Levi amaba una buena taza de té por las mañanas, lo ayudaba a relajarse, sin embargo esta vez el té tenía un gusto insípido... Recordaba lo sucedido la noche anterior, las lágrimas de su esposa, la situación incómoda. Cuando se decidió ir a su habitación, luego de aproximadamente media hora pensando en el comedor mientras soltaba insultos a diestra y siniestra, Levi notó que el cuerpo acostado a su lado estaba frío... rodó sobre su espalda mirando el techo, odiaba la situación actual que atravesaba con Petra, ¿cuándo había comenzado? ¿cuándo fue que ella se alejaba cada vez más de él? miró nuevamente hacia su lado y estiró su brazo para acariciarla, pero se arrepintió en medio del acto, volviendo su mano a su pecho. Esa noche no durmió.

Se levantó bien temprano por la mañana, repitió la rutina de cada día y se fue a la oficina más temprano de lo normal, algo que sorprendió a su secretaria a la que ni bien vió le ordenó un té negro sin azúcar.

—Maldito té ¡es un asco! —refunfuño Ackerman golpeando la taza contra el escritorio (de milagro no se había roto).

Se escuchó un golpe débil en la puerta haciendo que suelte un "adelante" malhumorado. Era su secretaria y, por la postura y el terror en sus ojos, dedujo que lo había escuchado maldecir; ella se limitó a traerle los papeles rutinarios de su trabajo a lo que él agradeció un tanto brusco y se abocó a su tarea. El trabajo le hacía bien, lo despejaba, le hacía olvidar por un momento que su matrimonio era un fracaso y el hecho de que él era un maldito cobarde por no encarar el problema. Era el gran Levi Ackerman, un exitoso empresario, pero un desastre como esposo. Él lo sabía bien, sabía que el que Petra haya puesto sus ojos en él básicamente era un milagro, no iba a negarlo, su mujer era estupenda: risueña, dulce, firme, pícara. Sabía cómo imponerse, y de vez en cuando llevar las riendas. Ahora solo veía a una Petra Ral apagada, triste, melancólica, y eso lo mataba lentamente cada día. exhaló profunda y pausadamente el aire de sus pulmones, soltando por enésima vez un suspiro cargado de frustración, era demasiado temprano para tener un humor de perros, pero no podía evitarlo.

Cuando su computadora sonó indicándole que tenía una llamada online entrante, volteo a ver descolocándolo al observar el nombre del usuario.

—Hola Samy— inconscientemente Levi sonrío.

—Levi— se escuchó una voz cantarina al otro lado —tú y yo tenemos asuntos pendientes—bromeo la chica, haciendo que él riera.

Sabía que estaba mal, sí que lo sabía. No supo cuándo, hacía un año que trabajaba con Samy. Era una gerente de otra oficina de su misma empresa y, aparte de traerle los reportes mensuales, era integrante del pequeño equipo de Levi para gestionar nuevos, complicados o grandes proyectos, entre otras cosas. De repente sus ojos volaron a ella en una fiesta del proyecto, estaba vestida con un vestido color vino y tacones altos negros, su largo pelo negro estaba semi recogido y sus ojos marrones se veían más resplandecientes que nunca mientras charlaba con uno de sus compañeros. Era demasiado eficiente, un ejemplo de empleada y esa noche también comenzó a ser atractiva a los ojos de su superior. Por meses estuvo luchando con esos sentimientos de diversas maneras: hacer el amor con su esposa para "reafirmar" su amor era la que más empleaba. su mujer cambiaba cuando tenían sexo, parecía que los colores volvían a su ser y que la lucha de poderes la excitaba. Luego volvía a ser la misma Petra gris y distante que antes.

En cambio Samy...

Cada vez que Levi le preguntaba a Petra si quería acompañarlo a las fiestas de su empresa ella siempre se excusaba, dándole un humor de perros, dejándola sola en la casa. Y un día empezó a notar a su compañera en las fiestas... su postura, su risa, la simpatía, camaradería con la que se desenvolvía. Y ahí estaba él, luchando con los pensamientos que giraban en torno a ella, hasta que un día se rindió. Se sentía estúpido, no necesitaba atención, ni amor, entonces ¿por qué buscaba desesperadamente una conversación con Samy? ¿qué le gustaba de ella: ¿la calidez con la que le hablaba, algo que Petra ya no hacía, o el hecho de que las atenciones, inocentes, claro está, ya que nunca se había insinuado, que le brindaba lo hacían sentirse deseado, como un hombre?

Últimamente su relación se volvía cada vez más estrecha. Ahora se jugaban bromas, y de vez en cuando a él se le escapaban comentarios, que podrían malinterpretarse, los cuales no eran rechazados; y cada vez le gustaba más el curso que iban tomando las cosas, en el momento que la culpa venía a su mente, intentaba llenar su cabeza con otros pensamientos.

—No recuerdo ninguno— bromeo él, algo atípico, volviendo a la realidad mientras observaba los reportes que su secretaria le había traído.

—bueno, lamento decirte que los hay, y es hora de que nos pongamos manos a la obra— rio la joven —falta poco para la fiesta de fin de año, hace mucho no nos vemos, camarada.

el corazón de Levi comenzó a inquietarse, se sentía un idiota —¿acaso ya me extrañas? — otro comentario, nada normal en él. Su voz sonó un poco melosa.

—puede ser, el lunes en la reunión online se notaba tu ausencia.

—tranquila entonces, en un mes podremos vernos— contestó sin medir las palabras que soltaba.

—sí, lo espero con ansias— bromeó ella haciendo que Levi sonriera.

Sabía que estaba jugando con fuego, no podía parar. Y ese día deseo no volver a su hogar, para perderse en pensamientos sobre su compañera de trabajo.

buenas, perdón por tardar tanto en actualizar. Capítulo corto, lo siento jejeje había inspiración pero mucho sueño :p gracias desde ya por leerme :D me halagan y me llenan el alma sus comentarios

Perdón si Levi es un hdp en esta historia, o si por ahí no parece "él". La verdad es que su personaje es bastante difícil de leer

nos leemos en el próximo cap!

Espero no tardarme chicas pasa que el sábado se casa mi sobrina y estoy a mil jeje y dos semanas después tengo un final