Capítulo 6 : Por las nubes
…
"No vas a hacer el ridículo. Lo llevas en la sangre, ¿Ves?"
…
La semana paso volando, casi en un suspiro. Trataba de no pensar en mi "tarea" extraescolar para el fin de semana, pero era prácticamente imposible cuando fuera donde fuera, hiciera lo que hiciera, siempre estuviera la palabra "Quidditch" en boca de todos. Empezaba a desesperarme…
Aquel mismo viernes, para mi desagrado, Iván nos empujo hasta la selección del nuevo equipo de Gryffindor. Estaba seguro de que nos cojearían en el equipo de nuestra respectiva casa y creía que la mejor estrategia era conocer a quienes nos enfrentaríamos desde un primer momento. Quise marcharme, pero no me lo permitieron, a lo que me toco quedarme y tragarme un centenar de vuelos, entre los que contaba más patosos y algunos extraordinarios. Reconocí varias siluetas conocidas en el aire, entre ellos Bielchmith que para ser una gran mole rubia, parecía ligero en el aire ¡Vaya contrariedad! ¡Por física aquel gran trozo de carne no debería volar! Me decía a mi mismo, arrugando el ceño.
Matthew también estaba realizando las pruebas de guardián, y aun que ni una sola palabra de ánimo escapo de mis labios, no abucheé como el resto de mis amigos. El canadiense era demasiado amable como para poder meterme con el. Era un Gryffindor, pero no de los repelentes… Sonreí mínimamente al observar su vuelo espectacular del muchacho pero volví a tener un rostro impasible cuando Rubens me miro instantes después…
— Williams es bueno, ¿No creéis? Puede ser un buen problema, seguro que acabar por cogerlo… — Se quejo, esparramando su cuerpo sobre la grada.
— No esta mal, realmente. Pero con nosotros como cazadores, no tendrá nada que hacer. Barreremos el suelo con ellos — Iván rompió a reír, coreado por todos. Realmente confiaban en sus habilidades… Pero yo no iba a ser quien les dijera que existía la posibilidad que no les cogiera. Seguí observando el campo, aburrido y taciturno, hasta que dio inicio de las pruebas para buscador. Aquello era casi absurdo de ver, la snitch ni tan siquiera era visible…Cerré los ojos, esperando que aquello pasara pronto.
— ¡Mierda! ¿Ese es Jones? — Escupió una de las amigas de Natasha, haciendo que abriera los ojos rápidamente. En lo que me había despistado, el norteamericano se había subido en la escoba y hacia un par de piruetas en el aire con un aire grácil que ya quisieran muchos. No abrí la boca sorprendido, pero Iván si.
— No sabia que volara tan bien… ¡Menuda mierda! Quizás estén alelados y no lo cojan… — Farfulló de mala gana, mientras Alfred hacia una caída en picado hacia el suelo, elevando el palo de la escoba en el ultimo instante, jugando y recibiendo ovaciones de parte del estadio donde estaban los leones reunidos — Maldito presuntuoso, mira que ponerse a hacer un amago de wronski… — El ruso estaba molesto. Bastante molesto…
— Quizás por fanfarrón no lo cojan. Ya sabes "son tan correctos" — Musito Natasha con ironía y también mala cara. Y yo simplemente los ignore, mirando a Alfred jugar en el aire y agarrar la snitch con bastante facilidad
…
Amanecí a la mañana siguiente agitado, levantándome rápido de la cama, echando un pequeño vistazo a mi alrededor, para ver si alguno de mis compañeros de habitación se había despertado o, como sospechaba, seguían durmiendo a pierna suelta. Iván roncaba de una manera inhumana, lo que me hacia extrañarme de que hubiera podido estar durmiendo hacia simplemente unos instantes.
Me vestí tratando de no hacer ningún ruido, realmente no tenia ninguna gana de que descubrieran a donde iba, solamente quería soledad para aquella empresa. Me deslice silencioso por la habitación y por la sala común, descubriendo con delicia que aun no había nadie despierto. Perfecto.
Con una sonrisa en los labios y un humor perfecto, salí por el hueco de la pared, dirigiendo mis pasos casi corriendo hacia la entrada del castillo, queriendo terminar con aquello cuanto antes. Salir fue demasiado sencillo, al igual que caminar por los desiertos corredores de la entrada y, finalmente, las laderas. Respire de alivio. Estaba solo. O eso pensaba…
— ¿Qué pasa contigo, Kirkland? —Una voz resonó por la ladera, haciéndome voltear con el corazón en la garganta y las manos repentinamente sudorosas, para encontrarme con una cabellera dorada que se acercaba a mi— ¿Vas a barrer los terrenos del colegio? —Se rió con fuerza, hasta que llego a mi lado, dedicándome una sonrisa divertida, mientras yo intentaba fulminarlo con la mirada.
— De verdad, eres tan divertido Jones, ¿De donde se te ocurren tantas gracias? — Intente ser lo más sarcástico posible, mientras seguía avanzando a zancadas hacia mi objetivo, algún sitio tranquilo y lo más importante, sin publico. Aun que parecía que aquello no iba a tener éxito – ¿Se puede saber por qué me sigues, imbécil? – Pregunte, parándome un segundo y sacudiendo la escoba que colgaba de mi hombro.
— ¿Bromeas? ¿El señorito perfecto en todo despierto tan temprano en fin de semana y encima, escoba en mano? Me diste curiosidad — Señalo el trozo de madera que llevaba con la cabeza de nuevo, esta vez sin reírse como un condenado— ¿Qué vas a hacer?
— Nada que te importe, sinceramente —Conteste secamente, dándome la vuelta con rapidez, sabiendo que me había puesto rojo. Era detestable que yo, con todo lo que sabia de magia, pociones y demás, se me resistiera una cosa tan simple como…"eso" — ¿No deberías estar haciendo el vago? ¿Durmiendo…? ¿O molestando a alguien de tu casa, por ejemplo?
— Me desperté temprano por que hoy tenemos nuestro primer entrenamiento de Quidditch… Aun no había nadie despierto y salí a dar un pequeño paseo… — Explico con rapidez, encogiéndose de hombros. Pude verlo con el rabillo del ojo — ¿Sigues sin saber volar? — Murmuro él, acercándose un poco más a mí. ¿Co…como? Me volteé, aun a sabiendas de que estaba completamente rojo y le dedique una mirada llena de odio.
— ¿Qué… que… dijis… co…como? — Balbuceé, muy a mi pesar, mientras volteaba los ojos. ¿Qué había peor que supiera aquella "pequeña" imperfección él chico que mejor parado había salido en las clases de vuelo? Por todos los santos, preferiría tener que pasarme el día abonando mandrágoras con pestilente fertilizante de dragón antes de que reconocerlo, pero él ojiazul ya sonreía contento al haber acertado, aunque yo no se lo hubiera confirmado. Mierda — No sé de que diablos hablas…
— Nos lo dijiste en el tren, ¿Recuerdas? — Puse cara de no saber de que hablaba, aun que recordaba a la perfección aquella conversación— Si hombre, en primer año…— Intente no ceder tan pronto, así que seguí haciéndome el loco— ¡Cuando estuvimos Matty y yo en el mismo compartimento que tu! ¡Oh, venga Kirkland! No puede ser que el chico "mente brillante" olvide algo como eso… —Su sonrisa socarrona me hizo reaccionar, haciéndome soltar humo por las orejas.
— ¡Cállate imbécil! Claro que lo recuerdo… Pero no que te dije que no supiera volar — Masculle, dándome cuenta de que a lo lejos pasaban unos cuantos alumnos de Hufflepuff, mirándonos. Rápidamente me di media vuelta, farfullando, incomodo. Un alumno de Slytherin y otro de Gryffindor hablando en medio del prado a aquellas horas de la mañana era algo inusual… Acelere la marcha, rezando por que Alfred no me siguiera.
Caso error.
— Lo dijiste, puedo recordarlo…
— ¡Lo que dije es que no sabia volar MUY bien! ¿Escuchaste? ¡No que no….! —Me di cuenta tarde de que me había alterado y subido demasiado la voz. Me aclare un instante, para luego susurrar— ¡No que no supiera volar, estúpido! —Volví a ponerme rojo, no me gustaba mentir, pero… ¡Aquello era necesario!
En los labios del ojiazul se formo una sonrisa de diversión, mientras me alcanzaba y me seguía, situándose a mi lado. Realmente este muchacho me exasperaba…
— ¿Recuerdas toda la conversación? — Pregunto, aun con la sonrisa pintada en el rostro – ¿Lo que te conteste cuando dijiste eso?
Trate de poner cara de no saber, pero sus palabras resonaron de nuevo en mi mente.
— "No te preocupes, ¡Yo te enseñare a volar Arthur!"
Sentí como mis malditas mejillas volvían a ponerse rojas, así que ladeé la cabeza hacia un lado, poniendo gesto de hastío— No hace falta que te molestes, Jones…
— ¿Enseñar al señorito "perfecto en todas las clases" algunas cosas nuevas? ¡No es molestia! De veras, puede ser… —¿Qué le pasaba a aquel estúpido muchacho, que nunca podía dejar de sonreír? —…divertido, ¡Venga, vamos! —Exclamo con alegría, tomando la escoba que yo llevaba en las manos, y acelerando el paso ¿¡Que..!?
— ¡Oye! Tu… ¡Espera! ¡No tomes decisiones por los demás, pedazo de...! — Exclame, de mala gana, pero corriendo a su lado— ¡Devuelve mi escoba, idiota! ¿A dónde se supone que vas? — Pregunte con desconfianza. ¿No pensaría llevarme al campo de quidditch, con el resto de los brutos de sus amiguitos? Había mencionado algo de un entrenamiento mañanero… Fruncí el ceño, pensando en aquella posibilidad. Ni en sueños se juntaría con tal pandilla de masas sin cerebro. Es más, no sabia que hacia allí aguantando a la masa numero uno por excelencia. Pero ahí estaba, siguiendo al rubio por el césped.
— Vamos a un lugar que conozco apartado, bastante bueno para aprender… — Me miro de reojo y por mi cara supo que debía cambiar de palabras. Chico listo, quizás no fuera tan estúpido como aparentaba en todas las clases — Digo, para practicar un poco tu vuelo— Finalizó, con su siempre eterna y brillante sonrisa.
— Ya te dije que no te molestes. Sé volar…
— Pero nunca esta de más aprender un par de cosas nuevas. Ya me viste ayer, no sé me da demasiado mal todo esto… — Dictaminó, sin dejar de caminar. Yo simplemente suspire, mientras asentía con gesto de aburrimiento, aunque por alguna razón notaba el pulso acelerado. Realmente, Jones era un volador increíble, aun recordaba la prueba de la tarde anterior para el acceso al equipo de Gryffindor y había sido el fichaje mas claro para ellos, era rápido y veloz, y a decir verdad, con bastante estilo.
Me pegue un golpe mental a mi mismo ¿Estilo? ¿Gran fichaje? El calor del día tenia que estarme haciendo perder la cabeza. Era un volador más, Arthur, y ya esta, me repetía a mi mismo mientras nos acercábamos a una pequeña ladera, un poco mas allá de la cabaña de Hagrid, entre un pequeño grupo de solitarios árboles, separados del resto que formaban el Bosque Prohibido.
— ¿Esta bien que… estemos aquí? —Pregunté, un segundo mirando a nuestro alrededor. Los alumnos podíamos movernos por donde quisiéramos, por supuesto, pero… Bueno, joder, por algo lo llamaban "Prohibido". Y estamos justo al lado.
— Oh, tranquilo —Contestó serenamente, algo inusual en él — Estuve hablando con Hagrid y me dijo que este pequeño claro no forma parte del bosque y que no pasa nada por estar aquí. Y que además, solamente puedes tener problemas si te adentras mucho más en el bosque… — Murmuró, señalando a la densa población que se formaba a unos cuantos metros de nosotros, temblando ligeramente
— Claro, acabarías castigado… — Bufé, mirando hacia otro lado, aquel bosque me ponía un poco de los nervios y a la vez me atraía de una manera muy extraña. Sentía como si hubiera miles de ojos mirándome en él, aun que sabia que así era.
Jones de repente empezó a reír nerviosamente — Creo que… ¿Sabes? — ¿A que venia esa sonrisa estúpida, que parecía mas bien para intentar relajarse?— Hagrid no se refería a un castigo, si no a… otras cosas —Trago saliva, con la sonrisa en el rostro, mirando con nerviosismo el bosque. Sonreí con malicia, riéndome, casi sin querer y él se quedo mirándome, con el ceño fruncido— ¿Qué pasa? ¡Parecía que se refería a otro tipo de problemas, no a castigos, ni nada! Como si de verdad… hubiera un montón de… cosas, bichos dentro del bosque — Trago saliva, casi podía escuchar como descendía lentamente por su garganta. Sonreí algo perverso, con un gesto de superioridad.
— Ohh, seguro Jones, ¿Nunca escuchaste historias sobre el bosque prohibido? Acromántulas, centauros, thestrals… No todo son lindos unicornios y pequeñas hadas —Masculle entre risas, poniendo las manos en las caderas,¿A si que al socarrón y bromista fenomenal jugador de Quidditch le daba miedo el bosquecito?
— ¿Qué demonios es un thestral? —Preguntó, mirando sin cesar hacia el inicio del bosque con ojos llorosos y algo cristalinos
— Son unas criaturas con aspecto de caballo, pero completamente esqueléticos. Solo unas pocas personas saben como son… — Repuse simplemente, cruzándome de brazos con aire divertido. Era refrescante sentirse un poco superior que aquel idiota, aun que fuera con algo tan absurdo
— Pu-pues jamás oí hablar de ellos. ¡Y jamás vi ninguno en ninguna parte!
— Claro, huirán de tu cara de idiota. Es lo más lógico — Solté una risa baja. No iba a ponerme a explicarle que los únicos que podían ver con claridad a los thestrals eran aquellos que habían tenido experiencias cercanas con la muerte. Y que él mismo había tenido a varias de esas criaturas hace un par de días, muy cerca… Solté un bufido, empezando a desesperarme, ¿Habíamos venido aquí para hablar de hadas y bichos, o para volar? Fruncí los labios con molestia, y él pareció leer el ambiente un poco, por lo que carraspeo, mirando por última vez a la lindera del bosque y centrándose en mí. De repente caí en la cuenta de que era la primera vez que hablábamos tanto desde hacia un año… Trague saliva, tratando de no pensar en ello.
— Bueno, enséñame que tal lo haces — Exclamó con energía, mirándome fijamente. Y por alguna razón, mi estomago dio un vuelvo, devolviéndole la mirada y centrándome en sus ojos azul cielo, intensificados por las gafas.
— ¿Dis... culpa? — Balbuceé, ya iban dos veces en aquel día, delante de aquel sujeto. No, si al final el estúpido seria yo.
– Que me enseñes que tal te colocas encima del palo de la escoba. "C´mon" —Con gesto de aburrimiento, me coloque encima de ella de una manera similar a la que había estado leyendo en los manuales de vuelo aquella semana para practicar, sintiéndome ridículo, ¿Aquello iba a servir realmente? ¡Era absurdo! — Oh por dios, no puede ser enserio Kirkland… No sigas haciendo el tonto —Su risa me perforaba los oídos — ¡Vamos, ponte bien, deja de bromear!
— ¡No estoy bromeando, estúpido! ¡Cállate! ¡Deja de reírte! —Estallé, sabiendo que en aquel preciso momento se podrían freír un par de huevos de dragón en mi frente de pura vergüenza. Ahí estaba yo, haciendo el ridículo delante de un muchacho que solo tenia ganas de reírse. ¿Soy estúpido o que me pasa?— Yo no sé ni por que te he dejado acompañarme ¡De verdad que no, si solo eres un majadero y un estúpido que ha venido solamente a reírse un rato! ¡Un idiota, como todo el resto de tu estúpido grupito de amigos! Todos los de Gryffindor sois iguales, no sé para que…
— ¡Eh, eh, eh! Para el carro, pequeño Slytherin, o si sigues hablando, te morderás la lengua y te envenenaras cual víbora — De repente su rostro se torno serio, y se acercó un poco más a mí. Estaba hinchado por el orgullo herido producto de sus risas, pero verle con el rostro tan serio y adulto me produjo que me tranquilizara de golpe, quitándome las ganas de maldecir de golpe — He venido aquí para ayudarte, no para reírme ¿Esta claro? Solamente me reí porque me parece divertido que alguien que tanto presume de todas sus habilidades, sea tan malo en algo tan… sencillo— Alfred se cruzo de brazos, con gesto aún molesto, mirándome intensamente. Tragué saliva, y desvié la mirada.
Aún que seguía pareciendo un estúpido y un fanfarrón, pero si me daba algunos consejos… Si me ayudaba, me ahorraría las risas de Iván y el resto del equipo Slytherin y podría pasar aquel mal trago rápidamente y sin demasiada vergüenza . Además, que ya había metido la pata y él sabía perfectamente que no sabía volar. Maldije mi mala suerte y mi sinceridad en el tren del año anterior mientras hacia de tripas corazón…
— Lo siento… — Mascullé tan bajo que dudaba que pudiera oírme. Él alzo una ceja, como pidiéndome que lo repitiera— Estabas ahí riéndote y yo… —Otra vez el mal nacido sonrojo. Me jure a mi mismo que inventaría un encantamiento para deshacerme de aquel defecto tan vergonzoso que no era capaz de controlar, aunque pusiera todo mi empeño en ello— ¡Me sentí mal! ¿Vale? ¿Estás contento? Si, no sé volar. Ahora, ¿Quieres hacer el favor de ayudarme de una puñetera vez? —Espeté de mala gana por tener que bajarme los pantalones delante de él, volviendo a mirarle, con el ceño fruncido y las mejillas sonrojadas.
Su expresión de enojo desapareció de golpe, volviendo a mostrarme una sonrisa, aunque esta vez de satisfacción — Claro que si — Y con ella simple respuesta, se acercó a mi, empezando a enderezar la escoba entre mis dedos, mirándome de reojo,
— ¿Le… le dirás a alguien que me has ayudado a aprender a volar, Jones? — Traté de sonar indiferente, pero aquel repentino pensamiento me aterraba, ¡Fuck, no había pensado en aquella posibilidad! Tener a todo el curso, sobretodo a sus amigos, riéndose de mi, no me hacia especial gracia, ¿Y si aquel era su pensamiento desde el principio? Pero sabia aquello desde hacia un año, ¿Por qué contarlo ahora, no?
— ¿Bromeas? Me llamarían loco si se enteraran de que te estoy ayudando… — Masculló Alfred con una sonrisa, alejándose un poco y llevándose la mano a la barbilla, pensativo. Una suave brisa empezó a soplar mientras tanto, alborotando el pelo del muchacho. Y yo me quede ensimismado viendo como aquello sucedía, hasta que me dí cuenta, ¿Era idiota o qué? ¿Qué hacia mirando como se movía el pelo de aquel estúpido?
— Vale, Kirkland, ya sé en lo que fallas — Se acercó a mí, gesticulando demasiado con las manos — Estas muy rígido ¡Mírate! Mas que estar sujetando una escoba, parece que te han metido una por el cu…
— ¿Y cómo puedo evitar eso? — Corte la frase con una voz algo chillona, antes de que terminara, no quería escuchar hasta el final lo que quería decirme. Aquello solo ayudo a que riera a gusto, dando vueltas alrededor de mí, como un dragón volando en círculos tras su presa, haciéndome incomodar. No me gustaba ser observado durante tanto rato…
— Tienes que relajarte. Volar es un arte, tienes que ser uno con tu escoba. Simplemente tienes que liberarte de los miedos antes de pensar siquiera en despegar, básicamente… — Siguió acariciándose la barbilla, hablando con una pasión que jamás había escuchado, como intentando expresar las ideas que tenia su cabeza de una manera lógica. ¿Acaso podría? ¿Un cabeza hueca como el? — Básicamente, tienes que olvidar todo lo que sabes de gravedad y de física. Dejarte llevar. Confiar en ella…
— No puedo confiar en un trozo de madera astillada… — Mascullé taciturno, y él me miro, con diversión.
— Puedes. Y debes, si quieres aprender a volar — Me guiño un ojo, acompañada de su siempre presente sonrisa. Tragué saliva, nervioso — Y, aún después de mi flamante y carismático discurso de cómo volar, sigues estando demasiado rígido, Kirkland — Menciono él, mirándome con detenimiento y riéndose— Ni siquiera te relajaste un poco — Hizo un mohín de pena y puse los ojos en blanco. Me exasperaba, de veras… No podía con él.
— ¡Cállate! Esto no va a ningún lado, y empiezo a abu… ¿eh? — Exclamé con algo de histeria en la voz, al ver que se subía detrás mía en la escoba, pegando su torso completamente a mi espalda— ¿¡EH!? — Volví a exclamar, al notar sus brazos extenderse y colocar sus manos sobre las mías, encima de la escoba— ¿¡QUE MIERDA CREES QUE ESTAS HACIENDO, JONES!? — Bufe volviendo la cara, completamente rojo y azorado, pegándole un pequeño empujón con el codo, para alejar su cuerpo del mío. De repente, sentía un gran sofoco en la nuca, y aquello me incomodaba enormemente.
— Te lo he dicho, Kirkland, estas demasiado rígido. Relájate… — Susurro, mientras volvía a pegar su cuerpo al mío, sonriente, lo que me obligo a tragar saliva un instante, para luego girar la cara, enfadado, ¿Por qué de repente me sentía tan incomodo?— Veras, tu problema es que parece que tienes miedo de la escoba…
— Por supuesto, puedo matarme… —Murmure, entre dientes, rezando para que el sonrojo se me fuera pronto.
—…Y eso solo hace que le transmitas a la escoba que no quieres volar ¡Tienes que querer a la escoba, Kirkland! — Su voz aguda y aquella risotada después de tan estúpido discurso solamente hizo que tuviera ganas de golpearle con fuerza con el mango que ambos estábamos sujetando.
— Pensaba que ibas a enseñarme a montar, pero para escuchar idioteces absurdas… — Con un exagerado suspiro de exasperación, trate de deslizarme y escapar de la escoba y de aquella posición tan extraña, pero me asió con mas fuerzas.
— Por supuesto. Dije que te enseñaría y lo haré ¡Un Gryffindor siempre cumple con su palabra! — De repente su voz sonaba suave, casi calmada, un tenue susurro agradable. Demasiado diferente a como sonaba normalmente. Un segundo, era… ¿Agradable? Me sonroje de nuevo al notar como sus manos presionaban las mías, por encima, con delicadeza— Lo que tienes que hacer es agarrar la escoba fuerza, pero no como si tu vida dependiera de ello. Además, los golpes y giros que debes dar con la cabeza de la escoba deben ser todo lo suaves que puedas, si no, puedes perder el control de la misma… — Sus dedos se enroscaron sobre los míos unos instantes mientras me hablaba casi a la altura del oído en un tono cada vez más bajo. Notaba la sien palpitándome por alguna extraña razón y sofocos a la altura del estomago…— ...si no tienes demasiada habilidad. Intenta tenerlas como te las he colocado, justo así —De golpe despego sus manos de las mías, las cuales quedaron repentinamente frías— Y ahora tu pose… "Oh my got" ¡Kirkland! ¿Cómo puedes estar tan rígido? Suéltate… —Pegue un pequeño respingo al notar sus manos, ambas, agarrándome con decisión las caderas, comenzando a deslizarse a sus anchas y colocándome en diferentes posturas, cada cual mas cerca de él.
— O-oye Jones, yo no veo que esto… Tenga n-ningún…
— Espera…espera, ya veras como, ¡Si, así! —Exclamó, de golpe, haciéndome pegar un pequeño bote y mirarlo de reojo. Me dedico una sonrisa radiante, mientras sus ojos azules saltaban chispas de alegría— Vale, ya estas colocado bien. Bueno, no del todo bien, pero de cualquier manera estarías mejor colocado a como lo estabas antes… —Bufo, riéndose, mientras desmontaba de la escoba. Le dirigí una mirada asesina, pero tratando de no moverme mucho de la posición en la que me había colocado. Me sentía tan ridículo y patético…
— ¿Y dices que en esta postura, volare? — Suspire mirándole a él y a la escoba, escéptico, después de probar durante tantas veces levantar el vuelo y no conseguirlo no veía futuro en aquella "clase particular"
— Deberías — Señalo él, mientras se alejaba un poco más de mi lado— Ahora, ¡Venga, vuela! —Animo, chillando y alzando las manos.
— Pe…pero… — Yo seguía estando inseguro, aquello no podía resultar bien — ¡No puedo es imposible!
— Recuerda, Kirkland, seguridad. ¡Estate seguro! — De alguna manera, con aquella sonrisa tan estúpida, me daba una falsa sensación de seguridad, como si al alzarme al vuelo, no pudiera precipitarme en el vacío. Trague saliva, nervioso: iba a morir. Negué la cabeza con fuerza, era imposible que consiguiera despegar — Por dios, pequeña serpiente, eres demasiado insegura… — Alfred puso los ojos en blanco, volviendo a acercarse y a montar detrás de mi— Estaré detrás de ti, ¿Si? Si pierdes el control, agarraré el palo y no dejare que te caigas. Como a los niños pequeños… — Mascullo, pasando las manos por mi cintura.
— P-pero… ¿Qué haces? ¡Agárrate a la escoba, pedazo de imbécil! —Pregunté, aun más nervioso. Ya no solo iba a ser el causante de mi muerte, si no de aquel idiota. Perfecto, un asesinato acarrearía sobre mi ademas de morirme. Solo esperaba palmar primero y no tener que cargar en la conciencia con la muerte del insensato.
— Sujetarme, la escoba tienes que llevarla tú — Mustio a modo de respuesta. Asentí, de forma . Aquello cada vez me convencía menos. Cerré los ojos y note como él se acercaba un poco más a mi— Vamos Kirkland… tu puedes.
Sonreí levemente, sabiendo que aquellos serian mis últimos minutos en la tierra — "Adiós mundo cruel" — Pensé, mientras pegue una zancada al suelo, temiendo que como siempre, mi cuerpo no sé moviera del suelo. Caso error. Despegue tan rápido que sentí nauseas durante un segundo, aunque era algo exagerado, apenas nos habíamos alejado del suelo. Podía ver mis pies alejándose de la hierba, y alzarse a medida que empezaba a inclinar ligeramente la escoba. Me sudaban las manos y un pequeño grito de sorpresa se escapo de mis labios al notar como a medida que nos elevábamos, el viento soplaba agradablemente enredándome el pelo.
Era una sensación grandiosa, aunque estaba apenas a unos 2 metros del suelo, me sentía completamente feliz. Mi copiloto reía fuertemente, eufórico, mientras soltaba unos pequeños gritos de jubilo, al mismo tiempo que yo desviaba la escoba hacia abajo con lentitud y observaba maravillado como regresábamos hacia la tierra. Volví a tocar el suelo. No había muerto. Y de repente, me sentía demasiado feliz.
— ¿Has visto? ¿¡Has visto!? ¡Lo hice! ¡Lo hice! — De seguro tenia las mejillas rojas, pero en aquel momento no me importaba. Desmonte de la escoba feliz, mientras el ojiazul hacia lo mismo, dedicándome una sonrisa complaciente, como aquel que enseña a escribir a un niño pequeño. Pero ni su estúpida sonrisa me inquietaba en aquellos momentos, estaba demasiado eufórico y entusiasmado — ¿Pero lo has visto? ¡No puedo creerlo! ¡Fue completamente increíble! ¡Lo hice, lo hice, Alfred! —Empecé a agitar un brazo, contento, cuando me dí cuenta de que lo había llamado por su nombre. Por su nombre. Cosa que no había ocurrido desde hacia un año, cuando los pusieron a cada uno en casas diferentes. Paré de golpe, pero parecía que él también se había dado cuenta.
Abrió los ojos, sorpresivamente, pero reaccionando con rapidez, desviando la mirada unos segundos, pero no pude dejar de notar que las mejillas del americano se habían teñido ligeramente de rojo— Quiero decir… —Me aclare la garganta, intentando pasar de aquel momento de incomodidad— Puede ser que no seas un profesor tan malo, Jones.
— Por supuesto, soy un profesor genial ¿Qué te creías? Un par de clases más y volaras medianamente decente…— Masculló, con una nueva sonrisa en el rostro, volviendo a mirarme— Y ya sabes, si quieres también clases de Transformaciones o de Encantamientos…
— No — Repuse, poniendo los ojos en blanco— Dios no, por favor… Sé lo que podrías hacer si te dejan solo con esas materias. Acabaría yo mismo convertido en un jerbo o algo por el estilo con tus clases — Reí, divertido y mirándolo con los ojos entrecerrados — Eres un desastre en clase.
— ¿De veras lo crees? Hombre, no soy tan malo… — Rió, un poco mas flojo de lo normal, de manera que podría registrarse incluso en el tono de agradable, sorprendiéndome mientras se rascaba la nuca, con despreocupación, cerrando los ojos.
— Si tu lo dices… — Comencé a reír divertido yo también, mientras me balanceaba con la escoba en las manos, sintiéndome de repente a gusto. Demasiado a gusto. Pare de reír de golpe, haciendo que Alfred abriera los ojos de golpe, como sorprendido también por la situación tan agradable e incomoda al mismo tiempo— Tengo que irme, se me hace tarde y los muchachos ya se habrán despertado… —Masculle, retirando la mirada de su dirección.
– A mi… también. Tengo las pruebas ahora en un rato… – Repuso suspirando, llevándose las manos a los bolsillos de la túnica.
— Ya, entiendo. Yo… Gracias por las clases, supongo… —Susurre, mientras empezaba a andar rápidamente en dirección al castillo, tratando de alejarme de allí lo mas rápidamente que pudiera.
— Espera, podemos volver jun…
— No, tengo demasiada prisa — Repuse con rapidez, tratando de que no insistiera más en que nos fuéramos juntos. De repente me pare, girándome unos instantes y mirándolo directamente a los ojos— Ni una palabra. A nadie, Jones. Lo prometiste. Nos vemos mañana a la misma hora aqui — Espeté ácidamente, antes de salir casi corriendo, escoba en mano, dejándolo con cara confusa.
Algo me decía que no sé lo diría a nadie, más que nada por que se burlarían de él por andar conmigo. Pedazo de estúpidos, un cretino como Alfred tenía suerte de poder estar un rato con alguien como él. Aun que… ¡Mierda! Me maldecía a mi mismo, mientras seguía corriendo, hasta llegar a una zona donde ya habían algunos alumnos, perdiendo el tiempo holgazaneando y tirados por la hierva.
¿Por qué me sentía tan a gusto con alguien como Jones? ¿Por qué? Aun que fuera tan estúpido, tan inútil para las clases, tan ruidoso, tan poco sensato… Me agradaba demasiado estar con él. Sonreír cuando el estaba cerca se me antojaba demasiado sencillo y facil… Desde el tren de primer año. Y no podía, no era una buena idea...
Continuara...
¡No pude resistirme a subirlo rapidamente! / ¡Tenia demasiadas ganas de continuarlo! Espero que les guste este capitulo donde empieza la ternura... ¡Al esta adorable de profesor! ¿No creen? ^^
Muchas gracias por los que se pasaron a leer, y a dejar los Reviews en el capitulo anterior... ^^
¡Un besazo! ¡Y espero que les haya gustado esto tanto como a mi!
