Capítulo XIV
Luego de pasar el resto de la semana tratando de recuperarme dentro de mi dormitorio, entre visitas de mis compañeros, lecturas, música y un banquete de deliciosas comidas que María osaba preparar para mí, por fin llegó el fin de semana y con ello mis enormes ganas de salir de allí a estirar las piernas, pero, pese a mis intentos de convencer a mi exagerado primo de que me encontraba mucho mejor, su incapacidad por dejar de ser el chico protector y preocupado de siempre, terminó por envolvernos en una gran discusión de la cual, siendo sincera, no estaba tan segura de poder ganar.
- ¡Pero Neji, ya estoy mejor! - le dije rabiosa, tratando de no tambalearme como un siervo recién nacido mientras caminaba de nuevo a la cama.
Era en cierta parte verdad lo que decía, pero mi cuerpo traicionero no había dejado de sentirse agotado a lo largo de los días debido a los medicamentos, y eso, para mi mala suerte, era algo que se notaba a leguas.
- Hinata… - me dijo con aire de impaciencia - Esto aquí no está en discusión. Te quedarás en la habitación e intentarás descansar un poco más, seguirás el tratamiento al pie de la letra y eso será todo ¿entiendes? No volverás a salir de aquí hasta que cumplas con lo que prometiste. Ya ha sido suficiente con todo lo que ha pasado. No es justo ahora que me porfíes esto.
Sus palabras, pronunciadas casi como un padre molesto y terco que no admite que nadie le lleve la contraria, me hicieron fruncir el ceño.
Observé como su mirada arremetía contra mí antes de desviarla hacia la bandeja del almuerzo, ahora vacía, que descansaba sobre la mesita de noche. No tardó en tomarla y luego me dio la espalda, dando a entender que la discusión había finalizado. Eso me cabreó aún más.
- pero, Neji… - traté de continuar, no obstante, se volvió a mirarme y tuve que contenerme. Sus facciones estaban serenas pero bastante serias. Como él mismo dijo, no admitían discusión.
- La enfermera te ha dicho diez días de reposo y tú apenas llevas cuatro. No me arriesgaré a que algo salga mal porque quieres romper las estúpidas reglas y termines de nuevo en la enfermería ¿entiendes? Ya bastante te ha pasado porque no estuve ahí para ti, así que no insistas. Por favor…
Por la forma en que su tono se elevó y se mantuvo molesto y algo titubeante, pude darme cuenta que la culpa por no protegerme de Shion y de sus esquizofrénicos ataques, lo tenía calado hasta el fondo.
Era bastante obvio que se sentía culpable por lo que había pasado, y en ese momento, no pude evitar sentirme mal por hacer que algo que estuvo fuera del dominio de alguien, lo hiciera sentir de ese modo.
No había sido su culpa, ni la mía, ni la de nadie. Shion actuó de una forma errada cuando me atacó y él, no tenía por qué martirizarse por eso.
Mi corazón dio un vuelco rápido sobre su sitio.
- Neji… - con esfuerzo, traté de levantarme e ir hacia él. Quería demostrarle que me sentía mucho mejor, pero mi estúpido cuerpo se dio la tarea de no ayudarme con ello. Todavía mis pasos no eran del todo seguros y, por más que deseaba caminar erguida y sin tambalearme, no lo logré.
Neji terminó por alcanzarme en tres zancadas.
Una vez entre sus brazos, su mirada de inmediato recayó sobre los magullones tintados de morado y verde alrededor de mi clavícula y pecho.
Toda la boca de mi estómago se encogió al tiempo que observaba la culpabilidad envolver sus retinas.
En el fondo, fui capaz de insultar a Shion. No tanto por lo que me había hecho a mí, sino que gracias a su locura, era Neji y las personas que más me importaban, quienes estaban sufriendo las consecuencias.
- no fue tu culpa ¿de acuerdo? - le dije, mientras enroscaba mis manos alrededor de su pecho. Él terminó por soltar la bandeja sobre la cama y devolverme el apretón- esa chica se volvió loca, tú no eres responsable de nada.
- soy responsable de tu bienestar bajo cualquier circunstancia, Hinata, pero eso no fue suficiente. De igual forma no pude evitar que algo malo te pasara.
- nadie pudo hacerlo - insistí - ni yo misma. ¿Cómo crees que me siento al saber que no pude siquiera defenderme de sus ataques? - levanté la mirada para observarlo mejor pero su vista no contactó directamente conmigo.
La lejanía y la decepción seguían viéndose muy marcadas en su semblante.
- fue sorpresivo para todos, Neji - continué, tratando de hacerlo entrar en razón - nadie esperaba que ella hiciera algo parecido. Nos tomó desprevenidos.
- lo sé - dijo, cerrando los ojos y envolviéndome en un cariñoso abrazo - pero eso no evita que me sienta mal por no haber estado allí para ti - hizo una pausa, se separó y me ayudó a volver a la cama.
Cuando estuve recostada, recargó sus labios en mi frente como acto de despedida.
- por esa razón deseo que cumplas con lo acordado. Batallé mucho con la directiva para traerte hasta aquí, por tu comodidad. Así que por favor, solo trata de relajarte unos días más. Los calmantes te tienen adormecida. Y no me perdonaría si algo malo vuelve a ocurrirte por nuestra irresponsabilidad. ¿Puedes siquiera intentarlo? ¿Por mí?
A pesar de todavía no estar de acuerdo con esa parte del trato, terminé aceptando quedarme dentro de la habitación por lo que restaba del reposo debido a la insistencia de Neji y del grupo de chicas que vino a visitarme poco después.
Era una completa locura pensar en permanecer allí por seis días seguidos, pero las constantes visitas y las interminables horas de sueños que tenía gracias al medicamento, me hicieron no pensar tanto en el encierro y acabé cumpliendo con lo acordado antes de siquiera darme cuenta.
Los días pasaron, y en un abrir y cerrar de ojos ya me encontraba asistiendo de nuevo a clases.
Recuerdo que ese preciso día, era viernes por la mañana e iba caminando directo al salón de música acompañada de Tenten.
Nada había cambiado desde mi ausencia, y más allá de los chismes y habladurías, las personas seguían siendo y comportándose de la misma forma. No me habían molestado hasta el momento con preguntas o indiscreciones y eso, debo admitir, fue un completo alivio para mí.
- Neji me ha dicho que le pediste no decirle nada a tu mamá del incidente con Shion ¿es verdad? - Como casi siempre, la pregunta de Tenten vino acompañada de una mueca familiar que involucraba fruncir el ceño, levantar una ceja y morderse el labio con sutileza.
Asentí mientras empujaba con ambas manos, la puerta del aula. El bullicio del pasillo quedó silenciado apenas ésta se cerró tras nosotras.
La miré de soslayo.
- quise evitar un problema mayor, Tenten - traté de explicarle - Si Hiromi se entera que me han hecho algo aquí, créeme, no va a terminar bien para nadie de la directiva, mucho menos para Shion. Suele exagerar mucho cuando se trata de cosas así.
- no creo que tomarse a pecho tu agresión y hacer algo al respecto sea una exageración, Hinata. Eres su hija y fuiste agredida por una compañera sin haber algún motivo racional de por medio. Deberían tomar cartas en el asunto y hacer algo.
- ya lo hicieron - le recordé, tomando asiento en el suelo cerca del hermoso piano que tanto extrañaba tocar. Ella se colocó justo al frente. Presentí que sólo para llamar mi atención.
- Dos semanas de inhabilitación escolar no es mucho, Hinata. Shion se merece al menos una expulsión por lo que hizo.
Mis ojos la miraron de inmediato.
- ¿Una expulsión? - pregunté un pelín sorprendida. No creía que esa fuera una posibilidad bajo aquellas circunstancias- ¿no crees que es algo exagerado incluso para ella?
Una vez esa pregunta salió de mi boca, lamenté el hecho de haberla dicho. La mirada de Tenten se volvió casi fulminante.
- ¡por supuesto que no, Hinata! ¿En qué piensas? - me regañó - hacer lo que hizo fue una falta muy grave. ¡No puedes defenderla de ese modo cuando se atrevió a cometer una agresión de esa magnitud contra ti!
Una presión en mi pecho se hizo presente.
- No la estoy defendiendo, Tenten - enfaticé con la mandíbula apretada, para dejarle muy claro que realmente no lo hacía - pero siendo del todo honesta contigo, no creo justo que la priven de la educación por este problema. Al menos, no de manera permanente - su cara de incredulidad me hizo hacer una mueca - Sé que es difícil de entender y lo siento, pero yo sólo quiero no volver a tener algún inconveniente con ella, Tenten. Eso es todo - sin siquiera darme cuenta, tomé entre mis manos unas hebras de hilo rojo que sobresalían del cojín que yacía bajo mi trasero, y comencé a anudarlo alrededor de mi dedo índice tratando de disminuir mi ansiedad.
Luego de unos segundos, volví la vista hacia esas cuencas chocolates que todavía seguían atentas a mis movimientos.
- lo sé, lo sé… Debes pensar que estoy loca y puede que de alguna manera tengas razón, Tenten, pero no quiero ser la causante de un desastre con mayor repercusión gracias a mis decisiones. Si Shion se mantiene lo más alejada posible de mí, podré dejar pasar el hecho de que se quede. Y eso bastará, al menos por ahora.
Tras lo dicho, un breve silencio lleno de tensión nos envolvió. Y en el transcurso, varios de nuestros compañeros comenzaron a incorporarse a la clase, incluyendo a un sonriente Yahiko que venía acompañado de su inseparable grupo de amigos. La chica amargada que nunca sonreía llamada Konan, y el pelirrojo callado y distante de nombre Nagato.
Los miré por algunos segundos antes de que Tenten me distrajera de nuevo con la conversación.
- no puedo creer que digas eso - su tono de voz claramente irritado, me hizo volcar la vista hacia ella. Estaba viéndome con atención y tenía un gesto desagradable en su rostro que acompañaba con éxito, el resentimiento en sus palabras.
- ¿el qué?
- eso. Que no te importa si Shion recibe consecuencias gracias a su maldito comportamiento neurótico. ¿Recuerdas cuánto tiempo estuviste en la habitación sin poder salir gracias a los dolores que sentías y a la incapacidad que tenías de poder estar de pie sin sentirte mareada? - hizo una pausa y sus ojos se volvieron más acusativos - diez estúpidos días - respondió ella misma, casi como si yo no lo recordara - en serio, Hinata, eres una excelente persona, pero tampoco puedes tener esa actitud hacia alguien que claramente tiene algo contra ti.
No supe qué responderle al momento. Tenía motivos para estar en desacuerdo con mi decisión y lo entendía, pero yo tenía motivos mayores para tomarla.
No podía involucrar a Hiromi en esto. No conocía los límites ante ciertas situaciones y ésta, desagradablemente, era una de ellas.
Prefería mil veces dejar las cosas como estaban, antes de echar gasolina a una pequeña llama que casi se extinguía. Además, ningún castigo, ni siquiera una expulsión permanente de la institución, quitaría los diez días que me tomó recuperarme del incidente, tampoco borraría lo que me hizo esa chica, así que… ¿para qué darle más larga a un problema que fácilmente se podía ignorar?
Solté un suspiro lleno de reconforte antes de responderle.
- no hago esto para hacerte enojar, Tenten. Ni a ti, ni a Neji, ni a nadie - le dije sincera, antes de mirarla con suavidad.
- lo sé - respondió igual de molesta.
- ¿entonces por qué aun así te enojas tanto? - le pregunté, sin saber que más decir. Neji también se había cabreado conmigo cuando le dije que no le avisara a Hiromi, ¿y ahora también ella?
No entendía del todo que andaba mal con mi decisión. ¿Tan difícil era entender que deseaba evitar más problemas?
- me enojo porque la intención de esa maldita psicópata era hacerte realmente un daño grave, Hinata, y que digas que no te importa, me fastidia - soltó un suspiro para tratar de calmarse y volvió a observarme con atención. Su tono de voz esta vez lejos de parecer rabioso, se volvió casi preocupado.
- Tú sabes bien que esto no fue sólo una estúpida pelea infantil, Hinata. Ella te golpeó con mucha fuerza y causó fuertes lesiones en tu cuerpo que todavía están por sanar. ¡Mira tú cuello! Tienes todavía sus marcas impresas en la piel. ¿Acaso piensas que no fue lo suficientemente dura contigo? ¿No crees que lo que te hizo fue motivo suficiente para una consecuencia igual de grave?
Vi por el rabillo del ojo como la sonrisa coqueta y contagiosa de Yahiko se alzaba desde la entrada al igual que su mano, y no me quedó otro remedio que devolverle el saludo.
Tenten seguía echando humo por las orejas y eso, unido a la mirada fruncida y distante de la chica de ojos color miel que acompañaba a Yahiko, me dieron ganas de volver a la habitación y encerrarme por lo que restaba del mes.
- Estás exagerando las cosas… - comencé con calma, pero al parecer, tampoco le agradó para nada esta nueva frase.
No me dejó terminar.
- ¡No me vengas con esa mierda, Hinata! Tanto Neji como yo somos conscientes de lo mal que la pasaste estos diez días gracias a ella. Así que no intentes hacerme cambiar de opinión, porque no lo lograrás. ¡Y no me mires así! que no estoy exagerando nada - concluyó, antes de sentarse derecha y desviar la mirada hacia un lateral.
La verdad y la preocupación junto con la molestia que desbordaban sus palabras, me hicieron pensar que tal vez sí estaba siendo algo ilusa y demasiado pasiva al respecto, pero no tenía otra opción. Involucrar a mi madre en esa situación sólo empeoraría las cosas. Con lo errática que era, me asustaba el hecho de ver no sólo a Shion implicada en un problema más serio, sino a la directiva y al resto de la institución.
Esto no era cobardía o debilidad hacia la rubia que me agredió, era tener precaución y querer evitar un embrollo aún mayor.
¿Por qué no lograban comprenderme?
- oye - la llamé entonces, antes de acercarme a ella y abrazarla. Casi podía sentir el calor de sus mejillas perforando la gruesa chaqueta negra del uniforme.
Todavía seguía muy molesta conmigo por mi decisión y eso, aunque suene extraño decirlo, me enterneció aún más. Sus acciones sólo demostraban que le importaba mi bienestar. Y para mí, era más que gratificante saberlo.
- gracias Tenten pero de verdad, estoy bien, y creo que lo más sensato ahora es dejar las cosas como están. Por el bien de todos - me miró cuando la solté y abrió la boca para agregar algo pero la interrumpí, decidida a no darle más vueltas a ese asunto - Shion pagará lo que tenga que pagar y nosotros no haremos nada contra eso. No permitiremos que esto se vuelva un círculo vicioso ¿de acuerdo? Yo estoy recuperada, y eso es lo que me importa.
- pero Hinata… - el comienzo de su insistencia se vio interrumpida por la llegada de otros compañeros seguido a su vez de los profesores y, antes de que ella pudiera continuar con lo mismo, ellos dieron inicio a la clase.
En el fondo, no pude estar más agradecida.
Dos horas después al finalizar con la charla, ya estaba al tanto de todo. Las audiciones serían dentro de dos semanas y se llevarían a cabo el viernes respectivo en el aula de clases. Lo cual me dejaba con muy poco tiempo para ensayar y me hacía revolotear los nervios por doquier.
- hoy tenemos natación luego del almuerzo. ¿Recuerdas que te dije que la profesora por fin daría clases?
Asentí al tiempo que tomaba una charola y avanzaba para seguir la fila de la comida. María estaba repartiendo como siempre el alimento y me emocioné mucho al verla.
- sí, lo recuerdo.
- ¿tienes el uniforme?
Volví a asentir y recordé que Karin me lo había llevado aquél martes por la tarde cuando la encontré infraganti en mi dormitorio.
- Sí, pero lo he dejado en la habitación. ¿A qué hora tenemos que estar allá?
- a la una y media.
- entonces tengo tiempo de buscarlo - le dije con una sonrisa al tiempo que me volteaba hacia María - Arroz, pollo y ensalada, por favor.
- enseguida cariño - me dijo con amabilidad, mientras llenaba mi bandeja con lo pedido - ¿te has sentido mejor últimamente? - preguntó entonces, colocando una malteada de chocolate encima de la charola de aluminio sin que yo tuviera que pedírsela. Le sonreí en agradecimiento. A medida que pasaba el tiempo, ella iba conociéndome mejor.
- sí, todo ha ido mejorando, María. Gracias.
- me alegra mucho escucharlo, cielo. No olvides colocarte la pomada que te di todas las noches ¿sí? - y se fijó en la piel descubierta de mi cuello. De inmediato y por instinto, me llevé una mano al lugar que señalaba para tratar de cubrirlo, pero fue demasiado tarde. - han mejorado bastante desde la última vez que las vi, pero siguen viéndose muy marcadas.
Cuando finalizó con su discurso de hermosa abuela preocupada, me encogí.
Odiaba el hecho de darles un motivo a todos para que se preocuparan por mí, y odiaba aún más, el tener esas heridas tan predispuestas al público en general. No hacían más que incomodarme y darme un recordatorio diario de lo idiota que había sido por permitir que esa rubia oxigenada, me agrediera de ese modo.
Carraspeé un poco y le sonreí.
- no te preocupes, siempre lo hago antes de acostarme. Además, Tenten no me deja en paz si llego a olvidarlo. Se ha tomado muy en serio la tarea que le encomendaste - mis palabras, llenas de humor y juguetería, logró el efecto deseado. La castaña a mis espaldas sonrió hacia la anciana y ésta, le agradeció con la mirada.
- tú tranquila, María. Que esta jovencita aquí presente estará muy bien cuidada - le guiñó un ojo y las tres sonreímos.
Tras llenar la bandeja de Tenten y prometerle que pronto vendría a molestarla para charlar un rato, seguimos de largo hasta dar con una de las pocas mesas disponibles. Tanto Sakura como Ino no nos acompañaron ese día porque debían solucionar un inconveniente que se les presentó en el taller de pintura y eso, nos mantuvo algo sosas y aburridas.
Bueno, por lo menos así fue hasta que Tenten dijo:
- ¿Sabes? Los chicos del grupo han estado planeando desde hace al menos una semana, un viaje a la isla Tanaki el próximo viernes. Me dijeron que te avisara apenas diera contigo, pero entre tantas cosas se me había olvidado por completo decírtelo. Disculpa - su mueca, acompañada de esa repentina y no esperada información, casi hizo que me atragantara.
El tenedor en mi mano se detuvo de camino a mi boca.
- ¿ir de viaje? ¿Tan pronto? - La miré algo confusa.
Hiromi siempre enloquecía cuando se trataba de viajar sin ellos, y no estaba convencida que a casi cuatro meses de mi partida, las cosas hubiesen cambiado tanto.
Era bastante obvio, al menos para Neji y para mí, que salir de la institución se volvería un problema realmente difícil de solucionar. Por supuesto que no me dejarían, ¿a quién se le habría ocurrido invitarme?
La miré esperando que retirara lo dicho pero no sucedió.
- sí, mientras mantenías el reposo. Hemos estado de acuerdo en marcharnos para esa fecha. Realmente la idea principal era viajar este fin de semana, pero Naruto debe irse de viaje y no era del todo seguro que pudiera acompañarnos. Así que lo hemos suspendido - Escuchar el nombre del rubio sólo aumentó el nerviosismo yaciente en mí. Lo había visto un par de veces cuando los chicos iban a visitarme a mi habitación, pero eso era todo.
- ¿Él también irá? - la pregunta salió de mi gran bocota antes de siquiera poder detenerla.
De inmediato me arrepentí.
Los ojos castaños de la chica frente a mí se volvieron sospechosos. Una sonrisa burlesca bañó sus labios y sus facciones, en una cuestión de segundos, pasaron de estar sosegadas a parecer casi altivas.
Tomó un gran camarón bañado en salsa antes de responderme.
- por supuesto que irá - me dijo sin dejar de verme, para luego darle un sorbido a su bebida - es él quien ha organizado todo. Y me pidió, específicamente, que intentara convencerte.
Silencio repentino.
Sentí como mi rostro enrojecía sin poder evitarlo.
No sé por qué conocer esa información me desconcertó tanto. El cosquilleo característico que se formaba en mi estómago cada vez que lo recordaba a centímetros de mi rostro, apareció en ese preciso instante.
- ¿sucede algo malo? - la curiosa voz de Tenten me hizo volver a la realidad.
Tragué en seco e hice un vago intento de prestarle atención al plato que tenía frente a mí. Desviar mis ojos de su penetrante mirada sólo me hizo ver más sospechosa.
Todavía no le contaba que había besado al rubio y mientras más tiempo pasaba, peor me sentía.
Además, mis mejillas color carmín tras la sola mención del Uzumaki, me dejaban en una peor posición.
- no, no sucede nada. Es sólo que no me lo esperaba, es todo.
- ¿qué no te esperabas?, ¿qué te dijera lo del viaje o informarte que Naruto también irá?
Pasaron algunos segundos antes de responderle.
- las dos cosas - al final, fui completamente sincera con ella.
- pero creí que habían resuelto sus problemas. ¿No fue así?
Esa pregunta me hizo pensar en el beso de nuevo. Solté el tenedor sobre el plato y me cubrí el rostro. ¿Había llegado la hora de confesar lo que había pasado entre nosotros?
Mi nerviosismo aumentó.
- sí, lo fue. Logramos hablar y aclarar algunas cosas pero… - me quedé callada, la niñita cobarde y penosa en mi interior decidió entrometerse.
- pero ¿Qué? - enfatizó Tenten, quien ahora tenía la mirada curiosa y estaba a la espera de mi respuesta.
- Tenten - le dije, viéndola directamente a los ojos - creo que la cagué - y con esas palabras, cualquier plan que tenía para evitar contar lo que había sucedido entre nosotros, se fue al demonio.
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- ¡Hey Dobe! ¿Vendrás con nosotros a la habitación de Shino? tendremos reunión sobre el juego de la próxima semana y quiere hablar con todo el equipo - Sasuke, medio vestido y todavía con la toalla alrededor del cuello, se detuvo en la salida del vestidor y me miró al tiempo que secaba el agua que destilaba de su cabello.
Lo miré, alcé los googles que sostenía en su dirección y cerré el casillero. Además de eso, no hizo falta que dijera nada. Entendió el mensaje de inmediato.
- bien, ya te contaré de qué van las cosas. Trata de no ahogarte - y luego de eso, se marchó, dejándome completamente solo.
Terminé de colocarme el bañador, me enfundé el gorro de nado y ajusté los googles a mí cabeza.
Desde que había terminado la clase de natación de las chicas, no había dejado de pensar en lo mucho que necesitaba retomar el entrenamiento para ayudarme a despejar la mente, sobre todo luego de ver a la Hyuga en ese ajustado bañador color negro que no hacía más que resaltar cada curva de su cuerpo.
Había estado intentando mantenerme alejado de ella luego de todo lo que había pasado entre nosotros, pero las ganas de estar a su lado no se habían ido por nada del mundo. Esa chica lograba hacerme perder el control y con sinceridad, no sabía qué otra cosa inventar para remediar lo idiota que había sido luego de besarla.
Estaba perdido. Estúpidamente perdido.
Salí del vestidor y fui directo a sumergirme en la cálida temperatura del agua. Desde que la Hyuga había entrado a mi cabeza, la piscina era el único lugar que lograba tranquilizarme lo suficiente. O bueno, así era hasta que volvía a toparme con ella y con esos enormes y hermosos ojos curiosos y altivos que me hacían cuestionar cada vez más donde había dejado mi cordura.
¿Qué demonios pasaba conmigo?
Esa pregunta, cada vez se alejaba más de tener una respuesta.
Justo cuando iba a mitad de camino a la piscina, un ruido bastante extraño llamó mi atención. Tres golpes secos y varios murmullos entrecortados se escucharon desde una de las puertas que conducía al vestidor. Me paré en seco.
Volqué la mirada y vi como tres chicas, totalmente ajenas a mi presencia, corrían hacia la salida como alma que lleva el diablo.
- ¡Vamos muévete!, antes de que alguien nos vea - fue todo lo que alcancé a escuchar antes de perder sus figuras por el enorme pasillo que conducía a la salida.
De inmediato me quité el gorro y los anteojos de nado. Los dejé en el suelo y caminé hacia la puerta del vestidor que estaba a unos metros de distancia.
Todo estaba muy silencioso y por lo que notaba, no había nadie a la vista. La puerta permanecía cerrada y el pasillo, como casi siempre, iluminado por una escasa luz amarillenta.
¿De qué demonios escapaban esas chicas? Me pregunté, al tiempo que agarraba la perilla de la puerta del vestidor y giraba para abrirla. Y, justo cuanto lo hice, recibí un fuerte golpe en el medio del pecho que mi hizo tropezar con mis propios pies, perder el equilibrio y caer atontado hacia atrás.
Me golpeé la cabeza con el suelo y el peso muerto de algo, cayó encima de mí, sacando por el completo el aire acumulado en mis pulmones.
Me agarré la cabeza adolorido y maldecí por lo bajo. Estaba atontado.
Tardé en entender que estaba sucediendo pero, cuando lo hice, una extraña presión se adhirió a la boca de mi estómago, mis pupilas se dilataron y millones de corrientazos volaron por el medio de mi espalda dejándome totalmente inmovilizado.
La figura semidesnuda de la Hyuga estaba sobre mí, con la frente roja por el golpe y totalmente bañada en agua.
- ¿pero qué…? - las palabras quedaron atoradas en mi garganta justo cuando sus hermosas esferas perlas, se abrieron con sutileza y me miraron totalmente sorprendidas.
- ¿Hinata?
- ¿Naruto?
Preguntamos al unísono.
Tragué en seco y la miré, ella hizo lo mismo y, antes de poder reaccionar a lo que había pasado, un par de pasos y voces apabulladas se escucharon cerca de nosotros.
:D Hola! Como siempre un placer saludarlos de este lado del monitor. Primero que nada quiero disculparme por no haber subido un capítulo en tantos tantos taaaaantos meses, de verdad lo lamento mucho. Han pasado tantas cosas en mi vida que realmente no sabría por dónde comenzar. Todo se complicó por completo y se me hizo casi imposible dedicarme a escribir, de verdad lo siento mucho... Pero bueno, lo importante es que aquí estoy, viva gracias a dios y con ganas de seguir la historia. Y bueno, espero ustedes también sigan de ese lado queriendo leerla :)
Espero de corazón este capítulo les haya gustado. Prometo ponerme al corriente lo más pronto posible y subir más seguido. Espero hayan tenido un comienzo de año muy muy bueno y se encuentren muy muy bien.
¿Nos leemos en la próxima? Háganmelo saber mediante un review. Cuídense mucho.
SAYONARA
DLB
