Feliz Navidad!

jajajaa no mentiras, pero ya estamos cerca...al menos ya es diciembre.

¡Estoy cerca de mi aniversario en FanFiction! Si. Hace aproximadamente un año me decidí a publicar mi primera historia. ¡Vaya si ha pasado rápido el tiempo!, y ¡qué satisfactorio ha sido encontrar a otros fans de MKR, compartir nuestros puntos de vista y conocer nuevas personas con las mismas aficiones!

He tenido problemas de tiempo últimamente...por eso publico de una vez este capítulo, aunque quisiera hacerlo mucho más largo. Voy a ponerme juiciosa y tratar de complementarlo con una actualización en menos de una semana (espero!)

Como siempre comienzo dando gracias a los lectores anónimos y especialmente a aquellos que dejan sus reviews: Tsunami Azul (Gracias! Sobre todo por seguir leyendo! Tus palabras me emocionaron, porque siempre tuve dudas de cómo "unir" la historia) James Birdsong (Gracias por tu apoyo) bermone (es un halago que estés imaginando lo que tratan de formar mis palabras! Gracias por seguir leyendo!) nambelle (gracias por tu tiempo, se que es bien escaso y me alegra que haya quedado claro, esa era la idea :P) etzel47 (si...cuando no se actualiza tan seguido suele pasar, pero ya sabes, entre Egipto y lo demás..jajaja) ascella star (pues si, eso de "no saber" pasa a menudo, yo misma me sorprendo de todo el rollo que estoy armando jajaja, como siempre, gracias por seguir ahí) deisymoon2 (bienvenida! gracias por leer, sé que la historia es bizarra, espero que sigas leyendo)

Ok...los dos ciclos presente y pasado se han cerrado. Hago un recuento de dónde están nuestros personajes en este instante:

Guruclef se enfrenta a las fuerzas de Xios, quienes han declarado la guerra. Ascot y Freya tratan de ubicar a las guerreras mágicas a través de los poderes del invocador. Akil rescata a Anaís del Nifelheim antes de que Mavi-Alev devore el resto de su espíritu. Irina ha muerto, al encontrarse con Noelle, pero Damien logra escapar gracias a la ayuda de Matt, quien ha encontrado el Makinessi que perdió Latis en la casa de Mizuki. Oziel es enviado al Nifelheim por instrucciones de Noelle. Desconocemos la suerte de Paris y Neferti al viajar para buscar a Akil y a Anaís. Noelle encuentra los cuerpos de las dos guerreras mágicas y se pregunta el por qué el dios desea su muerte. Latis y Lucy presencian la matanza propiciada por Noelle y observan la huída de Matt y Damien. Marina es convocada por Akil -a través de uno de sus aprendices- al llegar al mundo donde Ki y los otros dioses (Enlil y Abzu) le han enviado en su búsqueda.


Capítulo 20. El dios de la llama azul

"Me decían que eran necesarios unos muertos para llegar a un mundo donde no se mataría"

- Albert Camus

Oziel fue transportado al Nifelheim en un abrir y cerrar de ojos. El dios le estaba esperando, ansioso por invitarlo a ser parte primordial de su cena.

El chico, aún embrujado por Noelle, no intentó huir. Incluso se adelantó hacia la muerte sin ningún recelo. En su mente, hasta el último momento, siempre pensó que estaba a salvo.

Poco antes que la enorme boca de dientes azulosos le engullera el cráneo, arrancándole de un tajo burdo el cerebro -que colgó por unos segundos a la altura de sus ojos, bamboleándose como un segundero- estuvo repitiendo para sí la misma frase: "Me envía Noelle"…. hasta que de un tirón aún menos delicado los nervios ópticos fueron desconectados, y la frase se interrumpió de golpe a medio venir.

Para Mavi-Alev fue un plato satisfactorio, algo ácido hacia el final, pero nada despreciable. Tuvo la sensación que la mujer había hipnotizado a propósito a la presa, para ahorrarle dolor; pero lo desechó de inmediato. Noelle no podía haber considerado eso. No estaba en su naturaleza. Era una depredadora perfecta.

La energía que pudo tomar del humano regeneró sus moléculas, pero no alejó el pensamiento de lo que estaba ocurriendo en el mundo del fénix.

Mientras terminaba la comida, envió el reclamo a Noelle, urgente, casi despiadado, y autoritario

"Mi fénix, el makinessi"

Pero su amada no contestó. Estaba dejándole afuera apropósito. El que pudiera hacer eso le llenaba de orgullo, pero igualmente de profunda consternación. ¿Por qué Noelle se cerraba a su llamado?

No le convenía que la mujer estuviera haciéndose más preguntas de las que debiera, pero tampoco deseaba desconfiar de su juicio, pues inmediatamente eso haría que ella dudara…y aquello era algo que no podía darse el lujo de hacer, no ahora, que estaba tan cerca.

En las tinieblas, Mavi-Alev esperó, con más impaciencia de la que el mismo podría reconocer.


- ¿Por qué me ha ayudado? –preguntó Damien al tiempo que trataban de ganar terreno a campo traviesa-

Damien no podía caminar por sí mismo. Estaba demasiado herido para hacerlo. Curioso que alguien que podía romper miles de huesos no pudiera unirlos para sanarse.

- Haría cualquier cosa por interponerme en el camino de esa maldita –fue la respuesta seca de Matt Izuki-

Los ojos azules relampaguearon con sevicia, imaginando las posibilidades de esa aseveración.

- ¿Puedo saber…-tuvo que tomar aire antes de continuar, pues sentía que sus costillas estaban clasificando la conversación que estaba sosteniendo como "extenuante"- qué le ha hecho esa maldita?

- Asesinó a mi padre…y lo hizo mientras yo trataba de ayudar a sus amigos.

- ¿Amigos?

- ¿Recuerda a Lucy Shidou? La pelirroja. Solía morir por que ella me mirara. Le ayudé a salir de un hospital psiquiátrico, junto a su noviecito. Al mismo tiempo, Noelle Harris le exprimía la vida a mi padre.

Damien escuchó, barajando sus opciones, y cuando lo tuvo resuelto, se relamió los labios, secos por el esfuerzo.


Noelle se ubicó en medio de las dos camas. Esas chicas eran importantes para Mavi-Alev, pero ¿por qué? ¿Qué deseaba el dios hacer con ellas? Pudo percibir un poco de desesperación en el anteriormente, instigándole a encontrar un artefacto nombrado como Makinessi, del cual le envió una imagen mental mientras se enfrentaba a Damien. Las chicas y el makinessi, piezas fundamentales del plan que tenía ese ser oscuridad para salir de su prisión. Pero Noelle estaba segura que en todo eso había algo más. Estaba mintiendo, o omitiendo información.

Debía saber qué de especial tenían esas dos adolescentes y su relación con Luyc Shidou. Debía obtener la información a como diera lugar.

La doctora fijó su vista en la muchacha de cabello rubio. Tentáculos invisibles se introdujeron en la cabeza del objetivo, horadando la carne sin producir daño…buscando recuerdos, escudriñando cada centímetro tratando de ubicar la conciencia para luego doblegarla a su antojo. Noelle sentía cada impulso eléctrico del cerebro como un cosquilleo en la espalda, cada conexión de las neuronas, cada transmisión. Se visualizaba flotando en un cielo estrellado, plagado de luces brillantes, que formaban una telaraña delicada en el cual cada hilo podía ser una respuesta.

Abrió los ojos desconcertada. No podía ubicar nada allí dentro. Aquel cerebro estaba vivo, pero sólo suplía una función básica de sobrevivencia. Confundida, y sin querer darse por vencida, empujó un poco más.


El abrazo duró mucho.

Pero era de esperarse.

Marina Y Anaís finalmente, luego de interminables meses, se encontraban contra toda posibilidad.

Akil les miraba esbozando una ligera sonrisa. El chico que había conducido a Marina hasta ellos había quedado atónito con la reacción de esos dos espíritus, quienes lloraron y se abrazaron por largos minutos sin decir una palabra. El kâhin supuso que aquello no era derivado solamente de la angustia del desconocimiento de la suerte de cada una. Era más que eso, era esperanza.

Cuando las dos elegidas liberaron su abrazo, formularon sus preguntas. La primera en hablar fue la recién llegada, quien con cara de espanto, y verdadera preocupación, se fijó en las extremidades de su amiga

- Anaís..por todos los cielos, ¿qué les ha pasado a tus pies? ¿Cómo es que te sostienes?

La aludida sonrió, recordando el amargo episodio en el Nifelheim

- Mavi-Alev trató de alimentarse de mi energía. Lo consiguió por poco. Akil me rescató, y desde ese entonces, me ha enseñado a ser… bueno… -rio con nerviosismo- digamos "mejor fantasma".

- ¿Cómo es que nos pueden ver?

- Somos kâhin –respondió Akil, adelantándose hacia ellas-

- Son mediums, como Mizuki –explicó Anaís- pero mucho más poderosos. ¿Marina…sabes algo de Lucy?

- No – murmuró- pensé que tal vez tu…-Se interrumpió de golpe, conteniendo la respiración- ¿Anaís?

La rubia estaba petrificada. Marina abrió su boca en un grito mudo cuando observó cómo los ojos de su amiga se llenaban de una niebla rojiza, cubriendo sus pupilas. Marina la tomó por los hombros y la sacudió con desespero.

- Sepárate de ella –ordenó Akil, indemne-

- Pero..

- Ahora – su tono no aceptaba debates-

Marina le devolvió una mirada asesina. Era muy pronto para confiar en Akil. Sin embargo, hizo lo que le demandó.

El kâhin no se movió un ápice, pero Marina sintió algo extraño que rodeaba a la guerrera del viento. El poder de Akil.

- ¿Quién eres? –preguntó el médium hacia Anaís-

- ¿pero de qué estás hablando? ¿se te ha drenado el cerebro? – le sermoneó Marina con desagrado-

- Shhhhhh! –increpó el niño que aún estaba en el salón- el maestro está tratando de hablar con esa entidad

- ¿entidad? ¿Qué quiere decir eso?

- ¡SILENCIO! –le gritó el niño, a lo que Marina torció su boca con disgusto-

- ¿Quién eres? – repitió Akil, concentrado en Anaís-

- Eso debería preguntar yo – dijo la voz cristalina y madura de una mujer, a través de los labios de Anaís- No tenía previsto encontrarle a usted.

La elegida de Ceres pasó saliva, asustada. ¿Quién estaba tomando control de Anaís?

- Soy Akil, kâhin de Xios. – dijo con precaución- ¿Quién es usted?

- Noelle Harris. Pero no es con usted con quien deseo hablar.

El espíritu de Anaís pareció ser golpeado en el pecho

- ¡NO! – gritó Marina-

- Dudo que pueda acceder a la información que desea de esta forma –declaró Akil con calma- Cuando el espíritu está separado de esta forma, lo único que logrará es dañarle.

- Quiero la verdad – instigó Noelle- ¿Qué desea Mavi-Alev de estas niñas? Anda detrás de la señorita Shidou también, no me fio de lo que quiera hacer con ellas. A los tres puedo matarles, pero con ellas no se siente bien.

El rostro de Akil se tornó grisáceo. Marina al escuchar la mención de Lucy abrió los ojos como platos y cuando se disponía a intervenir, fue Akil quien le envió una mirada de advertencia contundente para callarle.

- ¿Eres su Fénix, verdad? – indagó Akil, con un nudo en el estómago-

- ¿Cómo sabe eso? - la voz se quebró ante la sorpresa-

Pero antes de que Akil pudiera explicar más, Anaís recobró su conciencia, y el color de sus ojos.

Noelle se había ido.

Marina se dio cuenta y dio tres pasos rápidos para abrazarle.

- ¿Estás bien? Oh Anaís..¿que fue eso?

- No lo sé. –dijo llevándose una mano a la mejilla izquierda- Alguien estaba escudriñando en mis pensamientos…¡quería información! Quería saber quién era yo…sentía que podía decirle cualquier cosa, pero al mismo tiempo no podía decirle nada. ¡Yo deseaba con tantas fuerzas que lo supiera todo! –dijo con el rostro demudado- ¿cómo es posible?

- Ella es la elegida de Mavi-Alev. –explicó Akil- Así como ustedes son elegidas de los elementales de Céfiro. Es muy poderosa. ¡Atravesó los mundos para llegar hasta tu espíritu! Jamás pensé que la elegida de ese dios fuera alguien así.

- ¿Entonces la ha encontrado? – preguntó la rubia- ¿al Fénix?

- ¿Fenix? ¿Alguien me puede explicar que está pasando? Ki y los otros elementales del mundo donde me encontraba estaban muy preocupados por ese tal Mavi-Alev –Marina sentía que la habían invitado a una fiesta la cual ya llevaba días de juerga-

- ¿Así que Ki fue la que te envió hasta acá? Demoró demasiado. Tuvo que presenciar algo importante. ¿Mavi-Alev intentó matarte Marina? – le interrogó Akil-

- Se valió de otros para hacerlo, pero Ki me trajo de vuelta. No es que yo le agrade, para ser sincera, sólo dijo que no podía permitirlo.

Anaís y Akil cruzaron una mirada de alerta

- Estamos en medio de un grave problema Marina –aseveró la rubia- cuando decidimos visitar Céfiro no podíamos imaginar el crucial momento en que estábamos viajando.

- Mavi-Alev es un dios que vive entre los mundos. –comenzó el niño, que permanecía al lado de Akil- Pero no siempre fue así.

- Es correcto. –sigió el kâhin- hace 2300 años, Mavi-Alev vivía en uno de los tantos mundos. Era un elemental. El dios de la "llama azul", un elemento raro en los universos, y que jamás he encontrado de nuevo. Su energía es parecida a la del fuego, pero a mayores temperaturas, haciéndole letal. Siempre fue un dios algo inestable, lo cual podría ser producto de la naturaleza de su elemento. El problema, tal como ha pasado en muchos mundos, era que deseaba tomar control del liderazgo de su mundo que en este caso, compartía con otros tres dioses.

- ¿Cuatro elementales?

- Si, Marina. Dependiendo del mundo, hay una triada o más de elementales, guardianes de ese universo. En Céfiro ustedes los conocen, y saben que el líder es Rayearth, dios del fuego.

- Ahora que lo mencionas, -pronunció cuidando sus palabras, recordando- Ki era una diosa de la tierra. Dijo que su energía era más parecida a la de Rayearth. Luego conocí a Abzu, dios de las aguas subterráneas y a Enlil, dios del cielo y las tempestades: Fuego, Agua y Viento.

- En el mundo donde estabas, el dios más poderoso no es quien controla el fuego, sino el viento: Enlil –argumentó el hombre- Ki y Abzu no son grandes fans de ese orden, e incluso en algún momento intentaron matar a Enlil, formando una guerra; pero eso quedó atrás después de la gran peste. Me imagino a que sabes a lo que me refiero.

Marina asintió con tristeza, con la imagen de miles de carruajes extraños formados en una fila de muerte, con sus tripulantes esqueléticos siendo guarida de insectos y roedores

- No todos los mundos son como Céfiro, en el que existe un balance entre la triada protectora.

- ¿Y Mavi-Alev declaró la guerra a los otros elementales?

- Nunca hubo una guerra interna donde Mavi-Alev era originario

- No entiendo…

- Mavi-Alev cometió una infracción inconcebible para cualquier dios, sus razones para hacerlo, todavía son discutidas.

- No tenía idea lo especial que éramos para nuestros genios, hasta que Akil me contó esto – interrumpió Anaís-

- Que un elemental encuentre a un elegido es un suceso infrecuente; los elegidos son humanos digamos "raros" –Akil sonrió de medio lado- No quiero insultarlas, ni nada por el estilo, pero es toda una sorpresa que ustedes tres hayan hecho sus pactos en un espacio corto de tiempo. Imagino que tendrá que ver con la leyenda de las guerreras mágicas que me ha relatado Anaís, y por eso es tan particular su caso. A lo que me refiero es que es todo un acontecimiento que el elemental encuentre a su elegido. Es crucial que lo encuentren, al menos cada determinado ciclo, pues les ayuda a prolongar su inmortalidad.

- ¿Pero cómo es que un humano puede ayudar en esto? Ellos son muy poderosos –reflexionó Marina- No tiene sentido.

- No se trata de poder. Se trata de conservar la paz mental. Paz para poder manejar la inmortalidad.

- ¿Recuerdas cómo nos sentimos cuando despertamos a nuestros genios? No puedo explicarlo con las palabras exactas…pero mi corazón se sentía tranquilo, como si…

- Como si tuviera que ser así, como si hubiera nacido para ello. Era aceptación y...

- Era paz –completó la rubia-

- Al encontrarse, y al ser aceptados mutuamente sus energías se conjugaron –explicó Akil- Aquello que ustedes sintieron sólo fue un pálido reflejo de lo que sus dioses experimentaron al fundirse con ustedes. Por eso les hicieron pasar por una prueba. No pueden dejar que su energía se sincronice con un alma contradictoria, porque les afectaría. Verán, la inmortalidad puede enloquecer a cualquiera, sea dios o humano. Si no hay algún tipo de renovación cada cierto tiempo, puede conducirlos a desear la muerte, o a causar otras. Una de las reglas implícitas para los dioses es que los elegidos son "sagrados" una vez se encuentren. Las mentes de los humanos son menos complejas que la de los dioses, y al estar en contacto, les permite enfocarse, les recuerda que son parte inequívoca del balance.

- ¿Estás queriendo decir que Mavi-Alev mató a los elegidos de los otros dioses? – Marina presentía a donde quería llegar con ese relato-

- No se limitó a eso. Se los comió.

- ¿COMÉRSELOS? -gritó espantada- ¿Pero cómo fue que los otros elementales no se dieron cuenta? Estoy segura de que si estoy en peligro Ceres podría sentirlo. ¿por qué no lo evitaron?

- Los dioses sienten el miedo en el corazón de sus elegidos. De alguna manera creo que se encontraron fortuitamente con Mavi-Alev, por eso no hubo alerta de peligro y cuando las cosas se descontrolaron, era demasiado tarde. El pasado del dios de la llama azul es aún un misterio.

- Entiendo el impacto que tendría matarles, pero aquello de comérselos ¿era necesario? -preguntó Marina con repugnancia-

- Mavi-Alev descubrió que poseía otro poder. La llama azul era capaz de absorber durante algún tiempo los poderes de otros elementos…

- Pero sólo podía lograrlo si se comía a los elegidos, representantes humanos y digeribles, de esos poderes –completó Anaís, con un gesto de disgusto en su rostro- Por eso, cuando estaba en el Nifelheim, intentó comerme. –dijo bajando la mirada hacia sus inexistentes pies- Por eso desea matarnos a las tres. Quiere obtener los tres poderes para poder destruir a nuestros genios, y tomar control del universo donde se encuentra Céfiro.

- ¡Un momento! –Marina necesitaba un instante para digerir lo que le estaban diciendo- ¿Para qué podríamos servirle? ¡está preso en el Nifelheim! ¡No podría matar a nuestros elementales preso en el Nifleheim!

- Vas a entender cuando el maestro finalice la historia. Debes ser más paciente, espíritu – dijo el Niño entre dientes-

- ¡Paciente! ¡Me pide que sea paciente! –descargó su contenida frustración con un grito al aire- Durante meses estuve rodeada de esqueletos o de humanoides mudos, esperando que en cualquier momento Damien; Irina y Oziel volvieran a matarme; ahora, me entero que somos parte de un conflicto que no involucra un planeta, ¡sino a todo un SISTEMA DE UNIVERSOS! ¿Y me piden Paciencia?

Anaís le sonrió cerrando sus ojos en el proceso

- Te extrañaba, amiga –dijo de forma tan calmada, que dejó a Marina sin argumentos y con una sonrisa tierna pintada en el rostro-

- Bien. –Akil siguió con la historia, asumiendo que Marina estaba preparada para lo que debía decir- Después que Mavi-Alev completó su abominable cena con los elegidos, pudo estar seguro de su supremacía.

- ¿Los mató a todos?

- Lo único que puede destruir a un elemental es su propio poder. Se creía hasta ese entonces que la única forma de lograr eso era a través del suicidio, o que otro dios del mismo elemento, decidiera destronar a su igual en otro mundo. Pero esto era casi imposible, puesto que los dioses no pueden salir de sus mundos según el orden establecido.

- Pero el dios de la llama azul les eliminó de una sola vez, al crear un poder que contenía la mezcla exacta para acabar con todos al mismo tiempo. Cuando se cercioró de sus muertes, Mavi-Alev devoró sus restos. Deseaba mantener sus poderes a toda costa. Se convirtió en un caníbal. -completó Anaís.

- Otros elementales, de mundos distantes se dieron cuenta, y supieron que estaban en peligro. Mavi-Alev poseía el poder de asesinarlos. Era el destructor. –concluyó el niño de forma solemne

- ¿Y qué hicieron los otros dioses?¿Cómo lo detuvieron?

- Idearon una trampa, valiéndose del Nifelheim para poder hacerlo. –aseguró Anaís-

- Otros elementales se idearon la forma de encerrarlo allí. Con ello, Mavi-Alev no pudo volver a su propio mundo. Lo desterraron, con la esperanza de que su poder se diluyera en el Nifelheim y quedara encerrado para siempre. Pero el método de alguna manera también excluyó a cualquier inmortal de cruzar entre los mundos. Con el tiempo, el dios de la llama azul perdió los poderes que había obtenido y le condenaron a ser un guardían de la oscuridad –Akil caminó hasta uno de los gigantescos ventanales de vidrios azulados que bordeaban el salón donde se encontraban, y miró hacia afuera. Quince pisos abajo, la ciudad bullía llena de vida- Pero hay un problema.

- No me digas…-comenzó Marina-

- Este dios es muy inteligente – explicó Anaís- encontró la debilidad de aquel sistema.

- ¡Los humanos! ¡Los humanos si pueden viajar entre mundos!¡Somos mortales! –pronunció sabiendo que había dado con la respuesta-

- Si, los humanos, pero no cualquier tipo de humano –aclaró la rubia-

- Sólo un kâhin puede atravesar los mundos a voluntad, siempre y cuando haya tenido una experiencia de muerte, –Akil perdía su mirada en el firmamento que veía a través de los ventanales- Mavi-Alev encontró a través del ensayo y error que podía proyectarse en cualquier mundo de forma incorpórea a través de una mente humana que hubiera consumido. Ese fue el primer paso. El segundo, y es la fase en la que se encuentra, es que debe encontrar un kâhin resistente y poderoso que pueda asimilar su energía. En pocas palabras, un kâhin que pueda poseer para atravesar las puertas del Nifelheim. Lo intentó durante años, y todos los humanos con los que daba terminaban siendo comida. Hasta que se dio cuenta que el humano ideal para ese propósito sería su elegido, el que llama "Fenix". Y por lo que hemos visto, esta persona, esta tal Noelle Harris, es digna. Si no me equivoco, le debió imponer una prueba; seguramente implicaba el asesinar a alguien, para que pueda viajar entre los mundos. Estoy seguro que ella aprobó ese examen con mérito.

- ¿Cómo sabes todo esto?

- Akil es parte de esta historia, de forma directa. ¿Sabías que Akil proviene de Xios? –Anaís sabía que la mención de ese planeta despertaría recuerdos en su amiga-

- ¿De XIOS? ¿El planeta que prometió regenerar el núcleo de Autozam creando un puente de magia?

- Mas bien de Xios, el planeta cuyos dirigentes hicieron un pacto con el dios del Nifelheim para garantizar su regreso, y enviaron a su kâhin más poderoso a ese infierno negro – dijo Akil, sin voltear a mirarles.

Unos golpes precipitados a la puerta de ingreso interrumpieron la conversación. El niño se apresuró a abrirla después del visto bueno de su maestro.

Un muchacho de unos 16 años entró tras realizar una pequeña reverencia. Su pecho se agitaba tras una aparente carrera para llegar a su destino.

- Maestro, ¡lo buscan! Dijo que era de vida o muerte, y luego…

- ¿Quién me busca?¿Qué ocurrió? –Akil arrugó el semblante para luego callar de golpe-

El chico no pudo decir más. Su maestro salió corriendo en una actitud que para todos fue sorpresiva.

- ¿Pero qué es lo que pasa? –preguntó Anaís al chico , que se había quedado en su puesto estupefacto al ver por primera vez al maestro demostrando real preocupación por algo-

- No es de este mundo, tiene un makinessi y trae una mujer muerta a cuestas. –fue la respuesta-


Agazapados detrás de unos arbustos, el silencio de la matanza se cernía sobre sus oídos. La oscuridad avanzaba como una alta dama victoriana, quien danzando al compás de una melodía inaudible, se llevaba con su largo vestido de seda negra las sombras de esa tarde roja, de esa tarde en que tantas almas vagaban hacia la eternidad.

La voz sonó demasiado alta, aunque era sólo un murmullo.

- No creo que sea una buena idea –aseguró el espadachín-

Latis le miraba con esos ojos violetas brillantes. Ella le sostenía la mirada sin inconvenientes. A pesar de la complicada situación, le fascinó observar cuánto había cambiado su actitud en unas pocas horas. Atrás había quedado la inseguridad. Lucy era otra persona cuando se trataba de sus amigas y del bienestar de los demás. En su corazón crecía un sentimiento de profunda admiración hacia ella, si era posible que fuera más grande.

- No tenemos oportunidad con Damien, por herido que esté. – Lucy hizo una pausa, pues le dolía lo que iba a decir- creo que deberíamos alertar a Matt acerca de a quién está ayudando…pero… pero si corremos en su búsqueda, lo más probable es que Damien nos asesine. Es poderoso, aún solo. La doctora Harris me conoce, sabe quién soy, y siempre me ayudó cuando estuve en el hospital. Ella me creyó, cuando nadie más lo hizo. ¡Incluso facilitó nuestro escape!

- Viste lo que ocurrió. No tembló para matar a todos esos oficiales. –sentenció- Es peligrosa.

- Yo…-dudó, pero luego las palabras salieron casi atropelladas- yo confío en ella, su corazón es bueno, ¡Debes confiar en mí!

- No tienes que pedirlo.

Lucy escuchó esas últimas palabras como si hubiera deletreado cada letra. No estaba segura, pero juró que Latis quería decirle algo más. Esperó conteniendo la respiración, como si estuviera caminando sobre un hielo muy fino, pero al final, él guardó silencio.

- Gra..Gracias –sonrió con timidez, imaginando a sus propias neuronas tropezándose las unas con las otras y balbuceando-

- Pues bien, entremos –dijo el con seguridad, ofreciéndole su mano -

Si atravesar el campo lleno de cadáveres no fue sencillo, cruzar el vestíbulo tampoco lo fue. Lucy observó de primera mano lo que le había pasado a Irina, cuyo cuerpo petrificado les miró a través de esos espacios oscuros e insondables donde deberían haber estado los globos oculares. Su cara era un grito contenido, deformado por el suplicio; una gárgola pálida que deseaba huir de su puesto. La guerrera mágica deseó con todas sus fuerzas que la doctora no tuviera nada que ver con esa muerte, pues veía impresa en ella una mano pétrea y despiadada que nada tenía que ver con la persona que ella conocía. Pero su voz interior le decía a gritos que quizás Noelle Harris había cambiado hasta la última hebra del corazón, y que la advertencia de Latis era algo a tomar en cuenta. Noelle ya no era la Doctora Harris que ella conocía.

Subieron las escaleras de madera con sumo cuidado. Latis a la vanguardia. En el corredor del segundo piso caminaron uno al lado del otro, escuchando el crujido de la madera ante el peso.

La encontraron en la segunda habitación a la izquierda, entre dos camas sencillas. Noelle Harris tenía una mano posada sobre…

Latis no pudo detenerla a tiempo. La pelirroja se precipitó a la habitación en un suspiro. La sorpresa en su voz y el grado en que lo dijo obligó a la doctora a poner su atención en ellos de inmediato, soltando el cuerpo de la rubia.

- ¡MARINA! ¡ANAIS! –fueron las palabras que interrumpieron la conversación que Noelle sostenía con Akil mundos más adelante-

Noelle reaccionó con tranquilidad, aunque sus cejas se alzaron al ver ingresar a la habitación a su antigua paciente. Se volteó con lentitud sin quitarles la mirada de encima, y con movimientos sinuosos comenzó a preparar una posición de ataque, saliendo con cuidado de entre los dos catres, para evitar los obstáculos. Latis se dio cuenta de ello y se adelantó para ponerse a la defensiva al lado de la guerrera.

- Señorita Shidou. –saludó con cortesía, sin ningún dejo de ironía en su voz- No debía sorprenderme verla aquí el día de hoy.

- Doctora –asintió con su cabeza a modo de saludo- ¿Q..qué estaba haciendo?

- ¿Las conoces?

Latis sintió que Noelle se esforzaba por llevar una conversación con Lucy. Y no lo estaba logrando. Vio en sus ojos que estaba conteniendo el deseo de entrar a la mente de la pelirroja y sacar toda la información que necesitaba sin importar que ocurriera con la chica. Peligrosa…MUY peligrosa.

- Si, son mis amigas. Yo te hablé de ellas. –había miedo en esas palabras-

- Es verdad. Recuerdo algo particular sobre estas chicas. Son tus compañeras de aventura. Recuerdo que mencionaste que tenían poderes.

- Yo no dije eso.

- Es verdad. No me lo dijiste de forma conciente. Creo que en alguna de nuestras sesiones de hipnosis salió ese tema

Algo cambió en la mujer después de la mención de las terapias que había mantenido con Luyc. Latis percibió que ya no estaba presta a lanzarse sobre ellos para desgarrarles el cuello. Era de nuevo la calculadora y razonable doctora Harris. Agradeció en secreto a los dioses de ese planeta. Lucy también se percató del cambio, porque se acercó a ella con tranquilidad.

- No sé por qué estás acá –inició, tomando las manos de la mujer- pero creo firmemente que el que tu estés acá con mis amigas es una buena señal. Necesitamos tu ayuda.

Noelle nunca fue buena para las demostraciones de afecto. La calidez de las palabras de Lucy y de sus manos le tenían desconcertada e incómoda. No hallaba la forma de alejarla, pero al mismo tiempo, el que un alma le hablara de esa forma, después de todo lo que había hecho…

- ¿Qué necesitas? – y lo decía con sinceridad-

Mientras Lucy le explicaba la situación a Noelle, Latis no podía dejar de pensar que tener a la doctora de aliada era como andar con una granada defectuosa, que en cualquier momento podría explotar.


Anaís se transportó de un sitio a otro, tal como le había enseñado Akil, lo que dejó a una desconcertada Marina en lo alto del edificio. No quería dejar a su amiga, pero algo en su interior le decía que debía ver lo que estaba pasando.

Y no se equivocaba.

Al principio, se le hizo difícil distinguir las figuras de los recién llegados en medio de la pequeña multitud de los aprendices de kâhin que se había formado alrededor, pero luego…

PARIS!