Oh por favor, ni yo puedo creer que mi historia ya tiene ¡9 capítulos! y Yo que me decía que solo la haría de aproximadamente 4, 5 capítulos nomas; intentaré no alargar el drama. ¡Hola a todos/as! Primero que nada, quiero agradecerles a ustedes, mis lectores, porque sin ustedes mi historia no seguiría escribiéndose. Gracias por el apoyo que me han dado a lo largo de ésta, me da felicidad leer cada uno de sus comentarios y "teorizar" sobre el siguiente capítulo jaja (que a veces ni yo se que va a pasar).
He estado intentado mejorar mi redacción y narrativa, y estoy infinitamente agradecida a mi beta, porque si mi fic evoluciona para bien, es gracias a ella.
Bueno, ahora basta de palabrerías. Ha sido largo el capítulo de hoy, lo admito. Pero es que a veces se me vienen ideas nuevas y no quiero dejarlas pasar. Nuevamente, gracias por leerme y preparen los pañuelos, porque en las próximas actualizaciones comienza el "infierno" de Petra. Nos leemos luego :D
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Ackerman cerró la puerta tras de sí una vez dentro. Su enorme pent-house le daba la bienvenida y lo hacía sentir más solo que nunca: enorme, de dos plantas con ventanales que llegaban al techo, espacioso y moderno, elegante. Vacío. Levi era un experto tanto para manejar, ocultar o reprimir sus emociones, pero al entrar en la casa que por cuatro años había compartido con Petra sintió que las emociones lo consumían. La extrañaba, la anhelaba, la necesitaba. Su corazón se encogió al recordar su hermosa sonrisa que presencio en la tarde, aquella que iba dirigida hacia otro hombre. No hacia su esposo, no hacia Levi, no hacia él. Soltó un grito de frustración mientras arrojaba su saco, golpeó fuertemente la pared con su puño hasta que sus nudillos dolieron y sangraron. Y luego de mucho tiempo lloró, Levi Ackerman lloró de angustia mientras diferentes expresiones del rostro de su esposa inundaban su mente al mismo tiempo que él se dejaba caer al suelo, apoyando su espalda sobre la pared. Cuando despertó, se dio cuenta que era de mañana, comprendiendo que había llorado hasta quedarse dormido. Se sintió un imbécil, débil, estúpido e indefenso, odiaba que sus emociones tuvieran dominio sobre él, ya que acostumbraba tener el control sobre todo. Pero se trataba de Petra, de su esposa, de la mujer que amaba. Se incorporó lentamente para subir escaleras y darse un baño, observó su reflejo en el espejo: el pelo desaliñado, sus ojeras más profundas que el día anterior y su camisa hecha un desastre. Metió su cuerpo bajo la ducha, dejando que el agua caliente afloje la tensión de sus hombros, cerró sus ojos y metió su rostro bajo la lluvia de agua. La figura de su mujer en su cama, con los rayos del sol acariciando su piel cruzó por su mente haciendo que su cuerpo reaccionara, era un hombre después de todo y hacía dos semanas y media que no veía a su esposa. Sacudió su cabeza intentando disipar esos pensamientos, salió de la ducha, lavó sus dientes, se vistió y bajó a desayunar, comenzando la rutina de siempre: ver la bolsa de valores, consultar su agenda, prepararse mentalmente para el día de trabajo habitual. Levantó la mirada del plato, notando nuevamente la soledad en la que estaba actualmente. Miró la silla que tenía en frente, la silla que normalmente ocuparía Petra una vez servido el desayuno –que vale recalcar que no era el insulso tazón de avena y leche que estaba comiendo en ese momento- para comenzar una charla acerca del día que le esperaba a ambos. Realmente la extrañaba, ser sentimental no iba con Levi Ackerman pero al demonio ¡era su esposa! Merecía todo el sentimentalismo del mundo viniendo de su parte, entonces en ese momento, mientras su mirada recorría todo el pent-house, debido a que no había divisiones en el primer piso, se decidió a hacer todo lo que esté a su alcance para traer a Petra a su lado, por el momento continuaría la rutina de su día yendo a trabajar.
—Ackerman— su colega Erwin lo saludo al encontrarse en el ascensor de la empresa.
Levi asintió con la cabeza a modo de saludo —buenos días.
— ¿Has visto el valor de las bolsas esta mañana?
—Maldición, sí —Levi pensó que no necesitaba otro problema para añadir en su caótica situación—. De seguir así será bastante problemático.
—Mantengamos la calma, esperemos a ver en qué valores cierran esta tarde y si la situación sigue nos reuniremos para buscar alguna solución.
El presidente estuvo de acuerdo con su subordinado y, una vez abiertas las puertas, se despidió de éste para dirigirse a su despacho.
—Buenos días, Sr. Ackerman.
—Buenos días— contestó de la misma manera tosca que hacía siempre.
Notó un leve temblor en las manos de su secretaria, que le hizo recordar cómo se había comportado la última vez, haciéndolo sentir culpable por descargar su mal genio contra su persona. Carraspeo y se acercó al perchero para dejar su saco, sentándose en su escritorio una vez dejado la prenda de ropa colgada.
— ¿Le traigo una taza de café?—
—Por favor— contestó amablemente, dándole una leve sonrisa, algo que hizo relajar la postura rígida de ella, quién le devolvió el gesto.
Para cuando consultó la hora ya había anochecido, Levi se adentraba tanto en su trabajo que perdía la noción del tiempo algunas veces. Echó su cabeza hacia atrás, suspirando pesadamente. Se restregó la cara para despabilarse. Preparándose para dirigirse a su casa. Sin embargo, al momento del que había encendido el motor del auto, su móvil sonó con la llegada de un mensaje de texto de parte de su compañera Samy, quién emocionada le escribía que faltaban dos semanas para la fiesta de fin de año de la empresa. Samy. Se había olvidado completamente de ella en todo el día, desde la noche anterior, para ser más exactos. Petra y su trabajo mantenían su cabeza ocupada todo el día, era en lo único que podía pensar. Recordó la invitación de ella días atrás, algo que lo sorprendió, sobre todo en estos momentos tenso que atravesaba, confundiéndolo más por unos momentos.
Estaba cansado, tanto física como anímicamente, deseando solo llegar a casa para dormir y darle un poco de descanso a su mente.
Ya era mediodía cuando Petra observó su reloj de mano. Había comenzado a trabajar desde la mañana, obteniendo buenos comentarios por parte de sus jefes en su tercer día laboral. No hacía falta aclarar lo contenta que se sentía, algo que Hange notó al segundo día diciéndole que estaba sonriendo más seguido o que su rostro se veía más iluminado; comentarios que hicieron que las mejillas de Ral se tiñeran con un suave rojo. Su empleador le indicó que era su rato de descanso y ella obedeció colocando la bandeja plateada en la barra para entrar en la cocina por su almuerzo, saludó amablemente a la cocinera mientras ésta le entregaba un plato y se acomodó en una de las sillas de la sala en común de los empleados de la cafetería. Consultó su agenda en el celular mientras degustaba un sándwich, viendo la hora pasar. El tiempo en el trabajo se pasaban rápido, entrando a las ocho de la mañana y saliendo a las cinco de la tarde, cuando ya oscurecía debido al invierno que presentaba los días más cortos que el resto del año. Una vez llegada a la casa de su amiga se encontró con el novio de ésta en el living.
—Buenas noches, Moblit.
—Hola, Petra — le saludó éste dulcemente. — ¿Cómo ha ido tu día?
—Muy bien ¿y Hange?
—Se está terminando de preparar, perdona por robar a tu amiga esta noche.
La manera en que lo dijo hizo que ella se llenara de ternura. Hange salía con Moblit desde hace dos años. Era su secretario tiempo atrás, velando por su seguridad y la de la empresa, ya que su jefa era bastante peculiar. Siempre le había enternecido la manera en que la trataba, como si fuera alguien frágil y preciado que había que atesorar, algo que –pensó Petra- sorprendió y enterneció a su amiga también, acostumbrada a que la vieran y trataran como un bicho raro, sin oportunidad de mostrarse tal cual es, algo que Moblit vio y aceptó.
—Hola, Petra —saludó Hange bajando las escaleras— ¿cómo ha ido tu día? No me esperes, quizás hoy no duerma aquí.
Petra sonrió traviesa —muy bien, todos son muy amables, y por cierto no pensaba esperarte.
Hange rio divertida mientras agarraba su saco del perchero y salía con Moblit hacia su cita. Por otra parte la joven rubia preparó lo necesario para descansar y tener una noche de películas en soledad, donde podría despejar su mente y relajarse, pero en el momento en que iba a acomodarse en el sillón el timbre de la residencia sonó, interrumpiendo sus planes; era entrada la noche, y las películas de terror que había preparado para mirar le habían jugado una mala pasada, por este motivo su cabeza se llenó de pensamientos preocupantes sobre sí debía atender o no. El sonido del timbre la sacó de su debate acercándose al telefonillo, observó a través de la pantalla del timbre a un repartidor con un ramo de flores en la mano. Luego de anunciarse y ver que es seguro abrió la puerta para recibir el paquete. Efectivamente, era ramo surtido de flores. Intrigada lo observó con detenimiento hasta encontrar un pequeño sobre pegado, el cual arrancó y leyó la nota dentro:
«En el lenguaje de las flores cada una tiene un significado específico: las flores No me olvides significan "amor verdadero"; la flor de Azahar "amor eterno"; el clavel rosado significa "nunca te olvidaré"; la dalia naranja "perfecta"; la dalia rosa significa que "voy a intentar hacerte siempre feliz" y la Camelia "te querré siempre"»
Era un ramo extraño, pensó ella luego de dejar la nota para observar las flores, unas no muy convencionales a la hora de regalar. Subió las escaleras hacia su habitación y releyó la nota dos veces más. Se quedó ensimismada viendo el ramo, su nariz enrojecida comenzó a picar, y las amenazantes lágrimas se apoderaban de sus ojos... Levi ¿quién más podría ser sino? Él no era romántico para nada, no era un experto en el campo del romanticismo, y al ver el ramo tan extraño lo confirmó; soltó una risita que dio paso al sollozo, mientras sentía una sensación de calor en su abdomen debido al acto tierno de su marido, el hecho de que Levi tuviera un detalle tan tierno hacia ella la lleno de felicidad amarga, imagino a su marido peleando con su orgullo y, luego de haberle ganado, dirigirse hasta la florería, exponer su caso en particular y dejar que lo ayuden para luego mandárselo. No podía equivocarse, era la letra de Ackerman: pulcra, elegante, rígida. Pero esas palabras lograron calentarla como si la abrazaran. Ya calmada acercó el ramo a su rostro para oler la fragancia que desprendía y rio ante la mezcla extraña, provocándole ternura una vez más. Miró el celular en la mesita de luz, se mordió el labio y dejó llevarse por el impulso. Luego de marcar dos tonos escuchó su voz al otro lado de la línea:
—Hola, Petra.
Ella cerró sus ojos por un momento y suspiró al escuchar la voz de su marido luego de tantos días. La escuchaba ronca y un tanto tensa, al igual que su respiración.
—Gra— le costaba hablar sin que el llanto se quisiera apoderar de ella otra vez—. Gracias por las flores.
—De nada— contestó él luego de una pausa.
— ¿Cómo... estás?
Podía sentir la tensión en el aire, luego una pausa incómoda por parte de los dos Levi contestó del otro lado:
—Vuelve a casa Petra... por favor.
El oír un leve quiebre en la voz de él hizo que se le formara un nudo en la garganta. Inspiró hondo para poder recuperar el control y hablar.
—Levi... no quiero ser tu segunda opción, no quiero estar encerrada en esa casa esperándote a que puedas notarme.
—Petra, tú siempre has sido mi primera opción.
—No, sabes que no. Sabes que desde hace mucho tiempo no lo soy y me duele ¿lo sabes? Me casé contigo Levi, pero me tratas como si fuera tu amante y odio tener que... tener que competir con la compañía—. Se fregó la nariz intentando calmarse sin éxito alguno— demuéstrame que me estimas por encima de todo, y te prometo que volveré a tu lado. Te amo Levi— finalizó, cortando la llamada.
Lo amaba, nunca había dejado de amarlo, extrañaba todo de él, lo extrañaba a él: el calor que desprendía su cuerpo, su mirada seria, su ceño fruncido, la rigidez de su postura y como se suavizaba al tacto de ella. Extrañaba su tiempo con él o cuando en las noches la buscaba para dormir abrazados, sus conversaciones matutinas o su tiempo como pareja, ya sea en citas afuera o momentos en casa. Lo extrañaba, lo quería. Se acostó en su cama oliendo las flores e imaginando que Levi la abrazaba por detrás, calentándole el alma mientras se quedaba dormida.
— ¡Petra, Petra!
Se sobresaltó al escuchar que gritaban su nombre; su amiga corría tras ella pasando la enorme puerta de vidrio de la empresa, la esperó a que recupere el aliento.
— ¿Qué sucede, Hange?
—Petra— su amiga se había arrodillado y agarrado su mano—. En estos momentos eres como mi salvavidas, depende de ti si me hundes o me ayudas a salir a flote.
—Por amor de los cielos, mujer, me estás preocupando.
—Lo siento por el drama— rio ella mientras se incorporaba —. Pero necesito un favor. Estamos por lanzar una campaña publicitaria de un nuevo perfume de la marca más reconocida del país, ya estábamos en la fase de fotografia de la publicidad, pero la modelo nos plantó. Intentamos comunicarnos con ella pero no dábamos con su paradero hasta que logramos hablar con su representante, el cual nos dijo que le dejó una nota diciéndole que necesitaba un tiempo de paz —Zoe bufó molesta—. Maldición, yo se la presión que se mueve en este ambiente ¡pero ha sido demasiado irresponsable! Ya le notifique al representante que le llegará la carta documento por haber roto el contrato. Yendo al punto, necesito un reemplazo.
—Estás de broma, Hange.
— ¡Por favor! Vamos Petra, eres hermosa.
— ¡Claro que no! ¿Acaso estás loca? Nunca enfrenté una cámara.
—Lo sé, lo sé —la retuvo un tanto desesperada—. Pero no es nada osado Petra, es una sencilla foto con un modelo.
— ¿con un hombre? ¡Por Dios, Hange! ¿Quieres que Levi nos acogote? ¡Estallará de furia!
Zoe volvió a arrodillarse, esta vez de manera suplicante —Por favor, Petra, por favor. Esta situación nos ha descolocado, es difícil conseguir una modelo reconocida de manera tan espontánea y si debo contratar una amateur prefiero darte el empleo a ti, sé que el dinero te ayudará, incluso si lo deseas podrás alquilar todo un piso si quisieras.
Ral se quedó mirando unos momentos a la mujer arrodillada delante de ella, quién ponía su mejor cara para generar compasión en la joven rubia. Al final soltó un gemido de resignación, dándole la victoria a Zoe.
—si Levi arma escándalo tú pones la cara.
— ¡Sí!— Hange se incorporó y dio un saltito de victoria, luego abrazo a su amiga de manera brusca.
—Hange, me aprietas demasiado.
—Lo siento, es la emoción. Ay Petra, te estaré eternamente agradecida.
En el momento en que entró al set para conocer al equipo se quedó paralizada. Siendo sábado, luego de dos días desde que había aceptado la propuesta de su "jefa" y habiendo hecho el papeleo correspondiente, se dirigió a la empresa bien temprano para cumplir con lo prometido. Esa mañana Hange no paraba de hablar, comentándole acerca de la campaña, de su compañero de publicidad, como sería la sesión de fotos, entre otras cosas. Muchas veces, a lo largo de los dos días que habían pasado, se preguntó dónde se había metido y el por qué había aceptado la propuesta.
¿Y qué pensaría su esposo sobre esto? ¿Se enojaría? Estaban distanciados pero aun así seguían unidos bajo la ley, y ella no le había consultado. En parte se sentía algo culpable, extraña, como descolocada quizás y ansiosa a la vez. Al momento de entrar en la habitación su mente quedó en blanco: observaba al fotógrafo y sus asistentes preparando el trípode y la cámara, las maquilladoras yendo a los camarines a preparar todo para recibir a los modelos, mientras el equipo restante se encargaba de la iluminación, tentempiés para el descanso, entre otras cosas. Hange le indicó con la mano que la siguiera a conocer a su compañero de trabajo. Al ingresar al camarín se sorprendió y le intimido el hecho de que iba a compartir trabajo con el modelo y actor más cotizado del momento: Eren Jaeger. El joven se levantó de la silla para tenderle la mano a modo de saludo; un poco más alto del promedio normal de estatura y con veinte años se encontraba en el auge de su carrera. Su pelo castaño que le llegaba un poco más debajo de los hombros, que en ese momento lo llevaba atado en una cola a mitad de la cabeza, le daba un toque sensual y salvaje que se suavizaba con la apenas poblada barba que tenía. Pero, aparte de su tonificado cuerpo, lo que lo hacía tan atractivo eran sus grandes ojos de un color verde esmeralda intenso, que se llevaban toda la atención del lugar al cual Eren llegaba, sin duda era un joven muy apuesto y de pronto Ral se sintió vieja, llevándole once años de edad. Hicieron las correspondientes presentaciones y dejaron que las maquilladoras y modistas hagan su trabajo; el cual, cabe recalcar, fue excelente. La promoción publicitaria del perfume consistía en una escena donde la pareja se situaba en el asiento trasero; mientras que el modelo masculino miraba seguro y sonriente a la cámara, la mujer se situaba a su lado, a medio perfil, sonriendo con sus ojos cerrado. Eren lucía genial en su traje y camisa desabotonada a la altura del cuello, con su melena suelta, pero esta vez quién robo la atención de todos en la sala fue su compañera: el vestido rojo con espalda descubierta la iluminaba por completo, resaltando su cabellera color oro y sus hermosos ojos celestes. Estaba despampanante, desprendiendo un aura de elegancia. Se situaron en los respectivos lugares, y a pesar de que Petra hacía su mejor esfuerzo no lograba concentrarse.
—Tranquila, no dejes que el set te intimide— Jaeger intento animarla, habían dado cinco minutos de descanso debido al nerviosismo de su compañera.
—Lo sé, lo siento, es mi primera vez haciendo esto.
—Lo haces bastante bien ¿sabes lo que hacía en mis primeras campañas publicitarias? Me enfocaba en buscar pensamientos o recuerdos que hicieran que reaccione de la manera que esperaban que lo haga en la situación en que me encontraba; en tu caso debes sonreír de manera fresca y relajante, aprovecha el hecho de que debes cerrar tus ojos, eso hace que te concentres más, e imagina o recuerda un momento que te haga sentir de la manera que te pide el trabajo.
Ella le sonrió, Eren era un buen compañero que hacía que se sintiera cómoda —. Muchas gracias, a decir verdad, admito que también tú me intimidabas.
— ¿Yo? — su expresión reflejaba sorpresa.
—soy once años mayor que tú, una don nadie trabajando con el actor y modelo del momento. Cualquiera se sentiría intimidado.
—Pff, que tonterías dices. Petra, puedo tutearte ¿no es así? —Luego de tener una respuesta afirmativa por parte de su compañera, prosiguió—. Soy un ser humano, al igual que tú. Mi fama no me hace especial; el que debería estar intimidado soy yo, es un gran honor compartir set con una mujer tan bella, no entiendo como es tu primera vez siendo modelo, una mujer tan hermosa no debería esconderse.
La intensidad de la mirada de su compañero hizo que Petra se pusiera colorada hasta las orejas, el hecho de que un hombre más joven que ella, y para añadir el más cotizado del momento, la halagara de esa manera la hacía sentir hermosa. Las mariposas en su estómago se hicieron notar.
—Oi chiquillo, deja de jugar al Romeo y concéntrate en el trabajo. Es hora de retomar.
Jaeger se giró molesto en dirección a la voz —. Cierra la boca Zeke.
—Esas no son formas de dirigirte a tu hermano mayor, mocoso— El mayor de los Jaeger se acercó a los dos, notando la sorpresa de Petra ante las palabras de Zeke —. Hola, Petra. Siéntete cómoda y gracias por salvarnos el pellejo a Hange y a mí. Luego te explico cómo es que este chiquillo comparte mi misma sangre.
La sala volvió al ritmo anterior hasta terminar la campaña. A modo de celebración, la cabeza del equipo propuso una salida esa misma noche; Petra quiso declinar la oferta pero su amiga argumentó que, como parte del equipo, debía asistir a lo que no tuvo más remedio que ir. Cuando llegaron a la casa ambas amigas tuvieron una discusión con respecto a la vestimenta de la joven rubia: Hange quería que vistiera una falda ajustada que terminaba a la mitad de los muslos, junto con una remera blanca, botas altas negras y una chaqueta del mismo color, como complemento, con un collar negro ajustado al cuello como accesorio. Petra se negó rotundamente, argumentando que no iba a vestirse así ya que se sentía incómoda. Terminó optando por unos pantalones negro de cuero engomado junto con una camisa holgada de color blanco, metida dentro del pantalón solo en la parte delantera, y unos tacos color nude. Las mujeres agarraron sus correspondientes abrigos, para protegerse del riguroso frío, y se dirigieron al destino acordado con sus compañeros de trabajo. En la entrada se encontraron con Zeke y su hermano Eren, Moblit, quién había sido invitado por su novia, Pieck, la secretaría y asistente de su amigo de secundaria, Colt y Galliard, ambos fotógrafos y subordinados del Jaeger mayor. Luego de saludarse y pedir la mesa reservada del bar y compartir un buen momento, la mayoría se dirigió a la pista de baile, dejando solamente a Petra y Zeke en la mesa; quiénes se pusieron al corriente de sus vidas: Zeke le contó a Petra como luego de la muerte de su madre Dina, su padre, Grisha Jaeger, contrajo matrimonio con Carla (madre de su hermanastro Eren) quiénes concibieron al Jaeger menor. Zeke se enteró de la existencia de su hermano en su segundo año de universidad, ya que la relación con su padre se vino cuesta abajo con la muerte de su progenitora, quedando él bajo la custodia de sus abuelos. Ante la muerte de su padre y la madre de Eren, su hermano mayor adquirió la custodia del pequeño, llevándolo a vivir con él. Por su parte, Petra le contó todo acerca de su situación con Levi: desde el día en que se conocieron hasta el día de hoy, donde ambos se encontraban separados por el momento.
—un día, mientras cursaba la licenciatura, me crucé a Levi en una fiesta masiva de la universidad. Chocamos sin querer, enseguida le pedí disculpas, pero me contestó de mala manera, lo que ocasionó una discusión que finalizó en una pelea donde casi me deja inconsciente.
—oh, Dios mío Zeke, me avergüenzo por él, lo siento mucho.
—Tranquila— rio él—. Lo cuento como algo gracioso, no para que te sientas apenada. En todo caso el que debe disculparse es el ogro de tu marido— miró el centro del bar, observando a las personas bailar, trayéndole nostalgia de las veces que en su adolescencia se divertía de la misma manera con sus amigos— ¿recuerdas la vez que casi te lleve a rastras al bar de la ciudad? Te rehusaste y refunfuñaste todo el camino mientras yo me reía de tu terquedad. Esa noche bebimos tanto que nos emborrachamos.
—oh ¿era necesario traer eso a memoria? —Comentó Petra mientras se tapaba el rostro a causa de la vergüenza—. Ese día casi tenemos sexo, y aun era virgen.
— o sea ¿Qué podría haber sido el primero?
— ¡Zeke!
—Lo siento —carraspeo y se reincorporó en su lugar, la sorpresa había hecho que se incline hacia su amiga—. Pero no era un secreto que en ese tiempo me gustabas.
Petra lo miro sorprendida — ¡Pero si cuando nos emparejaban respondías molesto!
—Porque tenía miedo que te dieras cuenta, Petra, cielo santo. No quería ser rechazado y perder a mi mejor amiga como consecuencia de mis sentimientos.
—También me gustabas en ese tiempo— confesó ella luego de procesar lo que acababa de escuchar.
La confesión de su amiga hizo que Zeke estallara en una risa grave y masculina. La causa de que hayan sacado verdades a la luz se debía a los efectos del alcohol, que los había dejado en un estado desinhibido, sin llegar a embriagarse.
—Pero que par de tontos hemos sido.
De fondo ante el comentario de su amigo escuchó su canción favorita, que la incito a adentrarse en la pista de baile. Sin preguntar, tomó la mano de Zeke y lo arrastró al centro con ella.
—Petra, soy malo bailando.
Ella rio divertida —seré tu profesora esta noche entonces.
Se movieron al ritmo de la música, dejándose llevar por ésta.
«Just when I think I can't take anymore
We go deeper and harder than ever before
We go higher and higher
I feel like I'm already there
I'm walking on air (tonight)
I'm walking on air
I'm walking, I'm walking on air (tonight) »
Se miraron a los ojos, sintiendo como el aire se cargaba de electricidad, poniéndose cada vez más tenso. Fue por un momento, donde solo pudieron verse ellos dos en la sala.
— ¿Sabes que me gusta Pieck verdad?—bromeo Zeke cortando el momento.
Petra soltó una carcajada en respuesta para liberar la tensión de su cuerpo, sintiéndose tonta por el comportamiento que tuvo minutos atrás. — y yo amo a mi esposo, perdóname Zeke.
—ya, creo que nuestra cobardía sumado al alcohol que llevamos encima nos jugó una mala pasada.
—creo que mejor me iré, antes de que cometa una estupidez. Oh, no— agrego apenada—. No lo digo por ti y...
—Te conozco Petra, tranquila ¿te es molesto compartir un taxi?
—claro que no— respondió ella mientras se dirigían a la mesa para tomar sus pertenencias.
Al llegar a ésta se encontró con su amiga Hange, le comentó sus intenciones de irse y se retiró del lugar junto con Zeke, quién se ofreció llevarla primero a ella por seguridad.
—Gracias por acompañarme— sacó dinero de su cartera y se la entregó, Zeke quiso rechazarla, sin éxito—. Nos veremos luego y espero que en el próximo encuentro me cuentes con lujo de detalles como te le declaraste a Pieck, Dios santo Zeke, esa mujer es una dulzura, no la dejes ir.
—No lo haré— le sonrió él para luego saludarla e indicarle la dirección al taxista una vez que se había asegurado de que Petra había entrado a su hogar.
Le costó subir las escaleras y desvestirse, pero una vez acostada intentó dormir, intentando olvidar el momento bochornoso que había protagonizado con su amigo de la infancia. El alcohol podía ser traicionero a veces, haciendo que se confundan los sentimientos.
Si se preguntan lo de la campaña publicitaria, me base en esta imagen:
Saludos, nos leemos en el próximo capítulo ;)
