Resumen: Cuando Emilie Agreste reaparece y Hawkmoth desaparece misteriosamente, Ladybug y Chat Noir tienen una fuerte pelea. Adrien se muda a Japón, y cuatro años después regresa a París para los preparativos de su boda con Kagami. No se espera encontrar a Marinette viviendo con Luka, y mucho menos con una pequeña niña rubia que le parece muy conocida.
Nota Aclaratoria:
1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía
2) Contiene spoilers de toda la segunda temporada
3) IMPORTANTE: La inspiración para algunas puntos de la trama de esta historia fue tomada por el fic Unexpected Surprise de Totally Lucky en la página Archive of Our Own.
SERIE DE MALENTENDIDOS
CAPÍTULO 6
Oficina de Alya Lahiffe
Esa tarde
Cuando Alya regresó a su oficina esa tarde, después de haber pasado un rato jugando con las niñas y, sorpresivamente, con Adrien, la chica castaña no sabía que pensar al respecto. Por un lado, había visto la química que el chico tenía con Emma mientras que jugaban juntos. Aquello no era nada extraordinario, Adrien siempre tuvo la sangre muy ligera, y realmente todo el mundo siempre lo amaba. Emma no sería la excepción. Además, cuando se trataba de Ladybug y Chat Noir, Emma podía jugar hasta con su sombra.
Segundo, no pudo evitar notar el extraordinario parecido que tenía el chico con Emma. Si bien los cabellos de Emma tenían un color dorado un poco más oscuro que los de Adrien, la forma y color de los ojos de ambos eran idénticos.
"Pero Adrien no puede ser el padre de Emma", se repitió Alya, recordando la gran cantidad de ocasiones en las que se lo había insinuado a su mejor amiga "Marinette siempre lo ha negado enfáticamente. Debe ser solo una coincidencia"
Y finalmente, la última cosa que había sorprendido a Alya fue que, mientras que jugaba con Emma, Adrien mostró algunos rasgos de Chat Noir. El tono natural en el que decía ma lady, y el beso que le dio a la niña en la mano antes de irse, como solía hacer el héroe cuando peleaba junto a Ladybug.
Pero todo aquello debía ser una coincidencia, ¿verdad?
Como no podía dejar de pensar en ello y sin lograr concentrarse en el trabajo, Alya apagó la computadora por un momento y tomó el teléfono para llamar a Nino. Tenía que sacarse esa idea de la cabeza, y normalmente hablar con su esposo le confería más claridad.
-Hey, Nino, ¿estás ocupado?- dijo la chica castaña cuando la imagen de Nino apareció en la pantalla de su teléfono celular.
-Hey, Aly- dijo la voz de Nino a través de la bocina del teléfono- no, acabo de terminar de mezclar el nuevo tema. ¿Qué sucede?-
-Hay una situación que quiero discutir contigo- dijo ella.
-Oh, no- se quejó él, haciendo una expresión derrotada, y llevándose dramáticamente las manos a la cabeza- ¿ahora qué hice?-
-No hiciste nada malo, y no seas exagerado- dijo la chica castaña, rodando los ojos y frunciendo el entrecejo- yo no regaño tanto…-
Hubo un breve silencio en la línea, pero Alya decidió ignorarlo.
-Bien, quería hablar contigo sobre Adrien- dijo la chica.
-Oh, ¿sobre lo que sucedió ayer entre él y Luka?- dijo la voz de Nino.
-¿Uh?- dijo ella, alzando las cejas. Eso no lo había escuchado- ¿de qué hablas?-
-Madame Dupain-Cheng me llamó ayer- dijo Nino- dijo que no tenía el número de Adrien, pero quería disculparse por causarle problemas con Luka…- y le contó brevemente lo que Sabine había presenciado sobre la actitud agresiva de Luka hacia Adrien, y cómo Marinette lo había puesto en su sitio y se había ido de ahí.
-Ya veo- dijo Alya, frotándose la frente pensativa. Sabía que Luka era un buen chico, pero no le acababa de gustar que su mejor amiga aún viviera con él.
-No sé porqué Luka se puso así- continuó Nino una vez que terminó de narrar los sucesos del día anterior- él es muy tranquilo en el trabajo, nunca lo he visto siquiera alzar la voz. Si no fuera la madre de Marinette quien lo dijo, no le habría creído ni una sola palabra-
-Quizá…- dijo Alya, pensativa- bueno, toma en cuenta que Luka recuerda muy bien como Adrien rompió el corazón de Marinette cuando ella le confesó su amor por él, ¿recuerdas?- Nino asintió, reprimiendo un escalofrío- es normal que Luka quiera protegerla, sobre todo porque tú y yo sabemos que, aunque diga lo contrario, Marinette aún tiene sentimientos hacia tu amigo-
-Supongo- dijo Nino- aún así me pareció un poco agresivo de parte de Luka-
Alya asintió levemente, pero aún había algo que la estaba preocupando. La razón por la que ella había llamado a Nino en primer lugar.
-Nino, hay algo que me está molestando- dijo Alya- hoy Adrien me acompañó cuando visité a Aidy en la guardería, pero noté algo extraño. ¿No crees… que Marinette nos haya mentido?- dijo Alya finalmente.
-¿Sobre qué?- dijo el chico.
-Sobre Adrien, si es o no el padre de Emma- dijo Alya.
-Nah, Marinette no nos mentiría al respecto. Además, Adrien seguramente ya habría dicho algo sobre saber que Emma es suya si lo hubiera llegado a creer posible- dijo Nino- es un poco tonto y distraído, pero no es ningún irresponsable-
Alya frunció el entrecejo.
-Es solo que…- dijo ella, pensativa- hoy que los vi juntos, no pude evitar notar que Emma se parece muchísimo a él. Y nació nueve meses después de que tu amigo se fuera a vivir a Japón-
Nino entrecerró los ojos sin quitar los ojos del camino.
-Pues… tienes razón, pero aún tienes dos cosas en contra. Adrien la rechazó, Alya, recuérdalo. Aún recuerdo lo triste que estuvo Marinette. Si Hawkmoth aún hubiera estado activo, seguramente habría sido akumatizada de tan mal que se sentía. Y también está lo que dijo Marinette- continuó el chico- si ella nos dijo que no había sido Adrien, pues creo que deberíamos creerle. No nos mentiría con algo así-
-Sí, sí, lo sé- dijo Alya, frotándose la frente- es solo que… tengo la impresión de que hay algo más. Hay algo que no cuadra en todo este asunto-
-Creo que estás pensándolo demasiado, Aly- dijo Nino mientras que conducía- nosotros creemos que fue Chat Noir, porque su desaparición coincide con las fechas, pero quizá nunca sepamos la verdad, a menos de que Marinette decida confiárnosla. Además, no hace ninguna diferencia. Emma está aquí. Lo único que podemos hacer es apoyar a nuestra amiga-
Alya asintió distraídamente, pensando en lo que había dicho Nino. Mientras lo hacía, la chica morena no pudo evitar pensar en lo que había dicho Nino, y caer en cuenta que la desaparición de Chat Noir de París y la mudanza de Adrien a Tokio ocurrieron casi al mismo tiempo.
-Nino, ¿no crees que…?-
-Oye, Aly, quisiera seguir charlando, pero tengo que irme- dijo Nino- Luka va a grabar otro solo. Nos vemos esta noche-
-De acuerdo, nos vemos esta noche, Nino- dijo ella- bisou-
El chico le guiñó un ojo y colgó la llamada, dejando a Alya meditando sobre sus palabras. Suspiró mientras que encendía la computadora, sacaba una libreta y se ponía a hacer algunas anotaciones. La periodista en ella necesitaba saber si sus sospechas eran ciertas.
x-x-x
Fuera de la guardería, compañía Agreste
Poco más tarde
Después de un largo día de trabajo, contestar llamadas dirigidas a monsieur Agreste y solucionar todo tipo de problemas en la compañía, Marinette ya había olvidado todo el asunto con Adrien esa mañana. El trabajo la ayudaba a sentirse mucho mejor y olvidarse de todas sus preocupaciones. Modelos, telas, materiales… todo aquello la apasionaba y la transportaba a un mundo donde no había dramas, no existían Ladybug ni Chat Noir, no había Adrien o Luka o ningún otro problema.
Una vez que terminó y guardó los portafolios que había usado esa tarde, la chica se puso su suéter y tomó su bolso para bajar a la guardería para recoger a Emma antes de que la encargada se fuera. Estaba esperando a que llegara el fin de semana para pasar tiempo de calidad con su hija. Realmente detestaba tener que dejar la todo el día en la guardería y llegar a casa tan agotada que no podía pasar tiempo con ella.
Miró el reloj mientras que subía al elevador. No era tan tarde y, a pesar de que se sentía un poco cansada, podía hacer una excepción y pasar un rato jugando con Emma. Quizá podía convencerla de preparar galletas, o quizá los macarons para llevarle a monsieur Agreste. Quizá así su jefe se sentiría un poco culpable y dejaría de molestarla con sus indirectas, al menos por unos días.
Cuando las puertas del elevador se abrieron y la chica comenzó a caminar hacia la puerta de la guardería, Marinette se detuvo, mirando helada hacia la entrada del edificio. Parpadeó para aclarar su mirada. No, no se había equivocado. Ahí estaba otra vez Adrien Agreste, apoyando su hombro en la pared con su estúpida y perfecta pose de modelo, y esbozando su estúpida y perfecta sonrisa.
"Oh, por todo el chocolate", pensó Marinette "¿qué he hecho para merecer esto?"
Marinette respiró hondo y comenzó a caminar hacia donde le estaban esperando. Tras saludar a Adrien con una leve sonrisa, la chica entró a la guardería. Adrien no le dijo nada ni intentó seguirla, cosa que momentáneamente alivió a Marinette, y todo ese alivio desapareció cuando vio a Emma llevando un peluche de Chat Noir en sus brazos.
Y tenía una clara idea de donde lo había conseguido la niña antes de que ésta se lo dijera.
-Maman, maman, mira lo que me regaló Adrien- dijo Emma, abrazando el peluche del héroe contra su pecho y sonriendo como si fuera Navidad- ¡es tan bonito y esponjoso!-
Marinette respiró hondo para tranquilizarse. Había tantas cosas que estaban mal en esa situación, sobre todo porque trastornaban el delicado equilibrio en su vida. Ahora que lo pensaba, de adolescente jamás había tenido ese tipo de problemas y preocupaciones. Extrañaba esos días cuando su vida era mucho más simple.
Primero, ver a Chat Noir, aunque fuera de peluche, la hacía sentir culpable porque le recordaba la noche que habían pasado juntos y como después le había roto el corazón. Y además de ello, no sabía como se sentía al respecto de que Adrien le comprara regalos a su hija. Por primera vez pensaba que Gabriel Agreste tenía razón. ¿Porqué rayos no se dedicaba a otra cosa? Organizar su boda, por ejemplo.
Y encima de todo, Marinette no sabía que pensaría Kagami si supiera que su prometido había comprado un juguete a la hija de otra chica.
"Bueno, al menos es porque piensa que somos amigos", dijo Marinette.
-Eso veo, ma chatonette- dijo Marinette finalmente, tomándola de la mano y agradeciendo a la encargada por haberla cuidado ese día- espero que le hayas dado las gracias-
Emma hizo una expresión mortificada y se cubrió la boca con las manos mientras que sacudía la cabeza, pero Marinette sonrió amablemente.
-Si lo olvidaste, no pasa nada, aquí está afuera y puedes aprovechar para agradecerle- dijo la chica.
La niña asintió, tomando a su peluche de Chat Noir con una mano y la mano de Marinette con la otra mientras que ambas salían de la guardería. Cuando se encontraron con Adrien en la entrada de la guardería, Emma se acercó al chico.
-Merci beaucoup, Adrien- dijo Emma, tirando de su camisa y poniéndose de puntillas para hacerlo inclinarse hacia ella. Cuando el chico obedeció y se puso en cuclillas para que sus ojos quedaran a su nivel, Emma lo besó en la mejilla.
En ese momento en que su hija presionó sus labios contra su mejilla, Adrien sintió como si todo el mundo se detuviera a su alrededor. Fue solo un segundo, pero para Adrien no existía nada ni nadie más en ese momento. Solo él y su hija. Quien acababa de besar su mejilla. Sin pensarlo, Adrien la abrazó y frotó suavemente la espalda de la pequeña.
-Al contrario, gracias a ti, Emma- dijo él en voz baja- por dejarme jugar contigo-
Mientras eso ocurría, Marinette se llevó una mano a la boca en una expresión pensativa. No sabía exactamente que estaba pasando, pero al parecer a Emma le había caído bien Adrien. Bueno, eso no era tan malo ni extraño, ya que todo el mundo amaba a Adrien. Y el cariño que el chico demostraba hacia Emma era fuera de lo común. ¿Era así con todos los niños?
Una vez que Adrien regresó a la realidad y soltó a Emma, se levantó y sonrió apenado a Marinette.
-Gracias por todo, Adrien- dijo Marinette, sonriéndole levemente- Emma realmente adora a Chat Noir, es realmente su favorito-
-Lo sé, ella me lo dijo- dijo Adrien sonriendo ampliamente, pero se aclaró la garganta- quiero decir, no es nada, Marinette. Emma es una niña muy linda, y muy inteligente. Debes estar orgullosa de ella-
-Lo estoy- sonrió ella, revolviendo los cabellos de su hija mientras que esta cerraba los ojos, disfrutando la caricia- bueno, será mejor que vayamos a casa, ¿verdad, Emma?-
-Por supuesto- dijo Adrien, aún sonriendo, pero parecía sonar un poco decepcionado- ¿vienen por ustedes de nuevo?-
-No, Luka ya está en casa- dijo Marinette, sacudiendo la cabeza- vamos a regresar en metro-
Adrien frunció el entrecejo.
-Entiendo, ¿las puedo acompañar?- dijo el chico. ¿Era su imaginación, o el chico sonaba esperanzado?
Los ojos de Emma brillaron, pero Marinette se mordió el labio.
-Eh, me encantaría- dijo ella con una expresión dudosa. La compañía era bienvenida, pero no quería causarle problemas- pero, ¿no tienes cosas que hacer? Seguramente Kagami te está esperando, y…-
-No, para nada, no te preocupes- sacudió la cabeza Adrien- Kagami se está reuniendo también con sus amigos. Esta mañana salió a Montmartre con Lila Rossi, y creo que en la tarde saldría al centro con otro amigo suyo-
La chica sonrió.
-Bien, en ese caso no tengo inconveniente- sonrió Marinette- muchas gracias, Adrien-
Adrien asintió y le ofreció el brazo, el cual la chica tomó con su mano libre. Ambos salieron del edificio de la compañía Agreste y caminaron hacia la estación de Metro cercana. Emma, mientras tanto, caminaba junto a ellos y no dejaba de abrazar su peluche de Chat Noir.
-¿Qué estación?- preguntó el chico mientras miraba el cartel de las líneas de metro.
-Louvre Rivoli- respondió Marinette.
-Bien, hagamos esto- dijo Adrien.
Ambos abordaron el tren en la dirección indicada, que no era demasiado lejos de donde se encontraban en ese momento. Por fortuna para ambos, había dos lugares contiguos disponibles, y ambos aprovecharon para sentarse.
Mientras que ambos viajaban, sentados uno junto al otro y Emma en las piernas del chico, Marinette podría sentir como si no hubiera pasado nada de tiempo entre ellos, como si siguieran en comunicación todo el tiempo.
La diferencia era que ahora no le costaba trabajo charlar con él. Era como si hablar con él fuera tan fácil como respirar, sobre todo cuando la conversación se trataba de Emma. No sabía porqué, pero Adrien parecía querer escuchar todo sobre la pequeña. Y a Marinette no le costaba nada hablar sobre su hija, así que le contó sobre sus últimas travesuras y sobre sus planes de pronto inscribirla en el jardín de niños que estaba frente al edificio de la compañía.
Adrien parecía sorprendido de su descripción de Gabriel Agreste; no podía creer lo flexible que su padre se había vuelto con sus empleados.
-Parece que has pasado mucho tiempo lejos de tu familia, Adrien- le comentó Marinette- monsieur Agreste siempre había sido muy considerado conmigo-
-Seguramente es porque no quiere que te vayas con su competencia- le había respondido Adrien- creo que esa sería la peor pesadilla de père: perder tu talento-
El viaje en metro no tardó más de veinte minutos, pero en trayecto Emma se había quedado dormida en el regazo de Adrien, seguramente arrullada por el movimiento del tren. El chico no parecía inmutarse con ello, al contrario, ajustó sus brazos para que Emma se acomodara un poco mejor en ellos.
Y Marinette tuvo un mini infarto cuando escuchó el ruidito proveniente del pecho de su hija. Ella lo había escuchado muchas veces, casi desde que Emma había nacido, pero no quería que Adrien se diera cuenta de ello.
-Eh…- dijo Adrien, notándolo también mientras que alzaba las cejas- ¿acaso Emma está… ronroneando?-
La chica sintió un vacío en el estómago que fue reemplazado por pánico. No podía dejar que Adrien supiera que Emma era hija de Chat Noir, y que por eso ronroneaba cuando estaba particularmente cómoda cuando dormía. ¿Qué pensaría de ella si lo supiera? No pasaría nada, pero aún así sentiría algo de vergüenza si llegaba a saberlo.
-Eh… no, por supuesto que no- dijo la chica, extendiendo sus brazos hacia él con la intención de quitársela, pero Adrien se lo impidió.
-No, déjala dormir- dijo Adrien, su sonrisa aún más amplia que hacía unos minutos- ese ruidito que hace es adorable. Debe ser congestión nasal o algo así-
-Ah, sí, eso debe ser- dijo Marinette, sonriendo nerviosamente- sí, esta mañana estaba un poco congestionada, debe ser eso-
Adrien no pareció notar nada extraño, y sonrió amablemente mientras apoyaba levemente su mejilla en la cabeza de Emma. Marinette sonrió al ver su expresión. No quería aceptarlo, pero el chico se veía bastante bien con la pequeña en sus brazos. Tenía ese cierto aire a… ¿testosterona paterna? No sabía que era, pero nunca lo había visto más guapo y sexy que con Emma en sus brazos.
x-x-x
Apartamento de Luka Couffaine
Más tarde
Una vez que llegaron a la estación indicada, ambos chicos salieron de la estación de metro hacia la calle Rivoli y caminaron juntos un par de cuadras. Comenzaba a anochecer, y a pesar de que había varios comerciantes vendiendo souvenirs, ambos pudieron apreciar que la parte posterior del Louvre estaba ya iluminada, dándole una bella y romántica apariencia al antiguo palacio. ¡Cuántas veces Marinette había soñado hacer un paseo romántico con Adrien cuando era adolescente! Pero la chica sacudió la cabeza para quitarse esa idea.
Mientras caminaban, Adrien llevando a Emma en sus brazos y Marinette con su bolso y el peluche de Chat Noir, ambos habían hablado sobre la relación de ella relación con Luka.
-Pues… vivo con él desde que nació Emma- dijo la chica- cuando tu padre me ofreció trabajo por primera vez. Alya no podía ayudarme a cuidarla, estando embarazada y en cama. Y mis padres tampoco podían cuidar a Emma todo el tiempo. Luka fue el único que estuvo ahí para ayudarme en esos momentos y… quise darle una oportunidad-
-Oh…- solo comentó Adrien.
-No… no me quejo, Luka ha sido realmente excepcional con nosotros- continuó Marinette- siempre ha cuidado a Emma como si fuera su propia hija, y a pesar de que sabe que no siento por él lo mismo que él siente por mí, siempre ha estado conmigo para protegerme-
Adrien volvió a sonreír, sintiendo una oleada de alivio y, sorprendentemente, de agradecimiento hacia Luka. Había estado ahí para Marinette y, más importante, para su hija, cuando él ni siquiera sabía de su existencia. ¡Qué horrible persona era! En esos momentos, Adrien sintió que era mil veces peor que como su padre había sido cuando su madre estaba perdida.
Inconscientemente Adrien estrechó a la pequeña contra su pecho, en una silenciosa disculpa por haber estado ausente de su vida hasta ese momento, y prometiéndole que jamás la volvería a abandonar.
-¿Adrien?- la voz de Marinette interrumpió sus pensamientos al ver que sus ojos se humedecían mientras estrechaba a la niña contra su pecho. El chico volvió sus ojos a ella, quien lo miraba preocupada- ¿te encuentras bien?-
-Por supuesto- dijo Adrien, parpadeando para quitar las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos- ojalá yo hubiera podido ayudarte también-
Marinette rió en voz baja.
-¿Eso es lo que te preocupa? No seas tonto, Adrien- dijo ella, sacudiendo la cabeza- tú estabas en Japón, y no sabías nada sobre Emma-
Adrien asintió, y ambos por fin se detuvieron frente la puerta del apartamento de Luka. El chico sintió un vacío en el estómago ante la idea de soltar a Emma. No quería dejarla ir. Jamás. Era su pequeña, y no había tenido suficiente de sus sonrisas durante ese día. Pero sabía lo que tenía que hacer.
-Bueno, llegamos- dijo Marinette, deteniéndose frente a la puerta.
La puerta se abrió, revelando a Luka, quien miraba a los recién llegados con una expresión neutral, pero su lenguaje corporal mostraba que estaba muy molesto. A pesar de su espalda rígida y su pose agresiva, Adrien le sonrió amablemente. No olvidaba que él había protegido a la mujer que amaba y a su hija todos esos años, mientras él estaba lejos sin saber las dificultades que ambas habían pasado.
-Buenas noches, Luka- dijo Adrien amablemente- no te preocupes por mí, solo voy a dejar a Emma en su habitación-
Luka asintió en silencio y se apartó, dejando pasar a Adrien con Emma, seguido de Marinette, quien le lanzó una mirada de advertencia antes de entrar. La chica le indicó a Adrien donde estaba la habitación de Emma, y el chico la puso con cuidado en su cama. La niña había enredado sus deditos en la camisa de Adrien, y éste los desprendió con cuidado de no despertarla.
Tras ponerla sobre la cama y arroparla, besó la frente de la pequeña, cosa que sorprendió a Marinette.
-Buenas noches, chatonette- susurró Adrien, colocando el peluche de Chat Noir junto a la pequeña, pensando que al menos así estaría a su lado- nos volveremos a ver muy pronto-
Después de ello, Adrien se despidió rápidamente de Luka, y después de Marinette.
-Muchas gracias por todo, Adrien- dijo Marinette, sonriendo nerviosamente mientras que se pasaba un mechón de cabello detrás de la oreja- por el juguete y por haberme acompañado.
-No fue nada, en serio- dijo el chico, guiñándole un ojo- espero verlas pronto de nuevo-
-Sí, yo también- admitió ella- que tengas buena noche-
-Gracias, Marinette. Tú también- dijo Adrien, besando la mejilla de la chica, haciéndola enrojecer, y salió del apartamento con una sonrisa.
Una vez que cerró la puerta, Marinette apoyó la espalda contra ella y suspiró largamente, llevándose la mano distraídamente a la mejilla que Adrien había besado. Respiró hondo y cerró los ojos por un momento. No quería admitirlo, pero le había gustado pasar ese rato con él.
Marinette abrió los ojos, y frente a ella estaba Luka, cruzando los brazos y mirándola con una expresión entristecida. La chica tragó saliva.
-Marinette, ¿qué es lo que estás haciendo?- dijo Luka en voz baja. A diferencia del día anterior, no había reproche en su voz, sino solo preocupación y algo de tristeza.
-Yo… nada- dijo Marinette, dejando en paz su mejilla y cruzando los brazos- si te refieres a Adrien, él estaba en la compañía y se ofreció a acompañarnos para que no regresara sola con Emma, nada más-
-Tú dijiste que no necesitabas que pasara por ti- dijo Luka- hubiera podido ir si…-
-No lo necesitaba- lo interrumpió la chica, frunciendo el entrecejo- ¿qué tiene de malo que me haya acompañado? Él es solo un amigo, solo vino con nosotras y charlamos un rato en el camino. En serio, Luka, no sé que es lo que te molesta de todo este asunto-
Antes de que Luka respondiera, Marinette caminó hacia la cocina, pasando a su lado, y preparó un sandwich de jamón y mantequilla, y se sentó al comedor para cenar. Emma había cenado en la guardería, pero ella tenía mucha hambre ya que había pasado el día picando algunas galletas y tomando café por culpa de la gran cantidad de trabajo que había tenido ese día.
Luka la siguió con la mirada, suspirando un poco entristecido, y caminó hacia ella, sentándose a la mesa del comedor, del lado contrario.
-Marinette, solo quiero que entiendas que… la presencia de Adrien- dijo el chico, pero se aclaró la garganta. A diferencia del día anterior, no estaba enojado, sino preocupado- no quiero… no quiero que él vuelva a romperte el corazón, eso es todo-
Marinette casi se atraganta con su bocado. Levantó la mirada hacia él, sorprendida.
-Luka, no tengo catorce años- dijo Marinette- no me voy a ilusionar con Adrien, ni mucho menos. Él solo estaba siendo amable, como siempre, eso es todo-
El chico la miró con una expresión escéptica, y extendió su mano para colocarla sobre la de Marinette.
-Te recuerdo que yo estuve ahí cuando él te rompió el corazón, hace cuatro años- dijo Luka en voz baja- ¿crees que me gustó verte llorar?
-No necesitas recordármelo, eso ya lo sé bastante bien- dijo Marinette, suavizando un poco el tono de su voz- solo respeta mi decisión, así como yo respeté tu decisión de seguir conmigo, a pesar de que yo también te he lastimado-
Luka frunció el entrecejo. No le gustaba a donde iba esa conversación.
-No es lo mismo, Marinette. Ya sabes que estoy bien, que yo ya acepté que nada va a cambiar la situación en la que estamos- dijo Luka.
-No, Luka, lo que no has aceptado es que esta situación puede llegar a cambiar- dijo la chica, frunciendo el entrecejo- es por eso la presencia de Adrien te preocupa-
Luka suspiró, y se levantó de la mesa, dándole la espalda para dirigirse a su habitación.
-Está bien, Marinette- dijo Luka, volviéndose hacia ella antes de salir de la cocina- solo recuerda que Adrien se casará con Kagami Tsurugi en un par de semanas. Y solo digo esto porque no quiero volver a limpiar tus lágrimas- suspiró- buenas noches-
Marinette lo miró retirarse a su habitación con una expresión preocupada. Tenía admitir que quizá el chico tenía razón. La presencia de Adrien, y su compañía, le había ocasionado esos lindos latidos de su corazón que, a pesar de ser muy diferentes de cuando tenía catorce años, no le eran desconocidos.
"Se siente bien cuando comienzas a enamorarte, ¿no?", pensó ella mientras seguía cenando "pero sabes que Luka tiene razón; esto no va a acabar bien si llego a ilusionarme. Adrien es de Kagami"
x-x-x
Habitación de Adrien Agreste
Esa noche
Cuando Adrien llegó a casa, brincando de contento por haber pasado otro rato con su hija, se sorprendió ver a Théo Barbot y algunos trabajadores arreglando algunos contactos eléctricos en la mansión. Emilie le dijo que había que hacer algunas mejoras porque, ahora que él y Kagami también estaban el casa, se había sobrecargado el transformador.
-No te preocupes, Adrien- le había dicho Théo Barbot cuando el chico le había preguntado cual era el problema en la oficina de la casa, justo bajo del retrato de su madre- es solo el transformador que esta un poco sobrecargado. Con derivar la energía a un segundo transformador será suficiente-
-Gracias, Théo- dijo el chico, mirando de reojo el retrato de Emilie, y como las herramientas del chico estaba muy cerca del mismo- te recomiendo que te alejes de ese retrato, o mi padre se va a molestar mucho-
-Notado- dijo Théo, dando un paso atrás, y caminando hacia el escritorio de Nathalie para continuar con la reparación.
Tras despedirse de sus padres y de Kagami, quien se notaba un poco absorta en sus propios pensamientos, Adrien se apresuró a refugiarse en su habitación. Una vez que cerró la puerta con llave, abrió la solapa de su camisa y dejó salir de ella a Plagg, quien flotó a su lado, y suspiró en voz alta.
-Oh, no, supongo que ahora voy a escuchar una larga perorata sobre lo que acababa de pasar- se quejó Plagg- creí que con la madurez eso ya se había acabado-
-Lo siento mucho, Plagg- dijo Adrien seriamente, sentándose sobre su cama y mirando hacia la ventana pensativo- es solo que… necesito hablar con alguien de todo esto-
El kwami miró a su elegido.
-Muy bien- dijo Plagg finalmente, suspirando resignado a tener que escuchar a su portador- déjame decirte que no puedo creer que seas padre. Y menos de una cachorrita como esa. Pobrecita niña, me da tanta pena porque se parece mucho a ti-
Adrien sonrió levemente ante ese comentario, pero borró su sonrisa casi de inmediato.
-Tengo que hacer algo, y pronto, Plagg- dijo el chico, pasándose las manos por su cabello- tengo que recuperarla, a Emma y a Ladybug-
-¿Porqué no te transformas en Chat Noir y vas a su casa a buscar a Marinette?- volvió a sugerir Plagg- le explicas lo que pasó y todo volverá a la normalidad-
El chico sacudió la cabeza.
-No, no puedo hacer eso- dijo Adrien- imagina que de repente aparezco en su ventana, después de todo este tiempo sin verla. Además, ¿y si alguien más me ve? Sería mucha coincidencia que Chat Noir reapareciera cuando yo regreso a París-
Plagg hizo una mueca.
-¿Entonces, que vas a hacer?- dijo el kwami.
-Me acercaré a ella como Adrien- dijo el chico- cuando sea el momento adecuado, le diré la verdad-
-¿Y qué harás sobre el tema de tu prometida, chico?- dijo Plagg- puede que no me agrade mucho, pero es tu amiga, y merece saber la verdad también, ¿no lo crees?-
El chico palideció al caer en cuenta de que tenía que decir todo a Kagami, y se tiró de los cabellos con una expresión nerviosa, pero rápidamente recuperó la compostura y respiró hondo.
-Lo sé, pero primero lo primero- dijo el chico, volviendo a sacudir la cabeza- primero le diré la verdad a Marinette. Después me encargaré de arreglar todo lo demás-
Plagg miró a su elegido con una expresión preocupada, pensando en qué podía hacer para ayudarlo.
"¿Qué haría Tikki si estuviera en esta situación ridícula?", se preguntó Plagg. No sabía si su otra mitad estaría aún con Marinette, aunque lo dudaba. No había sentido su presencia ese día cuando Adrien estuvo junto a la chica. Pero quería hablar con ella, y había solo una manera de averiguarlo.
x-x-x
CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Adrien necesita encontrar una manera de hablar a solas con Marinette, a pesar de que Kagami está empezando a notar que algo no anda bien, y Luka le está advirtiendo a Marinette que se aleje para que no la vuelvan a lastimar. Y Alya ya olfatea algo.
Muchas gracias a todos por sus reviews. Les mando un abrazo enorme.
Abby L.
