Alguien una vez me dijo que esta historia era compuesta por dos polos que se acercaban. Así es. Para poder avanzar en el presente se requiere del pasado. Aún hay cosas que contar, muy importantes para el desarrollo de la historia. Tenemos una idea de qué ocurrió con Marina Y Anais, pero no sabemos que fue de ellas durante los 6 meses en que Lucy estuvo recluida en el hospital psiquiátrico, luchando por recobrar su pasado, ni cuál fue el tenebroso evento que desencadenó que la guerrera de fuego olvidara todo. Tampoco sabemos que fué lo que ocurrió para que Latis se demorara en llegar al mundo místico, o cómo llegó allí en primer lugar, cómo muere Mizuki ...qué ocurrió con las personas en Céfiro: Paris, Ascot y Guruclef quienes también presenciaron la expulsión de sus amadas, o por qué el puente con Autozam aún no ha podido formarse.
A todos los que leen gracias por acompañarme. Si se animan a dejarme su opinión me harán muy feliz. Como siempre, con alegría menciono a AmandaCefiro (ya casi, ahí vamos, sé que aun quedan muchas preguntas por resolver), Bermone (he aquí tu pedido, como te lo prometí) , Nambelle (si, hay cosas que crean monstruos interiores. uno no sabe como va a reaccionar hasta que reacciona) y al Guest (nadie es tan cándido como para dejar pasar algo así..bueno, tal vez Lucy Shidou)
Este es la parte uno de dos capítulos, por razones de tiempo no alcancé a completarlos como uno sólo.
No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte.
De lo que hay que tener miedo es del propio miedo
- Epicteto de Frigia
Capítulo 14. Destierro Parte I
Tiempo: Pasado - Cinco a cuatro meses atrás
El Guru no soportaba estar sentando por más tiempo. Presea le observaba preocupada mientras daba pasos inquietos de un lado para otro.
- Cálmate por favor – comenzó la armera, llevándose una mano al pecho para hablar, de esa forma tan característica suya, que imitaba sin darse cuenta, pero con la mano contraria, el gesto que su hermana hacía-
Guruclef miró a su alrededor súbitamente y advirtió que su comportamiento era del todo inusual. Paró su marcha y suspiró con los ojos cerrados. Tenía los nervios a punto de reventar. Y era debido a que pese a todo, aún no veía ningún resultado para encontrar otro método de localizar a las guerreras mágicas, que no fuera el que esa sacerdotiza de Xios les decía.
Quizás otra razón para desesperarse, era que el no podía salir corriendo a una aventura. Lo que pudiera hacer, lo debía hacer desde Céfiro, porque sus sospechas habían sido confirmadas. Xios no parecía estar en Céfiro como embajador de buena volundad, ¿pero todos los sucesos estaban conectados? ¿cómo negarse a que Latis robara los makinessi, si él no podía darle otra opción? El problema con las guerreras mágicas seguía allí, y ellos les debían mucho para quedarse cruzados de brazos, esperando que Xios moviera sus fichas.
Las noticias que estaban aguardando entraron al salón en la forma del jefe de guardas del castillo, El comandante Ráfaga, quien ingresó al mismo con andar rápido, seguido de tres guardias. El hechicero y la armera detuvieron por un segundo su respiración, prestos a escuchar lo que diría.
No son buenas noticias – predijo el Guru-
- ¿Qué has averiguado?–preguntó sin siquiera esperar que el comandante estuviera cerca de ellos-
- Los genios han guardado silencio. No he logrado que hablen conmigo. Ni Ceres, ni Windam, ni siquiera Rayearth.
- Supongo que sólo es posible que las guerreras mágicas puedan establecer comunicación con ellos. – reflexionó Presea, mirando hacia el suelo, con gran pesar-
- ¿Y la biblioteca? –quiso saber Guruclef, adelantándose-
- Ninguna referencia, no hay nada.
Era un camino sin salida. Ya Neferti se los había dicho. Xios con sus árboles extraños, semillas modificadas e historial de asesinos ¿era lo único que tenían?
- ¿Cómo sigue Ascot? –Ráfaga había estado largo tiempo fuera. Deseaba conocer si había algún cambio en su condición-
- Igual. Aún no despierta. Caldina y Freya le cuidan noche y día. –respondió Presea-
- ¿Freya? Pensé que toda la delegación había partido con Neferti -mencionó el comandante, dándole una mirada significativa al mago.
- No. Neferti dejó instrucciones para que su hermana sacerdotisa permaneciera acá. -Dijo Presea.
- ¿Por qué?
- Esa es una buena pregunta – dijo el Guru-
Tan pronto como Neferti le comunicó lo que haría, Freya se opuso rotundamente. Recordó la animada discusión que habían tenido, de la cual ahora se arrepentía. Si no volvía ver a su amiga, tendría que vivir con las últimas palabras que le dijo.
- ¡No puedes hacerlo! ¡Te atraparán en un instante!
- Yo soy la sacerdotisa mayor de Xios, ¡a pesar de que ellos no lo quieran, tengo derecho de sangre!
- ¿Es que no mides los riesgos? ¡Tu estabas con Akil!
- ¡PRECISAMENTE POR ESO! –gritó Neferti, perdiendo la paciencia, y agitando sus largas trenzas rojizas- si Latis encuentra a Lucy...
- ¡Deja de vivir entre sueños Neferti! –espetó Freya, entendiendo a la perfección cuál era el objetivo tras esa arriesgada aventura- Akil desapareció,¡tienes que aceptarlo! lo más probable es que Mavi-Alev le haya matado hace años! Nadie sobrevive al Nifelheim, y menos un kâhin tan poderoso como Akil, demasiado apetitoso para el dios. ¡Latis no te va a traer noticias de cómo recuperarlo!
- ¡AKIL ESTÁ VIVO! ¡TENGO QUE AYUDARLO! Es mi única esperanza-Neferti estaba furiosa, sus mejillas se habían encendido y apretaba los puños, pero la desesperación se colaba por sus ojos, brillantes, llenos de pequeñas lágrimas-
- Hay algo que no me has dicho, si crees que Akil está vivo es porque crees que ha logrado pasar del Nifelheim. Akil no es un asesino. ¿Acaso Akil tiene un makinessi? NEFERTI! ¿Es eso? ¿Crees que lo tiene?
- ¡No lo SE! ¡No lo SE! ¡NO ESTOY SEGURA! Creo que lo vi, creo que...–Neferti cayó sobre un sillón, tomándose la cabeza entre las manos, negándose a darle la cara-
- ¡Neferti, por favor, si no estás segura esto es una locura! Es muy peligroso! El castigo es demasiado. Piénsalo. Bien sabes que o haces una cosa, o haces la otra! ¿¡Qué harán los ancianos!?
- Dime de una sola vez si vas a ir conmigo –dijo aún sentada, detrás de ella-
- No lo haré. Me quedaré acá. Creo que tus actos nos traerán consecuencias graves.
- Creí que tu entre todos…lo entendería.
Si. Ella también pensó que lo iba a entender. Pero habían otras cosas en juego, y la intuición le hacía querer quedarse en Céfiro, y tenía que ver con el ataque que el invocador había sufrido.
- ¿Qué piensas muchacha? –dijo la Bailarina, al ver que Freya perdía su mirada en el infinito-
- Nada, nada – Freya volvió a la cruda realidad de un solo jalón-
Estaban sentadas en dos sillones altos, rodeando la cama de Ascot, quien seguía inconsciente en el lecho cubierto por verdes sábanas. Caldina miaba a Freya con curiosidad. La rubia sacerdotiza vestía una elegante prenda de seda dorada hasta las pantorillas, a juego con sus rizos y sus ojos. Los largos collares que simbolizaban su cargo le colgaban del cuello con gracia.
- Aprecio que estés acá…pero, cariño…¿Por qué estás ayudándome? – Caldina no perdía la ocasión de armar historias de amor con el que se pusiera por delante, así que lo primero que maquinó fue algo romántico- ¿Acaso estás interesada en este muchacho? – Subió el tono de su voz varios decibeles- ¡AYYY eso sería maravilloso! ¡A él le hace mucha falta! – le tomó las dos manos sin dilación a la rubia, con una enorme sonrisa dibujada en la cara- Sin duda le agradarás, te aseguro que yo..
- No es nada de eso –dijo Freya, atónita ante el comportamiento de Caldina, y soltando sus manos con presteza- ni siquiera lo conozco! Creo que es muy impertinente de tu parte decir eso. – La sacerdotisa le observó severamente, tanto así que Caldina arrugó su frente. Freya estaba muy seria.-
- Bueno, bueno –trató de suavizar las cosas- no me malentiendas. Sólo quería saber que te trae por acá -dijo alzando sus manos con las palmas hacia arriba, queriendo transmitir un "cualquiera puede confundirse"-
- En realidad necesito que él despierte –confesó-
- ¿Por qué? Todos lo deseamos, pero…
- Estuve hablando con Yaris, uno de los miembros del concejo de este planeta quien también se considera maestro de Ascot, a su manera. Y él me comentó algo muy importante acerca de el. Algo por lo cual yo supongo que podrían haberle atacado, si los que lo hicieron son viajeros kâhin.
- Pero Ascot es sólo un muchacho ¿qué podría haberles llamado tanto la atención?
- Eso mismo me pregunté yo ¿por qué atacarlo a él precisamente, estando presentes otros igual o más fuertes que él? Son sus poderes. El invoca a criaturas ¿no es así?
- Si, Ascot es un invocador, pero en realidad a lo que tu llamas criaturas, para el son sus amigos. Unos amigos muy extraños, pero son su familia. Siempre fue un chico muy solitario – Caldina no entendía para dónde iba Freya con sus observaciones, pero se enternecía describiendo al chico, al cual quería como un hermanito menor-
- ¿Y desde dónde los convoca?
- Eso no lo sé. -hizo una pausa- ¿sabes?...nunca lo había pensado.
- Por eso es tan importante que despierte. – Freya clavó sus ojos en el invocador, esperando que sus oraciones fueran respondidas Te ayudaré, hermana. Pero a mi manera. Siempre hay otros caminos. Ascot puede ser la llave central de todo esto. Mientras tanto ¡por favor cuídate! Y adviérte a Latis del peligro que corren.
La nave de Xios donde se trasnportaban, llamada "Sais il Tinis", tenía una delgada estructura ovalada, en cuyo frente una enorme figura de una mujer alada, que dominaba la proa. Desde la ventana del pasillo donde estaban, Neferti podía verla surcando el espacio, alejando la oscuridad. Era uno de los dioses y símbolos de su planeta, al cual llegarían tras una larga travesía. - Quizás es el momento de decírselo. Es importante que lo sepa. No debo ocultárselo. – hizo una pausa, y sin dejar de mirar al frente, decidió sincerarse.
- Latis, hay algo que debes saber.
- Te escucho
- Para poder viajar es necesaria la Brújula…
- Ya me lo habías dicho
- Y los Makinesi…
- Neferti… – el espadachín arrastró un poco su voz al tiempo que le sondeaba con su mirada. No le gustaba lo que veía: Indecisión, culpabilidad, algo escondido-
- En Xios ese tipo de prácticas fueron prohibidas. Es en contra de las leyes. Nadie puede abrir pasos entre los mundos. Hace milenios, cuando conquistábamos planetas utilizando esos medios, fuimos duramente castigados. Juramos no volver a viajar entre mundos.
- Es lógico –dijo una voz, salida de la nada, aumentando su volumen regularmente conforme se acercaba a ellos- ustedes robaban los recursos y esclavizaban a las personas. Eso es algo que sin duda merecía un castigo.
Al escuchar esa interrupción desconocida, Neferti se sobresaltó y paró su relato. Al ver de quién se trataba, se llevó una mano al pecho, para sentir su corazón, que se había acelerado al pensarse descubierta y trató de imponerse calma.
- Buenas noches Paris – dijo Latis-
- Parece que están conspirando algo. Me gustaría saber que traman –anunció con ligero desdén y mirada brillante-
- Por favor no vuelvas a hacer eso –le reprendió Neferti-
- Creo que es conveniente que yo también escuche esta historia, así tu no me la quieras contar. Si esto tiene algo que ver con el sitio dónde se encuentran las guerreras mágicas, yo debería saberlo.
- Es correcto, los tres nos encontramos en esto, no puede haber secretos –concordó el espadachín-
- Prosigue, por favor, quiero escuchar lo que tienes que decir, porque parece que encontraremos problemas.
Era verdad, ambos tenían el mismo derecho de saber lo que les esperaría al llegar a Xios. Pero Neferti no tenía tanta confianza en Paris, por lo que calló sin estar segura de decirle toda la verdad.
Latis retornó a la conversación al ver que ella dudaba.
- ¿Eso fue lo que le ocurrió a tu prometido? ¿Fué más allá de lo permitido? – Latis no conocía los detalles de la desaparición del hombre al cual Nererti amaba, pero comenzaba a vislumbrar para dónde iba aquel relato-
- Hizo aún más. El reparó la fuente de energía de la brújula. Antes de que Akil comenzara a investigarlo, era un artefacto de una época que todos deseábamos olvidar. El resolvió el enigma, y la volvió a activar. Por eso, fue sentenciado a muerte cuando lo descubrieron. Akil era uno de los más poderosos kâhin de nuestro planeta pero a pesar de eso le condenaron al Nifelheim. El Nifelheim es el castigo más terrible para cualquier persona, porque es un sacrificio al dios de la llama azul.
- ¿Antes del descubrimiento de Akil con la brújula ya conocían la existenia del Nifelheim?
- Así es. Para ir al Nifelheim sólo se requiere un makinessi. No es necesario nada más.
- Y allá es donde crees que está Anaís y Marina -dijo Paris, llevándose una mano a la frente, procesando la temible situación en la que estaban inmersos.
- Debemos ser lo más cautelosos posible. Sólo existen dos Makinessi en Xios. Para operar la brújula ambos son necesarios. Debemos mantener nuestra versión o nos matarán sin contemplaciones si somos descubiertos, las muertes en Xios pueden ser horrendas y tardar mucho en llegar luego de torturarnos por meses. Recuerden que fueron enviados para cerciorarse del mecanismo de creación del puente, ya que en tu planeta hay una alta preocupación para que la energía vital de su mundo; la magia, no se vea comprometida durante el proceso. Esa es la versión que debemos hacer valer a toda costa. No pueden saber de nuestros verdaderos propósitos.
- ¡Qué bueno que resolviste decírnoslo! – replicó Paris con ironía- ¡Xios parece un planeta muy amigable a todas luces!
- Hay algo más… -continuó la sacerdotisa- yo estaba con Akil cuando nos descubrieron. Yo no puedo accionar los makinesi, tienen una restricción especial para mi. Deberán ser ustedes los que viajen.
Para Anaís todo era negro y confuso. Su lógica se anteponía, diciéndole que era imposible que estuviera experimentando algo tan físico, si claramente su cuerpo no estaba allí con ella…pero ¿cómo pelear contra lo que sentía? Después de todo su cerebro era el que estaba viviendo aquello, y sin importarle nada, le transmitía de forma perfecta cada sensación, las cuales lamentablemente estaban continuamente impregnadas con el cansancio y el pánico absoluto.
Se detuvo. Hacía algún tiempo no veía a la cosa. Tal vez la había perdido. Tampoco escuchaba su cric cric acompasado. Rendida, se desplomó al piso.
- ¡NO PUEDO SEGUIR! –gritó desesperada- Marina…Lucy…¿dónde están?
El eco, su único compañero le devolvió el sonido de su voz
Al escucharlo, rompió a llorar.
Y ahí estaba de nuevo….
Cric, cric, plaf, cric, plaf
Se levantó como pudo. La enorme inmensidad del negro le consumió, mientras echaba a correr.
El infierno, el infierno. Esto es el infierno. Moriré acá.
Cric, cric….
Empezó a pensar que ya no importaba nada…
NO! NO! NO!
¡Sí que importa!
- ¡PAAARIS! –fue el grito ahogado, que salió de su garganta fatigada, la palabra de angustia y desesperación que la conciencia encontró para no hundirse en el pozo sin fondo al que le conducía el temor de no volver a ver la luz del día-
Y como si hubiera conjurado algún hechizo con ese nombre, al iniciar su carrera hacia la nada, vio algo naranja que se destacaba a lo lejos y sin reflexionar mucho, se dirigió hacia lo que se asemejaba a una enorme puerta. Supo que estaba haciendo lo correcto cuando el gusano que se arrastraba detrás de ella aceleró considerablemente su marcha constante para evitar que ella llegara.
Marina había caminado y caminado por aquella carretera desolada llena de cacharros por días enteros, sin ver muchos cambios en el paisaje.
Bueno, si los había visto, y agradecía que no tuviera tripas que expulsar, nariz que oliera o cuerpo que se pudiera contagiar de lo que fuera que había matado a diestra y siniestra dejando los convencionalismos acerca de la palabra "genocidio" de lado.
Ese mundo había sido objeto de alguna terrible tragedia. Probablemente una enfermedad, que se había esparcido rápidamente sin dejar sobrevivientes. Había visto trozos de esqueletos acá y allá, momias petrificadas hacía muchos años. Todos descomponiéndose en una carrera contra los bichos que los convertían en su hogar y despensa.
Resolvió no volver a detenerse después de experimentar tremendo susto en una ocasión en que al observar una pose extraña de uno de los muertos, que yacía sobre la carretera, este movió uno de sus brazos haciéndole gritar e incluso correr despavorida. Después se dio cuenta de que tan sólo había sido una enorme rata que se encontraba debajo del cuerpo, y que había huido tras su proximidad. Con semejante compañía (muertos, bichos y animales rastreros) no valía la pena sino avanzar sin dilación.
Prometía ser un día "normal", normal de solitario, normal de triste, normal de invariable, cuando hacia el atardecer paró para descansar. (Si, descansaba, su mente más que sus músculos le pedían un receso, pedían sueño) Se retiró unos metros prudenciales de la carretera, sin perderla de vista y se internó en los árboles cercanos, pues para su lógica era demasiado macabro dormir al lado de tantos cadáveres, y se recostó en el tronco de un enorme "tal vez" roble… -nunca había sido buena en ciencias, y menos para identificar si ese árbol de otro mundo realmente era un roble
- Me pregunto si están bien –dijo, pensando en voz alta, refiriéndose a sus dos mejores amigas- ¡Esto es horrible! Y más estando sola. –suspiró y cerró sus ojos-
Entonces escuchó las voces. Al principio su corazón saltó de alegría y por poco se levanta de un solo brinco para salir a buscar el origen de esos murmullos, pero luego, prestó atención, pues esas voces eran conocidas. Se agazapó, sin tener en cuenta de que era un espíritu y quiso ser invisible, pues no estaba segura de si ellos podrían o no verle.
- ¡Dijiste que estaría acá! –Oziel adoraba el drama, a pesar de que sabía que con eso sólo lograba que sus dos compañeros le menospreciaran más-
- ¡Cállate! –le dijo Irina- agradece que Damien la pudo localizar y que está en uno de los mundos que ya hemos visitado.
- Este nido de ratas desolado…que porquería.
- ¿Damien? – llamó Irina al muchacho, quien se había separado del grupo y olía el ambiente-
- Está cerca - Damien cerró sus ojos, y se concentró, alejando el bullicio de las voces impertinentes de los otros-
- ¿Nos podrá escuchar? – Oziel, se puso alerta de inmediato-
- Si no lo había hecho, ahora sí, con tu escándalo –respondió la chica de ojos avellana-
Marina los veía desde su posición, el sol se estaba ocultando y podía montarles una emboscada, si tuviera armas con las cuales defenderse. Deseó tener una espada más que nunca, y sus poderes de vuelta. De pronto, se fijó en el árbol, y en las raíces que sobresalían del suelo. Había algo anormal…
- ¿Y bien?
- Oziel, por quinta vez -Irina comenzaba a perder la paciencia-
- Allá! –dijo Damien, señalando hacia su "roble"
¡Se acercaban!, desesperada, se fijó una vez más en lo que le había llamado la atención. Entre las raíces y el tronco, un orificio por el que cabría una persona. Resolvió que fantasma o no, no podía dejar que le atraparan y no se jugaría la posibilidad de que no pudieran verla. Si la habían encontrado, eso ya indicaba un gran poder. Sin dudarlo más, se introdujo en aquel agujero negro camuflado, esperando que tal como Alicia hubiera desaparecido siguiendo a un conejo blanco por una madriguera, este hoyo la condujera a otra dimensión capaz de ocultarla de sus perseguidores
Se lanzó y después de un tiempo, por fin cayó.
