¡Hola! Perdón por el copypaste de wattpad pero no estoy en casa y encima estoy subiendo desfe la aplicación de celular de fanfiction (así que les pido disculpas si hay errores en el formato o se ve feo, todavía no aprendo a usar fanfiction desde el celular).

Les agradezco por seguir esta historia.

Amo sus comentarios, me llenan el alma, me encantan. En serio agradezco por darle una oportunidad a mi historia ¡las atesoro! ahora si, las dejo leer.

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I got the eye of the tiger, a fighter

Dancing through the fire

'Cause I am the champion, and you're gonna hear me roar

Louder, louder than a lion

'Cause I am a champion, and you're gonna hear me roar!

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-¿estás bien Petra?- Hange se acercaba a la mesa con una taza de chocolate caliente.

Petra lo recibió con una sonrisa un tanto apagada y le dio un sorbo a su taza. Dejo que el sabor del chocolate le proporcionara cierto placer mientras lo saboreaba, era como un relajante pero mucho más saludable y delicioso. Su amiga la observaba paciente, dándole su tiempo para procesar lo sucedido.

-¿no dirás nada?- le preguntó la rubia mientras hacía garabatos en la taza fijando su vista en ésta.

-no tengo nada nuevo que decirte, solo que tu esposo es un imbécil-

Petra lanzó una risilla sarcástica y melancólica y Hange la abrazo.

-yo creo que deberían dejar que la situación tenga un respiro, ya sabes que entre oxígeno para que no se ahoguen entre los dos. Lo conozco Petra, es un imbécil pero realmente te ama solo que debe vencer su maldito orgullo-

Sus hermosos ojos celestes comenzaron a molestarle a causa de las lágrimas que comenzaba a reprimir. Sentía un gran peso sobre su espalda, un peso que había llevado en dos de sus cuatro años casada con Levi Ackerman. Había intentado fingir que no pasaba nada, que una brecha comenzaba abrirse cada vez más entre ellos pero no tuvo éxito. Se refugió en vicios, como el cigarrillo algo que ella siempre odio y sin embargo el saber que la mataba lentamente le daba cierto placer, como si le diera la oportunidad a su cuerpo el experimentar lo que sentía su alma, puso su mejor sonrisa y aguantó situaciones y escenas de su esposo. Toleró ser relegada por el trabajo de Levi y cada vez más abandonada, hasta agotarse.

-creo que iré a dormir Hange, agradezco de todo corazón lo que haces por mí y siento molestarte-

-Petra, tú no molestas, si eres un sol- le sonrió Hange.

Ella se despidió y subió las escaleras hacia su habitación. Corrió el edredón y se introdujo en la cama aunque no concilió el sueño en toda la noche.

-mmmmmmmmm... ¡mmmmmmm!- exclama Hange mientras saboreaba un trozo de pastel de fruta mientras desayunaba con su amiga. Petra rio ante la reacción de la anfitriona aunque debía admitir que el pastel de la panadería de a dos calles de distancia estaba realmente delicioso -la verdad que es un placer empezar el día comiendo algo tan delicioso-

Ral estuvo de acuerdo con Zoe. Tomó lo que quedaba de café en su taza y se levantó de la mesa para ir al baño. Las mañanas de Petra Ral consistían en levantarse, lavarse el rostro con un gel de limpieza para luego humectar su piel con una crema hidratante. Antes de eso lavaba sus dientes el cual era el inicio de su rutina matutina, y una vez realizaba baja a desayunar. Era Ley en ella que luego del desayuno tuviera ganas de orinar, no podía con su caprichoso aparato urinario por lo que siempre interrumpía la charla con su amiga.

-Hange, planeo buscar trabajo-

Zoe la miro - asumo que todavía no planeas volver- notó la incomodidad y malentendido de Petra - oh no, no pienses que te estoy echando porque es todo lo contrario. Estoy de acuerdo y me entusiasma tu decisión, si quieres puedes ser mi secretaria, puedo hacer todo el papeleo para que mañana mismo...-

-No- la interrumpió Petra- quiero conseguir trabajo por mí misma sin embargo agradezco tu amabilidad Hange- le sonrió - si entro en algún puesto en tu empresa quiero que sea por mérito propio-

Hange le sonrió a modo de comprensión -entiendo, me parece correcto-

-si no te molesta saldré a repartir mi curriculum-

- ¿A qué aspiras?-

-sinceramente a lo que sea, aunque tengo experiencia como asistente y mesera. La razón por la que quiero trabajar es que quiero volver a la universidad para retomar mi carrera-

-¡eso es genial, cuentas con todo mi apoyo!-

-gracias Hange- su agradecimiento fue sincero.

-¿quieres el auto para ir en tu búsqueda de trabajo?-

-oh no, no te preocupes. Gracias amiga-

Se despidió de Hange y se abrigó para salir. El invierno había comenzado y de una manera muy cruda, al salir una pequeña nevada la sorprendió al igual que la cantidad de nieve en el suelo. Inmediatamente recordó a su esposo quién prefería el frío por sobre el calor, su argumento era que con el frío no sudabas, y su esposo odiaba oler mal o tan siquiera sentirse sucio por dos minutos. Su nariz enrojeció y se cubrió con sus manos, calentándose con su aliento mientras emprendía su camino. Recorrió toda la ciudad, recordó lo que era viajar en el subterráneo apretada de gente en las horas picos, cuidándose de los hombres que aprovechaban el poco espacio para aprovecharse de las mujeres. La ventaja de viajar apretada era el calor humano, el cual era beneficioso en invierno. Los copos de nieve, pequeños, mojaban su gorro de lana y la ciudad se teñía de blanco proporcionándole un paisaje bellísimo del crudo invierno. Sus botas se perdían 2 centímetros en la nieve y pensó en apurarse por si el temporal empeoraba. Para cuando terminó con el asunto de buscar trabajo ya era mediodía, inconscientemente había dejado la empresa de Hange para lo último. Respiró hondo y empujo la gran puerta de vidrio entrando en el edificio. Habló con la recepcionista del hall, comentándole las intenciones que tenía en la empresa y la mujer recibió el curriculum de Ral, luego le pregunto a la empleada si el café era abierto al público, y al recibir un sí como respuesta, siguió por el pasillo hacia el fondo. El café de la empresa quedaba en la parte trasera de la empresa, con la increíble vista del hermoso jardín de ésta. Amplio, sofisticado pero a la vez sencillo daba la sensación de comodidad y confort que cualquier empleado necesitaba a la hora de darse un descanso. Se sentó en una de las mesas y observó la carta. No le mencionó a Hange que estaba en el establecimiento ya que sentía que se aprovechaba de su amistad, así que secretamente rogaba no encontrarla, y si lo hacía se sentiría tranquila que era algo que debía pasar.

-buenos días señorita ¿ya sabe lo que desea pedir?-

La mesera la volvió a la realidad -buenos días- le sonrió cálidamente -quisiera el menú del día-

La jovencita anotó el pedido en una libreta de mano y sonriendo le anuncio que en una media hora su pedido estaría listo. Ral mató el tiempo observando cosas en su celular mientras esperaba la comida. Una vez que llegó el pedido y habiendo terminado el almuerzo pagó la cuenta, dio propina a la simpática jovencita y tomó sus cosas para volver al hogar de su amiga. Cuando recién había salido del edificio su teléfono sonó con una llamada entrante de un número desconocido

-buenos días ¿hablo con la señorita Petra Ral?-

-buenos días, si es correcto habla con ella-

-ohh, soy Belfort Joe, de recursos humanos de Zoe's la empresa de publicidad. Hoy nos llegó su curriculum y tenemos un puesto como moza en la cafetería de la empresa y quería preguntarle cuando estaría disponible para una entrevista-

-le parecerá gracioso pero estoy en la puerta, recién salgo de la cafetería ya que almorcé allí-

-ohh bueno si usted desea podemos tener la entrevista ahora-

-por mi está perfecto-

-está bien, suba al piso 3 y pregunte por mí, es la tercer oficina del ala derecha-

Petra agradeció y colgó la llamada para volver a entrar al lugar y subir al tercer piso. Al llegar se presentó con la secretaria y le comentó el motivo de su visita, la secretaria comunico a su superior de su presencia y la acompaño hasta la puerta de la oficina donde la anunció con Belfort. Éste estrechó su mano a modo de saludo y la invitó a sentarse, era un joven muy amable de apariencia y rasgos suaves, con una cabellera de un tono rubio pálido y ojos café.

-bienvenida señorita Ral, sé que es una entrevista repentina pero estamos necesitados de que el puesto sea cubierto debido a que en una semana nos hemos quedado sin dos de nuestras empleadas en el café. Le comento que estará a prueba un mes, el horario es de ocho horas diarias y un sueldo acorde a su puesto. Debo decirle que nuestra presidenta no escatima en gastos con respecto al sueldo de sus empleados. Si usted acepta comenzaría mañana-

Era verdad que era una entrevista repentina, algo que hizo pensar a Petra si su amiga no estaría involucrada en el asunto, algo que le preguntaría una vez llegara a su hogar. La joven aceptó la oferta, firmó el contrato y se despidió del empleado. Estando sola en el ascensor lanzo un pequeño chillido de felicidad debido a la nueva etapa que venía por delante en su vida, después de mucho tiempo volvería a ser independiente, se valdría por sí misma como solía hacerlo. Recordó cuando le comentó a Levi que le gustaría trabajar, algo en lo que él se negó rotundamente alegando que él se esforzaría por darle lo que necesitaba y alentándola a que se enfoque en sus estudios, pero debido a los problemas que enfrentaba su matrimonio y la depresión que apareció a raíz de éstos hicieron que Petra abandonara sus estudios universitarios y se refugiara en la soledad de su hogar. Pero ahora se sentía plena, feliz y en camino a sentirse realizada.

-¿Petra? ¿Petra Ral?-

Petra se dio vuelta en dirección a la voz masculina que la llamaba y su rostro se transformó por la alegría -¡Zeke Jaeger!-

Corrió hacia él para abrazarlo. Zeke Jaeger había sido su compañero y amigo de la secundaria, dejó de verlo cuando ambos tomaron rumbos separados al estudiar en diferentes universidades. En sus treinta igual que ella, Zeke era muy apuesto: con un metro ochenta y tres de altura, de pelo rubio tan pálido que parecía blanco y con una barba completa no muy tupida que resaltaba su atractividad. Sus ojos eran redondos y de color verde aceituna los cuales eran cubiertos por unas gafas circulares que le daban estilo, no había perdido su tonificado físico, observó Petra, su escultural cuerpo se podía notar por debajo de su traje.

Él correspondió al abrazo de su antigua amiga, que se había alzado de puntitas de pie, lo cual le pareció un poco adorable.

-¡Santo cielo Zeke, tanto tiempo!- comentó Petra emocionada.

Él rio igual de emocionado que ella - lo mismo digo-

-¿Qué te trae por aquí? ¿Cómo estás? No sabes cuánto me alegra verte- la sonrisa amplia de Petra no se borraba de su rostro.

-pues, trabajo aquí. De hecho soy socio de Hange-

-¿en serio? ¡Pero qué sorpresa!-

-¿y tú?-

-estaba buscando trabajo y acabo de entrevistarme con el empleado de recursos humanos y comenzaré mañana en la cafetería-

-wow, que sorpresa Ral. Quizás nos veamos más seguido-

-eso espero- comentó alegre ella.

Él miró su reloj para consultar la hora -dime que no almorzaste, aunque sé que es tarde, lo sé-

-lo lamento, si almorcé- comentó apenada.

-mhm- Zeke adoptó una postura pensativa - ¿Qué ambos hayamos almorzado nos impide pasar un ratito juntos para ponernos al día, que dices de un café?-

-excelente idea- confesó ella. Así que siguió a Zeke a su automóvil y se dirigieron al café más cercano de la ciudad.

La cafetería era de ensueño, más bien era una pastelería. Una muy conocida y cara, al entrar y sentarse Petra repasó mentalmente cuánto dinero llevaba en la billetera y que podría pedir sin excederse en gastos.

-conozco esa mirada Petra- le comentó Zeke sentado frente a ella y observándola mientras se perdía en si misma, pensando algo para ella -y no, no pagarás tu parte. Yo te invitaré-

-Zeke...-

-he dicho, mi adorable amiga, que pagaré yo-

Ella bufó un poco molesta, conocía a Jaeger y sabía que era terco, además de caballero así que optó por rendirse y aceptó el trato. Petra y Zeke eran compañeros de secundaria, él era el popular lanzador del equipo de béisbol del colegio y el rey de la secundaria. A pesar de su popularidad Jaeger no se aprovechaba de ella ejerciendo poder sobre otros, más bien no toleraba las estupideces adolescentes de querer humillar a los demás, y cuando descubría que alguno del equipo se aprovechaba de su fuerza o posición él mismo se encargaba del asunto. Conoció a Petra cuando ella juntaba firmas para la preservación de especies en extinción, ya que ella era una fuerte ambientalista, e inmediatamente se hicieron amigos. Petra admitía sentirse incómoda entre el grupo V.I.P, y muchas veces era despreciada ya sea por sus ideales proteccionistas o por las chicas que iban detrás de su amigo; sin embargo Zeke la hacía sentir a gusto a su lado, no remarcaba la ya establecida jerarquía escolar (ella a la altura de los nerds en la pirámide jerárquica de la escuela y su amigo posicionado en lo más alto como el rey popular) ni tampoco se burlaba de sus intereses por el medio ambiente, de hecho una que otra vez la acompaño a voluntariados como la limpieza de una plaza pública luego de un recital en donde no se habían molestado por limpiar el desorden ocasionado la noche anterior o las muchas protestas y actividades para la preservación de especies. Habían tenido una hermosa e inocente amistad, que fue menguando cuando tomaron caminos separados una vez que se graduaron, ella estudiando comunicación y él administración. A veces sus compañeros de clases los bromeaban diciéndoles que eran pareja o que había química entre ellos, algo que negaban rotundamente haciendo que a veces Zeke se molestara por ese tipo de comentarios.

Y luego de 14 años se volvían a reencontrar, algo que hizo muy feliz a Ral, recordando buenos viejos tiempos al verlo. Observó que él sacaba un cigarro y lo prendía, un vicio que ya tenía de la secundaria que, sin embargo, no consumía seguido debido a su desempeño como deportista.

"-¿por qué fumas Zeke? Sabes que eso te mata lentamente-

Se encontraban en el estacionamiento del estadio del colegio, hacía dos horas que el equipo de Jaeger había jugado obteniendo la victoria. Luego de celebrar el triunfo Zeke tenía la costumbre de volver al colegio con su amiga para pasar un momento de tranquilidad, algo que a ella no le gustaba mucho ya que infringían las leyes.

-lo sé pero es algo que no me importa mi querida y adorable Petra-

Ella se molestó y le arrancó el cigarro de la boca.

-¡oye!- Zeke tomó la mano que tenía su cigarro, molesto.

-si sabes que te mata ten un poquito de amor hacia ti mismo idiota- ella se soltó de su agarre y miró el tubo de tabaco recubierto con papel, miró a Zeke y acerco el cigarro a sus labios, dándole una bocanada. Cuando el humo ingreso en su cuerpo y llegó a sus pulmones tosió a modo de rechazo -¡esto sabe a estiércol! ¿Cómo puedes fumar algo así?- gritó indignada mientras intentaba recuperarse mientras oía a su amigo reír"

Ella lo imitó sacando un cigarro de la cartera e inclinándose hacia él para pedirle fuego. Zeke la miró sorprendido y luego arqueo una ceja

-¿fumas, tú, Petra Ral, fumas?-

Ella lo miró insistente y él se acercó para prender su cigarro.

-larga historia- respondió ella dándole una bocanada a su cigarrillo mentolado.

-soy todo oídos, me intriga saber por qué mi amiga, la cual me hostigaba por mi vicio, me acompaña en el camino de matarse lentamente, según ella, con el tabaco-

Ella miro hacia otro lado, evadiendo el pedido de su amigo albino -realmente me alegra habernos encontrado-

Él entendió la indirecta aunque quedó muy intrigado ante la resistencia de ella en contarle ciertas cosas - a mí también Petra, hace mucho, 14 años exactamente, que no nos vemos-

-lo sé- rio ella - ha pasado mucho tiempo-

-claro. Así que pongámonos al corriente, me enteré que eres la esposa de Ackerman- notó como ella se tensaba.

-así es-

-¿todo va bien?- preguntó un poco preocupado. Ella suspiró de manera pesada y él entendió la situación por completo -lamento si te incomodé Petra, no estás obligada a decirme nada-

Ral sonrió de manera triste -algún día, te contaré-

-todo a su tiempo mí querida amiga - le sonrió Zeke, haciendo que ella se relajara un poco más.

Luego del café y el pastel y las horas de charla poniéndose al corriente el joven rubio pagó la cuenta y se retiró de la cafetería con su amiga.

-gracias por el buen rato-

-un placer- le contestó Zeke - ¿deseas que te lleve?-

-oh no, voy para la casa de Hange y no queda muy lejos. El tiempo ha mejorado y me gustaría tomar una caminata-

-está bien, lo que la dama desee. Te dejo tranquila, espero que nos veamos pronto, en serio me agradó volver a verte-

-a mí también Zeke, es lindo volver a ver una vieja amistad-

Jaeger le dio un abrazo a modo de despedida.

Cuando Ackerman esperaba que el bendito semáforo pasara de rojo a verde vio una hermosa y corta cabellera rubia a los lejos que salía de la cafetería de la calle de enfrente. No iba sola, estaba acompañada de un hombre, algo que hizo que se le subiera la sangre a la cabeza. Cambio de planes y decidió seguir a su esposa, estacionó cerca de su ubicación mientras la veía que charlaba amenamente con su acompañante, quién le resultaba conocido pero no podía acordarse quién demonios era, y cuando vio como el rostro de Petra cobraba vida y su sonrisa iluminaba sus hermosas facciones se sintió dolido y enojado. Esa era la Petra de la que se había enamorado: la Petra alegre, risueña, feliz y radiante. Una Petra que hace mucho no veía en su mujer y que la volvía a encontrar pero esta vez sonriéndole a otro hombre. Su vista se nubló por la furia y la tristeza de apoderaba de su mente.