Resumen: Cuando Emilie Agreste reaparece y Hawkmoth desaparece misteriosamente, Ladybug y Chat Noir tienen una fuerte pelea. Adrien se muda a Japón, y cuatro años después regresa a París para los preparativos de su boda con Kagami. No se espera encontrar a Marinette viviendo con Luka, y mucho menos con una pequeña niña rubia que le parece muy conocida.
Nota Aclaratoria:
1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía
2) Contiene spoilers de toda la segunda temporada
3) IMPORTANTE: La inspiración para algunas puntos de la trama de esta historia fue tomada por el fic Unexpected Surprise de Totally Lucky en la página Archive of Our Own.
SERIE DE MALENTENDIDOS
CAPÍTULO 11
Casa de la familia Lahiffe-Césaire
Poco más tarde
Alya y Nino regresaron a casa aproximadamente una hora más tarde para terminar los últimos preparativos. A esas alturas, el plan de monsieur Agreste habría funcionado y Marinette había salido del trabajo. Según los cálculos de Alya, su mejor amiga visitaría primero a los Dupain-Cheng para ir por galletas de chocolate y algunas golosinas para la fiesta, como era su costumbre cuando visitaba a alguien.
También Alya tenía que admitir que estaba un poco preocupada por Adrien, sobre todo porque lo habían dejado solo cuidando a dos niñas. No porque no creyera que fuera capaz, sino porque el chico jamás se había quedado a cargo de ese par de torbellinos que eran Emma y Aidy.
La chica castaña dejó las llaves en la mesita junto a la puerta, y la cerró. Miró a su alrededor, sospechosa del silencio que reinaba en su casa. Nino alzó las cejas.
-¿Adrien?- dijo Alya en voz baja, en caso de que las niñas estuvieran durmiendo la siesta.
No lo encontró en el recibidor ni en la sala, pero encontró algo interesante. Todos los sillones de su sala estaban desprovistos de cojines. Alzó las cejas.
-¿Qué estará tramando ese gato pulgoso?- siseó ella.
-No lo sé- dijo Nino, rascándose la nuca y pensando en que su amigo era a veces un poco extraño.
Ambos esposos buscaron en la habitación de huéspedes, y encontraron a las niñas y a Adrien en la tienda de campaña que habían hecho, y miró sorprendida también el proyector de estrellas que el chico había llevado.
Adrien estaba durmiendo boca abajo, apoyando su cabeza en su mano derecha, mientras que la izquierda rodeaba a Emma, quien dormía boca abajo también, ovillada y con su cabecita apoyada en el hueco debajo del brazo del chico. Aidy se había movido en sueños, y estaba dormida sobre la espalda de Adrien. Pasado su enojo inicial por hacer un desastre en su casa, Alya no pudo evitar sino sonreír ante la vista de Emma, profundamente dormida en el suelo entre los brazos de Adrien, y Aidy encima suyo.
Y no pudo evitar tomar una foto. O varias.
Plagg, quien estaba mirando a su elegido y a la pequeña desde la parte alta del armario, levantó las orejas al ver a Alya, y flotó hacia ella.
-Hola, Plagg- dijo Alya en voz baja al ver al kwami- ¿qué sucedió aquí?-
-Mi chico ideó esto para que las cachorritas se quedaran dormidas- dijo Plagg, encogiendo los hombros- digamos que fue muy efectivo-
Alya rió en voz baja.
-Creo que será mejor que despertemos al bello durmiente para que nos ayude a arreglar el desorden que hizo- dijo la chica castaña.
La chica castaña se acercó al suelo, y tras levantar a Aidy, la llevó a la cama y la recostó ahí. Después se inclinó para mover suavemente el hombro de Adrien. El rubio gruñó en voz baja y estrechó a Emma contra su pecho, quien como reflejo frotó su cabeza contra el pecho del chico. Alya volvió a moverlo, y finalmente el chico abrió los ojos.
-¿Uh?-
-Despierta, Adrien, no querrás que Marinette te vea así cuando llegue, ¿verdad?-
Adrien se frotó los ojos, y recordó lo que había sucedido. Sonrió levemente a Alya a manera de disculpa, y se incorporó, levantando a Emma entre sus brazos con cuidado de no despertarla, para después colocarla en la cama junto a su peluche de Chat Noir, al lado de Aidy.
Y no pasó desapercibido a los ojos de Alya el cuidado que el chico ponía en la pequeña, y el cariño con el que besó su mejilla antes de salir de la habitación.
-Veo que te encariñaste con Emma- comentó Nino, cuando el chico cerró la puerta y comenzaba a acomodar los cojines que él y las pequeñas habían tomado para su fuerte. Él también había visto el cariño con el que Adrien trataba a Emma.
-Es una niña preciosa- dijo Adrien, sonriendo. "Y es mía", también pensó, pero no lo dijo en voz alta.
-Vamos, ayúdame a preparar todo- dijo Alya- los otros no tardarán en llegar. Incluida Marinette-
El corazón de Adrien dio un vuelco al escuchar el nombre de Marinette, pero asintió y siguió a Alya a la cocina, no sin antes mirar de reojo a Emma y sonreír.
x-x-x
Fuera de la casa de la familia Lahiffe-Césaire
Poco más tarde
Tras salir del trabajo y pasar a casa de sus padres a recoger algunas golosinas para llevar a la fiesta en casa de su mejor amiga, Marinette se apresuró al sitio de la reunión. Sus padres le habían mencionado que saldrían de viaje los próximos días, y que visitarían Rouen una semana. La chica les deseó suerte en su viaje antes de tomar las dos enormes cajas de galletas y macarons que su padre le entregó.
Mientras se dirigía a la casa de Alya, la chica estaba un poco desconcertada por el raro día que acababa de tener. ¿Era su imaginación, o monsieur Agreste se estaba comportando un poco extraño? Estaba segura de que esas sonrisas no eran normales en su serio jefe.
Si era sincera, no estaba tan preocupada por la presencia de Adrien en la reunión, porque sabía que, entre todos sus amigos, fácilmente podía pasar desapercibida. Como tenían mucho tiempo sin ver al chico rubio porque estaba en Japón, todos sus compañeros del colegio estarían charlando con él para saber que ha sido de su vida en los últimos años.
Marinette se detuvo frente a la puerta de la casa de Alya, y respiró hondo antes de entrar.
-Hey, ¿cómo estás, Marinette?- dijo una voz detrás de ella.
La chica dio un respingo de sorpresa, y vio que se trataba de Marc Anciel. Tenía literalmente años sin verlo, desde que ambos se habían graduado del colegio. Marinette lo miró. La pubertad había sido benévola con su tímido amigo. Era casi una cabeza más alta que ella, a pesar de ello aún era delgado y tenía facciones delicadas. La chica sonrió levemente al verlo.
-Salut, Marc- sonrió ella- ¿qué haces aquí?-
-Vengo a la fiesta. Nathaniel me avisó que vendría con Chloé- dijo Marc, sonriendo ampliamente- ¿y tú? Ahora que lo pienso, nunca asistes a las reuniones del colegio-
La chica se ruborizó levemente.
-Yo… es que no puedo…- dijo la chica.
-¿Por tu hija?- dijo Marc, encogiendo los hombros- no deberías aislarte tanto de tus amigos, Marinette. Además, a todos nos gustaría conocer a Emma. Nino y Alya no paran de decir lo linda que es. Y Aidy la adora-
Marinette sonrió levemente, y asintió.
-Pues hoy es tu oportunidad, Marc- dijo la chica pelinegra, sonriendo amablemente a su amigo del colegio- Emma está en casa de Alya-
Los ojos de Marc se iluminaron cuando sonrió, pero las sonrisas de ambos se borraron cuando escucharon detrás de ellos otra voz.
-Ah, pero si es mi compañera favorita, Marinette Dupain-Cheng-
Marinette dio un respingo de sorpresa. Normalmente era Chloé quien le decía esa frase, usualmente con un tono sarcástico, pero la voz no era de la rubia, sino de alguien mucho peor para ella. La chica se volvió a la recién llegada, y vio que se trataba de Lila.
Marc no conocía a Lila salvo por algunas menciones, ya que no habían estado en la misma clase que Nathaniel y los otros en el colegio, pero Marinette la conocía bastante bien. Era la enemiga jurada no solo de Ladybug, pero suya también, y una mentirosa compulsiva.
La chica pelinegra tragó saliva al verla llegar, e hizo un esfuerzo sobrehumano para no mostrar que estaba sumamente incómoda con su presencia.
-Salut, Lila- dijo Marinette como si nada, ladeando la cabeza y sonriendo- hace mucho tiempo que no nos veíamos-
-Lo sé, desde que salimos del colegio y luego te embarazaste tan irresponsablemente- dijo Lila, haciendo que Marinette frunciera el entrecejo- ¡aww, pobre de ti! Y pensar que un error tan estúpido arruinó tu vida. Yo no sé que haría si me hubiera pasado lo mismo-
Marinette no se dejó provocar ante la malicia de sus palabras. No era la primera vez que era juzgada por tener una hija sin estar casada, y aunque era cierto que un error estúpido arruinó su vida, tener a Emma no era ese error, sino haber herido y alejado a Chat Noir de su vida.
No que Lila lo supiera, pero no iba a permitir que la afectara.
-Es muy amable de tu parte, Lila- dijo Marinette en un tono paciente, para que no denotara que estaba realmente molesta por sus comentarios claramente malintencionados- no te preocupes, Emma y yo estamos muy felices, y…-
-Es una pena lo de Adrien, ¿no crees?- continuó Lila, interrumpiéndola como si no la hubiera escuchado- que hubiera terminado casándose con alguien como Kagami, quiero decir. Digo, pudimos haber hecho una pareja perfecta- añadió, acomodándose el cabello, y mirando maliciosamente a la otra chica- no que tú tuvieras siquiera alguna oportunidad, Marinette. Oh, veo que trajiste galletas… otra vez… qué original-
Marc frunció el entrecejo al mismo tiempo que Marinette. Si bien a la chica le causaba algo de tristeza que Adrien se hubiera decidido por Kagami, y a pesar que tenía la impresión de que no le agradaba mucho a la chica japonesa, Marinette sabía que era una buena persona, inteligente y sobre todo honesta, a diferencia de Lila.
-No entiendo a qué te refieres, Lila- dijo Marinette inocentemente- Adrien es muy afortunado al tener en su vida a una chica como Kagami-
Lila frunció el entrecejo, e iba a decir otra cosa, pero al ver que Marc seguía ahí, mirando la escena con una expresión molesta, solo sonrió dulcemente, y les dio la espalda para dirigirse a la fiesta.
Marinette suspiró, aliviada de que ese encuentro con la desagradable Lila no hubiera pasado a mayores, y se volvió hacia Marc, quien tampoco parecía muy contento con la chica.
-No puedo creerlo- dijo el chico en voz baja- no recuerdo que Lila haya sido así-
-Siempre ha sido muy buena para hacer que los demás piensen que es una buena persona- dijo Marinette, encogiendo los hombros, y mirando hacia la puerta y pensando que no quería que Lila se acercara a Emma- ¿vamos?-
-Vamos, la fiesta nos espera- dijo Marc asintiendo, y ambos comenzaron a caminar hacia la puerta de la casa de Alya y Nino.
x-x-x
Interior de la casa de Alya
Poco después
La reunión no fue tan mal. Como Marinette lo había imaginado, Adrien fue acosado constantemente por todos sus antiguos compañeros, sobre todo Lila, quienes querían saber que había sido de él los últimos años, y lo mantenían alejado de ella cada vez que intentaba acercarse a ella. Aunque aquello no parecía molestarlo demasiado.
"Por primera vez me alegro que Lila esté acosando a Adrien"; sonrió Marinette, aunque se sintió un poco culpable por ello. Cada vez que la desagradable chica se acercaba a él, Adrien se veía visiblemente incómodo, como si quisiera huir de él.
En la fiesta estaban todos sus antiguos compañeros del salón, además de Marc. Marinette se sorprendió al ver a Chloé llegar con Nathaliel; aunque ya sabía que estaban juntos, no lo había creído hasta no verlo con sus propios ojos. La rubia y el pelirrojo hacían una pareja extraña, pero al parecer funcionaba bastante bien. Se notaba que Nath la adoraba, y Chloé se sonrojaba levemente cada vez que el chico se acercaba a ella para besar su mejilla.
Aunque fueron enemigas por mucho tiempo, a Marinette le daba gusto ver a Chloé tan feliz con el pelirrojo.
Emma y Aidy habían despertado de su siesta tan pronto como Marinette llegó a la reunión. Su pequeña hija la seguía a todas partes contándole como habían hecho con Aidy y Adrien una casa de campaña con almohadas, y cómo habían mirado las estrellas en plena luz del día en la habitación de huéspedes de Alya, a pesar de que aún no había oscurecido. Marinette tuvo una sensación cálida en su corazón al escuchar la emoción de su hija y los esfuerzos de Adrien de hacerla feliz.
Lo miró a la distancia entre toda la gente, y las miradas de ambos se cruzaron por un momento. Adrien le sonrió levemente, ladeando su cabeza, antes de regresar a su conversación. Al ver la sonrisa del chico, Marinette sintió un vuelco.
"Está comprometido, Marinette", se dijo la chica para sí misma "no te ilusiones… esto solo lastima el corazón".
-Maman, ¿puedo comer galletas?- dijo Emma, tirando de la falda de Marinette y sacándola de sus pensamientos
-Por supuesto que puedes, ma chérie- dijo la chica, tomando el tazón de galletas con forma de Ladybug y Chat Noir que había llevado a la reunión de casa de sus padres. Emma las evaluó por unos segundos, y finamente tomó dos galletas de Chat Noir. Se metió una a la boca, y corrió con la otra entre la multitud. Finalmente llegó a donde estaba Adrien, y Marinette notó que le entregó la galleta.
Vio a Lila mirar a Emma, frunciendo el entrecejo, y luego decirle algo a Adrien, antes de volverse a Marinette con una expresión astuta.
"Oh, no", pensó Marinette "Houston, tenemos un problema"
Marinette tenía miedo de que fuera a decirle algo hiriente a su hija. Ella sabía como era Lila y, a pesar de que sus comentarios a veces le hicieron daño, Marinette había aprendido a ignorarlos. Pero Emma era otra cosa. Emma era pequeña, y no entendería muchas cosas. Estuvo a punto de dirigirse hacia ellos, pero no fue necesario. Por suerte, Adrien se puso en cuclillas y susurró algo al oído de la pequeña, quien sonrió y se alejó corriendo de ahí, sin duda buscando a Aidy.
-¿Acaso esa era la hija de Marinette?- dijo Lila en voz baja en un tono despectivo, para que solo Adrien la escuchara, mientras que sonreía maliciosamente- vaya manera de arruinarse la vida-
Adrien no comentó nada, solo se limitó a fruncir el entrecejo.
-Digo, puede tener un trabajo genial y todo- dijo continuó Lila, incapaz de leer las emociones del chico que quería impresionar- pero tener una cría, arruinó todas sus posibilidades de tener un lugar aceptable en sociedad decente, ¿no lo crees?-
Adrien sintió que Plagg se revolvía de enojo debajo de su camisa. ¿O eran sus propias tripas, retorciéndose de furia?¿Cómo se atrevía Lila a hablar así de Marinette?¿O de su hija? Escuchar a alguien hablar así de Marinette lo hizo sentir horrible.
-No, no lo creo- siseó Adrien antes de darle la espalda y alejarse de ella- y te agradecería que no hables así de Marinette ni de Emma. Marinette es una chica hermosa y talentosa, y lo que hizo o dejó de hacer con su vida no es asunto tuyo, ni el de nadie más-
Marinette estaba mirando la escena desde lejos, y aunque no pudo escuchar la conversación, no pudo evitar sentirse aliviada al ver a Adrien alejarse de Lila.
-Hey, chica- dijo Alya, dandole un codazo en las costillas para llamar su atención- ¿Emma ya te contó sobre el proyector de estrellas de Adrien? Aidy no ha parado de perseguirme por todos lados para decírmelo, y tengo la impresión de que va a querer que su tío Adrien la cuide más seguido-
Marinette asintió levemente mientras que Alya sacaba su teléfono celular y le mostraba la foto que había tomado hacía un rato a Adrien y a las dos niñas. Marinette miró boquiabierta a su pequeña hija profundamente dormida y aferrada con sus manitas a la camisa de Adrien, quien la rodeaba protectoramente con su brazo mientras que dormía también. Los labios de la chica se curvaron en una leve sonrisa al ver a esos dos juntos. No dudaba que Adrien podría llegar a ser un excelente padre…
"¡Deja de pensar en esas cosas, Marinette!", dijo su voz interior "¿cuántas veces te he dicho que Adrien está comprometido?"
La chica castaña vio que la sonrisa de su mejor amiga desapareció.
-¿Qué sucede, chica?- dijo Alya.
Marinette se volvió a su mejor amiga. No sabía si era sabio decirle a su mejor amiga de lo mucho que estaba sufriendo por la presencia de Adrien en su vida de nuevo. Aunque pensándolo bien, quizá Alya sería capaz de darle un consejo.
-Yo… sé que siempre he estado enamorada de él- dijo Marinette en voz baja, mirando de reojo al chico rubio, que ahora estaba charlando animadamente con Mylène e Ivan, y éstos le estaban presentando a sus hijos- pero… pero Adrien está con Kagami, y se casará con ella. Incluso si no…- sacudió la cabeza- no, Alya, las cosas están como están, no hay nada que hacer-
Alya se mordió la lengua para evitar hablar de más. Realmente se moría de ganas de decirle que Adrien la amaba, que Emma era su hija también, pero se lo había prometido. Tenía que esperar a que Adrien se lo dijera.
-¿Te puedo dar un consejo? Creo que deberías hablar con Adrien en vez de asumir cosas, Marinette- dijo Alya simplemente.
-No asumo nada, Alya- dijo Marinette tristemente mientras que encogía los hombros- la asistente de monsieur Agreste me dijo hoy mismo que ya tenían la fecha fijada; en menos de quince días Adrien se casará con Kagami. No hay nada que pueda detenerlo-
Alya entrecerró los ojos. Entre más rápido Adrien hablara con Marinette, más rápido podrían resolver todos los problemas que ambos tenían a su alrededor. Kagami, Luka, la familia Tsurugi…
Antes de que alguna de ellas dijera algo más, Nino pasó junto a Alya, y le guiñó un ojo. Era la señal que habían acordado entre ellos para reunir a Marinette con Adrien. Alya sonrió y, mientras que Marinette estaba entretenida mirando a Emma jugar con los hijos de Ivan y Mylène, los ojos de la chica castaña estaban sobre su esposo, que vertió el contenido de un sobre de catsup sobre el dedo de su hija, y la envió hacia ella.
-Maman- tal y como lo habían planeado, Aidy llegó corriendo con su dedo chorreando de una sustancia roja que, para quien lo mirara, parecía sangre- maman, tengo una cortada, un curita…-
-Aidy, ¿con qué te hiciste eso? Te dije que tuvieras cuidado, ma petite licorne. Hey, Marinette- dijo Alya, volviéndose a la chica mientras que buscaba un paño para limpiar el dedo de su hija- ¿puedes ayudarme? Las curitas están en el segundo cajón del armario de mi habitación-
-Claro, no hay problema- dijo Marinette, mirando un poco preocupada a Aidy, y se dirigió rápidamente a la habitación de sus amigos en busca de las curitas, abriéndose paso entre los invitados para salir de la sala y cruzar el pasillo para entrar a la recámara principal de la casa.
La habitación de Nino y Alya era bastante geek. Estaba llena de posters de superhéroes, de ellos mismos como Rena Rouge y Carapace; también tenía un enorme escritorio con una computadora en una pared, y otro escritorio con un equipo de sonido en la otra.
Efectivamente, era la habitación de sus amigos, con señales de las pasiones de los dos por todas partes.
Marinette caminó hacia el armario que Alya le había mencionado, y estaba hurgando en los cajones en busca del objeto solicitado cuando escuchó la puerta cerrarse detrás suyo. De pronto, cayó en cuenta de que todo había sido un engaño. Aidy no tenía nada; y Alya le había mentido.
La chica suspiró y se volvió hacia, imaginando de quien se trataba la persona que se había encerrado con ella en la recámara. No se equivocó. Marinette frunció el entrecejo. Jamás pensó que Alya le haría algo así, sobre todo cuando sabía lo mucho que había sufrido todos esos años por Adrien.
-Ah, así que de esto se trataba, todo este asunto de la reunión era un engaño de mi supuesta mejor amiga- dijo Marinette entre dientes, frunciendo el entrecejo y cruzándose de brazos, al ver que Adrien la miraba seriamente desde la entrada de la habitación. Se sentía herida y furiosa en partes iguales- dime,¿cómo fue que convenciste a Alya de que me traicionara y te ayudara en esta farsa?-
Adrien la miró, intentando ignorar las duras palabras de la chica, recordando que era Ladybug, y que seguramente hablaba así porque creía que se casaría con Kagami, seguramente se quería proteger de él. Después de todo, desde el punto de vista de Marinette, él ya le había roto el corazón una vez en el pasado.
-No te enojes con Alya, por favor. Ella solo está tratando de ayudar- dijo Adrien, pero se corrigió- de ayudarnos a los dos-
-Bien, terminemos con esto, porque parece que si no escucho lo que me tienes que decir, no me dejarás de acosar- dijo Marinette, poniéndose las manos en las caderas- ¿qué es lo que quieres?-
-No te estoy acosando. Solamente quiero hablar contigo, Marinette- dijo el chico, levantando las manos en señal de paz- hay algo importante que debes saber antes de que otra cosa suceda…-
Adrien obviamente se refería a que él era Chat Noir y que sabía que era el padre de Emma, y quería que lo supiera antes de que Kagami y su familia hicieran un escándalo al respecto. Pero Marinette no tenía idea de que era así.
-Antes de que te cases, quieres decir- dijo Marinette fríamente en un tono decepcionado- realmente creí que eras otro tipo de persona, Adrien. Jamás imaginé que estarías traicionando a tu prometida para encerrarte con otra chica en una habitación-
El chico se ruborizó. Había tantas cosas equivocadas en las palabras de Marinette, y ni siquiera sabía por donde empezar. Pero eso no era importante en esos momentos. ¡Era su oportunidad, la tenía frente a él, tenía que decirle la verdad!
-Por favor, solo… necesito ha… hablar contigo- dijo el chico, comenzando a tartamudear. Estaba nervioso, y la expresión de Marinette no ayudaba nada. Respiró hondo- cuando escuches todo, entenderás porqué tuve que hacerlo así, y no quedaba otra opción. Tengo que confesarte que…-
-¡No!¡No lo digas!- lo interrumpió Marinette cerrando los ojos y sacudiendo la cabeza. Si Adrien le llegaba a decir que la amaba, le iba a romper el corazón otra vez, porque finalmente se casaría con Kagami. En menos de quince días. Ya tenían la fecha fijada, y no había manera de detenerlo o cambiar de opinión. Y no quería escucharlo decir las palabras que le darían esperanza y luego harían añicos su corazón- ¡no quiero escuchar nada de ti, Adrien Agreste! No tienes absolutamente nada que decirme. Tú te vas a casar, y yo voy a seguir adelante mi vida-
-Pero Marinette, eso no es…-
-Esta farsa se acaba aquí y ahora- lo interrumpió la chica, empuñando las manos y caminando hacia él. No, hacia la puerta- quiero que me dejes en paz a partir de ahora. Emma y yo nos vamos a casa inmediatamente-
Marinette pasó a su lado, y el chico la detuvo, tomándola del brazo. ¡No podía dejarla ir! ¡Tenía que decírselo!
-Marinette, solo escúchame, tienes que saber que yo soy…-
-¡Calla!- gritó ella, interrumpiéndolo y haciendo que el chico diera un respingo de sorpresa- ¡no quiero saber nada, Adrien!¡Déjame en paz!-
-Marinette, por favor, tienes que escuchar lo que tengo que decir- dijo él, comenzando a desesperarse- no sabes el error que estás cometiendo otra vez…-
La chica frunció el entrecejo y se soltó de él de un tirón. No sabía de qué otro error hablaba el chico, y no quería saber. Adrien iba a seguirla, pero Marinette cerró la puerta de su habitación en su cara.
El chico abrió la puerta, y estuvo a punto de gritarle "Yo soy Chat Noir", pero se contuvo. No podía, no en la fiesta llena de otras personas que no sabían (ni debían saber) su identidad secreta.
Adrien empuñó sus manos y golpeó la pared con una de ellas en una expresión frustrada antes de regresar a la sala con los otros invitados. Lo había arruinado todo. Debió haberle dicho toda la verdad sin ningún preámbulo. Quizá Plagg tenía razón y debía convertirse en Chat Noir para decirle la verdad a Marinette. Quizá se asustaría, pero al menos estaría tan impresionada que lo dejaría hablar.
Una vez que regresó a la sala, Marinette buscó a Emma entre los invitados, y la encontró jugando con su muñeco de Chat Noir junto a una completamente recuperada Aidy, quien tenía el peluche de Ladybug, y los dos hijos de Ivan y Mylène. Marinette frunció el entrecejo y se inclinó hacia su hija.
-Emma, ya es hora de irnos- dijo Marinette en voz baja.
-Oooh…- dijo Emma, bajando la mirada decepcionada- ¿tenemos que irnos?-
-Sí, ma chérie, tengo eh… una sorpresa para ti cuando lleguemos a casa- dijo Marinette. No le gustaba mentir, pero de esa manera haría que Emma se apresurara y no opusiera resistencia. La pequeña tardó unos segundos, pero asintió y se levantó.
-¿Puedo despedirme de mis tíos?- dijo la pequeña, y Marinette asintió.
-Sí, pero hazlo rápido-
Emma se puso de pie y corrió hacia donde estaba Adrien, quien salía del cuarto de Alya, cabizbajo, y se abrazó de una de sus piernas. Marinette sintió que el alma se le iba a los pies cuando Adrien se arrodilló junto a su hija y la besó en la mejilla con cariño.
"Ya no pienses en ello", se dijo a sí misma "Luka tiene razón. Adrien me va a causar que pierda mi corazón otra vez… tengo que alejarme de él"
Emma corrió de regreso a su mamá, quien la alzó en brazos. Marinette vio que Nino y Alya se acercaron a ella para decirle algo, pero los evadió, lanzándoles una mirada herida, y salió de casa de ambos con su hija en sus brazos.
Una vez que Marinette se fue, Alya y Nino se reunieron con Adrien.
-Las cosas no salieron nada bien al parecer- dijo Nino, mientras que Alya miraba enojada al rubio- ¿qué le dijiste?-
-No me dio ni siquiera la oportunidad de hablar- dijo él. ¡Maldito sea su compromiso! Realmente era lo que estaba arruinando todo.
-Ya habrá otra ocasión de decirle todo, mon pote- dijo Nino, dándole una palmada en la espalda- así tengamos que encerrarlos a los dos en un armario bajo llave hasta que ambos resuelvan sus diferencias-
Adrien hubiera reído de buena gana, pero después de ver la expresión herida de Marinette hacia él, no creía que siquiera pudiera sonreír. ¿Tan malvado lo creía la chica? Levantó la mirada hacia los demás. Los otros invitados no parecían haberse dado cuenta de nada. Solamente Lila lo miró con una sonrisa curiosa, sacando su teléfono celular y saliendo del apartamento sin despedirse, haciendo que el chico frunciera el entrecejo. Tenía que tener una pequeña conversación con Nino sobre haberla invitado.
Afuera del apartamento, Lila se llevó su teléfono celular al oído.
-Salut, ¿Kagami?- dijo Lila en voz baja mientras que miraba a su alrededor- ¿estás disponible mañana? Hay algo que tengo que decirte-
La chica hizo una mueca al recibir una respuesta negativa, pero volvió a sonreír.
-Oh, créeme que sí te va a interesar- dijo Lila maliciosamente- es sobre tu prometido-
x-x-x
Apartamento de Luka Couffaine
Poco más tarde
Marinette no tardó mucho en llegar a casa después de la reunión con sus amigos. Había puesto a Emma en su regazo mientras que ambas viajaron en el metro. Todo el camino había tenido que contener lágrimas para ocultarle su tristeza a su hija, quien no paraba de contarle sobre las actividades que había hecho con Adrien y Aidy ese día, y cómo esperaba volver a verlo pronto.
Cuando ambas llegaron a casa, como lo había prometido, Marinette buscó entre sus proyectos de costura una "sorpresa" para su hija, para compensarla por sacarla de la reunión tan temprano. Encontró una gorra que había estado tejiendo hacía un par de años, que le quedaría bien. Hizo una mueca al verla. La gorra era de color negro, con un par de orejas sobresalientes y un par de ojos verdes, una nariz rosada y bigotes.
-Wow- exclamó Emma al ver el regalo que su madre le presentaba- ¡una gorra de Chat Noir!¡Gracias, maman!-
Luka no dijo nada mientras miraba ese intercambio cruzado de brazos. Cuando por fin Marinette puso a Emma a dormir, el chico la siguió.
-¿Te encuentras bien, Marinette?- dijo Luka en voz baja para no despertar a la pequeña- has estado terriblemente callada desde que llegaste-
-Todo está bien, Luka- dijo ella en voz baja, tras aclarar su garganta- no, no está todo bien. Alya me engañó; quería ayudar a Adrien a acercarse a mí hoy y decirme no sé que cosa-
-Oh…- solo comentó el chico.
-Es difícil- dijo Marinette, abrazándose a sí misma- argg… desde que regresó, cada vez que lo veo me recuerda el día que… ya sabes…-
Marinette comenzó a contarle lo que había pasado en casa de Alya: el engaño de su amiga, cómo los había hecho que se quedaran solos y como Marinette se había negado a hablar con Adrien. Al notar que su voz comenzaba a quebrarse, Luka la abrazó por la espalda y apoyó su mejilla en la cabeza de ella. ¡Realmente odiaba que Marinette sufriera de esa manera! Ojalá pudiera hacer algo para hacerla sentir mejor.
-Emma parece estar muy contenta con el regalo que le hiciste- comentó Luka, intentando cambiar un poco el tema. Aquello la lastimaba a ella y, no quería admitirlo, pero lo lastimaba a él también un poco.
-Sí, tuve que prometerle una sorpresa para que aceptara salir de casa de Alya sin hacer drama- dijo la chica- y aún así fue directo a despedirse de Adrien-
El chico frunció el entrecejo, pero respiró hondo. No sabía que más decir, así que decidió tomar su guitarra y comenzar a tocar para intentar tranquilizar a Marinette. La chica sonrió agradecida, pero se retiró a su habitación para descansar, pensando en qué podía hacer para que Adrien no siguiera acosándola.
Una vez que se quedó solo, Luka se dejó caer en el sofá, tocando una suave melodía para que las dos mujeres que vivían en su casa tuvieran dulces sueños. El chico no podía entender porqué Adrien insistía tanto en intentar acercarse a Marinette, a pesar de que la chica claramente se quería alejar de él y, sobre todo, porque estaba comprometido a casarse con otra chica. ¿Había caído en cuenta de sus sentimientos y ahora amaba a Marinette? Si era así, ¿porqué no rompía su compromiso? Y si no, ¿qué era lo que el chico estaba haciendo, intentando acercarse a ella?
Quizá… quizá valdría la pena hablar con él y pedirle que le dijera la verdad.
No, quizá no era buena idea. Él no era tan bueno con las palabras, y terminaría peleando con él como cuando lo había visto en la panadería de los Dupain-Cheng. Sacudió la cabeza.
Aquello no tenía ningún sentido. Solo sabía que, por mucho que le costara admitirlo, Adrien no era el tipo de persona que jugara con los sentimientos de los demás. Debía ser algo importante para que el chico estuviera insistiendo tanto en hablar a Marinette.
Sabía las opciones que tenía: dejar que las cosas siguieran su curso, sabiendo que todo seguiría exactamente igual, o averiguar de qué se trataba todo este asunto que hacía que Adrien la siguiera. Tragó saliva.
Luka sacó su teléfono celular. Cerró los ojos, suspiró largamente y los abrió después. Buscó entre sus contactos, y seleccionó el que jamás creyó que iba a utilizar.
x-x-x
CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Por favor, no me maten. Adrien arruinó su oportunidad por andarse con tanto rodeo. Marinette pensó que le iba a confesar su amor y que iba a volver a romperle el corazón, por eso no quiso escucharlo y huyó. ¿Qué hará nuestro rubio favorito ahora? La idea de Plagg comienza a tener mucho sentido, sobre todo porque todo está a punto de explotar. ¿Qué creen que hará Lila? (muajajaja mi maldad no tiene límites)
Muchas gracias por sus reviews, y a los fantasmas que siguen la historia por seguir leyendo. Abrazos, nos leemos pronto.
Abby L.
