Resumen: Cuando Emilie Agreste reaparece y Hawkmoth desaparece misteriosamente, Ladybug y Chat Noir tienen una fuerte pelea. Adrien se muda a Japón, y cuatro años después regresa a París para los preparativos de su boda con Kagami. No se espera encontrar a Marinette viviendo con Luka, y mucho menos con una pequeña niña rubia que le parece muy conocida.
Nota Aclaratoria:
1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía
2) Contiene spoilers de toda la segunda temporada
3) IMPORTANTE: La inspiración para algunas puntos de la trama de esta historia fue tomada por el fic Unexpected Surprise de Totally Lucky en la página Archive of Our Own.
SERIE DE MALENTENDIDOS
CAPÍTULO 9
Marinette y Emma salieron de la estación de Metro, la pequeña tomando aún la mano de su maman, cuando el celular de la chica sonó. La chica alzó una ceja al ver que era Nino quien la estaba llamando. Normalmente era Alya quien la llamaba, y no por el teléfono normal, sino hacía videollamada. Se encogió de hombros y respondió.
-¿Salut?-
-Salut, Marinette- la voz de Nino sonó en el auricular- escucha, como esta semana cumplimos cinco años de haber terminado el colegio, y con Alya vamos a organizar una reunión en nuestra casa mañana en la tarde-
-Umm… no lo sé, Nino- respondió Marinette- mañana Luka tiene trabajo en la tarde, y no puede cuidar a Emma-
-Oh, no, tienes que traer a Emma- dijo Nino- van a venir los hijos de todos nuestros compañeros. Sería lindo que todos se conocieran y fueran amigos, como lo fuimos nosotros-
Marinette dudó unos segundos. No le molestaría ir a una reunión para ver a sus antiguos amigos del colegio, pero no sabía si sería una buena idea ir, sobre todo porque existía una alta posibilidad de que se pudiera encontrar a cierta persona.
-Nino, ¿quien va a ir?- dijo Marinette.
-Bueno, ya confirmaron Alix, Marc, Nathaniel- dijo Nino- y Mylène, Ivan, Max y Adrien-
-Umm… no lo sé, Nino- dijo la chica, dudosa, al escuchar el nombre del rubio- no es buena idea que Emma se desvele entre semana, y…-
-Oh, vamos, ma pote- dijo Nino- no nos hagas esto. No pasa nada si Emma se desvela un día. La mandaremos a dormir a la habitación de Aidy si te molesta tanto. Además, ya nunca sales con nosotros…-
Marinette suspiró, resignada.
-Arggg…no necesitas usar el chantaje emocional conmigo, Nino- dijo la chica, gruñendo en voz baja- casi puedo escuchar a Alya dictándote lo que me debes decir…-
-¿Funcionó?-
-Bien, iré a tu reunión- dijo Marinette, en un tono resignado- todo esto fue una idea maligna de tu esposa, ¿verdad?-
-Ya conoces a Alya, cuando algo se propone, no hay poder humano que la haga cambiar de opinión- dijo Nino, riendo en voz baja- à bientôt-
Marinette colgó el teléfono, y salió la estación de metro con Emma. Mientras ambas caminaban a casa, pensó que no era tan malo volver a ver a sus compañeros de la escuela. A pesar de la presencia de Adrien, sus compañeros lo distraerían, pues era el único a quien no habían visto en mucho tiempo, y ella podría escabullirse entre la multitud y no necesariamente tendría que interactuar con él.
Se volvió a Emma, quien caminaba sonriente mirando su cascabel, y lo hacía sonar. Marinette suspiró y sacudió la cabeza levemente. Seguramente Adrien habría entendido que no quería pasar tiempo con él cuando la invitó a salir y ella lo rechazó. Seguramente no volvería a intentarlo.
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La Liberté
Más tarde
Juleka colgó el teléfono después de un par de minutos, y sonrió al volverse a Rose. Esa tarde ambas chicas se habían reunido en casa de madame Anarka para terminar un trabajo sobre la siguiente visita del Rey Alí de Kowar en París. Ambas chicas trabajaban para la embajada de Kowar en París, y estaban organizando el itinerario del visitante extranjero.
-Era Nino- dijo la chica alta una vez que colgó el teléfono y fue a sentarse junto a Rose de nuevo- dice que mañana por la tarde habrá una reunión en su casa para celebrar cinco años de haber salido del colegio, aprovechando que Adrien está en la ciudad-
-Oh, será tan, tan, tan bueno ver a Adrien, después de tantos años- dijo Rose con su habitual optimismo, juntando las manos en un gesto emocionado- ¡qué raro! Yo creía que finalmente Adrien terminaría casado con Marinette- se quedó pensativa unos segundos- ¿recuerdas esa ves que intentamos arreglarles una cita a los dos?-
Juleka asintió con una sonrisa.
-Eso fue todo un desastre por los nervios de Marinette, y sin mencionar que también se presentó un akuma- suspiró Rose- lo triste de todo este asunto es que Marinette está con tu hermano. Y tengo la impresión de que ella no lo ama-
-No es tu impresión- dijo Juleka entre dientes, bajando un poco la mirada- Luka está muy triste por ello, y a pesar de que maman y yo ya hablamos con él, insiste en quedarse con ella y con Emma-
Rose miró a Juleka y suspiró tristemente, comprendiendo perfectamente su preocupación por Luka. No era culpa de Marinette, pues ésta siempre había sido sincera con él, recalcándole que no lo amaba, pero el chico siempre había tenido la esperanza de que cambiara de opinión. Luka no era tonto, sabía que el corazón de Marinette aún pertenecía a otro chico, seguramente al padre de Emma. Y sabía también que aún tenía sentimientos hacia Adrien.
-¿Quieres ir a la reunión de Nino?- dijo Juleka, sacudiendo la cabeza para quitarse ese pensamiento.
-¡Por supuesto que sí!- dijo Rose, emocionada.
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Hotel L'Abeille
Al mismo tiempo
Chloé Bourgeois no era la chica mimada que Marinette Dupain-Cheng había conocido en la escuela. Desde que Ladybug le había dado la oportunidad de probarse a sí misma peleando como una heroína, la chica rubia había dejado de comportarse como una niña de papá y se había puesto manos a la obra.
En los cuatro años después de que Hawkmoth había desaparecido, Chloé había fundado su propio hotel con un pequeño préstamo de su padre, el cual ya había devuelto, y su fortuna había sobrepasado la de su padre. Había por fin superado a Adrien Agreste, y había comenzado a salir con Nathaniel Kurtzberg, quien también había hecho una fortuna asociado con Marc Anciel con sus historietas de Ladybug y Chat Noir, sobre todo ahora que la gente estaba tan nostálgica de la heroína parisina y de su compañero.
-Nath, ¿revisaste las gráficas de satisfacción del mes pasado?- dijo la chica rubia, mirando algunos documentos del hotel.
-Claro que sí- dijo el pelirrojo distraídamente, tomando una hoja de papel entre un montón y mostrándosela a Chloé- por cierto, creo que deberías revisar esto. La oficina recibió una solicitud muy interesante para una boda en el hotel, para dentro de dos semanas-
-¿Oh?- dijo Chloé, alzando las cejas. Eso no era nada extraño, en los últimos años había tenido casi cada semana una boda en su prestigioso hotel, pero esperó a que el pelirrojo elaborara.
-De parte de monsieur y madame Tsurugi- dijo Nathaniel, ajustándose las gafas que ahora tenía que usar, mientras sacaba una hoja con la solicitud y se la mostraba- al parecer su hija Kagami se casará con… Adrien Agreste-
Chloé alzó las cejas sin poder creerlo. ¿Adrien y Kagami?¿Qué brujería era esa? Desde que su amigo se fue a Japón había cortado comunicación con todos en París, lo que le pareció ridículo y, hasta cierto punto, ofensivo.
-¿Cómo es eso?- dijo la chica rubia- no sabía que Adrien se casaría con ella. Creí que Adrien finalmente terminaría con Dupain-Cheng. ¡Esto es ridículo, completamente ridículo!-
La chica rubia entrecerró los ojos, pensativa, mientras que Nathaniel la miraba con atención y pacientemente a que dijera algo más. Estuvo a punto de decir algo cuando recibió una llamada telefónica.
-¿Aló?- dijo Chloé, oprimiendo el botón para responder- ah, eres tú, Alya. ¿Qué es lo que quieres?-
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Mansión Agreste
Poco más tarde
Adrien llegó a casa con una enorme sonrisa en sus labios a pesar de que las cosas aún no se habían resuelto con Marinette. La parte brillante de su día había sido que Emma se veía adorable con las orejas y el cascabel de Chat Noir. Y luego estaba que tenía ya un plan para hablar a solas con Marinette, incluso si aquello casi le había costado vender su alma a Alya. Sabía que la castaña y Nino lo ayudarían, y que finalmente todo estaría bien.
Cuando abrió la puerta de la mansión, se sorprendió de encontrarla vacía. Solamente estaba Nathalie, con las manos en la espalda y su habitual expresión estoica. No estaban sus padres y (pensó con una expresión aliviada) tampoco Kagami o sus padres. Aún estaba algo molesto con ella por la presencia de los Tsurugi en París, y aunque sabía que lo desagradables que eran no era culpa de Kagami, ella seguramente se había quejado de él con sus padres, y esa era la causa de que ambos estuvieran ahí.
-Bonsoir, Adrien- dijo Nathalie seriamente al verlo llegar- tus padres van a cenar con los Tsurugi a un restaurante en los Champs Elysées. Me pidieron que te quedaras en casa, pues querían hablar con ellos dos a solas-
Aquello le pareció extraño a Adrien. Normalmente su padre insistía en que acudiera a todas las reuniones sociales, más aún porque trataba de su compromiso, pero no se quejó por esa decisión. No creía que pudiera disimular lo mucho que le disgustaba escuchar a todos hablar constantemente sobre su compromiso con Kagami.
Y hablando de ello, tenía que hacer algo pronto.
-Merci, Nathalie- dijo Adrien, sonriendo levemente a la asistente de su padre- estaré en mi habitación-
-¿No vas a cenar?- dijo la mujer mientras que se ajustaba las gafas.
-Yo…- dijo el chico, buscando una excusa, pero sabía que la asistente de su padre se las sabía todas, y que no era una mujer a la que fuera fácil engañar- Nathalie, realmente… creo que necesito estar solo-
Nathalie asintió levemente sin dejar de mirarlo fijamente, y una leve sonrisa se formó en sus labios.
-Entiendo, Adrien. Me encargaré de subir un sandwich a tu habitación- dijo la asistente, caminando hacia la cocina- no tardo-
Adrien sonrió agradecido, y subió a la segunda planta tan pronto como Nathalie desapareció con dirección a la cocina. Una vez que estuvo solo en su habitación, el chico abrió la solapa de su camisa para dejar salir a Plagg.
-¿Qué piensas, Plagg?- dijo el chico.
-Pues que tus amigos son unos idiotas, así que no me sorprende que tu lo seas también- dijo el kwami, rodando los ojos y cruzándose de brazos- ¿no sería más fácil que te transformaras, fueras a buscar a la chica de Tikki y le dijeras "hola, ma lady"… puaj, siempre fuiste tan cursi, sobre todo en tus interacciones con ella. Ejem… "hola, ma lady, estoy de vuelta. Ah, y siempre he sido yo, el idiota de Adrien Agreste". ¿Ves? Sencillo y sin drama-
Plagg tenía sus razones para sentirse tan impaciente. No le gustaba la situación en la que estaba su portador, y sabía que Tikki lo haría papilla si tardaba demasiado en reunir a Adrien con Marinette. Además, ahora que sabía que Emma sería su portadora en el futuro, tenía la necesidad de acercarse a ella y asegurarse de que estuviera bien cuidada. Nunca había conocido a su portador desde tanto tiempo antes de que tuviera edad de usar el Miraculous, y aún así se sentía con el deber moral de estar cerca.
-Ya te dije, Plagg. No quiero asustarla- dijo Adrien, cabizbajo- si me ve transformado delante de ella, después de tanto tiempo…-
Al escuchar la puerta que se abrió, Plagg se escondió. Nathalie entró a la habitación llevando consigo una bandeja con una bagguette con jamón, queso y mantequilla, un trozo de Camembert, una copa de vino y un par de macarons. Adrien se quedó mirando los últimos.
-Mademoiselle Dupain-Cheng le regaló una caja a tus padres la semana pasada. Creo que estos fueron preparados con ayuda de su hija- explicó Nathalie sonriendo levemente sin que el chico le preguntara, al verlo mirar los macarons- buenas noches, Adrien-
-Buenas noches, Nathalie- dijo el chico, sonriendo ampliamente- muchas gracias por todo-
La asistente asintió con la misma leve sonrisa y lo dejó solo de nuevo.
-¡Camembert!- exclamó Plagg, lanzándose sobre el queso.
Adrien miró su cena con una sonrisa, tomando con cuidado un macaron de frambuesa y acercándolo a sus labios. Con el dulce sabor la mente de Adrien se llenó de recuerdos de su tiempo con sus amigos cuando estaba en el colegio. Suspiró.
"Mañana", pensó él "mañana le diré toda la verdad a Marinette, y de una u otra manera todo se resolverá"
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Apartamento de Luka Couffaine
Al mismo tiempo
Marinette y Luka se frotaron la frente nerviosamente al ver a Emma con toda la energía del mundo corriendo por la sala, trepando los muebles y brincando alegremente. Durante toda la tarde se había negado a quitarse la diadema con orejas negras o el cascabel, y cada segundo que pasaba Marinette caía en cuenta de lo mucho que se parecía a Chat Noir.
"Esto es demasiado cruel", pensó la chica con una expresión mortificada "¿porqué Emma tenía que parecerse tanto a él?¿Para recordarme constantemente de mis errores?"
La chica sintió la mano de Luka sobre su hombro, en un gesto de apoyo a ella.
-¿Te encuentras bien?- dijo el chico, reconociendo la expresión de ella.
Antes de que Marinette pudiera responder, Emma saltó hacia ellos, y Luka apenas alcanzó a atraparla antes de que cayera al suelo.
-Mira, maman, yo soy Chat Noir, el mejor héroe de París- dijo la niña, ajustándose la diadema con orejas sobre su cabello, mientras que llevaba consigo el peluche de Chat Noir que Adrien le había regalado la noche anterior- vamos a vencer a Hawkmoth antes de que su akuma prohiba los chocolates en París-
Luka rió en voz baja, algo enternecido por la inocencia de la pequeña, pero Marinette seguía teniendo sentimientos encontrados sobre ello. Se veía adorable, pero le traía malos recuerdos sobre cierto chico a quien había herido en el pasado. Respiró hondo para clamarse y no dejar que la pequeña sospechara que no estaba bien.
-Estoy segura de que tú serías una Chat Noir espectacular, Emma- dijo finalmente Marinette- seguramente Hawkmoth se desmayaría de miedo si te enfrentaras a él-
Emma sonrió satisfecha, y abrazó el peluche contra su pecho.
-Maman- dijo Emma de pronto- ¿Adrien va a ir a la fiesta en la casa de tío Nino?-
Marinette tragó saliva, y la sonrisa de Luka se borró a la mención del chico, pero se cruzó de brazos sin decir nada.
-Eh… no lo sé, Emma, Tal vez- dijo Marinette en un tono dudoso- ¿porqué preguntas?-
-Porque quiero jugar con él a Ladybug y Chat Noir- dijo Emma con una expresión segura- él ya sabe como dice Chat Noir, ma lady- añadió, agitando levemente su peluche mientras decía esas palabras, fingiendo el tono que usaba el héroe cuando hablaba con Ladybug.
Marinette frunció el entrecejo. Emma ya había mencionado que Adrien había jugado con él a ser Chat Noir, y el tono que hizo Emma… sacudió la cabeza. No podía ser. Si era cierto que Alya había dicho que el chico se parecía un poco a Chat Noir, sabía que eso era imposible.
-Pues… mañana veremos si va a casa de tu tío Nino, y si no está muy ocupado para jugar contigo- dijo Marinette, encogiendo los hombros- ahora, vamos a prepararnos para dormir-
Antes de que Emma pudiera responderle, Marinette levantó a la pequeña y caminó con ella hacia el cuarto de baño para bañarla y lavar sus dientes. Cuando terminó y le puso su pijama, que era una prenda de una pieza de color rojo y con motas negras.
-¿Lista para dormir, ma petite?- dijo ella.
-Miau, sí- dijo Emma, extendiendo su mano para volver a ponerse la diadema. Marinette la detuvo.
-No, Emma, espera- dijo Marinette- no te la pongas para ir a dormir. La puedes aplastar mientras duermes y se va a arruinar-
Emma la miró con enormes ojos, pero asintió y la guardó en el cajón de su mesita de noche, donde la pequeña guardaba sus más preciadas posesiones y sus dibujos favoritos. Una vez que hizo eso, tomó su peluche de Chat Noir, y dejó que su mamá la arropara.
-Buenas noches, Emma- dijo Marinette, inclinándose hacia ella para besar su frente- dulces sueños-
-Buenas noches, maman- dijo Emma con una enorme sonrisa y un brillo travieso en sus ojos- sueña con la luna de croissant-
Marinette rió. Otra cosa que había heredado de su padre era su extraño sentido del humor. Cuando la chica se iba a levantar para apagar la luz y salir de la habitación de Emma, la pequeña la tomó de la mano.
-Espera, maman- dijo la niña, sacando su peluche de bajo las mantas y extendiendo sus bracitos para acercarlo a la cara de Marinette- no le has dado un beso de buenas noches a Chat Noir-
La chica hizo una mueca al ver al peluche tan cerca de su cara, pero suspiró resignada y lo acercó a sus labios.
-Muak. Buenas noches, gato pulgoso- dijo la chica, haciendo reír a su hija mientras ponía al peluche a su lado- ahora, Emma y Chat Noir tienen que dormir. Mañana tenemos un largo día si queremos ir a la fiesta en casa de tío Nino-
Emma asintió y se acurrucó abrazando al peluche del héroe. Marinette suspiró mientras que se levantaba y apagaba la luz. Cerró la puerta con cuidado, y una vez que estuvo sola en el pasillo, apoyó su espalda en la pared.
Todo aquello era cruel. Demasiado cruel. ¿Porqué el destino seguía castigándola por lo que le hizo a Chat Noir? Fue un error, un momento de enojo que había arruinado todo cuando le dijo al chico que se fuera y la dejara sola, y ella había vivido para pagarlo. ¿Porqué su hija tenía que ser el constante recordatorio de su error?¿De que jamás podría disculparse, y reparar el daño que le hizo a Chat Noir?
Marinette se deslizó suavemente hasta el suelo, y una vez ahí, abrazó sus rodillas contra su pecho. ¡Se sentía tan mal! Lágrimas de enojo y frustración comenzaron a fluir de sus mejillas.
"Espero que hayas sido feliz después de lo que te hice, chaton"; pensó ella mientras hundía su cabeza entre sus brazos "ojalá pudiera disculparme. Soy una horrible persona…".
Luka se sentó junto a ella en el suelo y la abrazó.
-¿Qué sucede, Marinette?- preguntó Luka, extrañado. Marinette iba a responderle, pero lo pensó mejor. Luka no podía saber porqué le molestaba tanto la mención de Chat Noir, ni lo culpable que se sentía por lo que le había hecho. Tendría que darle muchas explicaciones. Y no estaba de humor para hablar de ello.
En vez de responder, Marinette solamente apoyó su cabeza en el hombro de su amigo. Luka no entendía absolutamente nada, pero aún así siguió abrazándola y espero pacientemente a que la chica dejara de llorar. Pero odiaba verla así: era justamente lo que no quería que sucediera cuando le advirtió que tuviera cuidado con cierto chico rubio que acababa de reaparecer en su vida. Comenzó a acariciar el hombro de la chica para ayudarla a calmarse más rápidamente.
La chica se volvió hacia él, y Luka la tomó de la barbilla para mirarla. Realmente odiaba verla llorar así. Llevaba bastante tiempo siendo feliz. ¿Era culpa de Adrien Agreste? Con su pulgar, Luka comenzó a limpiar las lágrimas de las mejillas de Marinette, y ésta poco a poco dejó de llorar, cerrando los ojos y suspirando para tratar de tranquilizarse, mientras que se aferraba a los brazos de su amigo para mantener el equilibrio.
A pesar de que la mejilla de Marinette ya estaba seca, Luka siguió acariciándola con su pulgar, moviéndolo en círculos sobre sus pómulos. Sus ojos se fijaron en los de ella, que parecían perdidos en sus pensamientos, pero tenían una expresión adorable. El chico no se pudo contener, y se acercó a Marinette, atrapándola contra la pared a su espalda, y tomando sus labios. Al contacto, Marinette dejó escapar un pequeño grito de sorpresa que fue ahogado por los labios de Luka.
Marinette tardó un par de segundos en entender lo que estaba pasando, y empujó a Luka para alejarlo de ella con un "no" ahogado. Éste también cayó en cuenta de lo que estaba haciendo, y se separó, arrastrándose hacia atrás para alejarse de ella.
-¡Marinette!¡Lo siento tanto!- dijo Luka con una expresión asustada, mientras la chica lo miraba con una expresión asustada mientras se cubría la boca con las manos- yo no… no pensé… lo lamento…- sacudió la cabeza- no debí haber hecho eso. Lo siento- añadió, poniéndose de pie y dio unos pasos hacia atrás- no volverá a pasar-
Marinette parpadeó. No podía creer lo que había pasado. En todos los años que había vivido con Luka, éste jamás se había atrevido a hacer algo así. Lo miró a los ojos; el chico se veía realmente contrariado por lo sucedido.
-Luka…- dijo Marinette, tranquilizándose y poniéndose de pie- no… no estoy enojada contigo. Es solo que ya sabes que yo no siento…-
-No tienes que repetirlo, Marinette- dijo Luka tristemente- llevo los últimos ocho años escuchándote decirme que no sientes lo mismo. Lo que hice fue un error. Como te dije, lo lamento. No volverá a pasar- añadió, dándole la espalda y dirigiéndose a su habitación.
La chica lo miró tristemente. Tantos problemas habían hecho que le doliera la cabeza. Marinette caminó a su habitación y cerró la puerta.
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Mansión Agreste
Poco más tarde
Gabriel y Emilie regresaron a la mansión poco después de medianoche. Ambos habían cenado con los padres de Kagami, y la verdad había sido una experiencia emocionalmente desgastante para ambos. Los Tsurugi, sobre todo la madre de Kagami, eran un par de snobs de lo peor. Y a pesar de que conocían a Kagami y sabían que la chica tenía un carácter bastante fuerte, era todo amor y dulzura comparada con sus padres.
Ninguno de los dos llegaron a pensar que podrían sentir pena por la pobre chica, pero con unos padres así era inevitable. Y luego, ambos pensaron que habían enviado a Adrien a vivir con ellos. No era ninguna sorpresa que el chico pareciera triste todo el tiempo mientras estuvo en Japón.
-Bah, después de haber pasado tiempo con ellos, menos me dan ganas de que sean parte de nuestra familia- comentó Gabriel Agreste mientras que se quitaba la corbata y caminaba junto a Emilie hacia la habitación de ambos.
-Me da gusto que pensemos igual, chéri- dijo Emilie, y se volvió hacia Nathalie, quien los había estado esperando, y al Gorila, que había sido quien los había llevado- gracias por todo, a los dos. Vayan a descansar-
-Buenas noches, madame et monsieur- dijo Nathalie antes de retirarse a su propia habitación, al igual que el Gorila, que solo gruñó antes de irse.
Una vez que ambos esposos estuvieron solos y entraron a la habitación principal de la mansión, Emilie cerró la puerta con cuidado y se volvió a su esposo. Al ver a Emilie de pie, con la espalda contra la puerta, Gabriel inmediatamente supo que algo sucedía.
-Ahora que estamos solos, hay algo importante que tengo que decirte- dijo Emilie.
Gabriel frunció el entrecejo con curiosidad.
-¿A qué te refieres, ma chérie?- dijo él- ¿de qué quieres hablar?-
-¿Recuerdas que hoy fui a tu oficina a llevarle a Marie el documento que faltaba?- dijo Emilie, sentándose en el borde de la cama, y poniendo una mano junto a ella para que se sentara a su lado. El hombre asintió, curioso, e hizo lo que su esposa le indicó- Kagami me acompañó después de que ambas fuimos a tomar un café…-
-Sí, recuerdo que lo mencionaste- dijo Gabriel.
-Porque cuando llegamos al edificio de la compañía, vi a tu protegida saliendo del edificio… con su hija- dijo Emilie, ladeando la cabeza para apoyarla en el hombro de su esposo- tan pronto como vio a Marinette, Kagami se fue de ahí furiosa sin decir ni una sola palabra-
Gabriel alzó las cejas. Si bien había escuchado decir a Marinette que tenía la impresión de que no le agradaba mucho a Kagami, jamás pensó que la chica japonesa se portaría así. ¿Acaso Kagami sospecharía algo…?
-¿Sabes porqué es eso?- dijo el hombre- ¿Kagami sospecha lo que queremos hacer?-
-No exactamente- dijo Emilie, sonriendo levemente mientras se pasaba un mechón de cabello detrás de la oreja. Aquello no parecían ser buenas noticias, pero Gabriel no pudo evitar notar que su esposa seguía sonriendo- Marinette dijo que tiene la impresión de que nunca le ha agradado a Kagami-
-Sí, recuerdo que una vez mencionó eso en el pasado, pero tengo la impresión de que tú no crees que ese haya sido el motivo de su disgusto del día de hoy- dijo Gabriel mientras que se ajustaba las gafas.
-No- dijo Emilie, cerrando los ojos mientras su esposo tomaba su mano- yo creo que la hija de Marinette tiene que ver con su enojo-
Gabriel nuevamente alzó las cejas. No sabía porqué decía eso.
-¿A qué te refieres?- dijo él, sin entender. ¿Porqué una niña haría que Kagami se enojara?
Emilie sonrió levemente ante la cara sorprendida de su esposo, confirmando que, en efecto, Gabriel jamás había visto a Emma Dupain-Cheng cara a cara. Y tomó un especial placer en decírselo.
-Nunca la has visto, ¿verdad?- dijo la mujer, separándose de él y mirándolo a los ojos- ¿nunca has conocido en persona a la hija de Marinette?-
-Pues… no- dijo Gabriel, sacudiendo la cabeza- Marinette siempre es la primera en llegar y la última en irse, y nunca he alcanzado a verla por azar, como hiciste tú hoy. Y la verdad nunca me ha dado curiosidad conocerla. ¿Porqué lo dices?-
-Oh, porque Emma Dupain-Cheng tiene las mismas facciones de su madre, y las mismas pecas, pero…- dijo ella, tomando un mechón de sus propios cabellos- también tiene cabellos como de este color… y grandes ojos verdes menta como de este color…- añadió, señalando sus propios ojos.
Gabriel escuchaba a su mujer con creciente sorpresa. Si la hija de Marinette Dupain-Cheng era como su esposa la describía… y Adrien y Marinette habían sido tan buenos amigos en el pasado, ¿era acaso posible…?
El hombre se puso de pie de golpe con un movimiento brusco, con toda la intensión de ir a la habitación de su hijo y exigirle una explicación; pero Emilie lo detuvo, tomándolo del brazo y haciendo que volviera a sentarse junto a ella.
-Espera, Gabriel- dijo Emilie con un tono neutral- aún no hemos terminado-
-No, no puedo esperar- dijo Gabriel con una expresión algo preocupada. No le agradaba mucho la conclusión a la que su esposa había llegado- ¿realmente crees que la hija de Marinette sea…? Adrien debe de saber sobre esto, ¿no? ¿Porqué no nos ha dicho nada?-
-Tengo varias teorías…- dijo Emilie.
-¿Cuáles son…?- comenzó a decir Gabriel, preocupado- si eso que dices fuera cierto…¿porqué Marinette no dijo nada al respecto? Y si es cierto que Emma es su hija, Adrien se ha comportado de manera reprobable, y…-
-Gabriel- lo interrumpió Emilie, poniendo una mano sobre su rodilla- precisamente por eso quería que habláramos nosotros primero. Tú conoces bien a tu propio hijo, ¿verdad? Sabes que puede haberte desobedecido en el pasado, pero que también es un hombre responsable y con buen corazón. Sinceramente- añadió, tomando las manos de su esposo- ¿crees que Adrien sea el tipo de persona capaz de dejar embarazada a una chica y huir de sus responsabilidades a propósito?-
El hombre parpadeó, y sonrió levemente, sacudiendo la cabeza. Siempre había tenido estándares muy altos cuando evaluaba a su hijo, pero también sabía que Adrien jamás haría algo así.
-Entonces, ¿cuál puede ser la explicación?- dijo Gabriel.
-Una explicación es que todo podría ser una coincidencia, y que Adrien no tiene nada que ver con este asunto- le recordó Emilie, encogiéndose de hombros- pero creo que, en vez de asumir las cosas, habrá que preguntarle a nuestro hijo, ¿no lo crees?-
Su esposo asintió, y finalmente ambos se pusieron de pie, caminando juntos hacia la habitación de Adrien. Tras respirar hondo, Gabriel llamó a la puerta.
-Adrien, ¿estás despierto?- dijo Gabriel en voz alta- tu madre y yo queremos hablar contigo sobre un asunto-
Un par de minutos después, el chico les abrió la puerta y los hizo pasar a su habitación. Adrien estaba en pijama, con los cabellos alborotados, y parecía bastante extrañado con la presencia de sus padres ahí. Ambos notaron que había un plato con algunas migajas sobre su escritorio, como si el chico hubiera cenado en su habitación.
-¿Qué sucede, père, maman?- dijo Adrien, una vez que sus padres se sentaron en el sofá blanco de su habitación, e hicieron que él tomara asiento en medio de ambos- ¿pasó algo malo con la familia de Kagami?-
Emilie le puso una mano sobre la rodilla, y Gabriel se ajustó las gafas.
-No, mon fils- dijo Gabriel- queremos hablar contigo sobre otro asunto-
Adrien miró alternadamente a sus padres, alzando las cejas un poco extrañado, seguramente sorprendido por la expresión seria y preocupada de ambos, y asintió.
-Queremos que nos digas si existe la posibilidad de que tú seas el padre de Emma Dupain-Cheng- dijo Gabriel.
Por la expresión en el rostro de Adrien, el cual inmediatamente perdió todo su color, sus padres ya se imaginaban la respuesta. Emma Dupain-Cheng era su hija, y él lo sabía.
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Como ven, el drama continúa. Sí, leyeron bien, Luka tuvo un lapsus y besó a Marinette. Y Adrien será confrontado por sus padres por el asunto de Emma. Veamos si es algo bueno o malo para él que sus padres se enteren.
Lo lamento si no contesto los reviews anónimos por obvias razones. Siempre respondo todos los reviews normales, o al menos eso intento, a menos de que suceda algo extraordinario (como cuando salgo de viaje, ya que nunca cargo con la computadora por mis problemas de salud). Si desean que les responda un review, hagan una cuenta. Es gratis, y tiene muchos beneficios, como guardar tus historias favoritas y recibir alertas cuando tus autores suben un capítulo nuevo (no, no me pagaron para decir eso).
Ahora, intentaré responder la pregunta con mi punto de vista sobre si esta serie es o no feminista. Primero que nada quiero aclarar que Adrien/Chat Noir es por mucho mi personaje favorito de la serie, y que a veces deseo que tuviera un poco más de protagonismo (o sea, que él tome la iniciativa para ganar contra el akuma, o que ya no sea al que siempre controlan los akumas). Una vez aclarado eso, déjenme decirles que me encanta que la serie sea así, y entiendo porqué a algunas personas no les guste. Estamos acostumbrados a que los héroes son (en su mayoría) hombres, y que las pocas heroínas que existen siempre siguen el liderazgo de un hombre. Cada vez van apareciendo más excepciones a ese trope, pero la regla es: el hombre lidera, la mujer sigue con el eterno "oh, no, ¿ahora qué haremos?" al héroe en turno. En Miraculous Ladybug es al revés: Ladybug es la que dirige este equipo, y Chat Noir lo sabe bastante bien; siempre se vuelve a ella para preguntarle cuál es el plan. Ambos personajes tienen sus cualidades, y por eso hacen un buen equipo. Desde mi muy personal punto de vista, Ladybug es el cerebro y Chat Noir es el corazón. Él sabe que solo ella puede purificar los akumas, e incluso se sacrifica para que ella llegue al final. Eso no es para nada restarle importancia al papel de Chat Noir.
Creo que los chicos se deberían sentir bien representados por un héroe que es lo bastante seguro de sí mismo para seguir el liderazgo de la heroína. No tiene nada de malo que Ladybug salve a Chat Noir, porque finalmente se salvan mutuamente. Si hay algo que amo en esta serie es (entre muchas otras cosas) es que sea feminista, que le de a las chicas el mismo lugar que a los chicos, y que haya muchos personajes femeninos fuertes, buenos y malos. Finalmente, si no están de acuerdo conmigo, es totalmente aceptable. No todos pensamos igual y eso está bien, el mundo sería muy aburrido si no fuera así.
Sobre los fics futuros, no escribo sobre lo que se me pide, sino sobre lo que me inspira a escribir. No es porque no quiera hacerlo, sino porque es difícil crear algo lindo si no pones tu corazón en lo que estás escribiendo. Pido disculpas si no coincide con lo que quieren leer.
Ya. Perdón por lo largo de mi explicación, y espero que no se note (mucho) mi fangirleo sobre esta serie que todos seguimos y amamos. Muchas gracias a todos por sus reviews. Les mando un abrazo. Nos leemos pronto.
Abby L.
