Cuando Sirius se despierta en mitad de la noche, empapado en sudor, lo primero que hace es buscar a Remus con la mirada. No siente su cuerpo caliente a su lado, y la habitación está sumida en una penumbra que le impide ver nada.

-¿¡Remus!? .- pregunta al aire, mientras se deshace de la maraña de sábanas que le enredan las piernas.

-¿Sirius? Estoy en el salón.

Sirius aparece a toda prisa en el cuarto de estar y lo ve, tumbado cuan largo es en el sofá y con un libro entre sus largos dedos de pianista. Remus le mira desde su posición, con el ceño fruncido.

-¿Estás bien? .- le pregunta. Y no. Sirius no está bien. Porque acaba de tener el sueño más horrible del mundo. Se acerca hasta el sofá aún tambaleándose. No es capaz de quitarse esa imagen de la cabeza.

Remus, murmura cuando lo abraza, tan fuerte que le hace tirar el libro al suelo, provocando un golpe sordo.

-Sirius, me estás asustando ¿Qué pasa?

Sirius se separa un poco para verle mejor. Aquellos ojos castaños son los últimos que ve antes de dormirse y los primeros al despertar, pero ha llegado a verlos vacíos, sin vida.

-Estás aquí.- le susurra, tocándole, para cerciorarse de que no sigue atrapado en la pesadilla.

-Claro que estoy aquí.- le dice él, sin separarse ni un milímetro.

-Hoy te has arriesgado mucho,Remus.

-¿De qué hablas?

-Hoy, en la pelea contra Dolohov y Lestrange, casi te dan.

-Pero no lo han hecho, Sirius, estoy bien.-Remus le sujeta la cara con las manos, aquellas que antes acariciaban el libro.

-Sí pero… he soñado que… he soñado que… joder, no puedo ni pensar en que eso pudiera pasarte.- Sirius baja un poco la cabeza, enterrando la nariz en su cuello, buscando su calor, tal vez el latido de su corazón, el que le haga comprender que aún sigue ahí, vivo para él.

-Ha sido solo una pesadilla. No va a pasarnos nada.- Remus le hace mirarle a los ojos, fijamente, sin soltarle. Trata de mantenerse sereno, aunque por su mente también cruzan esos pensamientos de vez en cuando, especialmente después del peligro que han corrido aquella noche. Sí, él también tiene miedo, todos lo tienen, viendo como una guerra acecha sobre sus cabezas, pero aquella noche encierra a Sirius entre sus brazos y le jura que nada malo les pasará. No sabe si es cierto, pero eso no importa en ese instante, en ese sofá, en esa noche en la que duermen abrazados después de una dura batalla.