Hola de nuevo!
Me han escrito que a veces se confunden con los diferentes tiempos que se están manejando en la narración. De verdad les agradezco la crítica sincera, porque si no..no sabría si lo que deseo transmitir es claro. (gracias Kuu de Cefiro y AscellaStar por la realimentacion)
Me encantaría poder añadir una linea de tiempo gráfica...pero por las limitaciones de sólo texto en FanFiction no es posible. Ojalá pudiera hacer algún attachment...bueno, el caso es que este capitulo comienza con una linea de tiempo escrita, por si se sienten perdidos.
Gracias a Nambelle, etzel47,AmandaCefiro, Kuu de Céfiro y a AscellaStar por sus reviews, y a todos los que continúan leyendo!
Linea de tiempo
Por ahora, en la narración sólo se ubican dos tiempos: El presente y hac meses. Esto continuará siendo así. No se preocupen, habrá un momento en que sólo hablaremos del presente, porque ya sabremos todo lo que ocurrió en el pasado.
Según lo que han relatado y recordado los personajes, esta sería la línea de tiempo de la historia:
De ocho a siete meses atrás:
Lucy, Marina y Anais desean volver a Céfiro con todo su corazón. Encuentran una manera curiosa de hacerlo, pues sólo sus energías se trasladan allá.
Latis conoce a Neferti, proveniente del planeta Xios, quien es una sacerdotisa que ayudará a restaurar el núcleo de Autozam.
Tres personajes nuevos: el chico de ojos azules (quien se encuentra a Lucy en el metro y observa el amuleto que Latis le ha regalado), Irina y Oziel hablan en una cafetería cercana a la universidad de Irina, acerca del amuleto, sabiendo que Lucy ha viajado a Céfiro.
Hace 4 meses:
Noelle conoce a Lucy, quien en ese momento ha perdido la memoria. La traslada desde el hospital St Lukes al psiquiátrico donde ella trabaja, pues cree que tiene esquizofrenia (escucha a Lucy hablando de Luz en una sesión de hipnotismo). Además desea tratar de manera adecuada su amnesia.
Lucy pasa 4 meses en el hospital psiquiátrico sola, en el proceso de recuperar su memoria, siendo tratada por Noelle.
Hace una semana:
Lucy escapa del hospital psiquiátrico con ayuda de Noelle. Podemos deducir por lo que ha dicho Noelle, que en este momento Lucy recuerda todo, excepto las últimas dos semanas antes de aparecer en el St Lukes. Aparentemente en esas dos semanas ocurre un suceso muy impactante que Lucy está bloqueando de su memoria.
Hace 3 días:
Una "adivina" es asesinada. La policía encuentra a Lucy y a Latis en la escena del crimen. Los trasladan al psiquiatrico mientras el caso es investigado, debido a los antecedentes de la permanencia de Lucy en este sitio y a la actitud que toma Latis en la estación de policía, según relata el detective Adam Izuki.
Punto de partida: el Presente:
Lucy y Latis se encuentran en el hospital psiquiátrico.
Latis realiza un intento de escapar con la pelirroja pero no es fructífero.
Noelle comienza a descubrir sus habilidades y desea ayudar a Latis a escapar
Matt, con la intervención de Noelle, ayudará a Lucy a salir
Existe un SER que se le presenta a Noelle, del cual sabemos que también ha atormentado a Lucy, y del que Latis conoce su existencia
Espero que esto haya aclarado las cosas. Mis profundas disculpas! Seré mas cuidadosa de ahora en adelante.
Capitulo 8. Escape
Tiempo: Presente
"Y no era mala, todo hay que decirlo. De ser así, habría sido un monstruo.
Dios sabe el daño que podría haber hecho. Creo que de verdad ella no quería crear problemas,
pero en el fondo se divertía con sus poderes, no sé si me explico…"
- Ann Rice. La hora de las Brujas
- Haga que olvide –sugirió Latis, seriamente-
- ¿Cómo dice? – le cuestionó Noelle arrugando su frente-
Eran las seis treinta de la tarde. Ella había estado recluida en su oficina el resto del día, después de la conversación que tuvieron en aislamiento, esperando que atardeciera, diciéndoles a los demás que estaba organizando sus documentos antes de tomarse su licencia.
La verdad era que estaba aguardando el momento propicio, el cambio a guarda nocturna, que se realizaba a las seis de la tarde. Era un tanto peligroso, pues no debía toparse con Eliott, que entraba sobre las 7 de la noche, pero tenía que sacar a Latis sin que hubiera tanta diferencia con Lucy, o esta no podría lograrlo.
Estaban en la puerta secundaria, la misma que ella había aconsejado utilizar al chico que sacaría a Lucy Shidou esa noche. Todo había salido bien. Cada vez que alguien preguntaba el por qué su paciente le seguía plácidamente hacia la salida, ella les explicaba sutilmente que estaba drogado y que estaba intentando realizar una terapia de una manera novedosa. A pesar de la evidente falta de lógica ante esta afirmación y de seguimiento a los procedimientos usuales del hospital, las personas le creían, e incluso le ayudaban.
Lo peor de todo (o lo mejor) era que cada vez que tenía que hablar con alguien, una sensación inflamante corría sin piedad por su cuerpo entero, provocándole sonrisas involuntarias. No tenía idea de dónde estaría proviniendo aquello, pero definitivamente cada vez le gustaba más y más.
Comenzaba a sospechar que su aparente "suerte" de ese día, no era un suceso fortuito.
Sin embargo, cuando el Sr Latis soltó esas palabras, tan sencillas, refiriéndose al guarda que ya había convencido diciéndole que la ambulancia para el traslado que les aguardaba había tenido que parquear una cuadra más abajo por un inexistente problema mecánico, este hombre soltaba esas palabras como si ella fuera poseedora de algún extraño poder que pudiera controlar a voluntad.
- No puedo hacer eso –afirmó sin dejar de mirarlo con repulsión-
- Sí que puede. Ha jugado con las mentes de todos con los que se ha cruzado –le dijo con calma, como si fuera la cosa más natural del planeta- Haga que olvide que nos vio, o nuestra conversación. Y déjele el camino limpio a Lucy, si debe pasar por acá.
- Tal vez me equivoqué. Debería quedarse acá recluido. Está loco.–soltó con venganza-
- Usted tomará la decisión de aceptarse a sí misma tarde o temprano.
Noelle negó con su cabeza. El guarda esperaba pacientemente con los ojos muy abiertos, inmersos en alguna especie de trance ligero.
Debo darme prisa.
Se dirigió al guarda. Ahí estaba nuevamente, esa fuerza, ese pedazo de cielo inundando sus venas. Era maravilloso y…¿peligroso? Si, era definitivamente peligroso. La euforia de estar haciendo algo prohibido le llevó a sonreír ligeramente.
- Me ha visto salir, pero sola –se atrevió a formular, mientras presionaba esa corriente que fluía dentro suyo para lograr eso que parecía imposible- el traslado no se pudo realizar. Olvide que ha visto a este paciente. Nunca estuvo acá ¿Entiende?
- Olvidar … -dijo con desolación el guarda-
- Si, olvídelo a él, pero no a mí. Yo salí sola, preocupada y furiosa.
- No debería sentirse así, doctora. Usted que es tan bonita –dijo el hombre con media sonrisa en su boca-
- Hará su ronda a las 3 de la mañana, pero dejará esta puerta abierta y luego un profundo sueño le embargará. Despertará a las cinco y cerrará la puerta.
- No me duermo en mi trabajo –mencionó confundido-
- Está bien, después de todo, a esa hora no pasará nada. Y seguramente estará muy cansado
- Si, estaré cansado.
Noelle levantó la vista. Allí había una cámara. No había previsto aquello. Ya era muy tarde. Con todo su corazón deseó que las grabaciones de ese día quedaran inservibles. No tuvo la certeza, pero por alguna razón, dejó de importarle la estúpida cámara.
Latis le veía intrigado. Su poder aumentaba conforme lo usaba. Muy pronto podría incluso introducir imágenes en la mente de las personas que ella quisisera. Esperaba que esa mujer usara aquel don inusual en este mundo correctamente.
Finalmente salieron, con la venia del guarda a sus espaldas. Bajaron por las empinadas calles, caminando para alejarse del complejo. El hospital quedaba un tanto aislado de los demás edificios, lo cual era testimonio de repulsión de los ciudadanos "normales" contra lo que encerraban esas paredes. Nadie deseaba tener la locura tan cerca a sus propias narices.
Noelle miraba hacia el Sr Latis mientras se movían silenciosamente por las aceras de las calles. Analizaba su comportamiento involuntariamente. Estaba intranquilo y a pesar que miraba atentamente a su alrededor de forma calmada, ella podía percibir que estaba reconociendo el terreno, como lo haría un general quien estuviera próximo a entablar batalla con el bando enemigo, para establecer ventajas y desventajas de su posición. De pronto quiso ver de la manera en que el estaría viendo.
El hospital se alzaba como una mansión blanca sobre una de las colinas de la ciudad, vigilante ante la metrópoli. Si estuvieran en otra época, los aldeanos subirían con antorchas para quemar a los monstruos que allí habitaban. Las luces amarillas que se reflejaban sobre la fachada del recinto hacían ver como si ya estuviera en llamas.
Noelle posó sus ojos en el cielo.. Hacía mucho tiempo no se maravillaba con la vista de los astros y de su magia. Era luna llena. Una noche perfecta para convertirse en lobo. Extasiada miró sus manos, pues la luz de la luna se reflejaba en las uñas.
Si los aldeanos se atrevían a subir allí, les esperaría una masacre.
Pero qué demonios se te ha metido a la cabeza
En ese momento, Latis paró en seco, haciendo que Noelle se detuviera y sacándola de sus peligrosos pensamientos.
- ¿Usted regresará esta noche por Lucy? –preguntó seriamente-
- No. Yo no regresaré en varios días. Me han dado una licencia...-hizo una pausa y se aclaró la garganta- obligatoria durante 15 días. Otra persona sacará a la señorita Shidou.
- ¿Es de confiar? –la preocupación inundó su inalterable rostro-
Noelle lo pensó. ¿Le diría que ese muchacho estaba enamorado de la señorita Shidou? ¿Este Latis sería la persona de la que Lucy le había hablado en las sesiones? ¿El hombre que ella amaba, pero del cual no era correspondida?
- No lo conozco – dijo Noelle- pero Lucy sí. Ella confía en él, y creo que él haría lo que fuera por ella. –tal vez le había dado más información de la que él deseaba conocer, porque Latis desvió sus ojos pensativo-
- Los esperaré acá –sentenció-
- Sería mejor que no lo hiciera. En el hospital se darán cuenta que usted no está, y como bien sabe, la policía le comenzará a buscar.
- No me verán – esta afirmación no tenía discusión-
- De por sí ya tendré problemas si no lo descubren. Prométame que no dejará que lo encuentren. –suspiró ella al ver que era inútil discutir-
Latis afirmó con su cabeza sin decir palabra. Noelle sabía que era el momento de separar sus caminos.
- Buena suerte – deseó sin esperar una respuesta por parte del hombre-
- Le agradezco lo que ha hecho –le dijo sorprendiéndola, con un tono que sólo era de sincera franqueza- Haré lo posible para que ese ser la deje de perseguir.
No…¡no lo haga!, no lo evite. Pensó ella de inmediato.
Esta vez fue Latis quien se sorprendió al ver cómo Noelle esquivaba su mirada y se alejaba rápidamente.
Era un milagro. Había funcionado hasta el momento.
Hubo instantes en que Matt se creyó descubierto. Había dudado muchísimo para salir del cuarto de Lucy hacia lo que "esperaba" fuera Aislamiento. Varias veces se detuvo en los pasillos, mirando los letreros de las esquinas, analizando las flechas, al tiempo que el sudor frío le pasaba por la espalda.
Lucy le seguía, tratando de mantener la mirada al piso y acomodándose de vez en cuando su peluca de cabello negro artificial, que llevaba sujeto con una coleta, el cual sólo mirando muy de cerca se apreciaba que no era real (benditos fueran los elaborados trajes de Halloween).
También ayudaba bastante la soledad que a esa hora envolvía los corredores que conducían hacia la puerta secundaria. La mayoría de la "acción" se llevaba a cabo en recepción y cafería. Sólo se encontraron una persona o dos pasando muy aprisa y ensimismadas en sus propios asuntos.
Matt detuvo a Lucy llevando su brazo hacia atrás. Ella quería salir corriendo de una buena vez, se le notaba. Conociendo su carácter impulsivo, Matt le dedicó un gesto de negación, diciendo que esperara en la puerta del edificio, mientras el caminaba hacia la reja de la puerta secundaria para cerciorarse de que el guarda que veía a su izquierda, sentado en una silla de plástico, realmente estaba tan dormido como aparentaba.
Caminó por el espacio de concreto al aire libre que separaba el edificio de aquella reja, sin ningún sigilo. Volteó a mirar hacia Lucy, quien desde su sitio, exhalaba impaciencia. Matt tuvo dudas acerca de hacia dónde querría realmente correr ella. Si dentro o fuera del hospital.
Tuvieron un pequeño enfrentamiento antes de salir a ese arriesgado paseo, pues la pelirroja constantemente le replicaba que debían buscar a Latis. Al principio muy cortésmente le había explicado lo que sabía, pero después de muchos "¿estás seguro?" y "deberíamos volver" su paciencia y los celos que amenazaban con cortarle la circulación estaban a punto de estallar.
Volvió a concentrarse en su labor. Se acercó al guarda. No tuvo que hacerlo tanto, pues los ronquidos se escuchaban a distancia. Para su alivio y enorme sorpresa, la reja estaba abierta ligeramente, apenas para que una persona pasara.
Levantó su vista. Allí había una cámara, anclada con vista a la salida. Mala cosa. Muy mala cosa. Pero ya no había marcha atrás.
Levantó su brazo, indicándole a Lucy que corriera. Una vez estuvo al lado suyo, pasaron por la reja con mucho cuidado evitando hacer el menor ruido, y por recomendación de Matt, con la cara hacia el piso. Si la cámara capturaba aquello, al menos que sus rostros no se vieran. Aunque de poco serviría después de todo.
Una vez libre, Lucy no pudo más y salió corriendo. Matt alarmado corrió detrás de ella. La alcanzó cuadras más abajo. Se habían alejado bastante, pero no lo suficiente. Sus pasos resonaban en el silencio de la madrugada. Le tomó de los brazos. Cualquier palabra no susurrada se escucharía a metros a la redonda, así que habló muy bajo. Ella tenía los ojos cerrados, su pecho subía y bajaba por el esfuerzo. Matt se descubrió mirándola atontado en ese traje de enfermera. Parecía toda una mujer.
- Lucy, escúchame –inició- debemos ser prudentes. Hemos logrado salir, pero desde este instante el camino se hace más difícil
- No sé a dónde ir –le confesó- no sé qué ha ocurrido con mi familia, pero ya no están en el gimnasio de Kendo. Marina y Anais tampoco están. Sus padres las están buscando por cielo y tierra, las dan por desaparecidas. Lo peor de todo es que yo no recuerdo, yo no recuerdo cómo es que ocurrió todo eso, y la única persona que podía saberlo ¡está muerta! –rompió en llanto, a lo cual Matt no pudo más que acunarla en sus brazos-
- Cálmate, por favor mírame –dijo dulcemente-
Sus ojos se encontraron. Lucy lloraba abiertamente. Matt pasó sus dedos por esas mejillas, secando con suavidad las lágrimas. ¡Cielos! Si ella lo dejara, las secaría con besos. Sus dedos se detuvieron en la comisura de los labios de la pelirroja, labios que añoraba tocar…
Lo siguiente que sintió fue el impacto de su cuerpo contra el pavimento sin misericordia. Le habían tomado de los hombros, y en suspiro le apartaron dejándolo en el suelo. El golpe le despabiló los sentidos. Sintió el frío colándose por sus articulaciones.
Un hombre alto, de cabello negro y mirada asesina estaba plantado en frente suyo. Sus manos estaban cerradas en dos puños.
Matt se levantó como pudo.
- ¡Lucy corre! –le dijo al tiempo que afirmaba sus pies en el suelo, listo para distraer en lo que pudiera a ese tipo que le había atacado mientras ella escapaba-
Pero Lucy no corrió. Miraba a este hombre con nostalgia y tristeza. Matt sintió repulsión automática hacia el hombre, quien estaba parado entre él y Lucy, en una actitud que ahora notaba claramente protectora. Lucy salió de su estado de momentáneo asombro.
- ¡Latis, no! ¿Por qué has hecho eso?– dijo con vehemencia- Matt me ha ayudado. No es un enemigo –mencionó al tiempo que avanzaba, para colocarse al lado del espadachín-
- ¿Latis? –preguntó Matt, entendiendo ahora la reacción del hombre-
Latis volteó la mirada hacia Lucy. ¿Por qué desde se habían reencontrado siempre lo miraba con tristeza? Y no era la misma tristeza de aquella época en que se habían conocido, pues en ese momento había tristeza, pero se encontraba rápidamente mezclada con ilusión, esperanza e incluso se atrevía a decir que gozo. Ahora no, ahora sólo había tristeza…y dolor.
Odiaba lo que se estaban haciendo el uno al otro. Necesitaba hablar con ella, pero las palabras no salían.
Y adicionalmente, ahora debía sumar al conflicto a este tipo. Lo había visto todo. Había visto cómo ese "Matt" le recorría con la mirada su cuerpo, cómo le abrazaba, cómo le acariciaba el rostro, pero cuando pareció que estaba a punto de besarla, no aguantó un segundo más, e hizo lo que su corazón le demandó hacer. Apartarlo, eliminarlo, alejarlo.
Nunca en su vida había hecho algo así, actuar por instinto primario fuera de batalla. Y menos contra alguien que no le había hecho nada. Era ilógico, y su mente le reprendía por aquel acto de violencia. Sabía que "Matt" había ayudado a Lucy a escapar, pero a pesar de eso, su sangre hervía de sólo considerar que la tocara. Desde aquellas palabras "el haría lo que fuera por ella", le daba vueltas la cabeza.
Su cerebro consiente trabajó de nuevo, preguntándose por qué ella había permitido aquel contacto. No quiso ir más allá, porque algo en su interior dolía de sólo considerarlo.
- Está bien –acordó sin realmente quererlo- pero lo mejor sería que se mantuviera apartado
- No veo que clase de derecho tiene para decir eso –replicó Matt con desprecio-
Latis estaba presto a iniciar una pelea, pero sintió la mano de Lucy sobre su brazo. La otra mano estaba sobre el brazo de Matt.
Si hacía un tiempo, cuando Lucy estuvo en Céfiro, descubrió un sentimiento cálido llamado amor, ahora creía haber encontrado otro, y su sabor era avinagrado y repugnante. Ese tacto de la mano de su pelirroja sobre el brazo de "Matt" hacía que deseara golpearlo con más ganas.
- Debemos irnos de acá –reflexionó ella- no entiendo porque se comportan así. ¡No se conocen! Estoy segura de que Matt te agradará Latis, él es muy buen amigo –dijo hacia Latis- y tu Matt, Latis no habla mucho, pero tiene un buen corazón –sonrió hacia el otro- ahora, lo mejor, es alejarnos
- Estoy de acuerdo –afirmó Matt, soltándose del brazo de Lucy y caminando unos pasos hacia adelante- pero dile a tu amiguito que la próxima que vuelva a hacer eso, se la devolveré, con creces.
Latis y Lucy quedaron momentáneamente solos gracias al avance de Matt, quien bajaba por la acera hacia la avenida.
Lucy no entendía nada. ¿Por qué Latis se había comportado de esa forma? Él no era así. ¿Era porque Matt la tenía abrazada? Pero eso no tenía sentido, Latis ya no le amaba. Se lo había demostrado ampliamente. Ella le había dejado el camino libre para estar con esa otra persona. Alzó sus ojos, sabiendo que se encontraría con los de él ¿por qué ahora le miraba de esa forma?
No me mires así, que las promesas que he hecho se desvanecen, rogó en silencio, mientras él le hechizaba con sus ojos violetas
- Otra vez juntos –inició ella, diciendo la palabra "juntos" con algo de inseguridad- yo pensé que habías vuelto a Céfiro
- No podría irme sin ti
Lucy, quien había evadido el contacto visual al dirigirse hacia él, le miró abriendo sus ojos
Latis vio de nuevo esa ilusión, ese gozo. No todo estaba perdido
- ¿Van a venir o no? – rezongó Matt más adelante-
Al verlos aproximarse, Matt suspiró. Así que por fin conocía a ese imbécil.
Esto va ser una maravilla, pensó con ironía
Noelle llegó a su departamento y cerró la puerta. Reclinó su espalda sobre ella. Qué día tan extraño había tenido.
Eran las 8 de la noche. Se había detenido a hacer algunas compras de regreso a casa. Se quitó los zapatos a la entrada y calzó sus pantuflas. Dejó la bolsa con los víveres sobre la barra de la cocina americana.
Noelle Harris vivía sola. Así lo había hecho desde muy temprana edad. Primero en las residencias de la universidad y luego en su propio departamento, el cual había adquirido gracias al dinero que su abuela había conseguido gracias a la venta del lote donde estaba su antigua casa. La casa donde ocurrió el incendio.
Abrió la nevera, buscando que comer. Tenía muchísima hambre pero no tenía ganas de preparar nada. Leche saborizada y galletas fueron su obvia decisión.
Se derrumbó más que sentarse en sofá doble de su sala. Comenzó a comer las galletas una tras otra, deleitándose con el sabor a fresa increíblemente dulce de la cobertura. Pasada la cuarta galleta, el apartamento se quedó a oscuras.
Sintió mucho frío. Podría congelarse en cualquier instante. Era él. Estaba segura que era él.
Las ansias le hicieron levantarse sin darse cuenta que había derramado su leche sabor chocolate sobre el mueble. La oscuridad no era total, de las persianas se filtraba la luz del alumbrado público. Podía ver su cuerpo bañado por las franjas de luz que producía la persiana. El miedo se hizo presente de nuevo, pero esta vez, era diferente. Muy diferente.
- Sé que estás ahí –declaró, sintiéndose algo tonta al hablar hacia la nada- Háblame ¿Por qué me persigues?
Una presencia oscura se materializó a su lado. La misma forma humanoide que había visto la noche anterior. Su boca azulosa sonreía, y esos dientes se abrían en un gesto profano
"Yo no te persigo, deliciosa Noelle"
No tenía voz, pero le hablaba. Eso no lo escuchaban sus oídos, estaba segura. El ser se comunicaba con ella, pero no a través de las ondas de sonido que cualquiera escucharía
- ¿por qué quieres causarme miedo? ¿Qué deseas de mí?
"Por qué me tuteas, Noelle? ¿Acaso me conoces?¿Acaso estoy en tus sueños?"
Noelle se asombró. Era cierto. Le estaba tuteando. Ella rara vez lo hacía con alguien.
"Noelle, deliciosa y amada Noelle. No me recuerdas, pero yo a ti sí. Te perdí una vez, pero el destino nos ha hecho reencontrar de nuevo, y ahora eres más poderosa que nunca"
- ¿Yo..yo te conocí? –respiraba aceleradamente, ¿acaso era posible?-
"Si, mi deliciosa, sí. Por eso te tomé anoche, ¿no lo sentiste? Te tomé para despertar esa fuerza que estaba dormida, fuerza que tu madre nos negó, y que tú te resististe a perder. Recuerda Noelle…Recuérdame"
El mundo giraba, la presencia le tomó de nuevo, pero esta vez no había oscuridad. Imágenes confusas sucedían una tras otra, rápidamente
"No, por favor, más despacio"
"¿Estás lista, mi Noelle? ¿Lo estás?
Tenía 12 años. Estaba sentada en el comedor, y su madre le servía el desayuno. Pronto debía irse al colegio. La casa era amplia y el sol llenaba cada espacio. El sitio rezumaba felicidad. Era palpable. Ellas eran felices.
Su madre sonreía dulcemente
- Mamá, debo decirte algo –dijo Noelle sin dejar de mirar a su tasa de cereal-
- Dime Nolly, que pasa. ¿Algo anda mal en la escuela?
- No, no es eso
- Puedes decirme lo que sea –afirmó mientras le tomaba de la mano-
- Mamá… yo.. yo quiero lo que él me ofrece
- ¿Qué? Nolly..de que estás hablando –su madre le apartó la mano instantáneamente-
- Sabes de lo que te hablo. Él te lo ofreció a ti también hace mucho tiempo, antes de que yo naciera, pero tu dijiste que no. Y el sufrió mucho. Mamá el sufre.
- No, Nolly, escúchame –el pedido era urgente, claro- no confíes en lo que te dice, puede prometerte muchas cosas, pero no es verdad, sólo quiere usarte, usar tu poder, como quería usar el mío.
- Él dice que mi poder no se compara con el tuyo –dijo con desdén- dice que no lo amaste lo suficiente
- No, no le creas, él no puede amar. Es incapaz de amar. Es un ser de oscuridad, y en la oscuridad no hay amor. No, Nolly, por favor, se fuerte.
- NO! Yo soy fuerte! Y me hago más fuerte con él.
Su madre vio con espanto cómo la estufa se encendía de pronto sin que nadie la tocara. Los platos de la mesa comenzaron a elevarse unos centímetros de la superficie. La llave del agua del lavaplatos se abrió de golpe y los trapos de limpieza se elevaron por los aires.
- Basta Nolly! Basta!
La señora Harris dio una fuerte mirada hacia los objetos que danzaban en el vacío y cayeron con estrépito al suelo.
- Él está aquí –sonrió Noelle- y me llevará con él. No podrás evitarlo.
- Lo haré, así tenga que sacrificarme yo.
Una fuerza invisible elevó a la niña. Un velo oscuro pareció cubrirle entera. Parecía un alma en pena suspendida un metro del piso. Los objetos danzaron nuevamente a su alrededor. Su madre, con desespero, tocó aquella manta de seda oscura que ocultaba el cuerpo de su hija, su cara denotaba esfuerzo, dolor inmenso, pero sus manos por fin lograron penetrar la coraza y desapareció instantáneamente lanzando chispas negras por la estancia. Un remolino de cosas las atrapó a ambas y la estufa vibrante a su derecha, finalmente estalló.
Noelle salió de su estado de trance respirando con impaciencia. Se estaba ahogando, se ahogaba. Era el humo, era la explosión. Cayó sobre la alfombra de su departamento y se quedó allí. Su pulso estaba acelerado y su garganta seca. El ser aún estaba ahí. Podía percibir su mirada sin ojos que le atravesaban, que le esperaban.
"Noelle, amada. ¿Estás lista?"
