The house of your mind

Chapter 2: Dientes de monstruo

La tarde era apacible en aquel parque, a pesar de que los chicos jugaban alegremente y el clima no estaba demasiado caluroso, la mayoría no parecía tener intenciones de cansarse, tal vez por la hora, puesto que ya se apreciaban los tonos naranjas que avisa a uno que le queda poco tiempo antes de volver a casa. Y ahí estaban dos chicos completamente contrastantes el uno del otro, sentados sobre el césped a la sombra de un árbol simplemente mirando a los demás

-Así que sigues durmiendo con ella

-Oye yo no te critico con tus costumbres raras—

decía el peliblanco fingiendo indignación

-Además creo que es mejor que dormir con un conejo de peluche ya soy un hombre

-Casi nunca te critico bro, pero ella no te ayudara—

-Como lo sabes?

En ese momento el mundo alrededor pareció tornarse de un gris profundo, dejando solamente un pequeño espacio circular para los chicos

-Tu la viste Lincoln, no puedes simplemente abrazarla por las noches

-De que rayos hablas Claide?, yo no….

-En serio?—dijo mientras se volteaba al horizonte gris— solo vela, ahí en tu mano

No lo habia notado, pero claro, ahí estaba, podía sentir ahora que le prestaba atención la presión de sus dedos sobre esa superficie ya tan conocida, habia mantenido toda esa fuerza desde el comienzo de la charla y al bajar el rostro no solo vio los nudillos blancos por el esfuerzo, estuvo a punto de soltar un alarido al ver que su amada sangraba, borbotones de liquido escarlata manaba del cilindro y de su estructura. Un terrible espasmo de temblores lo azoto y no permitió que se moviera hasta que la imagen se grabara bien en su mente, cuanta sangre podía contener dentro?, una terrible y acuciante pregunta se agolpo entonces en su mente, y Claide?

No quería, pero volteo y al hacerlo tendría que haberlo hecho, pero no grito, simplemente una capa oscura cubrió sus sentidos y todo el desanimo y desolación, toda la amargura, su felicidad….

Era como volver a ver aquel día, cada detalle que recordaba, cada rojo trazo en el, también manaba sangre. De su mirada bacía parecía surgir compasión y sin mover los labios hablo—Mira lo que me hizo a mi—

De la nada el mundo se oscureció, fue consiente de que estaba recostado, no habia sonidos, solo el sordo latir de su acelerado ritmo cardiaco chocando en sus oídos, presionaba cada vez mas fuerte a su protectora, sofocando la locura que pugnaba por salir y brotar de su garganta. Pero no podía, no ahora, no aquí—ya basta— se dijo mentalmente mientras apretaba los parpados en un intento vano de resistir—por favor, ya basta—no lo habia hecho, pero si respiraba lo que vendría después no seria una exhalación, sino ese grito atroz que sentía surgir de sus entrañas, así que continuo luchando contra el sofoco, los temblores y dolor de presionar sus manos entorno de ella—YA BASTA POR DIOS!—Las lagrimas empezaron a brotar cálidamente surcando la mueca de esfuerzo que era su rosto

—LO SIENTO! CLAID! LO SIENTO!—

Y así por fin inhalo, y dejo salir los sollozos, calmos y silenciosos pero que le destrizaban por dentro, aun en esa situación era consiente de que si alguien lo escuchaba seria el fin

Habían pasado tres días desde aquella pesadilla, y su familia podría decir que durante dos de aquellos su hijo habia demostrado tanto animo como no hacia desde "el asunto", que es como lo llamaban cuando charlaban entre si para que no supiera de que se trataba por si el peliblanco escuchaba de casualidad. La familia se sentía aliviada con la actitud del chico, no solamente reía abiertamente, sino que se interesaba nuevamente de los asuntos de sus hermanas y pasaba tiempo con ellas, en la escuela los maestros y encargados de vigilar discretamente al niño estaban de acuerdo, se recuperaba.

Nada mas lejos de la verdad, parado ahí en el fin de la escalera, viendo la puerta de salida, aquella mañana del tercer día, solo podía pensar en como no habia enloquecido. Después de aquella terrible noche todo habia empeorado, su animo estaba casi desaparecido y no tenia mas que la vaga sensación de una existencia dolorosa. Pero su comportamiento se fue a tope, era como si alguien lo controlase y viera como todo se desarrollaba sin que el pudiera hacer algo.

Cada momento tenia la terrible certeza de que cuando volviera por la noche a su habitación ya no encontraría a su "dama" y todo momento era una lucha por no subir corriendo a buscarla, quería tenerla entre sus brazos, luego de la visión de Claide ya no se sentía en paz a menos que la tuviera en las manos. Así que cada hora era eterna y entre mas lejos de su cuarto peor, por lo que en la escuela convivio y converso con sus compañeros, sentía las miradas de los "encargados" de su tranquilidad y se contuvo de salir huyendo en busca de ella, en vez de eso jugo y compartió con los demás chicos. Por la noche del martes ya no lo soportaba, se dijo que era todo, apunto estuvo de tomarla y salir al pasillo de madrugada, los delirios de la presión lo obligarían a accionarla para gritar de alegría y gozo por su libertad en un brindis de paz y resonar mientras aria saber a su familia que el tenia un secreto, y uno muy bueno. Pero mucho antes de que esto sucediera dio con la solución, tan practica y lógica que no entendía como es que no lo habia pensado en dos días de suplicio y terror, quizá eso precisamente tuviera que ver, simplemente presiono el botón y tomo tres dientes de aquella quijada de monstruo, cuya cual podía almacenar nueve y que ya solo le quedaban dos dentro, dos para morder y destrozar carne y hueso.

Esa mañana llevaba los dientes en su bolcillo, tintineaban un poco con cada paso así que era cuidadoso, pero eran riesgos muy pequeños en comparación a enloquecer y salir corriendo de la escuela o peor, despertar a sus padres y hermanas durante la madrugada con las buenas nuevas.

Así que las cosas estaban en control otra vez, podía seguir con su juego, juego?, no, eso no era alguna broma o niñada, pero lo escondía consiente de que era lo peor que habia hecho en su vida, pero que podría hacer?, deshacerse de ella jamás!...no seria justo, no con Claid, no permitiría que se ahogara en un rio o se perdiera bajo la maleza en algún campo, habia mordido a Claid…..pero también a aquella sombra…..por lo tanto le habia salvado…..además ella no tenia la culpa…..ellas no sabia de muertes….

No, ya estaba cerca, lo sentía—me dirá sus secretos—

-Quien?—dijo de pronto una voz a su espalda

-hee?— al tiempo que volteaba consternado y veía como una pequeña rubia lo miraba con duda

-Estas bien link?

-Ahh…siii, muy bien, descuida Lola no pasa nada—

-Seguro?, llevas como cinco minutos parado ahí

-En serio?—de nuevo esa sensación de acorralamiento—yo solo estabaaa…pensando?—dijo mientras que por reflejo metía la mano en su bolcillo, movimiento que no paso desapercibido

-Que traes ahí?, dime link, por que tan sospechoso?

Bueno, a quien sea que se pase por aqui, este e mi primer fic, así que no esperen una gran habilidad puesto que es de mis primeros intentos por escribir también, solo pensé que podía, ya saben, pues lo hago jajaja, si les interesa la historia, si quieren dejar una opinión, si les parece que deba continuarla, si hay algún consejo o simplemente quieren que les conteste algo…comenten, nos vemos chicos y chicas pásenla bien.