Resumen: Cuando Emilie Agreste reaparece y Hawkmoth desaparece misteriosamente, Ladybug y Chat Noir tienen una fuerte pelea. Adrien se muda a Japón, y cuatro años después regresa a París para los preparativos de su boda con Kagami. No se espera encontrar a Marinette viviendo con Luka, y mucho menos con una pequeña niña rubia que le parece muy conocida.
Nota Aclaratoria:
1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía
2) Contiene spoilers de toda la segunda temporada
3) IMPORTANTE: La inspiración para algunas puntos de la trama de esta historia fue tomada por el fic Unexpected Surprise de Totally Lucky en la página Archive of Our Own.
SERIE DE MALENTENDIDOS
CAPÍTULO 13
Casa de Luka Couffaine
Esa noche
Marinette sintió que su corazón latía desbocado al ver esos ojos verdes brillando en la oscuridad sobre ella. Haber escuchado esa voz, esas palabras tan conocidas que hacía que los recuerdos fluyeran rápidamente en su mente. Solo había un hombre en todo el mundo que la había llamado así, que podía pronunciar esas palabras con tanto cariño y admiración; pero tenía más de cuatro años sin saber nada de él, y Marinette había pensado que jamás lo volvería a ver.
"No puede ser él, es imposible…", le repetía su mente mientras que sus ojos estaban fijos en la mano cubierta por un guante negro que estaba tendida frente a ella "él no puede estar aquí. No puede saber quien eres. Tu imaginación está haciendo de las suyas"
Y a pesar de todo pronóstico, ahí estaba la mano del chico, tendida hacia ella, frente a sus ojos, y esperando ser tomada.
Dudosa, la chica tomó la mano que le tendía, y el dueño de ésta la cerró a su alrededor y tiró de la chica para ayudarla a ponerse sobre sus pies. Una vez que se puso de pie, Marinette sintió que el recién llegado no soltó su mano, sino que presionó sus labios contra el dorso de la misma.
Marinette se estremeció ante la familiar sensación y dio un paso atrás, soltándose de él y volviendo a buscar a tientas el interruptor en la pared. Por fin lo encontró, y lo accionó. Y frente a sus ojos, con sus manos en la cintura y una sonrisa dulce, estaba el chico en el que había estado pensando constantemente los últimos cuatro años.
"No puede ser…", repitió su cerebro "él no puede estar aquí"
No podía ser. Chat Noir había desaparecido para siempre de París, antes de haber conocido su identidad secreta. No podía saber donde vivía, no podía saber que Ladybug era Marinette Dupain-Cheng. No tenía ningún sentido que el chico estuviera ahí.
Y sin embargo, ahí estaba, sonriéndole mientras que ladeaba la cabeza con una expresión curiosa, sin decir una sola palabra, esperando pacientemente a que pasara su sorpresa y que ella fuera quien comenzara a hablar, aunque parecía estar impaciente por hablar también.
-Chat… Chat Noir- dijo Marinette finalmente, para después cubrirse la boca con las manos. Tras escuchar su voz, el chico amplió aún más su sonrisa- no es posible… ¿eres realmente tú?-
Chat Noir estaba mucho más crecido que antes. Sus hombros se habían ensanchado, pero sus ojos aún poseían ese brillo juvenil de siempre que a Marinette tanto le gustaba de él. Su sonrisa era amplia y sincera, y sus mejillas estaban un poco enrojecidas.
-Soy yo, ma lady- respondió el chico por fin, su voz tan dulce y tranquila como siempre- no soy un fantasma. Realmente estoy aquí, de vuelta a tu lado-
Marinette tragó saliva al escuchar las palabras del recién llegado, cayendo en cuenta de que en esos momentos no era Ladybug. Llevaba años sin ser Ladybug. Era simplemente Marinette. Y si él la había llamado ma lady dos veces, quería decir que conocía su secreto.
-¿Cómo sabes…?¿ya sabías que yo era…?- dijo Marinette, refiriéndose a la manera en la que la estaba llamando. No podía evitar sentirse herida. Si Chat Noir conocía su identidad, ¿porqué no había regresado antes a buscarla?¿Tanto así la odiaba por su antiguo error?
-No, la verdad es que no lo sabía- le dijo el chico en voz baja, sacando a Marinette de sus pensamientos- acabo de enterarme de ese hecho hace un par de días, por casualidad, cuando regresé a París-
Marinette se sonrojó levemente, y bajó la mirada. ¡Tenía tantas cosas que decirle, y aún no podía creer que fuera él! Que estuviera ahí con ella. La chica extendió su mano de nuevo hacia el recién llegado, tocando su brazo izquierdo, y luego deslizándola hacia su hombro. Chat Noir inclinó su cabeza hacia el punto donde ella puso su mano, y acentuó su sonrisa.
-Aquí estoy, ma lady, te aseguro que no soy un fantasma- repitió él el voz baja, aún sonriendo mientras que levantaba su mano y acariciaba la mejilla de la chica con el dorso de sus dedos índice y medio- lo lamento si te asusté…-
Los ojos de Marinette se llenaron de lágrimas, y se lanzó a su cuello para abrazarlo. No podía creer que estuviera ahí, y tenía miedo que fuera a desaparecer de pronto. Chat Noir se sorprendió por esa acción de la chica. Esperaba que se enojara, que le gritara o que le lanzara algo, pero la abrazó también, rodeando su cintura con una mano y acariciando sus cabellos con cariño con la otra. Al sentir el calor de su cuerpo y el familiar abrazo, Marinette comenzó a sollozar.
-Está todo bien, ma lady, no llores- susurró Chat Noir en un tono tranquilizador, aunque Marinette pudo notar que su voz también se comenzaba a quebrar- aquí estoy contigo. Y me quedaré siempre contigo. No voy a ir a ningún sitio. No voy a desaparecer-
-Creí que estaba soñando, pero realmente eres tú- dijo ella, su voz quebrándose mientras que sollozaba en sus brazos- no puedo creer que estés aquí. Chaton, lo siento tanto…-
-Shhh…- dijo él en voz baja, poniendo su dedo índice sobre los labios de la chica para hacerla callar- todo está bien…-
-¡No debí haber peleado contigo, no sé en que estaba pensando!- continuó ella con una expresión desesperada- Chat Noir, yo te lastimé, te dije que no quería verte y…- soltó al chico y lo miró a los ojos- y merezco que me odies. ¡Soy una horrible persona! No soy para nada la heroína que creías que era-
-No digas eso- dijo él en voz baja- los dos nos equivocamos ese día. Yo me equivoqué. No debí haberme ido cuando me dijiste que no querías volver a verme. Debí haber regresado por ti, y…- se aclaró la garganta, y Marinette supo que también tenía un nudo en la garganta- jamás digas eso. Siempre has sido una heroína, con o sin tu Miraculous, Marinette. Y siempre he amado todos los aspectos de ti-
Chat Noir se separó levemente de ella, y presionó sus labios contra la frente de la chica, quien seguía sin poder creer que Chat Noir estuviera con ella. Sin saber que hacer, solo apoyó su cabeza en el hombro de él.
-¿Ma lady?- dijo el chico en voz baja, pero después se corrigió- ¿Marinette?-
-¿Umm?-
-Te amo- susurró él a su oído.
Marinette se separó de él para mirarlo a los ojos. No sabía qué contestarle. Lo amaba, y estaba aliviada de tenerlo de regreso con ella. Pero la idea de Adrien comenzó a invadir su mente. Adrien, quien la había estado buscando, a pesar de que se iba a casar con otra chica en menos de dos semanas.
Al parecer, Chat Noir notó su vacilación, y se separó de ella. Al perder el contacto con el cuerpo del chico, Marinette sintió una oleada de pánico. ¡Lo iba a perder otra vez! Dio un paso adelante y volvió a abrazarlo.
-No te vayas, chaton- dijo ella en voz baja.
-No me voy a ningún lado, Marinette- dijo Chat Noir en voz baja, sonriendo levemente- te dije que me quedaría siempre contigo. Ese es un error que no voy a volver a cometer- su sonrisa se borró- ¿te incomodó que te dijera que te amo?-
-Yo… sí… no…. no sé- dijo la chica, cubriéndose la cara con las manos y bajando la mirada.
-Lo sé- dijo Chat Noir, ladeando su cabeza- amas a otro chico-
No era una pregunta. Marinette levantó los ojos hacia él. Esos enormes ojos verdes la miraban con la misma intensidad de siempre.
-No es cierto- dijo ella- bueno, yo…-
-Hay otro chico- dijo Chat Noir, aunque no parecía estar enojado o triste- recuerdo que lo mencionaste- el chico levantó su mano, y comenzó a acariciar la mejilla de Marinette, trayéndole recuerdos de la noche que ambos habían pasado juntos. Tragó saliva- dime quien es, por favor, ma lady-
La chica lo miro. ¿Debía decirle sobre su amor secreto por Adrien? La verdad era que no importaba más. Adrien ya pertenecía a otra chica.
-Te amo, Chat Noir- dijo Marinette finalmente. Las orejas negras del traje de Chat Noir se alzaron al escuchar eso- pero también amo… amaba, a otro chico. Pero ya no importa, porque él pertenece a alguien más-
Chat Noir no parecía estar muy decepcionado por ello. La comisura de sus labios se curvaba en una sonrisa, pero parecía estar tratando de detenerla.
-Dime su nombre- dijo él.
Marinette tomó aire antes de responderle.
-Se llama Adrien- dijo la chica en voz baja- Adrien Agreste-
Si bien Marinette esperaba que Chat Noir hiciera alguna mueca, o expresión entristecida, o al menos un gesto de reconocimiento al mencionar el nombre de un modelo que era más o menos famoso cuando ambos viajaban por los techos de París para salvar la ciudad, nada de eso ocurrió. En su lugar, la sonrisa de Chat Noir se extendió aún más, y volvió a rodear su cintura con sus brazos.
-¡Oh, Marinette, no sabes cuanto te amo!- declaró Chat Noir mientras que se acercaba a ella para besarla. Marinette lo miró sorprenda conforme sus labios se acercaban más a los suyos, pero no los tocaban, como si el chico estuviera pidiéndole permiso para besarla. Marinette no lo pensó mucho. El calor del cuerpo del chico contra el suyo, su conocido aroma, la sinceridad de su sonrisa, todo la invitaba a acortar esa distancia y besarlo. Y no se hizo del rogar.
Al probar los labios de Chat Noir, Marinette se sintió inundada de sentimientos y recuerdos. El chico la abrazó contra él, acariciando con cariño la parte alta de su espalda, sin querer dejar que se separe de ella. Marinette puso de nuevo sus brazos alrededor del cuello de él, y hundió sus dedos en sus suaves cabellos dorados.
El beso no duró mucho tiempo, porque Chat Noir se separó suavemente de sus labios, y besó rápidamente su mejilla. Muy a pesar de los dos, el chico la soltó y dio un paso atrás.
-Creo que hay un par de cosas muy importantes que nos tenemos que decir- dijo Chat Noir en voz baja mientras acariciaba la mejilla de Marinette con dorso de su dedo índice- y no pueden esperar más tiempo, ¿no es así?-
Marinette estaba aún sonrojada por el beso. Sonrió levemente e iba a decir algo, pero Chat Noir le puso el dedo que acariciaba su mejilla sobre los labios para hacerla callar.
-Primero que nada, y antes de que haya más malentendidos entre nosotros dos, necesitas saber de una vez por todas quien soy yo- dijo el chico, y sin esperar respuesta de Marinette, levantó su mano derecha, mostrándole su anillo, y dijo- detransformación-
Una luz color verde recorrió al chico de pies a cabeza, y en lugar de Chat Noir apareció Adrien Agreste, mirándola con enormes ojos verdes y sonriendo dulcemente. Marinette lo miró, boquiabierta, mientras que caía en cuenta de que los dos chicos de los que alguna vez estuvo enamorada eran uno solo. Dio un paso atrás, y casi cae nuevamente de espaldas, si no fuera porque recobró el equilibrio justo a tiempo.
-Hola, Marinette- dijo Adrien apenado y un poco mortificado, levantando las manos en señal de paz- por favor, no me eches a patadas de tu casa, solo quiero hablar contigo…-
-Sí, gracias, se pueden olvidar de mí- se quejó Plagg, cruzándose los brazos mientras que flotaba junto a Adrien- como si no fuera yo quien sufrió más por la estupidez de ustedes dos-
Todo color abandonó el rostro de Marinette al ver que Adrien era Chat Noir, que no era un error, y caer en cuenta de que, un día antes, había huido de él. Literalmente se había detransformado delante de ella, y la presencia de Plagg junto a Adrien lo confirmaba.
-Adrien… ¿tú… tú eras Chat Noir todo este tiempo?- dijo Marinette por fin, después de un buen rato de incómodo silencio, aunque ella aún estaba procesando lo que acababa de ver- ¿porque…?¿cómo…?-
-Lo sé, el destino tiene un sentido del humor bastante negro- dijo el chico rubio- pero sí, era yo todo el tiempo, así como tú eras mi Ladybug todo el tiempo…-
-Si por destino te refieres al maestro Fu, sí, tiene sentido del humor- dijo Plagg, como recordándoles que seguía ahí, cruzándose de brazos- brrrrr… ¡Por fin! Ustedes son son igual de idiotas-
Marinette lo miró, y puso su mano en su mejilla, intentando recuperarse de la impresión. El chico sonrió e inclinó su cabeza de la misma manera que Chat Noir. Los ojos de la chica se llenaron de lágrimas.
-¡Adrien… tú eres… tú eres mi Chat Noir!- dijo ella, intentando en vano reprimir un sollozo, y comprendiendo porqué Chat Noir se había emocionado tanto al escuchar el nombre de Adrien- realmente… realmente eres tú-
Adrien la rodeó con sus brazos nuevamente, de la misma manera que lo había hecho hacía unos momentos como Chat Noir, y sintiendo que de igual manera sus ojos se llenaban de lágrimas al abrazarla. Por fin, después de todos esos años, tenía a la mujer que amaba de nuevo en sus brazos. Por fin estaba con ella de nuevo. Todo se iba a arreglar por fin. Todo iba a volver a estar bien.
-Te amo, Marinette… ma lady- susurró el chico en voz baja, apoyando suavemente su mejilla en la cabeza de ella- esto era lo que estaba tratando de decirte… te extrañé tanto-
Ambos chicos se limpiaron las lágrimas después de un buen rato de haber estado abrazados, derramado algunas lágrimas. Ninguno de ellos se había atrevido a decir algo durante todo ese tiempo. Finalmente Marinette cayó en cuenta de la razón por la que había estado evadiendo a Adrien todo el tiempo, y lo empujó levemente del pecho para alejarlo de ella.
-¡No!- dijo ella de pronto, sacudiendo la cabeza.
-¿Qué sucede, Marinette?- dijo Adrien con una expresión afligida, pero respetando que lo alejó de ella y dando un paso atrás- ¿acaso hice algo malo?-
-No- dijo Marinette, cubriéndose los ojos en un gesto frustrado, y sentándose en el borde de su cama, sacudiendo repetidamente la cabeza- no, no, no… ¡Esto no está bien!¡Esto es un desastre!-
Adrien parpadeó, sin entender cual era el problema.
-¿Porqué, ma lady?- dijo Adrien tristemente, sin atreverse a acercarse a ella- ¿porqué es tan malo?¿No estabas contenta de haberte encontrado conmigo?-
-No es eso, Adrien- dijo Marinette tristemente. Cerró los ojos.
"Adrien se va a casar con Kagami", le dijo su voz interior "no solo perdiste a Adrien con Kagami. También perdiste a Chat Noir. Ella se quedará con los dos"
-¿Ma lady?- insistió el chico, sintiéndose cada vez más asustado de la extraña actitud de Marinette, que parecía tener una regresión a su estado previo, evitándolo deliberadamente- por favor, habla conmigo. Dime lo que pasa. No hay nada que no podamos solucionar juntos, como en los viejos tiempos-
-Yo… por supuesto que te extrañaba y… y mucho- le respondió ella, aún con lágrimas en los ojos- pero…todo está mal- frunció el entrecejo- ¿qué rayos estás haciendo aquí?-
Adrien parpadeó sin entender, mientras que Marinette tomaba una almohada y se la lanzaba. El chico esquivó la almohada, el cojín y una pantufla, luego pero después la otra pantufla le dio justo en la cara.
-¡Marinette!- dijo Adrien, alzando un poco la voz en un tono frustrado mientras se frotaba la nariz, que fue donde la prenda lo golpeó- ¿qué sucede?-
La chica hizo un puchero, y se dejó caer sentada sobre la cama de nuevo, cubriendo su cara con sus manos.
-¡Te vas a casar con Kagami!- dijo Marinette tristemente, mientras tocaba sus labios con la punta de sus dedos. ¡Adrien la había besado, y se iba a casar con otra chica!- que seas Chat Noir no cambia absolutamente nada. ¿Porqué me ilusionas así, si la elegiste a ella?-
Adrien volvió a sonreír, sintiendo algo cálido en su pecho al escuchar esas palabras de Marinette. El chico tomó asiento a su lado en la orilla de la cama también, aunque dejando respetuosamente un pequeño espacio entre ambos.
-No, no, Marinette, no lo entiendes- dijo el chico rubio, tomándola suavemente por su mentón para hacerla levantar la mirada, y comenzó a limpiar sus lágrimas de sus mejillas con su pulgar- yo no me voy a casar con Kagami-
-¿Cómo…?-
-Como lo escuchas. No me casaré con ella- dijo Adrien con seguridad- voy a terminar inmediatamente con ese compromiso, pero quería hablar contigo primero. Decirte toda la verdad: que yo soy Chat Noir, y que te amo, ma lady- añadió, tomando las manos de la chica y poniéndolas sobre su propio pecho- tenías derecho a saber la verdad antes que ella-
Marinette parpadeó, sin saber qué pensar. Chat Noir siempre estuvo enamorado de Ladybug. No tenía razones para dudar del amor del chico. Pero todo aquello sonaba demasiado bueno para ser verdad.
-¿Ma lady?-
-¿Sí?-
-¿No tienes algo que decirme?-
Marinette miró al chico, sonriendo casi de oreja a oreja, y no pudo evitar sonreír al pensar que Adrien quería escucharla decir las palabras que ella misma había soñado decirle a Chat Noir durante los últimos cuatro años.
-Chaton, tienes una hija. Emma… Oh, Dios… Emma es tu hija, Adrien- dijo Marinette, sonriendo levemente mientras que las lágrima volvían a surgir de sus ojos- no sabes cuántas veces había soñado con finalmente decirte eso… bueno, a Chat Noir al menos-
Adrien sonrió ampliamente, sus ojos brillando de contento, y tomó las mejillas de Marinette con sus dos manos. La chica parpadeó, sorprendida por ese gesto, entreabriendo su boca.
-Te amo tanto, Marinette. Ma lady- dijo el chico, mirándola fijamente- nunca debí haberme ido. Debí haber luchado por ti, debí haber esperado, no debí huir como un cobarde. Pero aquí estamos. Te amo, y quiero reparar mi error, si es que no es demasiado tarde para recuperarte…-
Marinette miró sus ojos verdes, iguales a los de su hija, llenos de una genuina tristeza. Como el chico aún tenía sus manos en las mejillas de ella, la chica se inclinó hacia él y conectó sus labios con los de él. Ante esta acción, Adrien soltó inmediatamente su rostro, y rodeó su cintura para acercarla más a él. Estaba con Marinette, con su Ladybug, ¡y ella lo estaba besando!
Los labios de ambos se separaron cuando cayeron en cuenta de que tenían mucho de que hablar. Adrien no la soltó, sino que se aferró aún más a la cintura de ella y la atrajo hacia sí mismo hasta que la chica estuvo sentada sobre sus muslos. Marinette no se resistió, y a su vez apoyó su cabeza en el hombro de él. Se sentía tan bien estar con él.
-¿Hay algo que quieras saber sobre mí, bugginette?- susurró Adrien.
-¿Cómo… cómo supiste que yo era Ladybug?- preguntó Marinette.
-Nino me lo dijo por accidente- le explicó Adrien- el día que vi a Emma y a Aidy jugando en el parque, y que luego Luka casi se me lanza a la yugular en casa de tus padres. Nino me dijo que él sospechaba que Emma era hija de Chat Noir, porque le confesaste a Alya que tú eras Ladybug. Y hablando de Alya- añadió- no te enojes con ella por lo de ayer. Solo quería ayudarme a estar a solas contigo para poderte confesar todo esto-
Marinette lo miró con una expresión pensativa. Primero sintió una oleada de agradecimiento a Alya y Nino, y se sintió un poco culpable de haberse enfadado con ellos por haberla engañado para que hablara con Adrien. Si ella aún se sentía abrumada de saber que Adrien era Chat Noir (¡Dios, tenía una hija con Adrien Agreste!), no se imaginaba cómo se habría sentido él cuando se enteró.
-Supongo que eso fue una sorpresa para ti- dijo la chica, sonriendo- haber conocido a Emma-
-Y que lo digas- dijo Adrien, sonriendo apenado- pero pasado el shock inicial, y el remordimiento de haberte dejado sola en esta situación, que por cierto no se ha ido, fue una agradable sorpresa saber que soy el padre de una niña tan linda como Emma-
Marinette sonrió levemente mientras que el chico le explicaba todo eso. Tenía la necesidad de regresar a la realidad. Todo aquello era demasiado bueno para ser verdad. Y sabía que aún había muchas complicaciones delante de ellos.
-¿Qué haremos de ahora en delante?- dijo Marinette finalmente, borrando su sonrisa.
-Bueno, por mi parte, primero tengo que hablar con Kagami y decirle la verdad sobre todo esto- dijo el chico en tono resignado- o al menos la parte de la verdad que puedo decirle. Puede que no la ame, pero es mi amiga y se merece que escuche la verdad de mi-
-Se lo diremos también a Emma, ¿verdad?- dijo la chica en voz baja, desviando su mirada hacia el suelo. Se sentía extraño hablar en plural pensando en él.
Adrien notó el tono de preocupación en su voz, como si tuviera miedo de que no la quisiera como hija.
-Adoro a Emma- dijo Adrien en voz baja- esa niñita robó mi corazón desde el momento en que puse mis ojos en ella. En ese tema, yo solo quería pedirte que tuvieras compasión de este pobre gatito callejero y me dejes formar parte de su vida. Y de la tuya, por supuesto- añadió, tomando la mano de Marinette y besándola.
La chica sonrió levemente. ¡Por supuesto que quería que Adrien fuera parte de la vida de Emma! ¡Era su padre! ¿Cómo iba a pensar que le iba a prohibir verla? Al contrario, ella estaba más que feliz de que Adrien pasara tiempo con Emma.
-Lo consideraré, chaton- dijo ella, y al ver que su mueca de tristeza se acentuó, sacudió la cabeza- por supuesto que no haré nada para impedir que pases tiempo con tu hija-
-Tu compasión no tiene límites, ma lady- dijo Adrien, volviendo a sonreír aliviado- ya que aclaramos eso, hay muchas… muchas otras cosas de las que tenemos que hablar. Pero se hace tarde, deberíamos ir a dormir. Podemos continuar esta conversación mañana-
-Lo sé, pero…- dijo Marinette, dudosa, y tomando con fuerza el antebrazo de Adrien sin querer separarse de él. Lo había encontrado después de tanto tiempo, y no quería dejarlo ir. Tenía miedo de que volviera a desaparecer como lo había hecho hacía cuatro años.
Adrien notó eso, la abrazó contra sí mismo y se dejó caer hacia atrás, haciendo que ambos cayeran sobre la cama. Los dos se echaron a reír, y Adrien se giró para quedar sobre ella.
-Ya te lo dije antes, ma lady- susurró el chico, acercando sus labios al oído de la chica- me quedaré siempre contigo. No te desharás de este gato callejero tan fácilmente-
Volvió a acercar su rostro al de Marinette, y tras frotar su nariz contra la de ella, giró suavemente su cabeza y tomó sus labios de nuevo.
Marinette puso sus manos alrededor del cuello del chico, y hundió sus dedos en sus cabellos dorados, tan suaves como los recordaba. Por supuesto que era su chaton. ¿Cómo había podido ser tan ciega? Ante esa caricia en sus cabellos, Adrien dejó escapar un gemido satisfecho que sonó bastante como un ronroneo.
Adrien dejó por un momento sus labios, provocando un gruñido decepcionado de la chica. Él sonrió y presionó sus labios sobre la mandíbula de ella, y luego sobre su cuello. Sintió que el cuerpo de Marinette se tensó ante ese gesto, y acentuó su sonrisa.
-Mmm… esto me trae lindos recuerdos, ma lady- dijo el chico en voz baja, mientras presionaba sus labios contra la mejilla de ella de nuevo- de la noche más feliz de mi vida-
Marinette sonrió, volviendo a hundir sus dedos en los cabellos de él, y obteniendo la misma reacción del chico.
-Cállate y bésame, Chat Noir- dijo ella en voz baja.
-A tus órdenes, ma lady- susurró él en un tono travieso, volviendo a tomar sus labios.
Los corazones de ambos latían desbocados mientras se volvían a besar. Ninguno de los dos podía creer en lo que estaba pasando. Que por fin se tenían el uno al otro, y sentían como si nada podía llegar a salir mal.
Por supuesto, al mismo tiempo sabían que estaban equivocados. Tenían mil complicaciones y obstáculos delante de ellos, pero también sabían que si ellos habían sido Ladybug y Chat Noir, superhéroes y protectores de París, no había nada que los pudiera detener.
Adrien separó sus labios de los de ella, besó su mejilla, y se recostó junto a ella, apoyando su cabeza en el ángulo entre su hombro y su cuello, Marinette lo abrazó, y apoyó su mejilla en la cabeza de él, aspirando el dulce aroma de sus cabellos.
-Marinette…-
-¿Umm?-
-Me encantaría quedarme aquí para siempre, besándote hasta que los dos perdiéramos el sentido- dijo el chico- pero es tarde, y tú tienes que descansar-
-Mañana es sábado- se quejó ella, abrazándolo con más fuerza para que no se separara de ella- puedo levantarme tarde. Además, desde el lunes estaré de vacaciones, a menos de que tu padre cambie de opinión-
-Lo sé, pero debes estar cansada- dijo el chico, separándose de ella y mirándola a los ojos- tienes los ojitos cargados de sueño-
-No es cierto- dijo ella mientras que cerraba los ojos.
Adrien rió en voz baja, y besó alternadamente los párpados de Marinette.
-Hagamos un trato- susurró él- me quedaré contigo hasta que te duermas. Después iré a casa, y mañana mismo regresaré a tu lado-
Marinette hizo una mueca, y tensó sus brazos. No quería dejarlo ir. No quería volverlo a perder. ¿Qué pasaría si desaparecía otra vez?
-Tienes mi palabra de que regresaré a tu lado- dijo Adrien, sonriendo travieso y ladeando levemente la cabeza, habiendo adivinado su miedo- ¿es que alguna vez te he mentido, bugginette?-
Marinette sonrió ampliamente y sacudió la cabeza. Aflojó sus brazos y se recostó sobre la almohada. Él hizo lo mismo, besando su frente y jugando con sus cabellos.
-Te amo, gato pulgoso- dijo ella, sintiendo que sus ojos tan pesados que ya no los podía mantener abiertos. Escuchó una leve risa enternecida del chico.
-Y yo te amo a ti, lady de mon coeur- dijo él en voz baja.
Una vez que vio que Marinette se quedó dormida y estuvo seguro de ello, Adrien se levantó con cuidado y la arropó con cuidado con el edredón que estaba sobre la cama. Se volvió a Plagg, quien se había refugiado en uno de los cajones del peinador en la habitación de Marinette.
-Puaj, al menos todo eso ya terminó- dijo el kwami, que no estaba nada contento- ya había olvidado lo cursi que eres. Espero que regresando a casa me compenses por las náuseas que me provocaron los dos-
-Shhh… no hables tan fuerte, la vas a despertar- dijo Adrien, tomando una pequeña libreta y un bolígrafo que estaban en la mesita de noche de Marinette, y escribiendo algo apresuradamente.
-Pfff…- se quejó Plagg, rodando los ojos al leer lo que escribió su elegido- cursi. Vámonos ya-
-Bien, Plagg, transfórmame- dijo el chico.
Tras suspirar frustrado, Plagg fue absorbido dentro del anillo, y convirtió a Adrien en Chat Noir. El chico sonrió levemente y se acercó a Marinette, besándola en la frente con cariño.
Tras sonreír, salió al pasillo de la casa de Luka, y se dirigió a la habitación que sabía era de Emma. Abrió la puerta con cuidado, y vio a la pequeña profundamente dormida, abrazando contra su pecho su peluche de Chat Noir que él mismo le había obsequiado. No solo eso, tenía puesta un gorro tejido de color negro, con orejas y ojos de de Chat Noir. El chico sonrió ampliamente y se acercó a besar a la pequeña en la frente.
-Te amo, ma chatonette- dijo el chico en un susurro, antes de salir por la ventana y dirigirse a casa.
x-x-x
Mansión Agreste
Más tarde
Adrien se detransformó tan pronto como llegó a su habitación, y sacó una enorme rueda de Camembert para que Plagg recargara energía. Se puso la pijama distraídamente mientras que se llevaba su dedo índice y medio a los labios, sin poder creer lo que acababa de pasar.
Había besado a su Ladybug. La había recuperado. Ambos iban a hablar, y a arreglar las cosas. Todo iba a estar bien.
El chico se dejó caer sobre la cama, y se sorprendió al darse cuenta de lo cansado que estaba. Creía que no podría dormir de lo emocionado que estaba, pero la verdad era que sí tenía mucho sueño.
Adrien se recostó, y sintió a Plagg acurrucándose a su lado. Sonrió levemente.
-Tenías razón, Plagg- dijo el chico en voz baja- muchas gracias por tu consejo-
Escuchó al kwami gruñir en la oscuridad.
-Sí, sí, ya vete a dormir- dijo Plagg en un tono gruñón- mañana podrás marearme con este tema-
Adrien rió en voz baja, y cerró los ojos.
-Buenas noches, Plagg-
-Buenas noches- dijo el kwami entre dientes- cachorro idiota-
Adrien se quedó dormido, y Plagg a su lado, ambos con una sonrisa e imaginando que las cosas estarían bien de ahora en delante, y que tras atar los últimos cabos sueltos, nada malo podría llegar a pasar.
No sabían lo equivocados que estaban.
x-x-x
CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Por fin sucedió, y ojalá este fuera el final, pero apenas vamos a la mitad. Aún les quedan muchos problemas que resolver, además de… SPOILERS.
Muchas gracias a todos por sus reviews. Les mando un abrazo, y nos leemos pronto.
Abby L.
