Nota: Siento tardar tanto entre capitulo y capitulo. Demasiados problemas a la hora de actualizar. Líos de navidades, cosplays y demás… ¡Lo siento muchísimo! ): Como compensacion ya tengo escrito el siguiente capítulo, y seguramente lo suba esta noche o mañana por la mañana ¡Así leen las seguido! ^/^


Capítulo 5: Vuelta a empezar

"No es bueno dejarse arrastrar por los sueños, y olvidarse de vivir"

Caluroso, ardiente. Sofocante. El verano pasaba lento y sentía que poco a poco me derretía el cuerpo y la mente. Eran pocas las veces que salía al jardín, o tan siquiera que cruzaba la puerta de casa para salir a fuera. Aquello podía parecer aun más sofocante que el calor que amenizaba en el denso ambiente, pero en la mansión estaba bastante a gusto. Y mas cuando podía campar a mis anchas en las alas donde mis padres pocas veces ponían tan siquiera los pies. En la segunda planta, me sentía como en mi pequeño rincón propio.

El verano se termina… — Musité más para mi que para nadie más. A fin de cuentas, ¿Quién podría escucharme en mi habitación más que Evelywn? Miré a la lechuza, que dormitaba profundamente en su jaula y luego regrese a mi libro de Transformaciones de primer grado, copiando algunos párrafos que necesitaba para mi explicación de la conversión correcta de un objeto material a otro ¡Demasiado sencillo!

Mentalmente marcaba en el calendario los días que me faltaban para volver al bullicio de la escuela, sus clases, sus largos y sinuantes pasillos… Y sentía que me hervía la sangre ante aquello. Aun que no fuera de grandes amistades, el ambiente de Hogwarts siempre seria mejor que el de aquella casa. Además tenía mis buenos momentos con algunos compañeros… ¿O no?

Querido, ¿Estas ahí? — La voz de mi progenitora me saco de mis ensoñaciones entremezcladas con el trabajo escolar, obligándome a parpadear completamente confuso, ¿Mama? ¿Allí…? ¿En mi habitación? No pude contestar rápidamente debido a la sorpresa inicial y a un ligero desconcierto ante la situación — ¿Arthur? — Su tono cambio a uno algo más molesto e irascible y simplemente bisbiseé un bajo –Aquí- , a lo que ella irrumpió en mi cuarto sin dudarlo dos veces ¿Cuánto hacia que mi madre no entraba en aquella estancia por su propia voluntad?

Oh, Arthur, hijo mío, ¿Cómo no nos habías contado algo tan maravilloso? — Espetó en su tono pomposo de siempre, y alcancé a girarme, con gesto de no comprender ¿Maravilloso? ¿Qué era maravilloso? Simplemente la observe con gesto inquisitivo, esperando a que me dijera que diantres era "tan maravilloso". Quizás aquello resolviera todas mis dudas iniciales — ¿Cómo no nos dijiste que habías hecho amistad con el hijo de la familia Braginski?

¿Aquello era lo maravilloso? ¿Qué era "amigo" de Iván? — No sé, supongo que no salio el tema — Espeté, algo irónico. No es que no hubiera sacado el tema. Mis padres apenas habían preguntado nada sobre el colegio, ni si había hecho no amigos. Ni tan siquiera habían visto la carta con las notas, que seguía cerrada a cal y canto en el escritorio del salón. Como si aquello en realidad no les importara…

Pero Arthur, debiste decirnos nada más llegar a casa ¡Es estupendo! — Sus ojos brillaban inusualmente contentos y animados — ¡Tu padre y yo estamos encantados! ¿Sabias que los Braginski y nosotros somos familiares lejanos? ¡La madre de Iván y yo somos primas segundas!

Le dedique a mi madre una mirada completamente perdida. Era cierto que era algo curioso saber que éramos parientes lejanos y todo lo que eso significaba, pero aquello no era lo más interesante del mundo, ni tal motivo de peso para que hubiera decidido aparecer en mi cuarto cuando hacia años que no lo pisaba. Algo me olía raro. Muy raro…

Y… — Tragué saliva nuevamente, afilando los ojos. Algo faltaba en aquella ecuación, era imposible que solo te "interesara" una amistad con un muchacho y su hermana — ¿Y que ocurre por qué seamos familia lejana?

Querido, a veces tengo la ligera impresión de que hablamos en idiomas completamente diferentes — Murmuró ella, negando con la cabeza, como si aquello que me había dicho hubiera estado la mar de claro y no necesitara ningún tipo de explicación porque estaba demasiado claro…— Como sabes, nosotros solamente nos comprometemos y enlazamos con familias de sangre limpia… — Se me helaron las venas, mientras abría la boca casi sin darme cuenta ¿Comprometer? ¿De qué diablos estaba hablando…? — Si… ¿La hermana mayor de Iván se llama Natasha, no? Bueno. Si Natasha y tú vais a las mismas clases y os conocéis más a fondo, podría ser más sencillo a la hora de realizar una elección en un futuro matrimonio— Dictaminó, fulminante.

¿P-pero…? ¿¡Qué que!? — Sabía que mis mejillas estaban completamente rojas después de haber pasado unos cuantos segundos blancas y heladas. Mi garganta estaba seca y sabía que tenía los brazos y extremidades engarrotados por el disgusto… — ¿Qué mierda dices?

Cuida tu lenguaje, niño — Criticó apretando los labios, con un ictus amargo en ellos. No podía estar hablando en serio ¡No podía! ¿Cómo iba a…? — Como dije, procura llevarte bien con ellos… Tu padre y yo vemos bastante beneficioso un enlace entre ambas familias, así que una amistad… con Natasha es lo más apropiado. También tienen a Katyusha, su hija pequeña, pero no la conoces de todas formas… — Comenzó a marcharse, relajando la cara a medida que lo hacia — No nos decepciones, hijo…

Pero… ¡Espera! — Chillé, con voz gangosa. Aquella conversación no tenía ningún sentido, ¡Era absurdo! — ¡Solo tengo once años! ¿Cómo puedes pensar en…?

Tu boda es algo en lo que llevamos pensando desde hace mucho tiempo, Arthur — Farfulló sin volverse, pero si parando — Es algo que nos introducirá aun más en un circulo social de sangre limpia más estable y nos ayudara a escalar escalafones… ¡Será beneficioso para todos! Así que… Ya sabes que tienes que hacer para no decepcionarnos…

Y desapareció. Sin más. Dejándome descompuesto en mi habitación, con el corazón repentinamente acelerado y sin saber bien que decir, ni que pensar realmente. Sabía que aquellas cosas eran la orden del día, importaban y marcaban cosas decisivas… ¿Pero desde tan temprano tenia que estar ocupándose de ello? ¡Solamente estaba en el colegio! Me volví lentamente hasta mis libros, pero sin ningún ánimo de continuar con la tarea que había dejado a medias. Pensaba que mis padres esperaban que acudiera a la casa que ellos habían considerado la mas adecuada. Además, de que era la tradición. También buenas notas… ¿Pero aquello? ¡Y una mierda sus planes! ¡Aquello era excesivo! — Mierda… — Apreté los dientes, con nerviosismo. No quería pensar en aquello, si no, me echaría a llorar…

Miraba el bullicio del andén con desdén y aburrimiento. Había llegado muchísimo antes de la hora de salida para evitar tener que compartir compartimento al igual que el año pasado… Llevaba días desanimado desde la charla que mi madre me había ofrecido sobre los planes que estaban haciendo de futuro sin mi beneplácito ni mi permiso… ¡Estaba tan sumamente irritado! Mi primer pensamiento en llegar al tren había sido buscar a Rubens, a Iván y a Natasha, pero deseche la idea. No tenia ganas. Era lo que querían mis padres. Podía soportar no elegir a que casa ir, y muchísimas otras imposiciones familiares… ¡Pero…! — Es tan molesto que estén decidiendo a estas alturas con quien me casare… — Mama había mencionado que mientras nosotros estuviéramos en Hogwarts, ellos entablarían mas relación con los Braginski, pero aquello no hacia mas que molestarme ¡No quería que decidieran así mi futuro, de ninguna de las maneras!

Aburrido e impertérrito, centre mi atención en las caras conocidas que habían fuera del tren, cuando algo me descentró por completo de aquello. Una figura, que se veía a la lengua que sufría graves problemas de hiperactividad, irrumpió en el anden, entre espasmos y, aunque no pudiera oírlos, chillidos. Estaba seguro. Alfred lucía contento, eufórico mientras se abrazaba con fuerza al grupo de Gryffindor que se había formado a su alrededor — Vaya… — Bisbiseé, con sorpresa. La última cara que había vislumbrado a aquel sujeto tenía un aura era más bien de pena y pesadumbre, y ahora volvía a estar radiante. Era una tortuosa sorpresa… Aun que se le veía tan feliz.

Casi sin poder evitarlo, solté un suspiro, apoyando la cabeza en una de las manos y continué mirando por la ventana, atento a todo lo que pasaba afuera.

Y aun que estábamos todos de acuerdo, en casa no se podía hablar en otra cosa… ¿Y tú, Arthur? — Una voz me saco de mis pensamientos, mientras removía el trozo de tarta que había en mi plato, ya casi terminada la cena de bienvenida. Alcé la cabeza, mirando a mis compañeros, que me observaban confusos. Aquel día los estaba ignorando demasiado…

Perdona, ¿Qué preguntaste? — Farfullé entre dientes, volviendo a mirar el postre desganado. Sentía las miradas de Iván y Natasha clavadas en mí, pero no quería mirarlos. Cada vez que me quedaba mirando los azules ojos de la muchacha rubia recordaba las palabras de mi madre… Y me enfurecía.

Que tal fue tu verano. Aun que no pareces demasiado interesado en contarnos — Espetó irónico el ruso, mientras me hacia un desdén con la mano — En fin, pasando del verano, ¿Qué os parece si nos presentamos todos a las pruebas de Quidditch como dijimos? Fue del todo avergonzante como nos robaron el trofeo el año pasado y… — Aquellas palabras no escaparon de mis oídos, pero me desvinculé totalmente del tema. No me interesaba en absoluto los líos de deporte que podían llevarse entre manos, tenía más que claro que en ningún momento iba a apuntarme al equipo de Quidditch.

Mire de reojo a mis compañeros de casa mientras hacían algunos planes futuros, y un suspiro casi inaudible se escapo de mis labios. Se suponía que aquello era lo que había estado esperando todo el verano, regresar, y ahora que estaba allí me sentía realmente incomodo, ¿Qué pasaba? ¿Qué me sucedía? No podía entenderme, realmente.

Una risa estridente me saco de mis cavilaciones y pesadumbres, para variar, y atravesé todo el Gran Comedor con la vista para encontrarme con la figura alegre y optimista del norteamericano. Era el alma de la mesa de los Gryffindor, y todos estaban a su alrededor, con las caras iluminadas ¿Estaban todos felices, o era simplemente que se les contagiaba de Jones…? Deje escapar una risa muy baja al verlo quejarse sobre que la cena terminaba y negué con la cabeza. Grandísimo idiota…

Hombre Kirkland… — Alfred no perdió la sonrisa, aun que se volvió algo ladina cuando de repente me plante frente a el en la puerta del Gran Comedor nada más terminar la cena. Me clave unos instantes en sus ojos azul cielo antes de desviar la mirada un par de centímetros a la derecha. Sentía la garganta seca… Aquello era una gran gilipollez — Que sorpresa…

Hola Jones — Las palabras me costaban de sacar. Aun no sabía a ciencia cierta que hacía allí hablando con él. Quizás era el hecho de que aún me sentía culpable desde que había espiado en el tren su pésimo estado de ánimos a la ida de vacaciones. O quizás era por su aire alegre y quería que se me contagiara aún que fuera un poco aquella noche... O quizás, simple y llanamente, quería sentirme un poco rebelde en contra de mis padres por el asunto de Natasha… — Veras, no pude decirte en el tren, cuando nos íbamos que…

Ni lo menciones — Jones se encogió de hombros, sonriendo de lado y colocando una de sus manos en la cadera, dándole un aire despreocupado — No hiciste nada malo. Y tampoco me molesto — Un suspiro corto se escapo de sus labios y yo alce las cejas, mirándolo con atención de nuevo — Además, ese día estaba algo raro por asuntos propios… ¡Una idiotez! Así que olvídalo, ¿De acuerdo? — Me guiño un ojo con simpatía y volví a desviar la mirada. Por un momento sentí aquella antigua punzada en el estomago que me inundaba cuando el ojiazul estaba hablando conmigo.

Esta bien… Solo quería disculparme, Jones, pero…

¡Como te dije, no hace falta, Kirkland! — Volvió a señalar, mientras hacia señas a sus amigos, que lo llamaban desde las escaleras que conducían a los pisos superiores. Seguramente tenían un aspecto de sorpresa al verlo charlar con mi persona ¡Idiotas! — Pero de todas formas, me conmueve que te hayas preocupado…

¡N-no te confundas ni te equivoques! No es preocupación… — Inquirí, mientras comenzaba a caminar en dirección a las escaleras junto a él, con la boca dibujando un rictus amargo. No era preocupación… ¿Cierto? — Era solo que sentí que fui descortés y no me lo podía permitir…

Ya veo. No te preocupes, de veras… — Me dedico una sonrisa brillante, perdiendo aquel toque lacónico y algo artificial que había adoptado al hablar conmigo en antiguas ocasiones. Casi se sentía… — Bueno, te veré mañana, ¡Nos vemos!

Me sentí un poco idiota al asentir, mientras me giraba para ponerme en dirección a las mazmorras, hacia donde estaban la sala común de Slytherin — Si, adiós… — Farfullé, notando como el sonrojo acudía a mis mejillas, para variar, ¡Maldita y estúpida reacción! Sin más miramientos y sin girarme a mirarlo, comencé a caminar, pensando que quizás aquella "conversación" había sido una perdida de tiempo, y que lo mejor habría sido seguir ignorándolo… Casi podía sentir su penetrante mirada en la nuca, clavándose allí. Trague saliva…

¡Eh, Kirkland! — Su voz aguda y chillona me saco de mis cavilaciones. Me giré mínimamente, observando como, efectivamente, estaba clavando en mí desde las escaleras, regalándome una de sus más sinceras sonrisas. El alma se me cayo a los pies en aquel mismo momento — ¡Espero que hayas pasado un verano genial! — Cerró los ojos, haciendo aun más agradable se gesto, y mis mejillas terminaron de arder. Me gire inmediatamente y casi huí de allí. Aquel idiota… Con su estúpida sonrisa y su estúpida cara alegre y amable ¡Idiota, idiota, idiota!

Seguí con mi carrera hasta que llegué a la puerta de la sala común, entrando precipitado, e ignorando las palabras de los muchachos, que me preguntaban porque me había demorado tanto, aunque sinceramente sentí que tampoco estaban muy interesados. Huí hasta mi cuarto, y antes de darme cuenta estaba acostado en la cama, con los doseles echados. Sentía las orejas arder y el corazón en la garganta por aquella molestia que me había ocasionado haberme quedo observando la sonrisa del norteamericano y la pequeña charla.

De repente, aun que a regañadientes, me di cuenta de que aquello era algo que me había hecho bien aquella noche. Me sentía completamente incomodo con mis compañeros de casa, simplemente por el malestar que me creaban mis padres durante el verano. Charlar y tener aquel "encontronazo" –buscado, obviamente- con Jones, me alivio enormemente. Incluso sentía ganas de sonreír… ¡Un desahogo completo y en toda regla! A aquello se debía el picor en las palmas de las manos y el quemazón ardiente en la garganta. Al alivio. Solo era aquello, ¿Verdad? — Aun que sea un idiota, puede ser de utilidad… En ocasiones… — Razone conmigo mismo para relajarme, acomodándome bien bajo las mantas y buscando el calor de las mismas, cerrando los ojos y tratando de conciliar el sueño.

Pues mi verano fue normal. En casa, sin salir… ¡Si, Rubens, uno puede quedarse en casa todo el verano sin salir! — Me carcajeé junto a mis compañeros de cuarto mientras salíamos de nuestra sala común y nos dirigíamos al Gran Comedor a la mañana siguiente. Había amanecido de un buen humor excelente, y estaba aprovechándolo. Quizás lo acontecido la noche anterior me había hecho mas bien del que pensaba… — Era agobiante en ocasiones si, pero bueno… — Me encogí de hombros mientras que un par reían, acomodándose en nuestra parte de la larga mesa destinada para los alumnos de la casa.

Termine de hablar, buscando entre todos los manjares algo adecuado para desayunar al mismo tiempo que observe como el profesor Snape repartía los horarios a los alumnos de segundo, con su cetrino rostro impasible como siempre. Recogí el mío sin mirarle demasiado, desviando los ojos casi sin querer a la zona donde un par de ojos color cielo me observaban con detenimiento. Jones estaba, como la noche anterior, taladrándome con una simple mirada y por un momento temí que fuera a ignorarme como si nada hubiera pasado; me había acostumbrado a la ignorancia por su parte. Pero en vez de aquello me dedico una pequeña pero amistosa sonrisa y luego siguió conversando con Carriedo y algunos muchachos del equipo de Quidditch de Gryffindor. Trague saliva, desviando los ojos y centrándome en mi tostada…

Oye Arthur, la semana que viene hemos quedado todos en el campo de entrenamiento de Quidditch, ¿Está bien? — Me informó Natasha, mientras se acercaba un poco a mí. Si lo hubiera hecho la noche anterior me habría apartado, pero en aquel momento solo le dedique una mirada confusa — Vamos a apuntarnos al equipo…

¿Q-que? Bueno, que se apunte quien quiera… — No podía decirles que ni loco me subiría en una escoba, y simplemente musitaría que no me interesaba el Quidditch de manera profesional y que prefería estudiar a jugar, pero…

Dejar a Arthur, no puede apuntarse ¿No recordáis como la lío en la clase de vuelo el año pasado? — Las risas en la mesa se hicieron presentes de inmediato, al igual que el sonrojo en mis mejillas ¿Por qué tenían que recordar aquello? — Si se apunta al equipo, se mata — Apuntó, mientras algunos asentían con la cabeza.

¡Eh, perdona! Se montar perfectamente en escoba, ¡Lo que pasa es que esas viejas escobas del colegio son una completa mierda! — Escupí casi sin darme cuenta, levantándome de mi asiento. Estaba colérico… ¡No sabia montar, pero no iba a dejar que no lo supieran, antes me moría!

¿Enserio? — Ronroneo Iván, mientras me miraba tranquilo, pero malicioso — Entonces, ¿Vendrás a hacer las pruebas con nosotros? — Alzó las cejas, curioso.

¡Por supuesto! ¡Y os vais a enterar! — Volví a sentarme entre las risas de mis compañeros, que poco a poco se olvidaban del tema y comenzaban a mirar los horarios para ver que clases les tocaban. Y yo solo podía mirar mi desayuno, de nuevo tan desganado como la noche anterior. No tenia ni idea de volar, y las escobas parecían repelerme ¿Por qué mierda no podía decirle a los muchachos que no sabia? ¿Y ahorrarme todo aquello? ¡Era un completo imbécil!

Durante todo el día, más que estar pendiente de las clases, los profesores, mi mente solamente tenia una temática. Iba a hacer el ridículo más espantoso subido en una escoba, seria el hazmerreír de todos y quedaría marcado para siempre como un torpe, ¡Todo por no decirles que no tenía ni la más mínima idea de volar! — Mierda… — Mis compañeros no paraban de mencionar todo tipo de comentarios sobre escobas, Quidditch, equipos famosos… ¿Qué pasaba, el año pasado se habían estado callando que eran TAN fanáticos de aquel deporte solo por que no podían jugarlo?

Los miraba apartado, mientras pensaba una y mil maneras de escabullirme de aquello, pero ya había "prometido" que les demostraría que tan bien volaba… ¡No podía echarme para atrás! — Pero no puedo volar delante de ellos… — No tenía escapatoria ni salvación. Tenía que hacer algo pronto o simplemente me lincharían verbalmente. Y entonces una idea, tan fugaz como absurda, me inundó la mente ¿Y que tal si entrenaba como un loco? Había montado dos veces contadas en escoba, pero quizás…. Quizás si entrenaba, si agarraba una de las viejas escobas del colegio y entrenaba a escondidas… Podría montarme en una sin generarme vergüenza para lo que me quedaba de colegio. Y aunque era absurda y simple, nada más quedé con tiempo libre, eche a correr a buscar a la profesora de vuelo, preguntándole con las orejas calientes y rojas si era posible adquirir una escoba. Me observo sorprendida, me creería como un pequeño fanático al pedirle aquello el primer día — Como si lo fuera… — Farfullé cuando regreso con la escoba entre sus manos, pidiéndome que la cuidara y la regresara lo más rápido posible. Pero yo ya estaba corriendo en dirección a la sala común para esconderla.

Cuando Iván y el resto entraron, simplemente me encontraron a mi arreglando mi baúl y sacando los libros nuevos con parsimonia. La escoba estaba fuera de su alcance, guardada debajo de la cama, lejos de miradas ajenas. Me había decidido que aquel fin de semana aprendería a volar, aun que fuera a la fuerza y a escondidas. Aunque detestara el deporte. Solo por no quedar por debajo de ellos, ¡De ninguna de las maneras!

El paso de la semana se me antojo demasiado lento, aun que estaba sumamente exasperado en pensar en aquel fin de semana siguiente. Me tocaría montar una y mil excusas para los miembros de mi casa y desaparecer. O simplemente entrenar muy temprano, para que no me "echaran en falta"

Aunque no todo fue relativamente malo, parecía que en alguna parte del universo, alguien se apiadaba de mi. Nos dijeron que la selección para el equipo se iba a aplazar para dentro de unas semanas debido a que primero se haría la de otras casas. Mientras que mis compañeros solamente maldicieron e insultaron a los de Gryffindor –los primeros en hacer la selección para su equipo-, yo sonreí efusivo. Tendría un par de días más de entrenamiento personal para no hacer tanto el ridículo… ¿Qué quizás podría salirme bien mi pequeña estratagema? — Perfecto… — Ronroneé, recibiendo las miradas acusatorias de Iván y un par más, haciendo que me encogiera de hombros y tratara de cambiar de tema para calmar los ánimos subidos.

Después de aquello, los días parecían relajarse. Las clases pasaban lentas, mientras que yo temía la llegada del sábado, aun que un poco menos ahogado. Despertaría temprano y entrenaría todo lo que pudiera antes de que hubiera curiosos mirando. Solo esperaba… No caerme de la escoba y acabar muerto. Y con aquel funesto pensamiento, me deslice día a día, clase por clase, tratando de animarme a mi mismo.

Continuara...


¡Y hasta aquí por ahora! Espero de verdad que les guste, este capítulo se me hizo un poco largo porque es más bien un poco de enlace entre la marcha y la vuelta del colegio. En el siguiente empezara lo bueno (:

Muchísimas gracias por los Reviews, me encanta ver que les gusta mi trabajo... :´D *llora un poquito* pero quería mencionar que la razón por la cual Al esta un poco... menos alegre esta justificada a una tristeza por su plan familiar. Alfred es muy de dejarse llevar por sus emociones, y por eso no lo considero demasiado OC. Es enérgico y dinámico, pero también cambiante debido a su inmadurez. Así lo veo yo, y espero que ustedes también ^/^

Ahora queria comentarles que lo más seguro es que mi fic "Nuevo Mundo" lo borre de aquí, para subirlo en una cuenta nueva y conjunta que creare dentro de poco. Es una historia que es mía, pero me han ayudado a desarrollarla, y entonces lo veo mas justo así.

¡Saludos y hasta la próxima actualización!