Resumen: Cuando Emilie Agreste reaparece y Hawkmoth desaparece misteriosamente, Ladybug y Chat Noir tienen una fuerte pelea. Adrien se muda a Japón, y cuatro años después regresa a París para los preparativos de su boda con Kagami. No se espera encontrar a Marinette viviendo con Luka, y mucho menos con una pequeña niña rubia que le parece muy conocida.

Nota Aclaratoria:

1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía

2) Contiene spoilers de toda la segunda temporada

3) IMPORTANTE: La inspiración para algunas puntos de la trama de esta historia fue tomada por el fic Unexpected Surprise de Totally Lucky en la página Archive of Our Own.

SERIE DE MALENTENDIDOS

CAPÍTULO 10

Habitación de Adrien

Al mismo tiempo

Adrien se quedó helado al escuchar esa pregunta de sus padres. Si bien sabía que eventualmente tendría que decirles a sus padres que eran abuelos, y explicarles hasta cierto punto lo que había pasado entre él y Marinette, omitiendo solo el hecho de que ellos dos solían ser Ladybug y Chat Noir, los héroes que protegían París, no esperaba que ellos mismos fueran a preguntarle sobre Emma.

-Yo… eh…- dijo Adrien, ruborizándose levemente. ¿Por dónde empezaba? Bajó la mirada hacia el suelo. No podía decirles sobre sus identidades. ¿Cómo iba a explicar que no había que Marinette había tenido un hijo?¿O que Marinette no supiera que él era el padre? Tragó saliva. No quería ver la expresión decepcionada de su padre. Y seguramente pensaría, igual que Nino y Alya, que él era un cobarde que había abandonado a Marinette a su suerte por miedo o por ser irresponsable.

-Hoy me encontré con Marinette en la entrada de la compañía- le explicó Emilie, quitando un mechón de cabello de la frente de Adrien con un gesto cariñoso al ver que su hijo no sabía que decir, y tenía la vista fija en el suelo, evitando la mirada de ambos- y no pude evitar notar que su hija… bueno, ella se parece un poco a ti-

Adrien tragó saliva, mientras sentía a Plagg agitándose bajo su pijama. El kwami estaba tan preocupado por la situación como él. Los ojos de ambos estaban sobre Adrien, y el chico no tuvo otra opción. Sabía que ellos ya lo sabían todo, y solo le preguntaban porque querían una confirmación de parte de él.

-Sí, maman, père. Ambos tienen razón. Emma se parece a mí porque yo soy el padre- dijo Adrien finalmente, sin siquiera levantar la mirada. Cerró los ojos como si esperara un golpe, pero espera el regaño de sus padres, o peor, que su padre le dijera nuevamente lo mucho que lo había decepcionado con sus acciones.

Emilie y Gabriel se miraron entre sí tras escuchar la confesión de Adrien. Una mezcla de sentimientos los golpeó de pronto al escuchar la confesión de Adrien. Gabriel abrió la boca para comenzar a decir algo, pero un gesto de su esposa lo detuvo.

-Chéri, ¿porqué no nos habías dicho nada antes?- dijo su madre. No había tono de reproche en su voz, solamente de preocupación.

Adrien levantó los ojos hacia ellos. Gabriel no parecía estar enojado con él, sino más bien sorprendido y, hasta cierto punto, pensativo. Puso su mano en el hombro contrario de Adrien, y el chico se sintió abrumado por un momento de tantos sentimientos.

-Porque… porque yo no sabía nada al respecto, maman- dijo Adrien, haciendo un esfuerzo para que su voz no se quebrara- yo no sabía nada sobre Emma… me siento horrible… porque ni siquiera lo consideré cuando me fui…-

Gabriel frunció el entrecejo, y Emilie puso una mano sobre su otro hombro. No sabía porqué, pero el contacto con su madre lo llenaba de alivio y tristeza al mismo tiempo.

-Me acabo de enterar de todo cuando regresé a París. Marinette… ella nunca me dijo nada- dijo Adrien- un día después de que regrese de Japón, vi a Emma en el parque con la hija de Nino, y pensé lo mismo que ustedes. Nino me confesó la verdad. Por eso no me he ocupado de nada del asunto de Kagami-

-¿Porqué nunca nos dijiste que tuviste una relación con Marinette en el pasado?- dijo Gabriel.

-Porque no la tuve- dijo Adrien, con una expresión derrotada- éramos amigos, y fue solo una noche que pasamos juntos. Después de ello peleamos, y yo me fui a Japón. Cortamos toda comunciación, y ni ella ni mis amigos me dijeron nada sobre Emma- tragó saliva- Marinette guardó el secreto incluso de ellos, y yo no tenía idea… de la existencia de mi hija-

Los ojos de Adrien se llenaron de lágrimas. No sabía porqué, pero estando con sus padres se sentía vulnerable de nuevo, como cuando era un niño pequeño y se asustaba con los monstruos debajo de la cama. De la misma manera estaba asustado en esos momentos. No sabía que pasaría entre él y Marinette. No sabía qué pasaría con su hija, si Marinette le permitiría verla después de que le confesara la verdad.

No pasó mucho tiempo cuando los brazos de su madre lo rodearon, y el chico apoyó su cabeza en el hombro de ella. Su padre mantuvo mano en su hombro, como un gesto de apoyo, y Adrien no pudo evitar sentirse mejor ahora que su familia estaba con él.

-Tranquilo, mon chéri- dijo Emilie en voz baja mientras acariciaba los cabellos de Adrien- todo va a estar bien. Vamos a encontrar una solución a este problema-

Gabriel asintió seriamente, ajustándose las gafas, pero la verdad era que también él sentía todas las emociones que su esposa e hijo, aunque no las demostraba.

-¿Has hablado con Marinette al respecto?- preguntó Gabriel.

-No, père- dijo él en voz baja, limpiándose las lágrimas con el dorso de su mano- lo he intentado, pero no he tenido la ocasión de verla a solas. Y ella no sabe aún que ya sé que soy el padre de Emma- bajó los ojos- quiero decírselo a solas para no asustarla, y para tener oportunidad de podamos… arreglar nuestra relación-

Los labios de Gabriel se curvaron en una sonrisa, y asintió levemente.

-¿Tienes alguna idea para hablar con ella?- preguntó Emilie.

-Nino y Alya organizaron una fiesta en su casa, a la que asistirá Marinette después del trabajo- dijo Adrien- tienen un plan para que pueda hablar a solas con ella durante la fiesta-

Emilie y Gabriel se miraron entre sí, y asintieron levemente.

-¿Necesitas algo de nuestra parte?- preguntó Gabriel. Adrien se volvió a su padre, mirando extrañado, pero asintió levemente.

-Me ayudaría mucho que Alya pueda salir temprano del trabajo mañana- dijo Adrien tras pensarlo unos segundos- para que pueda llegar a su casa y preparar todo-

-De acuerdo- dijo Gabriel, asintiendo levemente- madame Lahiffe mañana tendrá el día libre-

Adrien sonrió agradecido con su padre.

-Y que Marinette no se quede en la compañía trabajando hasta tarde, como de costumbre- añadió el chico- para que no tenga pretexto para no ir a la fiesta-

-Habrá un recorte de electricidad de emergencia por la tarde para reparar las líneas eléctricas- dijo Gabriel, sonriendo levemente, mientras que se ajustaba las gafas- sé que Théo Barbot se puede encargar de ello-

-Gracias, père- dijo Adrien en voz baja- y por favor, no le digas nada al trabajo. Quiero que lo escuche de mí-

Su padre asintió, y Adrien sonrió levemente. No podía creer que, de todo el mundo, su padre le estuviera ayudando a reconquistar a Marinette. Después, recordó a alguien más.

-Kagami- dijo Adrien.

-Eh…- dijo Emilie- sobre eso, Kagami también vio a Emma, y se fue furiosa. Creo que podremos esperar que tus adorables futuros suegros hagan una aparición tan pronto como escuchen la noticia-

Adrien sintió un hueco en el estómago.

-Le voy a decir toda la verdad también a Kagami, y… voy a romper el compromiso con ella- dijo Adrien- pero quiero hablar primero con Marinette. No quiero que la familia de Kagami le haga una escena, y ella no sepa porqué está sucediendo eso-

Emilie asintió.

-Bueno, ya nos dimos cuenta de que los Tsurugi son capaces de hacer una escena bastante desagradable- dijo la mujer, volviéndose a Gabriel- intentaré distraerla y mantenerla alejada, mon chéri. Pero tienes que prometer que le dirás la verdad a Kagami tan pronto como tengas una oportunidad-

Adrien asintió, y abrazó a sus padres. Se sentía aliviado de haberles contado, que éstos hubieran aceptado el hecho de que tenía una hija, y que incluso le estuvieran ayudando a arreglar ese enorme problema.

-Gracias, père- dijo el chico- gracias, maman-

x-x-x

Entrada de la compañía Agreste

Al día siguiente

Marinette no había olvidado lo que sucedió la noche anterior. Lo ocurrido con Luka le había abierto los ojos. El pobre chico jamás la iba a superar y estaba segura que, en el fondo, tenía la esperanza de que Marinette finalmente cambiara de opinión y se fijara en él.

"Le estoy haciendo mucho daño a Luka", pensó Marinette mientras que ella y Emma salían juntas de la estación de Metro y caminaban hacia la compañía Agreste. "Alya tenía razón, no debí haber aceptado su ayuda desde el principio. Él ya habría superado…"

Pero se detuvo en seco cuando, al entrar al edificio, Emma soltó de pronto su mano de golpe y corriendo hacia el chico que estaba de pie a unos metros de la entrada. Para sorpresa de Marinette, había dos personas en la entrada del edificio, y al parecer estaban esperándola.

Alya y Adrien.

Marinette tragó saliva. Tanto que había intentado evitar a Adrien no había servido de nada. ¿Porqué tenía que encontrárselo hasta en la sopa? La chica levantó la mirada y notó que Adrien tenía los ojos un poco enrojecidos, pero su sonrisa era tan radiante y encantadora como de costumbre.

-¡Adrien!- para agregar sal a la herida, Emma gritó el nombre del chico mientras corría casi dando tropezones, y Adrien se arrodilló para atraparla en sus brazos. La niña no se hizo de rogar y se lanzó a los brazos del chico rubio, habiendo tropezado unos pasos antes, y Adrien evitó que se cayera de bruces al suelo.

-Hey, cuidado, ma lady- le dijo Adrien guiñándole el ojo con una sonrisa radiante al atraparla- no me voy a ir a ningún lado, Emma-

Marinette tragó saliva al escuchar eso. Adrien había llamado a Emma "ma lady", y recordó cuando Chat Noir la había llamado así durante prácticamente todas las peleas que habían combatido juntos. Y con el mismo tono de voz. Sacudió la cabeza. Era normal que Adrien la llamara así, ambos habían jugado a ser Ladybug y Chat Noir.

Adrien parecía ajeno a los pensamientos de la chica, y se puso de pie, alzando a Emma en sus brazos. La niña se había colgado de su cuello y no dejaba de abrazarlo.

-Veo que Emma heredó tus problemas con la gravedad, Marinette- sonrió Adrien, ladeando la cabeza sin soltar a la niña.

-No sé de qué estás hablando- dijo la chica, cruzando los brazos y mirando hacia otro lado.

-Oh, creo recordar muy bien a cierta chica que constantemente tropezaba incluso cuando caminaba en línea recta- dijo Adrien con una sonrisa traviesa- perdí la cuenta de veces en las que caíste en mis brazos-

Marinette se sonrojó al escuchar ello, y tragó saliva. Sí, bastante era propensa a tropezar, y más de una vez Adrien había tenido que atraparla para que no se fuera de narices al suelo. Argg… ¿porqué tenía que recordarle eso? Aunque era lindo de su parte recordar esos episodios del colegio.

-Sí, tengo que admitir que siempre fui un poco torpe- admitió Marinette finalmente, suavizando su mirada.

"Se va a casar con Kagami, Marinette", su voz interior le recordó "deja de ilusionarte, y sobre todo deja de sonreírle como idiota"

-¿Sabes? Nunca te lo dije cuando estábamos en el colegio- dijo Adrien con una expresión un poco apenada- pero todos esos tropiezos siempre me parecieron adorables-

Las mejillas de Marinette se encendieron de un color rojo intenso. ¿Qué brujería era esa?¿Porqué se sonrojaba como adolescente? ¿Porqué las palabras de Adrien tenían que tener ese efecto en ella? ¡Tenía que salir de ahí, y pronto! Además, no querría llegar tarde a su trabajo.

-Yo… fue un gusto volver a verte, Adrien- dijo la chica, extendiendo los brazos para tomar a la niña de los suyos- si me disculpas, tengo que dejar a Emma en la guardería, porque tu padre me dejó mucho trabajo, y…-

-Espera, Marinette- dijo Alya, quien había estado observando la escena sin decir nada hasta ese momento- monsieur Agreste me dio el día libre hoy, y voy a aprovechar para preparar todo para la fiesta. Pero quisiera llevarme a Emma conmigo, porque Aidy seguramente se aburrirá y no me dejará hacer nada…-

Marinette entrecerró los ojos, mirando de Alya a Adrien, a Emma y luego de regreso a la chica castaña. Su experiencia le decía que su mejor amiga estaba tramando algo, lo cual la hizo dudar sobre dar permiso a Emma de irse con ella. Pero también sabía que Alya jamás haría algo que la hiciera sentir mal. Alya sabía muy bien como se sentía sobre Adrien, y estaba segura de que estaba de acuerdo con su decisión de alejarse del chico por el hecho de que éste se casaría con Kagami.

La chica finalmente suspiró y asintió.

-Bien, Emma puede irse contigo- dijo Marinette finalmente, aún mirando sospechosamente a Adrien, quien aún tenía a Emma en sus brazos.

-Oh, no te preocupes por él- dijo Alya, encogiendo los hombros mientras que señalaba al chico rubio- me va a llevar a casa. A Nino se le borró el playlist para esta tarde y está en pánico… así que me pareció más seguro pedirle ayuda a Adrien-

-¿Ah, sí?- dijo Marinette sospechosamente, pero antes de que pudiera responder, Aidy abrazó las piernas de la chica pelinegra, desviando su atención por un momento hacia la pequeña.

-Tía Marinette, ¿vas a traer galletas a la fiesta?- dijo la pequeña con enormes ojos- por favor, por favor, di que sí-

Marinette sonrió levemente y acarició la cabecita de la hija de Alya.

-Por supuesto, ya sabes que siempre llevo galletitas- sonrió Marinette, y se volvió a Alya- bueno, tengo que irme. Por favor no hagan tonterías-

-No te preocupes, las cuidaremos muy bien- dijo Adrien, de nuevo con esa estúpida sonrisa que a Marinette tanto le gustaba.

"Arrrrggg… ¿porqué me la pone tan difícil?", pensó la chica.

Tras despedirse de ellos, Marinette se dirigió al ascensor para dirigirse a su oficina.

-Los veré más tarde- dijo Marinette, sonriendo levemente mientras que presionaba repetidamente el botón del ascensor- pórtate bien, Emma. No les des problemas a tus tíos-

-Sí, maman- dijo Emma, quien no parecía dispuesta a soltar a Adrien, despidiéndose de ella con su manita.

Una vez que Marinette desapareció tras las puertas del elevador, Adrien suspiró mientras aún abrazaba a Emma contra sí mismo.

-Muy bien, Agreste, la fase uno de nuestro plan ya está completa- dijo la chica castaña- ¿tu padre va a ayudarnos para que Marinette no se quede trabajando hasta tarde?-

-Sí, père le pidió a Théo Barbot que llegara alrededor del mediodía a cortar la electricidad para hacer una supuesta revisión- dijo Adrien en voz baja, para que solo Alya escuchara- esperemos que tu plan funcione…- añadió, haciendo una mueca preocupada.

-El plan es a prueba de tontos- dijo Alya- tomará un tipo especial de idiota para que no funcione…-

Adrien sonrió levemente, mientras caminaba nerviosamente junto con Alya hacia su auto, llevando a Emma en sus brazos. El chico casi brincaba de emoción. Otra vez tenía a su hija con él. ¡Se moría de ganas de abrazarla y cubrirla de besos y decirle que él era su papá! Pero se contuvo. No quería que Marinette lo matara. No, tenía que esperar a hablar con ella antes de que Emma pudiera saber algo.

-Bien, ¿y ahora?- dijo Adrien mientras subían al auto.

-Lo que le dijimos a Marinette que haríamos- dijo Alya- tú cuidarás a las niñas mientras que Nino y yo terminamos con los preparativos de la fiesta. Espero que estés preparado a entretener a dos niñas de tres años-

Adrien asintió. Le encantaría pasar más tiempo con Emma. Y sí, estaba preparado.

x-x-x

Oficina de Marinette

Poco más tarde

Ya había pasado media mañana, y Marinette se preguntaba que era lo que estaba tramando Alya. Su mejor amiga no le había contestado, salvo para decirle que Emma estaba bien y que estaba jugando con Aidy bajo la supervisión de Adrien. Incluso Alya le había mandado una fotografía del chico rubio sentado en el suelo, con ambas niñas en su regazo mientras les leía un cuento, y éstas miraban con atención el libro de dibujos que el chico estaba usando.

Marinette sonrió inconscientemente. Como había notado antes, Adrien se veía mucho más guapo con las niñas. ¿Qué brujería era esa? ¿Porqué tenía que ser tan guapo?

La chica podía ver bastante bien porqué Nino y Alya habían pensado en el pasado que Adrien podía ser el padre de Emma. La pequeña sí se parecía mucho a él. Pero solamente ella sabía que el padre de Emma era el chico que por cuatro años recorrió los techos de París a su lado, peleando contra los villanos creados por Hawkmoth a su lado.

¡Cómo extrañaba ser Ladybug! ¡Y cómo extrañaba hacer equipo con Chat Noir!

Pero todo aquello parecía tan lejano en esos momentos. Cuando estaba en el colegio, tan enamorada de Adrien. Pasando todas sus tardes con Alya y las otras chicas. Y salvando la ciudad mientras peleaban contra Hawkmoth al lado de Chat Noir.

Marinette suspiró mientras que miraba su diseño. Había estado pensando en Chat Noir, porque había hecho un traje negro con algunos detalles verdes, recordando los ojos brillantes del héroe.

Cuando la chica estuvo a punto de sacar sus lápices de colores para darle otros tonos del diseño, escuchó el ruido de la alarma que hizo que diera un respingo de sorpresa. La chica se levantó rápidamente de su escritorio y se apresuró a la salida de su oficina, agradeciendo que Emma no se hubiera quedado en la guardería ese día.

Una vez que Marinette estuvo en el pasillo, se encontró a Nathalie, que tenía una expresión preocupada en su rostro, y corría hacia la oficina de monsieur Agreste.

-¿Qué sucede, Nathalie?- preguntó la chica.

-Alguien intentó robar la oficina de monsieur Agreste- dijo la mujer.

-¿QUÉ?- dijo Marinette sin poder creer lo que Nathalie acababa de decir.

La asistente no dijo nada, y se apresuró a dicha oficina, seguida de Marinette. Ambas mujeres ni siquiera consideraron que no era tan buena idea correr al sitio de un robo, y se detuvieron en la puerta de la oficina. Nathalie la abrió con cuidado, y las dos se sorprendieron al ver su interior.

-¿Pero qué…?- comenzó a decir Marinette.

Toda la oficina estaba revuelta, papeles en el suelo, cajones de los archiveros abiertos, como si quien haya logrado entrar estuviera buscando algo en específico.

-¿Quién pudo hacer esto?- dijo la chica pelinegra en voz baja.

-No lo sé- dijo Nathalie seriamente- pero no creo que a monsieur Agreste le guste mucho enterarse de esto-

No pasó mucho tiempo cuando Gabriel Agreste llegó a la compañía y miró lo que había sucedido en su oficina. No estaba nada feliz por lo que acababa de pasar, sobre todo por el hecho de que Théo Barbot había ya comenzado a desconectar todo el sistema, y por casualidad había comenzado por las cámaras de seguridad, así que no pudieron quien era el ladrón.

-No sé quien haya hecho esto- dijo Gabriel seriamente mientras miraba el destrozo de su oficina- pero quien haya sido, no creo que haya encontrado nada útil. No se preocupen- añadió- para esta noche las cámaras volverán a funcionar, y si hay otro intento, sabremos bien quien fue…-

Marinette estaba un poco preocupada. En los casi cuatro años que llevaba trabajando para Gabriel Agreste, jamás había ocurrido nada parecido en ese edificio. Además, le parecía mucha coincidencia que intentaran robar a su jefe justo el día en que las cámaras fueron desconectadas.

-¿Mademoiselle Marinette?- dijo Gabriel Agreste, y la chica dio un respingo de sorpresa.

-¿Sí, monsieur?-

-¿Supongo que no vio nada sospechoso esta mañana?- preguntó el hombre.

-No, monsieur, nada- dijo Marinette, sorprendida. No sabía que decir.

-Bien, supongo que debió ser un ladronzuelo común buscando dinero- dijo Gabriel Agreste, encogiendo los hombros y suavizando su mirada- mademoiselle Marinette, tendré que dejarla que vaya a casa temprano el día de hoy, porque le pedí a Théo Barbot que revisara todo el sistema eléctrico del edificio-

Aquello le pareció también extraño a Marinette, pero supuso que en algún momento se tendría que revisar eso. Y le venía bien, podía apresurarse a casa de sus padres a recoger un paquete de galletas para Aidy, y otro para llevar a la fiesta.

-De acuerdo- dijo ella- muchas gracias, monsieur Agreste. Lo veré mañana-

Gabriel Agreste asintió, y Marinette estuvo segura de que sonrió benévolamente antes de volver una mirada preocupada hacia Nathalie. Confundida después de un día tan extraño, Marinette bajó por el ascensor hacia el lobby y se dirigió a la salida.

"No entiendo qué está pasando", pensó Marinette "estaba segura de que monsieur Agreste se enfurecería al ver como quedó su oficina. Pero pareciera que ni siquiera se inmutó…"

-Hey, Marinette- escuchó una voz masculina, interrumpiendo sus pensamientos. La chica se volvió, y se dio cuenta de que se trataba de Théo Barbot.

Marinette le sonrió amablemente. Théo le causaba sentimientos encontrados. Siempre había sido un chico muy amable y trabajador, y con mucho talento sobre todo en la escultura y con el trabajo eléctrico, pero también recordaba muy bien que había estado enamorado de Ladybug, o sea, de ella.

-Hola, Théo, ¿cómo estás?- dijo Marinete, y lo notó un poco más sonriente de lo que lo había visto- te ves feliz-

-Pues porque lo estoy- sonrió Théo- ¿no te lo había dicho antes? Estoy saliendo con una chica-

-Oh…- dijo Marinette, alzando las cejas, sin saber qué decir- me alegro por ti. ¿Quien es la chica afortunada? ¿La conozco?-

Pero Théo no pudo contestar, porque uno de los chicos que trabajaba con él lo llamó para preguntarle sobre cómo cambiar uno de los cables. Théo se disculpó con Marinette y se apresuró a continuar con su trabajo.

La chica se encogió de hombros y se dirigió a la salida. Iría en metro a casa de sus padres por las galletas primero.

X-x-x

Casa de la familia Lahiffe-Césaire

Al mismo tiempo

Tras una mañana en la que se había entretenido cuidando a las dos niñas, Adrien notó que ambas comenzaron a bostezar, y al ver el reloj se dio cuenta de que ya era hora de la siesta de las pequeñas.

Alya y Nino lo habían dejado solo con Emma y Aidy un rato para salir a comprar algunas cosas de última hora, y como ambas, a pesar de que se notaban cansadas, se negaban a hacer la siesta, Adrien ideó un plan para convencerlas de dormir.

Había llevado consigo su viejo proyector de estrellas de su antigua habitación. Ese había sido uno de sus regalos más queridos cuando era niño, y se había divertido mucho mirando las estrellas que hacía el proyector en el techo de su habitación, mientras que él estaba tirado en el suelo con sus padres, antes de que su maman desapareciera.

Las niñas estaban trepando los sillones cuando Adrien decidió poner en marcha su plan.

-Eh… ¿Emma?- dijo el chico, dudoso.

-Mira, Adrien, Chat Noir salta tan alto que puede volar- dijo Emma, con su peluche del héroe en alto, al mismo tiempo que Aidy levantaba el suyo de Ladybug- wujuuuuu…-

-Eso veo- dijo Adrien, sonriendo levemente- pero desde donde yo estoy, parece que Ladybug y Chat Noir tienen un poco de sueño, ¿no crees?-

Ambas niñas sacudieron la cabeza casi al unísono.

-No oh- dijo Aidy, mientras que Emma abrazaba su peluche contra su pecho- no queremos dormir, tío Adrien-

-Tienen razón, dormir no es muy divertido- dijo el chico, fingiendo estar pensativo- podemos hacer algo más interesante. ¡Ya sé! Podemos hacer una tienda de campaña con sábanas y almohadas. ¿Eso suena bien?-

Las dos niñas se miraron entre sí, y luego hacia él, sin saber a qué se refería.

-No me digan que nunca ha hecho una tienda de campaña…- dijo el chico, y las niñas sacudieron la cabeza- bueno, vamos a arreglar eso inmediatamente-

Adrien recordaba que lo había hecho incontables veces cuando era pequeño, y había estado seguro de que Marinette o Alya habrían hecho lo mismo con sus hijas. Y fue cuando cayó en cuenta de que quizá Marinette estaba tan ocupada en su trabajo que no había logrado pasar suficiente tiempo con Emma. Sonrió tristemente. Eso iba a cambiar.

Los ojos de ambas niñas brillaron, y siguieron a Adrien a la habitación de huéspedes.

-Primero, necesitamos algunos cojines para hacer las paredes- dijo Adrien, una vez que despejó un área razonable en el suelo para hacer su tienda de campaña- vamos a traer todos los que estén en la sala-

Emma y Aidy asintieron y corrieron por ellos a la sala, intentando llevar tres o cuatro de ellos al mismo tiempo. Aidy los llevó hábilmente, pero Emma inevitablemente tropezó. Adrien la atrapó de nuevo, repitiéndose que claramente había heredado la dulce torpeza de Marinette, y la ayudó con la mayoría de los cojines que llevaba ella.

-Ahora, necesitamos unas sábanas y todas las almohadas- dijo Adrien- Aidy, consigues las sábanas grande, y Emma, tú vas a buscar las almohadas y ponerlas en el suelo-

Ambas volvieron a asentir emocionadas, y cada una corrió a llevar a cabo su tarea. Aidy consiguió un par de sábanas limpias de la secadora, y Emma se apresuró a tomar las almohadas sobre la cama y tenderlas en el suelo ordenadamente. Adrien tomó un par de sábanas y las tendió sobre los cojines y luego extendió la otra entre la cama y una silla, terminando el techo de la tienda de campaña.

-Listo, ya tenemos una tienda de campaña- dijo Adrien.

Las dos niñas gritaron de emoción, y se apresuraron a entrar bajo la sábana que hacía de techo. Mientras tanto, Adrien sacó de su mochila el proyector de constelaciones y lo puso en el centro de la habitación. Corrió las cortinas y cerró la puerta para que la habitación quedara en penumbra, y encendió el proyector.

-Wooooow- exclamaron las dos niñas al ver las constelaciones que se formaban en las paredes y en el techo de la habitación.

Al ver la expresión de asombro en el rostro de Emma, Adrien sonrió ampliamente y tuvo una linda sensación de calidez en su corazón.

-Estamos en una excursión- dijo Adrien, apresurándose a tomar su lugar bajo el techo de la tienda de campaña, sentándose sobre las almohadas con las piernas cruzadas- y tenemos que mantenernos aquí para que los osos no vengan a comernos-

Las niñas rieron.

-No hay osos en París, tío Adrien- dijo Aidy.

-Pero no estamos en París, estamos en el bosque, Aidy- dijo Adrien, guiñándole un ojo- vamos a ver las estrellas-

Las niñas y el chico se tumbaron boca arriba, sacando la cabeza de la tienda para mirar el techo, y sonrieron.

-Wow- dijo Emma- esto está genial-

-¿Ves?- dijo Adrien- ¿qué te parecen las estrellas?-

-Son muy bonitas, Adrien- dijo la pequeña, girándose para quedar acurrucada cerca de Adrien, y apenas sacar la cabeza de su fuerte para mirar las estrellas proyectándose en las paredes de la habitación.

-¿No olvidas algo, Emma?- dijo el chico con una sonrisa traviesa, mientras sacaba el peluche favorito de la niña.

-¡Chat Noir!- dijo la pequeña, tomando su peluche y poniéndolo junto a ella- mira, las estrellas bonitas que trajo Adrien-

El chico siguió sonriendo mientras escuchaba la conversación que Emma tenía con su peluche. Tenía ganas de abrazarla y estrecharla contra su pecho y no dejarla ir nunca, pero sabía que no podía hacer eso. No aún.

A los pocos minutos, Aidy ya se había quedado profundamente dormida, pero Emma se resistía a dejarse llevar por el sueño. El chico amplió su sonrisa al ver que los bostezos de la pequeña se volvían cada vez más constantes.

-¿Emma?-

-¿Ummmm?- dijo la pequeña con un tono adormilado.

-Creo que Chat Noir tiene un poco de sueño- dijo el chico- ¿no deberíamos dormirlo?-

Emma asintió somnolienrtamente, y puso al peluche de Chat Noir sobre una de las almohadas.

-Deberías abrazarlo- continuó Adrien- sé de buena fuente que a Chat Noir le da un poco de miedo dormir solo-

Emma asintió de nuevo, y se tumbó de costado sobre las almohadas, abrazando su peluche. Apenas podía mantener los ojos entreabiertos ante el suave movimiento de las luces.

-¿Adrien?- dijo la pequeña en un tono somnoliento.

-¿Umm?- respondió él lo más bajo que pudo, para no despertar a Aidy.

-¿Tú tienes papá?- preguntó ella, abriendo sus ojos y fijándolos en él.

-Sí, tengo papá- dijo Adrien en voz baja, sonriendo levemente y recordando su conversación con sus padres, que había ido mucho mejor de lo que había esperado. Su padre se había convertido en el hombre que era antes de la desaparición de su madre, lo que le recordó algo en lo que Emma también se podía identificar- lo que no tenía era mamá, hasta hace poco tiempo-

Emma lo miró con curiosidad, y aunque aún se veía somnolienta, estaba interesada en lo que decía.

-¿Porqué no tenías maman, Adrien?-

-Mi maman estaba perdida- le explicó Adrien- pero después de mucho tiempo por fin regresó a la casa conmigo y con mi papá. Ahora estamos los tres juntos-

Emma sonrió.

-¿Cómo puedo conseguir un papa?- dijo la pequeña.

Adrien sonrió levemente ante ese comentario. Ojalá pudiera decirle que su papá estaba ahí con ella, pero pronto se lo diría. Recordando su debilidad cuando su madre quería dormirlo, y se preguntaba si Emma la tendría también. Extendió su brazo y se puso a acariciar los cabellos dorados de la pequeña.

-¿Quieres un papa?- dijo el chico en voz baja, y la niña estuvo a punto de asentir, pero no logró moverse, de tan cansada que estaba- tal vez puedes pedir uno como deseo. Creo que vi una estrella fugaz-

Emma no respondió, y no pasaron ni dos minutos cuando la respiración de la niña se volvió tranquila y regular. Adrien sonrió.

-Descansa, Emma- susurró el chico mientras se inclinaba hacia ella y besaba su mejilla.

-Buenas noches, papa- escuchó decir a Emma en sueños.

Las mejillas de Adrien se volvieron completamente rojas al escuchar esas palabras de los labios de la pequeña, y sus ojos comenzaron a humedecerse.

-Buenas noches, ma chatonette- dijo él, limpiándose una lágrima.

Desde la parte alta del armario dentro de la habitación, Plagg miró la escena con los ojos humedecidos, pensando en lo mucho que Tikki se burlaría de él al ver lo cursi que se había vuelto. Pero ver a su portador tan feliz con su cachorrita le daba ganas de ronronear.

x-x-x

CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Los Agreste ya abordaron este ship, y mientras tanto la reunión está a punto de si la idea de Nino y Alya funciona. Muchas gracias a todos por seguir leyendo, y por sus reviews. Nos leemos pronto.

Abby L.