana; que Lucy debía salir a enfrentar sus propios demonios, y que encerrada no lograría nada. Las cosas se habían salido de control, pero no creía que fuera culpa de la chica. Todo eso del asesinato… era ilógico. Y estaba este otro tipo, el cual tampoco tenía esa "vibra" de maldad. No, ellos no pertenecían a ese lugar.

Es compasión y justicia las razones que te mueven para ayudarles… ¿o hay algo más?

Por ahora la respuesta a esa pregunta no era clara, y tampoco quería contestarla.

En vez de salir del hospital, como le habían ordenado, se adentró hacia el siguiente pabellón. Aislamiento. Mientras lo hacía, se deshizo de la coleta que aprisionaba su cabello, dejándolo libre. Sus pasos se hicieron más seguros al sentir una curiosa emancipación. Sonrió, pero no supo por qué lo hacía.

Un conserje entrado en años pasaba por el corredor arrastrando un balde y unos traperos en un carrito amarillo. Venía directamente en su dirección. Y se le ocurrió una idea.

- Señor, -le dijo con una amabilidad extraña, notando una ligera corriente que poseía su voz y se esparcía por sus articulaciones deliciosamente- me pregunto si podría ayudarme.


Matt salió del cuarto de Lucy con múltiples interrogantes. ¿Cómo se suponía que iba a lograr esa tarea que el mismo se había impuesto? ¿Debería acudir a su padre para utilizar una vía legal?

Caminó hacia la salida, aún sin decidirse cuál opción debería tomar; cuando un conserje entrado en años quien estaba recogiendo un pequeño reguero cerca a la recepción, se le acercó, recostando su rostro en el mango de la escoba al dirigirse a él.

- ¿Es usted Mark?

- ¿Discúlpeme?

- Le he preguntado si Mark es su nombre –dijo con la complacencia propia que brindaba la edad-

- Si! –recordó súbitamente que ese era el nombre que le había dado a la doctora Harris-

- Me pidieron que le entregara esto –dijo alargando su brazo arrugado hasta él. Luego de recibirlo, el anciano se retiró de la misma forma silenciosa en la que se le había aproximado-

Siguiendo un instinto que salió de la nada, Matt guardó de inmediato el sobre blanco en el bolsillo interior de su chaqueta y salió del hospital. Cuando hubo recorrido una distancia prudencial, volvió a sacarlo, y lo abrió. Dentro estaba una tarjeta de proximidad y una nota. Sostuvo la tarjeta, la cual no llevaba ninguna identificación y luego leyó el contenido de la nota, no sin que un escalofrío le recorriera y consiguiera enfriar su columna.

"Sé que desea sacar a la señorita Shidou de su estado actual. También conozco que es posible que una de las condiciones de la chica para que usted le ayude, es que también logren "dar de alta" a otro paciente. No se preocupe por él. Podrá salir por su propia cuenta. Esta tarjeta por casualidad llegó a mis manos hace unos meses, cuando uno de mis ayudantes se retiró y olvidé devolverla. Podrá abrir la habitación 103C. Vuelva hacia las 6 de la tarde y suba directamente al quinto piso. Allá nadie lo molestará, hasta que llegue la hora. Hacia las 3 am hay menos personas rondando los pasillos. Compre un uniforme de enfermería para usted y otro para la chica en la dirección que le dejo al respaldo. De ese sitio se compran las dotaciones. Dígale que esconda su cabello, es demasiado vistoso. Para salir, háganlo por la portería secundaria, más allá de aislamiento. El vigilante ya está entrado en años y estará dormido. Suerte.

Postdata. Destruya esta nota ahora y la tarjeta cuando haya cumplido su misión"


Cuando Latis escuchó la gruesa puerta metálica detrás de sí, se alistó para enfrentar cualquier cosa, a pesar de tener aquella ridícula camisa blanca con largas vendas que le impedían el movimiento de los brazos.

Mas lo que observó, fue intrigante e inesperado.

Era la mujer que le hacía preguntas. Después de todo no había muerto. Se paró en el resquicio de la puerta, pero no lo miraba a él.

Estaba diferente.

El cambio era tal, que al principio no estuvo seguro de si era la misma persona. La diferencia no estaba en su atuendo, a pesar de que no llevaba su bata blanca. La variación era su actitud. Se movía distinto… su expresión era distinta, su cabello castaño estaba suelto, y con el dedo de su mano derecha giraba los mechones más cercanos a su rostro para entorcharlos.

Estaba junto a uno de los acuerpados guardias de su prisión. Pero el tipo sostenía una postura que lo hacía ver indefenso, generoso, pero sobre todo, completamente solícito ante ella, dispuesto a cumplir con cualquier cosa que demandara.

- Gracias por abrir –le dijo ella mirándole a los ojos, y sonriendo simpáticamente-

- No hay de qué doctora Harris –le respondió el guardia dejando ver sus disparejos dientes y abriendo más la boca de lo debido-

- Creo que ahora puedes dejarnos solos –se dirigió a él como si fuera un niño travieso-

- Pero es peligroso, no debería dejarla sola –pidió, casi suplicó el guardia-

- Estaré bien

- ¿De verdad?

- ¡Claro que sí! – aseguró con un gesto encantador- además seguramente al final de mi entrevista tenga que llevarme al paciente a otro centro asistencial, ya sabe…más seguro. La policía está preocupada por el incidente de la otra noche

- Sí, era lógico. No hay problema, dígame cuando acabe y yo mismo los escoltaré

El guarda se retiró con dudas y mirando hacia el fondo de la celda de forma amenazante. Estuvo a punto de volver sobre sus pasos, pero al final los dejó solos.

- Saludes, Sr Latis

Latis sintió una poderosa influencia proviniendo de esa mujer; que en sus previas conversaciones no había logrado identificar y que incluso había pasado de largo sin preocupación. Antes había percibido algo suave, calmante. Una tenue ola a la cual él podía imponerse fácilmente. Pero eso había cambiado. Ahora, realmente, tendría que preocuparse y estar muy alerta. Estaba al frente de una tormenta en todo el sentido de la palabra. Peligrosa e impredecible.

- Necesito me cuente lo que ocurrió anoche en el quinto piso –hizo una pausa y se adelantó hacia él- con lujo de detalles. Y quiero que me diga la verdad.

Al decir esta última frase, Latis estuvo seguro de que si estuvieran en Céfiro, aquella mujer estaría brillando intensamente y que al avanzar, extendería hacia su cerebro unas doradas cuerdas que se encargaría de agitar cada vez que le viniera en gana.

- No es necesario que haga eso –le aseguró Latis clavándole los ojos-

Noelle pareció confundida y los lazos invisibles desaparecieron como si nunca hubieran existido. Arrugó su frente y ladeo su cabeza solo un poco. Sus ojos se movían rápidamente, como buscando una respuesta en su interior.

Ahí le vio cambiar nuevamente. Enfrente estaba la seria doctora, analítica y calculadora que había conocido brevemente.

- ¿Qué deje de hacer qué? –le preguntó ella, visiblemente trastornada-

Latis entendió que aquel poder era involuntario, innato y que ella no tenía idea de su existencia, ni comprendía lo que acababa de hacer. ¿Qué había desencadenado aquello? ¿Acaso había sido…?

- Le diré lo que desea saber. ¿Qué tanto recuerda?

Noelle caminó por el cuarto como un gato enjaulado, con los brazos cruzados sobre el pecho

- Un ser, un ser se materializó y vino hacia mí. -hizo una pausa, pues la afirmación le incomodaba- Me tomó en sus brazos y me condujo hacia la oscuridad. Usted gritaba que lo soltara. ¿Pudo verlo?

- No –Latis negó con su cabeza- yo no puedo verlo, ya que sólo se hace visible para las personas que ha escogido. No entiendo cómo puede usted verle. Sentí que estaba allí, e incluso el ambiente que creó sirvió para romper mis ataduras. Usted cayó al suelo inconsciente, revolviéndose. La levanté, pero había algo más en su cuerpo. Eso me miró y me dijo "La próxima es ella". Ahí fue cuando quedó completamente inmóvil. Su pulso era errático. Luego, todo volvió a ser normal. No podía hacer nada más por usted. No en ese sitio.

- Entonces corrió para tratar de escapar con Lucy Shidou

- Si

- Sr Latis ¿Quién es usted? ¿Quién es la señorita Shidou?

Ahí estaba de nuevo, ese poder, que se incrementaba poco a poco, algo parecido a una nota musical que subía de tono cuando la canción estaba en el clímax. Era difícil no sincerarse, no decirle todo de un solo impulso. Su petición era demandante, clara y tenía la misma potencia de una bala de cañón.

- Usted lo sabe, lo intuye, como hace con todo lo demás. –dijo al fin, y la fuerza le soltó no sin antes aplastarle un poco el cerebro como castigo al no obtener una respuesta directa. Latis era consciente de que Noelle Harris podría seguir su interrogatorio hasta conseguir lo que quisiera, pero no lo hizo-

- Lucy escapará de acá, esta noche –soltó para observar su reacción- Y dentro de poco, usted saldrá conmigo

- ¿Por qué desea ayudarme? –le preguntó desconfiado-

- Lucy se lo dijo ¿no? Yo la ayudé a salir la primera vez.

- Si, lo mencionó.

- Estarán mejor afuera. No creo que ustedes hayan matado a esa mujer. Como usted mismo me dijo, lo intuyo.

Se retiró. Debía hablar con el guarda acerca del traslado de última hora del Sr Latis. Era extraño, pero el día de hoy con cada persona que se había cruzado; el director, los enfermeros, el conserje, el guardia...todos habían sido muy amables y comprensivos con ella. Tal vez era su día de suerte. Esperaba que pudiera convencer al guarda de la puerta secundaria también.

¿Por qué estoy haciendo todo esto?

Se acordó de la voz, la cual era como una droga

"Deliciosa Noelle"