Siempre Latis la tuvo muy segura . Cuando recuerdo la escena de la fuente del anime, se me cruzan dos pensamientos: El primero es "augh! dígale algo por el amor de Dios! ella no se acuerda pero usted si! imbécil! no es justo!", la segunda es "awwwww le regaló el pendiente! wiiii! (casi puedo ver los corazones rosaditos que explotan como burbujas a mi alrededor)"
Si, es contradictorio..pero ¿y si algo le impulsara a actuar..?¿Cuál sería la reacción de Latis si encuentra competencia en el terreno amoroso? jeje con esa idea comienzo este capítulo.
Gracias especiales a Nambelle por sus reviews. Y gracias a todos aquellos que siguen pendientes de cómo se desarrollará este nudo de problemas y corazones rotos.
Mucha cháchara...mas bien...sigamos
It's never easy to be chosen, Never easy to be called
Standing on the front line, When the bombs start to fall
I can see heavens
But I still hear the flames...Calling out my name
- Who am i living for? Katy Perry
Capitulo 10. Fenix
Tiempo: Presente
Latis la miraba detenidamente mientras caminaban por las desiertas calles.
Le dolía el estado lastimoso en que estaba. Le habían hecho mucho daño.
Como siempre, Lucy trataba de poner todo de sí, pero se notaba extenuada. Tropezaba a veces, a lo que él se movía inmediatamente para evitar su caída, sin embargo, ella se reponía tan rápido como podía, sin dejar que sus pasos le traicionaran definitivamente como para enviarla al suelo.
Su actitud irradiaba distancia. Caminaba apartada de él, como si no quisiera que estuviera allí. Debía respetar en lo que pudiera aquel deseo, por más que quisiera llevarla en brazos.
A leguas Lucy necesitaba que alguien la llevara. Para su desconcierto, cada vez que trataba de acercarse, ella se alejaba los mismos centímetros que él había ganado.
La debilidad que su guerrera estaba sufriendo le inclinaba a ahorrarle esa prueba que se estaba imponiendo… aunque también había otro asunto, un asunto por el cual también necesitaba urgentemente sentir su cercanía.
Ese asunto, caminaba delante de ellos, enfurruñado y silencioso, un metro más adelante.
Volvió a revisar si Lucy seguía en condiciones de caminar, y se sorprendió a sí mismo iniciando una conversación inaudita
- ¿Quién es él?
Lucy se estaba rascando la cabeza debajo de la peluca. ¡Cuánto picaba esa cosa! No veía la hora de quitársela, pero Matt le había sugerido que hasta que llegaran a un sitio seguro, debería mantenerla puesta. La voz que le provocaba sus más gratos sueños y pesadillas le pescó en aquella actitud tan poco femenina, con lo cual sus dedos se paralizaron en el acto y furtivamente, evitando hacer movimientos fuertes, bajó su brazo.
Le respondió con toda la tranquilidad que sus nervios a flor de piel le permitían, al tener semejante cercanía con su espadachín.
- Su nombre es Matt Izuki. Estudia veterinaria. Yo solía trabajar en la clínica de su Tío al salir de clases. –recordó aquella época, y le pareció que habían pasado años luz-
- ¿Son amigos desde hace mucho tiempo?
- No, no tanto.
Matt pretendía que no escuchaba aquello. ¿Así que está tratando de recopilar información sobre mí? ¿O más bien está indagando de si ella y yo tenemos una relación? Algunos quieren tenerlo todo, ¿No era suficiente el amorío que tenía con la otra mujer, como para venir a aparecerse aquí y hacerle más daño a Lucy? Tenía unas enormes ganas de plantarle un beso a la pelirroja delante de su inexpresiva cara a ver cómo reaccionaba. Pero Lucy lo odiaría por eso. Lo sabía.
Siguió adelante, pendiente de la conversación.
- ¿Está en deuda contigo?
- ¿En deuda? No… no entiendo –mencionó, siempre evitando enfrentarse a sus ojos-
- ¿Por eso te está ayudando?
- ¡Ahh! No, no, - Lucy sonrió, recordando tiempos que ahora parecían más sencillos- más bien yo estoy en deuda con él… -dudó, sin saber si quería o no completar aquella frase-
El silencio impregnó la conversación. Justo en ese instante, volvió a tropezar con sus propios pies, lanzándola hacia adelante. Lucy trató de recuperar su equilibrio. Lo conseguiría.
Percibió como el espadachín se movió, listo para evitar su caída, como lo había hecho otras veces durante esa travesía que prometía ser eterna. Todos sus esfuerzos serían en vano si llegaba a tocarla. Se había prometido a sí misma aceptar el hecho de ser sólo su amiga y tratar de no interferir en su vida.
Pero ahí estaba, el contacto llegó, a pesar de estar segura de que no caería. Su estómago chocó con un brazo cálido, lo que paró definitivamente el avance de su cuerpo. La cercanía le mareó por completo, y la mirada que había luchado evitar estaba allí, demasiado accesible. Tembló. Rogaba porque Latis atribuyera eso a las drogas con las que su organismo aun luchaba por eliminar. Pasó saliva. No dejaba de mirarla, y ella no podía desprenderse del embrujo. No quería que terminara.
- ¡Lucy! – Matt se acercó, rompiendo la magia de aquel instante, y le acercó la palma a la mejilla, obligando a Latis a retirarse – has estado dando tumbos como una borracha toda la noche. Es suficiente. ¡Dejarás que te ayude! ¡Pero mira! ¡estás helada! Toma, ponte esto –dijo mientras se quitaba su chaqueta-
- ¡Estoy bien! Sólo que me mareo a veces, pero no es nada que no pueda manejar–replicó ella- ¡No no no!¡tú podrías resfriarte! –le devolvió la prenda negando con la cabeza-
- Nada, te la pones. –se la colocó sobre los hombros- Creo que sería mejor si te recuestas en mí. Ya nos hemos alejado bastante y tan pronto estemos en una zona más transitada, pararemos un taxi. Pareces un papel.
- Te que dicho que estoy bien, yo puedo caminar solita – aseguró introduciendo sus brazos dentro de la chaqueta-
- Ven, pequeña testaruda –Matt le puso un brazo alrededor de la cintura, mirando de reojo a un Latis que mantenía sus manos cerradas en puños. Una satisfacción oscura le sacó una sonrisa auténtica-
- Pero…pero…yo…
- Yo la llevaré –dijo finalmente el espadachín, volviendo a ver hacia Lucy, quien incómoda se revolvió-
- No –dijo Lucy juntando resolución mientras miraba al piso-
Esa palabra, tan simple, tan corta, le cayó como un baldado de agua fría... Y empeoraba conforme "Matt" levantaba los hombros en señal de "ella lo dijo, no yo". Se notaba que estaba disfrutando aquella situación.
Les observó caminar, Matt tratando se sostenerla y ella tratando de no ser una carga para él. Aquel podría ser la noche más larga de su vida.
Un pensamiento se coló en su mente. Era un pensamiento desagradable, que podía sumirlo de nuevo en la oscuridad, en la soledad.
La estoy perdiendo
Más adelante, Lucy logró soltarse del brazo de Matt.
- Creo que puedo caminar sola. Ya me siento mejor.
- Eres muy terca. Está bien, ¡está bien!… Recuerda que acá estoy. –sonrió pensando que no habría suficiente dinero en el mundo que pudiera pagar la cara de rabia del hombre que caminaba a sus espaldas-
- Matt ¿por qué sonríes?
- ¿Yo? No, nada, nada. Sólo estoy contento de verte. Me hiciste muchísima falta.
- ¡Tú también me hiciste falta! –sonrió iluminando su rostro-
Por fin llegaron al sitio ideal, donde tomaron un taxi. Matt le dio una dirección errónea apropósito al conductor, que los llevó al otro extremo de la ciudad. Una vez allí, caminaron otro trecho. Ya eran casi las cinco de la mañana.
Latis se estaba impacientando. Debían volver a la casa de la adivina cuanto antes
- Debemos volver –sentenció el espadachín- Lucy y yo nos dirigiremos hacia la casa de la adivina.
- ¿Ah sí? –dijo Matt, quien paró abruptamente- volver a la escena del crimen después de escapar. Típico. Demasiado predecible. Los atraparán en un suspiro
- Es necesario que recuperemos un objeto –dijo Latis hacia Lucy, cambiando su actitud defensiva- es lo único que servirá para regresar a Céfiro.
- ¿A dónde? –preguntó Matt completamente desubicado-
- Ehh..nada nada –la pelirroja movió ambas manos, disculpándose y nerviosa por el comentario, le dedicó una mirada suplicante a Latis y continuó- pero si debemos pasar por ahí.
- Lo mejor es que por hoy se queden en la clínica, al menos tú, Lucy. Conozco a mi padre, les buscará por cielo y tierra. Por eso deberemos seguir tomando precauciones. Tan pronto abran esa estación de metro, que será dentro de poco, ve a los baños y cámbiate de ropa. Te compré esto, ojalá sirva, espera saco mis cosas…. –le entregó la mochila que estaba cargando desde el día anterior, al tiempo que sostenía varias prendas- el traje de enfermera te sienta, -le guiñó un ojo- pero no queremos llamar la atención. Yo también me cambiaré. Con respecto a usted, -se dirigió hacia Latis- no tengo planes, esperaba que la doctora no me lo endilgara de esta forma…pero bueno, no todo es perfecto...
Ambos se miraron, midiéndose el uno al otro. La tensión era palpable.
Lucy no se dio cuenta de aquello porque estaba concentrada en la apertura de la estación, contenta al ver que ya retiraban las rejas, se los informó.
- ¡Ya abren!
- Escúchame –le dijo Matt, entregándole dinero suficiente- compra los boletos, cámbiate y sube al primer tren que veas, así no sirva, y realiza al menos un cambio de línea. Yo caminaré hasta la próxima estación. Nos veremos a las 6 de la mañana, yo estaré dentro de la clínica. Sepárense, que no los vean juntos. Lo mejor sería que tu "amigo" –mencionó arrastrando la voz- tomara otra ruta.
- ¿De verdad es necesario todo esto?
- Si, créeme, lo es. Sólo ruego porque no me identifiquen en las grabaciones del hospital…o mi padre sabrá exactamente dónde estamos en poco tiempo.
- ¿Y tu Tío?, ¿no estará en la clínica?
- Hace una semana está de vacaciones, por eso me dejó encargado. Por esta época no tiene tantos pacientes. Regresará en tres días. Ya pensaremos en algo cuando llegue el momento. Recuerda, no te quites la peluca…si puedes, hazte otro peinado con ella. Suerte.
- ¿Que no hay grabaciones? –Adam Izuki estaba perplejo. Miró su reloj. Las cinco de la mañana. Menos mal que Matt estaba en casa de un compañero estudiando y no tuvo que despertarse con el barullo de sus teléfonos sonando aquella madrugada-
- Véalo usted mismo si no me cree –le respondió el supervisor de seguridad del hospital- sólo estática. No hay ni una grabación después de las seis de la tarde. Algún problema técnico.
- Un problema muy conveniente. ¿Cómo salió el Sr Latis de aislamiento sin que nadie lo notara? Dos pacientes, en dos puntos distintos del hospital se logran evadir…¿y no tenemos ni una pista? ¿Cómo es que tampoco hay testigos?
- Pues digamos que los hay, pero ninguno dice nada que nos pueda servir. No llevna a nada. Sabemos que el Sr Latis estuvo en sesión con la doctora Harris. Lo que no se sabe es que ocurrió después. El guarda nocturno sólo recuerda haberla visto salir furiosa por la puerta secundaria.
- ¿Furiosa?¿Por qué?
- Le dieron una licencia por 15 días, debido a un incidente la noche anterior. Seguramente no estaba muy conforme con eso.
El detective Izuki creyó que era hora de hacer le una visita a la doctora Harris. Personalmente.
- Reunamos todo lo posible –ordenó a los dos policías detrás de el- testimonios, pruebas, revisemos las habitaciones. Algo debemos encontrar. No se pudieron esfumar simplemente.
"¿Estás lista?, mi Noelle…"
Ahora lo entendía todo. Ella era la causante de que su madre quedara en aquel estado. Ella.. ella era la responsable del incendio, ella había sucumbido a ese ser y les había conducido por aquel camino de miseria, locura y olvido. Ella…solo ella.
Y la voz, la voz infantil que escuchó la noche en que el ser le tomó y que despertó su poder, era su propia conciencia, era la niña de doce años que clamaba para no repetir el mismo error, que le exigía conciencia, que le rogaba que esta vez no debía dejarse manipular.
- Lárgate –dijo hacia la forma humanoide-
"Noelle, seremos poderosos, si trabajamos juntos..yo te amo Noelle, mi dulce Fénix"
- ¡Vete, vete! –gritó furiosa-¡por culpa tuya mi vida es solitaria!
"Noelle, estas sola porque tú misma decidiste olvidarlo, pero ahora es diferente, ahora que te he encontrado"
- He dicho que TE LARGUES! – gritó con toda la fuerza de sus pulmones, sus ojos eran una furia luminosa y latente-
La corriente llegó, una chispa que podría hacer estremecer al mundo entero. La envolvió y la sofocó al mismo tiempo. Calor, calor. Un gemido se le escapó de los labios al sentir cómo se encendía su poder y corría raudo por cada fibra de su cuerpo. Sí. Él le había llamado "dulce Fénix", y no se equivocaba. Podía escuchar el ave de fuego, naciendo de las cenizas, que extendía sus alas dentro de ella, creciendo rápidamente.
Lo dirigió hacia él, deseosa de verlo quemarse, verlo explotar de una vez. El ser le dedicó una última sonrisa azulosa, demasiado triunfal para su gusto, y finalmente desapareció. Las luces se encendieron. Y volvió a estar sola en su departamento.
Estar en casa era inusual. Noelle trató de acomodarse a una rutina, dejando sus pensamientos de lado. Se levantó, hizo el desayuno, pero cuando acabó de vestirse, se acabó el plan de su día. Hacía muchísimo tiempo no tenía días libres. Si no era la universidad, era la práctica, si no era la práctica eran las investigaciones, o sus publicaciones y si no era eso, eran las consultas de sus colegas de otros hospitales. No se había dado cuenta de que su vida era tan vertiginosa hasta que estando de pie, hacia las nueve de la mañana, en la mitad de la sala, miró hacia las cuatro paredes de su departamento y la soledad le golpeó con fuerza. Había dormido muy poco, pues siempre acostumbraba a trabajar de noche y descansar de día. Aquel cambio radical le produjo insomnio, y las pocas horas de sueño fueron reemplazadas con pesadillas bizarras donde ella se convertía en una bola de luz que hacía temblar la tierra.
De esa forma, alistó sus cosas, y con los ojos marcados por profundos círculos verdosos, salió de su departamento hacia la dirección que había visto muchas veces en un expediente azuloso.
Al llegar, reconoció la casa de dos pisos por las fotos que había visto. Una casa desvencijada, a punto de caerse sobre sí misma, que respiraba moho por cada hendija. Sabía que el interior era diferente, un recordatorio de que lo importante no está en la apariencia, si no en lo que se lleva por dentro. Esa casa era el testimonio de un modo de vida, de una forma de ser de su propietaria, ahora muerta.
Las cintas policiales se sostenían con dificultad. A unos metros de ella, un par de policías, quienes vigilaban discretamente aquella escena, le vieron correrlas suavemente, y de forma inexplicable para sus ojos, sabiendo que el portón estaba cerrado con doble llave, la puerta se abrió con un delicado empujón de la doctora. Los agentes se miraron, sin esconder su confusión, y llamaron por radio a la central para reportar la situación.
Adentro Noelle no daba crédito a sus ojos. La enorme araña que debía estar suspendida del techo se encontraba en la mitad de la sala de doble altura, como un ángel caído que hubiera perdido sus alas, mas no su dulce brillo. Fijó su atención en los frescos que adornaban la estancia, pero sus ojos se alzaron hacia esa marca violenta, esas letras en rojo que se habían distorsionado levemente porque el líquido con que fueron hechas escurrió por la superficie…
Ahogó un grito. Se llevó la mano a sus labios, pero su cuerpo en shock no resistió el peso del significado de esa palabra, palabra que no había visto, o que había pasado por alto en las fotos.
Sus rodillas chocaron fuertemente contra el mármol blanco. Sus ojos no podían desprenderse de la escritura que veía sobre la pared. Esas rojas palabras, esas palabras hechas con sangre que adornaban el cielo de la pared que tenía como fondo el Palazzio de Venecia, a una altura imposible de llegar sin una escalera…que decían…sin sombra de duda…
"DULCE FENIX, ¿SABES PARA QUIEN VIVES?"
"Fénix…dulce Fénix…"
No recordaba cuándo fue la última vez que lloró, pero sus ojos parecían tenerlo muy presente, porque un mar de lágrimas inundaron su desesperación mientras seguía postrada en el frío y duro suelo.
- Síganla –dijo Izuki a los agentes que vigilaban la escena del crimen- no le interrumpan e informenme hacia dónde se dirige
Noelle salió de la casa con un nudo en la garganta, y maldiciendo haber perdido la pista del Sr Latis y la señorita Shidou, pues obviamente sus vidas se habían cruzado con algún propósito. Allí no descubriría nada más. Suspirando y con su cabeza hecha un revoltijo de ideas y contradicciones, se devolvió hacia su hogar.
En el recorrido, una voz grave y fría, le repetía en la mente
"Es el precio"
No entendía a que venía eso, ni de dónde había salido, pero no salía de su cabeza.
Ya en su edificio, saludó al portero con un movimiento de cabeza y se acercó a los ascensores. Oprimió la flecha con el símbolo "arriba" para subir hacia su apartamento ubicado en el piso quinto.
Una voz conocida le hizo voltear inmediatamente la luz amarilla apareció sobre el indicador de los pisos.
- Doctora Harris, quisiera hablar con usted
- ¿Eliott? ¿Qué hace acá? ¿Cómo sabe dónde vivo?
- Es necesario que conversemos, ¿me permite acompañarla? –dijo cortésmente, mirándola con sus fríos ojos azules, señalando que entrara al ascensor cuando este abrió sus puertas-
Noelle subió con él, a regañadientes. Antes había respetado a Eliott. Era un médico brillante, algo duro con sus pacientes, pero al fin y al cabo brillante.
Pero eso había quedado en el pasado. Siempre entrometiéndose, siempre como una sombra detrás de sus logros, siempre inmiscuyéndose en su carrera profesional.
La claridad serenó su mente. Lo entendió. Lo odiaba. Lo odiaba.
Guardó silencio durante el ascenso. ¿Qué haría cuando llegaran a su piso?¿Le invitaría a entrar? Eso era lo que él quería. Pero, ¿Qué era lo que ella quería?
Se bajaron y caminaron hacia la entrada del apartamento. Noelle se plantó al frente de su puerta. Y no dio un paso más
- ¿Qué quiere Eliott? –le enfrentó, respondiendo a la mirada de hielo-
- Deberíamos discutirlo dentro
- No. Aquí, y ahora. –demandó-
El fénix comenzaba a formarse, las cenizas a agitarse, pero le obligó a quedarse quieto, inactivo por el momento. Conversaría con Eliott, a la antigua.
- Pues bien, si así lo quiere usted. No quería que fuera así. Deseaba que tuviéramos privacidad para lo que le voy a decir
- ¿Y que es exactamente lo que desea decirme con tantas ganas que se rebuscó la manera de llegar hasta acá? –su tono no dejaba dudas, estaba harta de aquel hombre, de aquel remedo de médico-
- Sé lo que ha hecho. Sé que usted ayudó a la fuga de la señorita Shidou la primera vez, y sé, aunque no tenga pruebas, que tuvo mucho que ver con este escape
- Está loco –hizo una mueca de desdén-
- ¿Loco? No, doctora. La loca es usted. ¿Cree que no he visto lo que ha hecho? Todo esto es una treta suya, una treta para arruinarme. Sabía que necesitaba a Shidou para mi artículo, que era una pieza crucial para mi investigación sobre parejas criminales con historial esquizofrénico, pero no, usted debía intervenir…pues ya es muy tarde, se lo he dicho a Izuki, y muy pronto usted se hundirá junto con su brillante carrera, y las elegantes piernas que usa para salir airosa de cada prueba no le servirán, pues usted es cómplice de asesinato.
Noelle evaluó el enorme resentimiento que por fin salía de la boca de Eliott. ¿Así que era eso?¿De todo lo que estaba ocurriendo…creía que hacía lo que hacía por hundirlo a EL?
Se rio con ganas. Eso sólo enfureció más a Eliott.
- ¡Maldita! ¿Cuántos fueron? ¿Cuántos favores tuvo que hacer para que su estúpido artículo acerca de la anmesia temporal saliera en la revista médica? ¿Ah? Porque sólo asi podría haberlo hecho, pues ni una pizca de inteligencia o de criterio pasa por su delicada cabecita
- ¿Cómo dice? –Noelle dejó de reírse. Una corriente fría le atravesó la columna-
- ¡Lo que escuchó! ¡usted es sólo una niña que juega a la psiquiatría como si jugara al consultorio con sus muñecas! Por sus jueguitos perdí aquella postulación, por su desvenado artículo lleno de sentimientos y falto de ciencia, el puesto de adjunto me fue negado! Ahora el director cree que USTED es la brillante. ¿Es que está demasiado traumatizada para aceptar la realidad Noelle? ¿Es eso?
El hombre no dejaba de hablar, pero una frase se coló en su mente y no quería salir "Niña que juega a la psiquiatría". Se visualizó así misma, tratando de hacer que su madre volviera en sí, visitándola cada día, tratando de haciéndola reaccionar. Si, desde niña su mundo era eso.
Y la verborrea seguía y seguía
- ¡Está acabada! Debería ir ahora mismo a la estación, seguro le rebajan la pena por su trauma de infancia. Si…me escuchó, ¡lo sé todo!, la investigué tan pronto le dieron ese puesto irrisorio para tan joven doctora. ¡Apuesto que su madre está ahora suplicando para que con ese articulito le cure de una vez por todas!
Se ahogaba. El humo. El fuego. Se ahogaba
El calor estaba allí, el fénix se revolvía en sus propias cenizas, sus alas se apagaban y volvían a encenderse
- Pare –suplicó- pare
- Pues no, usted quería saberlo, pues ahora lo sabe. ¡Devuélvase a jugar a las muñecas! ¡Vaya y despierte a su catatónica madre!
- Pare, no, no quiero…
¡Me ahogo!
"Es el precio"
"Dulce fénix…sabes para quién vives?"
"mamá, quiero lo que él me ofrece"
NO
"Nolly!, NOO"
Una figura apareció en la escena, a lo lejos, escuchó cómo Eliott se reía por lo bajo
- ¡Detective! Llega justo a tiempo. Estábamos conversando con Noelle de usted.
- Señorita Harris …¿se encuentra bien? -la voz de Izuki sonaba auténtica, pero era ahogada por otras voces-
- ¡Es que la verdad le hace daño a cualquiera! –dijo el médico-
"Es el precio"
"no dejes que la grandeza te doblegue"
"La grandeza…"
"NOLLY NO!"
"¿Estás lista?"
"Es el precio"
Ahí estaba, más fuerte que nunca, el éxtasis y el infinito. Las alas se extendieron. Pudo ver los cielos, el azul, el profundo azul ante sus ojos. Era el mar, inagotable, eterno, que se fundía en un solo horizonte que le atraía, bañándole con luz. Su cuerpo entero vibró al ritmo de las estrellas. El Fenix estaba despierto, y el gozo era tanto que no pudo negarlo. Era estar viva, era despertar de un largo sueño, era el deleite de cada célula de su cuerpo…. Y en medio de los cielos y el mar, aun así, pudo escuchar las llamas, que decían su nombre…
"Noelle…mi dulce fénix"
Y dejarlo salir fue más perfecto, más increíble. Aquel poder barrió con todo y lo redujo a la nada.
Cuando finalmente abrió sus ojos, dos cuerpos sin vida, sobre las cerámicas, perdían su mirada al vacío, sin retorno.
Y ahí le escuchó, claramente, en su mente
"es el sacrificio, es el precio…nunca es fácil ser la elegida…mi dulce Fénix. Si, estás lista"
