First things first
I'mma say all the words inside my head
I'm fired up and tired of the way that things have been, oh ooh
The way that things have been, oh ooh
Pain!
You made me a, you made me a believer, believer
- Believer, Imagine Dragons
CAPÍTULO 33. LA ELEGIDA
Minutos antes que Guruclef cree el escudo sobre Marina y Anaís
Latis llamó a Lucy con todas sus fuerzas. Debía alcanzarla, sacarla de esa perenne tortura. Se internó en su mente, buscándola, mientras en el exterior su magia se encargaba de contener el halo de luz que emergía de la guerrera mágica. Presentía que si lo dejaba expandirse, el cuerpo de la chica exploraría sin remedio.
Se sentía arder, el escudo que había conjurado a su alrededor no estaba logrando su cometido y cada vez más el aire caliente, la ebullición de energía que experimentaba a su alrededor parecía alcanzarle para rostizarle vivo. Pero haría hasta lo imposible por no soltarla, por no separarse de ella, o todo su esfuerzo estaría perdido.
LUCY
El grito llegó hasta él, diáfano, como respuesta a su llamado. Era el grito silencioso de Lucy que ahora inmerso entre las conciencias de ambos, podía escuchar con claridad. El corazón de Latis se estrujó como nunca en su vida ante aquel aullido, se le heló la sangre de sólo imaginar lo que podría estar viviendo para gritar de esa manera, para sollozar de la forma en que lo hacía. Ella no era una persona cualquiera, Lucy era tremendamente resistente, fuerte. Si ella gritaba así…
Se enfureció. Lucy no merecía eso. La rabia le tomó entero, como una ola de lava hirviendo.
¡LUCY!
Le vio en medio de la oscuridad de la inconciencia. Todo su cuerpo estaba atado con largas lianas verdes que le suspendían por las extremidades, como si estuviera en medio de una enredadera. Aquello bejucos se enredaban en su garganta, en su cabello, en sus manos y pies para halar con fuerza, estirando, reduciéndo el espacio para existir a fuerza, rompiendo cada centímetro donde se posaran, haciéndole sangrar. Otros hilos, más tenues y plateados, se enroscaban y trataban de soltar las lianas, pero no eran digno competidor de los que causaban semejante horror a la guerrera, y se partían ante el esfuerzo.
Latis corrió hasta ella y trató de tomar las enredaderas con sus manos, pero su consistencia era inexistente, como el aire mismo. Aire hirviendo, que se adhería a la carne, que siseaba ante el contacto y por más que él tratara de romperlos, era una tarea imposible. ¿Cómo hacerlo si no tenían materia?
Lucy estaba suspendida a la misma altura de él, por lo que Latis estiró las manos y acunó su rostro entre las palmas mientras susurraba su nombre una y otra vez. El grito cesó, pero no las lágrimas. Él mismo tenía los ojos vidriosos al verla sufrir de esa manera cruel e inaudita. Iba a advertirle lo que planeaba hacer, cuando notó una presencia a su espalda la cual identificó sin siquiera voltear. Era la presencia posesiva del dios del viento, quien desde el primer momento consideró peligrosa.
- Una elegida que puede comandar los tres elementos. Resiste, no sin algunos problemas, pero resiste. –dijo Enlil- Es especial. Y según Ki, su amiga también pudo catalizar el elemento del fuego.
- Lucy no es su experimento personal. –aclaró filtrando odio en cada palabra- Ahora déjenla en paz.
- Agradezco su ayuda, evitando que la chica se desintegre. Aquella contención con magia funciona sin lugar a dudas. Ki y Abzu están logrando salir.
- ¿Y qué hay de usted?
Latis sabía que en aquel discurso había una intención escondida. Si Enlil lo deseara, ya hubiera salido y no estaría allí escondido entre las sombras. No había duda que era obra suya lo que estaba ocurriendo con Lucy y no escucharía más a ese dios mientras ella siguiera padeciendo tormento. Su ánimo se caldeó, y alrededor de las manos comenzaron a emerger chispas de electricidad que pronto circularon por sus brazos.
- No quiero que desconfién de mi –acotó Enlil con una sonrisa que prometía ser sincera, al tiempo que movía con suavidad sus alas- todo lo que estoy haciendo es para protegerlos de Mavi-Alev. A todos nos conviene que esté lo más fuerte posible.
Sin responder ante esa frase insulsa y cargada de medias verdades, Latis retrocedió un paso hacia Lucy. Necesitaba que escuchara y estuviera lo más alerta posible.
- Lucy, no resistas mi magia. No podré dirigirla, porque no tengo la espada, así que debes confiar. Te sacaré de aquí. –susurró-
- La…tis –acertó a articular, sin abrir sus ojos-
Afuera, en aquella ladera de Céfiro, Latis invocó uno de los rayos más increíbles y potentes que jamás hubiera llamado. Aquel poder se nutría del deseo de salvar a la persona que amaba, y su voluntad, combustible infinito del planeta, se materializó en un relámpago con miles de luminiscentes ramificaciones que brotaron de las negras nubes emanando luz y calor, buscando el suelo con furia, rasgando las nubes a su paso. El haz incandescente que aún salía del cuerpo de la guerrera lo tragó gustoso y lo dirigió hacia un lugar particular en el pecho de Lucy; hacia ese medallón que incondicionalmente llevaba consigo, sin importar el día o la estación.
Latis cerró lo ojos, concentrándose en la magia contenida del amuleto, esperando alimentar con creces el hechizo de protección, y de mantener el débil escudo que lo separaba de una muerte segura si se exponía a la energía que estaba siendo liberada del cuerpo de Lucy. Pero incluso, si lo que planeaba funcionaba, él mismo saldría despedido sin remedio.
El espejo absorbió el relámpago y la reacción fue inmediata.
MUNDO NURDÁN, 2300 AÑOS ANTES
Primavera del año 119 del calendario Nurdita
Los pasos humanos retumbaron en medio del silencio venerable del magnífico templo del dios rey. Eran pasos curiosos, que se detenían en medio de las columnas cilíndricas llenas de grabados con inscripciones antiguas, tanteando el camino hacia la estancia principal.
Al llegar al enorme salón de losas turquesas, la visitante se detuvo conteniendo la respiración. Sus ojos nunca habían visto tanta hermosura junta en su poco tiempo de vida. Los rayos del sol caían justo sobre los 50 pilares que rodeaban la sala redondeada, en cuya cúspide descansaban las "50 llamas", esos zafiros azul oscuro que tenían una estrella blanca grabada en la superficie. Las gemas brillaban con elegancia, como una hoguera lapislázuli que imprimía una atmósfera de bienvenida suave, pero de algún modo, distante.
Nadie la había obligado a entrar, ni a recorrer los largos pasillos, casi interminables. Aysel estaba allí por voluntad propia, por un deseo que hacía mucho tiempo guardaba en su corazón y que ahora podía hacer realidad al cumplir sus 14 años. Caminaba sobrecogida por la grandeza de la arquitectura y por el sentimiento que seguía creciendo en su pecho; un fuego que necesitaba crecer y encontrar su dueño definitivo.
Ella era la elegida del "brillante Azul" o Mavi-Alev, que en su lengua significaba "llama azul". Muchos nombres tenía su pueblo para el más hermoso, quien poseía características de los tres elementos: fuego, agua y viento. Aysel devoraba con sus ojos ambarinos el maravilloso templo, y se sentía minúscula con sus botas altas, ya andrajosas por el uso y su largo vestido dorado de mangas anchas, que era cubierto en parte por el chaleco bemellón decorado con flores de hilo amarillo, que le llegaba hasta las rodillas. Era la mujer más feliz del mundo por tener el honor de servir a tan poderoso dios.
Pero su presencia allí tenía también un propósito de vital importancia. Había sido enviada por los habitantes de Nurdán para pedir una intervención, que no sería fácil de conseguir.
Aysel se detuvo en el centro del salón, preguntándose qué debía hacer para llamar la atención del dios, cuando de súbito las 50 llamas despidieron una luz azulada, rivalizando con los rayos del sol. El brillo era tan fuerte que tuvo que cerrar los ojos.
- Sed bienvenida, mi fénix –dijo una voz clara y cordial, muy cerca de ella
Al abrir sus ojos, Aysel vio a un hombre alto y muy apuesto de pie al frente de ella. A primera vista, podría confundirse con un humano de noble estirpe, si no fuera por su abundante cabello negro que caía grácil hasta los hombros, como si estuviera hecho de los hilos del más fino de los terciopelos, el cual despedía ligeras chispas azuladas en una combustión infinita. Sus ojos, penetrantes, curiosos, eran del color de los prados verdes de Nurdán. Pero lo más extraño era su sonrisa arisca, de labios rojos y dientes blancos. Llevaba una armadura plateada en cuyo pecho sobresalía el grabado de un pájaro de plumaje multicolor, envuelto en llamas negras y topacio.
Mavi-Alev se presentaba a ella con su mejor traje, de la misma manera que ella se había acicalado para su dios esa misma mañana.
Aysel se sintió especial y correspondió a la sonrisa. Había desoído las advertencias de varios pobladores, quienes estaban seguros de la creciente locura de Mavi-Alev debido a la falta de una elegida. Atrás quedaban las murmuraciones sobre su cambiante estado de ánimo, sobre la crueldad con la que despachaba a quien osase entrar en su templo. Ella estaba convencida de la bondad intrínseca de aquel ser superior, porque si ella tenía algunos de los poderes del que ahora estaba a tan sólo un palmo de distancia, si ambos, dios y elegida, estaban destinados a complementarse, no podía ser tan malo como decían.
- ¿Estáis lista para nuestro pacto? ¿Me aceptas como tu sigul, mi hermosa fénix?
- Mavi-Alev –dijo en medio de un sueño, con su boca cargada de una dulzura que sabía al mejor de los vinos e inundaba su corazón de un magnetismo irresistible- he venido…
- Di que sí, asiente, mi dulce fénix. Siempre estaré ahí para ti, cada vez que me necesites.
Debía calmarse, debía contener lo que sus impulsos le decían. No podía hacer el pacto sin asegurarse el bienestar de todo Nurdan. Esa era su responsabilidad.
- Mavi-Alev, antes de hacer el pacto, necesito que escuches el clamor de Nurdán, la plegaria de tu mundo y de todos los que habitan en él.
El dios guardó silencio, y le inspeccionó de arriba abajo. La sonrisa se evaporó al tiempo que las "50 llamas" chispearon al tiempo, furiosas.
- ¿Condiciones? ¿Te presentas a mí con condiciones?–dijo ahogando una carcajada- Dulce fénix, detesto el chantaje pero escucharé, sólo porque eres tu quien lo pide –replicó sin ocultar su malestar-
- Dicen que el imperio Xios está acercándose. – aseguró Aysel con tiento, midiendo sus palabras- Los líderes no lo creen, niegan que un ejército pueda cruzar las puertas entre los mundos puesto que ese es un privilegio que sólo los médium pueden realizar y nos envían mensajes de calma, que todo son habladurías sin sentido. Pero los rumores crecen, más médiums afirman haber visto en sus sueños las conquistas de Xios, la sangre corriendo por docenas de mundos ahora esclavizados. La gente está asustada, no saben a quién deben hacerle caso.
Mavi-Alev ladeó su cabeza, colocando especial atención en sus palabras. Sus ojos refulgieron con un brillo seductor. Aysel continuó, sabiendo que había captado el interés del dios.
- Yo…yo lo he…-la niña hizo una pausa, dudando acerca de si debía decir aquella verdad-
- Mi fénix lo ha visto –completó Mavi-Alev, dando la vuelta y caminando con pasos tranquilos por la estancia -
Alysel calló. Si, lo había visto, pero no era suficiente para los líderes. Había tratado de hablar con algunos de ellos, pero se habían negado a recibirla. Ella era la elegida de Mavi-Alev, pero eso no les bastaba, sólo era una chiquilla pobretona con ínfulas de grandeza.
- Los generales poseen una fuerza sobrehumana, parecen inmortales. Las lanzas los hieren pero no les detienen, sangran pero no mueren. Llevan emblemas de su dios rey en los escudos, es un pájaro con cuatro pares de alas doradas. Y transportan un árbol consigo, que succiona todo a su paso, que se nutre del espíritu de las cosas, de los hombres, de la magia, de la tierra misma. Me causa temor, no entiendo por qué, pero…
- ¿Árbol has dicho?
El dios estaba a su izquierda, sin que ella se diera cuenta de cómo había llegado allí.
- Tranquila mi fénix. No te haré daño –le susurró al oído. Su aliento era cálido, sus palabras llevaban consigo un tono irresistible, grave, que coloreó sus mejillas- A veces me olvido que los humanos no pueden seguir todos mis movimientos. Ahora dime, ¿qué es eso que llevan un árbol?
- Es un árbol blanco, es horrible. Parece que está muerto, pero no lo está. No tiene ni una sola hoja, ni un solo fruto. Sólo es ramas retorcidas y tronco seco. Es como si hubieran tomado un hermoso roble y lo hubieran quemado, torturado para luego arrojarlo por un acantilado. No sé por qué me causa tanto dolor, tanto miedo ver esos árboles.
Mavi-Alev ya no estaba junto a ella, lo vio del otro lado de la sala, con los brazos atrás, pensativo. Su cabello era ahora lazos de fuego azul que entrechocaban sacando chispas. No había perdido su hermosura, pero el dios refulgía de rabia. Por alguna razón desconocida, Aysel lo encontró aún más provocador, más encantador. Oh dioses, ¿acaso comenzaba a regocijarse en aquel poder?
- Así que Enlil está jugando sucio, y se encargó de ocultarlo para que ninguno de nosotros lo sospechara. ¿Lo sabrá Abzu y Ki? ¿Saben lo que su líder ha estado haciendo? – masculló Mavi-Alev, pensando en voz alta- y ahora se atreve a venir aquí, donde sabe que hay elementales.
- Los árboles…¿son importantes?
Aysel volvió a sentir la cercanía del dios a sus espaldas, Mavi-Alev olía a algo primario, a bosque, a secretos.
- ¿Quieres escuchar mi sospecha?
- Claro que si –afirmó impaciente ella, girando su cabeza para verle-
- Es lo más interesante que me han dicho en siglos. –dijo hablando sobre su nuca, erizándole la piel- Tu mi adorada fénix, eres lo más interesante que me ha pasado en mucho tiempo. Mi niña de cabellos de oro, que es capaz de ver lo que para nosotros está oculto.
Mavi-Alev volvió a cambiar de sitio, esta vez, se ubicó a un metro delante suyo mirando hacia el techo del templo. Aysel no se había fijado, pero aquella era una cúpula con frescos sepia detallados, que representaban los campos de Nurdán.
- Enlil encontró un retoño de Ygdrassil, -siguió el dios- y se lo ha entregado a los humanos, para sacarle provecho. Sólo los dioses podríamos arrancar de su sitio a un Ygdrassil.
- ¿Ygdrassil? ¿Qué es eso?
- Ygdrassil es el origen de todos, de todos los mundos, es el origen tuyo y mío. El árbol de cuyas ramas penden los universos, que encierra todos los misterios, la existencia misma, la vida y la muerte. – dijo con tono ensoñador, casi hipnótico. Aysel sintió que podría escuchar su voz todo el día, toda la noche, relatando historias antiguas llenas de enigmas-
El dios continuó con su explicación, observando de vez en cuando sus reacciones
- Enlil ha entregado a los humanos un conocimiento peligroso, ¡prohibido! ¡y dicen que yo estoy loco! –Mavi-Alev rio con ganas, paseándose por las losas con suficiencia- Lo que dices es verdad, mi hermosa; han torturado a ese retoño, le han inyectado impurezas para que se doble a la voluntad de Xios, puesto que es la única forma para que un Ygdrassil, que está hecho para entregar y fructificarse, ahora desee reclamar lo que alguna vez brindó. Xios está aprovechando el tejido que tiene Ygdrassil con el universo, para absorber energía, magia, espíritu o lo que encuentre, y así dársela a sus guerreros.
- Creo que hay más –declaró con calma-
- ¿Más? –Mavi-Alev volteó intrigado- ¿Cómo más?
- He visto a niños. Niños que pueden hablar con los árboles, que les dicen qué hacer. Los niños tienen unas rocas, de nombre extraño, suena como "nesi", o "tesi" y con ellas pueden transportar a cientos de hombres entre los mundos. También he visto que transportan naves enteras a través de círculos mágicos.
El dios de la llama azul se demoró en moverse, o mostrar alguna expresión. Aysel no le interrumpió, presentía que estaba pensando en lo último que había dicho. Por fin, Mavi-Alev caminó despacio, sonriendo con altivez, y regresó hacia ella.
- Gracias por la historia, ahora tengo mucho en qué pensar. ¿Ya estás lista para nuestro pacto?
- Xios tiene a su dios rey de su lado. ¿Nurdán tendrá a su dios rey dispuesto a luchar por él? ¿Estará el divino Mavi-Alev dispuesto a enfrentar con nosotros, al imperio de Xios?
La carcajada del dios la tomó desprevenida, y se sobresaltó sin querer. Recordó el rumor del invierno del año anterior, de cómo unos jóvenes habían irrumpido sin querer en ese mismo templo, por cazar a un venado. Sólo uno había vuelto, diciendo que el dios había vaporizado a los otros dos con una sonrisa en el rostro, para luego tomar el venado y en un abrir y cerrar de ojos, descuartizarlo. Se lo había entregado al sobreviviente, despellejado, chorreante y caliente, diciéndole que la cena estaba servida.
- Sabes cómo adularme, mi querida Fénix, pero yo no soy un dios rey.
- Los otros seguirán a su líder natural contra Xios.
- Los otros ya han encontrado y hecho pactos con sus elegidas –dijo con sorna- pero mi dulce Fénix está justo a mi lado, haciéndome sufrir con condiciones.
- Este dios rey de Xios, Enlil, ¿es más fuerte que la Llama Azul de Nurdán?
Aysel temió haber hablado de más cuando notó la fría expresión del dios oscurecer su rostro. Sus ojos, gélidos, poseedores de un brillo enloquecedor, se posaron como aguijones en los suyos dejándola paralizada. Pudo escuchar su pulso con claridad, como si fuera lo único vivo en aquella sala.
- Yo soy los tres elementos –articuló con hostilidad- Enlil es sólo viento. Tendrá que recurrir a más artilugios que los Ygdrassil para derrotarme. Y también…hay otras formas de atacar a los elementales que alguien como tú no debería escuchar. – hizo una pausa helada adornada con una sonrisa cruel que Aysel quiso olvidar tan pronto la articuló- Te has ganado a un dios, que estará en primera línea cuando Xios se atreva a poner un pie en Nurdán. Ahora, mi dulce niña, quiero oír de tus labios lo que busco.
MUNDO XIOS. CAPITAL DEL IMPERIO XIOSANO. 2300 AÑOS ANTES
Primavera del año 119 del calendario Nurdita
- ¿Por qué tienen que ir a Nurdán? – preguntó Ki haciendo temblar el suelo con un golpe de sus garras- ¡Es un mundo donde hay elementales! ¡¿Qué está pensando Enlil?! ¿Quiere enfrentarse a ellos? ¡Es una locura!
Ki estaba en los dominios subterráneos de Abzu, y por eso su paciencia era nula. Se sentía encerrada en ese condenado templo donde a una palabra de su compañero, esa bóveda cristalina en medio del océano se llenaría de agua. La diosa del fuego y de la tierra podía sentirse algo más tranquila descansando sus garras sobre el lecho marino, pero no era suficiente. De sólo verse rodeada de criaturas extrañas, corales y peces multicolores, sentía las náuseas reptar por su garganta. Sólo había aceptado esa entrevista por los asuntos cruciales que les atañían.
- ¿Más locura que lo que ha hecho? –respondió Abzu mirándola con complacencia, sentado en un diván negro con la espalda recostada y las alas batiendo de vez en cuando el aire de la bóveda. Se veía tan cómodo en aquella posición, que sólo contribuía a enojar aún más a su invitada-
- Nosotros no sabíamos acerca de Ygdrassil, ni de las asquerosidades que hicieron con sus frutos hasta que fue muy tarde, pero esto podemos evitarlo. –declaró Ki, dándole asco el tono con que Abzu se refería a toda la abominación que Enlil había auspiciado- Un elemental no debe invadir el mundo de otro, es un principio, el equilibrio con el que nacimos.
- Enlil tiene una razón muy poderosa para ir a Nurdán, y dudo que nada de lo que tú y yo hagamos pueda disuadirlo. A menos que quieras una guerra.
- ¿Y qué razón es esa?
Abzu se levantó para caminar hacia una de las transparentes paredes de la bóveda. Contempló por un momento un cardumen de peces que hacía figuras unos metros más arriba.
- ¡Abzu! ¡Déjate de idioteces y suéltalo de una vez! ¡No te hagas el interesante mirando hacia el horizonte!
- Eres irritante –dijo él, volteándola a ver con una sonrisa irónica- muy bien Ki, es acerca de una elegida.
- ¿Una elegida? Pero qué dem…
- Déjame terminar, y cállate por una vez. ¿Qué tiene Nurdán de diferente a todos los mundos? En Nurdán vive un dios de llama azul.
- Eso no es nada nuevo, sabemos de la existencia de Mavi-Alev hace siglos.
- Si, un dios cuya existencia se basa en los tres elementos, no en uno, como nosotros. Por tanto, la elegida de un dios de estas características, tan raro en sí mismo, también es alguien bastante peculiar. Mavi-Alev no ha podido regenerar su mente por mucho tiempo, exactamente, por el triple del nuestro, ya que una elegida de llama azul es muy especial.
- Dicen que ya está mostrando signos de locura por esa razón. No me extraña, se requiere una fortaleza muy grande para aguantar semejante cosa.
- ¿Dejarás que siga? –preguntó Abzu, cruzándose de brazos-
- Continúa –dijo Ki, haciendo un ademán displicente con su mano-
- Una elegida muy especial, que incluso puede servir a cualquier clase de elemental, y que podrá revitalizar a quien la posea por un milenio.
- ¿Un milenio? Eso es…
- Muy apetecible. Es la naturaleza de la llama azul. Sus elementales son raros, sus elegidas también lo son.
- ¿Mavi-Alev ha encontrado su elegida?
- Debería ya haber hecho un trato con ella
- ¿Entonces qué piensa Enlil? No tiene nada que hacer ahí. Una vez realizado un vínculo ya no hay posibilidad de reclamar a una elegida.
- A menos que rompa el vínculo
- ¿romper el vínculo? Eso es imposible
- No para Ygdrassil. ¿Ahora entiendes por qué Enlil estaba tan interesado en las andanzas humanas? Él les daba los retoños, y ellos le devolvían el favor. No puedes negar que a cualquiera se le haría agua la boca sabiendo que existe una elegida de esas características.
- Enlil piensa robar la elegida de Mavi-Alev. Por eso quiere ir a Nurdán. No es una conquista de los humanos, es una jugada de Enlil.
- Él les permitió la conquista de otros mundos, todo a cambio de Nurdán.
- ¿Qué le ocurrirá a Mavi-Alev una vez se rompa el vínculo?
- Ha estado más de un milenio esperando a su elegida. Enloquecerá.
- Debemos evitarlo. Si auspiciamos más de esto…no podemos, no podemos.
- ¿Así que quieres guerra? Tus adorados humanos serán los que más sufrirán.
- Haremos lo que esté a nuestro alcance. Guerra será.
Al tiempo que Marina y Anaís acaban de lanzar su último ataque sobre Mavi-Alev
Paris tuvo un mal presentimiento al percibir que el viento antes raudo y constante se detenía de golpe. Céfiro entero enmudecía ante un evento catastrófico que no podía augurar nada bueno para Anaís.
La lucha estaba lejos de terminar. Tenía a un Xiosano justo al frente blandiendo una espada que chocaba con la suya, sacándole sonidos al acero. Era una sinfonía que resonaba al lado de los gritos, las pisadas, los cascos de los caballos y las voces de auxilio que se ahogaban en medio del polvo. Paris avanzó, y lanzó una patada hacia la rodilla derecha de su contrincante, que le desastabilizó.
La urgencia de buscar a Anaís se hizo palpable y debido a eso, todo el escenario se presentó a sus ojos colmado de una lentitud inmanejable. Debía salir de allí de inmediato.
El guerrero Xiosano, mucho más alto y fornido que él, se abalanzó con renovado ímpetu, dispuesto a machacarlo, pero Paris no tenía tiempo para eso. Esquivó la estocada que iba dirigida hacia su estómago, girándose para blandir la espada para cortar las pantorrillas sólo lo necesario para hacer caer al hombre, que asombrado ante la intempestiva falta de fuerza y precisión que solían acompañar sus movimientos, se precipitó al suelo con un aullido.
- ¡NECESITO UN TRANSPORTE! –gritó Paris al ver al hechicero unos metros a la derecha, quien blandía su báculo al frente de un grupo entero de soldados, que chocaron contra la magia azulada como una ola contra un acantilado, haciendo saltar pedazos de madera de los hekau por los aires-
El cefiriano sonrió complacido consigo mismo, viendo los infructuosos esfuerzos de los invasores. Nunca había sido tan sencillo detener a esos extranjeros y ahora la situación había cambiado a su favor. Por supuesto que podía proporcionar a Paris lo que deseara.
- ¿ESTO ESTARÍA BIEN? –gritó para hacerse escuchar en medio de la refriega, al tiempo que giraba su brazo dibujando una enorme circunferencia que dejó un anillo dorado flotando en el aire, del que emergió una descomunal criatura alada-
Todos los que estaban en aquella posición, realizaron una pausa involuntaria para admirar a la colosal bestia blanca, que surgía interminable de ese anillo fabricado de la nada. La luz del día se ocultó ante la sombra del animal cuyo cuerpo de león remataba en una larga y delgada cola poseía un suave moteado azul. Su cabeza, coronada por largas plumas turquesa era puntiaguda, como la de un halcón, y sus alas eran adornadas por finos bordes dorados que brillaban aprovechando el mínimo resquicio de luz.
Caldina se obligó a cerrar la boca que colgaba desmesurada ante lo que estaba viendo, deteniendo el combate aún rodeada de enemigos, quienes a su vez palidecían del asombro.
- No sabía que podíamos hacer eso –dijo disculpándose ante los Xiosanos-
Paris no dudó un instante, y corrió hacia la criatura que esperaba su pasajero, manteniendo una altura alcanzable. Se impulsó en los hombros de un guerrero que tomó desprevenido y de un salto se agarró del fino pelaje del lomo. De inmediato bajo la orden del muchacho, el majestuoso animal se alzó alejándose con una rapidez alucinante de los perplejos espectadores.
- ¡¿POR QUÉ NO HABÍAS CONJURADO UNO DE ESOS ANTES?! –replicó Caldina enfadada al hechicero, dejando oir su aguda voz desde el otro lado del campo de batalla-
- ¡NO SABÍA QUE PODÍA! –respondió el hechicero desde su posición- ¡DESDE QUE ESTÁ PLANTADO ESE ÁRBOL LA MAGIA FLUYE DIFERENTE!
- ¡INVÉNTATE ALGÚN OTRO TRUCO, ESTOY CANSADA Y QUIERO VER A MI MARIDO!
Sobre el lomo de la criatura, Paris se alejó del choque de contingentes y divisó la figura de los dos mashin de Céfiro cayendo hacia el océano. Alcanzó a distinguir unas pequeñas figuras saliendo de las gemas frontales, precipitándose al vacío por su cuenta. Eran Anaís y Marina, que por una razón que él no podía comprender habían sido expulsadas del interior de sus mashin.
Al ser un hechizo mágico, la criatura respondió a su deseo y aceleró la trayectoria. Alcanzaría a llegar si mantenía la velocidad. El roce con el aire le arañó la piel con violencia ante la aceleración. Debía interceptarlas o no sobrevivirían. El corazón le dió tumbos en el pecho, inyectando adrenalina a todo su sistema.
Sin embargo, dos seres que jamás había visto aparecieron en medio del cielo, cambiando sus planes. Uno de ellos estiró su mano desplegando un remolino azul que le recordó la magia de Marina, salvando a la guerrera del agua del impacto. Quiso creer que el otro ser haría lo mismo con Anaís, pero no ocurrió. Le vió contraer la mano y dudar. Escuchó con claridad lo que el ser de alas azul oscuras decía.
- ¡Está contaminada! ¡No la toques Ki!
No habría salvación para su guerrera mágica si él no llegaba a tiempo. Anaís seguía cayendo, y Paris rogó por un milagro.
NOTAS DEL AUTOR
Gracias a los que siguen leyendo "Es tan sólo tu imaginación", aquí estoy de nuevo, convencida de poder terminar el fic en poco tiempo si los astros colaboran con la tarea. Como he dicho siempre, TODOS los fics tendrán un final, tómeme el tiempo que me tome. Perdonarán a los que siguen las otras historias, pero es justo que el fic más "viejo" ya tenga su conclusión.
Como siempre, dedico éste espacio para dar especiales agradecimientos a quienes se toman el tiempo de regalarme un review. A los lectores fantasmas, por favor déjenme saber si continúan ahi y si el descenlace de ésta historia loca le está gustando. también se reciben todas las verduras que quieran arrojar sobre ella.
Bermone: Todas nuestras guerreras parecen estar sobre una senda complicada, y como lo dice la canción que seguirá inspirando los pocos caps que faltan "Pain, you made a believer". Sigo diciendo que llegado a éste punto no garantizo la seguridad de nadie, pero quien sabe, depronto se me ablanda el corazón. No se si voy bien aclarando enredos, espero que los apartados sobre el pasado de Mavi-Alev hayan empezado a dilucidar el rumbo. Gracias por tu apoyo!
LucyKailu: jajaaja puedes usar la expresión todo lo que quieras. Como ves, Enlil se demoró a propósito en el cuerpo de Lucy. Es un dios complicado de sonrisas extrañas. Y respondiendo a tu duda, no, Céfiro no es el antiguo Xios. Mavi-Alev era el elemental del mundo llamado Nurdán, el cual presento aquí, y la trinidad de Ki, Abzu y Enlil era originaria del antiguo Xios. Igual seguiremos visitando ese pasado para dejar todo diáfano como el petróleo jajajjaa. Mil gracias por tu ayuda y todo tu apoyo.
Guest: Hola! Si, todos tienen su parte y deben contribuir a la conclusión. Y si, con tantas vueltas creo que terminé en GoT, habrá que esperar la boda roja :P
De nuevo gracias! Espero se animen a dejar un mensajito. En realidad ayuda mucho su realimentación.
