Resumen: Cuando Emilie Agreste reaparece y Hawkmoth desaparece misteriosamente, Ladybug y Chat Noir tienen una fuerte pelea. Adrien se muda a Japón, y cuatro años después regresa a París para los preparativos de su boda con Kagami. No se espera encontrar a Marinette viviendo con Luka, y mucho menos con una pequeña niña rubia que le parece muy conocida.

Nota Aclaratoria:

1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía

2) Contiene spoilers de toda la segunda temporada

3) IMPORTANTE: La inspiración para algunas puntos de la trama de esta historia fue tomada por el fic Unexpected Surprise de Totally Lucky en la página Archive of Our Own.

SERIE DE MALENTENDIDOS

CAPÍTULO 17

Comedor de la mansión Agreste

Al mismo tiempo

Adrien tragó saliva mientras esperaba que los Tsurugi cayeran en cuenta de lo que acababa de decir: que el matrimonio entre él y Kagami no se realizaría, por más que los últimos habían insistido. Las reacciones de los presentes fueron variables y muy diferentes. Madame Agreste sonrió levemente, y Gabriel suavizó su mirada, ambos aliviados de que por fin terminara toda esa farsa.

Los padres de Kagami eran otra historia completamente diferente. Ambos se pusieron de pie, golpeando la mesa del comedor, causando que tanto madame Agreste como Nathalie dieran un respingo de sorpresa por el movimiento brusco, y comenzaron a hablar en japonés tan rápido que Adrien no entendió la mayor parte de lo que dijeron, pero supuso que no sería nada bueno, sobre todo al juzgar por la expresión de Kagami, cuyo rostro había perdido todo el color que le quedaba al escuchar el regaño de sus padres.

-¡No nos amamos, y finalmente es nuestra decisión!- Adrien entendió a Kagami decir en japonés, cosa que el chico le agradeció en el alma- somos adultos y no pueden hacernos seguir adelante si no lo deseamos-

Ante las palabras de la chica, monsieur Tsurugi continuó hablando furioso y llegó un punto en el que levantó la mano, claramente para pegarle un golpe a su propia hija, pero Adrien reaccionó a tiempo, lo detuvo con una mano y frunció el entrecejo, mirando al hombre con una expresión amenazante.

-¿Cómo te atreves?- siseó el hombre.

-Kagami es mi amiga, y no permitiré que nadie le ponga las manos encima- le respondió Adrien entre dientes- mucho menos en nuestra casa-

-Esto no se va a quedar así, Agreste- dijo el padre de Kagami, soltándose de la mano de Adrien dando un tirón y señalando al chico con su dedo índice, mientras que su esposa cruzaba los brazos y murmuraba algo por lo bajo- mis abogados estarán en contacto-

-Estaré esperando- dijo Adrien fríamente.

Y sin siquiera despedirse de los anfitriones, los Tsurugi se fueron de la mansión Agreste, volteando las sillas donde estaban sentados y dando un portazo tras cruzar el umbral de la puerta. Gabriel Agreste rodó los ojos, fastidiado por toda la situación, y su esposa se levantó de su asiento para caminar hacia los dos chicos, y finalmente poner sus manos sobre los hombros de Kagami, quien estaba entristecida y cabizbaja tras la escena de sus padres.

-Bueno, ya terminó todo- dijo madame Agreste en voz baja.

-Aunque debo admitir que salió mucho mejor de lo que me imaginaba- dijo Gabriel, ganándose un leve codazo de parte de Nathalie- ouch… ¿qué?-

-Que bueno que no les dijiste nada sobre Marinette y Emma- susurró Kagami en voz baja, volviéndose a Adrien- estoy segura que habrían ido a desquitarse con ellas dos-

Una vez que se quedaron solos, Adrien tragó saliva, y se volvió a sus padres.

-Yo… lamento todo eso, père, maman- dijo el chico con una expresión apenada- pero si están disponibles, quisiera hablar con ustedes-

Monsieur Agreste señaló el sitio donde previamente estaba sentada la madre de Kagami, y Adrien se sentó obedientemente. Entrelazó sus manos, y respiró hondo, preguntándose por donde debería empezar su relato.

Kagami estuvo a punto de salir, pero Emilie la detuvo.

-Quédate con nosotros, Kagami- dijo Emilie en voz baja- creo que tus padres necesitarán un poco más de tiempo para aceptar la decisión de los dos. Mientras tanto, eres bienvenida a quedarte con nosotros-

La chica miró agradecida a madame Agreste, y asintió tristemente, tomando asiento junto a Adrien.

-Dinos, ¿finalmente qué sucedió con Marinette, mon chéri?- dijo madame Agreste- no hemos podido hablar contigo después del robo. ¿Ya pudiste hablar con ella?-

-Eh… sí, maman, ella y yo tuvimos oportunidad de charlar, aunque fue solo apenas un rato- dijo Adrien- no mucho, porque… estaba Emma, y teníamos que arreglar algunos detalles-

-¿Van a tener una relación?- preguntó Kagami.

-¿Van a vivir juntos?- preguntó Gabriel Agreste.

-Deja eso, mon chéri- dijo Emilie en un tono emocionado, y alzando un poco la voz- ¿cuándo vamos a conocer a Emma?-

Adrien dudó unos segundos.

-Maman, Marinette y yo aún no hemos hablado al respecto- dijo Adrien- primero, tenemos que decidir como se le diremos a Emma. Tendrán que darnos unos días más mientras que se acostumbra a la idea… de que yo sea…-

Emilie y Gabriel se miraron entre sí y sonrieron levemente al escuchar la preocupación en el tono de voz de Adrien, pero sabían que Emma iba a adorar tenerlo como padre. ¡Y vaya que ellos iban a adorar a su nieta! Pero sabían también que el chico tenía razón, tenían que tener cuidado como iban a manejar la información a la pequeña. Kagami, por su parte, olvidó un poco la escena con sus padres y se cubrió la boca para evitar reírse del nerviosismo del chico.

-Mañana, Marinette y yo vamos a hablar sobre eso- dijo Adrien después de respirar hondo- les haré saber a que conclusión llegamos-

-Muy bien- dijo Gabriel, ajustándose sus gafas y bajando levemente la mirada para ocultar una sonrisa- pero más vale que ambos se apresuren. Ya los hemos esperado mucho tiempo-

Emilie, por su parte, no la ocultó, y la suya era realmente radiante y cálida, que llenó de confianza a Adrien, quien asintió y se levantó, para rodear la mesa y abrazar a sus padres al mismo tiempo.

-Gracias por entender, père, maman- dijo el chico, antes de salir.

Mientras estaba con sus padres, Kagami no pudo evitar sentir un poco de envidia de su amigo, que parecía tener todo lo que deseaba: una familia que lo amaba y lo apoyaba, y una segunda oportunidad con la chica de sus sueños. La chica se encogió de hombros y se retiró a su habitación. Aparentemente tendría que abusar un poco más de la hospitalidad de los Agreste. No tenía ganas de enfrentar a sus padres en esas condiciones.

x-x-x

Casa de Luka Couffaine

Esa noche

Tan pronto como Marinette se despidió de Luka y puso a Emma a dormir, Tikki salió de su escondite y se posó en su hombro derecho. Miró con cariño a la pequeña que dormía en su cama con una expresión muy gatuna, y abrazando el peluche de Chat Noir.

-Oh, Marinette, es bellísima- dijo Tikki en voz baja- se parece mucho a él, pero heredó tu nariz… y tus pecas-

Marinette sonrió levemente.

-Sí, se parece mucho a Chat Noir- dijo la chica- y pensar que todos estos años estuve intentando olvidar el hecho de que se parecía tanto a él-

La kwami ladeó un poco la cabeza, y abrazó el rostro de su elegida.

-Ojalá hubiera podido decirte que Adrien era el padre de tu pequeña- dijo Tikki tristemente, como si se sintiera culpable por todo lo que su elegida había sufrido al no saber la identidad de Chat Noir- eso hubiera cambiado tantas cosas…-

La chica sonrió.

-No te preocupes, Tikki- dijo ella- lo pasado, ya pasó. Lo bueno es que Emma está conmigo, y creo… que recuperé a Adrien, a mi Chat Noir- acentuó su sonrisa.

Tikki sonrió levemente mientras pasaba sus ojos a la pequeña. El maestro Fu tenía razón: la hija de dos elegidos de corazón puro tenía que ser una pequeña con un gran corazón, la candidata ideal para tener un Miraculous en el futuro. Sonrió pensando que ella y Plagg se presentarían con Emma, y le dirían que sus padres habían sido los más grandes héroes de París, y que pronto sería su turno.

x-x-x

Casa de Luka Couffaine

Al día siguiente

-¡Adrien!- gritó emocionada Emma mientras salía corriendo a recibir al chico y se abrazaba de una de sus piernas- ¡llegaste! ¡Vamos a jugar a Chat Noir!-

Adrien sonrió dulcemente tan pronto como la puerta se abrió, al ver a la pequeña en su alocada carrera para llegar a él, y tan pronto como se aferró a él, el chico la alzó en sus brazos. Emma llevaba puesta su diadema con las orejas de Chat Noir y su cascabel.

-Oh, no me digas- dijo el chico- pero si tú eres Chat Noir, ¿se supone que yo seré Ladybug esta vez? Entonces tendré que dejarme crecer el cabello, porque no me puedo peinar como Ladybug-

Emma se echó a reír y comenzó a pasar sus dedos por los cabellos del chico, intentando ver si alcanzaba a hacerle las dos coletas de la heroína. Adrien no se aguantó las ganas de abrazarla. Esa risa era adorable, y le alegraba el corazón.

Mientras sucedía ese intercambio, Marinette y Luka los miraron sonriendo desde la cocina, mientras que la chica empacaba unas galletas y pan au chocolat para enviarle a la madre de Luka.

Marinette estaba algo preocupada, y no solamente por como iría su conversación con Adrien esa tarde. Seguramente, mientras que cuidaba a Emma en casa de su madre, Luka le contaría a madame Anarka que ella finalmente se había decidido por Adrien, a pesar de todos los años que Luka le había dedicado. Marinette sabía que la mujer había aconsejado a Luka en contra de que se fuera a vivir con ella. No la culpaba, sabía que Marinette no devolvía sus sentimientos y estaba tratando de que su hijo no sufriera. Y tenía la impresión de que no le agradaba mucho a madame Anarka.

-Es un buen chico- dijo Luka en voz baja, aún mirando la interacción entre Adrien y Emma. En los casi cuatro años que llevaba viviendo con Marinette y su hija, Luka no había visto a nadie mostrar tanta adoración hacia la pequeña- creo que será un excelente padre para Emma, y una buena pareja para ti-

La chica sonrió levemente, pero se abrazó a sí misma.

-¿Qué sucede, Marinette?- dijo el chico mayor, mirándola sospechosamente. Esperaría que la chica estuviera brincado de contento, por haber recuperado al chico que siempre había amado. ¿Porqué no se alegraba?

-Yo… quiero mucho a Adrien- dijo Marinette- desde que lo conocí, y ahora, desde que lo volví a ver, no pude evitar sentirme enamorada de él. Pero… no estoy segura si va a funcionar entre nosotros, con Emma-

-¿Porqué lo dices?- dijo el chico sin entender.

-No sé si solo quiere estar conmigo solo porque se siente responsable por Emma…- dijo Marinette en voz baja- o solo porque sabe que yo soy Ladybug…-

Luka sonrió, y sacudió la cabeza.

-Marinette, Ladybug no es otra persona diferente, eres tú misma- dijo Luka mientras que se encogía de hombros- Marinette y Ladybug son fuertes, valientes y hermosas. Adrien se dio cuenta de ello, y se enamoró de ti sin saber que eras tú, eso es todo. Pero no lo tomes de mi parte, por eso vas a hablar con él- añadió, guiñándole un ojo.

Marinette sonrió, y se puso de puntillas para besarlo en la mejilla.

-Muchas gracias por todo, Luka- dijo Marinette- nunca voy a terminar de agradecer todo lo que has hecho por mí-

El chico mayor sonrió levemente, y salió de la cocina seguido de Marinette, para ver que Emma/Chat Noir había "vencido" a Adrien, y estaba sentada sobre la espalda del chico, quien a su vez estaba tumbado en el suelo.

-¡No, piedad, Chat Noir!- dijo Adrien desde el suelo, haciendo una pose dramática- ¡prometo no volver a terminarme las galletas de chocolate!- fingió un gruñido- bueno, solo comeré unas pocas-

Emma volvió a echarse a reír, y finalmente dejó que Adrien se levantara.

-Bien, Emma, es hora de que vayas con tu tío Luka a visitar a la capitana Anarka- dijo Marinette, abrazando a su pequeña y besándola en la mejilla- nos veremos en un rato-

-Sí, maman- dijo Emma, corriendo hacia Luka y tomando su mano- ¡adiós, maman, adiós, Adrien!-

-Nos vemos mas tarde, Chat Noir- dijo Adrien, abrazando a su pequeña y besándola en la frente- diviértete mucho-

Emma ladeó la cabeza y sonrió, antes de seguir a Luka, quien tomó las galletas y pan que le dio Marinette, y salió de la casa. Tanto Adrien como Marinette miraron por la ventana, observando como Luka subía a Emma a su auto, y luego se alejaba conduciendo rumbo al muelle donde estaba La Liberté.

Una vez que se quedaron solos, Adrien se volvió a la chica, y antes de que ésta pudiera hacer algo, la abrazó por la cintura y la atrajo hacia sí mismo, apoyando su mejilla sobre la cabeza de Marinette y suspirando contento. Marinette parpadeó, pero sonrió y se refugió entre sus brazos. Todas sus preocupaciones desaparecían poco a poco estando en sus brazos. No olvidaba que, además de ser su crush de toda la vida, ese era el chico con el que había hecho equipo todos esos años, y ambos confiaban en el otro con sus vidas. No olvidaba todas las veces que él se había sacrificado por ella.

-¿Te encuentras bien, bugginette?- susurró él.

-Mmm- apenas atinó a responder ella.

-¿Tu tobillo está mejor?- insistió Adrien, y Marinette asintió. El chico la notó algo preocupada, y frunció levemente el entrecejo, separándose de ella para dejar un poco más de espacio- Marinette, ¿te sientes incómoda conmigo?-

La chica sacudió la cabeza, y lo abrazó de nuevo, pasando sus brazos detrás de su cuello. Adrien sonrió y volvió a rodear su cintura con sus brazos.

-No, para nada- dijo ella sin soltarlo. No estaba incómoda, solo que la incertidumbre la estaba poniendo nerviosa- es solo que… no sé qué es lo que me vas a pedir, sobre Emma, y…-

Adrien sacudió la cabeza, y puso su dedo índice sobre sus labios.

-No, Marinette- dijo Adrien, borrando su sonrisa- yo no tengo ningún derecho a pedirte absolutamente nada sobre Emma. Yo te amo, y la amo a ella, pero la decisión es solo tuya. Incluso si no quieres que las vuelva a ver…- añadió, aunque lo dijo con algo de miedo.

-No, no, claro que no quiero eso- dijo ella, sacudiendo la cabeza levemente- por eso estamos aquí, ¿no?-

Adrien relajó su mirada y asintió, y ambos tomaron asiento en un sofá para comenzar a charlar sobre el futuro. Los dos chicos se mantuvieron en silencio por un par de minutos.

-Bien, si me permites comenzar- dijo Adrien finalmente- cumplí lo que te prometí. Anoche Kagami y yo hablamos con los padres de ella. La boda ya está cancelada-

Marinette estuvo a punto de sonreír, pero se lo pensó mejor. Seguramente debió haber sido un trago amargo para el chico y, sobre todo, para Kagami. Imaginaba lo desagradables que podían ser sus padres.

-¿Kagami está bien?- preguntó Marinette.

-Creo que sí- dijo Adrien, sonriendo levemente- Kagami lo tomó bastante bien. Creo que el único problema que tenía era que estaba enojada porque no era sincero con ella. Pero tan pronto como le conté la verdad sobre Emma, ella se dispuso a apoyarme. O mejor dicho, la verdad que le podía decir. Aunque sus padres fueron una pesadilla-

-¿Tan mal así?-

-Oh, no tienes idea, los Tsurugi no estaban nada contentos con la noticia- dijo el chico, asintiendo levemente, pero se encogió de hombros- amenazaron con enviar a su abogado, pero no estoy preocupado. Père y maman están muy aliviados de que ya haya terminado esa farsa, y se mueren por conocer a Emma-

Mientras hablaba, Adrien se deslizó hacia ella sobre el sofá, y pasó su brazo más cercano por su espalda, hasta dejarlo descansar sobre su hombro para atraerla hacia sí mismo. La chica no opuso resistencia, y apoyó su cabeza en el hombro de él, mientras que el chico seguía acariciando su brazo.

-Entiendo, chaton- dijo ella después de un momento, separándose un poco de él para ver su reacción- no tengo problemas con llevar a Emma con tus padres. Pero creo que deberá ser después de decirle que tú eres su padre-

Ante ese comentario, los ojos de Adrien brillaron de emoción, y Marinette no pudo evitar sonreír enternecida.

-No me digas que pensabas que no iba a decírselo- dijo Marinette, sin dejar de sonreír, volviendo a apoyar su cabeza en el hombro de él.

-Realmente esperaba que me dijeras eso, ma lady. Bien, además de ello, y a pesar de que sé que tú puedes criarla por ti misma, quisiera que me dejaras colaborar con ello- dijo Adrien- no quiero que les falte nada, a ninguna de las dos-

Marinette asintió, agradecida.

-Yo… sé que hemos pasado muchos años alejados- continuó el chico- y, a pesar de que estoy seguro de que mis sentimientos no han cambiado, quiero que tú estés segura de tus sentimientos también. Podemos tener citas y conocernos mejor antes de… cualquier otra cosa. Y pase lo que pase entre nosotros, quiero que sepas que jamás las abandonaré. No voy a cometer el mismo error que antes-

La chica se separó de él nuevamente para mirarlo a los ojos. Se veía bastante sincero y entristecido al decir esas palabras, como si estuviera muy impaciente para iniciar una relación con ella, pero al mismo tiempo le estaba dando su espacio para que ella tomara la decisión con la que se sintiera más cómoda, sin presionarla. Sin embargo, no necesitaba preocuparse, pues ella ya tenía una decisión sobre él.

-No… no quiero esperar, chaton- susurró ella, tomando entre sus manos el rostro de él- estoy segura de que te amo. He pasado los últimos cuatro años arrepintiéndome de haber pensado lo contrario-

Los ojos del chico se abrieron grandemente, y brillaron de contento, y dejó que Marinette se acercara a sus labios para besarlo. ¡Realmente amaba a esa mujer!

-De acuerdo- dijo la chica, tanto pronto como se separaron- yo aún tengo que decirle a mis padres sobre ti. Y lo más importante, chaton, tenemos que decirle a Emma que eres su papá-

Adrien asintió mientras que sentía su corazón latir con fuerza. Recordó cuando Emma lo llamó "papá" cuando estaba durmiendo en casa de Nino, y como casi se derritió con ello. No podía esperar a que su hija lo llamara siempre "papá" y no por su nombre.

-Yo…espero que Emma me acepte- dijo Adrien, borrando su sonrisa por un momento, mientras que bajaba la mirada y suspiraba- no estuve con ella. Y Luka ha estado mucho tiempo en su vida. Y Nino…-

-No digas eso- dijo ella, poniendo una mano en su mejilla- Emma quiere mucho a Luka, pero desde que la conociste te quiere también. Estoy segura de que todo estará bien-

-Espero que tengas razón- dijo Adrien, acercándose a ella para besarla en la mejilla, muy cerca de sus labios- en todo caso, realmente espero que Emma no sea tan difícil de conquistar como su madre. ¿No estás de acuerdo, bugginete?-

Marinette rió en voz baja.

-Me enamoraste desde el día en que te conocí- dijo ella, apenada.

-Tú igual- le confesó Adrien, tomando sus manos y besándolas repetidamente- me conquistaste cuando vencimos nuestro primer akuma. Desde el momento en que lanzaste el reto a Hawkmoth, diciéndole que ambos íbamos a proteger la ciudad juntos-

Ambos se echaron a reír y, cuando terminaron, Adrien se recostó sobre el sofá, tirando de la chica para que ella se recostara sobre él. Marinette no se hizo de rogar, y apoyó su cabeza en el pecho del chico, quien rodeó su espalda con sus brazos. Un ruido se escuchaba en el pecho del chico, y Marinette rió al escuchar el ronroneo, aunque pronto lo encontró bastante relajarte.

-¿Marinette?-

-¿Umm?-

-¿Tienes alguna otra condición para mí?- dijo el chico mientras que pasaba sus dedos por los cabellos de la chica.

-Ahora que lo pienso, sí- dijo Marinette. Los ronroneos se detuvieron de inmediato, y la chica no pudo evitar sonreír- ahora que Monarca apareció en París, ¿qué vamos a hacer cuando aparezcan los akumas?¿Cómo vamos a cuidar a Emma si…?-

Adrien volvió a sonreír.

-No lo sé, ma lady- dijo Adrien, sonriendo levemente- supongo que uno de los dos tendrá que correr con Nino y Alya para que la cuiden antes de ir a la pelea-

-Ah- dijo Marinette, incorporándose y acercándose a él, hasta que su rostro estaba a unos centímetros del de él- ¿y no crees que será sospechoso que Ladybug o Chat Noir estén frecuentando la casa de los Lahiffe?-

Adrien rió en voz baja.

-No lo sé- repitió el chico, tomando la barbilla de la chica con una mano y la acariciaba con el pulgar- solo sé que tú y yo hemos sorteado peores situaciones, y lo hemos hecho juntos. No hay nada que no podamos hacer. ¿Recuerdas lo que te dije cuando estábamos a punto de perder contra Papillon Écarlate?-

-Tu y yo contra el mundo entero- susurró ella, mientras que el chico ampliaba su sonrisa y asentía.

Marinette acortó la distancia entre ellos, y unió sus labios a los de él. En ese momento, parecía que todo iba a estar perfecto. Parecía que nada podría llegar a arruinar lo felices que se sentían.

X-x-x

Habitación de Emma

Al mismo tiempo

Tikki era una kwami llena de amor, al igual que su contraparte, pero sabía muy bien que a Plagg no le gustaba mostrar sus sentimientos. El pequeño dios de la destrucción tenía una reputación que mantener, y en esos momentos parecía que ésta se estaba haciendo pedazos frente a sus ojos.

La kwami de la creación jamás había visto a Plagg demostrar tan abiertamente sus sentimientos con alguno de sus portadores. No era que no los tuviera. Tikki sabía que su compañero era tan capaz como ella, sino más, de encariñarse con los Gatos Negros que llegaban a portar el anillo, al punto de sufrir terriblemente cuando algo malo le pasaba a alguno de sus elegidos; pero Adrien era un caso completamente diferente.

Una vez Tikki escuchó decir a Plagg que Adrien era el primer Chat Noir en mucho tiempo con un corazón tan puro y tan carente de toda malicia. No significaba que los anteriores Gatos Negros hubieran sido malos, pero los recordaba sarcásticos y algo caóticos. Adrien era puro de corazón. El maestro Fu había elegido bien en esa ocasión.

-¿Qué te parece, Sucrette?- dijo Plagg, flotando junto a la kwami en la habitación de Emma, a donde ambos se habían retirado para darles espacio a sus elegidos- ¿Plagg hizo un buen trabajo?-

-Plagg se tardó mucho en reunir a esos dos- dijo Tikki con una sonrisa traviesa.

-Oh, no es mi culpa tener un portador tan idiota, Sucrette- dijo el kwami de la destrucción- mi tardanza no fue por falta de esfuerzo, créeme-

Tikki sonrió.

-Ya conocí a Emma- dijo Tikki, sus ojos brillando de contento, pero pronto borró su sonrisa al ver la expresión el otro kwami- Plagg, tú también te diste cuenta, ella…-

-Es mía- dijo Plagg en voz baja- en el futuro, pero es mía-

La kwami de la creación asintió. Ella también se había dado cuenta de que Emma se convertiría en la próxima portadora de Plagg. No sabía que diría el maestro Fu al respecto, pero aquello no era necesariamente malo.

-¿Porqué estás tan triste en ese caso?- dijo Tikki.

-Porque es tan pequeña- dijo el kwami negro.

-Crecerá- dijo Tikki- tu elegido fue pequeño también-

Plagg no sabía como describir el sentimiento que tenía, pero Tikki lo conocía muy bien. La kwami tomó la cabeza de su contraparte, y apoyó su frente a la de él.

-Buen trabajo, Chaussette qui Pue- dijo la kwami- hiciste un buen trabajo uniendo a esos dos tontos-

x-x-x

Fuera de la Liberté

Horas más tarde

Emma se había divertido como enana en el barco de madame Anarka con la capitana, Luka y Juleka. La mujer tenía una manera muy especial de entretener a la pequeña, y a pesar de que todos a bordo cuidaban de que no fuera a caer al agua, la dejaban correr más o menos libre por todo el barco y tocar los instrumentos que tenían. Para cuando comenzaba a ponerse el sol, la pequeña apenas podía mantener sus ojos abiertos.

-Oh, parece que esta pequeña bucanera ya se va a retirar a su camarote a descansar- dijo madame Anarka con las manos en la cintura al ver los bostezos de la pequeña mientras que se aferraba a la camisa de Luka.

-Eso parece, capitaine- dijo Luka, sonriendo levemente mientras levantaba a Emma en brazos para arrullarla- creo que es hora de ir a casa, ¿no, Emma?-

-Mmm…¿vamos a dormir, tío Luka?- se quejó la pequeña mientras apoyaba su cabeza en el hombro de Luka.

-Parece que pasó un buen tiempo- dijo la mujer, y miró a su hijo, que tenía una expresión algo entristecida- ¿cómo han estado las cosas entre tú y Marinette?-

-Como siempre, maman- dijo el chico, encogiendo los hombros. No quería hablar del detalle de Adrien, al menos no con Emma tan cerca. No quería arruinarles la oportunidad de que Emma se enterara de la identidad de su padre por ellos mismos.

-Bueno, será mejor que ambos regresen a casa, ya se hace tarde y no quieres que se ponga un poco necia porque extraña a su maman- dijo madame Anarka, poniendo una manta sobre Emma- además, comienza a hacer frío. Saluda a Marinette de mi parte-

-Eso haré- dijo Luka con una sonrisa- buenas noches, maman. Muchas gracias por todo-

Tras despedirse, Luka abrazó a Emma y caminó con ella hacia el muelle, y subió las escaleras hacia la calle, hacia donde había estacionado su auto, preguntándose si Adrien y Marinette ya habrían terminado de charlar. Se preguntaba qué sería su decisión. ¿Se quedarían viviendo con él?¿Marinette y Emma se iría a vivir con Adrien?¿Él tendría que buscar un nuevo compañero para compartir la renta de su apartamento?

Una vez que llegó a la calle y comenzó a caminar hacia su auto, el chico inmediatamente se dio cuenta de que algo no andaba bien. Tenía una sensación extraña, y frunció el entrecejo al ver que había una persona apoyada en su auto. No podía ver la cara de la persona, pero sintió un escalofrío recorrerlo. No tenía pruebas de que fuera algo malo pero… algo dentro de su cabeza le gritaba que saliera de ahí lo más pronto posible.

"No sé porqué, pero tengo un mal presentimiento"; pensó el chico y, abrazando a Emma con fuerza contra él, se apresuró hacia el lado contrario, pensando que quizá sería buena idea regresar al barco.

Mientras se apresuraba, las palabras de Adrien resonaban en su mente, sobre el akuma que había amenazado a Ladybug y Chat Noir.

x-x-x

CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Pues ya pasó el drama familiar con los Tsurugi, pero ahora se viene un problema mayor. Y como todos ustedes conocen bien mis niveles de maldad… ya se imaginan lo que tengo planeado (muajaja) Muchas gracias a todos por seguir leyendo, y por sus reviews. Saludos a los fantasmas. Les mando un abrazo, y nos leemos pronto.

Abby L.