Resumen: Cuando Emilie Agreste reaparece y Hawkmoth desaparece misteriosamente, Ladybug y Chat Noir tienen una fuerte pelea. Adrien se muda a Japón, y cuatro años después regresa a París para los preparativos de su boda con Kagami. No se espera encontrar a Marinette viviendo con Luka, y mucho menos con una pequeña niña rubia que le parece muy conocida.
Nota Aclaratoria:
1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía
2) Contiene spoilers de toda la segunda temporada
3) IMPORTANTE: La inspiración para algunas puntos de la trama de esta historia fue tomada por el fic Unexpected Surprise de Totally Lucky en la página Archive of Our Own.
SERIE DE MALENTENDIDOS
CAPÍTULO 2
Primera clase del vuelo Tokio-París
Cuatro años después de la desaparición de Hawkmoth
Adrien sabía que ese día sería extraordinario, pero no se imaginaba que tanto.
El chico suspiró al sentir que la cabeza de Kagami se posaba suavemente sobre su hombro. Sí, le tenía mucho afecto a la chica que estaba sentada su lado. Y admiración también. Pero a pesar de todo, el tiempo y la distancia no lo habían dejado olvidar a la chica de la que se había enamorado perdidamente tan pronto como la vio.
Suspiró de nuevo. Decididamente, Kagami no tenía la culpa de nada. Ella siempre había sido sincera y clara con sus sentimientos. Si alguien había metido las patas, había sido él. Sus ojos se fijaron en la mano izquierda de la chica, en donde se encontraba un anillo dorado con un diamante azul, que había pertenecido a Emilie Agreste y ahora estaba en la mano de su prometida.
Adrien reprimió un escalofrío al pensar en ello. Su prometida.
"¿Cómo es posible que me haya metido en este problema?"; pensó el chico.
Todo había comenzado hacía cuatro años, cuando después de mucho tiempo de estar desaparecida, su madre regresó a casa, argumentando que se había perdido en una zona desierta del Tíbet, y había pasado varias peripecias para poder regresar a casa con su esposo e hijo. Aquella historia le había parecido muy extraña a Adrien, y había algunas cosas que no cuadraban, pero estaba feliz de tener de vuelta a su madre, y no lo cuestionó.
Por las mismas fechas también los ataques de los akumas desaparecieron repentinamente, y los patrullajes constantes de Ladybug y Chat Noir dejaron de ser necesarios.
Un buen día, unos meses después del regreso de su madre, Adrien se decidió a finalmente confesar sus sentimientos a su amada Ladybug, con la esperanza de ser aceptado en esta ocasión. Se transformó y se apresuró a asistir a su patrullaje nocturno, llevando con él un enorme ramo de rosas y una invitación para cenar.
Esa noche la encontró fácilmente y, a decir verdad, las cosas habían salido mucho mejor de lo que el chico había esperado.
Sorprendentemente, Ladybug le había dicho que regresaba sus sentimientos, y tras una breve conversación, Chat Noir la siguió a una habitación del Grand París, donde pasaron la noche juntos.
Y fue la mejor noche de toda su vida.
Adrien sonrió levemente ante ese recuerdo. No se lo diría a nadie, pero a veces, cuando cerraba sus ojos, podía sentir el cuerpo de Ladybug contra el suyo, sus labios presionándose contra los de ella, incluso podía recordar su aroma.
Pero en la siguiente noche en la que se encontraron, unas dos o tres semanas después, ambos héroes tuvieron una horrible pelea. Un malentendido. Ladybug se sentía muy culpable de la noche que ambos habían pasado juntos, y le dijo que se arrepentía y que no lo amaba.
Ambos habían discutido acaloradamente, y tras escuchar las palabras de "no quiero volver a verte", Chat Noir tomó la decisión de desaparecer de París para siempre. Él tampoco quería volver a ver a Ladybug, no quería volver a escuchar hablar de ella, no quería volver a tener su corazón quebrado a causa de ella.
Y había decidido desaparecer. Solamente no transformarse no era opción. No podía seguir viendo a Ladybug en las noticias, en los espectaculares, en los anuncios...
Tenía que irse a un lugar donde jamás pudiera volver a verla, y tenía una oportunidad.
Tan pronto como regresó a la mansión Agreste después de aquella pelea, Adrien habló con sus padres y les informó su decisión de ingresar a la universidad de Tokio para estudiar ingeniería física. Madame Agreste estuvo renuente al principio, pues apenas acababan de volver a ser una familia, pero se tranquilizó al escuchar que Adrien se estaría quedando en Tokio con la familia Tsurugi, quienes eran amigos de la familia, y finalmente aceptaron.
Y así, desde ese día, París nunca volvió a saber de Chat Noir. O de Adrien Agreste.
-Madames et messieurs- dijo la voz de la sobrecargo, interrumpiendo momentáneamente los pensamientos del chico- estamos iniciando nuestro descenso hacia el aeropuerto de París Charles de Gaulle. Por favor, abrochen sus cinturones y levanten el respaldo de su asiento…-
A pesar del anuncio, Kagami seguía profundamente dormida, aún apoyando su cabeza en el hombro del chico. Adrien no habría podido dormir de ninguna manera durante el trayecto de regreso a casa. Suspiró y cerró los ojos, recordando lo que había pasado cuando había dejado París.
Cuando Adrien llegó a Tokio, hace todos esos años, las cosas parecían haber mejorado. La distancia estaba comenzando a sanar las heridas de su corazón, y la ausencia de las constantes menciones de la heroína ayudaba mucho. Había bloqueado su acceso al Ladyblog para evitar estar tentado, y había cortado comunicación con todos sus antiguos amigos del colegio, excepto Nino.
También se había retirado su Miraculous, renunciando a él y a Plagg No lo había devuelto, sino que aún lo portaba alrededor de su cuello para mantenerlo a salvo, sin animarse a regresar a París para entregarlo al maestro Fu.
Ahora que lo pensaba, realmente lo había hecho solamente para quitarse de encima los reclamos de Plagg de que estaba cometiendo un grave error en huir así de París y no intentar arreglar las cosas con Ladybug. Plagg había insistido que todo había sido un malentendido, pero el chico no quiso escuchar a su kwami.
-Bien, renuncia al anillo para callarme- le había dicho Plagg, dándole la espalda, antes de que Adrien se hubiera retirado el anillo- cierra tus oídos a mis consejos. Solo te puedo decir que ustedes dos son idiotas, y si hablaran sinceramente todo se habría resuelto. ¡Cachorro idiota!-
Las últimas palabras de Plagg, junto con su tono de voz decepcionado, aún resonaban en su mente, cuatro años después. Se llevó la mano al pecho, donde aún descansaba el anillo negro bajo su camisa, y suspiró.
"Si me vieras ahora, sé que estarías muy decepcionado de mí, Plagg", pensó Adrien "pero ya no hay vuelta atrás"
Un año después de haber llegado a Tokio, Kagami le informó que saldría de la casa de sus padres y viviría en un apartamento. A Adrien no le agradaba tanto la idea, pero aceptó mudarse con ella, pagando la mitad del alquiler, como un buen amigo. Pero amistad no era lo que la familia Tsurugi tenía en mente para su hija y su huésped. Así que hubo algunas conversaciones entre monsieur Agreste y la madre de Kagami, y habían decidido que ambos se comprometerían.
Adrien suspiró, y se frotó los ojos al mirar por la ventanilla la familiar imagen de la torre Eiffel. Sonrió levemente, pensando que ya estaría en casa. En que vería a su maman, y podría hablar con ella sobre las dudas que tenía sobre esa boda. Vería a su padre y… sacudió la cabeza. Quizá su ausencia haría las cosas distintas, pero algo le decía que Gabriel Agreste no habría cambiado mucho en ese tiempo.
El avión aterrizó en el aeropuerto, y Kagami por fin despertó de su sueño, irguiéndose en su asiento y frotándose los ojos. Miró a Adrien de reojo con una expresión entristecida, la misma que siempre le dirigía desde que estaban comprometidos, y forzó una sonrisa.
-Parece que ya llegamos a París- dijo Adrien amablemente- ¿te sientes bien?-
-Perfecto- dijo Kagami, aún desperezándose, pero mirándolo fijamente, como si pudiera leer sus pensamientos- no pudiste dormir, ¿verdad?-
-Ni un minuto- dijo Adrien tristemente.
-Ya estarás de regreso en casa, en tu propia cama, y volverás a dormir como si nada- dijo la chica.
Adrien asintió rápidamente. La verdad era que tenía miedo. Tenía miedo de bajar del avión y ver la ciudad tapizada de fotos de Ladybug. Cada parque de la ciudad con una estatua como la de Théo Barbot en la Place des Vosges. Una nota sobre ella en los periódicos cada dos o tres días.
No sabía si podría soportarlo de nuevo.
En vez de ello, tan pronto como salieron del aeropuerto, pudieron notar que los espectaculares contenían fotos de cantantes como Clara Rossignol, de Jagged Stone y de algunos otros artistas y modelos. Pero no había nada de Ladybug. Suspiró aliviado.
En vez de la tristeza y el dolor en su corazón que el chico esperaba, el chico tuvo una sensación cálida en su pecho al ver que su madre los estaba esperando en la entrada del aeropuerto, acompañada del Gorila, con la más grande sonrisa que Adrien había visto en mucho tiempo. El chico sonrió ampliamente al verla, y corrió a abrazarla, olvidándose por un momento de Ladybug y de su dilema con Kagami.
-¡Maman!- dijo el chico, sintiéndose a gusto entre los brazos de su madre- te extrañé mucho, maman-
-Aww, yo también te extrañé mucho, mon chéri. No quiero que te vuelvas a ir tan lejos- dijo Emilie Agreste sin soltar a su hijo- fue mucho tiempo que estuviste fuera. Cuatro largos años. Y estás tan grande y guapo- se separó levemente de él para mirarlo mejor- sí, bastante guapo. ¡No te imaginas todo lo que ha pasado!-
Adrien hizo una mueca ante ese comentario. ¿Mencionaría a Ladybug? Ante la incertidumbre, sintió algo ácido en la parte trasera de su garganta.
Emilie Agreste no pareció darse cuenta.
-Tu amigo Nino se casó seis meses después de que te fuiste- dijo su madre- ¡fue una hermosa boda!-
Adrien liberó el aire que había estado conteniendo en sus pulmones.
-Oh, sí, eso lo sé- dijo Adrien tristemente- Nino lo mencionó-
Poco después de que se había ido de París, Nino le había llamado un par de veces, diciéndole que se casaría con Alya. Incluso había sido invitado a la boda y pedido que fuera su padrino, pero los padres de Kagami lo habían convencido que no valía viajar de regreso a París solo por ello. Y Adrien, aún herido por lo sucedido entre él y Ladybug, y queriendo evitar cualquier recordatorio de ella, había estado de acuerdo y había decidido permanecer en Tokio.
-Ahora tienen una adorable hija- continuó madame Agreste- creo que se llama Aidy. Fueron tan amables para invitarnos a tu padre y a mí a su boda. Tu padre jamás lo admitirá, pero se arrepiente de no haber querido a Nino cuando era amigo tuyo-
-Oh- dijo Adrien, extrañado.
-Pero bueno, más de eso cuando ya estemos en casa y ambos hayan descansado como debe ser- dijo Emilie, volviéndose a la chica japonesa, quien había esperado en silencio mientras Adrien era mimado por su madre- Kagami, bienvenida a París. ¿Tuvieron buen viaje?-
Kagami asintió cansadamente, aún adormilada por el viaje. El Gorila se aclaró la garganta, claramente impacientándose por la tardanza, y los tres lo siguieron hacia el auto que los llevaría a la mansión Agreste.
Una vez que llegaron, no había señal de monsieur Agreste. Aquello no era fuera de lo normal, pues debería estar trabajando. Pero al no ver ninguna señal de la presencia de Ladybug en toda la ciudad, el chico no pudo con la curiosidad, y finalmente le hizo la pregunta a su madre.
-Maman, ¿ha habido noticias sobre Ladybug?- dijo el chico.
-No, mon chéri. Absolutamente ninguna. Ladybug desapareció de París hace casi cuatro años- dijo madame Agreste, mientras sacudía la cabeza- nadie a vuelto a ver o escuchar sobre Ladybug o Chat Noir desde que te fuiste de París-
Adrien abrió la boca, incrédulo. ¿Ladybug había desaparecido también? ¿Se habría ido de París, igual que él, para intentar olvidarse de él?
No podía evitarlo, lo que le contó su madre lo llenó de curiosidad. Se despidió de madame Agreste y de Kagami, quien se disculpó para ir a darse una ducha, y se apresuró a su antigua habitación en la segunda planta de la mansión.
Adrien entró a la que había sido su habitación durante toda su infancia y suspiró, sintiendo como los recuerdos regresaban de golpe a su mente. Sus recuerdos de su infancia, y de los años que fue Chat Noir y peleó junto a Ladybug.
Sacudió la cabeza, intentando olvidar ese pensamiento. La habitación estaba cuidada y ordenada. Olía a limpio, y estaba seguro de que había sido recientemente sacudida y aspirada. Seguramente su madre se había encargado de ello.
Sonrió levemente al ver los familiares ventanales. ¡Cuantas veces había tenido que escapar por la ventana para ir a salvar la ciudad!
Una vez que estuvo seguro de que estaba solo, Adrien se sentó en su cama y encendió su teléfono móvil. Respiró hondo, y por primera vez en cuatro años ingresó a la que había sido su website favorita: el Ladyblog. Recordaba como había pasado horas y horas leyendo los posts de Alya Césaire, sobre teorías sobre quien podría ser Ladybug, y sus últimas noticias sobre sus aventuras.
Contrario a lo que esperaba, en el Ladybug había solamente un post de Alya, fechado un mes después de que él se fue a vivir a Tokio, en el que anunciaba que Ladybug la había visitado para decirle que se retiraba oficialmente de su trabajo de superheroína, y que de la misma manera ese mensaje sería la última entrada del Ladyblog.
El chico no sabía si sentir alivio o pánico ante aquella noticia. Cuando regresó a París, estaba preocupado porque no quería volver a verla… ¡y ahora no había manera de volver a encontrarla!
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Mansión Agreste
Esa tarde
Adrien se dio cuenta de que su madre era una excelente anfitriona, y una suegra ideal. Trataba a Kagami con maternal cariño, y para cuando llegaron a casa, las camas de ambos ya estaban preparadas para que llegaran a descansar. Sí, Emilie Agreste había preparado la antigua habitación de Adrien para su hijo, y una habitación de invitados separada para Kagami, cosa que alivió al chico.
Kagami agradeció la merienda y se disculpó de la mesa para irse a dormir, pues el cambio de horario la había hecho sentirse un poco mal. Adrien, por su parte, no sabía si se podría dormir. El estar en la ciudad de su infancia le provocaba sentimientos encontrados. Era la ciudad donde había tenido tanta felicidad, donde había conocido a sus amigos, a Ladybug, la ciudad en la que había peleado por defenderla, pero al mismo tiempo, la ciudad de la que había huido después del rechazo de Ladybug.
No pasó mucho tiempo cuando llegó monsieur Agreste, y saludó fríamente a su hijo, aunque mucho menos que lo que había acostumbrado cuando Emilie estaba desaparecida.
-Bonsoir, père- dijo Adrien al verlo llegar, mientras que el hombre le daba una franca palmada en la espalda. Su padre lo miraba enigmáticamente, como si supiera algo que él no, o como si quisiera preguntarle algo, pero se estaba conteniendo.
Adrien lo miró extrañado. Lo único que ocultaba a su padre era el hecho de que él había sido Chat Noir, y eso jamás lo revelaría. Finalmente Gabriel pareció rendirse, y se sentó junto a su esposa.
-¿Dónde está Kagami, chérie?- dijo finalmente Gabriel Agreste.
-En su habitación- dijo Emilie- llegó muy cansada del viaje-
-Muy bien- dijo Gabriel Agreste, y se volvió a su hijo- sé que te prometí que te acompañaría a hacer los preparativos de la boda, pero tengo un asunto pendiente que atender con la subdirectora de la empresa. Espero que no te moleste posponerlo hasta dentro de cuatro o cinco días. Entonces estaré libre para acompañarte-
-Eh… no, para nada, père- dijo Adrien, sorprendido de que su padre solo pospusiera la actividad, no lo enviara a hacerla por él mismo- gracias-
-Bien- dijo Gabriel Agreste- quizá deberías irte a descansar también. Debes estar agotado después de tu viaje-
Adrien iba a decir lo contrario, estando tan a gusto entre sus padres, pero un enorme bostezo lo traicionó.
-Tienes razón, père, buenas noches- dijo el chico, levantándose para besar a su madre en la mejilla- buenas noches, maman-
-Descansa, mon chéri- dijo Emilie al verlo irse a dormir.
Una vez que el chico se fue, la mujer se volvió a su esposo, entrecerrando los ojos. Gabriel Agreste se ajustó las gafas, y volvió su atención a su cena.
-¿No te da gusto volver a verlo?- dijo Emilie en voz baja.
-Por supuesto, ma chérie- le respondió su esposo, sin elaborar más en el motivo de su seriedad.
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Place des Vosges
Al día siguiente
Un día después de haber llegado, Adrien visitó su antiguo colegio y la plaza junto a él, donde monsieur Bourgeois y Théo Barbot habían develado una estatua de Ladybug y Chat Noir hacía todos esos años. Para su sorpresa, la estatua estaba visiblemente descuidada y llena de hierba y ramas secas, pero el rostro de Ladybug se podía ver tan claro y hermoso como lo recordaba. El chico hizo una mueca, y se iba a acercar a la estatua para verla mejor, y quizá atormentarse un poco, cuando una voz masculina a su espalda lo hizo dar un respingo de sorpresa.
-¿Adrien?- dijo la voz que el chico rubio conocía muy bien- ¿Adrien Agreste?-
Adrien se volvió hacia donde lo llamaba. Nino. Su mejor amigo, Nino, estaba a unos pasos de él, mirándolo como si hubiera visto un fantasma, con una bolsa de galletas en la mano. Adrien no atinó sino a sonreír, y Nino frunció el entrecejo.
-¡Mas te vale que no seas Adrien!- siseó Nino, caminando hacia él con una expresión molesta y las manos empuñadas- ¡más te vale que no hayas regresado a París sin avisarle a tu mejor amigo de tu llegada!-
Adrien se ruborizó, cambiando su sonrisa tímida por una expresión mortificada. Por supuesto que debió hacer eso. ¿Qué le estaba pasando? Quizá después de tanto tiempo viviendo casi como ermitaño con los Tsurugi le había afectado en sus habilidades sociales.
-Yo… lo lamento mucho, Nino. Iba a avisarte tan pronto como llegara, pero me sentí un poco nostálgico y quise venir primero solo a ver nuestro colegio- mintió Adrien con una expresión apenada- ¿cómo has estado? Maman me dijo que te casaste con Alya, y que ya tenías una hija-
Nino lo miró con los ojos entrecerrados por unos segundos, pero inmediatamente suavizó levemente su mirada, y le dio a su mejor amigo un largo y sincero abrazo. Adrien dio un leve respingo de sorpresa, tan desacostumbrado que estaba al contacto físico en Japón, pero sonrió sinceramente y devolvió el abrazo a su amigo.
Adrien respiró hondo. Se sentía bien estar de regreso en casa.
-Yo… los extrañé mucho, Nino- confesó Adrien finalmente, más para sí mismo que para Nino- se siente bien estar de regreso-
-Nosotros también te extrañamos un montón cuando te fuiste repentinamente de París, mon pote- dijo Nino, una vez que lo soltó- y sí, Alya y yo nos casamos. Hubiéramos querido que vinieras a la boda. Queríamos que fueras nuestro padrino de bodas, o el padrino de Aidy-
Una nueva punzada de culpa atacó la tripa de Adrien, cayendo en cuenta de lo terrible que se había comportado al no estar ahí para su amigo.
-Lo sé. Lo siento mucho, Nino- dijo Adrien, cabizbajo- yo… no sé que me pasó. No me encontraba bien en esos momentos-
-No te preocupes- dijo Nino, cruzando los brazos. Su amigo ya no usaba gorra, pero al menos aún llevaba sus audífonos en el cuello. Sus cabellos eran un poco más largos y alborotados, y sus gafas eran ahora cuadradas- ¿te encuentras bien, mon pote?-
-Yo… no lo sé- admitió Adrien en voz baja. La presencia de Nino le ayudaba a ser sincero consigo mismo- estoy metido en un enorme problema…-
Nino miró a su amigo a través de sus gafas.
-Oh, ya escuché todo al respecto, mon pote, y sí, ese es un enorme problema- dijo el chico moreno con una sonrisa llena de simpatía- tú y Kagami, ¿eh?-
Adrien bajó los ojos.
-No tienes que hacerlo, Adrien- dijo Nino, al ver que Adrien no parecía nada feliz con ese arreglo- si eso no te va a hacer feliz…-
-Es demasiado tarde para arrepentirme, Nino- dijo Adrien- nuestras familias ya tiraron la casa por la ventana con la boda, y…- tragó saliva- pero basta de mí, ¿qué estás haciendo aquí?-
-Hoy salí temprano del trabajo, así que decidí pasar a donde los Dupain-Cheng por unas galletas. A Aidy les gustan mucho- dijo Nino, señalando un grupo de niñas jugando juntas- y además, estoy supervisando el trabajo de niñera de las gemelas- extendió la bolsa hacia él- ¿quieres una galleta?-
-Gracias- dijo Adrien tomando una galleta de la bolsa y llevándose a la boca. Al sentir el sabor, una oleada de recuerdos lo atacó de nuevo. Respiró hondo.
-Entonces, ¿tienes gemelas?- dijo Adrien, alzando las cejas, y Nino se echó a reír.
-No, no, ¡oh, Dios, no!- dijo Nino, sacudiendo la cabeza- con una hija, aunque la adoro, es más que suficiente. No sé que haría con otra. No, son Ella y Etta, mis cuñadas, que están cuidando a las niñas. Yo solo vine a traerles las galletas-
Adrien parpadeó sin entender. Si Nino había dicho que tenía solo una hija, ¿porqué hablaba en plural? El chico moreno entendió la confusión de Adrien.
-Me refiero a mi hija, y la hija de Marinette- dijo Nino mientras que se ajustaba las gafas- las gemelas las cuidan mientras ambas están trabajando, pero como hoy salí temprano del trabajo, pensé en venir a acompañarlas-
Y mientras decía eso, señaló a dos niñas que jugaban en la distancia, mientras las hermanas de Alya, claramente crecidas, las ayudaban a subir a un resbaladero. No pudo distinguir en la distancia cual de las niñas era la hija de Nino, pero se encogió de hombros y se volvió a él de nuevo.
-¿En qué trabaja Alya?-
-No vas a creerlo, pero Alya trabaja para tu padre desde que salimos del colegio- dijo Nino, haciendo que el chico rubio alzara las cejas- Alya se encargó de crear una magnífica página web para la compañía Agreste, y desde entonces es la administradora y editora. Cubre todos sus eventos y publicidades de la compañía de tu padre. No es porque sea mi esposa, pero creo que monsieur Agreste está muy complacido con el trabajo de Aly-
Adrien sonrió. No lo dudaba, Alya siempre había sido muy capaz, y más aún si el tema de su trabajo le apasionaba. Y si había logrado complacer a su padre con su padre, entonces Alya tenía toda su admiración, pues sabía lo difícil que era complacer al exigente Gabriel Agreste.
-Me alegro por ella- dijo Adrien- Alya debe estar muy feliz-
-Lo está- dijo Nino, asintiendo- es el trabajo ideal para ella. Además, tiene la oportunidad de ver a Marinette todos los días. Cuando ella no está muy cargada de trabajo, quiero decir-
Adrien parpadeó sorprendido. Escuchar nuevamente el nombre de Marinette le había causado una linda sensación llena de calidez en su corazón, y escuchar que trabajaba para su padre le había llenado de orgullo por su antigua amiga.
-Entonces, ¿père finalmente contrató a Marinette?- dijo Adrien, sonriendo al escuchar esa noticia.
-¡Oh, no tienes idea!- dijo el chico moreno- primero comenzó a trabajar con ella como dibujante de bajo rango, pero el rumor en todo París fue que Gabriel Agreste se quedó tan impresionado por el talento de Marinette que la contrató inmediatamente como subdirectora de su compañía, y le dio todas las facilidades para que pudiera trabajar con él. Eso fue un gesto bastante raro de parte de ton paternelle, si me permites decirlo, pero bueno, todos estamos agradecidos con él por nuestra querida amiga. Marinette es realmente feliz trabajando para tu padre-
El chico rubio estuvo de acuerdo. No era normal que su padre tuviera consideraciones con un futuro empleado con tal de que participara con él en su empresa, más aún si lo acababa de contratar. Pero por otro lado, seguramente se impresionó enormemente por el talento de Marinette, y no quiso que se fuera con la competencia.
-Me alegro mucho por Marinette, ella siempre fue una chica muy talentosa, y finalmente ese era su sueño- dijo Adrien, sonriendo levemente, y volviendo su vista hacia los resbaladeros, donde las niñas seguían jugando y riendo a la distancia- dime, ¿dónde está tu hija? Me gustaría conocerla-
-Mira, allá están las gemelas- dijo Nino, señalando a las dos niñas mayores, Ella y Etta, quienes ya eran adolescentes de catorce años- y bueno, la pequeña de vestido amarillo es Aidy, mi pequeña, y la niña con blusa rosa y pantalón blanco es Emma, la hija de Marinette-
Adrien parpadeó, y tuvo una extraña sensación en el estómago al imaginarse a Marinette casada con algún desconocido.
-Oh, no sabía que Marinette se había casado- comentó el rubio, buscando con la vista a las niñas que su amigo estaba señalando.
Al no escuchar ninguna respuesta, Adrien se volvió a Nino, quien lo miraba fijamente por unos segundos, como si quisiera leer el fondo de su alma, haciendo en el proceso que Adrien se sintiera un poco incómodo.
-¿Qué?- dijo el rubio, dudoso.
-Nada- dijo Nino, encogiéndose de hombros regresando a su expresión habitual, y encogiendo los hombros. Suspiró en voz alta- Marinette no se casó con nadie-
-¿Oh?- dijo Adrien, borrando su sonrisa y preguntándose que había pasado.
-Unos meses después de que te fuiste, Alya y yo estábamos planeando la boda cuando un día Marinette llegó a casa y nos dio la sorpresa de que estaba embarazada- comenzó a contar Nino- el día de nuestra boda apenas se le notaba, pero ya estaba algo avanzada-
-Oh…- dijo Adrien de nuevo, pensando que aquello era muy extraño. En los últimos meses que estuvo en París no había conocido ningún novio de Marinette, o algún chico tan cercano como para ser tan íntimo con ella- y entonces, ¿quién es el padre de su hija?-
-¡Tío Nino!- dijo una voz infantil, acercándose al chico moreno e interrumpiendo la conversación entre ambos antes de que el chico. Moreno pudiera responder. Una niña rubia de tres años se aferró a la pierna de Nino, y miró a Adrien con enormes ojos, alejándose de las otras niñas que jugaban cerca de la fuente- ¡Etta me está molestando!-
-¡Etta, ya te dije que dejaras de molestar a Emma!¡No querrás ver a a Marinette enojada contigo!- gritó Nino a la gemela, mientras que levantaba en brazos a la niña y le sonreía- no pasa nada, Emma. Etta ya no te va a molestar. Oye, ¿qué te parece si vas por Aidy para presentarles a alguien?-
Los enormes ojos de la niña rubia se fijaron en el acompañante de su tío Nino, mirándolo con curiosidad. Cuando sus ojos se cruzaron con los de la niña, Adrien sintió un extraño flechazo atravesándolo de lado a lado. Hermosos ojos verdes lo miraban con curiosidad, y había algo que parecía impedir que el chico quitara su mirada de ella. ¿Qué brujería era esa?¿Quién era esa niña?
Sí, Nino había dicho que era la hija de Marinette, pero no se parecía en nada a ella. Bueno, sí, se parecía en la forma de sus labios, de su delicada nariz, y en la gran cantidad de pecas en sus mejillas. La forma redonda de su cara era muy parecida a la de los Dupain-Cheng, pero…
Pero le recordaba a alguien más.
La miró fijamente. La niña tenía cabellos rubios que enmarcaban su rostro, y usaba una diadema rosa con una flor blanca de un lado de su cabeza. Llevaba una blusa rosa con motas blancas, y un pantalón blanco que para entonces ya estaba un poco manchado de tierra por haber estado jugando. Llevaba también unos tenis rosas con motas blancas, y tenía los ojos verdes más grandes que Adrien había visto en mucho tiempo.
-¿Quién es este señor, tío Nino?- dijo Emma, ladeando la cabeza y sacando a Adrien de sus pensamientos.
-Él es Adrien, era amigo de tu maman cuando estábamos en la escuela- dijo Nino, volviendo a poner a la niña en suelo- vamos, ve por Aidy para que lo conozca también-
Emma asintió con una enorme sonrisa, y se echó a correr hacia la otra pequeña tan pronto como Nino la puso en el suelo.
-Lo siento, Adrien, pero a partir de ahora tendrás nuevas sobrinas, si no te molesta- dijo Nino, perdiendo la noción de lo que habían estado hablando- Aidy les dice "tío" a todos los hijos de nuestros antiguos amigos. Jamás pensé que un hijo mío le diría "tía" a Chloé Bourgeois- se ajustó las gafas- ¿qué estábamos diciendo?-
Adrien tardó unos segundos en recuperarse de la impresión que acababa de tener. Los enormes ojos de la niña habían tenido un efecto en él que no podía describir.
-¿Y sabes quién es… el padre de esa pequeña?- dijo Adrien, siguiendo a Emma con la mirada. La niña se tropezó mientras corría, pero se levantó, sacudiéndose la ropa, y siguió corriendo- porque no se parece mucho a Marinette. Salvo en las caídas- añadió, sonriendo levemente.
Adrien se sentía curioso.
El chico moreno bajó la cabeza levemente, y Adrién supo que era un tema del que preferían no hablar.
-Sobre ese tema, Marinette nunca ha querido decirnos nada. Ni a sus padres, ni siquiera a Alya, que es su mejor amiga- dijo Nino, rascándose incómodamente la nuca- aunque tengo que confesar que por unos meses, cuando Emma nació y vimos que era rubia, y que tenía esos ojazos verdes, Alya y yo sospechamos que el padre eras tú-
-¿QUÉ?- dijo Adrien, palideciendo horrorizado. Él no podía ser el padre, era imposible. La única chica con la que había estado antes había sido Ladybug. Él jamás se había acercado a Marinette como Chat Noir o como él mismo para que… sucediera eso.
-Hey, hey, tranquilo, mon pote- dijo Nino, levantando las manos, aún apenado- cuando se lo insinuamos, ella misma nos aseguró que no habías sido tú. Y bueno, después de todo lo que pasó, Marinette se mudó a vivir con Luka Couffaine-
-Él debe ser el padre, entonces- dijo Adrien.
-¿No viste a Emma?- dijo Nino, frotándose la frente- no se parece en nada a Luka, y apenas tiene algunos rasgos de Marinette y de su familia. Además, ella siempre rechazó a Luka hasta que nació Emma. No- añadió Nino, sacudiendo la cabeza- aunque Alya y yo tenemos otra teoría, y de esta sí estamos seguros, sobre todo por la negativa de Marinette de decirnos el nombre del irresponsable que la dejó embarazada y con una niña que criar-
Adrien se sintió un poco mal por Marinette. Ella siempre había sido una chica gentil y amable, además de talentosa, y no era justo que hubiera tenido tantas dificultades en su vida por culpa de un idiota que la abandonó.
-No me imaginé nunca que Marinette se fuera a vivir con alguien como Luka Couffaine- dijo Nino- no necesitaba su ayuda, ella era bastante capaz, pero... quien sabe, quizá quería tener a alguien que fuera una influencia masculina en la vida de Emma-
-¿Porqué no te la imaginabas con él?- dijo Adrien- de hecho, no me sorprende. Eran buenos amigos, y Marinette no era insensible a él, si mal no recuerdo-
Adrien recordaba aquella fatal cita con Kagami en la que Marinette, como la buena amiga que era, lo había acompañado con Luka, y ambos parecían bastante unidos.
-Pues... no- dijo Nino- ya sabes que Alya es la mejor investigadora que hay-
-Obviamente-
-Bueno, Marinette le confesó que no lo ama- dijo Nino- Alya siempre se opuso a que Marinette aceptara su oferta, pero... no la escuchó. Alya estaba con reposo en cama, con la panza de este tamaño- añadió, haciendo el efecto de una enorme panza- y tuve que físicamente detenerla para que no se levantara a darle un zape-
Adrien rió en voz baja, imaginando a Nino intentando controlar el mal humor de su novia... esposa.
"Mi amigo se casó", pensó el chico "mi amigo se casó y yo no vine. Soy una terrible persona"
Adrien volvió a levantar la vista. La hija de Marinette tomado de la mano a la otra niña, y la arrastraba hacia ellos.
-¿Y entonces?¿Finalmente supieron quien es el padre?- dijo Adrien, compartiendo un poco el coraje que Nino y Alya debieron haber sentido contra ese desconocido que le había hecho eso a su querida amiga.
-No, pero tenemos nuestras sospechas- dijo Nino, y miró a Adrien- siempre has sido un buen amigo, mon pote, y confío en ti. ¿Puedes mantener un secreto?-
-Por supuesto- dijo el chico rubio, pensando en lo bien que había ocultado el hecho de que era Chat Noir... o había sido. El anillo aún estaba bajo su camisa, pegado a su pecho, y volvió a sentir una punzada de tristeza al recordar a Plagg.
-Pues... hace cuatro años, poco después de que te fueras a Tokio, Marinette supo que estaba embarazada, y corrió a casa de Alya para confesarle la verdad-
-¿Qué cosa?- dijo Adrien, sin entender a donde iba a esa conversación.
-Tienes que prometer que no le dirás a nadie. Ni a Alya. Me matará sí...-
-Nino, ya sabes que no diré nada-
-Bueno- dijo Nino- Marinette le confesó a Alya que ella siempre fue cierta heroína de traje rojo con motas-
Adrien sintió como si el corazón se le fuera al suelo. No pudo disimular su sorpresa al escuchar aquello. ¿Marinette... era Ladybug? ¿Siempre fue ella? Con sus ojos desmesuradamente abiertos, se volvió a su amigo.
-¿Cómo... crees que haya sido cierto?- dijo Adrien con voz temblorosa
Nino asintió.
-Marinette ya no tenía los aretes... su Miraculous, quiero decir. Dijo que los había devuelto a la persona que se los dio en primer lugar, un "protector" o algo así. Pero ella tenía información que solamente Ladybug podría saber- dijo Nino- no queda la menor duda-
Adrien tragó saliva. Dejando pasar el hecho de Marinette era Ladybug, que siempre la había considerado como su amiga (y se lo había hecho saber) y que su condición la había orillado a devolver su Miraculous al Guardián, el maestro Fu, no fue lo que lo hizo sentir el pánico formándose en él. Sabía las implicaciones de lo que Nino había dicho aún antes de que el chico moreno continuara.
-Entonces, ¿qué chico rubio de ojos verdes conoces, en un estúpido traje de cuero, bastante cercano a Ladybug ?- dijo Nino.
El chico sabía la respuesta, y volvió a ver a la pequeña, quien se había detenido frente a él con la hija de Nino y Alya, y lo miraba con sus mismos ojos verdes.
Chat Noir. Emma Dupain-Cheng era hija de Ladybug y de Chat Noir. Y él, Adrien Agreste, era Chat Noir.
Adrien intentó abrir la boca, decir algo, pero ningún sonido salió de sus labios. El pánico por fin se había apoderado de él.
-Papa- dijo Aidy, extendiendo los brazos para que Nino la alzara. La niña era morena también, y se parecía enormemente a Alya, excepto por sus ojos dorados, que eran idénticos a los de su padre, pero Adrien no le prestó atención cuando su mejor amigo lo presentó a su hija.
El idiota que había abandonado a Marinette, quien le había causado tantos problemas y que tuviera que vivir con un hombre al que no amaba, había sido él.
x-x-x
CONTINUARÁ...
¡Hola a todos! Subí el archivo equivocado, así que hoy lo subo ya corregido. Muchas gracias por sus reviews. Les mando un abrazo.
Abby L.
