Resumen: Cuando Emilie Agreste reaparece y Hawkmoth desaparece misteriosamente, Ladybug y Chat Noir tienen una fuerte pelea. Adrien se muda a Japón, y cuatro años después regresa a París para los preparativos de su boda con Kagami. No se espera encontrar a Marinette viviendo con Luka, y mucho menos con una pequeña niña rubia que le parece muy conocida.
Nota Aclaratoria:
1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía
2) Contiene spoilers de toda la segunda temporada
3) IMPORTANTE: La inspiración para algunas puntos de la trama de esta historia fue tomada por el fic Unexpected Surprise de Totally Lucky en la página Archive of Our Own.
SERIE DE MALENTENDIDOS
CAPÍTULO 3
Oficina en la compañía Agreste
Al mismo tiempo
Marinette sabía que ese día sería extraordinario, pero no se imaginaba que tanto.
La chica se había levantado temprano y, sabiendo que saldría un poco tarde del trabajo, había pedido a Etta y Ella, las hermanas menores de Alya, que recogieran a Emma de la guardería y la llevara a casa de sus padres, aunque seguramente las gemelas habrían aprovechado para llevar a Emma y a la sobrina de ambas a jugar un rato en la Place des Vosges.
Marinette gruñó en voz baja. No le gustaba mucho recurrir a las gemelas. Si bien era cierto que Ella solía ser bastante responsable con su hija, Etta no dejaba de molestarla. Nora hubiera sido ideal, pues cuidaba muy bien de las niñas, pero en esos días la hermana mayor de Alya estaba en un campeonato de boxeo en Sudáfrica, y no podía cuidarla.
La chica también había considerado pedírselo a Manon Chamack, quien ocasionalmente solía cuidar de Emma y se llevaba muy bien con ella, pero tenía exámenes finales en la escuela, y no quería ser la causa de que sacara malas notas.
Marinette rió en voz baja, pensando que era algo irónico que Manon fuera ahora la niñera de su hija.
La chica miró por la ventana y suspiró. Ya se acercaba la hora de ir a buscar a Emma. Aunque estaba segura que sus padres estarían encantados de cuidar a su nieta. Y Emma amaba a su mamie Sabine y a su papi Tom.
-Mademoiselle Dupain-Cheng- dijo Nathalie, interrumpiendo los pensamientos de la chica, y haciéndola levantar la mirada hacia la asistente de su jefe- monsieur Agreste quisiera hablar con usted inmediatamente en su oficina-
-Por supuesto, Nathalie, gracias- dijo Marinette, sonriendo amablemente mientras que se levantaba de su asiento y, tras tomar su portafolio, se apresuraba a seguir a Nathalie rumbo a la oficina de su jefe.
A pesar que ya llevaba varios años trabajando para monsieur Agreste, desde que las cosas se calmaron y Hawkmoth dejó de atacar París, las reuniones con su jefe no dejaban de ser estresantes para ella. Monsieur Agreste había sido muy amable con ella, seguramente porque estaba aliviado de haber recuperado a su esposa sana y salva, y se había vuelto más bondadoso con todo el mundo, especialmente con ella.
Marinette llegó al lugar indicado, llamó a la puerta y pasó a la oficina.
Gabriel Agreste siempre le había causado sentimientos encontrados. Era el padre del chico del que se había enamorado cuando estaba en el colegio; era un gran diseñador de modas y uno de sus más grandes ídolos. Pero aún así, era su jefe, y ella era una de sus empleados, por lo que cada reunión con él le daba un poco de miedo.
-Bonjour, monsieur Agreste- dijo Marinette, dejando su último portafolio de diseños sobre el escritorio del hombre- aquí están los diseños que me pidió-
El hombre los tomó, y pasó las páginas con el ceño fruncido, como siempre. A Marinette siempre le causaba problema descifrar las expresiones de Gabriel Agreste.
-Todo está perfecto, como de costumbre, mademoiselle Dupain-Cheng- dijo el hombre seriamente, haciendo que la chica respirara aliviada- pero me temo que la llamé a mi oficina por otro asunto-
-Usted dirá-
-Mañana usted se quedará a cargo de la compañía- dijo Gabriel Agreste, entrelazando sus dedos y apoyando sus manos sobre el escritorio, dándole un aire un poco más serio- tengo un… asunto familiar del cual encargarme, y voy a necesitar la asistencia de Nathalie también. Confío que la compañía estará bien en sus manos-
-Por supuesto, monsieur. Me encargaré de que no haya ningún problema durante su ausencia- dijo Marinette, sonriendo levemente. Ya había estado a cargo de los asuntos de monsieur Agreste en el pasado, eso no era nada nuevo para ella- no tiene nada de que preocuparse. Espero que todo esté bien con su familia-
Gabriel Agreste asomó una leve sonrisa.
-Gracias, mademoiselle. La verdad es que voy a ir al nuevo hotel de mademoiselle Bourgeois a reservarlo para la boda de mi hijo- dijo el hombre, sin quitar sus ojos de Marinette, quien hizo un esfuerzo sobrehumano para reprimir una mueca decepcionada. Podía sentir la fría mirada de Gabriel Agreste sobre ella- está de regreso en París para los preparativos de su boda con Kagami Tsurugi-
Marinette sintió el estómago tan pesado como si se hubiera tragado una docena de ladrillos.
-Debe estar muy feliz, monsieur- dijo Marinette, forzando una sonrisa a pesar de que el chico del que se había enamorado en el colegio finalmente se decidió a casarse con otra chica- usted y su esposa. Muchas felicidades-
-Lo estamos- dijo Gabriel Agreste, sin quitarle los ojos de encima a la chica, que se sentía más y más incómoda con la conversación- creo recordar que Adrien era un amigo suyo en el colegio Françoise Dupont, ¿no es así? Eran incluso buenos amigos, si mal no recuerdo-
"Claro, muy buenos amigos", pensó la chica con amargura.
-Sí, lo éramos- dijo Marinette, encogiéndose de hombros, como restándole importancia al asunto- aunque no he sabido de él desde entonces. Salvo cuando usted lo menciona, por supuesto-
Gabriel Agreste continuó mirándola fijamente.
-Bueno, ya que estamos sobre el tema de la boda de Adrien- dijo monsieur Agreste- por supuesto me gustaría que usted me ayude con el vestido de la novia y el trabaje del novio-
Marinette sintió un hueco en el estómago. Vaya que eso era realmente cruel. Sacudió la cabeza. Gabriel Agreste no sabía nada sobre su antiguo enamoramiento. Además, no tenía razón para ser cruel con ella.
-Eh... claro que sí- dijo Marinette finalmente.
-Por supuesto, usted y su familia están invitados- dijo Gabriel Agreste- sus padres, y su esposo obviamente-
La chica gruñó. No importaba cuantas veces se lo aclarara a su jefe, éste nunca dejaba de insinuar que Luka era su pareja. Su novio, su esposo, su pareja... Marinette ni siquiera lo negaba.
-Por supuesto, le agradezco mucho la invitación- dijo Marinette, forzando una sonrisa en sus labios- ¿algún otro asunto?-
-Sí, quisiera que mande algunas piezas de la colección a mi futura nuera- dijo Gabriel Agreste, pasándole la lista a la chica, quien la tomó con manos temblorosas. Podía sentir la sangre bombeando en sus oídos. Si bien tenía miedo de encontrarse a Adrien desde que el hombre lo mencionó, el prospecto de encontrarse a Kagami le provocaron náuseas.
-Me encargaré de inmediato, monsieur Agreste- dijo Marinette, esforzándose porque su expresión corporal no denotara lo incómodo que era aquella situación.
-Una última cosa, mademoiselle Dupain-Cheng- dijo el hombre mientras que Marinette se inclinaba para tomar el portafolio que estaba en su escritorio y lo acomodaba bajo su brazo- ¿cómo se encuentra su hija?-
La preocupación de Marinette desapareció por un momento, y sonrió.
-Emma está muy bien, monsieur Agreste. Muchas gracias por preguntar- dijo la chica- de hecho, quiere preparar macarons para usted y su esposa-
-Muchas gracias- dijo el hombre, sus labios formando una leve sonrisa, e hizo un gesto para dar por terminada la conversación- que tenga buen día, mademoiselle-
Marinette se despidió de su jefe y salió de la oficina para dirigirse apresuradamente de regreso a la suya.
No sabía porqué, pero una vez que estuvo fuera de la vista de monsieur Agreste, sintió que sus manos estaban temblando, y sentía una gran tristeza apoderarse de ella. Reprimió un puchero.
Ahora sí era oficial, Adrien Agreste se casaría, y lo perdería para siempre.
La noche en la que ella creyó haber tomado la decisión correcta. Dado que Adrien la consideraba solamente una buena amiga, le había contado constantemente que le se estaba preparando para declarar su amor a una chica que había conocido fuera del colegio, y eso le había roto el corazón. Y por eso había decidido darle una oportunidad a Chat Noir.
Nunca fue culpa de Chat Noir. Ella sabía lo que estaba haciendo, y el chico incluso se mostraba algo renuente. Aún podía recordar su expresión enamorada...
"No hicimos nada malo", pensó Marinette, dejándose caer sobre la silla en su oficina y poniendo el portafolio sobre el escritorio, "ambos ya éramos adultos, y el único error que cometimos fue no ser lo bastante responsables…"
El alcohol y las decepciones amorosas no se mezclan. Era algo que tomar en cuenta ahora que la presencia de Adrien podría llegar a acercarla a la bebida de nuevo. Solo había bebido dos veces en su vida, y una de ellas tuvo que ser la noche. Que pasó con Chat Noir.
Marinette cerró los ojos, y se llevó los dedos a sus labios, recordando los besos del chico, y respiró hondo. Mentiría si decía que se arrepentía. Amaba a Chat Noir, a su manera, pero Adrien era... Adrien. Si no hubiera existido Adrien, quizá consideraría amar a Chat Noir, pero... ¿qué estaba pensando?
Eso había cambiado esa noche. Incluso podía recordar la fecha. Catorce de Julio.
Marinette apoyó la espalda sobre la silla de su escritorio, y suspiró, su dedo índice aún sobre sus labios.
Como los ataques de akumas habían terminado, y no tenían ninguna pista de quien podría ser Hawkmoth, ambos héroes se veían cada semana para discutir probables sospechosos.
La chica puso su portafolio sobre el escritorio y suspiró. La mención de Adrien en París la hacía recordar su pasado con Chat Noir. Y aún tenía un montón de pendientes que terminar como para perder su tiempo pensando en el pasado. ¿Porqué Adrien había llegado a desbaratar su día?
Además, en cierta manera era culpa la mención de Adrien que recordara lo sucedido entre ella y Chat Noir.
Ambos pelearon la tercera era vez que se volvieron a ver. Mientras discutían sospechosos de ser Hawkmoth, Ladybug había vuelto a sacar el tema de Gabriel Agreste. Chat Noir parecía molesto a la mención del diseñador, diciendo que era imposible, que había sido akumatizado y eso automáticamente lo descartaba. Ladybug insistió en que no era así, que podía akumatizarse a sí mismo.
FLASHBACK
Ladybug sintió que Chat Noir la miraba, furioso. El chico detestaba que ella sacara ese tema, pero no tenía opción. Era una posibilidad que había que explorar, le gustara o no.
-Ya te dije que n puede ser Gabriel Agreste- insistió el héroe.
-Chat Noir, escúchame- dijo Ladybug- el que haya sido akumatizado no descarta que pudiera haber sido él-
-Pero no tienes ninguna prueba- dijo Chat Noir- ¿porqué insistes en eso?-
Ladybug se mordió el labio. Ella no podía decirle cómo había llegado a esa conclusión. Si Adrien llegaba a enterarse de que había sido ella, en un momento de celos de Lila, quien había robado el Grimorio y casi lo condena a estar encerrado en casa... además, ¿porqué Chat Noir no la escuchaba?
-Tienes que confiar en mí, Chat Noir- dijo Ladybug, comenzando a exasperarse.
FIN DEL FLASHBACK
Cuando el chico no entendió que era lo que pasaba con ella e insistió en interrogarla, la chica lo trató muy mal, le dijo que se alejara de ella, y que no quería volver a verlo, pues había cambiado de opinión y no quería renunciar al chico que siempre había amado.
Marinette se frotó la frente mientras lo recordaba. Había hablado sin pensar, pero al parecer Chat Noir había concedido su deseo, pues desde entonces había desaparecido de París sin dejar rastro.
A retrospectiva, habían sido sus hormonas las que habían arruinado todo.
Se arrepintió de todo lo que había dicho tan pronto como lo había visto a Chat Noir alejarse sobre los techos de París con una expresión herida. Intentó seguirlo, pedirle perdón, pero no lo alcanzó, y todas sus llamadas fueron rechazadas. Los mensajes nunca fueron respondidos.
Chat Noir desapareció de París para siempre, y ella no tenía manera de localizarlo.
Marinette se frotó la frente y levantó la mirada, notando que Alya iba pasando por su oficina y la saludó con la mano. La chica morena entró a la oficina.
-Salut, Marinette- dijo Alya, sonriendo amablemente a su amiga- Nino me acaba de mandar un mensaje de que alcanzó a Ella y Etta, y se quedó con las niñas en la Place des Vosges-
La chica pelinegra suspiró aliviada. Al menos Nino no dejaría que Etta molestara a Emma. Alya pareció adivinar sus pensamientos, y le puso una mano en el hombro. Después de todo, ella conocía a la gemela bastante bien.
-Lo sé, Etta puede ser muy fastidiosa, pero no lo hace de mala fe. Además, tienes que admitir que Emma es un poco sensible- dijo Alya.
-Sí, lo es- admitió Marinette. "Como su padre", pensó.
La chica miró a Alya con una sonrisa agradecida. Tras un mes de ausencia de Chat Noir, y al notar que no tenía caso convertirse en Ladybug ahora que la ciudad estaba segura, Marinette habló con Tikki, diciéndole que como Hawkmoth ya no estaba, y no tenía manera de encontrarlo, renunciaría y devolvería su Miraculous al Guardián. Tikki había intentado disuadirla, pero nada funcionó en ella. Marinette renunció a su Miraculous para no seguir escuchándola.
"Quizá..." pensó Marinette "quizá debí haberle dicho la verdad a Tikki, que estaba embarazada del hijo de Chat Noir, y que tenía miedo..."
Sin nadie con quien hablar y comenzando a sentirse desesperada, Marinette decidió confesar su secreto mejor guardado a Alya.
Le confesó que ella había sido Ladybug. No tenía pruebas, ahora que no tenía su Miraculous, pero le dijo que ella le había dado el Miraculous del Zorro, y otras cosas que solo la verdadera Ladybug podría saber.
Esa fue una de las noches más largas de las vidas de ambas. Marinette respondió todas las preguntas de su mejor amiga sobre la vida secreta que había llevado todos esos años. La tristeza que sintió cuando se fue Adrien, y su relación con Chat Noir. Y le confesó que estaba embarazada, aunque se negó a decirle el nombre del padre, aunque a juzgar por la mirada de Alya, se imaginaba que lo había deducido.
-Será mejor que le avise a Luka, para que recoja a Emma del parque… o de casa de mis papás- dijo Marinette, tomando su teléfono celular, pero Alya la detuvo, poniendo la mano sobre el aparato y haciéndola bajarlo.
-Emma estará bien ahora que está también con Nino, Marinette, no te preocupes. Seguro estará pasando un buen tiempo jugando con Aidy- dijo la chica castaña- no tienes porqué llamar a Luka. Y aún no entiendo porqué sigues con él-
Marinette puso los ojos en blanco. Alya siempre se opuso a que recurriera a la ayuda de Luka.
-No empieces otra vez, Alya- dijo Marinette con una expresión exasperada, ignorando a su amiga y componiendo el mensaje al chico- no quiero volver a tener esta conversación contigo. Luka es un buen chico, me quiere, y Emma necesita un padre-
-Pero tú no lo amas, Marinette- dijo Alya, poniendo sus manos en sus caderas- entre más tardes en decirle la verdad a Luka, más lo vas a lastimar cuando caiga en cuenta de la verdad. Llevas ilusionándolo desde que nació Emma-
-Luka sabe que no lo amo. Nunca le he ocultado la verdad- dijo la chica pelinegra mientras que se frotaba la frente- además, no sabes si algún día mis sentimientos cambien hacia él, y…-
-Marinette, te conozco bastante bien-
-Aparentemente no tanto, no te diste cuenta de que era Ladybug- dijo Marinette. La carta "no sabías que era Ladybug" siempre funcionaba. Alya gruñó, pero no dijo nada.
Marinette gruñó, y Alya alzó las cejas.
-¿Qué sucede?-
-Monsieur Agreste dijo que su hijo está de vuelta en París- dijo Marinette finalmente.
Alya frunció el entrecejo. ¡Se suponía que Nino y Adrien eran mejores amigos! Pero ambos apenas se comunicaban, y ahora ese modelo bueno para nada había llegado a París sin avisarle a nadie. Ya vería cuando lo viera.
-Idiota- siseó Alya,aunque en un tono juguetón- ni siquiera nos avisó. Aunque...- añadió, y sus ojos brillaron.
-Oooooh, no, no empieces- dijo Marinette, pues conocía a su amiga y sabía a donde iba todo eso.
-Oh, vamos, Marinette, sé bien que te gusta- dijo Alya- y ahora que está de regreso en París...-
-Para casarse- dijo Marinette- con Kagami Tsurugi. Así que desecha ese plan-
Alya parpadeó.
-¿La reina de hielo?- dijo Alya, y Marinette asintió- sabía que acompañarlo a la pista de hielo a su "cita" con ella era una mala idea. Mala suerte, amiga...-
-Y que lo digas...- dijo Marinette- como quiera, incluso si no fuera así, no tendría ninguna oportunidad con él-
-¿Y porqué demonios no?-
-¿Emma?- dijo Marinette, encogiendo los hombros- dime, ¿a qué hombre le gustaría criar un hijo que no es suyo?-
Alya se encogió de hombros.
-Debe de haber alguno, amiga- dijo la chica, y miró el reloj- ¡oh, mira la hora! Tengo que irme. Espero que no tengas que ver la estúpida cara de Adrien Agreste-
-Yo también- dijo Marinette- pero tendré que verlo para su traje de novio, y el vestido de Kagami-
-Ouch, mala suerte...- dijo Alya- nos vemos mas tarde- añadió, antes de tomar su bolso y salir hacia el pasillo.
Marinette asintió y, cuando estuvo segura de que Alya se había ido, sacó nuevamente su teléfono celular y marcó el teléfono de Luka.
-Salut, Marinette- dijo el chico por el auricular- ¿está todo bien?-
-Todo está perfecto, pero monsieur Agreste me pidió que hiciera un par de cosas antes de ir a casa y terminaré un poco más tarde de lo planeado- dijo Marinette- ¿te importaría pasar por Emma? Está en la Place des Vosges con Aidy, Nino y las gemelas-
-Oh, espero que Etta no la moleste mucho- dijo Luka, y Marinette sonrió. Ella pensó lo mismo de la gemela- está bien, no te preocupes, yo me encargo-
-Mil gracias, Luka- dijo ella- nos vemos más tarde-
Marinette colgó y suspiró largamente. Quizá Alya tenía razón, pero no lo admitiría delante de ella. Luka era un chico muy bueno, pero ella no lo amaba, y estaba con él solo porque necesitaba ayuda con Emma. A pesar de que Luka estaba consciente de ello, Marinette se sentía terrible de que fuera así. Alya insistía en que ella podía con la pequeña, con ayuda de sus amigos y de sus padres, pero Marinette insistía en permanecer con Luka, pensando que sería sano que tuviera una figura paterna en su vida.
Además, no era como que Marinette podía llamar al verdadero padre y pedirle que pasara tiempo con Emma. Y Luka se ofrecía de voluntario a ello, aunque a Marinette no le terminaba de convencer.
Marinette continuó dibujando en su portafolio, pensando en el día en que había aceptado mudarse con Luka. Emma estaba recién nacida, y tenía que haber heredado el cabello dorado y los enormes ojos verdes de su padre. Marinette había sufrido depresión después del parto, y el embarazo de Alya era de alto riesgo, por lo que ni ella ni Nino podían apoyarla en esos momentos. Y las cosas empeoraron cuando monsieur Agreste le ofreció un trabajo y ella sabía como cumplir con sus obligaciones y cuidar a Emma.
Y entonces fue cuando Luka le ofreció una solución simple: él cuidaría a Emma mientras que se acostumbraba a su nuevo trabajo y a su nueva vida. Marinette aceptó no solo su ayuda, sino mudarse con él, para hacer las cosas más fáciles. ¿Porqué no? Si era más conveniente para todos así.
Cuando sus amigos se enteraron de ello, Nino tuvo que físicamente someter a Alya para detenerla y que no abandonara su reposo médico para ir a darle un zape a su mejor amiga por meterse en esa situación, pero cuando pudo hacerlo, ya era demasiado tarde: Luka ya estaba bien establecido en su vida. Y con el argumento de "Luka me aceptó con un bebé que no es suyo. Nadie más lo habría hecho", la chica se había negado a mirar a nadie más.
Marientte se frotó nerviosamente la frente y suspiró de nuevo, cuando Nathalie interrumpió sus pensamientos.
-Eh… ¿mademoiselle Dupain-Cheng?- dijo la asistente de monsieur Agreste.
-¿Sí, Nathalie?-
-Monsieur Agreste pide que se vaya a casa a descansar, ya que mañana será un día muy largo para usted- dijo la asistente de su jefe- no quiere incomodarla, a usted y a su hija-
Marinette iba a negarse, pues le gustaba terminar su trabajo, pero recordó que probablemente podría aprovechar el tiempo y pasarlo con Emma y con su familia, sobre todo porque al día siguiente no podría hacerlo. Tras agradecer a Nathalie por el aviso, la chica recogió sus cosas y se apresuró a la Place des Vosges, que estaba junto a la casa de sus padres, esperando pasar una tarde tranquila con su familia.
x-x-x
Casa de la familia Dupain-Cheng
Poco más tarde
Adrien no sabía como había terminado esa tarde en el sofá de la casa de la familia de Marinette, escuchando a Tom y Sabine charlar alegremente con él y consentir a su nieta.
Ah, sí, ya lo recordaba.
Nino lo había convencido de que lo acompañara a casa de los Dupain-Cheng para entregar a Emma con sus abuelitos, y cuando Adrien se negó, estando aún en shock por las revelaciones que había escuchado, el chico moreno había aplicado chantaje emocional para convencerlo.
Cuando llegó a casa de los padres de Marinette, Adrien respiró hondo y sonrió al percibir el dulce aroma de la panadería. Le encantaba, y le traía muchísimos recuerdos.
Después de diez minutos de estar en la panadería, Nino había huido de ahí, llevándose a su hija y a las gemelas, y había abandonado a Adrien. Cuando éste intentó huir de igual manera, los padres de Marinette lo invitaron a tomar un café con ellos. Si bien el chico se negó en un principio, finalmente aceptó por la insistencia de los Dupain-Cheng.
Y ahí estaba, en medio de la sala de los padres de su amiga del colegio. Eran los padres de Ladybug. Adrien suspiró. Aún no lograba sacudir la sensación de que Emma era su hija. No era seguro, pero... era altamente probable. Sintió náuseas.
-¿Y qué has hecho con tu vida, Adrien?- dijo Tom Dupain, dándole una palmada en la espalda que casi lo tira al suelo.
-Eh... nada nuevo- dijo Adrien- yo...-
-Escuchamos que te vas a casar- dijo Sabine, mientras que sentaba a Emma en su regazo y le pasaba unas galletas de chocolate, que la pequeña comenzó a engullir- muchas felicidades-
-Gracias- dijo el chico, apenado. No sabía porqué no solo no le gustaba que le recordaran eso, sino que ahora le desagradaba enormemente.
-¿Y quien es la afortunada?-preguntó Tom.
-Se... se llama Kagami Tsurugi-
Tom y Sabine se miraron entre sí, y una expresión de pena no pasó desapercibida por el chico. ¿Sentían pena por él?
-Y... ¿cómo han estado ustedes?- preguntó Adrien, intentando cambiar el tema. Quería saber mas sobre Emma y... sobre Marinette-
-Oh, nada, disfrutando nuestra vida como abuelos, como puedes ver- dijo Sabine, dándole un abrazo a Emma- tenemos una hija exitosa y una hermosa nieta, ¿qué más podemos pedir?-
-¿Un yerno?- dijo Tom en voz baja, y Sabine le dio un leve codazo- ouch... ¿qué?-
-Nada, chéri- dijo ella, y volvió su rostro sonriente a Adrien- supongo que ya viste a Marinette, ¿no?-
Adrien tragó saliva.
-Eh...-
No, la verdad aún no la había visto. Y acababa de enterarse de que la hija de Marinette era suya, y que él la había abandonado embarazada y la había dejado a su suerte, aunque sin saberlo.
Esa era una reunión que el chico realmente ansiaba y temía en partes iguales.
¿Qué iba a hacer cuando estuviera cara a cara con Marinette? ¿Le diría la verdad? ¿Se escondería? Siempre podía ser responsable sin decirle nada, le mandaría dinero de manara anónima y...
Sacudió la cabeza. No podía ser tan cobarde. Tenía que ser responsable de sus acciones, y proveerlo que la pequeña necesitara.
Después de un rato, y de varios intentos de despedirse de los Dupain-Cheng, finalmente éstos aceptaron, y lo estaban acompañando a la entrada de la panadería cuando Emma, quien no dejaba de correr a su alrededor, tiró un enorme garrafón de agua, mojando todo el suelo de la panadería.
-Oh, no- dijo Sabine, alzando a Emma y mirando a su alrededor. Tom había subido al apartamento, y solo estaba el rubio- Adrien, cariño, ¿podrías ayudarme con Emma un momento? Tengo que buscar el trapeador, y no quisiera que se resbale-
-Eh...-
Antes de que el chico pudiera responder, Sabine la puso en sus brazos, y se apresuró hacia la parte posterior de la tienda, dejándolo solo.
-Madame Dupain-Cheng, espere...-
Adrien sintió los pequeños brazos alrededor de su cuello, y pensó que se iba a derretir. Esa niña que tenía en sus brazos era su hija. ¡Tenía que serlo! La realidad de la situación comenzaba a golpearlo. Si Marinette había sido Ladybug, si se negaba a revelar la identidad del padre, si Emma nació nueve meses después de esa noche que compartió con ella, si Emma se parecía tanto a él, y Nino y Alya sospechaban que Chat Noir era el padre. ¡Por supuesto que era suya!
-¿Adrien?- dijo Emma, mirándolo con enormes ojos.
-Eh... hola, Emma- dijo Adrien nerviosamente.
Nunca había estado en contacto con un niño, salvo una vez Manon Chamack en una sesión de fotografías. No sabía como reaccionar a tener a una niña, su hija, en sus brazos. Pero no necesitó ayuda. La pequeña posó su cabecita en el ángulo entre su cuello y su hombro, y Adrien sintió como que todas sus dudas se disiparan.
Él podía con ello. Era una niña hermosa, y era suya. Adrien sintió su corazón latir con tanta fuerza que le dolía. Era como una fuerza magnética que lo atraía hacia ella, y no quería dejarla ir nunca.
Y ahora… ¿qué iba a hacer?¿Hablar con Marinette y confesarle la verdad? ¿A Marinette, quien fue Ladybug todo ese tiempo?
"Me matará"; pensó Adrien, haciendo una mueca al pensar que pasaría cuando le confesara la verdad a la chica "me pateará el trasero por ser un estúpido… o peor, pensará que soy un loco y que quiero quitarle a su hija… ¡y no me dejará volver a acercarme a ella"
La sola idea de no volver a ver a Emma, a quien tenía escasos minutos de haber conocido, hizo que Adrien la rodeara con sus brazos y la estrechara contra su pecho. No, no quería perderla. Acababa de encontrarla. Tenía que buscar a Marinette y hablar con ella, pero tenía que pensar bien lo que iba a decir. Y no asustarla o hacerla sentirse amenazada.
El chico sintió el anillo de Chat Noir contra su pecho, sintiendo la imperiosa necesidad de ponérselo y hablar con Plagg, enfrentarlo y pedirle que le dijera la verdad, si la Ladybug que había visto hacía todos esos años era Marinette. Pero ahora no podía hacerlo, tenía que esperar a estar solo.
También tenía ganas de revolverse el cabello, desesperado. ¿Y ahora que haría con su compromiso con Kagami?¿Aún querría casarse con él, sabiendo que tenía una hija con otra chica? Y más importante, ¿él quería casarse con Kagami, ahora que había encontrado a la chica que siempre había amado y que pensaba que había perdido para siempre?
No tenía opción, tenía que romper su compromiso de inmediato. Él no amaba a Kagami después de todo… Pero sacudió la cabeza. Aún había dos preguntas muy importantes que hacerse. Si Marinette lo amaba y lo perdonaría. Y (reprimió un escalofrío) si Marinette amaba a Luka.
Adrien hizo una mueca. ¿Sería Luka el chico del que se había enamorado en el pasado? No, según lo que dijo Nino, no parecía ser el caso. Suspiró, pensando que debía investigar un poco más antes de decir algo.
Sus ojos se encontraron con los de Emma, quien extendió sus pequeñas manitas y tomó sus mejillas.
-Te ves triste, Adrien- dijo la niña, mirándolo con curiosidad y ladeando su cabecita- ¿porqué estás triste?-
Emma metió su manita a uno de sus bolsillos, y sacó las migajas de media galleta que su abuela le había dado un rato antes, ofreciéndoselas
-Toma, Mamie Sabine dice que las galletas hacen que el corazón se ponga contento-
Adrien tomó un pequeño trozo de galleta, poniéndolo en su boca, y sonrió ampliamente.
-Mmm… tienes razón, Emma- dijo Adrien, fingiendo saborear el trozo de galleta como si fuera lo más delicioso del mundo que, en cierto sentido lo era- ya me siento más contento-
Los ojos de Emma brillaron, y Adrien estuvo a punto de abrazarla de nuevo, cuando el ruido de la puerta de la panadería lo hizo dar un respingo de sorpresa. Por instinto, Adrien abrazó a la niña contra su pecho y se volvió hacia la puerta. Se relajó un poco al ver que era Luka, pero su presencia no era tan tranquilizante como la de Nino o los Dupain-Cheng. Tragó saliva y forzó una sonrisa, pero no soltó a Emma.
-Salut, Luka, ¡cuánto tiempo sin verte!- dijo Adrien al recién llegado, esforzándose porque no se notara lo incómodo que se sentía con su presencia.
Los ojos de Luka pasaron de Emma a Adrien, y luego de nuevo hacia la niña.
-Lo sé, mucho tiempo- dijo Luka en un tono frío que Adrien jamás había escuchado en su antiguo amigo. Porque habían sido amigos cuando eran adolescentes, ¿no? Incluso una vez Luka le había dado consejos para conquistar a Kagami- cuatro años, ¿no? Desde que te fuiste de París sin despedirte de nadie-
Adrien se ruborizó levemente, pero no respondió. Luka se volvió a buscar donde estaban los Dupain-Cheng, pero no los vio.
-Bueno, Marinette me pidió que llevara a Emma a casa- dijo Luka, poniendo énfasis en sus palabras, y haciendo que Adrien frunciera el entrecejo y apretara los brazos- así que si me disculpas…- añadió Luka, extendiendo sus brazos para tomar a la niña.
El chico rubio no quería soltarla, pero sabía que tenía que hacerlo. Renuentemente aflojó sus brazos, y dejó que Luka tomara a la pequeña. Pero la expresión fría del otro chico asustó un poco a Emma, quien hundió sus pequeños dedos en la camisa de Adrien, sin querer soltarlo.
-No…- se quejó la niña, aferrándose al chico rubio- tío Luka, quiero quedarme con Adrien más tiempo. Y con mamie y papi-
-Tu maman dijo que tenía que venir por ti- dijo Luka seriamente, sin quitar su mirada molesta del otro chico- vamos, se hace tarde-
-¡No!- se quejó Emma de nuevo, aferrándose con más fuerza a la ropa de Adrien e inflando las mejillas- ¡no quiero!-
-Emma, esto no es…-
Sabine y Tom regresaron a la panadería, cada uno de ellos llevando un trapeador, y se quedaron mirando la escena sorprendido.
-Si quieres, yo la puedo llevar a su casa- intervino Adrien, intentando calmar la situación al ver que Luka parecía cada vez más molesto, y Emma comenzaba a hacer un puchero- no hay problema por mí, y…-
-¡No!- dijo Luka con firmeza, alzando la voz para interrumpir el ofrecimiento de Adrien- yo voy para nuestra casa, no vale la pena que pierdas el tiempo y…-
-No me molesta, en serio- dijo Adrien, involuntariamente contrayendo los músculos de sus brazos para no dejar ir a Emma- quizá podría…-
-¿Porqué no te encargas de tu prometida en vez de hacerme perder el tiempo?- siseó Luka, haciendo un nuevo intento de quitarle a Emma, aunque con cuidado de no lastimarla.
Adrien iba a decir que no estaba tratando de hacerlo perder el tiempo, que solo estaba preocupado porque Emma estaba asustada, pero no alcanzó a abrir la boca, porque la puerta se abrió de nuevo y Marinette llegó.
Ambos chicos guardaron silencio al ver que la pelinegra se plantó frente a los dos hombres con una expresión curiosa y sus manos en sus caderas.
-¿Qué está pasando aquí?- dijo Marinette con una voz peligrosamente tranquila.
Si no estuviera tan molesto por su altercado con Luka, Adrien hubiera mirado boquiabierto a Marinette. La madurez le sentaba bastante bien. Ya no era la misma chica del colegio que recordaba, tímida y nerviosa a su lado. No, porque ahora, a pesar de que era bajita y delgada, se veía mucho más fuerte y segura de sí misma. Se veía hermosa.
"Como Ladybug"; pensó Adrien "realmente soy el más grande idiota del mundo. ¿Cómo demonios no me di cuenta antes?"
Marinette se acercó a ellos, y Adrien estaba seguro de que se había ruborizado, porque su cara se sentía caliente. Se veía tan hermosa con el cabello largo y atado a una trenza que reposaba en uno de sus hombros. Sus ojos del color azul más bello que jamás había visto. Podía sentir la sangre bombeada desde su corazón hasta su cabeza; la hermosa mujer le quitaba el aliento.
-Marinette…- dijo Adrien sin aliento, y sonriendo al verla caminar hacia él. No estuvo seguro si la chica lo había escuchado o no.
Por fin, Marinette se plantó frente a Adrien, y Emma pasó a los brazos de ella de inmediato, todo rastro de su puchero había desaparecido por completo.
-Maman- dijo Emma, señalando de vuelta a Adrien- ¿ya lo viste? ¡Tío Nino dice que se llama Adrien!-
-Eso veo, ma chérie- dijo Marinette seriamente, lanzando una mirada molesta a Luka por haber tenido ese altercado, del que había sido testigo. Luego pasó sus ojos a Adrien, y sonrió amablemente- bienvenido de regreso a París, Adrien. Tu padre mencionó que estarías aquí con los preparativos de tu boda. Felicitaciones-
Adrien tardó un poco en procesar lo que la chica había dicho, pues su atención estaba en sus labios. ¡Los labios que había besado incesantemente aquella noche, hacía cuatro años! Pero pronto cayó en cuenta de sus palabras, y forzó una sonrisa.
-Eh… sí, muchas gracias, Marinette- dijo Adrien, cabizbajo y apenado. ¡Maldito fuera el momento en el que había aceptado casarse con Kagami! Entre más escuchaba sobre su compromiso, menos le gustaba la idea- ¿estás segura de que no quieres que te ayude un poco con Emma? No me molestaría pasar un tiempo con ustedes… para charlar, quiero decir. Tenemos mucho tiempo sin vernos y…-
Los ojos de Emma brillaron ante la posibilidad de pasar más tiempo in sus abuelos, y los de Luka echaban chispas.
-Ya te dije que no es…- comenzó a decir Luka.
-Luka…- dijo Marinette en tono de advertencia, haciendo que el chico se callara inmediatamente y luego se volvió a Adrien, sonriendo levemente y regresando a su tono dulce, aunque el chico rubio sabía muy bien que era más bien peligroso- no te preocupes, Adrien, te lo agradezco mucho. Quizá en otra ocasión- se volvió a la pequeña, quien la miraba con enormes ojos- vamos, Emma, ya casi es hora de dormir, y mañana maman tiene mucho trabajo. Despídete de tus abuelos- añadió, caminando hacia donde estaban Tom y Sabine.
Adrien notó que hubo un extraño intercambio de miradas entre Marinette y sus padres, pero no dijo nada.
-Au revoir, papi, mamie- dijo Emma obedientemente, aunque se notaba que estaba un poco decepcionada.
Después de despedirse de sus padres, Marinette acercó a Emma a Adrien, y la pequeña le dio un beso en la mejilla.
Adrien tragó saliva.
-Au revoir, Adrien, me dio gusto verte- dijo Marinette en voz baja en un tono seco, y salió de la panadería. El chico no pudo sino seguirla con la vista, con una expresión enamorada en su rostro. Cuando Marinette se volvió para salir de la panadería, la pequeña comenzó a agitar su manita en dirección a Adrien.
Adrien se ruborizó, mientras que Luka le lanzó una mirada molesta antes de seguir a Marinette. El chico se había quedado congelado, y solo regresó a la realidad cuando Sabine le puso una mano en la espalda.
-Bueno... eso fue interesante- dijo Sabine, sonriendo. Claramente no le agradaba lo que había sucedido con Luka- lo lamento, y muchas gracias por habernos visitado-
Adrien asintió mecánicamente, y salió de ahí para dirigirse a su auto para regresar rápidamente a su casa. Tenía mucha prisa por entrar a su habitación y estar completamente solo.
Sabía que iba a ser regañado y sermoneado hasta la muerte, pero no tenía otra opción. Necesitaba ayuda, y tenía que hablar con alguien a quien le pudiera contar toda la historia.
Tendría que tragarse su orgullo y despertar a Plagg.
x-x-x
CONTINUARÁ…
Notas de autor:
Mamie: abuelita (francés)
Papi: abuelito (francés)
La Place des Vosges: es una plaza más antigua de París. El cardenal Richelieu (los Tres Mosqueteros) y Victor Hugo vivieron en los apartamentos alrededor. Y es la plaza que en MLB está junto a la panadería de los padres de Marinette. Si buscan en Street View de Google Maps, se van a quedar impresionados con el detalle con el que los animadores de MLB recrearon esa plaza (como la mayoría de los detalles en esta serie)
¡Hola a todos! El pobre Adrien fue flechado otra vez, ahora por Emma. Tiene un montón de problemas que resolver, y nada de apoyo. Veremos si puede hacer algo al respecto. Marinette, por su parte, no tiene idea de que estuvo cara a cara con el papá de su hija.
Muchas gracias a todos por sus reviews. Abrazos.
Abby L.
