¡Buenas noches! ¿cómo están? ¿como las trató el comienzo del nuevo año? he vuelto, como verán y sigo escribiendo igual lamentablemente jajaja así que les agradezco infitnitamente sus comentarios, me halagan, me alegran el día, me inspiran :)
Volvemos a la actualidad en el fic, con más drama, un matrimonio cada vez más roto y (sinceramente) un Levi cada vez más idiota xD
sin más que decir, y porque ya he dicho que soy muy mala con esto, las dejo con el capítulo ¡muchas gracias por su apoyo!
ohh si, agradezco a@alaiaack por el hermoso dibujo ¡gracias hermosa! te quiero y me encantó el art. Es la portada de este cap
Las dejo leer el capítulo, que tengan una hermosa semana.
I'm giving you up
I've forgiven it all You set me free, oh
Send my love to your new lover
Treat her better
We gotta let go of all of our ghosts
We both know we ain't kids no more
-Buenos días Petra- saludó Hange mientras la invitaba a pasar. La noche pasada había recibido un mensaje de texto de la joven rubia pidiéndole si podría pasar unos días en su casa y que le iba a explicar lo sucedido ni bien llegara.
Petra suspiro mientras atravesaba el hall de su amiga. Si bien había conocido a Zoe a través de Levi era innegable la estrecha relación de amistad que tenían y le sorprendía que la mujer de cabellos cobrizos tomara parte de su lado cuando tenía que elegir entre ella y su marido. Sentía la mirada de Hange sobre su espalda, podría decir sin verla que estaba preocupada, ya que nunca habían peleado de esa manera con su esposo como para presentarse un día a las 6 de la mañana en la casa de una amiga, pero sentía que era una situación que ya no podía sostener más llevándola a tomar como medida desesperada de recurrir a la cálida amabilidad de Hange, algo muy atípico en la anfitriona del hogar debido a que solo se abría a su trabajo. Acomodo su valija al lado del brazo del sillón del comedor y miró a su amiga de manera apenada, le costó levantar la mirada hacia sus vibrantes ojos cafés pero se armó de valor para enfrentar la realidad.
-antes de avasallarte con preguntas te invito a desayunar- le sonrió la castaña.
Petra le devolvió el saludo y la acompaño a la cocina. Hange se andaba sin rodeos por la vida y en unos de los lugares donde lo notaba era en su hogar: para vivir solo una persona era bastante grande y al igual que Erwin contaba con dos plantas para uso privado y uso público, la cocina-comedor era enorme dividida por el ambiente decorado ya que las paredes de la cocina eran de ladrillos angostos pintados con pintura negra y una decoración moderna pero industrial mientras que el comedor era más sencillo y discreto con la mesa enorme de vidrio como protagonista. La dueña del hogar corrió hacia atrás una silla para su invitada que entendió la indirecta para tomar asiento mientras ella buscaba el café con el pan tostado y el acompañamiento: mermeladas, mantequilla, miel. Ral observó el delicado y delgado jarrón de cristal que albergaba una delicada flor como decoración de la mesa, perdiéndose en esta: era de un color blanco puro como el algodón que parecía resaltar con los rayos del sol que caían sobre ella y por un momento se imaginó si ella brillaría como esa hermosa flor o estaría a punto de marchitarse.
-aquí tienes Petra, puedes servirte a tu gusto- la orden de Hange la sacó de sus pensamientos. Le agradeció con una sonrisa y tomó su taza de café acompañándolo con una tostada con mermelada de frambuesa -¿y bien? Me gustaría saber cuál es el motivo de tu visita, no es que me moleste, al contrario, me halaga pero Levi tiene que haber arruinado todo para que tú estés aquí a esta hora sentada frente a mí-
La joven rubia inspiró profundo al punto de sentir como el aire le molestaba cuando entraba por la nariz – he descubierto que Levi me engaña- oyó una especia de gruñido de parte de Hange – bueno, no, quizás que me está por engañar. Con una tal Samy.
-maldita sea Levi-
-¿La conoces Hange?-
-Trabaja con él-
-sí, bueno- comentó Ral – imaginaba que era su compañera de trabajo-
-sí, sí. A lo que me refería es que es parte del equipo de altos mandos de Levi, lo siento –
-yo... yo no sabía que Levi tenía un equipo especial para llevar los temas del banco-
Hange la miró por un momento -¿Nunca en sus tres años y medio de matrimonio te ha hablado de su trabajo?-
-Sí, a veces lo hacía pero no en detalle y últimamente siempre estaba ocupado con asuntos de la empresa. Y yo tampoco me he interesado mucho en preguntarle- finalizó Petra hablando por lo bajo reflexionando que si este matrimonio se estaba yendo cuesta abajo no era solo por la falta de atención de su marido.
Su compañera soltó un largo suspiro luego de darle un sorbo a su taza de té – Hace un año ella se incorporó al equipo por lo que me contó Erwin. Es muy eficiente, disciplinada y organizada, tomando responsabilidad en muchas de las tareas por lo que entiendo que sea con la que más relación tiene en el equipo. Pero me sorprende y decepciona que el imbécil caiga en ese tipo de situaciones, no pensé que fuera tan estúpido- comentó molesta la castaña.
-yo, yo sé que no he sido la mejor esposa. No voy a echarle toda la culpa a Levi, sé que últimamente – Petra hizo una pausa – siento que lo único que nos une es el acto sexual Hange-
-¿alguna vez intentaron hablar del tema?-
- No, siempre que tocábamos el tema laboral la charla terminaba en una discusión-
- Ese idiota de Ackerman priorizando las responsabilidades- Hange estiró su brazo hacia la mejilla de Petra – no sabe el tesoro que tiene entre manos y esperemos que no lo pierda, aunque te ha descuidado demasiado. Puedes quedarte aquí todo lo que quieras, eres bienvenida-
Petra sonrió de manera sincera luego de mucho tiempo –realmente aprecio tu ayuda Hange – apoyó su mano sobre la mano de Hange que posaba en su mejilla y recibió una sonrisa de ésta como respuesta – sé que podrá parecerte infantil pero por ahora no tengo deseos de verlo-
-entiendo, pero creo que ustedes dos deberían hablar. No tomen decisiones apresuradas- dicho esto Zoe comenzó a levantar la mesa una vez hubieron terminado.
Había pasado un día desde que Ackerman no tenía noticias de su esposa. La mañana en que se despertó solo en la cama se extrañó de la ausencia de Petra luego de buscarla por la casa. Pensó que quizás haya ido de compras o quizás quisiera su tiempo a solas. Luego de mensajes sin respuestas a lo largo del día comenzó a preocuparse haciendo que la llame en muchas ocasiones, todas con el contestador automático como respuesta, al volver a su hogar continuaba estando solo. "Maldita sea" pensó. Había llegado en la madrugada debido al día complicado que había tenido en el trabajo lleno de reuniones y asuntos que tuvo que resolver por la incompetencia de sus subordinados. Cuando fue a desvestirse para bañarse y luego al buscar ropa, al abrir el placard descubrió que las cosas de su esposa no estaban. Nunca imaginó que realmente Petra lo dejaría. Pensó que había tenido una rabieta para que él se enojara o simplemente quería despejar su mente pero no se le habría cruzado la idea de que realmente se vaya. Largó un par de maldiciones y malas palabras al aire mientras que la mesita auxiliar del cuarto era víctima de su furia, abrió rápidamente su computadora y revisó sus cuentas bancarias: ningún registro de extracción de dinero, ni uso de las tarjetas. Nada. Volvió a llamarla, no importaba que fuera tan tarde, y seguía sin poder contactarse. Pensó en llamar a sus amigos a ver si sabían del paradero de su esposa pero, al igual que ella, solo escuchaba el tono del contestador automático. Pasó toda la noche sin dormir, hundido en el sentimiento de furia, enojo por la actitud tan infantil de su mujer. La amaba pero en estos momentos quería acogotarla. Levi era un manojo de nervios sin saber el paradero de Petra, pensamientos y situaciones negativas inundaban su mente al punto de pensar en llamar a las autoridades recordando que solo tomarían su denuncia luego de 48 horas de desaparición.
A la hora de llegar a su trabajo no le importó sus ojeras mucho más marcadas, ni su humor de perros o la manera en que trataba a la gente, se dirigió a su despacho azotando la puerta por detrás de él. Se sentó en su cómoda y amplia silla de escritorio con su mente llena de pensamientos hacia su esposa.
-Señor Ackerman- una dudosa secretaria asomaba la cabeza por detrás de la puerta.
-¡¿qué demonios sucede?!-
-¡lo siento! solo venía a avisarle que en diez minutos debe asistir a la reunión del comité- respondió temerosa la mujer ante la mirada asesina de su jefe.
-mierda- soltó Levi gruñendo, no era un buen día para reuniones cuando en lo único que pensaba era en donde demonios estaba su mujer –gracias, puedes irte- se tiró hacia el escritorio apoyando su codo sobre esté y su mano sobre su frente.
Exhalo pesadamente y tiró su cabeza hacia atrás, realmente quería destruir su oficina completa para descargar su furia.
Luego de unos minutos se dirigió a la sala de juntas donde Erwin y compañía lo esperaban para la reunión de cada mes. Tanto el director de la compañía como sus demás subordinados de los altos mandos de las otras sucursales se reunían una vez al mes para debatir temas concernientes a la empresa bancaria, desde las tasas de interés, especulaciones de la suba o baja de divisas, inversiones, entre otros temas; "El escuadrón de Ackerman" era llamado por parte de los empleados de "Ackerman's bank". Al entrar a la sala, los 5 integrantes que conformaban el equipo lo esperaban. Se sentó junto a Sami, que si bien estaba muy apuesta en su vestido azul a Levi le costaba concentrarse en su figura con el suceso ocurrido en su hogar, quién le sonrío de manera inocente para luego percatarse del humor de éste.
-¡Ackerman!- Levi dio un pequeño respingo ante el grito de su subordinado Smith. Si bien él era el jefe a Erwin lo estimaba casi como si Levi fuera su subordinado -¿Qué opinas de la idea que ha sugerido Mike?-
¡Mierda! Vaya a saber cuánto tiempo se había perdido en sus pensamientos, maldita sea solo le daban ganas de encontrar a Petra y... él más que nadie sabía que nunca podría levantarle la mano así que lo único que se le ocurría para torturarla eran un par de gritos e insultos seguidos de una dominación hacia ella y descargar su enojo con una sesión sensual con su esposa. Él era la imagen de lo intachable, ejemplo a seguir como jefe, no podía estar divagando en una reunión tan importante. Observó la mirada de sus compañeros puestas sobre él, parecía que Samy le preguntaba qué sucedía con solo mirarlo.
-Démonos un descanso- sugirió Erwin cansada y un poco molesto.
-oi Erwin, no te olvides de la jerarquización de la empresa y quién realmente manda- sabía que Erwin no tenía la culpa y no debía enfocar su enojo e inestabilidad en él pero por primera vez en mucho tiempo Levi Ackerman no pudo controlarse.
Smith respondió a la mirada desafiante de su jefe mirándolo de la misma manera haciendo que el aire se volviera pesado a causa de la tensión. Hubo silencio por casi segundos, que parecieron eternos, hasta que Mike decidió intervenir.
-Creo que realmente necesitamos un descanso ¿puedo sugerir jefe que reprogramemos la reunión?-
Levi chasqueo la lengua irritado mientras se levantaba violentamente de la silla y abandonaba la sala.
-¿y ahora qué demonios?- preguntó Nanaba.
-no tengo idea-
-la única vez que Levi se pone así es porque algo se salió del control que él establece- menciono Erwin – pierde los estribos cuando las cosas no van según el ritmo que él impone-
Luego de un rato de su salida abrupta Levi escuchó unos golpecitos en la puerta de su oficina seguido de la cabeza de su subordinada con una amplia sonrisa aunque él podía notar su nerviosismo. Él asintió a su petición dejándola entrar, Samy tomo asiento en la silla al otro lado del escritorio.
-¿y bien?- su jefe alzó una ceja, desafiante –algo te sucede, lo dejaste bien claro minutos atrás-
-no sabía que debía de reportarte sobre mis emociones-
-ok- alzó las manos a la defensiva –tienes un humor de perros-
-si, lo tengo Williams así que no me jodas-
-¡maldita sea Ackerman, púdrete!- le grito ella levantándose hacia la puerta-
-¡está bien, lo siento maldita sea!- masculló molesto – es solo que es un día complicado-
Samy Williams lo observó un momento –entiendo, así que si quieres hablar... ya sabes – movió su hombro dando a entender que podía confiar en ella. El acto fue un tanto cómico y Levi esbozó una media sonrisa -¡aha! Te reíste- sonrío Samy triunfalmente – vamos Levi, despeja tu mente y prepárate que falta muy poco para nuestra amada fiesta de fin de año – comentó guiñándole un ojo.
Levi chasqueo la lengua un tanto divertido. Conversó con Samy hasta que se dio cuenta de que era hora de volver a casa, o de buscar a Petra en su caso, así que tomo sus cosas y junto con su compañera abandonó el edificio.
-¿consideras una buena noche para ir de tragos o lo dejamos para otro momento?- pregunto Samy un poco dudosa.
-quizás en otro momento además de que no le avisamos al resto-
Ella se mordió el labio inferior y Ackerman entendió la indirecta. Maldita sea estaba demasiado preocupado por su mujer para tontear con su compañera de trabajo, pero no podía negar que por un momento ese acto hizo que su corazón vaya un poquito más rápido de lo normal, molestándolo en algún punto. El sonido de la puerta principal del edificio interrumpió el silencio entre ellos, Erwin Smith abandonaba la oficina para dirigirse a su hogar. Hizo un gesto con la cabeza a modo de saludo recibiendo el mismo gesto por parte de Levi y una sonrisa por parte de Samy.
-Levi- lo llamó Erwin con su característica voz gruesa –quisiera hablar contigo-
Ackerman imaginó que era sobre lo sucedido en la tarde y pensó en disculparse, en parte, por si actitud. Saludo a samy, quien lo saludo con un beso en la mejilla, sorprendiéndolo a los dos, y se fue en dirección a Erwin quién se dirigía al estacionamiento.
-sobre lo hoy Erwin- comenzó Levi.
-Por si quieres saber, Petra está con Hange-
El rostro de Levi se llenó de sorpresa -¿Cómo sabes?- pregunto pausadamente.
-Hange nunca te lo diría, Petra se lo pidió. Encontré a Moblit en la tienda ayer por la noche y se le escapó de la boca-
Levi rio irónico. Moblit no era mal tipo, y le parecía increíble que hubiera alguien que amara y soportara a Hange, pero a veces podía llegar a ser muy torpe. Levi saludó a Erwin quién no esperó agradecimientos por parte de Levi, lo conocía, sabía cómo era su jefe, por su parte Levi encendió el motor de su auto y emprendió camino hacia la casa de Zoe.
Cuando Petra oyó el timbre abandonó la cocina por un momento para ir a atender la puerta. Olvidó las altas horas de la noche y no pausó a meditar si era hora de abrir la puerta a un extraño o solo preguntarle por su identidad por el comunicador del timbre. En cuanto vio el rostro de la persona al otro lado se petrificó por la sorpresa.
En el momento que Levi vio su hermoso cabello dorado y sus ojos celestes llenos de sorpresa y preocupación olvidó, casi completamente, todo su enojo. Sin pensarlo arrebató un beso de los labios de su esposa pero ella forcejeo para apartarlo sin éxito alguno; a pesar de su cuerpo, un poco menudo a comparación del cuerpo promedio de los hombres de su edad, Levi poseía fuerza casi sobre humana y un cuerpo trabajado. Notó como ella se iba rindiendo para aceptar que él profundizara el beso. Apretó su delicada mano con violencia agarrando el cabello de Levi, desaliñándolo un poco.
-Petra- a Levi le costaba hablar ya que se había quedado sin aliento- ¿me quieres explicar por qué demonios te fuiste?- notó la mirada molesta de ella.
-no tenías por qué besarme así- parecía indignada.
-soy tu esposo maldita sea-
-eso no te da el derecho a obligarme- ella mentía, lo sabía. Lo extrañaba exageradamente, extrañaba todo de su marido pero su orgullo no quería dar su brazo a torcer.
-no pareció que te obligaba-
-¿A qué viniste Levi?- Petra se preguntó como él había logrado ubicarla y se sintió traicionada por su amiga.
- a buscarte, nos vamos-
-¿disculpa?- Ral se cruzó de brazos.
-que nos vamos- contestó Levi pausadamente y de manera autoritaria - ¿dónde están tus cosas?- preguntó mientras comenzaba a entrar al hogar.
-vete Levi-
-No. Vienes conmigo Petra-
Su esposa comenzó a perder la inagotable paciencia que la caracterizaba –no quiero irme contigo, me quedo aquí así que vete por favor-
-¿Qué demonios te pasa para comportarte de manera tan infantil?-
-¡¿Qué demonios me pasa, estás preguntándome realmente que me pasa?!- Petra estalló enojada -¡Coqueteas con tu colega y justificas tu acción y me preguntas que me pasa!-
-¡Deja esa estupidez Petra!-
-¡y lo sigues negando hasta ahora! ¡Maldición Levi vete! Estoy harta de pelear, cansada de ser relegada por tu trabajo, cansada de tu orgullo. No voy a tolerar que mires a otras mujeres y quedarme callada ¡estoy cansada de este matrimonio!- intentó contener las lágrimas a causa de la rabia. Maldita sea, no podía creer que Levi siguiera negando sus acciones e hiciera como si nada pasara – ¡No soy tu maldita muñeca ni tu estúpida sirvienta!-
Su esposo la tomó por su brazo y por un momento ella se asustó. Sabía del temperamento de él y de su fuerza, y lo comprobaba por el dolor que le estaba proporcionando en su ante brazo, vio los ojos de Levi llenos de furia y se preparó mentalmente.
-No sabía que te disgustaba tanto estar conmigo- Levi escupió las palabras casi mascullándolas. Notó la mirada atemorizada de Petra y aflojó su agarre, lo que menos quería en estos momentos es que ella pensara que él la golpearía, un pensamiento completamente erróneo.
-oi Levi- observó a Hange que se asomaba al cuarto -¿Qué es lo que haces?- Zoe lo miraba molesta.
Él soltó a su esposa -¿Qué mierda quieres cuatro ojos?-
-lo que quiero es que te comportes decentemente y dejes de hacer tanto escándalo. Te recuerdo que es mi casa y que puedo llamar a las autoridades, no sin antes darte un buen puñetazo-
Maldita sea, pensó. Lo único que faltaba era un escándalo mediático donde lo acusaran de disturbios y posible violencia de género. Nunca se le cruzaría por la mente hacerle algún tipo de daño a su esposa. Observó a Petra que lo seguía mirando de manera molesta y a la vez triste, sin ningún rastro de temor en la mirada –Solo quiero que vuelvas a casa, Petra- se tragó su orgullo al decir esas palabras y bajo su guardia sin importar que haya un tercero observando la escena.
Petra dudó un momento. Pocas veces había visto a Levi mostrar un poco de vulnerabilidad, algo que hizo tastabillar su voluntad y decisión. Y luego vino el nombre de su compañera de trabajo, lo que le dio fuerzas para seguir firme. Quizás estaba siendo un poco dura, quizás exageraba pero no iba a dejar que Levi le faltara el respeto ni tampoco se sentía con deseos de pelear con la postura inamovible de su marido. Tomó la mano de él encerrándola con las suyas, vio como Levi la miraba intensamente y pudo ver un poco de súplica en su mirada. Inspiró profundamente y se separó.
-vete Levi, por favor- le dijo ella bajando la mirada mientras cerraba la puerta de la casa de Hange dejando a su marido al otro lado.
