Resumen: Cuando Emilie Agreste reaparece y Hawkmoth desaparece misteriosamente, Ladybug y Chat Noir tienen una fuerte pelea. Adrien se muda a Japón, y cuatro años después regresa a París para los preparativos de su boda con Kagami. No se espera encontrar a Marinette viviendo con Luka, y mucho menos con una pequeña niña rubia que le parece muy conocida.
Nota Aclaratoria:
1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía
2) Contiene spoilers de toda la segunda temporada
3) IMPORTANTE: La inspiración para algunas puntos de la trama de esta historia fue tomada por el fic Unexpected Surprise de Totally Lucky en la página Archive of Our Own.
SERIE DE MALENTENDIDOS
CAPÍTULO 23
Habitación de Emma
A la mañana siguiente
Marinette no recordaba cuando había sido la última vez que había dormido tan tranquila y feliz. Abrió los ojos al sentir los rayos de sol filtrándose por la ventana sobre su cara, y se desperezó bostezando en voz alta. Cuando se incorporó, se sorprendió de encontrarse en la habitación de su hija, pero supuso que se había quedado dormida mientras que Emma y Adrien jugaban.
Y hablando de esos dos, al parecer habían tendido los cojines y almohadas en el suelo, y se habían quedado dormidos junto a ella. La chica sonrió al ver que ambos gustaban de dormir en la misma posición, y hacían la misma expresión, con sus labios levemente separados y sus frentes completamente relajadas. Se parecían bastante, y ronroneaban casi en sincronía.
-Pfff… no se necesita prueba de paternidad aquí…- dijo para sí misma en voz baja, pensando que era increíble como se podía parecer tanto a su padre- no entiendo como no me di cuenta antes-
La chica miró el reloj en la mesita de noche. Siete de la mañana. Ya había comenzado a amanecer, pero aún era temprano, y no haría ningún daño pasar un poco más de tiempo en cama.
Marinette extendió su mano a la mesita de noche para tomar su celular y, tras tomar una fotografía de ambos, se deslizó hacia el suelo, llevando su propia almohada consigo, para tumbarse en el suelo junto a ellos. Apoyó su cabeza en la espalda de Adrien, y lo abrazó por la cintura. El chico gruñó en voz baja, y se volvió boca arriba. Marinette rió y extendió el cuello para alcanzar a besarlo en la mejilla.
Los ojos del chico se abrieron perezosamente, y se fijaron en ella. Al principio, Adrien parecía estar algo confundido sobre donde estaba, mirando a su alrededor intentando reconocer las paredes de la habitación. Sus ojos pasaron de Marinette a la pequeña en sus brazos, y sus labios se curvaron en una sonrisa.
-¿Te molesta si los acompaño, chaton?- dijo Marinette en voz baja, volviendo a presionar sus labios contra su mejilla.
Adrien bostezó largamente y se volvió para quedar con la espalda contra el suelo. Con un brazo acercó a Emma a su torso, y el otro rodeó firmemente la cintura de Marinette, acercándola a sí mismo y volviendo a cerrar los ojos.
-Buenas noches, ma lady- susurró el chico. Marinette rió en voz baja, pero se dejó abrazar por el chico, apoyó su cabeza en su pecho, y él comenzó a ronronear de nuevo.
Marinette pensó que tenía razón, y no haría daño dormir un poco más. De todos modos, Emma eventualmente se despertaría, y ambos tendrían que levantarse. Había que aprovechar el tiempo.
x-x-x
Más tarde
Adrien estaba fuera de sí de contento. Tan pronto como había vuelto a abrir los ojos, sus dos chicas estaban en sus brazos. Marinette había bajado de la cama a acostarse con ellos, y Emma no había soltado su agarre a su camisa en toda la noche.
El chico inclinó su cabeza para besar la frente de Marinette, sonriendo levemente, y luego se volvió al lado contrario y hundió su rostro en los cabellos de su hija. Su hija. Su Emma. ¡Qué bien sonaba eso!
Un leve gruñido llamó su atención, y se dio cuenta de que la pequeña ya estaba despertando también. Vio que su pequeña miró a su alrededor, confundida de donde se encontraba, pero al ver a Adrien sus ojos brillaron y se aferró a su brazo.
-¡Papa!- dijo ella en voz alta.
-Shhh…- dijo Adrien, preocupado que fuera a despertar de nuevo a Marinette- buenos días, Emma. ¿Dormiste bien?-
La pequeña asintió repetidamente mientras que se desperezaba, y Adrien sonrió.
-¿Quieres desayunar?- dijo el chico, incorporándose sentado y volviéndose hacia ella.
-Sí, papa- dijo la pequeña, levantándose del suelo y tomando el peluche- ¡el desayuno favorito de Chat Noir!-
Adrien sonrió. Si tan solo supiera lo mucho que le gustaba ser el héroe favorito de Emma…
-Bien, me parece perfecto- dijo Adrien, poniéndose de pie y tomando su mano para caminar con ella hacia la cocina- esperemos que tu mamá tenga algunos croissants de casa de tus abuelos-
Una vez en la cocina, Adrien no encontró nada de pan para preparar el desayuno, pero sí encontró algo de harina y un pote de crema de avellanas, así que decidió preparar unas crepes. Sentó a Emma en una silla para observarla mientras que preparaba el desayuno y la leche.
-¿Puedo ayudar, papa?- preguntó Emma.
Adrien miró la pequeña, preguntándose en qué podría ayudarle, y pronto lo supo.
-Por supuesto- dijo Adrien, poniendo el pote de crema de avellanas y las fresas partidas en la mesa frente a ella- tu prepararás las crepes. Hay que poner una cucharada de la crema- el chico le mostró, tomando una cuchara y aplicando la crema sobre la crepe- luego, un puñado de fresas así- tomó varias fresas y las colocó sobre la crema- y luego, se dobla así-
Emma miró con atención lo que hacía Adrien, y asintió, tomando la cuchara para hacer lo mismo.
X-x-x
Más tarde
Marinette fue despertada algunos minutos más tarde por un delicioso aroma y por una pequeña embarrada de crema de avellanas que le llevaba un par de crepes de avellanas con fresas en un plato para que desayunara.
-Wow, ¿qué es esto, Emma?- dijo Marinette.
-Papa y yo hicimos crepes de desayunar- dijo Emma alegremente.
-Eso veo- dijo ella, levantando la mirada al ver que Adrien caminaba hacia ella, apenado, llevando una bandeja en sus manos, con dos platos con crepes y tres vasos con leche chocolatada.
-Culpable, ma lady- dijo el chico.
-Pruébala, maman, está muy rica- dijo Emma orugllosamente, tomando el plato que Adrien le había ofrecido.
Marinette miró su crepe, dudosa, pero Adrien asintió levemente en su dirección, y la chica lo probó. ¡Por todo el chocolate! Adrien sí que sabía cocinar. Y ella que pensaba que jamás en su vida había cocinado. Si Adrien pasaba tiempo en la panadería de su padre, seguramente aprendería un montón y lo aprovecharía bastante.
-Esto está delicioso- dijo Marinette, guiñando un ojo al chico y sonriendo a su hija- Emma, nunca me dijiste que sabías cocinar-
Emma parecía fuera de sí entre el tiempo de calidad pasado con su padre, los cumplidos de Marinette y el dulce de la leche chocolatada y la crepe.
-Emma tiene muchísimo talento para los crepes- dijo Adrien, guiñando un ojo a la chica- seguramente lo heredó de su abuelo. Estoy seguro de que monsieur Dupain le enseñó un truco o dos-
-Papi Tom estaría orgulloso de ti, Emma- comentó Marinette, sonriendo, haciendo que la pequeña sonriera ampliamente con sus mejillas infladas por el bocado que acababa de meterse a la boca- y yo también estoy orgullosa de los dos-
Besó la mejilla de Emma, que sabía a la crema de avellanas, y luego la de Adrien, que sintió que podría ronronear de contento ante el gesto.
-Hablando de abuelos- dijo Adrien, borrando su sonrisa por un momento- no tuve oportunidad de decírtelo antes. Mis padres quieren conocer a Emma y… quizá deberíamos decirles a los tuyos-
-No te preocupes- dijo ella, sonriendo levemente- haremos lo que tenemos que hacer, y todo saldrá bien- tomó su mano- estamos juntos en esto, ¿no?-
Adrien la miró, y asintió.
X-x-x
Casa de la familia Lahiffe-Césaire
Más tarde
Alya y Nino estaban aliviados de que por fin todo haya salido bien. Marinette estaba a salvo, y todo se había resuelto. A diferencia de Marinette, Alya no estaba de vacaciones, así que se había levantado temprano, y había ido a trabajar a la compañía Agreste, donde el escándalo de lo sucedido entre Adrien y Kagami no dejaba de pasar por los labios de todos.
-¿Sabías que el hijo de monsieur Agreste dejó a su prometida?-
-Me dijeron que está saliendo con otra chica en secreto-
-Tenía una hija perdida, no me extraña que los Tsurugi estuvieran furiosos-
-Que raro, monsieur Agreste no parece estar nada molesto con lo sucedido. Si yo fuera él estaría decepcionado…-
La chica castaña estaba aliviada de regresar a casa con su familia. Cuando llegó, recibió un mensaje de Marinette, mostrándole la foto que había tomado de Adrien y Emma durmiendo juntos en el suelo.
-Oh, mira nada más- dijo Alya, mostrándole la foto a Nino.
-Sabía que Adrien se enamoraría de Emma de inmediato- observó Nino, sonriendo ampliamente- esos dos son idénticos. No sé como no nos dimos cuenta antes-
-Sí nos dimos cuenta antes- dijo Alya, cruzándose de brazos y rodando los ojos en un gesto fastidiado- solo que Marinette siempre lo negó-
-Porque no sabía que Adrien era Chat Noir- dijo Nino- debimos haber hecho la conexión. Ahora les toca la prueba de fuego- añadió borrando de pronto su sonrisa- que Emma conozca a los padres de Adrien-
-Nah, los Agreste adorarán a Emma- dijo Alya- estoy segura de que estarán felices de que sea su nieta. Aunque… no sé si afectará en algo el trabajo de Marinette-
-Espero que no- dijo Nino- sabes que monsiuer Agreste puede ser algo… estricto-
-Sí, pero también sabemos de buena fuente que tiene un punto débil por Marinette- dijo Alya- y estoy segura de que no querrá dejarla ir jamás. Nunca ha conocido a una diseñadora tan talentosa como ella. Y siempre la quiso juntar con Adrien-
Nino esperaba que su esposa tuviera razón. Mientras que ambos terminaban de poner la mesa, Alya notó que el chico estaba un poco callado.
-¿Pasó algo malo?- dijo ella.
-No- dijo Nino, pero se corrigió- sí. Me quedé impresionado con lo que hizo Lila. No puedo creer que haya hecho algo así. Marinette y Adrien tenían razón todo el tiempo- añadió mientras que suspiraba- nos mintió para obtener lo que quería. Me pregunto sobre que más ha mentido-
Alya se encogió de hombros. Nino tenía razón.
x-x-x
Panadería Dupain-Cheng
Esa tarde
Adrien estaba muy nervioso mientras que acompañaba a Marinette y Emma a casa de los Dupain-Cheng. A diferencia de sus padres, Adrien sabía muy bien que los padres de Marinette ignoraban el hecho de que él era el padre de Emma, y no estaba muy seguro de cómo reaccionarían. Y a diferencia de sus propios padres, sabía bien que los de ella eran sumamente protectores.
-Hey, tranquilo- susurró Marinette a su oído, lo suficientemente bajo para que Emma no escuchara, mientras que rodeaba la cintura del chico- papa y maman no te van a hacer nada-
-No lo sé- dijo Adrien, nerviosamente- si tu papá decide que no merezco a su hija, y me odia por haberme ido a Japón y haberte dejado con Emma, y va a pensar que soy un irresponsable de lo peor, y se va a enfurecer… ¿y si me aplasta?¿O me da una paliza? Él puede hacerlo, y…-
Marinette rió en voz baja mientras Adrien hablaba rápidamente, y se puso de puntillas para besar su mejilla. El chico inmediatamente dejo de hablar al sentir el contacto de sus labios.
-Shhh…confía en mí, chaton- dijo ella- no dejaré que papa te aplaste. Al menos estoy segura de que si lo hace, no será delante de Emma-
El chico hizo una mueca ante la sugerencia de que lo aplastaría cuando Emma no estuviera, pero sonrió levemente y tomó su mano mientras que Marinette llamaba a la puerta. Tras escuchar que Tom Dupain gritó "pasen", ambos empujaron la puerta, y Emma soltó a sus padres y entró disparada a abrazar a sus abuelos.
-¡Papi!¡Mamie!- gritó Emma, mientras que Sabine se inclinaba para abrazar a la niña, y Tom se limpiaba la harina de las manos con su delantal.
-Salut, Emma- dijo Sabine, alzando a su nieta y abrazándola- ¡no puedo creerlo, que grande estás!-
-Salut, maman, salut papa- dijo Marinette, entrando junto a Adrien, quien seguía estratégicamente detrás de ella, aunque por la estatura de la chica no lograría pasar desapercibido por mucho tiempo- ¿les fue bien en su viaje?-
-Excelente- dijo Tom, alzando en brazos a Emma después de que Sabine la soltó- y mucho mejor ahora que tenemos a Emma con nosotros-
Adrien sonrió levemente. Aún no se acostumbraba a que su propia familia fuera afectuosa, y siempre había admirado la de Marinette, que se apoyaban en buenas y malas. No se imaginaba cómo se habrían sentido cuando la chica les había dicho que estaba embarazada, y se había negado a decirles quien era el padre.
-Adrien, bienvenido- sonrió Sabine, sacando al chico de sus pensamientos, y haciendo que diera un respingo de sorpresa- siempre es un gusto volver a verte-
-Eh… salut- dijo Adrien nerviosamente.
-¡Papi!- dijo Emma- hicimos crepes en la mañana. ¡Yo ayudé a hacerlas!-
-Y le quedaron deliciosas- dijo Marinette, tomando la mano de Adrien y apretándola con cariño para tratar de ayudarlo a tranquilizarse- creo que Emma heredó tu talento, papa-
-Obviamente, si mi petite fille las preparó, seguramente eran muy buenas- dijo Tom orgulloso.
Adrien volvió a sonreír. No sabía como iría la visita a casa de los Agreste, pero realmente deseaba que Emma tuviera una familia tan amorosa como la de Marinette. Se prometió a sí mismo ser un padre tan afectuoso como Tom.
-Maman- dijo Marinette, después de que terminaron los saludos, y los pocos clientes que quedaban se fueron- papa. Hay algo importante que tengo que decirles-
-Tenemos que decirles- dijo Adrien en voz baja, aunque el pobre chico tenía la espalda tensa.
Tom y Sabine se miraron entre sí, y sonrieron levemente, mientras que cerraban la panadería y conducían a la pareja a la sala de su casa. Una vez ahí, se volvieron a Emma.
-Emma, chérie, ¿puedes ir a la habitación de tu maman por tu libro de cuentos?- dijo Sabine en voz baja. La pequeña asintió y subió adonde estaba la antigua habitación de Marinette.
Una vez que se quedaron solos, todos los adultos tomaron asiento.
-Verán… siempre me preguntaron quien era el padre de Emma- dijo Marinette- y me respetaron por no querer decirles. Pero esta es la verdad- extendió su mano y tomó la de Adrien- Adrien y yo estábamos juntos, en secreto, porque eh… no queríamos que tuviera problemas con su padre. Y sí, pasamos una noche juntos-
Ambos chicos se ruborizaron al decir eso a los padres de Marinette. Adrien los miró de reojo, apenado, pero ambos los miraron comprensivamente, contrario a lo que el chico había esperado.
-Bien, entendido- dijo Tom Dupain con una expresión seria, pero no parecía enojado- ¿y entonces?-
-Después de esa noche, ambos tuvimos una pelea- dijo Adrien.
-De hecho, todo esto fue mi culpa- lo interrumpió Marinette antes de que Adrien dijera los detalles- yo fui la que le dije que no quería volverlo a ver…-
-No, fue mi culpa- dijo Adrien tristemente- yo… no debí hacerte caso-
-No, tu lo hiciste porque siempre has sido un caballero, y respetaste mis deseos- dijo Marinette tristemente, y se volvió a sus padres- Adrien se fue de París antes de saber sobre Emma… y no quise decirle… porque no era justo que lo buscara solo por eso-
-Oh, ma chérie…- dijo Sabine.
Adrien se sintió terrible de nuevo, al caer en cuenta como lo verían los padres de Marinette. Como el chico idiota e irresponsable que había abandonado a su hija. Bajó la mirada. No podían decir otra cosa, pues aún tenían identidades secretas que proteger.
-Nada de esto es culpa de Adrien- dijo Marinette- no les dije a Nino y Alya que él era el padre, y les pedí que no le dijeran nada sobre Emma. Pero cuando regresó y la vio…-
Los padres de Marinette sonrieron. Supieron que, tan pronto como la vio y con ese antecedente, no quedaba duda de que Emma era su hija.
-Les pido perdón también a ustedes dos por haber sido tan irresponsable, monsieur y madame Dupain-Cheng- dijo Adrien tristemente- por todo lo que tuvieron que hacer por Marinette y por Emma mientras que yo no estaba. En verdad yo no sabía nada. Si hubiera sabido… pero de ahora en delante las cosas van a ser diferentes. No les va a faltar nada, a ninguna de las dos. Las amo a ambas-
Tom y Sabine se miraron entre sí y sonrieron. Sabían bien que Adrien no era el tipo de chico irresponsable, y estaban aliviados de que finalmente Marinette le hubiera dicho la verdad sobre el padre de Emma.
-No te preocupes, hijo, todo va a estar bien- dijo Tom Dupain, dándole una palmada en la espalda- confío que ahora las cosas van a ser diferentes-
-Lo serán, monsieur Dupain-Cheng- dijo Adrien seriamente- tiene mi palabra.
-Perfecto, ya que aclararnos eso, no hay ningún otro problema- dijo el padre de Marinette, volviéndose a Sabine, quien asintió también- el asunto está cerrado-
-Pero…- comenzó a decir Adrien, aún tratando de seguir disculpándose.
-Bienvenido a la familia, Adrien- lo interrumpió Sabine con una sonrisa, levantándose del sillón y caminando hacia la cocina- ahora, es hora de tomar pan y chocolate caliente-
-Pero yo…- comenzó a decir el chico.
-Nada de peros- lo interrumpió de nuevo Sabine, sacudiendo la cabeza- es una hora sagrada en la familia Dupain-Cheng, y si quieres pertenecer a esta familia, tienes que participar sin chistar-
Adrien miró de reojo a Marinette, confundido, quien encogió los hombros, y sonrió levemente.
-Muchas gracias, madame Dupain-Cheng- dijo Adrien, relajando su cuerpo, mientras que Marinette le sonreía y apoyaba su cabeza en el hombro de él. Justo a tiempo, pues Emma bajó las escaleras llevando un enorme libro de cuentos.
-Mamie, lo encontré- dijo la pequeña, mostrándole el libro a Sabine.
-Muy bien, chérie- dijo la orgullosa abuela- ahora, ve a mostrárselo a tu papa-
Emma asintió, y llevó el libro al regazo de Adrien, mientras que Tom bajaba a la panadería por croissants y pan au chocolat.
La familia pasó la tarde charlando de otras cosas triviales, como si Adrien hubiera pertenecido a ella desde siempre. El chico se sintió muy aliviado, y con verdaderas esperanzas de que todo saliera bien en el futuro. Los Dupain-Cheng tenían una manera muy peculiar de demostrar su cariño y aceptación. Abrazos, palmadas en la espalda, sonrisas. Hacían que Adrien se sintiera como en casa.
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Mansión Agreste
Esa noche
Tanto Adrien como Marinette estaban nerviosos cuando se detuvieron frente a la puerta de la mansión. Adrien les había avisado a sus padres que iría a casa esa tarde, y que llevaría con él a Emma.
-Muy bien, aquí estamos- dijo Adrien en voz baja mientras apretaba la mano de Marinette.
-Lo sé- dijo la chica, también estando muy nerviosa.
-Estaremos bien, creo- dijo el chico, intentando bromear para tranquilizarse, y tranquilizar a Marinette- maman no va a dejar que père nos regañe mucho por haber tardado en venir. O al menos eso espero-
La chica sonrió levemente, y ambos miraron a su hija. Tras mucho deliberar esa mañana, después de las crepes, y con la asesoría de Luka, los tres habían decidido que la mejor opción era que Emma usara un vestido de color azul que Marinette había diseñado años atrás, del mismo tono que el vestido favorito de madame Agreste que Adrien le había mostrado una vez. Estaban seguros que a ambos padres de Adrien les gustaría mucho.
-Estarán bien- les había dicho Luka, sonriendo, antes de que ambos salieran a casa de los Agreste esa tarde- no creo que nadie más se pueda resistir a los encantos de Emma, ni siquiera Gabriel Agreste-
Adrien levantó la mano y llamó a la puerta. Ésta se abrió automáticamente, dejándolos pasar a la mansión. Los dos pasaron, tomados de la mano y llevando a Emma con ellos.
No se esperaban que Gabriel y Emilie Agreste los estuvieran esperando al pie de la escalara, junto a Nathalie y el Gorila. Adrien tragó saliva dolorosamente. A pesar de que ambos ya sabían, y le habían ayudado a confesarle la verdad a Marinette, ese era el momento que más le daba miedo enfrentar: presentar a Emma con sus nuevos abuelos. Miró de reojo a Marinette, quien le guiñó un ojo y le sonrió. Éste sonrió también. Si estaba con ella, todo saldría bien.
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Nuevamente, escribí este capítulo antes de ver Papa Garou, pero creo que ese capítulo hizo que los miedos de Adrien a enfrentarse a Tom sean mucho más reales. Ya confesaron la verdad a la familia de Marinette, ahora faltan los Agreste de conocer oficialmente a Emma. Veamos como van a salir las cosas ahora que Emma va a obtener nuevos abuelos.
Es el primer capítulo del Año Nuevo. Espero que la hayan pasado increíble, y que este 2019 les traiga todos sus deseos. Les mando un abrazo enorme. Nos leemos pronto.
Abby L.
