Capítulo XIII

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Sus carnosos, rosados y suaves labios acariciando los míos, su respiración acelerada, sus manos tocando mi piel descubierta, rozando mi pecho, mi cara, mi cuello, mis mejillas, subiendo y bajando en sincronía con sus pequeños jadeos… sus hermosos pómulos sonrojados, la sorpresa en su expresión, el deleite en la misma poco después, los murmullos bajos, roncos y apretados contra su garganta…

Su cálida piel….

Su cuerpo…

Su olor…

¡Mierda!

Por quinta vez consecutiva dejé las desgastadas pesas a un lado y me senté en la tabla de ejercicios con la respiración acelerada y transpirando como un maldito cerdo dispuesto al asador.

Había estado distraído desde el sábado en la tarde cuando todo aquello con Hinata sucedió, y por más que trataba de concentrarme, no dejaba de imaginarla dentro de esa habitación, contra aquella pared, respirando el aire que exhalaban mis pulmones y recibiendo directamente todo el mar de emociones que nadaba dentro de mí.

Estaba volviéndome loco. No podía olvidar lo que había hecho, ni mucho menos olvidarla a ella. Se había metido tan profundo en mi cabeza, que me distraía de las cosas más triviales.

¿Cómo había dejado que me afectara tanto?

El salón de deportes estaba casi vacío aquella tarde del lunes, y los pocos compañeros que quedaban deambulando, pasaban a mí alrededor con la intención de marcharse. Ya estaba por culminar el día, y todos tenían prisa por volver a sus habitaciones.

Yo, al contrario, no tanto.

Me llevé el paño humedecido a la cara y, como si hubiese desprendido un gran peso de mis hombros, sentí como literalmente el vapor que sentía mi cuerpo por tanto esfuerzo, comenzaba a apaciguarse. Lo llevé a mi pecho desnudo y me refresqué cuanto pude. Necesitaba tomar una ducha, y necesitaba aún más, aclarar mis pensamientos.

Con eso en la cabeza no tuve opción más que levantarme, tomar las pesas que había estado utilizando y dejarlas en orden sobre el estante.

El Sensei Jiraya, gran amigo de mi familia y mi entrenador personal, me había dado el permiso para asistir aquella tarde a ejercitarme. No pudo atenderme ese día, pero dejó que cumpliera de igual forma con mi entrenamiento.

Solía hacerlo cada tarde, antes de oscurecer. Se había convertido en mi rutina favorita. Y nunca, desde que descubrí lo desestresante que podía llegar a ser, lo había dejado de hacer.

Crucé la puerta y caminé sin cuidado hasta llegar a un pequeño pasillo que conducía al área de la piscina, estaba sola como era de costumbre a esa hora, y eso me facilitó la entrada.

La directiva era estricta con las reglas, pero con sinceridad, a mí no me interesaban mucho. Siempre tenía cuidado y era sigiloso, y eso, me permitía hacer muchas cosas que la mayoría, no podía. ¿Una de ellas?, disfrutar de al menos una hora de nado. Otra parte del entrenamiento que terminaba por aliviar y adormecer mis músculos cansados.

Tomé la perilla de la puerta del salón de aseo y lavé mi cuerpo. Luego, no tuve problema alguno de ingresar de una sola estocada, en la templada y traslúcida piscina.

Di varias brazadas rápidas y la recorrí por entera, pero aun así, unos hermosos ojos aperlados y unas mejillas sonrojadas me persiguieron a cada momento.

Paré de improvisto y me sujeté del barandal de las escaleras. Respiré para calmarme y limpié mi rostro empapado.

Unos mechones largos cayeron sobre mis ojos y los aparté sin siquiera dejar de mirar el agua cristalina. Estaba distraído. Y por más que lo deseaba, no podía apartarla de mi cabeza.

Poco después de escuchar la charla que tuvo con Tenten, estaba molesto, molesto conmigo mismo porque sentía que quería comenzar a luchar por algo que no tenía sentido ni posibilidad, molesto porque ella con sus palabras había dado a entender que yo no significaba nada en su vida, y molesto, porque no podía dejar de pensar en ella.

Creí que apartarme e ignorarla por algún tiempo, me haría desistir en acercarme, pero había resultado todo lo contrario. Mientras más lejos permanecía, más la deseaba. Era una locura. Y mi mente, estaba comenzando a dudar de su juicio.

No estaba actuando racional ese día cuando la besé. Y tal vez lo hice por malcriadez u egoísmo, porque quería sembrarle la duda del sentimiento pero, no estaba arrepentido. La sola idea de tenerla como la tuve aquella tarde carcomía mi cerebro en busca de la realidad, y yo había podido vivirla y sentirla a plenitud. No podía arrepentirme de ello nunca, pero sí que me sentía bastante culpable.

Culpable por dejar que la molestia me dominara en ese momento. Culpable por no poderme controlar. Culpable porque no quería alejarla de nuevo. Y sobre todo, culpable porque luego de tener la dicha de degustar su sabor y sentirla entregada a mí, no tenía intención de dejarla ir.

Estaba actuando como un maldito psicópata egoísta. Pero la Hyuga había pasado de ser una completa desconocida que me intrigaba, a alguien que realmente me interesaba conocer.

Había desmentido por completo sus palabras apenas nuestros labios se juntaron. Y no perdería esa oportunidad.

Una parte de mí sabía, que haría lo posible por tenerla.

Hundí mi cabeza en el agua y comencé de nuevo a brasear en dirección al otro punto. Esta vez, un poco más claro y tranquilo y sin poder dejar de sonreír.

Estaba convencido de lo que quería, y lo único que quería, era tenerla a ella.

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Cerré los ojos y ahí me encontraba. De nuevo en el aula de música, distraída, tranquila, absorbiendo el frenesí de nuestros labios moviéndose en sincronía, con paciencia, instigándome a seguirle el ritmo, a buscarlo…

Sentí de nuevo su cálida piel envolverme de manera abrazadora, sentí su cuerpo presionando contra el mío, sentí sus caricias, sus murmullos bajos y roncos haciendo eco en mi garganta, su olor… ¡Oh Kami! Ese olor… ¿cómo demonios se había instalado ese olor en mi cerebro?, no lo sabía, pero eso no evitó que se colara por mis recuerdos hasta unificarse de nuevo dentro de mi nariz.

Lo absorbí y lo repase una y otra vez. Deleitándome.

Era como estar poseída por una ferviente necesidad de volver a ese día, a esos labios, a esa mágica sensación que envolvió todo mi cuerpo apenas nos adherimos el uno al otro. Mi cabeza no dejaba de recordarlo y, como si de una película se tratase, mis pensamientos trabajaban en conjunto para mostrarme esa realidad.

No sabía que había hecho el Uzumaki conmigo, pero ese beso, había instalado una nueva perspectiva en mí de acuerdo a lo que sentía. No era tonta. Sospechaba que eso era lo que él planeaba lograr desde el comienzo, hacerme ver que la extraña sensación que latía en mi pecho, era porque me atraía. Y no era necesario decir, que lo había logrado.

No pude evitar sonreír sin gracia. Al fin y al cabo, Tenten no se había equivocado del todo.

Estúpido Uzumaki.

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Luego de que faltaran el viernes por la tarde a la clase de música, Yamato y Shizune sensei, habían dedicado su fin de semana a la tarea de realizar una lista especial, que recopilaba información del espectáculo que daríamos en la semana de los intercolegiales. Faltaba aproximadamente poco más de un mes para llevarlo a cabo, y lo rápido que estaba pasando el tiempo, nos tenía a todos con los nervios a flor de piel.

La habían publicado hacía apenas una hora y media. Y la cartelera donde se encontraba el papel, en ese momento estaba siendo acosada por más de veinte pares de ojos interesados.

Al parecer, ya habían elegido a un conjunto de participantes de nuestra aula que se presentarían en la actividad grupal, y los solos al igual que el dúo, aún estaban bacantes.

Una parte de mí, deseaba con todas sus ganas, que las letras de mi nombre, no se encontraran entre esa lista. Quería el solo, y quería poder tener la oportunidad de ganármelo con la audición.

- ¡esto es una total mierda! - exclamó una castaña cuando notó que había sido seleccionada para participar en la coreografía grupal. Se alejó dando alaridos histéricos y su grupo de amigas no tardaron en seguirla. Ver la decepción instalada en su rostro, me hizo ponerme aún más nerviosa.

Estaba tratando de llegar hasta la cartelera, pero la multitud que la rodeaba no me dejaba. Si no hubiese sido por Sakura, que se encontraba en ese momento con nosotras, creo que nunca hubiéramos podido ver el resultado.

Como si de una chica en apuros se tratase, comenzó a codear entre todos nuestros compañeros para abrirse paso; cuando Tenten y yo vimos la más mínima oportunidad, nos metimos entre el gentío y con esfuerzo, la seguimos. Se nos dificultó, pero llegamos al frente.

- ¿y entonces? - le pregunté a la castaña a mi lado que mantenía la vista fija en el pálido papel, mientras recuperaba el aliento. Sakura estaba con el ceño fruncido. Y parecía tratar de descifrar, que significaban aquellos nombres. Tuve que explicarle en pocas palabras, de que iba todo aquello.

Hubo un breve silencio y cuando quise volver la atención a Tenten, la nombrada comenzó a saltar sobre las puntas de sus pies como una desquiciada frenética. Soltó al aire un chirrido de orgullo y cuando me abrazó con fuerza, una parte de mí no supo cómo responder ante ese inesperado gesto.

- Tenten ¿pero qué…

- ¡He quedado! - dijo con fuerza, pegada a mi oído - ¡he quedado! - repitió, con jactancia y felicidad. Sakura sonrió con gracia ante la escena que estábamos dando y muchos de los que nos rodeaban, probaron quitarnos del medio para seguir con su indagación, pero pese a sus intentos, no lo lograron.

Tenten se separó de mí y miró de nuevo el papel con atención, casi como si quisiera estar segura de que hubiese leído bien. Sus ojos cafés brillaron encantados. Al parecer, era una de las pocas chicas que les había gustado ingresar en aquel grupo de baile.

Yo no quería correr con su suerte, pero realmente me alegraba por ella.

- ¡no puedo creerlo! ¡Esto es genial! - dijo, ahora mirando a Sakura y corriendo en su dirección para abrazarla.

No pude evitar que una sonrisa lozana se instalara en mis labios. Quitando la atención de ese divertido par, me giré en dirección al papel y, apuntando con mi dedo, lo deslicé por cada columna buscando el tan esperado resultado.

Una presión yacía instalada en mi pecho, y las náuseas unidas al revoleteo incontrolable en mi estómago me hacían querer salir corriendo. Fue un alivio, que las manos de Tenten se colocaran en mis hombros y me retuvieran. Dándome cierto reconforte.

- ¿Estás? - preguntó, ya más calmada pero con las mismas energías brotando como fuegos artificiales de su voz.

Seguí deslizando la mirada por cada lugar que apuntaba mi dedo índice y no pude evitar soltar todo el aire acumulado en mi pecho, cuando terminaron los nombres y las columnas, y yo no había dado con el mío.

- no - le dije con una sonrisa, volteándome a encararla - no ingresé - mi emoción se vio reflejada en mis facciones y Tenten no dudó en abrazarme con orgullo. Conocía mis intenciones, y luego de comentarle la cantidad de años que pasé practicando ballet, me apoyaba en un cien por ciento en intentar dar la prueba.

No pude estar más agradecida con ella.

- que no quedaras se reduce a una buena noticia ¿verdad? - Sakura, que intentaba apartarse de un grupo de gente que la había acorralado para llegar a la lista, se movió con agilidad hasta llegar a nosotras.

Antes de contestarle, nos embarcamos en la tarea de salir de allí.

- quiero intentar dar la audición para el solo. Así que sí, es un alivio que no hubiesen pensado en mi nombre - le informé, tratando de recuperar el aire que se había esfumado por el esfuerzo.

- entonces felicidades - me dijo, con una sonrisa sincera que agradecí - Tanto Ino como yo queremos probar suerte con el Voleibol, estamos rogando para que nos acepten - comentó cuando pasábamos por la biblioteca. Ya habían terminado las clases por hoy y siendo lunes, el día de por sí ya estaba siendo bastante pesado, por lo que las tres decidimos seguir de lleno hasta nuestras habitaciones.

- ¿Cuándo son las pruebas? - preguntó Tenten, mientras doblábamos una esquina.

- han estado haciéndolas desde que Tsunade dio el anuncio.

- ¿En serio? - cuestionó la castaña, quien lucía bastante sorprendida - ¿entonces han estado viendo nuestras prácticas para tomar una decisión?

Sakura asintió.

- sí. Los alumnos más destacados quedarán en el grupo.

- ¿y si yo no deseo participar?

La de ojos color jade hizo una mueca al escucharla y luego se encogió de hombros.

- Creo que no hay opción, nena. Al menos que hables con los entrenadores y les hagas saber que no deseas quedar. Aunque…

- ¿si?

- la cantidad de chicas es limitada Tenten, ya sabes, muchas no se emocionan con la idea del deporte, y si estoy en lo cierto, el noventa por cierto de las chicas hará lo mismo que planeas hacer tú, y eso nos dejaría sin equipo. Lo más sensato es que te convenza para que no lo hagas.

La castaña se mordió los labios y soltó un suspiro cansino al aire.

- ¿crees que de verdad lo hagan?

Sakura volvió a asentir antes de darle un pequeño empujón con el hombro en plan de ánimos.

- vamos, será divertido, Tenten. Siempre dominamos bien el juego en las prácticas, no hay tanta complejidad. ¿Verdad Hinata?

Cuando escuché mi nombre volqué de improvisto mi vista hacia ellas y sonreí. Mi cabeza había estado distraída pensando en la rutina que desempeñaría para la audición y con sinceridad, escuchaba su conversación a la lejanía pero no les estaba prestando atención.

- ¡Hinata! si llegan a escogerte ¿participarás? - Tenten, con asombro en su voz, volcó la vista hacia mí y me miró con interés.

En realidad nunca había jugado voleibol antes de pisar la institución, pero las continuas prácticas, me habían hecho mucha ilusión. Y para mi sorpresa, no se me daba nada mal.

Me quise encoger de hombros para sembrar la duda pero la voz de la pelirosa me interrumpió.

- ¡por supuesto que lo hará! - respondió Sakura por mí, y yo sólo pude sonreírle a la castaña en respuesta - ¡es muy buena! ¿No has visto esos saques? De seguro a la profesora le encantará tenerla en el equipo, es un puesto asegurado.

Me sonrojé ante el entusiasmo de la pelirosa y sus palabras llenas de energía y halagos.

- la verdad es que sí. No creo que sean capaz de rechazarla - estuvo de acuerdo Tenten. Me sonrió de vuelta y seguimos avanzando hasta que llegamos al lugar donde Sakura tomaba otro rumbo.

Nos despedimos con la promesa de seguir hablando al respecto al día siguiente, y nos marchamos.

- ¿Sabes? - Tenten volvió a dirigirme la palabra en cuanto llegamos a la esquina que nos conduciría al pasillo para ir a nuestras habitaciones. Se detuvo y me giré a encararla.

- ¿sí?

- te he notado algo distraída - me escudriñó - ¿Algo de lo que quieras hablarme? ¿Te sientes bien? - su preocupación me hizo sonreírle para apaciguarla.

Sabía que una parte de mí quería ser sincera y contarle todo lo que había sucedido con el Uzumaki, que era una de las principales razones por la que me encontraba así, pero otra, la más razonable, me hizo guardar silencio. No quería armar un alboroto por nada.

¡Un beso no es nada! - gritó mi subcontinente, pero inmediatamente lo mandé a callar.

- sí, tranquila, es sólo que estoy divagando.

- ¿la audición? - preguntó, y yo vi la oportunidad de escabullirme gracias a esa interrogante.

Asentí con una mueca.

- sí, quiero tener tiempo suficiente para prepararla, y sólo pensar en eso me pone nerviosa - me excusé.

Sus ojos achocolatados trataron de darme cierto reconforte.

- tranquila, lo harás bien - me animó, y su sinceridad y esa sonrisa cariñosa y amigable revolvieron la culpa dentro de mi estómago - Sueles ser muy dedicada y buena en todo, Hina, así que dudo que no puedas salir de esta. Ten confianza.

El buen humor que transpiró sus palabras me acicalaron hasta los huesos. A veces, dentro de mí, agradecía el haberla conocido. Nunca nadie había sido tan auténtica conmigo. Y el sólo hecho de tenerla en mi vida, al igual que Sakura e Ino, me hacía sentir mejor de lo que recordaba había estado jamás.

- Gracias - le dije, mientras un extraño sentimiento golpeaba con rigurosidad mi pecho.

Me sentía como una gusana asquerosa, pero aun así, por más que luchaba contra mis instintos de contarle absolutamente todo, decidí callar. Me mordí la lengua y no tardamos en seguir nuestro camino.

A medida que avanzaba, no podía dejar de pensar en lo mala amiga que estaba resultando ser al ocultarle algo de prioridad, pero una parte de mí todavía estaba debatiendo el hecho de si realmente era importante siquiera volver a tocar el tema. Y sabía, que si llegaba a soltar aunque fuese una sola palabra relacionada con aquel beso, Tenten se volvería literalmente loca. Si de por sí trataba de debatir el tema relacionado con Naruto, no quería ni imaginar cómo se pondría cuando se lo contase.

Por esa razón, mi silencio ganó la mano. Estaba decidida a guardar el secreto cuanto fuera posible.

La miré de reojo y ella tenía puesta la vista en su celular. Su semblante estaba sereno y parecía sonreír por algo que había leído. Cuando levantó la vista de improvisto, me descubrió mirándole y yo, totalmente avergonzada, me sonrojé al tiempo que le dedicaba una mirada de disculpa.

- no te preocupes. Es Neji - explicó, dando unos cuantos tecleos a la pantalla del aparato - quiere saber si me encuentro contigo - me sonrió para luego guardarlo. No supe que responder.

- ¿está ocupado? - pregunté, tratando de ganar algo de terreno desviando la conversación.

- no, al parecer está con los chicos. Me ha dicho que desea vernos. Ellos están en el patio trasero. ¿Quieres ir?

Esa respuesta por alguna razón me revolvió el estómago. Y sin siquiera imaginarlo, la imagen del rubio golpeó mi subconsciente. De improvisto un nudo cerró mi garganta y el pánico me envolvió.

- ¡No! - dije de golpe, a lo cual la castaña frente a mí frunció el ceño. Tuve que obligarme a bajar la guardia. Mi corazón se había desbocado sin ningún sentido y la mirada de Tenten no me ayudaba a permanecer tranquila - estoy cansada - traté de disimular, intentando sin ningún éxito mostrarme apaciguada - quiero pensar en lo de la rutina y creo que me pondré en ello esta misma noche - respondí poco después, tratando de suavizar mi voz para que la perspicacia de esa astuta castaña no me descubriera.

Sus ojos se mostraron curiosos.

- ¿segura? - cuestionó, por lo que asentí un par de veces al tiempo que empujaba la puerta de doble perilla y entraba en la sala que daba a mi habitación.

- pero si tú quieres ve y diviértete. No quisiera estropear sus planes - me detuve frente a la puerta y me giré a encararla - Aún faltan dos horas para culminar con el día y puedes aprovechar ese tiempo para pasar un rato con él. Yo de verdad, esta vez paso.

- suenas como si trataras de esquivar algo, Hina - dijo y me tensé, pero seguido de eso, ella rio con bastante humor al tiempo que alzaba los brazos en mi dirección y me abrazaba - entonces nos vemos mañana ¿de acuerdo?, no te vuelvas loca imaginando cosas de la rutina. Lo harás genial, no te preocupes. Le diré a Neji que estás cansada y que te verá mañana cuando termines con las clases.

- gracias - le agradecí de nuevo con una sonrisa.

- ¡ah! - se detuvo por un momento y se giró a encararme - recuerda pasar mañana por el uniforme de Natación. La profesora por fin asistirá este viernes - me lanzó un beso y siguió.

- ¡De acuerdo! - le grité, cuando terminaba de desaparecer por el mismo pasillo por el cual habíamos entrado hacía pocos segundos.

Luego, solté un suspiro de liberación y decidida pasé al dormitorio. Dejé mis cosas a un lado en medio de la oscuridad y pegué la frente en la fría madera.

Todavía seguía bastante nerviosa y la imagen de Naruto no salía de mi cabeza. Quería jalarme los cabellos con rabia. La escena del beso se repetía una y otra vez como una película editada en medio de mi cerebro y la sensación de su tacto revivía con facilidad sobre mis labios.

El idiota había logrado invadir con fuerza cada parte de mis pensamientos y su objetivo, estaba haciendo de las suyas en ese preciso momento. Al parecer nada podía desviar mi atención de aquellas irreales esferas azules, de esos labios carnosos y suaves, de su respiración y de su tacto fuerte y gentil. Parecía haberse arraigado con fuerza a cada parte de mi cuerpo y no tenía intención de dejarse ir.

Estaba atrapada, y aunque no quería admitirlo, la fuerte atracción que sentía hacia él, era preocupante.

Quise recordarme que lo conocía de hacía muy poco, que no sabía nada de él, que al principio solo fue un idiota presumido que quiso jugar conmigo y que pese a besarnos, nada de eso debería de significar algo importante. Pero el problema era que sí lo hacía. Sí era importante y sí me preocupaba. Nada de esas excusas servían. Me parecían vacías y las ganas de volver a besarlo o de siquiera tenerlo cerca como en aquél momento, ardían en mi pecho.

No sabía qué hacer, y en un murmullo silencioso me regañé a mí misma por permitir que algo como aquello me estuviera afectando tanto.

Sobrepasé mis manos sobre mi rostro y bufé cuando no encontré ninguna solución que me ayudara a apaciguar cualquier tipo de pensamientos que se formaran en relación a Naruto.

Estaba cansada de pensar y de preocuparme por lo que vendría. Por esa razón, tuve que prometerme que a partir de ese momento, viviría sin restricciones y sin miedo.

O bueno, por lo menos lo intentaría.

Con esa determinación me giré y encendí la luz; y fue el poco tiempo que duré en enfocar la mirada en la entrada al baño, lo que tardó en escapar un grito lleno de pánico de mi garganta.

- ¿¡Pero qué demonios...? ¿q-qué haces t-tú aquí? - tartamudeé, con una mano en mi pecho y sintiendo el corazón palpitar en medio de mi tráquea.

La figura de Karin se encontraba viéndome desde al menos doce pasos de distancia y, como si no hubiese sido descubierta en medio de mi habitación, se mostró serena y tranquila. Me dirigió una mirada sin ápice de emoción para luego encogerse de hombros.

Comencé a preocuparme de su juicio. ¿Acaso había estado esperándome desde que salimos de clases?. Ese pensamiento me dio miedo. Y como si de un depredador se tratara, comencé a mostrarme incómoda.

La noté hacer una breve reverencia de disculpa.

- no es lo que piensa - dijo, casi como si leyese mis pensamientos - Vine a hacerle entrega de esto - alzó lo que al parecer era un sobre y una pequeña bolsa con algo dentro - Hace poco que llegó - me informó, acercándose con pasos lentos y cautos.

Tuve que esforzarme para no alejarme al mismo tiempo.

La miré fruncida. La sorpresa y el sobresalto que sentí, comenzó a teñirse de enojo.

- bien podrías haber esperado hasta mañana ¿no? - le dije, tomando el sobre y la bolsa que me ofrecía y esquivándola para sentarme sobre la cama.

- ciertamente - afirmó - pero creí que sería importante y usted quería estar informada lo más pronto posible - dirigí la mirada al sobre sellado que yacía en mis manos y luego volví la vista hacia ella.

Realmente parecía decir la verdad, y aunque era más que extraño que se había metido a mi habitación, en total oscuridad, sólo con ese objetivo en mente, di por sentado que su manera de actuar ya era de por sí bastante rara, por lo que traté de restarle importancia a lo que había sucedido.

Solté un suspiro y me llevé las manos al nacimiento de mi cabello. El acelerado palpitar de mi corazón todavía seguía insistiendo en hacerse notar.

- está bien, Karin, gracias - le dije sincera, mirándola con un deje de incomprensión - pero para la próxima por favor espera que esté presente ¿sí? Me has dado un tremendo susto.

- de acuerdo, señorita. Así lo haré. Me disculpo, nunca fue mi intención causarle inconveniente.

- sí, tranquila, es sólo que... - pero no me dejó continuar. Volvió a realizar una estúpida reverencia y se giró.

- Que descanse - y dicho eso salió rápido de la habitación, dejándome con la palabra en la boca y con una extraña sensación de desosiego bañando mi cuerpo.

Ella, con seguridad, era la chica más extraña que había conocido jamás.

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- ¡Hey! Dobe, ¿aún sigues aquí? - la voz pausada de Sasuke me taladró el cerebro y me hizo volver a la realidad.

Estábamos sentados sobre las bancas metalizadas del vestuario, cambiándonos para asistir a deportes, y mis pensamientos se habían quedado con la hermosa chica que había estado invadiendo mis pensamientos desde las últimas semanas.

Hinata Hyuga, había ingresado a la sala hacía pocos minutos con su grupo de amigas, y mi mente idiotizada seguía rememorando una y otra vez, aquella linda sonrisa que le dedicó a Neji en cuanto lo vio.

Una sensación invadió mi pecho, y de manera egoísta quise que aquella expresión que el castaño provocaba en ella, también surgiera efecto en cuanto diera conmigo. Quería provocarle todo tipo de reacciones. Quería ser el causante de sus sonrisas, de sus múltiples sonrojos, de aquellos encantadores gestos que lograban posicionarse en su rostro cuando se enojaba y sobretodo, de hacerla sentir lo que en ese preciso momento mi cuerpo por entero, estaba sintiendo por ella.

Solté un suspiro y negué divertido. Me estaba comportando como un adolescente hormonal, pero la verdad era que no podía evitarlo. La Hyuga se había arraigado con fuerza a todo lo que representaba. Y absolutamente nada de mí, quería dejar escapar esa agradable sensación que se expandía por mi cuerpo cada vez que la sentía cerca.

- lo siento... ¿decías algo? - volví la atención hacia el azabache que me veía desde la altura mientras me desprendía de la ropa y optaba por colocarme el uniforme.

Lo observé volcar los ojos y sonreír con cinismo antes de imitarme.

- Olvídalo. Mueve el culo, tenemos dos minutos - me informó, antes de desaparecer por las puertas del vestuario.

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- ¡Vamos! Haz el estúpido saque, Shion, ¡no tenemos todo el día! - el grito de Sakura unido a los murmullos quejosos de la rubia al otro lado de la cancha de voleibol, invadió el ambiente y puso pesado el juego.

Tenten me miró desde un lado e hizo una mueca que demostraba lo cansada que estaba, no quería seguir jugando y se notaba a leguas lo aburrido que le estaba resultando todo ese embrollo. No pude evitar darle la razón.

Habíamos pasado la última media hora tratando de elegir los equipos entre mil y una discusión, y en ese momento, la chica de mirada fugaz y fruncida, no dejaba de perder el tiempo parloteando con una compañera de su equipo.

Era molesto.

Se suponía que se trataba de un juego para evaluarnos, pero el respeto que esa chica sentía por los profesores era tan minúsculo como su evidente paciencia. No existía.

Sus ojos violáceos viajaron hacia la pelirosa que se encontraba en nuestro lado de la cancha, y hubo una clara intolerancia en su mirada.

- ¿Podrías calmarte? - le dijo, antes de volcar los ojos y dirigirse con prepotencia a la línea de saque.

El pitazo sonó, y el sonido del cuero siendo golpeado con fuerza hizo eco en la sala. Shion puso el balón en juego y todas las personas que se encontraban observando desde las gradas, vitorearon en un coro de satisfacción.

Sakura se movió y lo recibió con sus antebrazos, Ino hizo la entrega hacia un lado, y yo salté para golpearlo. Apenas lo hice, la mala suerte volvió a invadirme. La trayectoria del balón salió en dirección al puesto número uno y por ende, el mate fue directo hacia Shion, quien aturdida, no pudo detenerlo a tiempo.

Antes de siquiera poder terminar de recuperarme, miré como el balón hacía de las suyas y terminaba por enterrarse con crudeza sobre su rostro.

Un silencio envolvió la sala, y lo próximo que observé, fue como ésta caía precipitadamente al suelo, golpeando su trasero en el camino y dejándola tendida tal cual espagueti inerte.

Una gran carcajada escapó de los labios de Ino pero, a diferencia de ella, no fue burla lo que sentí. Mi pecho de inmediato se contrajo con preocupación y no pude evitar salir corriendo en dirección a ella.

Una vez estuve a su lado, la molestia con que me recibió su rostro, me causó escalofríos.

- lo siento mucho - traté en vano de ayudarla a levantarse pero ésta me apartó como si fuera un bicho asqueroso.

- ¡No me toques! - dijo eufórica en mi dirección y yo me aparté.

Entonces, varias de sus compañeras vinieron a auxiliarla.

- ¿te encuentras bien? - preguntó una de ellas, mientras Shion trataba de encontrar el equilibrio.

- ¡Por supuesto que no estoy bien, idiota! ¿Acaso no me estás viendo? - refunfuñó mandona por lo que la chica, guardó silencio.

La culpabilidad latía con fuerza en mi caja torácica. No sabía que más hacer.

Una gran mancha roja opacaba su pálido semblante y varios pares de ojos risueños, nos veían con interés.

- realmente no fue mi intención, Shion - volví a disculparme, pero una vez más, resultó ser algo en vano. Sus ojos brillosos por las lágrimas y su fruncido gesto lleno de rabia puritana, me hicieron sentir aún más culpable.

- Hinata - Sakura llegó a mi lado, tomó el balón del suelo y se giró de nuevo hacia mí - tranquila, es sólo un juego nena, no te martirices, estas cosas pasan - miró a Shion y esta le devolvió el gesto con una mirada imperturbable - Por lo menos el golpe te enderezó la nariz - se burló la pelirosa y pude notar como el rostro de la chica enrojecía todavía más ¿por qué seguía provocándola? - que haya remplazo, profesora ¿puede sacar a Shion de la cancha? - Tenten llegó a mi lado y me tomó del antebrazo para guiarme de nuevo hacia mi posición. Le dediqué una última mirada de disculpa a Shion, y me giré para seguirle el paso a la castaña.

Sin embargo, no había pisado más allá de la malla que dividía ambas mitades, cuando me vi apartada de las manos de Tenten en un brusco y no esperado movimiento, que terminó por direccionar mi cuerpo hacia atrás.

Sentí una fuerte presión en mi cráneo y la cola de caballo que nos obligaban a tener durante las prácticas, terminó por deshacerse en cuestión de segundos. El vacío inundó mi esófago y mis dientes, terminaron por romper mi labio inferior gracias a la fuerte presión que ejercí sobre ellos cuando la rubia jaló mi cabello hacia sí.

Solté un chirrido agudo de dolor y caí de espaldas contra el suelo, golpeándome la cabeza en el acto contra el frío concreto. Lo siguiente que observé, fue como una Shion totalmente incontrolable se abalanzaba sobre mi cuerpo y comenzaba a lanzar manotazos en mi dirección. Mis ojos se abrieron sorprendidos y con ingenuidad, por algunos segundos traté de bloquearlos sin tener ningún éxito. Me había tomado por sorpresa y sus gritos llenos de enfado, me perforaron los tímpanos.

Estaba descontrolada. ¿Pero qué diablos le sucedía?

- ¡Eres una maldita perra! ¿¡Cómo te atreves a golpearme!? - y esas palabras, siguieron repitiéndose una y otra vez mientras venían acompañadas de algún golpe.

Mi garganta estaba seca, y cada vez que intentaba decir algo, un dolor fuerte y siniestro me hacía desistir de inmediato. Pude distinguir el sabor de la sangre bañando mi boca y los pocos movimientos que me permitían esquivarla, cada vez se volvían más lentos.

Mi cabeza comenzaba a doler.

- ¡Shion! ¿¡Pero qué carajos haces!? ¡Para! - podía escuchar los gritos a mi alrededor. No veía a nadie, pero sentía bajo mi cuerpo las rápidas pisadas de gente viniendo en mi rescate.

- ¿¡Pero qué mierda sucede contigo!? ¡Suéltala! - la voz de Sakura y el grito incontrolado de Tenten se escuchó por todo lo alto. Pero pese a tratar de quitármela de encima, la rubia no se detuvo. Me tenía acorralada por completo. Sus largas y esbeltas piernas desnudas me rodeaban con fuerza los muslos y mis brazos, lentos y perezosos no lograban defenderse del todo. Estaba aturdida y mareada, el golpe me había afectado más de lo que suponía y no podía siquiera enfocarla bien. Mis extremidades no respondían con rapidez y cada vez me costaba más mantenerme atenta.

Había pasado tan rápido, que mi cuerpo en plan "paz", todavía no lograba reaccionar por completo a lo que estaba sucediendo.

- ¡Shion! ¡Ya basta! - otro grito, pero nada.

Sentí un puñetazo en la mejilla y sus uñas rasgando la delgada capa de piel de mi pecho y cuello. Hacía lo que estaba en mis manos para evitar sus ataques pero mi indefensa posición, no me permitía mucha movilidad.

Maldije en mi interior y traté de esquivar un golpe que iba directo a mi ojo izquierdo. Para mi suerte, su mano siguió de largo y golpeó el suelo con rudeza.

Su grito de dolor no tardó en escucharse y, mientras se quejaba, vi mi oportunidad e hice uso de todas mis fuerzas para empujarla lejos de mí. Cuando se separó lo suficiente, la pateé y cayó de espaldas mientras se sujetaba la mano que se había lastimado.

Las chicas no tardaron en caerle encima para sujetarla.

Desde la distancia, pude ver cómo me miraba. La rabia todavía no había disminuido ni un poco y pronto comprendí que esto iba más allá de un simple error por haberla golpeado con el balón.

Entonces recordé como me había empujado el primer día en el comedor, y me quedó claro que el odio que sentía hacia mí, iba realmente en serio.

Y la razón, no estaba para nada clara. Apenas la conocía, y su ferviente necesidad por lastimarme, ahora era más que evidente.

El fuerte dolor en mi cráneo me detuvo por un momento y tuve que encogerme cuando una punzada penetró mi cerebro. Tosí con fuerza y me retorcí. Mis labios estaban hinchados, mi cabeza dolía demasiado y la parte baja de mi abdomen, donde recibí más golpes, comenzaban a despertar de la adrenalina, por lo que el dolor se comenzó a mostrar insoportable.

- Hinata, por el amor de Dios, Hinata... - unas manos nerviosas me tomaron del rostro y trataron de ayudarme. Entre mis empañadas retinas, no pude ver quien era, pero casi de inmediato una tranquilidad me envolvió. Sus fuertes brazos me apretaron contra su pecho y solté un suspiro de agrado cuando percibí un aroma familiar galopar por mi nariz. No recordaba de dónde, pero en ese momento no importó.

Su voz estaba ronca y gastada, y la escuchaba casi a lo lejos rogando por una explicación. Se escuchaba preocupado, por lo que entre las dudas de mis pensamientos, supuse que era Neji.

Pronto sentí a un gran número de personas rodeándome. Mi respiración cada vez se apaciguaba más. No podía creer que había dejado que esa lunática me golpeara de esa forma, pero traté de recordarme lo inesperada que había resultado toda esa descabellada situación.

Estaba molesta por no defenderme, estaba molesta porque no pude devolverle ningún golpe y sobretodo, estaba eufórica porque en ese momento, no tenía ni las fuerzas para continuar pensando en ello.

Podía escuchar los murmullos desesperados y unos cuantos gritos resonando con insistencia, pero todo eso se estaba volviendo poco claro. Me dolía cuando trataba de abrir los ojos y la luz del salón, cada vez se opacaba más.

Lo último que recuerdo antes de caer inconsciente sobre los brazos de Neji, fue haber percibido de nuevo el olor familiar de aquella cautivadora fragancia masculina.

A partir de allí, no hubo más que oscuridad.

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- vamos, tienes que irte a descansar. Estaremos con ella. No tienes por qué preocuparte más- un suave murmullo lejano se coló por la oscura nebulosa que todavía me envolvía, y pronto comprendí que se trataba de Tenten.

El dolor había disminuido, pero la pesadez en todo mi cuerpo al parecer se había incrementado. Estaba despierta, pero mi cuerpo no daba señales de vida.

- no quiero dejarla así... - respondió otra voz, algo gastada y sin energía. No sonaba como Neji.

- lleva inconsciente varias horas, Naruto - ¿Naruto? vacilé un momento, y el recuerdo de todo lo que había sucedido con la rubia arremetió con fuerza contra mi cabeza ¿Qué hacía él allí? - La enfermera le ha suministrado calmantes para ayudarla a sobrellevar el dolor. Y tal vez no despierte hasta mañana - trató en vano de hacerlo entender.

- entonces estaré aquí hasta que pase - pero no lo logró.

Los párpados me dolían cada vez que intentaba abrirlos y mi boca, se encontraba por completo adormecida. Nada de lo que hiciese para tratar de comunicarme, resultó.

Luchaba para mantenerme atenta, pero se me estaba complicando bastante. La fuerza que yacía escondida en mi interior, me empujaba de nuevo hacia el abismo de la penumbra, y me estaba costando demasiado conservar los pies en la realidad.

Hubo un breve silencio que no supe interpretar antes de que volviera a escuchar algunas palabras.

- ¿y qué pasará si Neji llega y te ve? - preguntó entonces la castaña. Su voz sonó tranquila y apenada, pero con un toque de preocupación arraigado a la raíz.

Una suave y casi coqueta risa se escuchó en la habitación.

- ¿eso es lo que te preocupa?

- por supuesto - respondió Tenten, quien fue la única que pude reconocer casi tan rápido como la escuché hablar - le parecerá absurdo todo esto. Tú no deberías de preocuparte tanto por ella.

- pero lo hago - dijo el rubio, todavía oyéndose gastado y sin ningún tipo de ánimo. No pude evitar tensarme.

- y ese es el problema. Tu comportamiento hará que él se cuestione. Y en este momento no sería buena idea que lo haga.

Escuché como una silla rechinaba al ser arrastrada por el suelo. Luego, pude escuchar de nuevo su voz.

Me esforcé bastante para no vacilar. El sueño seguía consumiéndome.

- Tenten, Hinata está golpeada e inconsciente, créeme que ahora lo menos que estoy pensando es en lo que pueda interpretar Neji. Realmente me importa una mierda. Sólo quiero estar aquí un rato más.

- pero él podría...

- por favor - le interrumpió, y escuché como la castaña hacía brotar de su boca una gruesa exhalación, casi impaciente.

- de acuerdo. Sólo un poco más, pero si Neji llega a enfadarse, serás tú quien lidie con él - advirtió - no quiero tener que soportar sus celos y sus preocupaciones por tu terquedad - le dijo, y casi pude advertir la pequeña sonrisa que se formaba sobre sus labios - cuídala bien - y oí la puerta cerrarse a los segundos, por lo que un nervio agudo invadió mis todavía adormilados sentidos.

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Apenas la castaña se marchó, volví a acercar la única silla que había en la habitación, a la pequeña camilla en donde Hinata reposaba. Sus párpados estaban cerrados, y su respiración, era lenta y pausada, profunda, casi como si se encontrara en un recóndito y singular sueño del cual nadie sabía absolutamente nada.

Era una tortura tener que mirarla así, sin ningún ápice de chispa bañando sus aguerridas y hermosas expresiones, pero a la vez, notarla tan indefensa, yaciendo tranquila sobre esas suaves colchas de algodón, me hacían sentir bien. No por el hecho de notarla inconsciente, sino por lo expuesta que la hacía lucir. Sin desagrado de por medio, ni alguna señal involuntaria de rabia recubriendo su rostro; sólo ella, la verdadera y original Hinata Hyuga, aquella chica por la cual me había interesado tanto y que ahora tenía el privilegio de observar.

La curiosidad carcomía mi pecho.

Por alguna extraña razón, poder disfrutar de ella en ese estado, me hacía querer continuar indagando en su vida. No entendía el enfermizo interés que me llevaba a sentir lo que sentía hacia ella, pero tampoco estaba desesperado por comprenderlo. Sólo sabía que existía, y que por algún motivo, no quería dejarlo escapar.

Acerqué mis manos hacia sus pálidos dedos y sentí el tacto frío de éstos cuando me los lleve hacia la boca para calentarlos. Estaba arropada, pero la temperatura de su cuerpo había decaído bastante. Era desesperante no poder hacer nada para ayudarla a sobrellevar mejor la situación.

En determinado momento mis ojos recayeron en sus bonitos labios, ahora pálidos y totalmente quietos, y no pude evitar molestarme cuando noté el profundo corte que opacaba la naturalidad de éstos. Shion se había vuelto completamente loca, y observar todo lo que le había hecho, los rasguños junto con los moretones en su clavícula, me hacían hervir de la impotencia.

Ojalá hubiese estado allí antes de que todo aquello sucediera. Cuando oímos el grito de Tenten y la escandalosa voz de Sakura seguidos de más exaltaciones al otro lado de la cancha, no dudamos en ir a ver qué ocurría, pero para nuestro desconcierto, llegamos demasiado tarde.

Sólo recuerdo haber salido corriendo hacia su lado antes de que ésta, por la falta de fuerza, terminara golpeando el suelo. La sostuve y me miró, pero poco después perdió el conocimiento, por lo que no dudé en levantarla sin que nadie dijera nada y la llevé directamente hacia la enfermería. En ese momento no me importó Neji, tampoco lo que pudiesen decir, sólo me importaba su bienestar, sólo me importaba ella.

Neji llegó poco después seguido de una Tenten con un moretón en la mandíbula y una Haruno fruncida. Deduje que el duelo había continuado después de que me marché, pero decidí no comentar nada para evitar caer en detalles. Nuestra prioridad, en ese momento se encontraba sobre una camilla siendo evaluada por dos chicas uniformadas.

No había porqué interesarnos en algo más.

Desde ese instante, habían pasado aproximadamente cinco horas, ya casi oscurecía y no quería tener que separarme de ella por la tonta normativa de la institución. Logré convencer a Tenten para que me dejara algunos minutos más, pero no había forma de desobedecer las reglas esa noche, por lo que fuera de mi voluntad y aguantando las ganas de maldecir a todos los entes de la directiva, me acerqué a ella para intentar despedirme.

Las ganas de rozar sus suaves y lastimados labios, latían con fuerza en todo mi cuerpo. Luchar contra esa sensación fue casi imposible, pero logré controlarla, por lo que mis sentimientos fueron a parar sobre su frente.

Le di un pequeño y prolongado beso de despedida prometiendo que apenas arribara el alba estaría con ella, y me separé para marcharme.

Sólo que no pude hacerlo debido a que una suave pero existente presión en mi mano, me detuvo de inmediato.

Cuando volqué la vista hacia ella, unos todavía adormilados y hermosos ojos perlas, trataban de enfocarse sobre mí.

Las palpitaciones en mi pecho no tardaron en llegar.

- p-por favor… - susurró, con la voz gastada y apenas audible. Mi respiración terminó por cortarse - quédate - y eso fue todo lo que logró pronunciar, antes de volver a perder el conocimiento.

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¡Hola! Como siempre un placer saludarlos de este lado del monitor. Espero se encuentren bien.

Primero que nada lamento muuuuuucho la demora. Falta de inspiración y poco tiempo fueron los culpables esta vez. Ojalá puedan comprenderme.

Bueno, dicho esto, les confieso que me satisface haberlo culminado :D Prometo tratar de tener el próximo lo más pronto posible ;)

Las cosas comenzarán a tomar forma a partir de aquí.

¿Creen que Hinata dejará de ser tan terca y aceptará de una vez por todas lo que siente por el rubio?

Yo, no lo sé, pero ya veremos qué pasa xD

Como siempre espero lo hayan disfrutado mucho y disculpen si tuvieron algún inconveniente con la lectura o algún error ortográfico. A veces leo y no me doy cuenta de ellos.

Sin más que agregar no me queda más que decirles lo agradecida que estoy por sus comentarios, puede que no sean muchos, pero el valor que les tengo sobrepasa cualquier cantidad excesiva que pueda existir.

También agradezco que se hayan tomado el tiempo de dejarme su opinión respecto al lemon. Después de meditarlo un poco he decidido que si tendrá *-* pero como nunca he escrito al respecto, tal vez no lo haga tan explícito. Me gustaría algo más sutil, creo que va más con la temática de la historia. De todas formas ya veremos cómo me va escribiéndolo :D

Una vez más ¡Gracias!

Que tengan una bonita semana.

SAYONARA

DLB