Capítulo 5: La oportunidad que no pedí.
A veces, las malas decisiones nos llevan a los lugares correctos. (Capitán Garfio).
-¿Qué estás haciendo aquí? – pregunto la chica al verlo llegar, Booboo la miro y suspiro, esperaba que no lo supiera pero al parecer eso no iba a pasar.
-Estoy buscando a Mamá – dijo mirando para todos lado en busca de ella, pero la mirada que le dio Fivel le hizo saber que no estaba - intente cortar mi cabello – finalmente confeso sacándose el gorro gris que llevaba - deja de reírte – pero eso solo hizo que Fivel riera más fuerte.
-Maegan ven a ver esto – llamo la traidora de su hermana solo entonces se dio cuenta que ahí estaba su otra hermana.
-¿Qué haces aquí? – dijo sorprendido.
-¿Qué haces tú aquí? - le pregunto ella enarcando una ceja notando entonces el corte irregular de su cabeza - mierda Booboo perdiste contra las tijeras – se burló agarrando su estómago abultado para reír mejor.
-Cállate Maegan - gruño molesto - necesito ayuda de mamá.
-Ve al salón – Fivel hablo levantado su celular y tomándole una foto.
-No quiero que me vean así – murmuro ignorante de que su tragedia ya había sido guardada para la posteridad.
-Ven aquí – finalmente Maegan se apiado de su alma y le llamo él se acercó titubeante pero tras examinarlo asintió – creo que puedo arreglarlo, Fivel tráeme las tijeras – y tras decirle eso lo empujo en el banco ahí en la barra de la cocina.
-No vayas a dejarme peor – pidió suplicante no queriendo ofenderla o sería peor pero sin muchas opciones no le quedó otra más que aceptar.
-Calma hermanito voy a dejarte genial – sonrió ella con las filosas tijeras en la mano y una mueca en el rostro.
-Voy a arrepentirme de esto – murmuro tras tragar saliva, y suplico a un dios, cualquiera que cuidar su cabello y sus orejas y que él bebe en el vientre de su hermana no pateara para no ser asesinado por unas tijeras en su cráneo.
Así que después de tomar una decisión de pensarlo por varios minutos y asegurarse que esto era la única opción Booboo decidió cortar su cabello, pero no quería ir a un salón por lo que se dijo que podía hacerlo tomo unas tijeras y empezó a cortar su cabello frente al espejo después de ver un tutorial en internet se sentía un experto.
Cuando casi se corta el lóbulo de la oreja fue cuando noto que su corte estaba quedando horrible, horrorizado llamo a Megan pero ella solo le dijo que fuera a un salón, ella no entendía su cabeza se veía horrible, como si una podadora hubiera pasándole por encima, ok tal vez exageraba pero así lo veía el, entonces fue a su casa, su madre siempre cortaba su cabello cuando eran niños, y lo hacía con los caballos, ella podría ayudar.
Se puso un gorro tomo sus llaves y salió del departamento en dirección a la casa de sus padres, solo para que ella no estuviera y entonces estar a merced de su embarazada hermana mayor, por suerte ella era buena, muy buena, su cabello quedo genial de hecho por lo que ya listo estaba seguro que esto ayudaría en ganar la confianza de Carlos.
Función al día siguiente Carlos parecía confundido pero igual le miro diferente, al menos volvió a hablar con él.
-Carlos – llamo el doctor nuevamente, desde la última visita de Booboo el doctor noto como Cameron era más expresivo, pocas palabras había sido intercambiadas, más que nada de saludos y pedidos, el chico queriendo saber el día, cuando volvería su madre o si podía vestir otra cosa aparte de la ropa reglamentaria, Cameron solo respondía a ese otro nombre y el doctor ya se había acostumbrado a llamarle así - ¿Cómo estas el día de hoy? – el chico simplemente se encogió de hombros como era típico parecía cansado o fastidiado de tener que verlo sobre porque debía dejar de jugar en su Tablet como hacia todo el tiempo - ayer recibiste una visita ¿quieres hablarme de eso? – pregunto suavemente pero parecía ser uno de esos días en los que Cameron no tenía ganas de hablar ni una sola palabra - ¿Carlos? – intento nuevamente, algo debió pasar por la mente del niño pues ante la mención nuevamente de ese nombre dejo de lado su juego se sentó en la cama y le miro.
-Cameron – murmuro con suavidad.
-¿Qué? – pregunto entre asombro y confundido, el chico no había dado indicios de querer ser llamado así.
-Mi nombre es Cameron – repitió monótonamente levantando la barbilla desafiante - No Carlos de Vil - y para Carlos le fue tan fácil mentir, tan sencillo que no había quien dudara de su palabra.
Habían llegado a un acuerdo, Booboo finalmente acepto ayudarle a salir de ahí, el corte de su cabello solo fue una muestra del compromiso del chico moreno a la causa, por lo que Carlos pondría todo de su parte entonces, el primer punto era que todos creyeran que finalmente Cameron se recuperaba y para eso necesariamente tendría que negarse a sí mismo.
No le importo llamarse Cameron era en ese momento mucho mejor que todos los nombres que alguna vez usaron en él, era mucho más aceptable ser Cameron para estas personas que una identidad aparte, seria tardado, le advirtió Booboo, le tratarían con más medicamentos de que ya le obligaban a tragar, sedantes más que nada para hacerle dormir y multivitamínicos pues aún se negaba a comer sus alimentos, Carlos acepto de mala gana que tendría que perder su identidad si con eso salía de ahí.
-¿Por qué? – dejo la pregunta vaga esperando que Cameron la usara como una oportunidad para hablar de lo que él quisiera.
-Porque era más fácil – suspiro encorvando nuevamente sus hombros- Mucho más sencillo que todas esas cosas malas le pasaran a él y no a mí.
-¿Qué cosas malas Cameron?- se aseguró de usar bien su nombre ingenuamente creyendo que se ganaba su confianza pero Carlos solo rodó los ojos bufando como si fue es un idiota- ¿recuerdas a los hombres? – insistió - los que te lastimaron.
-No – mintió otra vez cerrando los ojos - No sé bien quién era el primero – eso no era una mentira pero tampoco quería hablar sobre ello, no cuando no sabía cómo explicar que estuviera tan solo siendo un niño, no sin levantar sospecha al menos - Ni a todos ellos- el doctor le miro tranquilo pero el horror dentro de él se desato por que aquellas palabras fueran dichas sin la mínima pizca de emoción, como si ese niño fuera solo un caparazón vacío.
-Podrías decirme sobre quien te hizo la quemadura – pidió entonces, recordando aquella piel ligeramente mas rosada en su cuerpo - ¿Como la conseguiste?
-Tallo su nombre – Carlos ya no le miraba, veía el suelo ahora, sabia como negarse y cambiar el tema, como desviar la atención, como manipular a un simple psicólogo, lo había hecho en Auradon cuando fueron forzados a asistir a terapia, pero ahora no podía hacer eso, o tal vez simplemente no quería, en ese instante Carlos quiso decirlo - Dijo que le pertenecía – apretó los ojos al sentir las imágenes, el dolor cunado su piel fue cortada con lentitud.
-¿Quien? – la voz del doctor se hacía lejana, Carlos hubiera seguido hablando incluso sin ser cuestionado.
-El hombre más arrogante que eh conocido, egoísta y egocéntrico no alcanza para describirle, muy alto, de hombros anchos y fuerza sobrehumana – describió sus ojos aun cerrados cada detalle vivo en su mente - demasiado fuerte- el doctor solo asintió calladamente sabia que en la mente del chico todo se había deformado que para algunas víctimas los perpetradores eran deformados a monstruos más si el abuso había empezado desde niños - su cabello negro como un cuervo y ojos azules tan fríos como el hielo – la quemadura en su cuerpo empezó a picar, a arder dolorosamente - Dijo que le pertenecía y grabo su nombre para que no lo olvidará – la voz burlona aun rodando en su cabeza, ser llamado cachorro cuando el reía - Tenía que borrarse – mano instantáneamente busco la quemadura empezando a rascarla - Irse – repitió en un susurro- Ella dijo que no le pertenecía – ahora poda ver los ojos furiosos de su madre, de Cruella al ver el nombre en su piel.
-¿Quién es ella? – le interrumpió pero Carlos lo ignoro por completo, en su mente seguía recordando aquello.
-Creía que todos debíamos estar a sus pies – sus uñas empezaron enrojecer la piel alrededor pero no le importaba - Que era lo mejor y por eso merecía lo mejor – repitió monótono aquella frase, la había escuchado mucho – pero yo no lo era – y las burlas de él gritándole que era simple basura mientras lo violaba salvajemente, palabras que le hicieron creer que no valía nada.
-Cameron – llamo el hombre, quería preguntar ¿cuándo sucedido esto?, ¿Dónde estaban sus padres?, ¿Por qué nadie lo había notado?, él no sabía que simplemente a nadie le importo.
-Hubo otro, un hombre ambicioso – siguió hablando ignorando totalmente las preguntas silenciosas del doctor - que lo tuvo todo – su espalda empezó a picar entonces, donde el fantasma de los latigazos le revivieron - tan avaro que lo perdió todo por un ladrón, irónicamente convirtió a su hijo en uno – otro rostro sustituyo al anterior, el tapete rojo con desiertos bordados y un enorme palacio que sirvieron de puerta en aquel lugar era un horrible recordatorio – hablaba sobre princesas, de como la suya le fue arrebatada – recordó el dolor de sus dedos, sus uñas cuando se enterraban en la madera sobre la mesa en la que era empujado, el dolor de saber que sus gritos solo le alentaban más – intente gritar – recordó la burla en el hombre mayor, el cómo le desafío a hacerlo – pedir ayuda, pero él era tan ruin como su padre me uso y desecho – la sonrisa llena de dientes afilados, las manos cálidas del otro chico, los susurros y palabras cálidas de amor solo dolían más en aquel instante y mil veces peor ahora, por haber sido arrojado como basura - Había un hombre de un garfio – sus manos cubrieron su rostro, aquellos ojos que luchaban por no derramar lágrimas - No paraba de hablar del mar y detestaba a los niños, uno fue su perdición – se sintió mareado solo de recordarlo, el lento y constante bamboleo del barco pirata, los gritos afuera, el olor salado del mar nunca les detesto tanto - Pero no lo tenía cerca – Carlos nunca vistió de verde a su alrededor, nunca llevo algún pañuelo o algo de ese color o sería peor, lo peor era que a veces era obligado a usarlo - No podía desquitar su ira en el así que lo hizo conmigo – las risas sarcástica el pirata mientras el frio metal de su garfio marcaba su piel, mientras se asegura de dejarle en claro quien mandaba - Tuve suerte eso dijo era su favorito – se estremeció - por eso me dejaba vivir – su voz salió ahogada, en aquel instante ser el favorito significaba mucho más dolor que no serlo - Los otros alimentaron a sus peces – no puedo olvidarlo, los gritos, el llanto de los otros niños que caminaban por el tablón, como fue obligado a mirar ver a niños más jóvenes que el incluso ser devorados por los tiburones, como fue obligado a agradecer a cada pirata abordo por no terminar como ellos.
En aquel momento Carlos deseaba poder saltar, terminar como ellos y dejar de sufrir, pero el miedo a su madre era mucho más terrible que se limitaba a obedecer, levanto el rostro entonces y miro al hombre que anotaba rápidamente en su libreta, frunció la nariz, el dolor tormentoso de sus recuerdos transformándose en ira, ni siquiera entendía bien por que hablo sobre eso, sobre ellos, no tenía caso, no iba a creerle, no iban a ayudar, no serviría ya de nada.
-¿Quiere que le cuente más? – gruño apretando las uñas en el colchón su mano izquierda manchando las sabanas con sangre, aquella que araño en su quemadura - ¿Los detalles? – su respiración se hizo errática - ¿Las palabras que escupieron en mi rostro? – los insultos resonaron otra vez - Las monedas que dejaron caer en mi mano – el doctor se dio cuenta tardíamente que Carlos estaba al borde de una taque de pánico - La sangre que me hicieron derramar – jadeo mirando nuevamente al piso - ¡O el como ella solo me empujaba a ellos! – grito, el doctor se acercó entonces trato de detenerle, de apagar su taque de pánico pero era muy tarde.
Carlos grito, pataleo y le empujo fuera, pronto entraron los enfermeros al lugar, para ser un niño frágil era demasiado fuerte, Carlos lucho como un experto, dio golpes precisos en los lugares adecuados, tardaron mucho para tranquilizarle.
-¡Debió protegerme! – grito aterrado – debió hacerlo – lloriqueo cuando finalmente la aguja con el sedante golpeo su cuello.
La siguiente sesión el Doctor se aseguró de llevar una dosis de sedante por si el incidente se repetía, pero Carlos no tenía intención de volver a desmayarse con tantos hombres en la habitación, no podía quedar indefenso.
-Cameron ¿quién es ella? – interrogo el hombre en bata blanca, Carlos suspiro recordándose por que hacia esto.
-No lo sé – Mintió - Ellos le hicieron daño a Carlos cierto – nuevamente fingió - Pero yo no soy Carlos – su voz sonó serena nuevamente - Así que eso está bien.
-Cameron esto no está bien – trato de empujare el doctor, de volver a hablar de su última conversación de aquellos hombres que le dañaron, pero Carlos no iba a hacerlo.
-Solo quiero ir a casa – pidió mirando el suelo - Por favor – levanto la mirada luciendo tan miserable, tan anhelante por aquello - Solo déjeme ir a casa.
El doctor Stone no pudo sacarle más después de eso, Cameron se aferró al hecho de que estaba bien, que todo el daño sucedió a Carlos de vil, se negaba a aceptar lo sucedido pero el niño cooperaba, y como prometió le dejo tener acceso al área comunal.
Las visitas del joven Stewart siguieron siendo normales en algunas acciones llego a observarles interactuar, notando como a veces Cameron distraído en algún juego en su Tablet se estremecía al escuchar la voz se esté. Lo hacía también con los toques casuales, como si estos fueran detonantes para recuerdos horrendos, Un día en particular Cameron levanto la vista justo cuando lo observaba sorprendiéndole de una forma que no puede explicar sintió miedo, Cameron le miro y una extraña sensación le inundo fue como si fuese amenazado en ese instante, como si promesa de dolor le fueran juradas, dejo de observarles después de eso.
Dos semanas más tarde no pudo detenerle más.
No-Jay seguía sorprendiéndole creyó que al ser obligado a tomar otro nombre, a apoderarse de esa otra identidad, este chico simplemente seria como todos, como Libby que no paraba de repetirle que era su madre, como ese otro hombre que intentaba abrazarle y el siempre huía, de esa otra chica que no dejaba de llamarle hermano o ese doctor que siempre quería empujar sobre sus recuerdos dolorosos tratándoles como analogías de sus temores.
El aún seguía preguntando quien era ella, y no es como si pudiera decirle la verdad ¿cierto?, no es como si pudiera hacerle ver que esa mujer que destruyo su alma era su propia madre, Cruella de Vil, tampoco podía responder a todas las otras preguntas, ¿porque se estremecía ante los contactos?, ¿porque nunca pidió ayuda?, ¿por qué temía tanto de no-Jay al principio?, todos intentaban siempre hacerle creer que fue solo una pequeña parte de su imaginación que Carlos De Vil no existía y eso le hacía enojar.
Porque querían que olvidara quien era y obligaban a ser alguien más, porque prácticamente volvían a reemplazar su ser con la ilusión de ese tal Cameron.
Pero no el, no-Jay seguía viniendo, ayudándole a dar las respuestas correctas, los datos sobre la vida que debía tener ahí, para ayudarle a ser como Cameron y de igual manera siempre preguntaba por él, por Carlos, No-Jay no lo miraba como un reemplazo, como un pobre sustituto de Cameron, no, este chico le miraba a él, preguntaba por él, sonreír para él, no-Jay se fue transformando en su propio ser, uno que empezaba a brillar con una luz y calidez que jamás había sentido y como una polilla fue atraído a él.
Carlos dejo de llamarle no-Jay incluso en su mente.
-Así que de la isla ¿eh? – pregunto sentado frente a Carlos, otro día de visita desde que fue autorizado para estar en la sala comunal, no es que Carlos fuera feliz de eso, realmente le daba igual pero al menos ahí había sol y aire fresco por la ventana así que no iba a quejarse, no mucho al menos.
-Creo que eso quedo claro – respondió de mala gana, levantando la vista solo un poco para ver Booboo aún no podía creer lo que había hecho, un se estremecía un poco al escucharle hablar pero ya iba acostumbrándose, los chocolates que le llevaban ayudaban un montón.
-Mi villano favorito es Scar ¿sabes? Supo dar un golpe de estado – Carlos levanto la mirada desde la pantalla táctil de la tablet miro incrédulo al chico frente a él y suspiro, se levantó entonces levantando la sudadera de su cuerpo dejando al descubierto su cadera izquierda donde tres finas líneas casi desaparecían.
-Madre dijo que solo quería un poco de pelo para un pincel nuevo, solo unos cuantos cabellos para hacer el delineador perfecto – murmuro dejándose caer en sus recuerdos – dijo que me amaría si lo conseguía.
-¿Qué paso? – casi temió preguntar.
-A los leones no les gusta ser despertados de su sueño- se dejó caer nuevamente en la mesa cubriendo su piel y tomando la tablet en sus manos – no fueron suficientes – murmuro tras un rato de silencio – dijo que apestaba a bestia y busco a Gastón para conseguirlos.
-Mi princesa favorita es Ariel – dijo tratando de aminorar el ambiente tenso tras el largo silencio del pecoso – es pelirroja, me gustan las pelirrojas.
-Melody gustaba de darle premios a Dude – murmuro finalmente, asintiendo en aprobación, Booboo se relajó entonces y empezó a hablar de tonterías al azar de cosas sobre Cameron que le pudieran ayudar.
No era mucho, Carlos no lo veía como un progreso pero al menos podía salir de esas cuatro paredes por un rato y estar ahí frente a una ventana donde el sol acariciaba su piel, la sala comunal no era lo que quería pero Booboo tenía razón hablar con el doctor le ayudaría, solo un poco más de fingir ser Cameron y estaría fuera de esas paredes, solo un poco más.
Dos semanas después él era completamente libre.
-Hoy llegaste temprano – sonrió de aquella forma picara totalmente falsa, aún estaba sobre la cama revisando su tablet jugando tal vez un juego o algo.
-Es técnicamente tu ultimo día aquí solo quería verte antes de tu gran día – se encogió de hombros acercándose a su lado para sentarse ahí como siempre, con total naturalidad.
-Si quieres podemos hacer eso que prometí – diciendo esto Carlos dejo la Tablet a un costado para mirarle sonriendo su mano se deslizo rápidamente sobre el muslo de Booboo listo para tocarle - Voy a pagar por tu ayuda – y lamio sus labios obscenamente.
-No – tomo su muñeca para alejarle recordándose que este niño solo quería molestarle, aún era muy incómodo pero al menos nunca hizo algo realmente alarmante - Eso no es – negó de inmediato con la cabeza buscando en todas partes menos en el rostro de Carlos sabiendo bien la sonrisa ganadora que tendría por hacerle sentir así, el juego que ese pecoso gustaba de jugar con el - ¿Esas son pastillas? – miro entonces el botecito naranja con pequeñas pastillas blancas que estaban regadas en la cama, la cual era un desastre.
-Si, antibióticos o no sé qué – se encogió de hombros tomando el frasco y entregárselo al chico que de inmediato las reviso - Me las dieron aquí - explico - tengo sífilis y anemia al parecer es grave - murmuro como si no fuera realmente importante, si Booboo no tenía intención de jugar el regresaría a revisar su juego en la Tablet.
-Tienes sífilis – esto no era una pregunta más bien una afirmación con el bote en la mano - ¿Sabes lo que es al menos? – pregunto débilmente.
-No – le miro porque aun cuando era algo curioso por naturaleza aquello reamente no le intereso, cosas como su salud le eran irrelevante, mientras pudiera comer algo y no lo hiciera vomitar, mientras no pasara frio todo era aceptable - Realmente no – negó fervientemente, tal vez la palabra la escucho en algún lado pero no podía ubicarla.
-Es una enfermedad venérea – y Carlos volvió a inclinar la cabeza confundido igual a un cachorro adorable intentando concentrarse pues eso se le hacia muy familiar, como si en alguna conversación muy incómoda hubiera salido el tema - Significa que la contraes solo con sexo – lo recordó entonces, debió ser algo que el Hada madrina explico durante su charla de educación sexual, lo había ignorado simplemente porque los tres chicos le lanzaron una mirada de muerte, todos ellos le había culpado ya que era su curiosidad por saber ciertas cosas del sexo lo que les llevo a estar escuchando al hada madrina en una lección extra con diapositivas, aun se extrémese al recordar la mirada que Mal le lanzo y bueno aunque no puso verdaderamente atención al menos no había estado dormido como Jay, así que era eso, la realización le llego entonces, Carlos pensó que por eso Booboo se veía tan renuente, tal vez no quería contagiarse, sintió un poco de pánico, no podía perderle, ese chico no iba a abandonarle por algo así, debía arreglarlo rápidamente.
-Tranquilo estoy prácticamente curado – trato de parecer sereno pero realmente estaba totalmente nervioso, si Booboo decidía que no le gustaba por estar enfermo no tendría nada, ninguna forma de mantenerlo a su lado, no cuando podía enfermarle - solo me hacen tomarlas para terminar el tratamiento, algo sobre que mi sistema inmunológico es muy débil – termino sin importancia pero esperando que eso lo tranquilizara.
-Ese no es el punto – esa no fue la respuesta que esperaba - Tienes sífilis Carlos – repitió como a un niño pequeño, como si aquello fuera mucho más grave, si la tuvo pero estaba curado que más importaba - Eres un niño – eso no le explicó nada, era un niño sí, pero no era nada en comparación a lo que otros chicos habían pasado, tenía suerte, estaba vivo - No deberías tenerlo.
-No es como si pudiera evitarlo ok – murmuro molesto, Carlos no comprendía que era lo que Booboo le quería decir con esto, si estaba enfermo, de alguna forma se contagió de algo y el doctor había tratado de sonar positivo cuando le dijo que no era muy grave, así que no entendía por que Booboo le decía eso, porque estaba tan furioso por algo que el no pudo controlar - No hay chequeos médicos en la isla ni control de natalidad – dijo con mal humor, realmente no estaba en su control.
-Si – suspiro pasando una mano sobre su rostro tratando de calmarse, no quería hacerle creer al Carlos que lo culpaba de alguna forma - No es tu culpa – repitió - Solo estoy furioso – gruño.
-¿Por qué?- Carlos volvió a mirarle confuso no entendía por qué le preocupaba o enfurecían las cosas que no tenían que ver con él, Booboo no había está ahí, no era el culpable y mucho menos pudo evitarlo - No es como si fuera tu culpa – el chico solo cerro los ojos apretando los puños no sabía cómo más explicarle a Carlos, como hacerle entender que estar enfermo, que ser víctima no era algo a lo que debería estar acostumbrado que simplemente no debía pasarle, entonces algo le golpeo.
-Cameron… ¿él? – y había totalmente preocupación, Booboo no quería pensar en lo que le podría pasar a Cameron, si Carlos siendo nativo de ese lugar sabiendo de los peligros había estado tan indefenso su amigo sería una presa fácil, no porque fuera débil no, si no porque Cameron era tan buena gente, tan puro de corazón que sería engañado con facilidad, temió al pensar en las cosas que le podrían pasar.
-Descuida - suspiro Carlos tras leer su pánico con facilidad, por un segundo se sintió molesto al ver eso, al escuchar el nombre del otro en sus labios y el saber el porqué de su preocupación, apenas empezaba a aceptar estar en ese mundo y ya odiaba a Cameron - te lo eh dicho Jay no dejara que nadie lo toque y la última vez que revise él estaba sano – le tranquilizo pues no podía tener a un chico totalmente preocupado por otro, si eso pasaba su plan de dominarle no funcionaria, no cuando en su mente solo pudiera pensar en Cameron - Si estas en Tourney te hacen exámenes médicos.
-¿Entonces cómo es que tu no lo sabias? – le interrumpió.
-Debió ser alguno de los hijos de Gastón o el otro chico en la fiesta – respondió ahora que lo pensaba solo pudieron haber sido esos tres chicos – mañana me iré no debe importante – apago la Tablet y se levantó de la cama tomando la manta que Maya le había llevado metiéndola en la mochila que tenía ahí, guardando cada posesión que había conseguido en esos días, cada regalo de Booboo, escondiendo los dulces que había almacenado tratando de ignorar por completo el hecho de que su no-Jay volvía a preocuparse por Cameron, por el otro el, eso no debía pasar, para este entonces ese chico debería estar postrado a sus pies, y dispuesto a sacarle de ahí solo para poseerle, pero no, este maldito chico simplemente era frustrante.
-No tienes que huir – Booboo se levantó tomando su muñeca con suavidad evitando que siguiera arrojando cosas a la mochila, sabia sobre el plan de Carlos, era obvio que ese niño planeaba fugarse, lo sabía por qué las cosas que pedía eran muy obvias, lo sabía por qué después de leer todo acerca de Carlos de hablar con Melisa y verlo ese tiempo sabía que Carlos solo buscaba algo, huir y eso no podía permitirlo, porque si Carlos se iba, dudaba mucho poder encontrarle, sin Carlos perdía la única posibilidad de traer de vuelta a Cameron - Escucha sé que quieres salir de este lugar y correr lejos – Carlos ni siquiera se sorprendió, Booboo era mucho más listo que todos aquí, solo el había descubierto que no era Cameron, solo el vio lo evidente, un rey entre idiotas, eso era Booboo para el - Pero podrías tener una familia – le miro, Carlos regreso la mirada llena de burla ante sus palabras.
-Yo no soy Camero lo dejaste bien claro ellos no son mi familia – dijo completamente cínico, escupiendo las últimas palabras con veneno.
-No lo son – jamás soltó su muñeca, de hecho su pulgar empezó a hacer círculos en su pulso, tratando de tranquilizarle, de darle un confort - Pero podrían serlo – insisto Carlos sabia que debía alejarse, empujarle pero el calor era tan agradable, el tacto tan tierno, no sabía cuánto lo había anhelado hasta ahora - Escucha solo pruébalo, tendrás una cama gratis, techo y comida – sonrió ganador pues sabía que era un buen argumento.
-¿Cuál es el truco? –en verdad empezó a considerarlo, pero algo tan bueno no podía ser gratis, no lo fue en Auradon, no lo seria aquí, puede que Ben jamás le golpeara o intentara tocarle como lo hacía Jay pero había un precio a pagar por estar en Auradon, ellos robaron su libertad, Carlos no quería eso, podía lidiar con se violentado, golpeado y abusado hasta el punto de quiebre, pero no creía ser capaz de sentirse así de nuevo, de tener la libertad frente a sus ojos y nunca poder alcanzarla, ya había perdido su madre, lo había perdido todo, no creía ser posible de vivir en una falsa seguridad para ser lanzado nuevamente como hicieron "su familia".
-No hay truco – Booboo no sabía exactamente que pensaba Carlos pero podía sentir la piel bajo sus dedos tensarse, la indecisión en su rostro y supo que Carlos lo quería, necesitaba esto - Ellos creen que eres Cameron y van a cuidar de ti – explico con suavidad, pues el niño aun parecía perdido en sus pensamientos - Son tu familia – se estremecía, Carlos se estremeció ante esa palabra y el miedo regreso a sus ojos - Te enviaran a la escuela tal vez.
-No quiero ir a la escuela - mintió suavemente bajando la mirada, no queriendo ser parte de otra familia, no queriendo darles la oportunidad de desecharlo nuevamente.
-Claro que quieres – rodo los ojos Booboo - eh visto como lees eras revistas de ciencia si vas a la escuela podrás aprender muchas cosas – no solo eso sabía bien por los escritos de Melissa que Carlos era un genio, un chico curioso por naturaleza que gustaba de construir inventos aun que le explotaran en su rostro - Ser el genio que no lograste en Auradon y en la universidad vives por tu cuenta no tendrás que volver a verlos – aquello sonó mucho más apetecible para Carlos quien ahora volvía a mirarle - En dos años podrás hacer tu vida y sin tener que huir.
-Tal vez considere quedarme – respondió finalmente luchando por reprimir una risa.
-Si decides que no te gusta estar con ellos llámame – propuso sabiendo bien que lo había logrado, había convencido a Carlos de quedarse donde pudiera vigilarle, ahora solo debía convencerle para hablarle de traer a Cameron de vuelta - Y vivirás conmigo – ok tal vez su novia no estaría de acuerdo con eso, pero si lograba su cometido no podía dejar a Carlos en Auradon, no, su plan era llegar a un acuerdo traería a Cameron de vuelta y ayudaría a Carlos para que se quedara aunque eso significara tener que lidiar con el posiblemente, totalmente enojo de su novia.
-¿Tanto así quieres tenerme en tu cama? – ahí estaba de vuelta la sonrisa arrogante y coqueta de Carlos, Booboo supo que había ganado esta batalla.
-Tengo una novia Carlos – le recordó soltando finalmente su mano - Pero quiero ayudarte – estaba siendo honesto, tal vez, un poco, bueno si Carlos le ayudaba lo ayudaría, no era un bastardo.
-¿Vendrás mañana? – pregunto.
-No – negó con la cabeza suspirando - Esto es una cosa de familia – Carlos frunció la nariz ante eso pero Booboo ya había cancelado sus vacaciones con Megan y mañana era su presentación a la cual prometió ir no iba a fallarle esta vez - No huyas – pidió - No escapes, piensa en ellos como otra oportunidad.
-No la quiero – su mal humor regreso, no quería realmente lidiar con esa gente, ok todos parecían agradables, incluso el hombre mayor pero ninguno de ellos le eran útiles en su plan.
-No, pero la tienes y eso es bueno.
Booboo se quedó un rato más, compartieron dulces y aunque no volvió insinuársele ya tenía todo un plan en su cabeza, iría con ellos, dejaría que esta familia lo llevara para ir a esa universidad, era algo que deseaba desde que estaba en Auradon, sabía que necesitaba dinero para eso, Evie le había dicho y si esta gente era tan estúpida para dárselo lo tomaría, Booboo le dijo que tendría que esperar dos años para vivir solo, realmente no lo conocía, el terminaría el curso en uno, no esperaría tanto tiempo.
El día en que dejaría finalmente ese horrible lugar no fue como él lo imagino, esperaba que Booboo hubiera mentido y estuviera ahí, que se asegurara de que no escapara, la mochila en su hombro se apretó más cerca de su cuerpo, Carlos estaba esperando un motivo, algo que le hiciera correr lejos para escapar, Libby estaba ahí, la chica llamada Maya también y ese hombre, Víctor cree, el doctor hablando sobre su progreso, sobre cómo debería seguir hablando con un terapeuta, la mujer le calló entonces, le miro con enojo y le dejo claro que su niño no tendría nada que ver con esa clínica, no cuando fueron tan negligentes en su cuidado anterior.
El medico solo suspiro y dio un paso atrás apretando los dientes, Carlos tuvo que admitirlo esa mujer supo cómo imponerse, tal vez no sería tan aburrido seguirles el juego e ir con ellos, sería demasiado fácil.
Se equivocó.
-Ahí estas - Libby le abrazo entonces – mi pequeño bebé – susurro ella en su oído- mi precioso niño – algo se rompió entonces dentro de Carlos dejo escapar un profundo suspiro liberando la tención totalmente sus ojos abiertos por la impresión llenos de pánico ahora se llenaban de agua, mil emociones diferentes llenándole, esa mujer estaba ahí, le estaba abrazando, le estaba llamando de esa forma tan cariñosa, desarmándole.
Así era como debía sentirse, así es como era estar al extremo de esas palabras de afecto, era mucho mil veces mejor de lo que él nunca magino, su corazón latía con fuerza, su respiración errática le hizo creer que moriría pronto, esa mujer, esa extraña le estaba abrazando con tanto amor y cariño como jamás nadie en su vida había hecho, y todo el dolor, toda la soledad, el peso del mundo que había estado cargando en sus hombros desaparición por ese pequeño instante, Carlos levanto sus brazos tentativo listo para abrazar a esa mujer, las palabras ya se resbalaban por sus labios, en cualquier momento empezaría a llorar y llamarle Mamá, entonces tenía que arruinarlo.
-Mi pequeño Cameron – le llamo la mujer, volvió a cerrarse, el peso fue ahora el doble, sus brazos cayeron sus costados con mas firmeza y las lágrimas en sus ojos se secaron, por un instante pudo sentir amor real, el amor de una madre, lo que siempre deseo, por un instante lo tuvo todo y ahora recordaba que no le pertenecía, era de él, de Cameron, el chico ni siquiera estaba ahí, nunca le había conocido y ya le odiaba mucho más que a Jay – Cameron – volvió llamar la mujer besando su mejilla, Carlos le dejo, asintió a todo lo que dijo pero no pudo devolver ningún afecto.
"Estaba bien" se dijo, "esto es bueno" se repitió, por que tener un afecto robado, uno que ni siquiera era para él era mucho mejor que no tener nada, Carlos se dijo que no le importaba lo tomaría y abrazaría las sobras de su otro él, porque era todo lo que se merecía.
No importaba lo mucho que le doliera.
Notas:
Por si no se entendía aquí están los hombres que describe Carlos, Gastón, Jafar, Jay y Garfio en ese orden.
Voy a creer que a estas alturas ya todos vieron Descendientes 2 por que empezare a criticarla en mis notas a partir de ahora.
Alguien noto la bella carita de Carlos cuando Jane le da un abrazo?, si cuando acepto la cita. Bueno lo único rescatable de esa escena fue el momento del abrazo, cuando su rostro se ilumina, joder Cameron es un gran actor por que puede verse tantas emociones que te hace recordar que este es Carlos, un niño que nunca había recibido amor y siempre estaba esperándolo, en Descendientes cuando su madre le dice que no dejara ir a su Carlos, este la mira con esperanza como esperando ver amor en su madre y esta solo lo quiere para ser su criado, el corazón de Carlos se rompe ahí, y ahora cuando Jane le dice que si quiere salir con él, en citas y esas cosas, y lo abraza fue hermoso, porque por primera vez posiblemente el recibo amor, Carlos se sintió amado en ese momento y creo que su rostro lo dice todo, sigo odiando a Jane y creyendo que solo le dijo que si a Carlos porque ella siempre quiso un novio y la forma en que dijo lo de las citas fue como si dijera "si no me importa quien sea solo quiero un novio" pero en fin fue una escena muy emotiva para mi al menos, en parte porque odio que fuera con jane y en parte porque Carlos finalmente se sintió amado por alguien.
Cuando Libby abraza a Carlos sucede casi lo mismo solo que más intenso porque fue el amor de una madre, algo que siempre anhelo un deseo hecho realidad y luego, yo se lo quito… lo sé, soy una maldita perra sin corazón.
Una galleta?
Una opinión?
Unos tacos al pastor?
Mas chocolates para Carlos?
