Bien, aquí está la continuación. Un poquitín más cortica (bueno, si, si, mucho más corta), pero escrita con el mismo cariño, tal vez no con la misma dedicación porque no me siento muy bien, pero si con cariño, siempre con cariño ^_^.
Le agradezco a Melany Paula por el comentario, gracias de verdad por el apoyo ^_^, respecto a lo que dices de tener la perspectiva de Naruto en la historia me llamó bastante la atención, trataré de ver como se me da y la pondré en práctica, siendo sincera me pone un poco nerviosa porque nunca he escrito desde la perspectiva de un hombre, así que supondrá un reto para mí :) pero creo que lo intentaré. Una vez más gracias. Y saludos desde ¡Venezuela! O/
Espero lo disfruten.
Capítulo VIII
Luego de entrar al enorme salón, los profesores que se habían presentado como Shizune y Yamato-san, nos indicaron que tomáramos unos suaves cojines llenos de felpa y nos posicionáramos en el suelo. Hubo algunas quejas como las de Shion y su combo de amigas, que aseguraban lo poco ético y cochino que era sentarse allí, pero rápidamente silenciaron sus clamores cuando por órdenes de ambos docentes, se les informó que si no les gustaba el como ellos querían impartir la clase, tomaran sus cosas y se marcharan.
En el fondo sentí cierto regocijo por su regaño. Desde que llegué a la escuela, esa rubia no había hecho otra cosa más que molestarme, ¿la razón?, no la sabía, pero sí tenía muy claro, que yo no era para nada de su agrado.
El profesor Yamato de ojos redondos oscuros y de gesto apaciguado, no tardó en tomar potestad de la palabra y comenzó a darnos información relevante y mucho más específica sobre lo que la directora Tsunade había dicho en el comunicado hacía minutos atrás. Apenas él se dirigió a nosotros, yo me olvidé por completo de la presencia de Naruto y de todo lo que ese nombre me hacía sentir y pensar, le presté total atención al castaño.
Entre las cosas importantes que nombró, nos aclaró el cómo sería la manera exacta en como evaluarían las clases, tanto él como la profesora Shizune, para poder elegir a los mejores participantes que tendrían el privilegio de ir a los intercolegiales. También nos informó que ellos, como docentes de música, estarían encargados de igual forma de elegir a los chicos y a las chicas que presentarían los tres diferentes bailes (un solo, uno en pareja y otro grupal) en la presentación, y con ello darían las rutinas. Esto debido a la falta de tiempo y a la poca disposición de otros profesores.
Me pareció genial, puesto que la danza se me daba bien y era en uno de los eventos que deseaba participar.
Shizune comenzó a pasar una hoja para que anotáramos nuestros nombres en las actividades en que queríamos apuntarnos. Teníamos el Baile o la presentación musical como opciones, aunque para la fortuna de muchos, yo incluida, se nos había presentado la oportunidad de anotarnos en las dos, ¿por qué?, porque para poder hacer el baile se requería realizar una audición, y si por mala suerte no llegábamos a pasarla, podíamos participar sin ningún problema en el espectáculo musical. Esa idea me agradó, y por lo tanto anoté: Hinata Hyuga, en las dos columnas, para luego pasar la hoja.
Seguí el recorrido de ésta mientras escucha a mis docentes platicar, y cuando vi que el papel blanco llegaba a las manos del Uzumaki –quien era el único que todavía se encontraba de pie- mi gesto se contrajo con duda. ¿Qué hacía él todavía allí?
Creí que su tardía por marcharse del aula se debía a lo molesto que era, pero todo eso pasó a teñirse de confusión y asombro cuando me percaté el cómo tomaba la hoja sin ningún interés aparente para luego dirigirse hacia los profesores, quienes detuvieron su charla y tomaron el papel que el rubio les entregaba. Se detuvo a su lado durante algunos segundos e intercambió algunas palabras con ellos, los cuales solo asintieron comprensivos y devolvieron respuestas cortas y precisas. No se escuchaba lo que platicaban, y no pude evitar sorprenderme y fruncir el ceño, cuando la profesora dio un paso adelante y comenzó a hablar.
- bien, al parecer el estudiante Naruto Uzumaki por decisión de la directiva, ha sido transferido a esta clase debido a su falta para la inscripción que se realizó el día de ayer - se volteó hacia el rubio con una sonrisa amable en su boca y le dio una pequeña palmadita en el hombro en señal de apoyo. Mis facciones no dejaron de deslumbrar sorpresa en ningún momento, no me creía nada de lo que estaba pasando ¿ahora resultaba ser que tendría que compartir el salón de clases con él?, el barbudo de arriba tenía que odiarme en serio - ahora aclarado el punto, dinos Naruto, ¿quieres presentarte formalmente?
La ya característica curvatura en su boca se hizo notable tras humedecer sus labios y morderlos. Miró a Shizune con un toque entre divertido y amable en su expresión.
- no creo que sea necesario profesora, ya usted ha dicho suficiente - respondió manteniendo el semblante.
La morena a su lado sólo se encogió de hombros y soltó una pequeña risa unida a una mueca resignada. Voleó a palmearlo con suavidad. Casi como una madre comprensiva.
- ya me lo imaginaba - comentó tranquila - ¿siquiera quisieras compartir con nosotros el motivo de la elección a esta clase? - la nueva interrogante dio paso a un asentamiento lento por parte del Uzumaki, quien inmediatamente volvió a repetir los mimos gestos que hacía segundos al tiempo que volteaba el rostro y contactaba sus esferas claras conmigo. De inmediato me sentí asediada y un tanto nerviosa. ¿Por qué hacía eso?
Traté de no inmutarme ante el descaro que expresaba esa mirada, pero con sinceridad me sorprendió aún más su repentina osadía. No supe que hacer, solo me quedé allí, quieta, devolviéndole la ojeada sin expresión notable en esta. ¿Por qué de pronto me inquietaba?
Una nueva, frágil y apenas notable sonrisa se dibujó en sus carnosos labios. Luego ladeó un poco el rostro y acentuó su mirada en mí. Importándole un pepino que el resto de nuestro compañeros y hasta los mismos profesores comenzaran a percatarse de su extraña actitud; me molestó a un más imaginar qué posibles conjeturas pudieran estar haciendo en sus cabezas. Si tenían el poder de crear idioteces como las del incidente en la cafetería, harían cualquier cosa por hacer de esto otro BUM más resultante.
La idea de pasar desapercibida en la institución, cada vez se me hacía más lejana y transparente.
Las cosas se estaban complicando, y ese rubio idiota lo estaba haciendo posible. Tenía que aclarar ese asunto y alejarme de él y evitarlo en todo momento, pero antes, quería respuestas, y tal vez, una grata oportunidad de ¿venganza?
Podría ser…
No abrí la boca como si estuviera visitando a un dentista al escuchar sus palabras, porque me quedé paralizada de pies a cabezas. ¿Es que acaso ese chico quería causar realmente un revuelo? ¿O simplemente de verdad no le importaba nada?
Algo en mí intuyó que cualquiera de las dos era una excelente opción, pero en cualquier caso, no era de fiar. ¿Cómo Neji podría considerarlo su mejor amigo?
En el interior de mi mente, me permití insultarlo.
- digamos que siento una gran… curiosidad, sensei, nunca antes había tocado con nada igual - dijo lento y pausado sin apartar la mirada de mí. Fue casi como si me lo susurrase. Una verdad oculta, disfrazada. Sabía que su comentario estaba cargado de doble sentido, lo que no supe fue el por qué. ¿Se estaba refiriendo a algo más que a la materia?, era palpable en el ambiente que esa pregunta tenía una respuesta afirmativa. ¿Qué intentaba hacer?
Hubo algunos murmullos y unas cuantas risas roncas y coquetas, y fue allí donde supuse que no fui la única que lo sospechaba. El rumor de que ambos pudiéramos haber tenido algo, se propagó a un más por su nueva falta de tacto y su para nada discreción. Era un idiota consumado. De eso no había duda.
Apreté los labios y me mordí la parte interna de estos, y mis dedos de por sí pálidos, casi se volvieron traslúcidos al apretarlos con molestia en un puño apretado que descansaban sobre mis unidos muslos. ¿Cuándo pararía de burlarse?, ¿acaso siempre sería un idiota?
La profesora sonrió, miró en mi dirección y yo me encogí, desviando de pronto la atención del Uzumaki. Observé como sus ojos se achicaban con sospecha mientras me sonreía, me sentí expuesta y muy incómoda, de inmediato quise tener a Tenten a mi lado como apoyo. ¿En dónde demonios se había metido?, estaba tardando demasiado. Ya casi pasaba la media hora y ella no llegaba. ¿Le habría pasado algo?
De pronto me preocupé.
Shizune rio, juntó sus manos y le indicó a Naruto que se sentara con el grupo. Luego se dignó a seguir conversando cosas de la materia en general y aspectos resaltantes de las audiciones para el baile. Estuve distraída desde entonces, y aunque escuchaba y entendía las palabras que decía, todavía mi mente estaba en otro lado. Volando en divagaciones absurdas y pensamientos nerviosos. No fue hasta que tocaron la puerta que volví a la habitación, y con ello pude reparar en las dos figuras femeninas que se encontraban allí excusándose con los docentes.
Las reconocí a ambas en un pestañeo. Frente a nosotros estaba una ruborizada Tenten que movía las manos nerviosas, y una peliroja inexpresiva que sostenía sobre su pecho unos cuantos papeles. ¿Qué hacía Karin allí?
- bueno por ahora comprendemos, sean bienvenidas, tomen un cojín y pónganse cómodas, pero asegúrense que esto no vuelva a suceder ¿de acuerdo? - las dos asintieron antes de entrar. Tenten se puso a mi lado de inmediato. Karin se colocó un poco más alejada, pero me dio una mirada antes de sentarse y asintió en mi dirección en señal de saludo. Apenas levanté la mano y sonreí con amabilidad. Eso era un avance - la próxima vez perderán la clase y tendrán que quedarse afuera. Que esto sirva de advertencia para todos.
Pasaron las horas y terminamos con música, luego pasamos a deporte, y en el momento en que entrábamos a los vestuarios para cambiarnos, me percaté del creciente y muy evidente nerviosismo de Tenten, unido a una actitud titubeante y casi acelerada, la cual había tenido desde que entró en la clase de Shizune y Yamato- sensei.
Estaba actuando demasiado extraño. Hablaba rápido, sonreía, reía por todo y sus mejillas no habían disminuido del color carmesí por nada del mundo. Estaban peor que las mías cuando me avergonzaba. Así que cuando me dijo: Tengo que contarte algo importante, no me sorprendió del todo imaginar que se trataba de la verdadera razón por la cual había tardado tanto en su "ida" al baño.
Le sonreí comprensiva y asentí.
- ¿pasó algo interesante?
Su sonrojo se intensificó. Asintió y se acercó un poco más a mí. Nuestras rodillas chocaron. Estábamos sentadas en las largas bancas de metal que se encontraban frente a los diversos casilleros, todavía dentro del vestuario, listas para cambiarnos. Tuvimos suerte de que los mismos estuviesen cerca el uno del otro.
Comencé a sacar el uniforme de mi casilla. Tanto Sakura e Ino todavía no llegaban, así que nos encontrábamos sólo nosotras dos junto a un montón de chicas desconocidas. Incluidas la molesta de Shion y sus amigas. Pero fue un alivio que éstas estuviesen en la otra ala, alejadas de ambas.
- espero no te molestes Hina, pero es necesario que te lo diga, quiero tu opinión, y por favor, no hagas acopio de mentiras para no lastimarme, quiero que seas sincera ¿de acuerdo?
- me estás asustando Tenten. ¿Qué pasó? - dije un tanto preocupada. Esto no era común en ella. Y aunque tan solo la conocía desde hacía una semana, ya la consideraba una persona especial, se había ganado mi respeto y mi cariño en poco tiempo, al igual que Sakura e Ino, admito que no pude tocar con mayor suerte.
- no es nada peligroso, tranquila - me advirtió al percatarse de mi nerviosismo.
- ¿entonces…?
Bajó el rostro y miró sus manos.
- ¿me prometes que no te molestarás? - dijo con voz baja observándome por debajo de sus pestañas.
No pude evitar sonreírle.
- Tenten, no creo que haya nada que me digas que me haga molestar. ¿Puedes dejar de tontear y decirme de una buena vez que fue lo que te…
- besé a Neji.
Un silencio repentino invadió mi boca al oírla interrumpir.
Mi expresión se contrajo con duda.
- ¿Q-qué? - estaba claramente sorprendida - ¿de qué hablas?
- lo besé - volvió a decir - bueno, más bien nos besamos porque él también, ya sabes, me correspondió y… - desvió la mirada y sus mejillas ardieron, vi como apretó los labios en señal de vergüenza.
De inmediato quise reírme. ¿Por eso es que estaba tan nerviosa?
Digo, era algo sorprendente puesto que no imaginé que pasaría algo así entre ellos, pero no era como para estar a la defensiva. ¿Qué creía ella? ¿Qué le saltaría encima por haber hecho algo que simplemente ambos quisieron hacer?
- Tenten creo que no deberías…
- lo sé, sé que tienes derecho a molestarte si…
- ¿pero qué estás diciendo, Tenten? - mi interrupción hizo que me viera con cierto deje de sorpresa. Yo le estaba sonriendo.
- ¿n-no, te molesta?
Volqué los ojos y le di un suave apretón en las manos.
- no tiene porqué Tenten, eso es cosa de ambos, ¿por qué según tú debería de molestarme algo como eso? - respondí tranquila.
- porque él… él es tu primo y yo sólo soy…
- tú sólo eres una chica increíble Tenten, que le gusta un chico increíble y quien está en todo su derecho de actuar o decir todo lo que quiera de acuerdo a lo que sienta. Yo no tengo cabida allí. Así de simple.
Su sonrisa le iluminó el rostro.
- ¿entonces de verdad no hay ningún problema? - negué divertida - ¡Dios mío estaba tan nerviosa!
- lo sé, desde que entraste al aula estabas inquieta. ¿Era por eso?
Mordió sus labios y asintió.
- me lo encontré luego de salir del baño y conversamos un rato. Y bueno, una cosa llevó a la otra - hizo una pausa y se rio de lo que imaginé fue un chiste personal - el tiempo se me pasó volando. No sabía que había tardado tanto.
- pero lo hiciste, y me preocupaste.
- lo siento
Le sonreí mientras me levantaba para comenzar a cambiarme. Ella hizo lo mismo.
- no importa. Me alegra saber que por lo menos estabas con él, y que… te estabas divirtiendo - solté con una sonrisa coqueta. Ella se sonrojó pero luego comenzó a reír de nuevo.
- tú eres increíble Hinata. Y te lo agradezco mucho- su creciente emoción se vio intensificada cuando se acercó a mí y me abrazó. Me desconcerté al principio pero luego le devolví el gesto. Era de cierta forma reconfortante.
- no tienes porqué. Lo que importa es lo que sientas, y lo que sienta él - dije separándome de ella - ¿desde cuándo te sientes de esa forma?
Sus ojos brillaron y sus dientes atraparon su labio inferior.
- desde que llegó a la institución.
Abrí los ojos con cierta sorpresa.
- pero eso fue hace ya dos años - mi notoria confesión hizo que se encogiera de hombros y asintiera - todo este tiempo y tú… - negué tratando de entender algo que no encajaba - no comprendo, me dijiste que no le conocías cuando los presenté el lunes.
- y así era. Siempre lo observé desde la distancia, más nunca hice nada para acercarme - me miró y su emoción me contagió - agradezco que llegaras Hinata, de verdad, si no fueras aparecido, creo que nunca hubiese tenido el valor de acercarme, o simplemente no hubiese tenido alguna oportunidad con él.
Sus palabras me conmovieron. Le di un apretón suave en el hombro.
- no seas tonta. Eres una chica hermosa Tenten, de seguro Neji hubiese caído por sí solo.
Mi comentario la hizo sonreír, me miró agradecida y ambas pusimos manos a la obra para terminar de cambiarnos. Unos minutos después llegaron las chicas, y mientras esperábamos a que ellas se cambiaran, Tenten y yo nos embarcamos en una conversación que abarcó desde lo atrevido que eran los shorts del uniforme hasta retomar la conversación de sus sentimientos por Neji.
No pude evitar que la imagen de mi primo viniera a mi mente, y luego tampoco que la imagen de la morena lo acompañara. Una sonrisa surcó mis labios al imaginarlos juntos, y no pude evitar estar contenta por ellos. Tenía algo de sospecha desde que los presenté el lunes –la actitud de ambos a lo largo de la semana me lo demostró-, pero no conjeturé nunca que esa sospecha se transformaría en un hecho real. Y de verdad me alegraba por los dos; cuales fuese su elección a partir de ese momento, tendrían mi total aprobación.
Apenas llegué al dormitorio me lancé sobre el colchón. Las horas de educación física se habían terminado y yo estaba molida. Nunca había estado tan cansada en mi vida. Y es que más allá de caminar por el patio de la casa y jugar con bigotes (un viejo gato panzón propiedad de Claudia), mi vida antes de ese momento no había tenido gran afinidad y participación por los deportes o por cualquier actividad física. Era un tormento. Pero de alguna forma extraña, me agradaba. Algo de la Hinata Hyuga curiosa competitiva y activa, le agradó de sobremanera el ejercicio y el juego. Era algo nuevo para mí, y no del todo desagradable.
Sonreí cuando por mi mente pasó una imagen de mamá viéndome sudorosa y agitada por estar corriendo, saltando y jugando con un balón que me ponía en riesgo de ser golpeada en el rostro. Su cara de terror en mi imaginación me hizo gracia. Y mientras mirada el techo de la habitación, me reí al suponer lo decepcionada que pudiese estar de mí si llegaba a enterearse de la nueva actitud que había acogido aquí en el colegio.
Me estaba descubriendo, descubriendo a la verdadera Hinata Hyuga, esa chica osada que vivìa en mi interior, divertida, que no temía a responder, a molestarse, a hablar cuando quería, a reír abiertamente… ¡A ser ella!...
Y por lo que a mí respecta, me encantaba. No podía ponerlo en duda.
Unos toques en la puerta me distrajeron, fruncí el ceño, extrañada. Apenas pude levantar el rostro cuando volvieron a tocar, bufando con cansancio me vi en la necesidad de levantarme y abrir.
No me sorprendí cuando vi a Karin del otro lado.
- Hola Karin, ¿se te ofrece algo? - pregunté cautelosa, a leguas se notaba mi debilidad. Debía tomar una ducha y dormir, sí, eso tenía que hacer.
- señorita Hyuga, hace unas horas le ha llegado una correspondencia y me han ordenado hacérsela llegar personalmente - dijo mostrando un sobre que supuse tendría las cosas que me mandaron, dentro. Estaba tan cansada que evité tratar de corregirla - firme aquí y podré entregárselas - de inmediato puse mi nombre que constaba que lo había recibido y le di las gracias antes de que se marchara.
Cerré la puerta y me adentré de nuevo en la habitación mirando el gran sobre amarillo con detenimiento. Estaba algo cargado, y cuando sentí su textura imaginé que no era solo una carta, sino varias.
Lo dejé en mitad de la cama antes de dirigirme al baño. Cuando salí y me acomodé ya cambiada sobre las colchas calentitas, me digné a abrirlo.
Tres cartas salieron del paquete y cayeron sobre mi regazo al momento que lo sacudí.
La primera que tomé fue de mamá, rompí la envoltura y leí:
Mi hermosa niña, espero te encuentres bien, hace tan sólo una semana que te marchaste y ya se siente el vacío aquí en casa, te extrañamos mucho Hinata. Tu padre envía saludos, y me pidió que te advirtiera de un pequeño regalo que llegará pronto a tus manos. Esperamos te guste puesto que lo hemos hecho con mucho cariño. Estaré comunicándome contigo durante la semana.
Te ama. Mamá.
Al terminar de leerla una pequeña presión se hizo presente en mi pecho, la nostalgia me invadió y no pude evitar que mi labio temblara con sigilo.
Yo también extrañaba mi hogar, y por más dificultades que me hicieron pasar al estar allí, los extrañaba a ellos. ¿Cómo no hacerlo? Eran mis padres, y aunque no estuviese de acuerdo en cómo era la forma en que trataban de intervenir en mi vida, los amaba, y sus presencias, así fuesen lejanas, las extrañaba.
Me divertí mucho al abrir la segunda carta. Era de mi querida Nana. Me mandaba muchos besos, abrazos y grandes añoranzas. Me contó algunas cosas que habían sucedido últimamente en la casa y me platicó con grandes letras lo mucho que me quería y me extrañaba, también me dijo que el viejo Asuma me mandaba saludos y muchos abrazos, al igual que bigotes y Claudia. Recibir esa carta fue recibir su amor y su grandiosa energía plasmada en esa letra cursiva pero entendible. Nadie era como ella, y por eso la amaba tanto. Me encantó que se comunicara, con el simple hecho de leerla me llené de regocijo y felicidad.
Pero… la grata sensación que se había instalado en mi pecho, pasó a teñirse de nerviosismo y duda al abrir la última carta. Era anónima y no tenía sello de autenticación. Y al leerla, supe el porqué de ello.
El mensaje fue corto y breve. Pero dejaba mucho que pensar.
Decía:
¿Quieres saber la verdad y aclarar todo?, te veo en la biblioteca hoy a las 11:OOpm. No lo comentes con nadie.
Me quedé en silencio con la carta en las manos y la sobre leí unas cuantas veces más tratando de entender el porqué de todo eso. Un nudo yacía situado en mi garganta, el nerviosismo bombardeaba las paredes de mi corazón. No sabía que pensar, como actuar o que decir. Estaba anonadada, confundida y algo crispada.
Y ahora… ¿Qué haría?
No hubo necesidad de firma, no hubo necesidad de dirección o nombre… solo una persona era capaz de escribir aquello. Y eso, era lo que me preocupaba.
Naruto…
Bueno, ¿eso es todo?, ya lo veremos ^_^ una vez más le agradezco por tomarse el tiempo de leer. Se me es grato imaginar que les ha gustado lo que he publicado.
Me despido de este lado del monitor.
¡Saludos!
DLB
