-Sirius, para...- le dice Remus, y es la quinta vez que lo hace, pero tampoco es que esté oponiendo mucha resistencia. ¿Cómo hacerlo si Sirius le tiene aprisionado contra la pared y no deja de besarle el cuello? Remus interpone una mano entre él y su pecho e intenta separarle, pero entonces Sirius le agarra de la cintura y lo atrae más hacia sí.
-Deja de resistirte lobito, sabes que tú también quieres...
Le susurra Sirius al oído, y Remus quiere matarle. James les ha invitado a pasar unos días a su casa, junto con Lily y con Peter, ya que sus padres se han ido de vacaciones de verano y por primera vez le han dejado solo. Están en el jardín trasero, apenas a unos pasos de la puerta principal por la que podría salir cualquiera, y Sirius cree que es divertido enrrollarse aún a riesgo de que todos los vean.
-Nos pueden ver.- advierte Remus.
-Están todos viendo esa película infumable que ha traído Peter, no va a venir nadie.- murmura Sirius contra sus labios, y después le besa. Remus no puede evitar fundirse ante su contacto.- además, no van a ver nada que no hayan visto ya.
Remus recuerda aquél momento el año pasado en el que James y Peter les sorprendieron en los baños de la quinta planta, y siente la misma vergüenza que experimentó entonces. Todo por Sirius y su manía de hacerlo en sitios públicos. "Es emocionante", decía. Remus no sabe qué tiene de emocionante que te pillen, y va a replicar algo, pero entonces Sirius le mete la mano por debajo del pantalón. Remus ahoga un suspiro y Sirius empieza a mover su mano con maestría.
-Sirius, para, lo digo en serio...- le pide Remus entre jadeos, incapaz de sonar más autoritario.
-No parece que estés sufriendo mucho, Lunático...- le contesta él, riendo. El cerebro de Remus deja de funcionar y su cuerpo se rinde ante el contacto de Sirius, que le lleva hasta el límite. Cuando Remus está a punto de alcanzar el orgasmo siente a Sirius separarse de golpe. Los dos miran a la derecha, de donde proviene un ligero carraspeo. Es Lily, que les mira entre horrorizada y divertida.
-Sólo quería preguntaros si queréis palomitas, James acaba de hacerlas... pero creo que tenéis otro entretenimiento.
Sirius mira entonces a Remus y niega con la cabeza.
-¿Ves? Remus, te dije que no podíamos hacerlo aquí. Maldito lobo pervertido...
Remus le mira atónito y boquea como un pez fuera del agua, mientras Sirius se aleja y se interna en la casa llamando a James a gritos para que le de palomitas. Lily aún está ahí, y Remus se sonroja de la cabeza a los pies.
-Tranquilo, Remus, sé perfectamente de quién ha sido la idea.- le consuela Lily, pero Remus cree que no podrá volver a mirarla a los ojos en la vida. Y cuando vea a Sirius le va a matar.
