Nota: Lamento mucho la demora con la actualización. El problema es mi creciente imaginación para idear nuevos fics y de meterme en la traducción de muchos otros u.u ¡Tratare de ir lo mas rápido posible!


Capítulo 1: Selección


"No son nuestra habilidades las que muestran como somos. Si no nuestras elecciones"

. . .

¿Por qué parece que todo el mundo se esta moviendo? —Inquirió Alfred, mientras que miraba como por los pasillos comenzaba a pasar un tumulto de gente mayor que en todas las horas que llevábamos allí. Ante el comentario del rubio, mire distraídamente en dirección a la ventana, dando un respingo de alarma. Era completamente de noche y no podía quedar demasiado para llegar…

¡Mierda…! — Farfulle, poniéndome de pie sobre mi asiento, rebuscando entre mis cosas. La tunica, la tunica, ¿Dónde estaba? Comencé a agobiarme mientras escuchaba las risas mal disimuladas del norteamericano — ¿De que diablos te ríes? —Inquirí, con la sien palpitándome, mirándolo de reojo.

Te estresas demasiado fácilmente. Es divertido… — Señalo, negando con la cabeza, sendas sonrisas en la cara. Enrojecí por completo, retirándoles la mirada, sin dejar de buscar mis cosas. No era cierto, no me estresaba. Solo quería que todo saliera bien… ¿¡Además, que hacia opinando sobre él, si apenas se conocían!? Me pregunte, sintiendo las orejas aun calientes y los dedos temblorosos…

. . .

¡Los de primer año por aquí, por favor! ¡Los de primer año! — Una potente voz barría el andén donde nos habíamos parado. Baje, acompañado por ambos hermanos, sintiendo mis rodillas temblorosas. En menos de un momento, estábamos rodeados por una gran multitud, ruidosa y chillona que hablaban todos al unísono. Sobre sus nervios, sobre las vacaciones de verano, sobre la gigantesca apariencia del hombre que nos había estado llamando –Y no les quitaba razón, menudo gigantón-

Los escuchaba de pasada, abriéndome paso entre ellos y dedicándoles miradas furtivas y, muy a mi pesar, avergonzadas. No podía evitarlo. Seguí tirando de mi mismo hacia delante cuando sentí que una mano me agarraba del brazo, haciéndome reducir la velocidad. Gire mi cabeza, preparado para explotar, cuando me tope con la cara de Al y su sonrisa de medio lado Arthur, no corras. Me cuesta seguir tu ritmo — Masculló, alzando las cejas y yo simplemente me quede quieto. Quería decirle que no hacia falta que lo siguiera y que podía quedarse con su hermano, pero simplemente no pude. Además, de repente me di cuenta de que algo faltaba para hacerle aquella invitación a abandonarme…

¿Dónde… esta Matt? — Pregunté, sintiéndome la garganta seca, haciendo un ligero gesto para que soltara el agarre de mi brazo. Ahora que estaba a solas con Alfred, extrañamente no sabia de que podíamos hablar. Y aquel charlador nato parecía haber cortado el grifo de palabras, ¡Que momento más oportuno!

Antes de contestar, Alfred esbozo una de sus características sonrisas, ladeando la cabeza, guiando mi mirada a uno de los extremos del pequeño grupo que se había formado alrededor nuestra. Matt le dedicaba una sonrisa cortes a un atento y simpático rubio que le hablaba cerca. Muy cerca quizás… — Parece que esta haciendo amigos sin mi… — Mascullo, mordiéndose el labio inferior, suspirando — Eso es bueno… —El ojiazul parecía aliviado de cierta manera. Quizás tener a su hermano gemelo pegado siempre en su estado taciturno era agotador. Aun que ni se le notara.

Supongo… — Repuse, mirando hacia otro lado. Tenía 4 hermanos mayores, pero con ninguno rozaba más de dos palabras seguidas… Comencé a mirar lo pequeños corrillos que se formaban en torno a mi. Las manos me sudaban, y sentía un ligero peso en la garganta. ¿Debía ir a hablar con alguien…? ¡OH, no, de ninguna manera! ¡No estaba…!

Oye Arthur… — Me llamo la voz del americano, sacándome de mí debate de si seguir ignorando a todo el mundo o sociabilizar, aun que yo ya sabia que aquella guerra la tenía perdida. Me quedaría solo, como siempre — ¡Vayamos juntos en la barca! — Me dedico una de sus mejores muecas amistosas mientras me señalaba las embarcaciones en las cuales el gigante que nos había recibido señalaba para que montáramos.

¿Qué…? — Me sonroje, casi de manera espontánea, desviando la mirada, ¿Quería ir conmigo? Bueno, supongo… — Se me escapo de entre los labios, observando como Matthew era invitado por aquel y atento desconoció a subir con él, sin dejar de hablarle — Pero… Y-ya sabes… Seria descortés dejarte solo. Por eso… — Repuse, casi al instante, sin querer que viera que todo mi ser vibraba por que nada mas bajar del tren, no se hubiera largado. Nos habíamos topado con varios grupos de gente bastante animada y ruidosa. Gente como Alfred. Justo el tipo de personas con las que él encajaría a la perfección y estaría mucho más a gusto. Pero se había quedado conmigo…

Venga, vamos, ¡O nos quitaran las mejores! —Sentí como volvía a agarrarme del brazo, esta vez mucho más abajo, cerca de la muñeca y tiraba de mí, en dirección a las barcas. Y por una vez en todo el día no puse objeciones, y me deje llevar y subir en la primera barca que encontramos, con dos muchachos más. Alfred parecía entusiasmado con todo aquello y no hacia más que comentar las ganas que tenía de llegar de una vez, excitado en su manera de hablar y de moverse. Yo simplemente lo miraba, escuchando sus palabras. Coincidía con él, pero no quería mostrarlo tan abiertamente.

¡Arthur, mira! — Masculló el norteamericano, mientras señalaba hacia delante, después de estar varios minutos en silencio. Ante nosotros, fuerte e imponente, aparecía Hogwarts y tanto mi corazón como mi estomago se encogieron, ¡Era… era…! — Es precioso, ¿No crees? — Inquirió y no pude hacer más que asentir. Realmente, lo era — Oye Arthur, ¿Has oído hablar de la ceremonia de Selección?

Por supuesto, ¿Quién no ha oído hablar de ella? — Alce las cejas, mirando su rostro infantil, que estaba contraído de felicidad. Parecía un niño pequeño…

Yo… Yo he oído poco. Mis padres no quisieron decirnos mucho al respecto — Trago saliva, como si de repente estuviera muy, muy nervioso — ¿S-sabes en que consiste?

¿Eh? — ¿De veras no sabia en que consistía la ceremonia? Realmente no consistía en nada demasiado rebuscado — Pues veras, solo… — Empecé a decir, pero volví a observar su cara. Estaba de repente ansioso y algo preocupado, ¿Qué estaría imaginando su mente que tendría que hacer al llegar al castillo? Fruncí una sonrisa, sin poder dejar escapar aquella oportunidad — Solo nos harán pasar por ciertas pruebas. Ya sabes, para hacer medir la valentía, la inteligencia… A veces te hacen realizar hechizos muy complicados…

¿Qu-qué? ¿Qué t-tipo de pruebas? — Su voz tembló, o por lo menos fue lo que me pareció. Hice el esfuerzo por no echar a reír y poner gesto serio, ¿Así que… Alfred era un miedoso?

A veces te hacen enfrentarte contra dragones, espíritus… — Casi pude sentir la bola de saliva deslizándose por su garganta seca — Dicen que si no logras superarlos, te mandan de vuelta a casa… Si logras salir de ello — Asentí, pesadamente, mientras que él pegaba un respingo. Se veía tembloroso y nuestros dos compañeros de barca parecían curiosos ante nuestros cuchicheos y los ligeros temblores del ojiazul — ¡Oh! ¿Ocurre algo, Alfred? — Pregunté, con falsa preocupación, como si no supiera que mis palabras lo habían asustado.

¿Q-que? ¡N-no, claro que no! — Sonreí internamente. Se había visto tan chulo y seguro en el tren, que ahora casi daba penita. Quiso decirle que era broma, pero simplemente lo miro como, tras volver a mirar al colegio, cerro los ojos — ¿Y… Tu crees que las pasaras?

Más me vale… — Espeté, intentando aparentar preocupación

Bueno… seguro que lo logramos — La sonrisa calida que me dedico me hizo arrepentirme inmediatamente de mi broma. Pero igual que hace un momento, no le confesé la verdad, solamente asentí a su afirmación — ¿Crees que nos tocara en la misma casa, Arthur? —Señalo, mirando hacia uno de los lados, observando las negras aguas que nos rodeaban.

Puede ser… — Repuse, removiéndome en mi asiento. No me costaba mucho imaginar en que casa acabaría yo ¿Vendría Al a Slytherin conmigo? Había varias posibilidades…

¡Quiero que vayamos juntos! — Exclamó, en voz alta, cerrando los ojos amablemente, haciendo que mi estomago se encogiera aun más. Perfecto, conseguiría que desapareciera por completo a aquel paso.

N-no estaría mal… — Sentí una punzada en el pecho ante las palabras que escaparon casi sin querer de mis labios. Pero era cierto. Una parte de mi gritaba por que fuéramos juntos a la misma casa. Intente callarla, pero gritaba cada vez más y más fuerte a medida de que nos acercábamos a nuestra nueva escuela.

. . .

Ante de que pudiéramos darnos cuenta, estábamos atravesando la gran puerta de entrada, y ascendiendo por las escalinatas, todos juntos, murmurando y ansiosos. Matt se nos había vuelto a unir, pidiéndole unas silenciosas disculpas a su hermano por haberlo abandonado y Alfred, entre risas, le preguntaba que tal era su nuevo amigo.

Tembloroso, y sin separarme de los hermanos, termine de subir los escalones, dándome cuenta de que mis compañeros habían frenado y, con curiosidad, alargue el cuello, para ver la razón. Y parecía que esta vestía de negro y nos observaba desde la parte alta de las escaleras de manera analizante. Trague saliva, súbitamente nervioso.

Bienvenidos a Hogwarts — Hablo con una fuerte voz clara y autoritaria. Enseguida pensé que debía de tratarse de la tal subdirectora McGonagall que firmaba nuestras cartas de admisión En breves atravesareis estas puertas para uniros a vuestros compañeros, pero antes de eso, se os seleccionara para vuestras casas. A saber Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin… Iré a revisar si todo esta listo para dar comienzo la selección… — Y sin más dilación, desapareció por las grandes puertas de madera, que darían seguramente al Gran Comedor, dejándonos solos y, a la mayoría, asustados.

Arthur, ¿Estas asustado? — Pregunto la temblorosa voz de Alfred, mirándome.

¿Qué? ¿Por qué debería…? — Farfulle, mirándolo de reojo, sin entender durante unos segundos, recordando mi pequeña broma — Eh, no, creo que todo saldrá bien — Le dedique una pequeña sonrisa

Me contesto con otra sonrisa, confiado ante mi seguridad. Pobre, a saber que clase de cosas estarían pasando por su alterada mente… La profesora volvió, dictaminando que todo estaba listo y entramos en el comedor.

Era gigantesco, asombroso. Todo estaba iluminado por la tenue y tintineante luz de un millar de velas flotantes, y los rostros del resto de alumnado de Hogwarts – que ya se encontraba sentado en las respectivas mesas de sus casas- los observaba con curiosidad mientras avanzaban por el pasillo central. El corazón se me iba a salir del pecho a cada paso que daba hacia delante. Podía sentirlo…

Paramos justo en la parte final del comedor, donde se encontraba una gran mesa en la que, parte sin duda del profesorado observaba a la carne nueva de este año. En medio, un hombre de gran barba blanca, brillante, nos dedicaba a todos una sonrisa franca y simpática.

Ese es el profesor Dumbledore, ¿verdad? — Pregunto en voz baja Matt, a lo que su hermano asintió con fuerza. Los observe de reojo, y el tímido muchacho me sonrió — Nuestros padres nos han hablado mucho sobre él. Parece que le tienen mucho aprecio…

Asentí, casi automáticamente. En casa también se hablaba de aquel hombre, aunque no demasiado bien, precisamente. Nunca entendería aquella aversión que tenían sus padres por aquel sujeto…

McGonagall se situó delante de nosotros, mirando a un taburete, del cual no me había percatado hasta ese mismo instante, y en el que se encontraba un viejo sombrero ajado. Todos repitieron el gesto de la mujer, mirando con ansias al complemento roto. Me pregunte a que estábamos esperando cuando, sin previo aviso, el sombrero se movió, hablando con voz fuerte y clara.

. . .

Fue Gryffindor el que halló el modo:

Me levanto de su cabeza,

Y los cuatro en mi metieron algo de su sesera

Para que pudiera elegiros a la primera.

Ahora ponme sobre las orejas.

No me equivoco nunca:

Echare un vistazo a tu mente

¡Y te diré de que casa eres!

La sala estallo en aplausos mientras que el sombrero volvía a callar después de su breve canción de bienvenida, y todos parecían esperar, impacientes y más nerviosos que minutos antes. La profesora McGonagall se acerco lentamente a él, agarrándolo de su punta y levantándolo del diminuto taburete donde había estado reafirmado.

Ahora os iré llamando uno por uno. Vendréis hasta aquí, os colocare el sombrero sobre la cabeza… Y seréis seleccionados para una casa — Terminó con una sonrisa, severa, aunque amigable. Aquella mujer parecía de actitud contradictoria. Escuche un sonido de asombro venir de mi lado, y un golpe cuidadoso en el brazo. Alfred me miraba, con los ojos brillantes y una sonrisa aliviada. Parecía que sus expectativas de morir aquella noche habían desaparecido.

¡Braginski, Iván!

El primero de los nuevos estudiantes se abrió paso, yendo a parar al taburete con rapidez, pero me perdí el proceso simplemente por observar la sonrisa que estaba dedicando Alfred. Se veía mucho mas relajado que hacia un instante, e incluso contento, ¿De verdad se había creído lo de la tortura para la elección de las casas? Me aguante las ganas de sonreír yo también. Que idiota…

¡Beilschmidt, Ludwig!

Un muchacho rubio de ojos azules, que a decir verdad, no parecía de primer curso debido a su musculatura… Con gesto torpe se sentó en la silla, esperando apenas unos segundos antes de que lo mandaran a Gryffindor. Gran parte de la sala rugió, aun que entre todos los sonoros aplausos se escuchaba una voz estridente, molesta y escandalosa desde la mesa de los leones, que parecía estallar en júbilo por que al tal Ludwig lo hubiera mandado también allí. Negué con la cabeza. Descerebrados…

Enseguida nombraron a un tal"Bonnefoy, Francis"- que resulto ser el nuevo "amigo" acosador de Matthew – para la casa Ravenclaw. Sentía las ansias de balancearme de adelante hacia atrás con nerviosismo. No quedaba tanto para llegar a él…

¡Jones, Alfred Fitzgerald! — El nombrado se acerco con paso seguro hacia el taburete haciendo un gesto de desagrado, no sin antes guiñarme un ojo de forma amistosa. Fruncí el ceño, aun que realmente no me molesto. En absoluto... Observe, moviendo los brazos con nerviosismo, como el muchacho se sentaba, ofreciéndole a McGonagall una sonrisa deslumbrante. El sombrero pareció dudar unos instantes, no contesto tan rápidamente como con los otros muchachos, ¿Ocurría algo…? Lentamente, el remache que servia como boca se abrió, tronando por la sala del Gran Comedor.

¡Gryffindor! — Y aquello termino con todo. Aquella simple palabra me arranco una pequeña ilusión. Aun que ni yo mismo entendía el por que. Observe a Alfred quitarse el Sombrero Seleccionador con una sonrisa de oreja a oreja, clamado por una de las mesas de los extremos, que lucían brillantes escarpelos dorados y rojos. Me lleno de amargura verlo sentarse, siendo recibido animadamente por todos. Me dolía… Y no sabia, ni quería saber porqué.

No pude evitarlo. Agache la cabeza alicaído, mientras escuchaba una multitud mas de selecciones. "Jones, Emily", que también fue a parar a Gryffindor y un tal "Honda, Kiku", que al igual que Francis, acabo en Ravenclaw. Miré al suelo, con un sentimiento de extraña incomodidad. Casi ni me había percatado del hecho de que Matthew no fue nombrado junto a su hermano…

¡Kirkland, Arthur! — Con gesto automático y la cabeza aun gacha, me acerque hacia el taburete, sentándome y sintiendo el ligero peso del sombrero sobre mi cabeza cuando la profesora lo coloco. Enseguida note un cosquilleo en la oreja y una voz cantarina similar a la que nos había hablado antes farfullando en ella.

Veamos que tenemos aquí… Parece que lo tienes todo muy claro, ¿Verdad muchacho? Tienes cierta ambición… Y sabes donde quieres ir…Callo durante unos instantes, mientras yo apretaba los ojos, que no eran visibles a los demás, tragando saliva Aun que… Parece que existe una pequeña duda dentro de ti de donde quieres irPegue un pequeño respingo, sonrojándome, ¿Qué quería decir con aquello? Yo quería… sabia… tenia que estar en Slytherin — ¿Tan seguro estás?

Claro que si — Respondí mentalmente, tragando más saliva — No hay nada por lo que yo… — Calle, tragándome mis palabras.

¿Ves? Estas dudandoRepuso, mientras que volvía a callar Pero si tan importante es para ti, creo que deberás estar en… ¡Slytherin!Esto ultimo lo chillo, dictaminando el fututo nombre de mi casa. Suspire mientras me retiraban el sombrero y una lluvia de aplausos se extendía, siendo más efusiva en uno de los extremos del comedor, donde se sentaban los representantes de dicha casa. Me dirigí allí, con una sonrisa nerviosa, sin querer levantar los ojos del suelo. Me senté después de ser recibido con varias palmadas en el hombro y saludos efusivos. Seguí en estado silencioso mientras distribuían a "Lorinaitis, Toris", a un par apellidados "Vargas", incluso a Matt.

La ceremonia estaba perdiendo interés, solo quería que terminara, cenar e irme a mi respectiva habitación. Todo finalizo con un tal "Yao, Wang", unas palabras amables por parte del director y enseguida los platos delante de nosotros se llenaron de deliciosos platos exquisitos por arte de magia. Comencé a cenar, levantando un par de veces la cabeza de mi plato y, casi inconscientemente, apuntando con mi mirada a la mesa contraria en el comedor, pensando en toparme con un alegre muchacho haciendo amistades y riendo, risueño. Pero me encontré con una mirada entristecida que me miraba a su vez, mientras comía pesadamente y sin participar en las demás conversaciones de su alrededor. Trague saliva, devolviendo la vista al plato, terminando de cenar. Pero era imposible. Aquella triste mirada de ojos zafiro me persiguió incluso ya acostado en la cama, horas después, sin dejarme conciliar el sueño, ni descansar.

Continuara...


Notas:

Alfred Fitzgerald Jones: Para quien no lo sepa, Himaruya se basó en el nombre del presidente John F. (Fitzgerald) Kennedy para bautizar al representante de América


¡GOMEN! Por la tardanza y por todo lo demás... u.u" Tengo una multitud de Fics escritos y en mente y esto, sumando a mis tareas y demás... ¡Me hacen que sea difícil actualizar! Pero me propuse hacerlo y ponerme al día con todo, asi que procurare dar capitulos más seguido ^^

Espero que les guste este capítulo, y que disfruten... ¡Los siguientes seran mucho mas animados! Este es que es el... punto de separación entre mis dos niños y tiene un aire melancólico :/

Muchas gracias a los Reviews, me alegro muchísimo de que os guste y saber que hay mas gente que disfruta con la mezcla HP/Hetalia */* *abraza a todos*

¡Hasta la siguiente actualización! ;)