Resumen: Cuando Emilie Agreste reaparece y Hawkmoth desaparece misteriosamente, Ladybug y Chat Noir tienen una fuerte pelea. Adrien se muda a Japón, y cuatro años después regresa a París para los preparativos de su boda con Kagami. No se espera encontrar a Marinette viviendo con Luka, y mucho menos con una pequeña niña rubia que le parece muy conocida.

Nota Aclaratoria:

1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía

2) Contiene spoilers de toda la segunda temporada

3) IMPORTANTE: La inspiración para algunas puntos de la trama de esta historia fue tomada por el fic Unexpected Surprise de Totally Lucky en la página Archive of Our Own.

SERIE DE MALENTENDIDOS

CAPÍTULO 7

Mansión Agreste

Esa noche

Kagami Tsurigi era más lista de lo que parecía, y se daba cuenta de más cosas porque solía poner más atención de lo que le daban crédito. Y casi desde que ella y Adrien llegaron a París, la chica se dio cuenta de la extraña situación que se llevaba a cabo en la casa de su prometido. Los Agreste parecían saber algo que Adrien y ella no, y se lanzaban miradas extrañas de tanto en tanto.

Y Adrien parecía nervioso e inseguro por alguna razón, y apenas llegaba a su casa a dormir y volvía a salir. No era como que estuviera mal que aprovechara para volver a ver la ciudad de su infancia, pero había algo sospechoso y culpable con su actitud.

Escuchó decir a Nathalie que el día anterior había salido temprano, y que se había pasado todo el día en la compañía Agreste, a pesar de que Gabriel estuvo ahí apenas una media hora antes de irse a una reunión con Audrey Bourgeois.

La tarde anterior, antes de que Adrien regresara a casa, todo tuvo sentido para Kagami en el momento en que monsieur Agreste mencionó que Marinette Dupain-Cheng trabajaba para él como su subdirectora desde hacía varios años, y no pudo dejar de notar la admiración de su futuro suegro esa chica.

Kagami no estaba nada contenta de escuchar el nombre de la antigua compañera de colegio de Adrien. Marinette había sido la culpable de su akumatización cuando Hawkmoth aún estaba activo, y estaba segura que ella había sido la causa de la tristeza de Adrien todos los años desde que lo conoció. Cuando Adrien hablaba de la misteriosa chica de la que estaba enamorado y no le hacía caso, Kagami siempre había asumido que se trataba de Marinette.

La chica japonesa se puso de incluso peor humor desde que escuchó que Adrien había visto a Marinette en la oficina de su padre. ¿En qué rayos estaba pensando monsieur Agreste? ¿Qué tipo de familia era esa, atormentando a Adrien con su antigua enamorada cuando estaba a punto de casarse?

Después de ello pensó en otra opción, y mucho más grave para ella. ¿Era acaso los Agreste querían sustituirla por Marinette, y por eso monsieur Agreste había arreglado ese encuentro entre ambos? En todos esos días, Adrien desaparecía todo el día, y no había hecho nada para llevar a cabo los preparativos de la boda desde que llegaron a París, lo cual apoyaba su teoría.

Sin saber qué pensar al respecto, la chica se levantó del comedor después de comer y, tras despedirse rápidamente de Emilie, caminó hacia su habitación. Necesitaba estar sola.

No sabía que estaba pasando, pero necesitaba respuestas. Y como ya conocía a Adrien y sabía que no admitiría jamás nada, encontraría esas respuestas por su propia cuenta.

La chica buscó el contacto que estaba buscando en su teléfono celular, y cuando lo encontró, dudó unos segundos. No sabía si era buena idea comunicar sus inquietudes a ella en específico. Nunca había sido de mucho apoyo en ninguna situación… pero no era como que podía hablar con los Agreste, pues negarían todo.

Sin saber que otra opción tenía, presionó el botón para hacer la llamada.

-¿Okasan?- dijo la chica cuando por fin le respondieron- tengo… tengo un pequeño problema con la familia de Adrien-

Kagami le contó a su madre lo que había averiguado sobre el encuentro entre Marinette y Adrien, y cuando terminó colgó el teléfono y salió a buscar a Adrien, pensando en confrontarlo. Si Kagami se iba a casar con él, al menos tenía derecho a saber que era lo que pasaba entre él y su supuesta amiga.

x-x-x

Casa del maestro Fu

Esa mañana

Mientras que Adrien aún dormía, Plagg se había escapado de la mansión, tras dejarle una nota de que iría a buscar algo de Camembert. Obviamente no era cierto, pero una pequeña mentira piadosa no le haría daño al chico, sobre todo porque no podía decirle exactamente a donde iba. Al menos no aún.

El kwami se apresuró por las calles de París para encontrar al maestro Fu. Sabía que solo él podía ayudarlo a arreglar todo ese desastre. Tan pronto como llegó al lugar indicado, Plagg cruzó la puerta con sus poderes y se encontró al maestro aún meditando sobre su colchón en el suelo.

-Maestro Fu- dijo Plagg en voz baja- necesito hablar con usted-

-¡Plagg!- dijo el maestro, abriendo los ojos sorprendido. Decididamente no se esperaba volver a ver al kwami, al menos no ese día.

-¡Plagg, eres tú!- dijo Wayzz, saliendo de su escondite en el gramófono al escuchar al guardián mencionar el nombre del otro kwami- pero, ¿qué fue lo que te pasó?¿qué le pasó a tu portador?¿dónde has estado todos estos años?-

-Todo está bien- dijo Plagg, levantando las manos para hacer callar al otro kwami. No tenía mucho tiempo para responder preguntas tontas. El tiempo apremiaba, y necesitaba la ayuda del guardián, y quizá la de Tikki- está todo bien. O mejor dicho… más o menos. Maestro Fu, necesito su ayuda para saber cómo aconsejar al idiota de mi elegido-

El maestro Fu entrecerró los ojos. Desde la desaparición de Chat Noir, el anciano había estado muy preocupado por el destino del anillo del Gato Negro, pues no podía detectar el aura de Plagg, por lo que sabía que no estaba activo. Sabía que el chico que había elegido para portar el Miraculous era responsable, no lo usaría para el mal y eventualmente regresaría, pero no podía evitar preocuparse.

-Primero que nada, explícanos que fue lo que pasó contigo y tu portador- dijo el maestro Fu en un tono calmado- las últimas noticias tuyas fueron que Chat Noir desapareció de París hace cuatro años, y solo lo supimos porque la chica de Tikki renunció a su Miraculous y vino a devolverlo-

-¿Entonces Tikki está aquí?- dijo Plagg, aunque no estaba sorprendido de escucharlo, y el anciano asintió para responder su pregunta- ¡maestro, todo este asunto es un verdadero desastre! Tengo que hablar con ella- se frotó la frente- ella siempre tiene mejores ideas que yo-

-Plagg…- dijo el maestro.

El kwami negro suspiró resignado. Sabía que tenía que contarle lo que sabía antes de poder ver a Tikki.

-Está bien, está bien- dijo Plagg, cruzándose de brazos- todo comenzó con esos dos idiotas poco después del último ataque de Hawkmoth…-

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Apartamento de Luka Couffaine

Poco después

Marinette ya se había levantado y alistado desde temprano, y se dispuso a preparar el desayuno para ella, Luka y Emma. A diferencia de todas las mañanas, en las que cocinaba tarareando una canción, o con una enorme sonrisa, esta vez estaba entristecida y pensativa. No sabía porqué, pero entre el tiempo que pasó con Adrien el día anterior y su conversación con Luka le habían causado una pesadilla.

Había soñado que se volvía a confesar su amor por Adrien, y éste volvía a rechazarla, burlándose de ella en vez de explicarle con cariño que estaba enamorado de alguien más, y además lo había hecho frente a todos sus conocidos, quienes se burlaron de ella junto a Adrien. Luego, había visto a Chat Noir delante de ella, llorando lágrimas de sangre y reclamándole que solamente había jugado con él y con sus sentimientos para superar el rechazo de Adrien Agreste. Y finalmente soñó que Chat Noir le quitaba a Emma y desaparecía en la noche, tal y como había hecho hace cuatro años, y ella no pudo hacer nada para detenerlo porque ya no tenía su Miraculous.

Sobra decir que Marinette se había despertado asustada y bañada en sudor, y se había apresurado a la habitación de Emma para asegurarse de que estuviera bien.

Marinette aún se sentía culpable por como había tratado a su compañero. Ella había roto el corazón del pobre Chat Noir esa noche, exactamente de la misma manera en la que Adrien había roto el suyo.

"No, no en la misma manera", pensó Marinette "Adrien fue gentil conmigo, me abrazó y me explicó porqué no podía devolver mis sentimientos. Pero yo… lo ilusioné, y luego le dije que no lo amaba y le grité que no lo quería volver a ver"

Pasada la emoción inicial de haber tenido la atención de Adrien la tarde pasada, Marinette se sintió un poco tonta. Sí, era su amigo, pero Marinette no lo veía como un amigo, y tenía que admitirlo. Además, Adrien se iba a casar con Kagami Tsurugi, una chica que, a su punto de vista, era superior a ella en todos los aspectos. No lo culpaba, si alguien merecía a un chico como Adrien era Kagami.

La chica suspiró mientras sacaba algunos ingredientes del refrigerador. Luka tenía razón. Por su propio bien tenía que evitar a Adrien Agreste. Todo ese asunto iba a terminar en lágrimas y su corazón roto, como siempre terminaba todo lo que tenía que ver con Adrien.

Marinette suspiró otra vez. También se sentía horrible por como había tratado a Luka la noche anterior, echándole en cara que él llevaba cuatro años haciendo lo mismo que ella hacía ahora. Era muy malagradecida. El chico siempre la había protegido, había limpiado sus lágrimas cuando tuvo el corazón roto, y se había preocupado por ella a pesar de saber muy bien de que no sentía lo mismo por él.

De pronto, la chica sintió un par de manos en sus hombros. Marinette se volvió, y vio a Luka con los cabellos alborotados y el pijama, con ojos aún hinchados de sueño, pero con una expresión preocupada.

-¿Te encuentras bien?- dijo el chico en voz baja.

-Estoy bien- dijo ella- es solo que… aaarrgggg…- se frotó la frente. Luka sonrió levemente y besó su mejilla.

-Tranquila, todo va a salir bien- dijo Luka, tomando la espátula de manos de Marinette- pero será mejor que vayas a despertar a Emma, yo terminaré con esto-

Marinette lo miró. Su amigo parecía estar tan preocupado por la situación como ella, y tenía una sonrisa triste.

-Luka, ¿tú te encuentras bien?- dijo la chica.

-Todo está bien- dijo Luka, acentuando su sonrisa- anda, se te hará tarde-

Marinette asintió. Se comenzaba a hacer tarde, y tenía que vestirla antes de darle de desayunar, para no llegar tarde al trabajo. Dejó a Luka terminando el desayuno, y entró a la habitación de su hija, donde la pequeña aún estaba dormida.

Emma estaba ovillada boca abajo, su carita entre sus brazos, y abrazando un muñeco de peluche de Chat Noir.

Marinette frunció el entrecejo al verla dormir. Era adorable, pero todos los días Emma se parecía más a su padre, al menos físicamente. De ella misma al parecer solo había heredado su torpeza y sus pecas.

La chica respiró hondo antes de despertar a Emma, moviéndola suavemente.

-Emma… chérie…- dijo Marinette en voz alta- despierta-

-Mmm… no quiero, maman…- se quejó la niña mientras comenzaba a desperezarse- ¿cinco minutos?-

-Ni uno solo, Emma- dijo Marinette, aprovechando que la niña había soltado el peluche de Chat Noir para tomarlo y acercarlo a la nariz de ella- vamos, Chat Noir dice que te levantes ya-

Emma abrió sus enormes ojos verdes, y tras bostezar, se incorporó sentada en la cama.

-Así me gusta, ma chatonette- dijo Marinette, abriendo un cajón en el ropero junto a la cama de la niña y sacando algunas prendas de ropa- vamos, hora de vestirnos porque tenemos que irnos pronto-

Emma se levantó, y dejó que su madre la vistiera. En esta ocasión Marinette le puso un pantalón de color rosa y una blusa blanca con motas rosas también. Mientras la chica le cepillaba el cabello, el cual Emma jamás dejaba que lo recogiera, la pequeña extendió el cuello hacia atrás para mirar a su madre.

-Maman, Adrien es Chat Noir- dijo Emma de pronto.

Marinette sintió un vuelco, y tragó saliva. ¿Qué rayos estaba diciendo su hija? ¿Alya estaba desempolvando las antiguas teorías sobre Ladybug y Chat Noir, y Emma había escuchado algo?

-¿Ah, sí?- dijo Marinette, intentando que no se notara el nerviosismo que sentía- ¿porqué dices eso?-

-Sí, maman. Porque ayer jugamos a eso con tía Alya- dijo Emma- yo soy Ladybug, y Adrien es Chat Noir. Y tía Alya era el monstruo Pancracio, que se quería almorzar a todos los gatitos de París- levantó su manita- pero Ladybug salvó el día-

Marinette respiró, y rió en voz baja. ¡Vaya imaginación que tenían los niños! ¿Adrien como Chat Noir? Como si eso fuera posible.

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Mansión Agreste

Al mismo tiempo

Adrien despertó, y se sorprendió de ver la nota que Plagg, pero se encogió de hombros, recordando lo mucho que su kwami amaba ir y venir sin que lo importunaran. Sonrió levemente al recordar lo sucedido el día anterior, el rato que había pasado con Emma y Marinette.

Pensó que quizá sería buena idea comenzar el día contándole toda la verdad a Kagami, pero rápidamente desechó esa idea. Decidió que tenía que decirle a Marinette primero. Si Kagami o su familia llegaban a saberlo, harían un escándalo y seguramente llegaría a oídos de la chica, y no era la mejor manera de enterarse.

"No, tengo que decirle la verdad a Marinette primero", pensó Adrien decididamente "ma lady merece que yo le diga todo"

El chico se levantó tras tomar esa decisión y, pensando en que ese día vería nuevamente a Emma, se apresuró a darse una ducha y a vestirse. Tan pronto como estuvo listo, vio que Plagg había regresado.

-Hey, Plagg, ¿cómo te fue?- dijo Adrien, sonriendo al ver llegar a su kwami- ¿encontraste Camembert en la cocina?-

Plagg lo miró, flotando a su lado, y ladeó la cabeza.

FLASHBACK

Casa del Maestro Fu

Poco antes

-Todo ocurrió porque mi chico y la chica de Tikki son unos idiotas- dijo Plagg mientras estaba explicando lo que había sucedido. Brevemente le contó al maestro Fu y a Wayzz sobre la relación entre Ladybug y Chat Noir después de la desaparición de Hawkmoth, sobre la noche que habían pasado juntos, la pelea que tuvieron, en la que Chat Noir decidió dejar París para siempre y viajar a Tokio, la insistencia de Plagg de que se quedaran en París, y cómo Adrien había renunciado a su Miraculous para no seguir escuchándolo decir que estaba cometiendo un error. Y todo lo que sabía desde que Adrien lo había despertado: que Marinette tenía una hija y que el padre era Chat Noir.

Una vez que escucharon esa información, el maestro Fu y Wayzz se miraron entre sí, preocupados.

-Entonces, por eso fue que Marinette renunció a su Miraculous. Porque estaba esperando a esa niña y no podía continuar cargando con la responsabilidad de ser Ladybug- dijo Wayzz, mientras que el maestro Fu acariciaba su barba en un gesto pensativo- ¡no nos dijo nada al respecto, maestro!-

El anciano asintió distraídamente y se dirigió al gramófono, ingresando el código y sacando la Miracle Box. La abrió con cuidado y tomó los aretes de Ladybug, que descansaban en el círculo central de la caja. Al contacto con ellos, una luz color rojo apareció, y de ella la kwami de la catarina.

-Tikki, hay un asunto importante del que tenemos que hablar…- dijo el maestro Fu.

Tikki miró a su alrededor, confundida de haber sido llamada por el Guardián de los Miraculous, y sus ojos finalmente se posaron en Plagg, quien flotaba junto al maestro Fu con una expresión derrotada.

-¿Plagg?- dijo Tikki, abriendo sus ojos grandemente- ¿qué estás haciendo aquí? ¿qué sucedió?¿Adrien renunció a ti también?-

-Salut, Sucrette- dijo Plagg sonriendo tristemente y sacudiendo la cabeza- no, Adrian aún tiene su Miraculous-

La kwami lo miró, y después se volvió al maestro Fu, y de nuevo hacia Plagg.

-¿Qué sucedió?- repitió Tikki, mirando confundida a Plagg- solo recuerdo que tu chico se fue de París, y Mari… cofff…- escupió varias burbujas rojas- mi elegida estaba tan devastada que renunció a mí-

-Pues… parece que tu elegida no te dijo toda la verdad, Sucrette- dijo el kwami negro- tu elegida renunció a ti porque estaba esperando una cachorrita-

Tikki abrió los ojos aún más y su boca se abrió. Aquello solo duró unos momentos, porque después la kwami frunció el entrecejo.

-¿Cómo puede ser eso posible, Plagg?- dijo Tikki, molesta- ¡si tu chico se fue, y él fue el único que…!- se interrumpió- oh, no… no puede ser posible que tu portador sea el…- Plagg asintió tristemente, notando que Tikki había entendido- ¿Mari… cofff cofff- escupió varias burbujas- mi portadora tiene una hija?-

-Así es, Tikki, y como el idiota de mi portador se fue, ahora vive con ese chico cool, Luka- dijo Plagg mortificado- Adri… cofff…-escupió varias burbujas color verde- mi chico ya sabe que la niña es suya, pero está comprometido para casarse con la esgrimista, Kagami. ¡Todo esto es un absoluto desastre!-

Tikki frunció el entrecejo. No entendía nada de lo que estaba pasando. ¿Marinette con Luka y Adrien con Kagami?¿En qué momento? Pasaba apenas un par de años en la Miracle box y todo el mundo se volvía loco. Ahora le llegaban con la noticia de que Marinette tenía una hija. ¿Porqué estaba con Luka?¿Porqué Plagg había dejado que Adrien se fuera de París?

¡Si Marinette y Adrien estaban destinados a estar juntos!

-¿Pero qué desastre hiciste, Chaussette qui pue?- dijo Tikki con una expresión enojada, haciendo que Plagg flotara un poco hacia atrás- ¿qué demonios hizo tu elegido? ¡Mari…coff…!- de su boca salieron más burbujas- ¡mi chica estaba bien hasta que el tuyo desapareció de París!-

-¡Un momento, Tikki!- dijo Plagg, cruzando los brazos y frunciendo el entrecejo mientras que alzaba la voz también- ¡Tu chica le rompió el corazón a Adri…cofff…- más burbujas- a mi chico!¡Si no fuera por esa pelea que tuvieron, no se hubiera ido de París!-

Ambos iban a continuar peleando, pero el maestro Fu se interpuso entre ellos.

-Ya fue suficiente, los dos- dijo el maestro Fu- estamos de acuerdo que todo este problema fue un grave malentendido, y ustedes dos estuvieron inactivos durante mucho tiempo, imposibilitados para ayudar a sus portadores. Todo lo que pasó entre ellos dos fue responsabilidad de ellos, y solo ellos podrán arreglarlo-

-Pero maestro…- comenzó a decir Tikki.

-Tú te quedarás aquí, Tikki- dijo el maestro Fu antes de que la kwami continuara- porque tengo la impresión de que Marinette vendrá por ti muy pronto. Y tú, Plagg, no dirás a Adrien nada sobre este encuentro. Continuarás cuidando de él y aconsejándolo mientras que intenta arreglar este problema-

Plagg y Tikki se miraron entre sí. El kwami negro asintió con una expresión resignada, pero Tikki seguía muy preocupada por Marinette.

-No te preocupes, Sucrette, no dejaré que el tarado de mi elegido lastime a Marinette- dijo Plagg, y sonrió levemente- el tarado está completamente flechado por ella de nuevo. Estoy seguro de que no cometerá el mismo error-

Tikki asintió, y se volvió a Plagg de nuevo con enormes ojos.

-¿Cómo está mi portadora?- dijo Tikki.

-Por lo poco que vi, está saludable, trabajando en lo que ama, y adora a la cachorrita- dijo Plagg, poniendo una mano en el hombro de Tikki, quien sonrió- ya la conocerás-

La kwami asintió, sonriendo aliviada, y regresó a los aretes de Ladybug. Plagg suspiró y se volvió al maestro Fu.

-Hay otra cosa de la que me di cuenta, maestro- dijo Plagg, flotando frente al anciano con sus orejas caídas- creo que la hija de Marinette va a ser mi elegida en el futuro- y levantó su mano para ponerla sobre su propia nariz.

El maestro Fu asintió levemente.

-Con mayor razón sus padres se tienen que reunir- dijo el maestro Fu- no me sorprende. La hija de dos portadores de corazón puro tenía que tener el carácter ideal para portar un Miraculous- sonrió levemente- de acuerdo, las vigilaré también-

-Gracias, maestro- dijo Plagg y, tras asentir levemente a Wayzz y el maestro Fu, salió atravesando la puerta y se dirigió a la casa de Adrien. Una vez que se quedaron solos, Wayzz y el guardián se miraron entre sí.

FIN DEL FLASHBACK

-¿Plagg?- insistió Adrien, alzando las cejas, extrañado de que su kwami no hubiera respondido inmediatamente cuando se trata de Camembert.

-¿Camembert? Ah, sí, no pude encontrar nada de Camembert en esta casa. Nada más falto yo y los estándares alimenticios en este hogar disminuyen drásticamente- dijo Plagg, cruzando los brazos y fingiendo estar ofendido- ¿ya estás listo para salir?¿vas a ir a ver a esa cría?-

Adrien sonrió levemente y asintió, abriendo la solapa de su camisa. El kwami se escondió donde el chico le indicó.

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Compañía Agreste

Poco más tarde

Luka condujo renuentemente su auto hacia la compañía Agreste para dejar a Marinette y a Emma. No quería impedir que la chica cumpliera sus sueños, pero tenía la impresión de que no era una muy buena idea de que estuviera en la compañía Agreste ahora que Adrien había regresado a París.

-Que tengas buen día, Marinettte- dijo Luka tras estacionarse en la entrada del edificio de la compañía Agreste.

-Tú también, Luka- sonrió la chica mientras bajaba, y se volvió hacia Emma, quien viajaba en el asiento para niños detrás del chico- Emma, despídete de Luka-

Emma bajó de su asiento y se dejó alzar por Marinette, lo suficiente para besar la mejilla de Luka.

-Muak. Buen día, tío Luka- dijo la niña sonriendo. Luka también sonrió amablemente y le guiñó un ojo antes de volver a encender su auto y conducir, alejándose del edifico.

Mientras que se alejaba manejando, el chico miró por el espejo retrovisor que Marinette y la niña entraron al edificio de la compañía, hasta que desaparecieron dentro. Luka sonrió levemente y suspiró algo entristecido. Estaba muy preocupado por Marinette, por la presencia de Adrien Agreste en París.

Luka no era ningún tonto. Sabía muy bien que Marinette no lo amaba, y solo estaba con él porque necesitaba su ayuda. Ella se lo dejó claro desde el principio. Y tampoco albergaba esperanzas de que la chica cambiara de parecer con respecto a él, y un día despertara amándolo. No, sabía que eso no iba a pasar. Pero no podía evitar preocuparse por ella, e intentar protegerla, a ella y a Emma, tanto como fuera posible. Era como si ambas fueran parte de su propia familia.

Y tampoco ignoraba que Marinette aún albergaba sentimientos hacia Adrien. Por más que hubiera pasado el tiempo y que pareciera que Marinette lo había olvidado, no podía evitar esa expresión enamorada en sus ojos. Y ella no lo negaba.

Solo había una cosa que no lograba entender, y era la identidad del padre de Emma. Si no había sido Adrien Agreste, entonces ¿quién podría haber sido? No era como si conocieran otro chico rubio de enormes ojos verdes que hubiera sido tan cercano a Marinette. Pero la chica guardaba un hermético silencio al respecto a todos. Ni siquiera a Alya, su mejor amiga, se lo había dicho.

El chico se frotó la frente mientras esperaba el cambio de luz en el semáforo. Todos los días se preguntaba si había hecho una buena elección, ofreciéndose a ayudar a Marinette en su vida cuando Emma nació. Su madre y su hermana le habían advertido que no era una buena idea, pero él no las había escuchado. En ese momento solo había pensado que Marinette lo necesitaba. Esa era su naturaleza, no podía hacer nada al respecto.

Luka suspiró mientras que conducía a su propio trabajo. No sabía que hacer al respecto. Solo sabía que no quería que el corazón de Marinette fuera a romperse por culpa de Adrien Agreste. No otra vez.

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Oficina de Marinette

Más tarde

Adrien llegó al edificio de la compañía Agreste decidido a hablar con Marinette, invitarla a salir a algún sitio donde pudieran hablar a solas para poder decirle la verdad. No podía dejar las cosas como estaban ahora. Ya era el tercer día desde que había llegado a París, y Kagami podría llegar a perder la paciencia porque él aún no había fijado una fecha para la boda ni se había preocupado por encargarse de ese asunto; y seguramente se preguntaría porqué. Tenía que darse prisa.

El chico suspiró y, tras saludar a Emma en la guardería y regalarle una diadema con orejas negras como las de Chat Noir, que hizo que la pequeña brincara de contento, se dirigió al último piso del edificio, buscando a la chica.

Marinette estaba en su oficina, trabajando tan concentrada que había olvidado por completo el asunto que la había preocupado tanto esa mañana. Enfrascada completamente en su trabajo, nuevamente entre telas y diseños, la chica no había siquiera levantado la mirada de su escritorio hasta que un par de golpes en la ventana de su oficina hicieron que volviera sus ojos hacia ella.

Requirió toda su fuerza de voluntad para no hacer una mueca al ver que Adrien estaba de nuevo ahí, con la nariz pegada a la ventana de su oficina.

-¿Adrien?- dijo Marinette en voz alta, maldiciendo para sus adentros, mientras veía al chico abrir la puerta de cristal y entrar a su oficina.

-Hola, Marinette- dijo el chico rubio con su estúpida y perfecta sonrisa. ¿Porqué tenía que ser tan guapo? ¡Marinette realmente odiaba que tuviera ese efecto en ella!

"Recuerda que solo te ve como una buena amiga", pensó Marinette "Adrien es solo un amigo… Adrien se va a casar con Kagami. No puedo volverme a ilusionar. Él está con Kagami…"

-¿Qué estás haciendo aquí?- preguntó la chica, haciendo un esfuerzo para sonar casual.

-Yo… solo quise venir a saludarte- dijo Adrien inocentemente, encogiéndose de hombros- eh… ayer pasé un rato maravilloso contigo y Emma. Es una niña muy dulce, debes estar muy orgullosa de ella-

-Lo estoy- sonrió Marinette, pero sacudió levemente la cabeza. Esa estúpida sonrisa de él le provocaba mariposas en el estómago otra vez. Tenía que deshacerse de él- eh… escucha, Adrien, no quiero sonar grosera, pero no puedo seguir charlando contigo hoy. Tengo mucho trabajo, y tu padre no vino hoy tampoco, así que…-

-Oh, no te preocupes, yo ya me iba- le dijo el chico rubio, dudoso- pero antes de eso, solo había una pequeña pregunta que quería hacerte-

-Dime- dijo la chica, pensando en rápidamente responderle y despacharlo.

-Quería saber si podías salir conmigo a comer. O a cenar. Lo que te acomode mejor- dijo Adrien, haciendo un esfuerzo para no verse tan nervioso. ¿Porqué tenía que ponerse tan nervioso? ¿Era porque sabía que Marinette era Ladybug?¿O porque tenía miedo de ser rechazado?- hay un asunto muy importante del que quiero hablar contigo-

-¡No!- dijo Marinette rápidamente, y Adrien dio un respingo de sorpresa. Pronto, la chica se dio cuenta de su error, y se aclaró la garganta- digo… eh… no puedo. Emma…-

-No te preocupes, soy flexible, puede ser a una hora en la que alguien pueda cuidar de ella por ti- dijo Adrien, cuidando de no sonar demasiado insistente- o puedes traerla contigo. ¡Me encantaría pasar tiempo con ella!-

La chica palideció. ¿Porqué Adrien no entendía que no quería salir con él? Aunque quizá no sería tan mala idea pasar tiempo con él. Era su amigo del colegio, después de todo, y había dicho que tenía algo que decirle…

"¡No!", pensó Marinette "recuerda que él se casará con Kagami. No te hagas esto a ti misma".

-Lo siento mucho, Adrien, pero no puedo salir contigo- dijo Marinette, haciendo un esfuerzo para que no se notara lo mucho que le costaba negarse a salir con él- además, estoy segura de que estarás muy ocupado con Kagami, con los preparativos de tu boda-

El recuerdo de su boda, pronunciado por los labios de Marinette, le cayó encima a Adrien como un balde de agua fría. Se mordió el labio. Quizá se resistía… por supuesto, porque él le había roto el corazón cuando ella le había confesado su amor por él. Y porque creía que se casaría con Kagami.

-Yo… entiendo- dijo él, bajando la mirada con una expresión derrotada- está bien, nos veremos después-

Marinette no le respondió, solo sonrió aliviada de que Adrien la dejara, y volvió su vista a su trabajo. Una vez que se quedó sola, ella respiró, aunque no pudo evitar sentirse algo decepcionada.

"Sé fuerte, Marinette", pensó ella, sacudiendo la cabeza, "no empieces… sabes bien que desear solo daña el corazón"

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Mansión Agreste

Esa tarde

Tras la falla estrepitosa con Marinette más temprano, Adrien regresó a su casa arrastrando los pies, aunque no sin haberse despedido primero de Emma. Necesitaba una nueva estrategia para acercarse a Marinette. Ya que invitarla y hablar con ella no funcionaba, debía haber otra manera de encontrarla a solas fuera del trabajo.

-Chico, ¿qué fue eso?- dijo Plagg, asomándose por la solapa de su camisa- ¿cómo pudiste dejarla ir tan fácilmente?-

-No lo sé, Plagg- dijo Adrien- es solo que… no me esperaba su rechazo de esa manera-

Plagg rodó los ojos. Su elegido, y la chica de Tikki en verdad eran el uno para el otro: ambos eran un par de cabezaduras insufribles de lo peor. No sabía que hacer para convencer a ambos de que lo más sencillo era decirse la verdad y dejarse de tonterías.

-Adrien, ¿porqué no te transformas y vas a decirle la verdad?- dijo el kwami- estaba sola-

-No puedo hacer eso, Plagg- dijo Adrien, mientras que sacudía la cabeza. No quería asustar a Marinette con su repentina aparición después de todos esos años, y el brillante plan de Plagg tenía la misma sutileza de una aplanadora. Y además, estaba seguro de que su padre tenía cámaras en el edificio. No podía revelarse delante de ella, al menos no ahí.

No, tenía que hacer las cosas diferentemente, pero no podía esperar más tiempo.

Cuando Adrien llegó a la mansión, Kagami lo estaba esperando al pie de la escalera, con los brazos cruzados y una expresión seria. Tan pronto como la vio, Plagg se escondió, y el chico supo que estaba en problemas.

-Eh… hola, Kagami- dijo Adrien- no te había visto-

-No te he visto casi desde que regresamos a París. Parece que has estado evadiéndome- dijo la chica fríamente- ¿qué has hecho en todo este tiempo?-

Adrien se ruborizó levemente.

-Eh… nada importante- dijo el chico rubio, rascándose la parte posterior de la cabeza en su habitual gesto nervioso- solamente… en contacto con mis antiguos amigos. Poniéndome al corriente, ya sabes-

-¿Ah sí?- dijo ella, entrecerrando los ojos.

-He visto a Nino y a Alya. Se casaron unos meses después de que me fui a Japón. Y conocí a su hija- dijo Adrien casualmente.

-¿Y viste a Marinette?- dijo Kagami.

Adrien tragó saliva, recordando que Kagami le había mencionado en una ocasión que estaba segura de que él estaba enamorado de la chica pelinegra, aunque Adrien le había asegurado que solo era una amiga.

-Sí, también la vi a ella- dijo Adrien, sabiendo que no tenía caso negarlo- la vi en la oficina de père, porque trabaja para él. Ah, y conocí a su hija, es una niña muy hermosa-

La expresión de Kagami se suavizó, sobre todo al escuchar que Marinette tenía una hija, seguramente suponiendo que estaba casada. Adrien no dijo nada más al respecto para desengañarla. Ya se lo contaría todo… a su debido tiempo.

-¿Y porqué no has hecho nada para planear la boda?- dijo la chica, pero sacudió la cabeza- bueno, realmente no importa mucho. Yo ya me encargué de organizar todo. Todo está listo y ya tenemos una fecha. El último día del mes-

Adrien abrió los ojos y palideció mortalmente al escuchar aquello. ¿Ya tenía fecha para su boda? Pero… ¡pero él no se iba a casar con Kagami! El descubrimiento de que Marientte era Ladybug, la chica que siempre había amado, y la existencia de Emma habían cambiado drásticamente todo.

Antes había estado resignado a seguir adelante con esa farsa, a pesar de que no amaba a Kagami, ni ella a él. Pero ahora no podía seguir adelante con ello.

-¿Adrien?¿Hay algo que te preocupe?-

El chico se compuso tan rápido como pudo. Aún no le podía decir nada. Marinette tenía que escucharlo primero.

-No, para nada- dijo él, dudoso, pero después sacudió la cabeza. ¿Debía decirle a Kagami? Lo tendría que hacer, eventualmente. Y quería primero decirle la verdad a Marinette. Pero Kagami era su amiga, se merecía saber la verdad- yo… eh…-

-¿Hay algo que quieras decirme?- insistió la chica, entrecerrando los ojos.

-De acuerdo- dijo Adrien en un tono resignado- Kagami, hay algo que tengo que decirte-

El chico levantó los ojos para mirarla. No sabía qué había sospechado Kagami hacía unos minutos, pero la expresión de la chica hizo que sus tripas se retorcieran de culpa. Nunca había visto a Kagami tan preocupaba. No estaba molesta, estaba mortificada por alguna razón.

-Dime- dijo Kagami en voz baja.

Adrien dudó unos segundos.

-Es algo que te quería decir… más tarde. Pero… creo que… es lo correcto… eres mi amiga… tienes que saberlo- dijo el chico, sin saber por donde empezar- antes de decir nada, tienes que prometer que me escucharás hasta el final. Y que no sacarás conclusiones hasta que termine…-

Y antes de que Kagami respondiera, el teléfono celular de Adrien sonó, indicando que acababa de recibir un mensaje. Adrien tomó su teléfono, y vio que recibió un extraño mensaje de Nino, diciéndole que le urgía hablar con él. Adrien iba a responder cuando nuevamente fue interrumpido, esta vez por Nathalie.

-Adrien, Kagami: monsieur y madame Agreste solicitan que ambos se presenten en el comedor inmediatamente- dijo la asistente de su padre. No sabía porqué, pero el tono y la expresión de Nathalie no auguraban nada bueno.

-Eh… ¿Nathalie?- dijo el chico, parpadeando preocupado al ver que la asistente de su padre parecía estar molesta por alguna razón- ¿sucede algo malo?-

-Tienen visitas- dijo la mujer simplemente.

Adrien y Kagami se miraron entre sí, y la siguieron hacia el comedor. Cuando Adrien vio de quienes se trataba, se quedó helado.

X-x-x

Notas de autor:

Los apodos de Tikki y Plagg son los que salieron en la versión francesa de Le Marchand de Sable (Sandboy). Sucrette y Chaussette qui pue, que significan "azuquitar" y "calcetín que apesta" respectivamente.

¡Hola a todos! Como ven, Tikki ya sabe la verdad, pero Fu la hará esperar a que Marinette regrese por ella. Adrien hace intentos por acercarse mientras que Marinette lo mantiene alejado. Y Adrien estuvo a punto de confesar todo a Kagami, si no hubiera sido interrumpido por… spoilers. Muchas gracias a todos por seguir leyendo. Nos leemos pronto.

Abby L.