Resumen: Cuando Emilie Agreste reaparece y Hawkmoth desaparece misteriosamente, Ladybug y Chat Noir tienen una fuerte pelea. Adrien se muda a Japón, y cuatro años después regresa a París para los preparativos de su boda con Kagami. No se espera encontrar a Marinette viviendo con Luka, y mucho menos con una pequeña niña rubia que le parece muy conocida.
Nota Aclaratoria:
1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía
2) Contiene spoilers de toda la segunda temporada
3) IMPORTANTE: La inspiración para algunas puntos de la trama de esta historia fue tomada por el fic Unexpected Surprise de Totally Lucky en la página Archive of Our Own.
SERIE DE MALENTENDIDOS
CAPÍTULO 8
Casa de la familia Lahiffe-Césaire
Poco antes
Desde que había visto a Adrien con Emma la tarde anterior, la mente de Alya no había podido dejar de sospechar que había algo raro en el extraordinario parecido entre los dos. Y si bien la chica castaña jamás había visto a Chat Noir sin la máscara, sí había mencionado un par de veces lo mucho que Adrien se parecía al héroe, y verlo jugar a ser Chat Noir con Emma había llamado su atención.
Después de consultarlo con la almohada, Alya había por fin conectado esas dos ideas.
Aprovechando que había salido temprano del trabajo esa tarde, Alya había comunicado sus sospechas a su esposo tan pronto como ambos habían llegado a casa. Nino estaba terminando de cocinar el almuerzo mientras escuchaba a su esposa.
-¿Otra vez con eso, Aly?- dijo Nino, una vez que escuchó la larga explicación de Alya sobre su teoría- no creo que…-
-Piénsalo bien, Nino- dijo la chica castaña, sin estar dispuesta a quitar el dedo del renglón. Esta vez estaba segura de que tenía razón y sus conclusiones eran correctas- ¿qué pasaría si sí lo fuera?-
-Pues… primero que nada, Adrien tendría que darnos muchas explicaciones- dijo Nino mientras daba vueltas al contenido de un sartén- pero por otro lado, me gustaría mucho que fuera cierto. Sería una magnífica oportunidad para que Adrien y Marinette sean felices juntos…-
Alya asintió.
-Piensa en ello- dijo la chica, apoyando un hombro sobre el refrigerador mientras observaba a Nino cocinar- Marinette nunca ha negado que Chat Noir fuera el padre de Emma. Chat Noir desapareció al mismo tiempo que Adrien dejó París. Adrien siempre usa un anillo igual que el de Chat Noir, en el mismo dedo. Y su manera de decir "ma lady" mientras que jugaba con Emma, era idéntica a la de Chat Noir. ¿No crees que podría ser?-
Nino se quedó pensativo por unos minutos. No era imposible. Había muchas coincidencias entre Adrien y el héroe. Y considerando lo mucho que Emma se parecía a él… ¡Por Dios, si la pequeña parecía más hija de Adrien que de Marinette!
-Ahora que lo pienso, lo que dices sí tiene sentido- dijo Nino, frotándose la frente y apagando el fuego de la estufa, para después volverse a su esposa- ¿qué vamos a hacer ahora, Aly?-
-Simple, vamos a traer a tu amigo y a interrogarlo- dijo la castaña, cruzando los brazos- y vamos a patearle el trasero si tengo razón-
Nino asintió seriamente, aunque se sintió un poco mal por su amigo. Si lo que decía Alya era verdad, su esposa lo haría pagar, y bastante caro, por haber abandonado a su mejor amiga. No que no lo mereciera, pero…
-¿Cuándo hablaremos con él?- dijo Nino.
-Hoy mismo- dijo Alya tras meditarlo unos segundos- llámalo y haz que venga. La boda con Kagami es en menos de dos semanas. No podemos darnos el lujo de que pase un solo día más-
El chico moreno asintió, y sacó su celular, enviando un mensaje pidiéndole a Adrien que fuera a verlos, porque les urgía hablar con él. No pasó mucho tiempo cuando Adrien le respondió con otro mensaje un poco preocupante.
A: Lo siento mucho, Nino, pero justo ahora estoy atrapado en un problema familiar. Te avisaré cuando me libere y vaya para allá.
x-x-x
Mansión Agreste
Al mismo tiempo
Adrien sintió que el corazón se le iba a los pies al ver quienes eran las visitas de las que Nathalie le había hablado. Pudo sentir, a su lado, a Kagami tensándose de pronto, denotando que ella tampoco estaba tan contenta.
No podía creer que hubieran viajado a París para verlos tan pronto. Si hasta ese día no tenían fecha fijada para la boda, y aún faltaba un par de semanas para la misma, los Tsurugi no tenían nada que estar haciendo en París, mucho menos en su casa, en esos momentos.
Y Adrien no sabía porqué, su presencia le daba mala espina.
¿Porqué estaban ahí?¿Kagami les había dicho algo?¿Sospechaban algo sobre Marinette y Emma? Durante el tiempo que vivió con ellos, Adrien sabía que los Tsurugi no eran personas con las que uno se podía pasar de listo. Eran expertos manipuladores, incluso con su propia hija. Kagami parecía tierna e inocente al lado de sus agresivos padres.
En Japón, Adrien aprendió mucho sobre Kagami. Si bien siempre supo que era una chica fuerte y con carácter, si bien un poco agresiva, todo aquello había sido por culpa de sus padres. Éstos se la pasaban intimidándola, y a él, para presionarlos que sacaran buenas notas. Nada como Gabriel Agreste había hecho en el pasado. Cuando fallaban en algo, no solo los reprendían, sino que los hacían sentir como si no valieran nada, incluso siendo ambos adultos.
Quizá por eso se habían vuelto buenos amigos, pasando por lo mismo por varios años.
Adrien y Kagami no parecía ser los únicos preocupados por la presencia de la familia de la chica. Si bien Emilie parecía estar encantada de recibir a los Tsurugi, Gabriel parecía estar tan tenso como su hijo por la llegada de los japoneses. Adrien estaba demasiado preocupado para notarlo, pero la aversión del hombre hacia los recién llegados no pasó desapercibido para su esposa y tampoco para Plagg, quien miraba atentamente la escena desde el techo del recibidor.
-Otosan, okasan…- Adrien escuchó decir Kagami en voz baja para sí misma- pero…-
-Bienvenidos, monsieur et madame Tsurugi- dijo Emilie Agreste con su habitual sonrisa amable- espero que hayan tenido un viaje placentero-
-Bah, fue demasiado molesto interrumpir nuestras vacaciones en Atenas, pero ya estamos aquí- dijo el señor Tsurugi con un gesto de desdén, que hizo que Gabriel frunciera el entrecejo, pero Emilie no hizo ningún comentario.
-¿Puedo ofrecerles algo de tomar?- dijo la mujer rubia- debe estar muy cansados después de su viaje…-
-No, gracias- la interrumpió la madre de Kagami- nos quedaremos en el Grand París, pero antes de irnos a descansar, queremos aclarar algo con ustedes y con Adrien-
Adrien tragó saliva. No sabía que iba a pasar. Miró de reojo a sus padres, y vio que Gabriel estaba tan tenso como él. Una pequeña vena resaltaba en su frente. Nathalie y el Gorila miraban la escena desde una distancia más o menos considerable, pero ambos estaban furiosos. El Gorila parecía dispuesto a masacrar a esos dos que se atrevían a ser groseros con madame Agreste.
-¿Ah, sí?- dijo Gabriel en un tono frío- ¿y qué es eso?-
-Ha llegado a nuestra atención el hecho de que Adrien no ha hecho nada para apresurar los preparativos de la boda desde que ambos llegaron a París- dijo la señora Tsurugi- y ha dejado a Kagami encargarse de todo-
-Que de hecho ha estado paseando por la ciudad y visitando a sus antiguas amigas en vez de ayudar a nuestra hija- dijo el padre de Kagami en un tono despectivo.
Adrien sintió un hueco en el estómago. Seguramente Kagami les había contado eso. Miró de reojo a la chica, y ésta estaba cabizbaja con una expresión culpable y preocupada en partes iguales. Sí, seguramente les dijo, pero ella tampoco se esperaba que sus padres hubieran venido hasta París, y no parecía tampoco contenta con ello.
Al sentir las miradas de todos sobre él, el chico volvió a tragar saliva. Sentía la garganta seca.
-Yo… yo no…- comenzó a decir Adrien para defenderse, algo ofendido de la sugerencia del hombre.
-Bueno, es que Adrien es un chico, ya saben los hombres no saben mucho de organización de bodas- dijo Emilie en voz alta, interrumpiendo a su hijo e intentando calmar los ánimos- además, estoy segura de que Adrien desea que todo sea del gusto de Kagami, y creo que es sabio que no intervenga- tomó la mano de su esposo con un gesto cariñoso- recuerdo cuando Gabriel y yo nos casamos. Él me dejó elegir todos los detalles de la boda a mi gusto-
-Yo mismo sugerí a Adrien que se hiciera a un lado y dejara a Kagami hacer lo que le plazca con los detalles de la boda- continuó diciendo Gabriel entre dientes- estoy seguro que todo esto fue un simple malentendido-
Adrien se volvió a su padre con una expresión que era una mezcla de incredulidad y agradecimiento. No podía creer lo que estaba pasando. ¿Su padre estaba mintiendo a la familia de Kagami? Al mismo tiempo, se impresionó por la habilidad de su padre de mentir. Si no estuviera seguro de que su padre no le había dicho nada al respecto, sino todo lo contrario, seguramente le habría creído.
Pero al parecer la conversación con Gabriel y Emilie finalmente logró calmar los ánimos de los padres de Kagami, quienes se tranquilizaron después de un rato.
-Bien, lo dejaremos pasar por esta ocasión- dijo la madre de Kagami en un tono severo- pero se deben de apresurar los preparativos-
-De hecho, ya tenemos una fecha- comentó Kagami tímidamente, haciendo que Adrien nuevamente sintiera ese horrendo hueco en su estómago. Ya había fecha para la boda…
-No se preocupen, estoy segura de que Adrien se apresurará a terminar con los detalles que falten- dijo Emilie Agreste- claro, mientras que sean del gusto de Kagami-
Una vez que la familia de Kagami se fue al hotel a pasar la noche, Adrien se disculpó, diciendo a sus padres que iría a hablar con Nino, quien sería uno de los padrinos de la boda, y salió apresuradamente de la mansión también, olvidando completamente su previa conversación con Kagami. Nathalie se fue a terminar unos asuntos, y el Gorila salió a mover el auto.
Tan pronto como se quedaron los dos solos, Emilie Agreste borró su sonrisa y se volvió hacia su esposo, mirándolo sospechosamente.
-¿Y bien?- dijo ella.
-¿Y bien… qué?- dijo Gabriel, cruzando los brazos y mirando decididamente hacia otro lado.
-No me quieras tomar el pelo, Gabriel- dijo ella, entrecerrando los ojos- sé que tú también les mentiste a los Tsurugi. Tú y Adrien han estado comportándose muy extraños estos últimos días. Y estoy segura de que Kagami también lo notó, no es ninguna tonta. ¿Qué es lo que pasa?-
-No sucede nada, es solo tu imaginación, Emilie- dijo el hombre, encogiéndose los hombros- ¿no tenías que ir a mi oficina a dejar los documentos para Marie?-
Pero ella no se rindió y entrecerró los ojos.
-Marie puede esperar. Y no es solo mi imaginación- dijo ella- sabes bien que a mí no me puedes mentir, mon amour. Así que más vale que comiences a contarme qué es lo que estás tramando-
Gabriel miró los enormes ojos verdes de su esposa, y suspiró resignado. Siempre olvidaba que Emilie era la única persona a la que no podía mentir, porque inmediatamente veía a través de sus mentiras.
-Bien- dijo el hombre, suspirando resignado- ¿recuerdas que te dije que había pensado que Adrien haría buena pareja con una chica que trabaja en la compañía, Marinette Dupain-Cheng?-
-Sí, la recuerdo- dijo Emilie- siempre va a todos los eventos de la compañía. Es tu subdirectora, ¿no?-
Gabriel asintió.
-Marinette fue compañera del colegio de Adrien- se aclaró la garganta mientras que Emilie lo miraba con atención- esto es lo que sucede…-
Emilie escuchó atentamente el relato de su esposo y su extraña manera de querer juntar a su hijo con Marinette, obligándolo a regresar a París comprometiéndolo con Kagami, cuando notó que Adrien no era feliz con los Tsurugi en Japón. Estuvo a punto de darle un zape a su esposo, cayendo en cuenta que su estrategia no había tomado en cuenta que Kagami podía salir lastimada de todo ese asunto, pero pensó que quizá tenía razón: los Tsurugi habían logrado manipular a Adrien hasta el punto de convencerlo incluso de no regresar a París a la boda de su mejor amigo; tenían que hacer algo extremo para traerlo de regreso.
-Bien, te ayudaré a llevar a cabo tu plan alocado- dijo madame Agreste finalmente con una expresión resignada- pero tenemos que hacer dos cosas también. Primero, tenemos que distraer a los padres de Kagami, ahora que están aquí-
Gabriel asintió levemente.
-Podemos llevarlos a cenar esta noche- dijo el hombre seriamente, mientras hacía una mueca, pensando en lo desagradable que sería eso- ¿y qué hacemos con respecto a Kagami?-
-Le pediré que me acompañe- dijo madame Agreste- la llevará a tomar un café para charlar con ella. Tengo la impresión de que ella tampoco estaba muy feliz con la llegada de sus padres. Y luego voy a dejar los papeles con Marie a la compañía-
Gabriel Agreste sonrió, y tomó la mano de su esposa para llevarla a sus labios. Siempre era bueno tener a Emilie de su lado.
X-x-x
Casa de la familia Lahiffe-Césarie
Poco después
Adrien no podía creer lo que estaba pasando. Tan pronto como había aparecido en casa de sus amigos, Alya lo había obligado a entrar y a sentarse en una silla que habían puesto a la mitad de la sala, bajo la lámpara del techo. El pobre chico se sentía interrogado por la policía al ver las miradas fijas de sus amigos sobre él.
Inmediatamente se arrepintió de haber acudido al llamado de sus amigos. Pero ellos habían dicho que era un asunto urgente…
-¿Qué… qué sucedió?- preguntó Adrien tímidamente, encogiendo los hombros y escondiendo sus manos entrelazadas entre sus rodillas en un gesto nervioso mientras veía a Alya caminar en círculos a su alrededor, y Nino lo miraba desde una esquina de la sala. Aidy no estaba a la vista, pero seguramente estaba en la casa, lo que lo tranquilizaba un poco, pues no podían asesinarlo.
-Hay algo de lo que queremos hablar contigo- dijo Alya, mirándolo fijamente mientras que se ajustaba sus gafas- Adrien Agreste… ¿no tienes algo que decirnos?-
-¿De… de qué están hablando?- dijo el chico rubio nerviosamente. Por el tono de Alya, parecía que sabían algo, pero ¿qué era lo que sabían? ¿Que él era Chat Noir?¿De Emma?¿De que amaba a Marinette?¿De que quería romper su compromiso con Kagami?
No sabía a qué podían referirse.
-Yo…yo no sé…- comenzó a decir con una expresión confundida.
-Lo que dice Alya- dijo Nino, acercándose a él y colocando una mano sobre el hombro de su amigo- es que creemos que acabamos de descubrir tu secreto, mon pote. Pero queremos escuchar la confirmación de tu parte-
-¿Mi secreto?- dijo Adrien, tragando saliva. ¿Qué rayos podían saber esos dos?¿Y porqué Alya tenía que ponerse tan tenebrosa cuando quería saber algo?¿Porqué Nino no lo salvaba de su mujer?- ¿sobre qué?-
-Sobre cierta identidad secreta…- dijo Nino, y el chico rubio se ruborizó, volviendo su vista hacia un lado, y suspirando tristemente.
Adrien miró de reojo a sus dos amigos. Ambos lo miraban con atención, y a pesar de su supuesto interrogatorio, ambos tenían una expresión llena de preocupación en sus ojos. Si ellos se imaginaban que era Chat Noir y el padre de Emma, también entenderían todas las dificultades en las que el chico estaba inmerso, junto con el hecho de que Marinette no sabía nada al respecto, su posible enojo cuando él le confesara, y las dificultades que tenía, sobre todo la presencia de Luka en la vida de ella y su compromiso con Kagami en la vida de él.
Y Adrien sabía muy bien que no podía hacerlo solo. Marinette no le daría una oportunidad de hablar con ella, así que necesitaba ayuda. ¿Y qué mejor que sus amigos, quienes aún lo querían a pesar de que los había abandonado todos esos años?
El chico rubio finalmente suspiró con una expresión resignada, y hasta cierto punto triste. Se llevó la mano a su camisa, y levantó levemente la solapa.
-Plagg, sal de tu escondite, por favor- dijo Adrien finalmente.
El kwami estaba seguro de haber escuchado mal y miró dudoso a su elegido, pero al ver que Adrien asentía levemente, salió de su escondite y flotó al lado de su cabeza, mirando a los dos amigos de Adrien alternadamente.
-Bien, supongo que hay que comenzar por el principio. Él es Plagg- dijo Adrien en un tono derrotado- él es…-
-¡Un kwami!- exclamó Alya en voz alta, ajustándose las gafas para mirarlo mejor- ¡oh, por Dios! Se parece a Trixx pero en vez de un zorro es un adorable gato negro. Te lo dije, no estaba equivocada- añadió, codeando las costillas de Nino, antes de volverse de nuevo a Adrien- tú eras Chat Noir todo el tiempo. ¡Ja! ¡Espera a que Marinette se entere de esto! Oh, sé que se va a tragar sus palabras- añadió, recordando todas las veces que ella le había dicho a Marinette que Adrien se parecía un poco a Chat Noir.
Adrien parpadeó, sorprendido de que la reacción de sus amigos, y sobre todo de que la chica castaña supiera que es un kwami, además de que Nino tampoco pareciera sorprendido del término o de la presencia de se pequeño ser.
-¿Cómo saben…?-
-¿Nunca te preguntaste a quién escogió Ladybug, es decir, Marinette, para ser Carapace y Rena Rouge?- dijo Nino, señalándose a sí mismo.
Y fue cuando Adrien lo comprendió. Todo tuvo sentido. ¿En quién confiaría Marinette para darles un Miraculous? A su mejor amiga, y al novio de ésta. ¡Por supuesto! Y un montón de cosas comenzaron a tener bastante más sentido, comenzando por las interacciones entre Carapace y Rena Rouge.
-¡No!- dijo el chico, abriendo grandemente los ojos, muy sorprendido- ¿ustedes dos eran…?-
-Así es- dijo Nino guiñándole un ojo.
Nino iba a decir algo más, pero Alya lo interrumpió, poniéndose las manos en las caderas con una expresión molesta.
-Oh, no, no estamos hablando de nosotros dos, Agreste- dijo Alya, señalando a Adrien de manera amenazante- no nos cambies el tema. Tienes mucho que explicarnos, Adrien. Oh mejor dicho, Chat Noir-
Adrien se ruborizó levemente, pero asintió.
-Sí, yo era… soy Chat Noir. Y también… soy el padre de Emma- dijo el chico rubio finalmente, y se cubrió la cara con las manos. Todo se volvía mucho más real al decirlo en voz alta, y sobre todo, diciéndolo a sus amigos.
PAFF
Antes de que otra cosa sucediera, Alya se acercó al rubio y le dio un fuerte zape, haciendo que los dos chicos se sorprendieran.
-Ouch… ¡oye!- se quejó Adrien, llevándose las manos a la zona golpeada y haciendo una mueca ofendida con la esposa de su amigo.
-¡Alya!- dijo Nino al mismo tiempo, quien no se esperaba la reacción de la chica.
-¡En la cabeza no!- se quejó Plagg, interponiéndose entre Alya y su elegido cuando la primera volvió a levantar la mano- de por sí el chico no tiene muchas luces, con tantos golpes en la cabeza va a quedar peor de lo que ya está-
-Gracias, Plagg, eres un gran amigo- dijo Adrien en tono sarcástico mientras se frotaba el sitio golpeado por la castaña- ¿qué fue eso, Alya?-
-¿En qué rayos estabas pensando, Agreste?- le dijo Alya, levantando la mano para darle otro zape, pero Nino la detuvo para que no lo golpeara de nuevo- ¿cómo te atreves a ser tan irresponsable?-
-Yo no hice…-
-¡Tenías una hija!- lo interrumpió Alya- ¡y te largaste a Japón a pesar de todo! ¿Cómo pudiste hacerle eso a Marinette?¡A Ladybug!-
-No puedo creer que hubieras sido tan irresponsable, Adrien- dijo Nino, aún deteniendo la mano de Alya para que no lo golpeara de nuevo- ¿fue porque tu padre se enojaría contigo? Tú no eres así. Aún no logro entender como pudiste abandonar a Marinette…-
Adrien frunció el entrecejo. No se imaginaba que le reclamarían ello.
-¡Esperen un momento!¡Yo no sabía que Marinette era Ladybug!- se defendió Adrien- y tampoco sabía que estaba embarazada cuando me fui de París. ¿Cómo iba a saberlo? Me fui apenas unos días después de… de esa noche- apretó las manos- si lo hubiera sabido… ¡si lo hubiera siquiera sospechado, no me habría separado de ella ni un segundo! Y si… y si Ladybug no me quería con ella, al menos me habría asegurado de que estuvieran bien, de que a ninguna de las dos les faltara nada- se cubrió la cara con las manos- pero no supe nada-
-Pudiste haber llamado- dijo Alya- tú y Ladybug tenían maneras de comunicarse entre ustedes-
-No sin transformarnos- dijo Adrien, sacudiendo la cabeza- Ladybug devolvió su Miraculous al guardián, y yo también renuncié al mío hasta hace unos días-
-Porque yo lo estuve molestando que era un estúpido por huir de París- añadió Plagg- ¿y adivina qué? ¡Tenía razón!-
El chico rubio gruñó frustrado, mientras que Alya y Nino se miraron entre sí, y luego a Adrien.
-No, ustedes dos tienen razón, todo esto fue mi culpa- dijo el chico rubio, cubriéndose la cara con las manos de nuevo en una expresión desesperada- en ese entonces estaba tan enamorado de Ladybug que no podía evitar seguirla en todos sus planes y hacer lo que ella quisiera-
Adrien se dejó caer, derrotado, sobre su asiento.
-Esa noche, creí que por fin mi sueño se haría realidad- continuó Adrien- ella me dijo que me amaba, y que quería estar conmigo siempre. Pero después peleamos, porque ella aún tenía la teoría de que… père era Hawkmoth. A pesar de que ya habíamos desechado esa posibilidad. Se enojó conmigo y me dijo que amaba a otro chico y que no quería volverme a ver- el chico cerró los ojos- así que eso hice, me fui para que no tuviera que volver a ver mi estúpida cara de nuevo-
Las expresiones de Nino y Alya cambiaron drásticamente, cayendo en cuenta del malentendido entre ambos y los problemas que había causado.
-No sé quien haya sido ese otro chico que ella amaba, pero al parecer también arruiné sus oportunidades con él- añadió tristemente.
-Mon pote, ese chico eras tú- dijo Nino, sacudiendo la cabeza- ya te había dicho que Marinette siempre estuvo enamorada de ti-
Plagg dijo "cachorro idiota" en voz baja, pero lo bastante alta para que todos escucharan. Antes de que Adrien dijera algo, Alya volvió a hablar.
-¿No le has dicho nada a Marinette?- dijo Alya.
-No, porque literalmente me acabo de dar cuenta de que Emma existe, y de que es mía- dijo Adrien- desde que llegué a París he estado buscando ocasiones de hablar a solas con Marinette, pero por una razón u otra algo sucede y no puedo hablar con ella-
Alya y Nino se miraron entre sí otra vez mientras que Adrien volvía a ocultar la cara entre sus manos y suspirar derrotado. Finalmente la chica castaña se frotó la frente en una expresión frustrada.
-Bueno, Nino, en vista de que nuestros dos mejores amigos son un par de idiotas, tenemos que ayudarlos- dijo la castaña.
-Oh, no, por favor- dijo Adrien, sacudiendo la cabeza firmemente. No quería que esos dos se metieran en ese asunto. Marinette merecía escucharlo de él- ¡les dije que esto es algo entre ella y yo! No necesito que…-
-No entiendes, mon pote- lo interrumpió Nino- te ayudaremos a que tengas un momento a solas con ella para que puedan hablar y le digas la verdad-
Adrien iba a negarse de nuevo, pero al caer en cuenta de lo difícil que había sido hasta ese momento hablar con Marinette sin interrupciones; iba a necesitar ayuda de esos dos para encontrarla en un sitio donde nadie fuera a interrumpirlos y estuviera dispuesta a escucharlo.
-Bien- dijo el rubio, resignado- tienen razón, necesito su ayuda. ¿Cuál es el plan?-
Alya lo miró con una sonrisa maliciosa.
-Oh, Agreste, no tienes idea lo mucho que vas a estar en deuda con nosotros después de esto…-
Plagg se echó a reír ante la expresión horrorizada de su elegido. Adrien tragó saliva, pero finalmente asintió con seguridad. Haría lo que fuera necesario por Marinette y por Emma.
x-x-x
Edificio de la compañía Agreste
Esa tarde
Marinette se sentía orgullosa de sí misma por haber logrado rechazar la cita con Adrien esa mañana. ¡Dios sabía que no quería más que aceptar! Pero lo que Luka le había dicho la noche anterior tenía mucho sentido: Adrien se casaría y ella solo podría salir herida de toda esta historia.
Satisfecha por su trabajo del día y tras entregar todo en la oficina de monsieur Agreste, que se encontraba ausente en esos momentos, Marinette se dirigió hacia la guardería para recoger a Emma para dirigirse a casa.
"Qué extraño es monsieur Agreste", pensó Marinette mientras que salía de la oficina de su jefe y se ajustaba el bolso sobre el hombro para dirigirse hacia la guardería "dijo que no iba a estar ayer, y aquí estuvo. Dijo que estaría hoy, y no está. Realmente no lo entiendo"
La chica accionó el ascensor y bajó hacia el recibidor del edificio, donde estaba la guardería. Tras mostrarle su identificación a la cuidadora, ésta sonrió ampliamente.
-Oh, sí, Emma Dupain-Cheng- dijo la encargada de la guardería- el día de hoy está más feliz que nunca, sobre todo porque el chico de ayer vino a traerle un regalo-
Marinette sintió un vuelco. ¿El chico de ayer?¿Se refería a Adrien? No podía ser nadie más, porque Luka o Nino no habían ido a la compañía el día anterior. Y Adrien ya le había dado un regalo también. Pero tenía que confirmarlo.
-¿De quién hablas?- dijo la chica pelinegra.
-Ya sabe, mademoiselle, un chico alto, cabellos rubios peinados hacia atrás, con enormes ojos verdes- dijo la encargada, encogiéndose de hombros- solo estuvo con ella un par de minutos y se fue, pero a Emma le encantó el regalo-
Marinette suspiró y asintió mientras que la chica llamaba a Emma. Cuando la niña se dirigió corriendo hacia su mamá, a ésta casi le dio un infarto.
Emma llevaba puesto el mismo atuendo con el que la dejó, pero tenía un par de accesorios que definitivamente no le puso. Un par de orejas de gato de color negro, fijas a sus cabellos dorados en una diadema, y un pequeño collar con un dije en forma de un cascabel dorado que tintineaba conforme la pequeña se acercaba a él.
-¡Mira, maman!- dijo Emma mientras que corría hacia ella, ignorante de que su madre estaba viendo un fantasma en su piel- ¡soy Chat Noir!-
Sí, en efecto, Emma era idéntica a Chat Noir. Hasta esa sonrisa traviesa y satisfecha la había heredado del héroe. La pobre no podía negar que era hija de su padre. Y a pesar de que sabía que Adrien seguramente no tenía idea de los sentimientos que produciría en ella, Marinette no pudo evitar sentirse un poco molesta con el chico por haberle hecho ese regalo en específico a su hija.
-¿Maman?- dijo la pequeña, sorprendida de que Marinette no hubiera dicho nada y que hubiera obtenido de su madre una reacción totalmente contraria a la que esperaba.
-Por supuesto que lo eres, ma petite- dijo Marinette, forzando una sonrisa para tranquilizarla y ofreciéndole la mano tras tomar la mochila de la niña- vamos a casa, Emma, maman está un poco cansada-
Emma asintió, volviendo a sonreír, y tomó la mano de Marinette.
Cuando ambas caminaron a la salida, de pronto Marinette se detuvo, haciendo que Emma chocara contra sus piernas por estar caminando distraída. La razón por la que la chica se detuvo de golpe en la entrada del edificio fue porque había dos mujeres de pie en la entrada. La primera era, para sorpresa de la chica, Emilie Agreste.
Marinette la había conocido en algunas de las cenas de la compañía, como en Navidad o en las galas para estrenar nuevas colecciones de su esposo. Era una mujer maravillosa, tanto por su belleza, su elegancia y su gran corazón. Cuando la conoció, Marinette entendió muy bien porqué Adrien era un chico tan dulce a pesar de tener un padre tan severo y frío. Su madre era como un sol, y siempre había sido muy amable con todo el mundo.
Emilie Agreste llevaba como siempre un elegante traje color blanco con una blusa negra, y tacones negros también. Sus cabellos dorados descansaban en su hombro derecho, y en sus brazos llevaba un portafolio.
Pero no fue la presencia de la esposa de su jefe lo que hizo que Marinette se quedara helada, sino el hecho de que su acompañante era nada menos que Kagami Tsurugi.
Marinette palideció mortalmente mientras los ojos entrecerrados de la prometida de Adrien estaban fijos en ella.
-¿Kagami?- dijo Marinete en un tono ahogado- madame Agreste, que sorpresa-
Emilie sonrió amablemente y ladeó la cabeza, pero los ojos de Kagami pasaron de la expresión confundida de Marinette a la pequeña niña rubia que estaba escondida de tras de ella y asomaba su cabecita para mirar a las personas que hablaban con su maman. Los enormes ojos verdes de Emma se cruzaron con los de ambas mujeres.
Al ver a Emma mirando en dirección de ellas, Emilie parpadeó, sorprendida. Notó que esos ojos, y esos cabellos no eran ni de Marinette ni de Luka, el chico que normalmente acompañaba a Marinette a las galas de la compañía Agreste. Kagami, sin embargo, palideció mortalmente al notar los cabellos dorados y los ojos verdes de la niña. No fue difícil sumar dos mas dos tan pronto como vio a Emma, al pensar en su prometido y en la niña que estaba de la mano de su antigua rival.
-Maman, ¿quiénes son ellas?- preguntó Emma tímidamente, aún refugiándose detrás de las piernas de Marinette, confundida por la expresión un poco agresiva de Kagami hacia ella.
Kagami entrecerró aún más los ojos. ¿Qué significaba esa niña que se parecía tanto a Adrien, que llamaba maman a Marinette? ¡Si Adrien le aseguró mil veces que jamás había tenido nada que ver con ella! ¿Y cómo…?
-Mmm…- gruñó Kagami en voz baja, dando media vuelta y saliendo del edificio con una actitud furiosa sin decir nada más.
-Kagami, espera…- dijo Emilie, intentando detenerla, pero la chica la ignoró y se alejó. Una vez que quedaron solas, la mujer rubia se volvió a Marinette y le dirigió una sonrisa amable- discúlpala, Marinette, la verdad no tengo idea de qué le pasó-
-Yo… creo que yo no le agrado mucho, madame Agreste- dijo Marinette, un poco confundida de que el desagrado de Kagami hacia ella se hubiera vuelto tan evidente, y encogió los hombros apenada- ¿hay algo que pueda hacer por usted?-
-Oh, no te preocupes, ma chérie- dijo Emilie cariñosamente, mostrando su sonrisa amable- solo venía a dejar este portafolio en la oficina de Gabriel. Hoy tuvo que arreglar un pequeño asunto… personal, y un poco molesto- dudó un poco, y Marinette se preguntaba si ese pequeño asunto personal tenía que ver con Adrien- pero mañana estará de nuevo de regreso en el trabajo-
-¿Quiere que lo lleve, madame?- se ofreció Marinette.
-No te preocupes, Marinette- dijo Emilie, sacudiendo la cabeza- hay un asunto que quiero hablar con la directora de compras. Además, veo que ya recogiste a esta pequeña-
Al mencionar eso, madame Agreste se puso en cuclillas para mirar a Emma, quien seguía escondida tras Marinette, seguramente todavía asustada por la actitud de Kagami. Marinette le puso una mano en la cabeza para animarla a salir de su escondite.
-Vamos, Emma, no tengas miedo- dijo Marinette- saluda a madame Agreste-
Emma miró alternadamente a su maman y a la mujer, y obedeció, dando un pasito adelante y extendiendo su manita hacia Emilie, quien sonrió cálidamente y la estrechó.
-Es un placer conocerte por fin, Emma- sonrió madame Agreste. La mujer soltó la mano de la niña y puso con cuidado su mano en los cabellos dorados de la pequeña- veo que eres igual de guapa que tu maman-
-Merci, madame- dijo Emma, sonriendo ampliamente, todo su anterior miedo desapareció completamente.
Los ojos de Emilie se fijaron en los de la niña, entendiendo mucho más de lo que Marinette se imaginaba. Una sutil sonrisa se formó en los labios de la mujer mientras que acariciaba la cabecita de la pequeña y se incorporaba.
-Bueno, me voy, Marie me debe estar esperando para terminar la papelería de este asunto- dijo la mujer rubia, señalando su portafolio y sonriendo amablemente a ambas- me dio gusto encontrarte hoy, Marinette-
-Igualmente, madame- sonrió Marinette, despidiéndose de ella y saliendo con Emma hacia la estación de metro. Emilie Agreste tenía un algo que la ponía feliz, una vibra positiva parecida a mademoiselle Bustier cuando estaba en el colegio.
Mientras que las puertas del elevador se cerraban, Emilie miró a Marinette alejarse junto con su hija, y su sonrisa se amplió, pensando que Gabriel seguramente no había visto nunca a Emma, porque no había manera que pasara por alto lo que ella acababa de ver.
x-x-x
CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Para fortuna de Adrien, Alya y Nino están dispuestos a ayudarle también, pero las cosas se están empezando a poner complicadas porque Kagami ya vio a Emma, y sabe sumar dos más dos. En otra noticias, ¿vieron el capítulo nuevo? No pondré spoilers para los que no lo han visto. Si no lo han hecho véanlo, fue interesante.
Muchas gracias a todos por sus reviews. Nos leemos pronto.
Abby L.
