Quiero agradecer al apoyo al capitulo anterior, sin dudarlo no es la historia mas atrayente del sitio pero tiene su pequeño pegue que espero sea mayor conforme avance la misma.
De paso, si alguien desea una pequeña introducción al mundo de Fate o le cuesta entender los conceptos mostrados hasta ahora háganmelo saber en los comentarios con gusto puedo agregar mas detalladas explicaciones para ustedes en capítulos posteriores
Sin mas que decir.
Capitulo 2: ¿Qué paso ayer?
Abrió los ojos de un tirón, la parte superior de su cuerpo se levantó como un resorte viendo a su alrededor en total shock, estaba en su recamara, reconocía sus posters autografiados por el famoso actor de películas de acción Toshinori "All Might" Yagi, las figuras coleccionables, todo lo que hacía ese su espacio personal. A su mente llegaron múltiples recuerdos, se levantó la camisa aterrado pero . . . Nada, ni un solo rasguño, ni una cicatriz donde su mente le recordaba que había sido apuñalado por una extraña aparición.
Se acarició el hombro por igual pero no había nada, tampoco la marca de un cuchillo, viéndose bien solo tenía un vendaje en la mano y se preguntó qué le había pasado, pues no recordaba. . . Al tratar de recordar más claramente, sintió un fuerte dolor de cabeza, ¿Qué le había pasado?
—Hijo, es hora de desayunar. ¿Qué tal sigue tu mano? —Escuchó una dulce voz proveniente de la otra parte de la casa, era su madre, su adorada madre que le hablaba para los primeros alimentos del día. Parpadeó confundido.
—Mamá, ¿Qué me pasó en la mano? —Preguntó en la voz más alta que pudo, pues el vendaje le cubría casi hasta la parte baja de la muñeca.
—Anoche dijiste algo sobre un accidente mientras limpiabas el Dojo—Parpadeó confundido, ¿El dojo? ¿Acaso él…? ¡Claro! ¡Todo fue un accidente en el Dojo! Seguro se lastimó con algún utensilio de limpieza. Suspiró para sí mismo con total alegría, pues todo lo que había "sucedido" no fue más que un aterrador sueño.
—No pasó nada. . .—Se sentía tan bien consigo mismo, sólo había sido una aterradora pesadilla. Una dolorosamente real, pero al final de cuentas los sueños eran poderosos, ¿No? Se levantó de su cama cambiándose las pijamas por el uniforme, no había ni un rastro de heridas en él, por lo que no podía haber pasado lo que soñó la noche pasada—Todo fue un sueño—Ahora solo debía preocuparse de regresar a la escuela, a su vida normal y-
—Oí—Solo abrió la puerta se topó con una pesadilla hecha realidad: En la cocina, en una de sus sillas, estaba la misma rubia de ojos pardos que había visto la noche anterior, esa salvaje guerrera de armadura que respondía al nombre de Mordred, tan relajada usando unos ajustados shorts de licra, un top del mismo material que dejaba ver cómo en realidad poseía un pecho bastante plano y una contextura musculosa para sus aparentes 17 años de edad.
—. . . ¡¿Qué haces tú aquí?!—Casi pegó un salto hacia atrás, esto debía de ser un sueño, se pellizco pero el dolor le hizo saber que no estaba soñando.
—Hijo, ella es tu. . . ¿Cómo habías dicho querida? —Preguntó la señora Midoriya dejando a su hijo aún más aterrado, pues no se sorprendió de verla.
—Soy la hija, del primo, del tío, de la sobrina, del esposo de la tía de su marido—Se quedó en silencio unos segundos antes de beber un poco de su jugo de naranja—Prima. . . Política de Izuku—Terminó antes de sonreír con una dulzura que se veía casi real.
—Eso, es tu prima política por parte de tu padre. Ya sabes que ese hombre jamás nos dice nada—Soltó una jovial risa mientras terminaba de servir el desayuno, aparentemente era el cuarto plato para la chica—Ahora debo irme al trabajo hijo, tu prima se quedará en casa mientras tanto, así que explícale todo del lugar antes que te vayas a la escuela—Le dejó un suave beso en la frente antes de irse—Te amo, hijo—Al ver estos gestos maternales, Mordred no evitó arrugar el entrecejo en un claro gesto de envidia.
Tras unos segundos terminaron a solas, el silencio se apoderó de la pequeña sala-comedor de la familia Midoriya mientras el peliverde comenzaba a creer que quizá, solo quizá, no soñó lo que creía haber soñado.
— . . . Entonces . . . —Murmuró el chico tratando de mantener la compostura, la rubia saltó de su lugar con una agilidad claramente inhumana, se le paró delante dejando ver cómo, a pesar de no llevar su armadura, era casi seis centímetros más alta que él.
—Sigues vivo, bien. Pensé que la funda de mi espada no podría curarte apropiadamente—Decía como si nada, estirando su mano para retirar lo que parecía ser un colgante del cuello del peliverde que se sorprendió de no haberlo visto antes, de girarlo en su dedo el colgante comenzó a brillar hasta retornar a la forma original que poseía: Una larga funda con una espada ancha—Pensé que con tu pésimo control de maná acabarías tardando días en sanar, pero resultaste no ser tan inútil como lo creí—Era difícil saber si le halagaba o insultaba.
—¿Co.…Cómo? Espera ¡¿Si estuve herido?!—Preguntó estupefacto y esto fue lo primero que su cerebro logró formar.
—Claro que lo estuviste, casi te mueres. Te traje a rastras anoche, luego te dejé a Clarence, mi Fantasma Noble, para que su aura de sanación te curara antes que tu madre lo notara—Decía poniéndose el arma la hombro en una pose relajada—Y bien Máster de pacotilla, ¿Estás listo para ir de cacería? —Su llena de convicción sólo causó un mayor pánico en el chico.
—¡¿Cacería?! Mordred-san, creo que no estás entendiendo la situación, yo no-
—¿Tú no quieres luchar de día? Bueno, las reglas del Grial nos prohíben combatir en donde seamos vistos por lo que es una buena estrategia Máster—Asintió con confianza, quizá el mocoso no era tan torpe—Reuniremos inteligencia y entonces-
—¡Mordred-san, yo no quiero luchar con nadie! —Gritó de golpe haciendo a la rubia callarse por varios segundos, el silencio fue incómodo de principio a fin y no fue hasta que la rubia suspiró que por fin un sonido inundó el lugar.
—¡Escúchame tú, pedazo de! —Se contuvo de atacar, seguía atada a su maná de todas formas, tomó aire y trató de poner una sonrisa—Máster—Su voz y falsa sonrisa eran aterradoras—¿Por qué no quieres luchar . . .? ¿No quieres acaso que se cumpla tu deseo? —No le salía para nada fingir ser amable.
—Ni siquiera sé de qué estamos hablando, ¿Qué es todo eso de la guerra? ¡Necesito mucho contexto! —Y con esto la contraria se pasó la mano libre por el cabello repetidas veces.
—¡¿Cómo es que lograste invocar a la clase más fuerte tú solo?!—Maldijo al chico y se maldijo a sí misma por responder a su llamado, mejor se quedaba en su aterrador mundo de tormento que salir para lidiar con ese, ese. . . ¡Novato!—Escucha, novato—No le llamaría Master en delante, no se lo merecía—Te voy a explicar esto de manera que hasta tu miserable cerebro pueda comprenderlo—Le apuntó a la cara con toda severidad—Tú, eres un Master, es decir un mago que ha logrado realizar una exitosa convocación de un espíritu heroico tal como lo soy yo—Procedió a apuntarse a la cara.
—¡Pero si yo jamás quise hacer una invocación! —Eso era lo que no lograba dejar en claro.
—Había un circulo de invocación cerca tuyo anoche, tu energía mágica así como tus palabras sirvieron para llamarme del Trono de los Héroes—Esto solo le causo más dudas, la chica se pasó las manos por la cara—El Trono es una dimensión alterna, cuando el alma de una persona asciende y se convierte en una leyenda en ese lugar se guarda su espíritu evadiendo el ciclo de reencarnación, allí existimos por siempre esperando ser llamados en cualquier época y lugar para luchar en una guerra por el Grial—Le explico lo más detallado que se pudo sin perder la paciencia, lo cual obviamente no fue fácil.
—¡¿Pero por qué debemos luchar a muerte por esa cosa del Grial?!—La rubia le pego con dos dedos en la garganta causando que ésta se colapsara y se le fuera la respiración, Izuku cayó de rodillas sujetándose el área golpeada tratando de recuperar el aliento.
—¡No me grites! —Advirtió que no le pateaba solo porque seguía dependiendo de él para subsistir—¡¿Que no te explicaron todo esto anoche?!—El chico tomó aire como pudo buscando poder hablar de nueva cuenta.
—No… Recuerdo… Claramente—Habló entre fuertes tomas de aire—Me… Apuñalaron...Casi muero...—Esas excusas no valían para ella, había sido apuñalada más veces de las que recordaba y aún seguía adelante, sin llorar como nena.
—Esto no se puede poner peor. . . —Se acarició con más fuerza el puente nasal, iba a estallar—Ante tu falta clara de fuerza, deberá acompañarte todo el día para asegurarme que no te maten—Esto solo le hizo entrar en pánico.
—¡Pero si yo no quiero luchar en esta cosa! —Entonces ella le tomó por el cuello apretando con fuerza usando ambas manos, dejándola ver que su apariencia no delataba su increíble poder físico.
—¡Tú no tienes opción aquí! Ya me has convocado, así que hasta que yo muera o te maten, estas en esta guerra y lucharas por ese grial. Tú no tienes que hacer nada más que evitar que maten tu lamentable trasero, entonces yo venceré y a cambio obtendrás un deseo ¿Te parece el trato? —Trato de sonar lo más convincente posible pero era difícil con una mano al cuello ajeno.
—Siento que no tengo muchas opciones aquí. . .—Literalmente estaba entre la espada (Saber) y la pared.
—Así me gusta más—Forjó una sonrisa que dejaba ver su colmillo izquierdo—Vámonos entonces Novato, tenemos un largo día por-
—Espera Mordred-san, no puedes acompañarme a la escuela, sería extraño que una desconocida se apareciera de la nada en clases—La cara de la rubia prácticamente le decía "Fuck you"—A-Además, solo iré a la escuela, un ambiente seguro que—La caballero solo le apuntó al rostro.
—¿No es esa escuela donde te apuñalaron y casi mataron anoche? —Tenía un punto allí, tras esto le apuntó con su espada aún enfundada al rostro—¡Voy a acompañarte, y no puedes hacer nada al respecto! —Hablo en un tono solemne.
—. . .No—Y tras esto el chico salió de la casa dejándola sola, Mordred quedó en silencio por varios segundos sin poder creer que se vio superada.
—. . . Te maldigo—Y así lo hizo, ni siquiera le dijo cómo invocarla usando un hechizo de comando: Estaba muerto.
Izuku hizo su camino a la escuela para jóvenes sobresalientes, la Academia U.A. que solo abría sus puertas para un selecto grupo de estudiantes que brillaban sobre el resto, Izuku logro entrar allí con esfuerzo, dedicación y casi reventándose la cabeza contra los libros. Mientras seguía en su rumbo el joven tenía una conversación consigo mismo, algo típico en él.
—No puedo creer que esto en verdad este pasando, ahora debo luchar a muerte contra un montón de personas que no conozco, Dios voy a morir—Se pasó las manos por la cara múltiples veces sintiendo el raspado de las vendas contra su rostro, admiro el dorso de la misma, no podía verlos pero sentía esos extraños símbolos quemados en su piel—Tranquilo Izuku. . . Encontraras como salir de esto, lo que paso ayer fue solo un caso especial, además que Iida-kun y Ochako-san no son tus enemigos, no es como si esa cosa del Grial fuese a elegir a personas que estudian con—Pero antes de terminar su frase dio el primer paso dentro del territorio de la Academia, tras hacerlo un escalofrío lo recorrió de pies a cabeza. . . Aun con su nulo conocimiento de magia supo que eso era no una, sino varias, presencias mágicas en el edificio—. . . ¡Voy a morir! —
Mientras tanto, en el departamento de la familia Midoriya.
—¡¿Que carajo?!—La joven Saber se levantó de un salto, había estado relajada comiendo un helado mientras veía la TV cuando sintió el mismo escalofrío que el inepto de su Máster, materializó su espada y la puso a su espalda—¡Debo salvar a ese enano idiota! —Y salió disparada por una ventana, muerto no le servía para nada y no podía invocarla el inútil.
Devuelta en la Academia nuestro protagonista se movía por los pasillos lentamente, sigiloso como podía buscando no llamar la atención de nadie pues si bien supo detectar que había más Másteres en el edificio no podía identificarlos de verlos.
—Debo tener cuidado, nadie debe notar mi presencia. . . —Entonces un par de toques a su espalda le hicieron dar un salto.
—¡Buenos días Midoriya-kun! —Su alma le volvió al cuerpo cuando noto que se trataba solo de Uraraka Ochako. . . Hasta que recordó que ella también era una Máster y que por ende querría matarlo a él y su Servant.
—Bue...Buenos días, Uraraka-san—Murmuro completamente apenado, la chica lucia intacta de la noche anterior, por un momento quiso considerar que esa dulce chica no tenía nada que ver con la guerra que le mencionaron tanto pero al notar como ella llevaba guantes que cubrían convenientemente el dorso de su mano es que se autoconvenció que no era así.
—Me alegro de verte, ¡Ten un buen día! —Le palmeo la espalda antes de salir corriendo, no entendía por qué le hablaba de pronto pero. . .
—¡Una chica me toco! —Fue lo único que pudo pensar.
Mientras la chica avanzaba una voz comenzó a retumbar en su cabeza, audible solo para ella.
— "¿No crees que estás siendo demasiado permisiva, Máster?"—Su Servant flotaba alrededor suyo en forma etérea, nadie podía verlo salvo aquella que lo invoco, lo mismo con escucharlo.
—" Midoriya-kun no tiene que ver con esta guerra, él es solo una víctima del fuego cruzado"—Suspiró para sí misma mientras entraba en el salón de clases, de solo hacerlo sintió un mar de miradas encima suyo. . . Miradas de gente que la quería ver muerta— "Necesitara toda la protección posible. . . "—
— "¿Y no crees que ponerle una protección rúnica de tercer nivel solo alertara más a la gente?"—Tras analizarlo un poco la joven Uraraka solo dejo caer su frente contra su escritorio, quizá no había sido su mejor idea.
Mientras tanto, por los pasillos de la U.A. venia caminando quizá una de las personas más peligrosas en la actual guerra por el Grial, Katsuki Bakugo quitaba gente con su mera presencia pues nadie se quería meter con el genio con complejo de matón.
— "Puedo sentirlos, hay muchos aquí"—Una sonrisa se le dibujo en el rostro ante este pensamiento, sentía deseos de aplastarlos a todos allí mismo. Pasando por la puerta de entrada se ganó múltiples miradas, para alguien de su talento el reconocer a todos los presentes como Masters no fue nada complicado así que se atrevió a dar varios pasos adelante solo para detenerse justo frente al escritorio de su profesor.
—" Máster, lo que estés planeando hacer: No lo hagas"—La voz del valeroso Aquiles retumbo en su cabeza, pero la ignoro.
—Escúchenme, bola de extras—Miradas variadas se dirigieron hacia él, unas de sorpresa y otras de mero desprecio.
— "Bueno, parece que me estas ignorando"—
—Yo sé bien lo que son, todos aquí lo somos—Los guantes, vendajes y otras formas de encubrir sus manos delataban los Sellos de comando que todos portaban.
—Increíble que él sea un mago—Murmuraba la vicepresidenta de la clase, Yaoyorozu Momo, mientras veía al chico delante suyo con bastante desagrado, Minoru Mineta se giró tapándose la boca para ocultar su sonrisa.
—Cuando gane esta guerra, yo sé bien lo que voy a desear—Babeando ligeramente ya se imaginaba sus sueños cumplidos causándole un escalofrió a la chica.
—Ni en tus sueños eso pasara—No invocaba a su Servant solamente porque lo tenía prohibido, a su lado, Todoroki Shouto cerró los ojos ligeramente pues tenía muchos rivales de temer allí.
—Me importa una mierda lo que hayan invocado pues yo, Katsuki Bakugo, ganare esta Guerra a ustedes y a los otros perdedores involucrados. El que tenga las bolas que venga a—La puerta se abrió dejando ver a un temeroso Izuku Midoriya, ante la presencia del que se suponía no era un mago todos guardaron silencio—Continuare despu...—Se detuvo al instante, parpadeo confundido y vio hacia el que venía entrando antes de tomarlo por el cuello y sin aviso azotarlo contra una pared.
—¡Midoriya-kun! —Ochako salto de su sitio corriendo hacia ellos igual que Iida.
—¡¿Porque tienes el aura de un mago, Deku basura?!—Le grito con rabia, listo para hacerlo explotar con su mano libre.
—¡Ka-Kacchan! ¡Yo no! —Explicarse sería complicado, se cubrió con las manos el rostro y esto le sirvió a Katsuki para arrancar los vendajes exponiendo los sellos de comando que lo delataban como un Máster, miradas de sorpresa pues hasta donde se sabía él era un chico humano común y corriente.
—¡¿Qué clase de mierda llegó a invocar un fracasado como tú?!—Lo arrojo de lado antes que Iida le pusiera una mano encima, fuese lo que fuese lo iba a aplastar junto con él.
Izuku se repuso como pudo tratando de alejarse del rubio, nadie intervino más que sus dos compañeros que la noche pasada le habían salvado la vida.
—¡Para que lo sepas, Midoriya-kun invoco a un Saber! —Las palabras de Ochako dejaron un silencio rotundo en el sitio. El peliverde no parecía comprender lo serio de lo acontecido pues había logrado, por sí mismo y sin saber cómo, invocar a la clase más fuerte de Servant conocida y la misma que Bakugo fallo en invocar.
—. . . Me estás diciendo. . . Que esa basura—Apunto al tembloroso con un dedo—¿Invoco a un Saber. . .? —La ira le estaba llegando a límites insospechados, apretó los dientes con tanta fuerza que parecía iba a reventárselos en cualquier momento—Vas...A… ¡Morir, Deku bastardo! —Alzo la mano donde tenía sus sellos, iba a llamar a su Servant pero una mano le detuvo de esto.
—Detente. . . —La fría voz de Todoroki Shouto freno el acontecimiento, este mantenía la mirada perdida pero sujetaba firme al rubio por la muñeca—No es el lugar, ni el momento—De un manotazo este se liberó.
—No es tu asunto, bastardo mitad y mitad. ¿O es que acaso quieres que te empareje el rostro? —Careo al instante plantándosele de frente pero su insulto no afectó en lo mínimo al de ojos bicolor.
—Cuando llegue el momento, vamos a luchar. Hasta entonces: Respeta las reglas—A pesar de su tono sereno se podía escuchar que era rotundamente serio al respecto. Katsuki chasqueo la lengua pasándose junto a sus compañeros, dirigiéndole una particular mirada de odio a Izuku que trago saliva fuertemente.
—Gracias por ayudarme, Todoroki-san—Este no se dignó a verle, solo camino hacia el fondo del salón lentamente sentándose junto a Yaoyorozu de nueva cuenta. Izuku suspiró pesadamente antes que Ochako le ofreciera una mano para ayudar que se levantara.
— "Fuiste muy amable en ayudarle, Todoroki-san"—Se comunicó la chica mediante un lazo mental que ambos compartían, este no respondió de buenas a primeras.
— "Debía evitar que hicieran una escena"—Fue lo único que respondió, para sus adentros la chica emitió una leve risa pues si bien jamás lo admitía el chico era tremendamente amable—" . . . ¿Como sigues después de anoche?"—La pregunta le hizo dar un leve respingo, con una mano se acarició el dorso de la contraria recordando lo que le había acontecido. . .
Flashback.
El tiempo se acababa, le quedaban solo 24 horas para lograr una invocación exitosa, la vergüenza de su familia si ella fallaba en entrar a la guerra sin dudarlo sería terrible, algo que la atormentaría por el resto de sus ideas e incluso en el más allá. Había ordenado a todos los criados, mayordomos y guardias dejar la mansión pues necesitaba perfecto silencio para lograrlo por sí misma. Yaoyorozu Momo camino alrededor del círculo de invocación, reviso cada detalle posible y solo noto la falta de lo más importante de todo: Un catalizador.
—Tendré que recurrir a mi propio poder. . . —Murmuro para sí misma, había buscado múltiples objetos pero no logro encontrar nada que tuviera la fuerza y lazo suficiente con un espíritu digno de invocarse así que usaría solo su energía para lograrlo—Preparativos listos—Fijo su mirada en el enorme reloj que adornaba su pared, eran las dos de la madrugada la hora de los magos—Tiempo ideal—Es el momento. . . —En sus manos materializo cristales de varios colores, arrojándolos al círculo que se ilumino con fuerza—Por la fundación, piedra y el duque de los contratos. Por mis ancestros que susurran a los cuatro puntos cardinales: Llénate, llénate, llénate, llénate, llénate. Repítelo cinco veces; escucha mis palabras y que mi magia cree tu cuerpo y que tu espada cree mi destino, si tu deseo es el grial escucha mi llamado y obedece mi voluntad, respóndeme ahora espíritu que vive y el que escucha mi llamado para derrotar al mal del mundo ¡Guardian de las escalas! —Un fuerte rayo rojizo ilumino el sitio antes que saliera disparada hacia atrás.
El lugar entero se llenó de una densa neblina proveniente del círculo, la chica se había dado contra una pared y cayo de rostro al suelo levantándose al poco tiempo acariciándose la frente donde fue golpeada por su caída.
—¿Qué sucedió. . .? —Reviso su mano sorprendiéndose por el leve escozor que sentía en esta pero una sonrisa se le dibujo en el rostro al ver los brillantes sellos de comando que la identificaban como una Máster—¡Lo he logrado! —Se levanto al instante buscando por todos lados a su invocación, pero no había nadie. . . Parpadeo confundida antes que un sonoro estruendo le llamara la atención, provenía de la otra sala por lo que no tardo en aventurarse a esa dirección encontrándose con una escena bastante caótica.
Los muebles estaban totalmente destruidos, en el centro de la sala había una enorme pila de estos y sobre los restos descansaba un alto hombre de piel tostada, cabello blanco y peinado vagamente hacia atrás que solo de sentir su presencia giro el rostro hacia la chica dejándole ver sus profundos ojos grises, este cerro un ojo y formo una ligera sonrisa.
—Así que eres tú la que me ha convocado. . . —Decía el albino mientras movía sus pies hasta el momento elegantemente cruzados para bajar de la pila de escombros con un simple salto.
—Has destrozado mi sala—Fue lo único que le respondió mientras cruzaba los brazos tomándose los codos con las palmas, el espíritu vio de reojo el lugar destruido antes de encoger los hombros ligeramente.
—Mi invocación fue algo problemática, me sorprendió no aparecer en la misma habitación que mi invocador—Esto hizo la mirada de Momo ensombrecerse un poco pues se imaginaba que algo así pasaría por forzar la invocación de tal modo—Aun así, me es fácil reconocer tus aptitudes mágicas. La invocación forzada de un Servant es algo que ni los magos de mayor capacidad suelen hacer, por suerte para ti tus conocimientos, fuerza y voluntad aunados a la compatibilidad en nuestros poderes fueron los que te permitieron llamarme—Esto por otra parte realzo su espíritu haciéndole levantar la mirada—Yo te aceptare como mi Master, siempre y cuando tengas un motivo justo por el cual luchar—Esta pregunta la hizo guardar silencio.
—Yo. . . —Si lo pensaba bien ella no tenía ningún deseo para el Santo Grial, tenía todo en la vida a este punto y no era codiciosa para desear mucho más, no fue hasta que conoció a ese chico de ojos tristes que tuvo un verdadero interés en ese funesto evento entre magos, apretó su agarre de los codos antes de ver al Servant con total decisión—Yo deseo vencer en esta guerra para destruir el Santo Grial; para siempre—Un silencio se formó de nueva cuenta, el hombre parecía levemente conmocionado por tal revelación y acabo soltando una carcajada cubriéndose el rostro con una mano—¿Qué te parece tan gracioso?—No evito sentirse si no ofendida por semejante acto.
—Las personas luchan por el Grial con tal de obtener sus más grandes anhelos: Poder, riqueza, fama, inmortalidad—Soltó una risilla más, curiosamente no parecía burlarse de ella sino que gozaba de la situación—Pero tu. . . Deseas destruirlo, destruir la fuente de eternos deseos ¿Por qué? —Preguntó por fin haciendo a Momo bajar la mirada de nueva cuenta.
—Conocí a una persona. . . Cuya vida ha sido arruinada por ese objeto, que ha visto cómo su mundo se desmorona por personas ambiciosas en búsqueda de esa . . . Esa maldita cosa. . . —En su tono se podía escuchar el desprecio y coraje contenidos, a su memoria solo llegaba la imagen de un niño cuyo rostro estaba cubierto por varias vendas que evitaban se le viera el costado izquierdo del mismo—Me rehusó a dejar que eso vuelva a ocurrir si yo puedo hacer algo al respecto—La determinación en el rostro de la jovencita hizo al Servant cerrar sus ojos y asentir levemente.
—Bien, en ese caso cuentas con mi lealtad. Pero debo advertirte, Master, que no soy alguien que obedezca órdenes ciegamente: Yo lucharé como lo vea apropiado, cuando lo vea apropiado así que no esperes que me lance al combate solo porque sea tu capricho—Las palabras del varón la sorprendieron, aun así recordó que los Servant, por muy invocados que fueran, eran espíritus heroicos, personas o ideas que vivieron y fueron humanos así que no se debería de impactar que tuvieran personalidades no siempre sumisas.
—Entiendo, aun así buscare la cooperación entre ambos para salir adelante. . .—Se sonrojo un poco ante su falta de modales bajando la cabeza—Disculpa mi grosera actitud. Mi nombre es Yaoyorozu Momo, será un honor pelear a tu lado—El exagerado gesto de disculpas hizo al de cabellos blancos suspirar encogiéndose de hombros.
—Aunque quisiera responder las formalidades el revelarte mi verdadero nombre no tiene sentido pues no soy un espíritu heroico ordinario—Esto sorprendió a su invocadora pero antes que entrara en pánico alzó una mano pidiéndole calma—No soy una leyenda. Yo soy. . . No importa. Usualmente no se me invoca a estas cosas pues no deberían existir catalizadores que me llamen del Trono hacia aquí pero. . . Parece ser que tu magia, parecida a la mía, es lo que unió tu deseo de invocación con mi espíritu—Alzo su mano derecha dejando ver como terminaba materializando una espada corta dejando sorprendida a la jovencita.
—Magia de creación. . . Como la mía—El contrario asintió levemente.
—Parece que somos compatibles para esta batalla, Master Momo. Así que aceptare escucharte, por ahora—Tras esto desapareció el arma viéndole con calma—Puedes llamarme: Archer—Ella se sorprendió un poco por esto.
—Pensé que eras un Saber. . . Por la espada y todo eso—Archer solo encogió sus hombros ligeramente.
—Lamento decepcionarte, pero cuando llegue el momento te demostrare que soy igual de fuerte que un Saber, incluso más—Y solo termino de decir esto movió su mano a toda velocidad materializando una daga que voló por la habitación clavándose en un enorme ojo que volaba con un par de alas—Nos espiaban—Apretó el entrecejo al tiempo que Yaoyorozu se giraba lista para la batalla.
—Ordene que todos mis empleados salieran de la mansión, también coloque barreras para evitar ser interrumpida durante el ritual así que ese familiar solo pudo ser invocado desde dentro—Escaneo el lugar con la mirada, una invocación menor no podía estar demasiado lejos de quien la llamo y no parecía del tipo recolector sino del analista así que esperaba un ataque inminente.
—Entonces el enemigo está encerrado con nosotros—En ambas manos de Archer se formaron espadas, ambas cortas para combate a corta distancia mientras esperaba el ataque enemigo que se presentó en una serie de aplausos constantes que llamaron su atención hacia la entrada principal de la mansión cuyas puertas se abrieron de par en par dejando ver una figura bastante aterradora.
Era un hombre de gran altura, metro noventa sin duda alguna, lucia encorvado y con una enorme joroba en su espalda que resaltaba en el manto negro que usaba para vestir, su rostro era deforme al tener ojos gigantescos y saltones que no parecían ver en la misma dirección y su piel era de un pastoso tono carne, asemejando a un color de hojas viejas más que al de piel humana común.
—Retrocede, es un Servant—El de la chica se interpuso al instante, la maga entrecerró la mirada midiendo las estadísticas de su rival que flotaban alrededor suyo haciéndole fruncir el entrecejo pues sus cualidades físicas eran nulas, pero su magia era tremendamente alta.
—Es un Caster, estoy segura—Con esto Archer afianzó el agarre de sus armas, su clase tenía cierta ventaja contra la rival en especial por el ser resistente a la magia.
—No baje la guardia, algo no me agrada de este sujeto. . . —Los ojos saltones seguro tenían que ver, este continuaba aplaudiendo con emoción dejando ver sus largos dedos demacrados chocar una y otra vez.
—¡Gloria, gloria a ti que te ha llegado la hora doncella virgen que mi Master tanto ha añorado! —Sus meras palabras con ese tono gutural causaron escalofríos en la mujer—Esperaba encontrarte a solas, pero saber que además posees un Servant hace esto aún mejor ¡Una amor para mi Master y tres hechizos de comando! ¡Que fortuna! ¡Dios aplaude a mis actos! —Y aplaudió de nueva cuenta con total emoción.
—¿De qué está hablando este monstruo. . .? —Momo sufría escalofríos de sus repulsivas palabras, no quería imaginar el tipo de monstruo que invoco a ese ser y más aún que tuvo las agallas de mandarlo a por ella.
—No importa: Voy a silenciarlo—Entonces lanzó una de sus dagas directo al rostro del Caster rival que alzo la mano derecha mostrando entonces un libro de piel humana como cubierta, sin aviso un extraño monstruo de apariencia semi-anfibia surgió del suelo tomando el golpe por él y comenzando a masticar la daga poco después—. . . Detesto a los que llaman monstruos a luchar por ellos—Suspiró con molestia antes de caminar materializando otra arma; debía de pelear en serio—Mantente segura, si algo que no sea yo se acerca hazlo pedazos—Tras esto se lanzó al combate.
—Con cuidado, Archer—Murmuro la chica mientras no uno sino docenas de monstruos anfibios se lanzaban contra su Servant, este comenzó a cortar todo lo que se le acercaba dando increíbles saltos de una dirección a otra—"A pesar de ser un Arquero sus capacidades con la espada son increíbles, además que puede leer los movimientos de sus oponentes incluso cuando no los está viendo"—Ella había estudiado todos los textos conocidos sobre Servant así que conocía bien sus capacidades, sin dudarlo el suyo era tremendamente habilidoso. La curiosidad la embargó y entrecerró sus ojos estudiando sus estadísticas para ver con que estaba lidiando—" Fuerza, resistencia y agilidad están en promedio. Su mana es muy alto, rango B, suerte rango E"—No parecía nada sobresaliente, pero no fue hasta que intento ver el rango de su Fantasma Noble que algo la impacto—" Desconocido. . . No puedo calcular la fuerza de su Fantasma Noble"—No entendía el porqué, incluso los de mayor rango tenían un límite fijo pero este no parecía ser el caso—" ¿Quién eres, Archer. . .?" —El misterioso guerrero sin dudarlo comenzó a resaltar demasiado.
—Eres una molestia, ¿Como puedes atreverte a intervenir entre mi camino y la doncella de mi Master?—Decía el demacrado Caster mientras alzaba más su libro, este brillo con un intenso color violeta antes de dejar una turba de repulsivos insectos salir de debajo de su gabardina lanzándose contra él de ropas rojizas.
—¡Archer!—Este frunció el entrecejo pues había saltado para evitar a una de las bestias enemigas, ahora estaba incapacitado de moverse en otra dirección.
—I am the bone of my sword...—Hablo rápidamente, un canto inaudible para los presentes justo antes de comenzar a materializar espada tras espada que lanzaba con ferviente ritmo hacia lo que se le acercaba destrozándoles en instantes.
—¿Qué es esto? ¿Qué clase de encantación rápida es esta? —Aun para la clase Caster hacer ese tipo de materializaciones era difícil, ya que las armas que lanzaba estaban embutidas con energía mágica sobresaliente—¿Qué clase de Arquero eres tú?—El aludido cayó al suelo por fin antes de alzar ambas manos dejando ver como se formaba un arco plateado en estas, con flecha apuntando directo al contrario.
—Único en mi clase—Respondió antes de disparar pero de nuevo fue bloqueado por una centena de criaturas de todos los tamaños.
—Te diseccionare para descubrir todos tus secretos—Solo termino de hablar una bola de fuego le golpeó directamente en la espalda causando que emitiera un agónico grito de dolor.
—¿Y eso?—Por las puertas abiertas de la mansión entró una mujer flotando en lo que parecía ser un enorme arco dorado, esta alzo sus manos formando varias bolas de fuego en el borde de su transporte que se dispararon contra el Caster que casi al instante se vio forzado a desaparecer del sitio para no verse fulminado por la lluvia de fuego.
—¿Eso ha sido todo? ¡Que aburrido!—Se quejo la mujercita antes de ver hacia abajo notando al otro Servant presente, formando una sonrisa en labios—Al menos queda otro. . . —Y dicho esto comenzó a cargar otro feroz ataque, Archer se lanzó hacia atrás para cubrir a su Master mientras ella veía los Stats de esa Servant recién aparecida poniéndose pálida al instante.
—Fuerza, Resistencia y Agilidad en B. Mana nivel Ex—Trago saliva, sobresalía del nivel máximo que había visto jamás—Suerte y Fantasma Noble en A+ —No podía creer que un Servant así existiera en verdad, sus piernas temblaron fuertemente ¿Era posible derrotar algo así?
—No temas, Master. Te protegeré—La fría voz de su invocación la hizo volver a la realidad, no podía perder las esperanzas cuando no había ni pasado un día de entrar en la guerra. Apretó su puño alzando una mano dejando ver sus Hechizos de comando.
—Archer, por el poder de mi hechizo de comando te ordeno que—Iba a darle un impulso de Mana para que luchara contra su rival a mejor nivel pero antes de lograrlo una voz llamó las atenciones presentes.
—Detente Archer—Esto hizo que la mujer flotante liberara la energía de su ataque en un instante, no parecía que fuese a atacar ahora.
—¿Que sucede, Master? —Preguntó con calma mientras por la puerta entraba un joven que al instante fue reconocido por la dueña de la mansión.
—¡Todoroki-san!—Se puso una mano al pecho, comprendió rápidamente que la Servant era del joven con heterocromia, un suspiro de relajación escapó de sus labios.
—¿Lo conoces? —Pregunto el albino viendo a los recién llegados.
—Si, Todoroki-san es mi aliado. No estamos en peligro, Archer—Tomo la mano de su invocación en señal que estaba en orden, este asintió ligeramente dando un paso atrás pues no se le requería para luchar de momento.
—Te pedí que no atacaras sin preguntar. . . Yaoyorozu es nuestra aliada—El joven bicolor no parecía tener miedo de reprender a una deidad, aunque su tono sereno hacia difícil que se pensara estaba dando un regaño.
—Representó la guerra, Master. No puedes esperar que no ataque si veo una batalla—Se encogió de hombros la mesopotámica mientras veía a la joven Yaoyorozu acercarse, se puso un dedo a los labios con una media sonrisa burlona en ellos—Vaya Master, ¿Me pregunto que tendrá de importante esta chica para que sea tu aliada. . .? —El tono con el que dijo semejante cosa solo hizo a la chica sonrojarse y al joven alzar una ceja.
—¿De qué hablas, Arquera? —No parecía comprender en lo mínimo.
—Estoy segura de que estás al tanto, pero ella no, déjame lo explico—Shouto negó con la cabeza pues sabía lo que revelaría su verdadera identidad cosa que le pidió no hiciera pues solo ofrecía ventajas a sus enemigos—Yo soy Ishtar, la Deidad Mesopotámica y la Archer que este jovencito, tu novio, ha invocado—Momo aplaudió suavemente.
—Increíble Todoroki-san, has invocado a un Espíritu tremendamente fuer...—Análisis de la oración en proceso.
"Novio"
"Novio"
" O"
— . . . ¿Dis...Disculpe?—Pregunto mientras el color rojo le iba subiendo por el rostro.
—Como la Diosa del amor, el sexo y la fertilidad. Tienen mi bendición para procrear esta misma noche. No pierdan el tiempo que su hijo será bendecido con mi luz—Tardó dos segundos pero Yaoyorozu acabo contra el suelo.
—¡Master!—Archer rápidamente se dirigió a ella al ver que se desmayaba, Shouto por su parte se mantuvo congelado en sitio sin saber que hacer o cómo reaccionar.
Fin del Flashback.
Las mejillas de Momo comenzaron a sonrojarse cada vez más recordando ese penoso momento, sin contar que tras ellos Todoroki se acabó quedando en la mansión con ella por seguridad, habitaciones contiguas claro está, pero juntos al final de cuentas en el mismo techo.
—" Estoy. . . Estoy bien, eres muy amable por preguntar"—Maldición, tartamudeaba hasta dentro de su mente.
—" Bien"—Para ella esa simple palabra expresaba mucho más, comprendía bien la personalidad del chico.
—"Ganaré esto por ti. . . Todoroki-san"—Pensó para sí misma causando que el chico girara el rostro en su dirección.
—"Lo agradezco"—Al instante el rostro de Momo se fundió de rojo pues había olvidado cerrar el canal psíquico entre ambos—". . . ¿Yaoyorozu?"—Pregunto al verla estrellar su rostro contra la mesa, muerta de vergüenza.
Todos los jóvenes magos comenzaron a formar alianzas, era de esperarse que la mayoría tuvieran lazos familiares o amigos con los cuales congeniarse, claro que esto por igual género ciertos rencores como fue en el caso de la joven Jiro que tuvo que ver su amistad con Yaoyorozu puesta en pausa ya que esta prefirió aliarse con Todoroki que con ella. . . Bueno, en realidad le ofreció unirse a ellos más que rechazarla, pero le dolió no ser la primera opción de la joven rica para aliarse en esa guerra aun siendo amigas desde jóvenes.
—"¿Estas segura que nadie puede leer nuestros pensamientos?"—Preguntaba el rubio por millonésima vez, no podía creer la poca fe que le tenía a sus poderes.
—"Si, estoy muy segura. Que no tenga cantidades absurdas de mana no significa que no sepa como hacer mi trabajo"—El muchacho junto las manos en señal de disculpa.
—"No lo decía con esa intención, es que todos a nuestro alrededor son magos y no se bien como funcionan estas cosas"—La chica suspiro resoplando un mechón de cabello fuera del rostro.
—"Mientras me hagas caso, todo estará bien. ¿Cómo te has sentido? ¿Te has debilitado por mantener al Faraón?"—El rubio negó muy ligeramente para no ser notado por nadie que no fuese ella.
—"Estoy bien, Ramsés dice que mientras no esté luchando usara su propio mana así que no me he sentido demasiado fatigado. . . Aunque te confieso, el tipo consume energía por toneladas"—Pegó un bufido pues la noche anterior tras casi liberar su poder le dejo algo cansado y eso que no liberó toda su energía en ello.
—"Eso espero, no quiero que te pongas en modo whey durante una pelea"—Se tapó la boca para no reír sonoramente ganándose un gesto de molestia del adverso.
—"Oye, eso solo pasa cuando me esfuerzo demasiado ¿Okay?"—Esto no detuvo las risas mentales de la contraria.
—"Como tu digas Jamming-whey. Lo que importa es que sigas mis instrucciones y saldremos adelante"—A pesar de todo el rubio acabó asintiendo ligeramente—"Bien. . . Esta noche comenzaremos, debemos empezar a eliminar enemigos uno por uno además de aclimatar el poder del Faraón para que no te quede seco de mana rápidamente"—Denki por su parte solo asentía repetidas veces.
—"Como ordene, mi Faraona"—Extrañamente, el apodo le agrado haciéndola asentir una sola vez.
—Bien. . . —Murmuró por lo bajo, ahora solo debían de buscar un objetivo. . .
Mientras tanto, en el tejado de la Academia . . .
Un grupo de tres personas veía hacia la lejanía mientras discutían de los eventos sucedidos ese día y en las noches anteriores, eran dos varones de diferentes alturas y una chica que se movía como si estuviera danzando sobre su propio eje.
—Muchos magos se han reunido ¿No creen que esto será muy entretenido?—Pregunto la chica mientras su sonrisa solo se ampliaba mucho mas, el joven pelinegro sentado en el suelo suspiro de forma exagerada como si estuviera acongojado mas que feliz por lo mencionado.
—Son muchos. . . Deberemos andar con cuidado o seguro alguno nos tomara desprevenido—Murmuraba bajando la cabeza, un aura de tristeza lo rodeaba mientras buscaba no hundirse en su propia depresión.
—¡Arriba esos ánimos Tamaki!—El joven rubio delante de ambos alzo sus brazos con emoción, los tres jóvenes tenían en los dorsos de sus manos tatuajes que los identificaban como Masters en esa guerra por el Grial—Después de todo, hay otros dos Saber por allí merodeando y no puedo esperar para conocerlos—Tembló de emoción queriendo saltar de jubilo ante esto.
—También hay otros Berserker por allí ¡Ya quiero ver que tal son!—La chica brinco de su sitio por igual antes de fijarse en el pelinegro que solo arrugo los labios ligeramente.
—Mirio, Hado-san . . . ¿Podemos mantener el bajo perfil? De momento nadie sabe de nosotros y creo deberíamos mantenerlo de esa forma—Sugirió de manera inteligente el muchacho de mucha mas lúgubre apariencia.
—¡Vamos corazón de pulga! ¡No seas tan aguafiestas!—Comenzó a agitarlo repetidas veces la fémina del grupo causándole un mayor gesto de pesar al chico.
— Creo que Tamaki tiene razón esta vez, Hado-san—El rubio hablo de nueva cuenta antes de apuntar hacia el horizonte—Así que no resaltaremos mucho hasta que el momento sea apropiado . . . ¡Y el momento apropiado será esta noche!—
— ¡Si!—Y la chica volvió a saltar de la emoción.
—Oh Dios, no . . . —
—¿Crees que deberíamos dejarlos saber de nuestra existencia?—Cuestiono la joven de cabellos azules mientras alzaba su mano a media altura.
—Yo pienso que un buen susto los hará entrar en calor—Ahora fue el turno de Mirio de alzar su mano tomando la de la chica, ambos vieron a Tamaki que suspiro levantándose del suelo y termino poniendo su mano junto con las de ellos.
—Sigo estando en desacuerdo con esto . . .—Pero sus protestas no fueron escuchadas.
—Solo vamos a levantar la mano y decir . . .—Un circulo mágico se formo bajo los tres mientras comenzaban a apelmazar gran cantidad de energía—¡Que aquí estamos!—Y tras esto una onda de energía se dejó sentir por todo el edificio, cada mago presente pudo detectarla como un fuerte escalofrió y una aplastante presencia llegándoles de golpe y en el caso de Izuku fue tan fuerte que casi devolvió el estómago.
Miradas perplejas ante lo que acababan de sentir.
No era una, sino tres brutales fuentes de energía mágica que se identificaban fácilmente como Magos, sin dudarlo, el problema es que aparecieron de la nada así que solo podía significar una cosa . . . Se habían ocultado sin dejar rastro hasta que quisieron mostrarse.
La guerra apenas estaba por comenzar . . . Y la sangre pronto teñiría los ríos de la ciudad.
