Resumen: Cuando Emilie Agreste reaparece y Hawkmoth desaparece misteriosamente, Ladybug y Chat Noir tienen una fuerte pelea. Adrien se muda a Japón, y cuatro años después regresa a París para los preparativos de su boda con Kagami. No se espera encontrar a Marinette viviendo con Luka, y mucho menos con una pequeña niña rubia que le parece muy conocida.
Nota Aclaratoria:
1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía
2) Contiene spoilers de toda la segunda temporada
3) IMPORTANTE: La inspiración para algunas puntos de la trama de esta historia fue tomada por el fic Unexpected Surprise de Totally Lucky en la página Archive of Our Own.
SERIE DE MALENTENDIDOS
CAPÍTULO 5
Café cerca de Montmartre, París
Poco antes
Lila Rossi ladeó la cabeza y sonrió dulcemente mientras que tomaba un café con Kagami Tsurugi. Era una mentirosa de carrera, pero afortunadamente la chica japonesa no la conocía, así que no tenía la más mínima idea, y Adrien era demasiado amable como para osar hablar mal de ella.
El día anterior había leído, en la página de la compañía Agreste, que Alya Lahiffe había publicado que Gabriel Agreste estaba celebrando el regreso de su hijo al completar éste su educación en Japón. La chica italiana había casi brincado de alegría, pero todo su entusiasmo se había borrado cuando leyó la continuación del post, donde decía que Adrien se casaría con Kagami Tsurugi.
Pasando su furia inicial, Lila decidió invitar a Kagami a salir, darle la bienvenida de regreso a París y buscar información. Quería buscar una fragilidad en el el compromiso de Adrien y Kagami, en caso de que pudiera romperlo.
-¿Y bien?- dijo Lila en un tono amable- ¿cómo fue que se comprometieron? ¡Debió haber sido tan romántico?-
-No realmente- dijo Kagami seriamente mientras que daba un sorbo a su taza de té- mis padres y los suyos lo arreglaron. Gabriel Agreste envió por paquetería el anillo de su esposa, y aquí nos tienes-
-Oh, fue poco convencional, pero aún así es lindo- comentó Lila, haciendo un esfuerzo por seguir sonriendo y que no se notara la envidia en su expresión cuando su mirada se fijó en el anillo en la mano izquierda de Kagami.
-¿Podemos hablar de otra cosa?- dijo Kagami, volviendo a dar un sorbo a su té- desde que llegué a París, no han dejado de hablar de ello-
-Por supuesto- dijo Lila, algo decepcionada.
-Pude notar que Ladybug y Chat Noir desaparecieron de París poco después de Hawkmoth- dijo Kagami casualmente, pero Lila frunció el entrecejo- hace cuatro años ocurrieron muchas cosas…-
El rostro de Lila se curvó en una mueca fastidiada. Odiaba el tema de Ladybug, y estaba decepcionada de que Hawkmoth hubiera desaparecido de París. Ella soñaba con el día en que éste venciera y destruyera a Ladybug.
-¿A qué te refieres?- dijo Lila.
-Bueno, pues fue una serie de buenas noticias, al menos para los que conocemos a Adrien- dijo Kagami- madame Agreste reapareció después de años de ausencia, y luego Hawkmoth hace un anuncio de que se rinde-
Lila frunció el entrecejo. Recordaba ese anuncio, cuando Nathalie, la asistente del padre de Adrien, fue akumatizada solo para dar ese aviso al mundo. Pero no sabía que había sido después de que madame Agreste había reaparecido. Se encogió de hombros. Mientras que Ladybug hubiera desaparecido era suficiente.
Pero no, no era suficiente. Lila aún la odiaba. Desde su punto de vista, el hecho de que Adrien se fuera a casar con Kagami y no con ella era completamente culpa de Ladybug. Si Ladybug jamás hubiera existido, Adrien jamás hubiera adivinado sus mentiras, y se habría enamorado de ella, estaba segura. Y a pesar de sus siguientes esfuerzos, el chico no parecía creerle ni querer relacionarse con ella. Era amable, eso sí, pero se notaba que claramente quería guardar su distancia. Y todos sus intentos por comunicarse con él habían sido en vano.
Odiaba a Ladybug. Ojalá hubiera una manera de cambiar lo que había pasado.
-¿Te sientes bien?- preguntó Kagami.
-Sí, por supuesto- dijo Lila, borrando su mueca y volviendo a sonreír inocentemente- eres muy afortunada de tener a alguien como Adrien como prometido-
Ahora fue el turno de Kagami de borrar su sonrisa, y Lila comprendió más de lo que parecía. Cuando las chicas regresaron a la mansión Agreste, Lila tenía toda la información que necesitaba.
x-x-x
Edificio de la compañía Agreste
Poco después
Adrien se dirigió a la salida, arrastrando los pies un poco entristecido por su reciente derrota. Había perdido su oportunidad de hablar con Marinette y decirle la verdad. Y no sabía porqué, pero tenía la impresión de que la chica había huido de él.
-Psst, chico- escuchó la voz de Plagg- ¿es en serio que te retiras?-
-No es como que tengo opción, Plagg- se quejó Adrien tristemente- Marinette está ocupada, y no me va a escuchar. Y escuchaste a mi padre…-
-Bla bla bla- dijo el kwami- ¿sabes lo que deberías hacer? Transformarte en Chat Noir y presentarte ante ella. Decirle que sabes la verdad sobre tu cachorrita, y luego detransformarte. Asunto resuelto, y no te tomará más de un minuto-
Adrien rodó los ojos ante aquella sugerencia. El plan de Plagg tenía la delicadeza de un luchador de sumo atrapado en una cristalería.
-No puedo hacer eso- dijo el chico, sacudiendo la cabeza- si me aparezco así nada más, la voy a asustar-
Plagg bufó, y murmuró algo sobre lo aburrido que era su portador.
-No lo entiendo, Plagg- dijo el chico en voz baja, mientras que se detenía junto a la puerta de la guardería, con la esperanza de ver a Emma antes de irse- ¿porqué Marinette parecía como si quisiera huir de donde estaba yo lo más pronto posible?-
Lo que Adrien no podía entender es porqué Marinette se sentía más tranquila en la presencia de su padre que en la suya. El kwami se echó a reír, y Adrien tuvo que reprenderlo para que no hiciera tanto ruido, recordándole que estaban en público.
-Además de estar comprometido con otra chica, quieres decir- dijo Plagg, rodando los ojos- ¿te olvidaste del día que le rompiste el corazón?-
-¿De qué hablas?- dijo Adrien, confundido- yo jamás hice algo así-
Plagg bufó de nuevo, lleno de frustración. Vaya que su elegido era distraído.
-¿Recuerdas el día que te citó en Trocadéro?- dijo el kwami, y Adrien palideció. Los recuerdos de ese día regresaron de golpe a su mente, y cayó en cuenta de lo que había hecho para que Marinette quisiera mantener su distancia.
FLASHBACK
Trocadéro
Cuatro años antes
Adrien no sabía porqué Marinette lo había citado ahí, de todos los lugares. Esa mañana, cuando había hablado con él, la chica parecía bastante seria y, a pesar de que se notaba algo nerviosa, no había tartamudeado tanto como solía hacer. Había hablado con él con voz clara, y le había pedido encontrarse en Trocadéro diez minutos antes de las siete de la noche, hora en la que encenderían la Torre Eiffel.
La chica llegó uno o dos minutos después de él. El chico la miró casi boquiabierto. Se veía muy hermosa, con su blusa blanca ceñida y una falda negra que llevaba un poco abajo de la rodilla, así como unos tacones negros. Comenzaba a usar su cabello suelto, y lo había acomodado en uno de sus hombros.
-Salut, Adrien-
-Salut, Marinette- respondió él- ¿está todo bien?-
-Sí- dijo la chica. Como hacía un rato, se veía nerviosa. Adrien sonrió, esperando pacientemente a que le explicara que estaban haciendo ahí- yo… eh… hay algo importante que tengo que decirte, Adrien-
-Te escucho- dijo el chico, mientras la observara. Lo que sea que la chica quisiera decirle, parecía que le costaba mucho trabajo. El chico sonrió amablemente, sin dar muestras de impaciencia, dándole oportunidad de que lo pudiera decir.
Marinette tomó aire, cerró los ojos, y apretó los puños.
-Te amo, Adrien- dijo la chica- he estado enamorada de ti desde el día que te conocí. Voilá, ya lo dije-
Adrien parpadeó unos segundos, y tragó saliva. ¿Marinette lo amaba? Ella era una chica maravillosa, hermosa y valiente, y siempre lista a ayudar a los otros. Pero Adrien amaba a Ladybug, y no podía corresponder a sus sentimientos. El chico bajó los ojos, y casi pudo ver que el color abandonaba el rostro de Marinette. Casi pudo ver a través de ella, su corazón quebrándose por su falta expresión.
Y Adrien sabía bien que Marinette había entendido su respuesta aún antes de que pronunciara las palabras.
-Lo siento mucho, Marinette- dijo Adrien, acercándose a ella y abrazándola. Era, después de todo, una amiga muy querida para ella. No quería verla lastimada- eres una muy buena amiga y no quiero mentirte. La verdad es que no puedo devolver tus sentimientos porque… porque yo amo a otra persona-
Los ojos de la chica se llenaron de lágrimas, pero a pesar de eso, siguió sonriendo. Adrien se sintió horriblemente culpable de verla sonreír con lágrimas fluyendo en sus mejillas.
-Oh, no te preocupes, Adrien- dijo Marinette con la voz quebrada- te agradezco tu sinceridad. Tú también, eres mi mejor amigo-
Antes de que el chico pudiera responder, Marinette le dio la espalda y se apresuró a la estación de Metro. Adrien la miró alejarse sin poder decir nada. Se sentía terrible por haberle roto el corazón a Marinette, pero el suyo pertenecía solo a Ladybug.
FIN DEL FLASHBACK
Al caer en cuenta que cuando había friendzoneado a Marinette, lo había hecho y había roto el corazón de Ladybug. El chico se llevó las manos a la cara y dejó escapar un gemido frustrado.
-¿Ya recordaste, cachorro?- dijo Plagg, esta vez moderando su tono burlón. No había nada que quisiera hacer más que burlarse de su elegido, pero podía ver que estaba realmente mortificado.
-Sí- gruñó él, tirándose los cabellos en un gesto frustrado- soy un verdadero idiota-
Plagg estuvo a punto de decir que ya lo sabía, pero se escondió bajo la camisa del chico. Éste se dio cuenta de que su kwami lo había hecho porque una persona se acercaba a él. Con un vuelco en su corazón, se volvió para ver quien sería la persona que había interrumpido su conversación. Para su decepción, no era Marinette, sino Alya, quien se acercó a la guardería, seguramente para recoger a su hija.
-Hey, Agreste- dijo Alya, saludando al chico con una expresión algo extrañada que estuviera ahí- ¿qué estás haciendo?-
-Hola, Alya, cuanto tiempo sin verte- dijo Adrien. No quería decir la razón por la que estaba ahí, y no pudo encontrar una excusa a tiempo.
-Sí, supe de un modelo bueno para nada que vino desde Japón y no tuvo la decencia de avisarle de ello a su mejor amigo- dijo la chica castaña después de que vio que Adrien no decía nada más.
-Basta, Alya, ya dije que lo siento- dijo Adrien, apenado- Nino ya me aplicó su conocido chantaje emocional por mi estupidez-
Alya lo miró fijamente, ajustándose las gafas.
-Lo lamento, Alya- repitió Adrien- cuando estaba en Japón… digamos que no la estaba pasando bien. Tenía muchas cosas en mi cabeza, y supongo que me ahogué en un vaso de agua-
Alya sonrió, y le puso una mano en el hombro.
-Chico, ya sabes que somos tus amigos, y puedes contar con nosotros- dijo ella- aunque nos ayas ignorado por los últimos cuatro años-
Adrien bufó.
-No tú también- se quejó Adrien- ¿cuántas veces te voy a decir que lo siento?-
La chica castaña rió en voz baja. Adrien era fácil de molestar. Parecía que todos esos años de su infancia atrapado en su casa le habían hecho perder algunas habilidades sociales básicas, como no tomar tan a pecho las bromas de los demás. Podía ser un idiota, pero era aún algo inocente.
-Tranquilo, solo te estoy molestando. Me dio gusto verte. Espero que un día te dignes a salir conmigo y Nino- dijo Alya- sus habilidades de DJ han mejorado bastante. ¿Sabías que trabaja en la disquera con Luka?-
-Oh, no lo sabía- dijo Adrien, su sonrisa borrándose ante el recuerdo de su altercado con el chico de cabellos turquesas.
-Sí, Nino trabaja con las ediciones y las mezclas de sonido- dijo Alya- ¿quién diría que su hobby se convertiría en su trabajo? Y además, le pagan bastante bien-
-Me alegro- sonrió él, sin saber que más decir.
-Bueno, nos vemos luego, Adrien- sonrió Alya, y comenzó a caminar hacia la guardería.
-¿Vienes a recoger a tu hija?- dijo Adrien, como que no quiere la cosa.
-No, solo vengo a ver a Aidy durante mi descanso- dijo Alya, encogiendo los hombros- tengo una hora. Normalmente Marinette también viene a ver a Emma en su descanso y aprovechamos para charlar, pero ahora está muy ocupada, al parecer tu padre le dejó mucha tarea-
Adrien asintió levemente. Se alegraba que Emma no estuviera sola la mayoría de los días. Alya, mientras tanto, lo miró sospechosamente a través de sus gafas.
-¿No quieres venir?- dijo Alya finalmente- estoy segura de que Emma se alegrará de que alguien venga a verla, sobre todo porque su maman está ocupada-
-Yo…- Adrien estaba a punto de decir que no en medio del pánico de la situación, pero sintió una leve patada en su costado- ouch-
-¿Qué?-
-Oh, nada- dijo Adrien, ruborizándose levemente y haciendo como que estaba espantando a un mosquito- yo solo que… debe haber alguna plaga molestándome- Adrien volvió a sentir la patada de Plagg en el costado, pero la ignoró- por supuesto, te acompaño-
Alya esbozó una sonrisa curiosa, y Adrien la siguió al interior de la guardería.
Tan pronto como ambos entraron y Alya aseguró a la encargada que Adrien era un buen amigo de Marinette, además de ser el hijo del dueño de la compañía, ésta los dejó pasar. Inmediatamente las dos niñas, Aidy y Emma, quienes jugaban con un par de muñecas, se levantaron y corrieron haca Alya.
-Maman- dijo Aidy- estábamos jugando a Ladybug y Chat Noir con Emma-
-¿En serio, petite licorne?- dijo Alya, mirando las muñecas de ambas. La de Aidy era una muñeca de Ladybug, aunque con los cabellos sueltos y despeinados en todas direcciones, como inevitablemente terminaban todas las muñecas que su hija intentaba "peinar". La de Emma era una muñeca rubia que tenía un vestido negro, y Emma le había cortado el cabello y había pintado una línea negra alrededor de sus ojos para formar la máscara de Chat Noir.
-Oh, sí se parece a Chat Noir- comentó Adrien, a quien le hacía gracia que hubieran usado una muñeca femenina para representar su alter ego.
-Tía Alya, ¿dónde está mi maman?- dijo Emma, mientras que miraba hacia la puerta, esperando que Marinette llegara en cualquier momento.
-Aún en su oficina, Emma- dijo Alya, intentando restarle importancia- tiene mucho trabajo hoy-
-Oh…- dijo la pequeña, y Adrien sintió un vuelco al ver su expresión decepcionada, como las que él solía tener cuando su padre cancelaba algún plan o se negaba a pasar tiempo con él. Sabía exactamente como se sentía Emma en esos momentos, esperando a su mamá como él había esperado por su padre tantas veces.
Y cayó en cuenta de lo mucho que Emma se parecía a él.
-Pero no te preocupes, ma petite, porque alguien más vino a visitarte- dijo Alya, señalando a Adrien- ya conocías a Adrien, ¿verdad?-
Emma cambió su expresión decepcionada por una de curiosidad.
-Ayer te comiste las galletas de papi Tom- dijo Emma, y Adrien se echó a reír.
-Así fue- dijo Adrien, rascándose la nuca, apenado- pero no fue mi culpa, tus abuelos me secuestraron y no me dejaban ir hasta que me las terminara-
Alya sonrió levemente, y a pesar de que estaba con su propia hija, no pudo evitar mirar de reojo la interacción entre el chico y Emma. Y tampoco pudo evitar notar lo mucho que Emma se parecía a Adrien, sobre todo ahora que los veía frente a frente. En su mente, la teoría de Emma-podría-ser-la-hija-de-Adrein comenzaba a formarse de nuevo.
"Marinette dijo que no era Adrien", pensó Alya.
Mientras la chica pensaba eso, Adrien se había sentado en el suelo y había tomado la muñeca de Chat Noir, y Emma la de Ladybug, y ambos habían comenzado a jugar.
-¡Que bueno que llegaste, Chat Noir!- dijo Emma, agitando levemente la muñeca de Ladybug de Aidy- es hora de vencer a los malitos-
Adrien rió en voz baja.
-Siempre listo para pelear a tu lado, ma lady- dijo Adrien, fingiendo una voz mucho más grave a la suya, aunque con el mismo tono de Chat Noir, mientras agitaba a su muñeca- aunque esta malita parece que es de lo más peligrosa cuando se enoja- añadió, mirando de reojo a Alya.
Emma se echó a reír, y Alya frunció el entrecejo, pero su enojo no duró mucho tiempo. Parecía que Adrien había conectado con Emma, sobre todo en su tema favorito. Y pensó que el pobre Adrien no tenía idea de lo mucho que la pequeña adoraba a Chat Noir, así que estaba ganando puntos por ello.
-Yo soy el monstruo Pancracio- dijo Alya, levantando las manos como si fueran garras- y me gusta almorzar gatitos- le guiñó un ojo a Adrien- y como Chat Noir está aquí, me lo voy a almorzar a la plancha-
-¡Oh, no, ma lady, tengo miedo!- dijo Adrien, haciendo que su muñeca se escondiera detrás de la de Emma- por favor, sálvame de este villano. Se ve muy malito…-
Emma se volvió a echar a reír.
-No te preocupes, Chat Noir, no voy a dejar que el monstruo Pancracio te coma a la plancha- dijo Emma, y puso su muñeca frente a la cara de Alya- ¡aléjate de Chat Noir, monstruo Pancracio! No está bien asustar así a la gente-
Alya fingió un puchero.
-Oh, lo siento mucho, Ladybug- dijo Alya con fingida voz grave para hacer de monstruo- pero soy un monstruo hambriento y un poco desnutrido. ¿No podría al menos tener una probadita?-
-¡No!- dijo Emma, levantando la muñeca de Ladybug y poniéndola sobre la cabeza de Alya- ninguna probadita. Los gatos son amigos, no comida-
-Oh, no, Ladybug me ha vencido- dijo Alya, dejándose caer de lado al suelo en un gesto dramático- no podré almorzar gatito al horno-
Adrien tomó su muñeca, y la acercó a la de Emma.
-¡Me has salvado, Ladybug!- dijo Adrien a su vez, extendiendo la mano de la muñeca hacia la de Emma- y sabes que tenemos que decir ahora, ¿verdad?-
-Oh, yo sé, yo sé- intervino Aidy, pero Alya la detuvo. mientras que Emma y Adrien juntaban sus muñecas y decían "bien joué".
Alya parpadeó al ver a Adrien mientras reía junto a Emma. ¿Era su imaginación, o el chico había sonado un poco como Chat Noir.
-Estoy seguro de que serías una maravillosa Ladybug, Emma- dijo Adrien con una sonrisa, bajando la muñeca improvisada de Chat Noir- además, todo el mundo sabe que Ladybug es la mejor heroína del mundo-
Para su sorpresa, Emma sacudió la cabeza con firmeza.
-No sabes nada, Adrien- dijo Emma, cruzando los brazos con una expresión sabionda, alzando levemente su pequeña ceja en un gesto que Adrien había visto miles de veces en su amada Ladybug- ¡si Chat Noir es el mejor héroe del mundo mundial!-
Adrien la miró, boquiabierto. Podría haberla abrazado y llenado de besos, pero se contuvo. No quería asustarla, y Alya seguramente reprobaría sus acciones. Y Marinette escucharía eso y estaría en problemas, así que se limitó a solamente acariciar el cabello rubio de Emma.
-Tienes el cabello muy lindo- comentó Adrien- ¿no le has dicho a tu maman que te haga algún peinado?-
Alya sacudió la cabeza.
-Ese tema es un tabú- dijo Alya en voz baja- Emma siempre ha querido tener el cabello suelto y alborotado, porque dice que es Chat Noir. Una vez Marinette tuvo que detenerla porque casi se corta el cabello para parecerse más a él-
Adrien sonrió ampliamente, cayendo en cuenta de que amaba a esa niña. Sabía que pronto se tendría que ir, y la idea de dejarla le parecía insoportable.
El chico sintió un hueco en el estómago. Tenía que hablar con Marinette y decirle la verdad. Tenía que confesarle que él era Chat Noir, que no sabía que la había dejado con una niña que criar, y rogar su perdón y que (reprimió un escalofrío) lo dejara seguir viendo a Emma.
¡Tenía tantas cosas que arreglar!
Tenía que hablar con Marinette. También tenía que confesarle la verdad a Kagami, y decirle que no podía casarse con ella, no la amaba y además tenía una hija que recuperar. Y tenía que intentar recuperar a su Lady, si es que eso era posible. Tendría que dejar que Nino, y sobre todo Alya, lo mareara a gritos y (posiblemente) lo moliera a golpes por su estupidez. Tenía que intentar hablar con Luka, aunque se imaginaba que esa conversación no iría nada bien. Y lo que más temía, tenía que confesarle todo a su padre.
La idea de Gabriel Agreste invadió la mente de Adrien. Su padre lo iba a masacrar cuando se enterara. Deshonor en el nombre de los Agreste. Sorprendentemente, eso le asustaba mil veces menos que la idea de que Marinette decida que no quería verlo o dejarlo ver a Emma.
-¿Estás triste?- dijo Emma, mirándolo con enormes ojos, extrañada al verlo tan callado, cuando previamente se había escuchado tan alegre.
-Claro que no, princesse- dijo Adrien, volviendo a sonreír.
Alya miró su reloj. Su hora de descanso estaba a punto de terminarse, y al mismo tiempo era hora de que los niños de la guardería comieran. Incluso vio a la encargada comenzaba a hacerles señas de que se fueran para poder montar las mesas para alimentar a los niños.
-Eh… Adrien, creo que nos tenemos que ir, es hora del almuerzo- dijo Alya, dándole un codazo.
Adrien se volvió a ella con una expresión decepcionada, pero asintió y se volvió a Emma.
-Tengo que irme, pero espero que nos veamos pronto de nuevo- dijo Adrien, guiñándole un ojo- me gustó jugar contigo a Ladybug y Chat Noir-
Emma asintió.
-La próxima vez te enseñaré a ser un mejor Chat Noir- dijo Emma orgullosamente, y Adrien rió- tía Alya dice que sé todo de Chat Noir-
-Estoy seguro de que lo harás- dijo Adrien, tomando la manita de la pequeña y acercándola a su mano. Presionó sus labios contra el dorso de ésta, y sonrió- hasta pronto, ma lady-
Emma se echó a reír, y Alya entrecerró los ojos al ver eso, y su expresión no cambia cuando ambos salieron de la guardería después de despedirse de las dos niñas y agradecer a la encargada. Una vez fuera, Alya se volvió a Adrien.
-Bueno, gracias por haber pasado el tiempo con Emma, Adrien- sonrió la chica castaña- estoy segura de que Marinette lo apreciará-
-Fue un placer. La verdad me divertí mucho- dijo Adrien, sonriendo extrañamente, como si estuviera soñando- supongo que nos veremos más tarde-
-Claro, espero que podamos salir un día que Nino no esté tan ocupado- dijo Alya, y lo miró con una extraña sonrisa- cuídate, Agreste-
Adrien asintió y salió del edificio, y la chica castaña lo siguió con la mirada, aún entrecerrando los ojos. ¿Acaso era su imaginación…?
Mientras tanto, Adrien salió corriendo para dirigirse al centro comercial cerca de la compañía de su padre. Plagg por fin salió de bajo su ropa y se plantó frente a él.
-Brrrr, por fin- dijo el kwami- casi arruinas todo, chico. ¿A dónde vamos?-
-Hay algo que tengo que conseguir- dijo Adrien mientras miraba a ambos lados de la calle antes de cruzarla- ya entenderás cuando lo veas-
Plagg lo miró, confundido, pero asintió y volvió a ocultarse bajo su camisa.
x-x-x
Oficina de Marinette
Al mismo tiempo
Tan pronto como Marinette se refugió en su oficina, la chica tuvo que apoyar su espalda en la puerta para intentar respirar hondo y tranquilizarse. Su corazón latía a mil por hora después de haber visto a Adrien tan de cerca. La tarde anterior había estado tan furiosa con Luka que eso había bloqueado cualquier reacción hacia el chico, pero ahora que lo había visto, tranquilo y sonriente, y con ese rubor en sus mejillas…
Sacudió la cabeza.
"Deja de pensar en eso, Marinette"; dijo su subconsciente "tienes trabajo que hacer"
La chica arrastró los pies hacia su escritorio, y se dejó caer sobre la silla. Abrió el portafolio y comenzó a revisar los últimos diseños, eligiendo los mejores y separando los que no estaban bien hechos o tenían algún error.
Había momentos en los que realmente no entendía a su jefe. Cuando era una chica de catorce y Gabriel Agreste era solo su ídolo y el padre del chico del que estaba enamorada, Marinette pensaba que era una especie de genio loco, una persona de mucho talento pero solo era un poco controlador y no tenía otro sentimiento más que el desdén.
Pero su imagen de monsieur Agreste había cambiado desde que ella había comenzado a trabajar con él. Él la había contratado por su talento y por nada más, cuando ninguna otra compañía la había querido por el hecho de estar embarazada o por ser madre soltera. Al mismo tiempo, había apreciado el esfuerzo de Marinette y la había ascendido varios puestos hasta llegar a ser su subdirectora y en efecto su mano derecha junto a Nathalie.
Y había sido entonces cuando Gabriel Agreste había mostrado otra cara completamente diferente. Ahora entendía la fidelidad de Nathalie a pesar de que su jefe tenía un carácter de los mil demonios cuando se ponía de mal humor. Gabriel Agreste era exigente, pero generoso con sus empleados. Cuando Emma tenía un año, ella y Aidy habían pescado un virus de otro niño no vacunado en la guardería. Emma ya había recibido todas sus vacunas y solo había pasado un resfriado más o menos leve. La hija de Alya, quien había sido prematura y aún no tenía las vacunas, no había corrido con tanta suerte.
Marinette reprimió un escalofrío al recordar esa escena. Alya, su mejor amiga y la persona más segura y fuerte que conocía, se había vuelto casi de papel cuando su hija estuvo hospitalizada. Había odiado ver a Alya tan derrotada, y había hecho todo lo posible para apoyarla y estar con ella. Pero había sido monsieur Agreste quien había llegado al rescate, sorprendentemente. Había pagado todos los gastos de la hospitalización de Aidy, e incluso había mandado traer a un especialista de Estados Unidos para que la atendiera.
Cuando la dieron de alta, y Alya y Nino fueron a agradecerle a monsieur Agreste, éste les dijo que estaba agradecido con ellos por haber sido tan buenos amigos de su hijo, y que era lo menos que podía hacer.
Monsieur Agreste, en resumen, era un hombre extraño pero, a diferencia de lo que Marinette había creído cuando era adolescente, no era realmente una mala persona. Y el hecho de que madame Agreste estuviera con él de nuevo había suavizado bastante su mal carácter.
Marinette se frotó la frente, y se levantó para caminar hacia la cafetera y servirse una taza de café. Le dolía la cabeza, y esperaba que esto le ayudara. Aún no podía superar el hecho de que Adrien estuviera de regreso en París.
Su corazón dio un vuelco.
"Está aquí para su boda con Kagami", se recordó la chica "no te hagas esto, solo vas a terminar herida. Recuerda que te rechazó y la eligió a ella"
Y no sabía porqué pero, al pensar en Adrien, inevitablemente pensaba en Chat Noir. Ojalá pudiera volver a ver a su querido amigo y decirle toda la verdad.
Suspiró de nuevo. ¡Si tan solo Tikki estuviera con ella! Tikki seguramente la podría aconsejar de la misma manera que. Lo había hecho cuando era una adolescente de catorce años.
Hacía cuatro años, después de la pelea y subsecuente desaparición de Chat Noir de París, el pánico se apoderó de Marinette, sabiendo que jamás lo podría encontrar, pero Tikki la aconsejó y apoyó en esos momentos. No podía decirle el nombre de Chat Noir por la magia de los kwamis, aún así la apoyó y le dijo que el héroe siempre había estado enamorado de ella, y que seguramente volvería a su lado en cuestión de días.
Se había equivocado. Chat Noir nunca regresó.
Finalmente, Marinette decidió renunciar a ser Ladybug y su Miraculous. Sabía que ahora tendría una responsabilidad a la que enfrentarse ella sola, y no podría seguir siendo Ladybug. Aquello pareció romperle el corazón a Tikki, quien no sabía nada del embarazo de su portadora y no entendió porqué Marinette renunciaba, pero aceptó su decisión y le agradeció su ayuda en proteger París por todos esos años. Tras renunciar al Miraculous de la Creación, Marinette había buscado al maestro Fu y le había entregado los aretes de la Catarina.
FLASHBACK
La casa del maestro Fu olía a incienso dulce esa tarde, nada extraño en la casa del antiguo guardián de los Miraculous. Le dijo que no podía seguir siendo Ladybug y que Tikki había estado de acuerdo.
-¿Estás segura de esto?- le había dicho el maestro Fu, entrecerrando los ojos, seguramente sospechando que algo no estaba bien- renunciar nunca es la respuesta, Marinette. Cuando uno huye de sus errores, éstos tienen la horrible tendencia a perseguirte-
-Estoy segura de mi decisión, maestro- dijo la chica- lo siento mucho-
-No lo sientas- dijo el guardián en un tono benévolo, pensando que era una lástima que Marinette renunciara, sobre todo porque había pensado en entrenarla para que llegara a ser su sucesora guardando los Miraculous algún día- en nombre de la Orden de los Guardianes, te agradezco por haber usado tus poderes para el bien de los otros, Marinette Dupain-Cheng-
La chica sonrió tristemente mientras ponía los aretes en las manos del maestro Fu. Abandonar a Tikki le causaba sentimientos encontrados, pero no tenía otra opción.
-Gracias por entender, maestro- dijo la chica antes de salir. Una vez que se quedó solo, el maestro Fu sonrió levemente y devolvió el Miraculous de la Creación a la Miracle box.
-No te preocupes, Tikki- dijo el anciano, sonriendo levemente mientras se acariciaba la barba- tu elegida regresará por ti un día, de eso estoy seguro-
FIN DEL FLASHBACK
Marinette se frotó la frente. Se sentía mal por haber omitido esa información a Tikki y al maestro Fu, pero realmente no tenía otra opción. Seguramente habría otra elegida para ser Ladybug. O quizá el maestro Fu ya habría dejado París.
La chica sacudió la cabeza otra vez. No quería pensar en eso. No quería pensar en el pasado, en Tikki, los Miraculous o el maestro Fu. No quería pensar en Adrien ni en Chat Noir.
Y sería mejor que se apresurara con su trabajo si quería terminar a tiempo para recoger a Emma antes de que cerraran la guardería y tuviera que recurrir a Luka otra vez.
X-x-x
CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Pues por fin Adrien tiene una pequeña interacción con Emma y descubre que tiene una admiradora. Mientras tanto, Marinette recuerda haber regresado a Tikki al maestro Fu, pero él tenía la impresión de que iba a regresar por sus aretes. Muchas gracias a todos por sus reviews. Les mando un abrazo enorme.
Abby L.
