Capítulo 13: Fantasmas de aquel ayer.
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"El pasado no puede hacerte daño nunca más, a menos que se lo permitas".-Alan Moore
-Homicidio, Violación, Hurto e infanticidio, alguien quiere decirme ¿cuál de esto es el peor crimen de todos? – pregunto el hada madrina como de costumbre en la clase de bondad inicial 101 y como de costumbre nadie pareció interesado - ¿Evie? – miro a la chica que parecía confundida
-Emm la ¿C? – respondió aun dudosa como si fuese una pregunta.
-Niños vamos un poco de esfuerzo – insistió el hada pero ninguno de los chicos parecía entenderle – bien todos estos son crímenes muy malos, penados por la ley y no deben cometerse bajo ninguna circunstancia- miro a Jay que solo sonreía.
-¿Qué es violación? – Carlos finalmente había levantado su mano un poco indecisa tras debatirse mucho preguntar o no.
-Bueno Carlos la violación es cuando – empezó el hada pareciendo un poco incomoda respecto al tema – se da más que nada cuando amm – y realmente se veía un poco nerviosa pues no sabía si esos niños o al menos Carlos quien era el menor entendía o sabia sobre el sexo – Cuando una persona tiene cierto comportamiento inadecuado con otra persona sin su consentimiento – termino sonriente.
-¿Qué clase de comportamiento inadecuado? – aquello había llamado realmente la atención del pecoso y su curiosidad exigía respuestas.
-Comportamiento como besos y caricias en partes íntimas – trato de explicar nuevamente totalmente incomoda.
-Eso es sexo – Jay frunció su nariz mientras hablaba – ¿dónde entra la violación en eso?- dijo totalmente confundido.
-Si sexo, cuando una persona obliga a otra a tener sexo se le llama violación Jay, ya sea por violencia o amenaza es violación – les miro fijamente al menos Carlos era el único que parecía pensar las cosas Jay estaba perdido en sus pensamientos y Evie mirando su espejo, Mal todo el tiempo dibujando – Si no hay más dudas estos crímenes… - empezó de nuevo pero Carlos nuevamente levanto su mano y pregunto.
-Y si tienes sexo solo para pagar algo o conseguir cosas… ¿es violación?
-Eso temo que se llama prostitución y es una forma de violencia sobre todo si alguien obliga a otra persona a hacerlo.
-¿Pero?
-Demonios Carlos es sexo de cualquier forma lo es ahora cállate para que el hada continúe – gruño Mal apretado su lápiz y mirando al niño que quería hacer más preguntas.
-a ver niños, está bien Carlos puedes seguir preguntando – tranquilizo la mujer – vamos.
-¿Cuál?… ¿cómo lo diferencia entre el sexo y violación? – se animó a preguntar aun cuando Mal le miraba molesta.
-Si siente que está mal, si no quieres hacerlo y dices no, o simplemente no estas cómodo y te obligan es violación, pero tranquilos niños esto es Auradon no hay violadores aquí – sonrió nuevamente.
-Porque… ¿qué pasa si alguien quiere hacerlo, que pasa si violan? – insistió Carlos.
-Bueno niños la violación es un crimen capital y son enviados a la isla de inmediato – el silencio cayó entonces, el hada madrina noto sus palabras entonces entendiendo todo – chicos necesito que sean sinceros y no tengan miedo – trato de parecer tranquila – alguno de ustedes fue molestado de alguna forma en la isla, alguien trato de tocarles de forma indebida, están a salvo y nada malo les pasara si hablan – los cuatro chicos entonces se tensaron, Evie dejo de mirar su espejo, Mal de dibujar y Jay se sentó firme en su escritorio, Carlos bajo la mirada solo un instante.
-No – respondió Jay con voz firme – nada paso señora – dijo como si aquello fuera ridículo - nadie se atrevía a tocarnos por nuestros padres – insistió al ver que el hada no estaba muy convencida.
-Mi madre mataría al responsable – añadió Mal asintiendo a los chicos – ¿No es así Evie?
-No somos débiles hada madrina – sonrió la princesita – estamos por encima de esas cosas ¿cierto Carlos?
-Si – dijo totalmente sombrío – nada paso.
-El hada madrina no creyó en ninguna de sus palabras pero aun con la terapia obligatoria no logro sacarles nada, aun cuando creyó que Carlos se rompería fácilmente este solo se mantuvo callado, en completo silencio en todas sus entrevistas, cuando al fin hablo, cuando la mujer de gafas insistió en que debía hablar sobre lo mal que era la isla se limitó a señalas la falta de comida.
-No había comida, tener que robar para sobrevivir era lo peor – dijo como si nada.
-Bueno aquí no debes robar por la comida Carlos – le sonrió la mujer.
-Así parece… tienen comida de sobra – termino con frialdad.
Los demás chicos tuvieron respuestas parecidas, Evie dijo que además de sufrir por comida no tenían suficiente maquillaje, Jay insistió en que había pocas cosas buenas y canales en la televisión, Mal solo dijo que la isla era demasiado fría incluso en verano. Nadie supo que al terminar aquella particular clase Mal se molestó tanto con Carlos por sus preguntas que le prohibió comer chocolate por una semana y Jay lo vigilo para estar seguros. Esa noche el árabe empujo a Carlos a la cama para tener sexo con él y cuando Carlos susurro un débil no recibió una bofetada, Carlos no volvió a negarse nunca más.
Acababa de bajar del techo por la ventana a su habitación otra vez, las fotos del amanecer siempre fueron sus favoritas, ver la noche transformase en día era un seguro de que esto era real, cuando las pesadillas en la noche se hacían demasiado tanto como para no dejarle dormir, cuando los recuerdos de su anterior vida amenazaban con romper su burbuja de felicidad Carlos subía al techo a veces llevaba su manta favorita otras veces como hoy solo la chaqueta robada de Booboo le encantaba esa ropa y no importa lo que parecía no era solo por que perteneciera al chico, claro que no, así que Carlos subía al techo con cámara en el cuello tomaba fotografías toda la noche, de la luna brillando en el cielo, de algún pájaro perdido, de los automóviles que merodeaban a media noche, Carlos pasaba la noche mirando el viento en los arboles mecerlos y escuchar las palabras invencibles de la naturaleza.
Carlos intentaba convencerse de que esto no se desvanecería como un suspiro, cuando empezaba a amanecer intentaba capturar la fotografía perfecta, la garantía de que si él estaba aquí, a salvo, lejos de sus verdugos, que en este mundo Carlos tenía la libertad de decir no, por eso Carlos finalmente bajaba por la ventana para dejarse caer sobre su cama para dormí, solo unos minutos, nunca necesito tanto incluso aquí en este mundo había raras ocasiones que podía dormir más de tres horas seguidas con tranquilidad, a menos que estuviera en un hospital o con él, con el estúpido chico cuyo rostro recordaba cruelmente el mundo del que fue expulsado.
Por lo que haberse desmayado la última vez le lleno de pánico, de no pensó que esto volvería a suceder, aunque no lo parezca el conocía esa sensación, cada vez, cada nuevo desvanecimiento Carlos podía sentirlo como un zumbido detrás de su nuca, su mente daba vueltas y entonces todo se oscurecía, el sueño pesado y el frio a su alrededor, la misma sensación de morir, el ya había muerto tantas veces que lo conocía, al principio fingió que todo estaba bien, despertaba en Auradon, en un hospital rodeado de "sus amigos" actuando como si nada, como si el no supiera que habían usado artes oscuras para traerlo de vuelta.
No era un idiota, él sabía lo que hacían comprendía muy bien que Mal había traicionado la confianza y su voto con el bien por traerlo de vuelta, por hacerlo cada vez, la segunda vez que despertó en este mundo extraño comprendió lo que sucedía, que Mal no podía simplemente curarlo del todo que tuvo que tomar la vida de alguien más para traerlo de vuelta y ahora que era desechado parecían haber escogido a alguien más que merecía su sacrifico, la vida que robaban para alguien más digno.
El debería estar muerto entonces, su vida debió ser exprimida para darle vida a ese otro hico, para complacer a sus "amigos" y darle un lugar en su mundo a Cameron, pero él estaba vivo y de alguna forma sabía que su vida no había sido restaurada del todo porque ahora puede entenderlo, porque lo que pensó que eran alucinaciones en el hospital, delirios sobre sus demonios durante su larga estadía ahí no eran más que ecos de lo que sucedía en aquel mundo, Carlos podía escucharlos, las voces preocupadas de aquellos sus "amigos" preocupados porque Cameron volvía a morir, como un sueño, una pesadilla donde no puedes moverte y escuchas todo a tu alrededor, Carlos era espectador de aquello, del desesperado intento de sus amigos de traer de vuelta a su Cameron.
Le sucedió en el hospital pero se lo atribuyo a las drogas, al cansancio, a todo, ahora sabía que era verdad, Cameron tenía su mismo mal estaba maldito y el de alguna forma resentía lo mismo, Carlos no fue enviado ahí para morir, Mal, la gran hada quien derroto a su madre ni siquiera podía hacer algo tan simple como para separar sus almas y en su lugar las dejo unidas si Carlos moría en este universo Cameron también lo haría y viceversa.
Fue mucho peor de lo que imagino, porque el consuelo que debió darle saber que ellos siempre harían lo que fuera necesario para mantener a Cameron con vida y por ende a él, solo le hizo recordar más su estado, porque está vivo sí, pero no porque así lo deseaban si no porque era como un pequeño parasito, una variable que no podían cortar, Carlos de Vil estaba vivo por un estúpido error, incluso en la muerte había sido un fracaso.
Carlos apretó los ojos con fuerza, sintió lagrimas caer por sus mejillas, gotas calientes que ardían en su piel, las lágrimas de la impotencia, hasta que finalmente pudo dormir.
Un golpe lo despertó justo horas más tarde, tres horas afortunadamente alguien entro por su puerta y jalo las cortinas para abrirlas y que el sol cayera en sus ojos, el gimió molesto gruñendo como una de esas criaturas mágicas, como un vampiro fastidiado.
-Levántate – dijo la voz y si Carlos no la hubiese reconocido no hubiera hecho caso alguno.
-No quiero – murmuro girándose en la cama y abrazando una almohada para cubrirse la cara.
-Vendrás conmigo – repitió la misma voz empezando a buscar cosas en su armario, sacando ropa y empujando algunas de las piezas en el suelo, cuando Carlos escucho que algo se derrumbaba se levantó de golpe buscando su amado invento destruido, cuando no vio nada de importancia tirado suspiro mirando a Booboo revisando camisas.
-¿A dónde? – murmuro de mal humor
-A la premier de la bella y la bestia - sonrió con su bella sonrisa brillante que tanto odiaba-amaba, Carlos miro a su amigo, su cama y decidió lo mejor.
-No – gruño volviéndose a tirar a la cama esta vez boca abajo, Booboo soltó la camisa que tenía en su mano entonces y se acercó a la cama para jalonear al chico pero este se aferró a la cabecera.
-Levántate – insistió jalando al joven y solo logrando levantar sus piernas – ¡Carlos! - llamo pero este solo murmuro en su almohada - vendrás te servirá que te vean en público ayudara a limpiar tu imagen – le explico entonces soltándole y volviendo a acomodar la ropa en junto a él en la cama.
-Yo no quiero una imagen – respondió tras un largo suspiro girando su rostro para verlo aun desde donde estaba acostado - la actuación queda fuera.
-Tal vez pero debes hacer esto hasta que se borre esa fea imagen del chico en problemas que tienes – insistió levantando unos pantalones blancos enseñándoselos Carlos frunció la nariz negando por que no recordaba tener algo así en su armario, por lo que Booboo volvió a guardarlo y sacar otra cosa - solo unas cuantas veces y después serás normal – insistió empujando la ropa en la cama.
-No quiero ir - hizo un puchero.
-Vamos iras con Maya – dijo buscando ahora una corbata.
-Creí que irías contigo – murmuro molesto, salir con su "hermana" no gracias quien sabe qué plan malévolo se le ocurriría para hacerlo sufrir.
-Amigo no pueden vernos llegar juntos – le recordó a lo que Carlos solo bufo más porque "hola" eran amigos medio mundo sabía que pasaba fines de semana en la casa de sus padres juntos y que era su número de emergencia y marcado rápido en celular.
-¿Por qué? – pregunto de todas formas.
-Porque uno voy con Megan y dos sería raro – respondió encogiéndose de hombros, Carlos suspiro sabía que la noviecita de Booboo tenía que ver en esto, esa maldita zorra era mucho peor que Audrey y Elena juntas, peor que todas esas princesitas presumidas, esa maldita perra se interponía en su misión, Carlos sonrió entonces, cierto no podía verlos llegar juntos sería un escándalo, la prensa se volvería loca si Booboo aparecía del brazo con Cameron sería desastroso, imaginen los rumores, el escándalo.
-Tienes razón – Carlos sonrió justo como un villano – definitivamente debería ir – Booboo sonrió ignorante a el malvado plan en la mente del pecoso, el pensando inocente que ayudaba a un amigo salió de ahí tras entregar la invitación.
Carlos miro el papel en su mano para después mirar la ropa sobre su cama, iuh no cabe duda que Booboo tenía un pésimo gusto para la moda, tendría mucho trabajo por delante para hacerlo lucir perfecto, después de todo su futuro novio no podía ir por la vida luciendo como si su armario lo hubiese vomitado, el guardo la ropa y busco algo mucho mejor.
Booboo estaba sonriendo esperando a que le tomaran fotografías con su amada novia cuando a lo lejos escucho una risa, el conocía esa sarcástica risa, bien Carlos había llegado, lo que no esperaba era que el chico se viera tan bien con su ropa, al parecer cambio lo que le había escogido y este nuevo atuendo le quedo como de guante.
Carlos sonrió su camisa negra abotonada hasta arriba le quedaba perfecta, junto a su saco verde profundo definitivamente resaltaba mucho mejor su tono de piel al horrendo conjunto que Booboo había escogido, esperaba que el chico al menos escogiera algo mejor para hoy, si iba a ser la portada de un escándalo esperaba que al menos ambos lucieran bien, sonrió a la cámara nuevamente incluso abrazo a su hermana y finalmente camino a la entrada donde lo vio.
Lucia bien, realmente el chico mayor lucia muy bien en su traje negro, nada como el clásico traje con corbata negro y camisa blanca, algo aburrido para el gusto de Carlos pero para Booboo le sentaba bien, todo era perfecto excepto su estúpida novia pelirroja que colgaba de su brazo, dios lucia tan mal con ese vestido tan pasado de moda ¿dónde lo compro, en una barata?, esa tipa no tenía nada de clase, lo bueno es que hoy pasaba a ser la ex, solo tenía que poner en marcha su súper plan.
Una fan lo vio y corrió a saludarlo ella llevaba un pase por lo que podría entrar a la premier, ella lo recomió y abrazo por lo que correspondo felizmente entonces lo arrastro junto a Booboo y pidió una fotografía, perfecto ni siquiera tuvo que quitar la novia el universo se alineaba a su favor por lo que solo necesitaba una oportunidad perfecta.
Booboo sonrió a el saludo con un gesto y poso agradable a la chica que sonriente agradeció justo para marcharse, entonces Booboo se acercó a el puso una mano en su espalda baja y le sonrió, Carlos regreso esa hermosa sonrisa listo para atacar, ambos giraron a las cámaras, los flashes no se hicieron esperar, Carlos giro su cabeza inclinándose a Booboo, este era el momento iba a besarlo frente a las cámaras y finalmente hacer su reclamo público, Booboo se giró también el hermoso perfil del chico lo hacía lucir angelical, los flashes solo alimentaron esa aura, y los risos suaves de su cabello caían sobre su lado derecho haciéndolo lucir mil veces más hermoso, Booboo no pudo evitar voltear a verlo, no cuando seria iluminado con esas cámaras.
Carlos lo miro entonces, sus ojos se abrieron con sorpresa tal vez no esperando que también lo mirara, sus mejillas se sonrojaron tal vez atrapado en una travesura, conociéndolo quizás tenia razón, Carlos debió haber planeado alguna estúpida broma para dejarle en evidencia, mas la mirada avergonzada de Carlos poco a poco desapareció, su bello sonrojo empalideció y sus labios juguetones parecieron secarse en un segundo, lo peor de todo sus ojos brillantes llenos de malicia se ahogaron en el profundo terror.
El no grito, no corrió, no empujo, solo se congelo, el cuerpo debajo de su mano empezó a temblar y el pánico pareció invadirlo, cuando lo llamo con suavidad, cuándo un "Carlos" escapo de su boca el despertó de su pesadilla, entonces corrió.
-Carlos ¿estás bien? – pregunto Booboo entrando a los baños, pues el chico había salido corriendo tan rápido como era y alguien afortunadamente lo vio entrar a los sanitarios, el no comprendía que paso, si acaso hizo algo mal - ¿Carlos? – volvió a preguntar viendo como todas las puertas estaban abiertas menos una, el suspiro y se acercó a ella tocando con suavidad - ¿puedo? – el seguro quitado del otro lado le dio su respuesta por lo que entro con cuidado acomodándose en el pequeño cubículo - ¿que está mal cookie? – susurro acercándose al niño que sentado sobre la taza de baño abrazaba sus piernas balanceándose suavemente.
-Era el – respondió en un susurro tras unos minutos de silencio – era el – repitió empezando a temblar.
-¿Quién? – pregunto confundido.
-Ga – jadeo – Gastón – murmuro levantando suavemente la cabeza para verlo fijamente, casi podía ver el terror en sus ojos - era el – repitió con verdadero terror en su voz - dijiste que no era real pero era el – cerro los ojos con fuerza trabándose con las palabras – él me miro – susurro como si no pudiera decirlo en voz alta por miedo a que lo escuchara – fue – negó con la cabeza levantándose y saltando s sus brazos - Sácame de aquí – pidió aferrándose a su saco con fuerza – sácame de aquí.
-La película ni siquiera empieza – murmuro un poco confundido no entendía a lo que se refería, ¿a quién había visto que lo estaba matando de terror? – al menos espera a que…
-Por favor – le suplico empezando a llorar - no puedo – negó con la cabeza recargándose en su pecho temblando de miedo - solo sácame de aquí, él va atraparme.
-Escucha Carlos – Booboo tomo sus brazos con suavidad para sacarlo de encima de el – estoy seguro que te confundiste de algo.
-Era el – murmuro – Gastón está aquí – siguió aferrándose a su pecho – estaba ahí – y realmente parecía aterrado, el suspiro pensó en tratar de hacerle entender cuando la puerta del baño se abrió y un par de voces entraron charlando, Carlos se volvió a tensar al escuchar cierta voz, lo noto entonces y reconoció a la persona, aquella que con cada palabra suave convertía a Carlos en un manojo de temblores aterrado, las voces finalmente se alejaron y Carlos soltó un jadeo que había contenido empezando a llorar nuevamente contra su camisa.
-Es solo un actor – dijo entonces acariciando sus brazos con suavidad para tranquilizarlo – no es el Gastón real – insistió por que tal vez no pensó que este actor seria la misma imagen en carne y hueso de su torturador en su mundo, debió imaginarlo después de todo él lo era de Jay, se preguntó que otras celebridades lo convertirían en ese niño asustado – no es real – insistió ahora abrazándole dejándolo llenar su traje nuevo de lágrimas de dolor – el jamás va a atraparte aquí – lo consoló ahora – no voy a permitírselo.
-Él va a llevarme Booboo - siguió murmurando entre llantos eh hipos - va a llevarme – insistió apretando la ropa entre sus puños arrugándola y manchándola con su dolor - y esta vez me matara, no dejes que me lleve - volvió a suplicar, Booboo suspiro encajo su nariz en los rizos de su pequeño niño y asintió con suavidad.
-Salgamos de aquí – dijo levanto su rostro para limpiar sus lágrimas con ternura.
Y así lo hicieron fue una suerte que ninguna cámara los captara saliendo con una camisa destrozaba y los ojos llorosos de Carlos, fue igual de suerte que el auto fuera fácil de sacar y fue aún más suerte que Carlos no tuviera más ataques de pánico, para cuándo se dio cuenta estaba en la habitación de Carlos abrazando al niño que se aferraba a su brazo.
Suspiro con frustración necesitaba sacarse el casco pues estaba muy incómodo entonces su teléfono sonó, sobresaltando a Carlos quien se levantó totalmente asustado.
-Hey está bien cookie – Booboo acaricio sus cabellos para tranquilizarlo – solo es mi celular – le sonrió mostrándoselo – voy a contestar ok – Carlos asintió con suavidad volviendo a recostarse en la cama con cuidado, sus lágrimas ya secas en su rostro.
-¿Dónde diablos estas? – la voz de su novia le hizo levantarse de la cama y alejarse un poco.
-Lo siento Cameron no se sentía bien - murmuro una disculpa, rayos la había olvidado, a su novio, pero Carlos estaba tan asustado que no pudo pensar en nada más.
-Me abandonaste – le gruño ella – lucí como estúpida cuando la película termino y tu no aparecías por ningún lado – gruño cada vez más molesta levantando la voz.
-Escucha realmente lo siento pero en este momento no puedo ir – suspiro agotado no tenía ganas de escuchar las quejas de su novia – te veré en casa.
-¿Dónde estás? – le pregunto molesta, Booboo rodo los ojos abrió la boca para decirle alguna mentira sin saber por qué cuando se giró para ver a Carlos, el chico estaba ahí se había quitado el saco y su camisa, solo tenía su camiseta e inclusos su pantalones se fueron metido en sus sabanas le miro esperanzado abriendo campo en su cama que normalmente estaría llena de baratijas y cables, él no podía dejarlo.
-Estaré en casa pronto – respondió en su lugar colgando el teléfono, apago su teléfono para no tener más estúpidas llamas llenas de gritos y sacando su saco aflojo su corbata metiéndose a la cama.
Carlos se acercó entonces desabrocho los primeros botones de su camisa y le cubrió parcialmente con la sabana luego acomodándose en su pecho se recostó como si perteneciera en a ese lugar, lo peor de todo encajaba y cuando sus brazos se cerraron sobre él fue simplemente perfecto, un lugar seguro, un lugar que Carlos deseaba desesperadamente hacer suyo.
Booboo por su parte no pudo dejar de culparse por esto.
Como de costumbre Booboo estaba de visita en su cuarto, más específicamente en su cama ya que el suelo y cualquier otra superficie se encontraba llena de cables y aparatos a medio armar siendo la cama el único lugar despejado mientras Carlos estaba en la cocina preparando su más grande obsesión un delicioso batido de chocolate, sus padres no estaban y tenían la casa para ellos solos, claro que irían más tarde a practicar pero por ahora Carlos quería sorprender a Booboo.
-¡Prepárate para disfrutar del batido más delicioso! - exclamo entusiasmado llevando los dos vasos llenos hasta la cama donde Booboo miraba aburrido el nuevo poster de Carlos era una tabla periódica enorme en el techo, le había pedido a su padre o sea Víctor ayuda para ponerla ahí.
-Me gusta la nueva decoración – bromeo el joven cuando algo frio cayó en su pecho pues Carlos se resbalo con una pieza tirada – Que diablos Cookie era mi playera favorita.
-Lo siento – dijo el joven tras ver la mancha oscura en aquella hermosa camisa – voy a lavarla lo siento - murmuro y cuando Booboo se levantó para ver los daños cerro los ojos encogiéndose ante el miedo de un golpe, aún lo hacía aun temía ser golpeado de aquella forma.
-está bien amigo tendrás que prestarme algo – suspiro hablando tranquilo para no asustarlo más – pero de Cameron ya que tu ropa apenas si me entra eres demasiado delgado.
-tal vez tu estas gordo – bromeo liberando toda la tensión al ver que Booboo no le maltrataría.
-Idiota – gruño el quitándose la camisa y tirándole lejos para levantarse a buscar algo que usar, Carlos dejo su batido y el otro vaso a medio llenar en la mesita cercana empujando algunos cables que sabía no necesitaba al suelo para detener a Booboo con una mano en sus abdominales, los había visto antes, todo ese tiempo el chico no podía mantener su camisa puesta pero esta vez, cuando fue su culpa pareció notar entonces lo trabajado que estaba su cuerpo.
-solo eh visto a Jay desnudo una vez – murmuro – siempre usaba su estúpida camiseta para ocultar su enorme tatuaje y la cicatrices – continuo con sus dedos aun sobre la piel morena, notando finalmente los tatuajes del joven, tan extrañamente parecido a Jay, con la piel entintada pero seguramente por razones diferentes.
-No es que Carlos fuera poco observador solo que simplemente no le importo en aquel entonces, no le interesaba nada de eso, ahora luego del extraño sucedo de saber que Booboo lo elegiría a él en lugar de su novia se sintió como una pequeña victoria, solo entonces Carlos se sintió más cerca de su objetivo, solo entonces empezó a notarlo.
-¿cicatrices? – Pregunto Booboo desconcertado.
-Jafar era muy estricto – se encogió de hombros levanto entonces su otra mano y empezó a deslizarlas lentamente por el pecho de su amigo muy despacio.
-Ok esto se está poniendo raro – murmuro Booboo dando un paso atrás más Carlos le siguió volviendo a tocarles.
-a veces olvido que no eres el – murmuro volviendo a tocarle con suavidad – tu piel es del mismo color, pero tu cuerpo no es tan magro ni eres tan alto.
-eso fue muy grosero – dijo molesto el joven olvidando incluso que era tocado.
-lo siento – le miro Carlos otra vez desde sus pestañas – me gustas más como eres tu – sonrió y volvió a hacer énfasis en sus toques subiendo más sus manos hasta sus pectorales.
-Bien Carlos esto definitivamente es muy raro – le tomo de las muñecas para evitar que lo siguiera tocando de aquella forma.
-Yo no sabía que era una violación hasta que llegue a Auradon – aquellas palabras le detuvieron al intentar empujarle – todo ese tiempo pensé que era algo normal mi madre decía, Cruella… ella solía decir que era lo único para lo que servía – y Carlos había vuelto a mirar el piso sus manos temblaban visiblemente – no recuerdo cuando empezó pero lo odio… fui violado desde que tengo memoria - y Booboo finalmente soltó las manos de Carlos y estas cayeron a su costado totalmente tiesas – es lo único para lo que sirvo, negarse nunca fue una opción, incluso en Auradon fui violado pero era Jay, yo era suyo y los gemelos y todos sabían que era la jodida puta de la isla – su cuerpo tembló visiblemente mientras Booboo le miraba horrorizado – no lo quise, nunca lo quise… yo solo… era lo normal, no sabía que podía negarme, no, no podía negarme, lo detesto – murmuro muy bajito tanto así que el joven frente a el no pudo escucharle.
-Carlos.. estas a salvo ahora – intento con cautela – nadie va a obligarte aquí, no tienes que.
-al principio tenía miedo – confeso - porque eres tan parecido a Jay – volvió a tocar la piel canela, aquella tan parecida y diferente a el - por que esperaba que te enojaras y me pegaras, que me empujaras y me violaras – hizo una pausa levantando la mirada con lentitud y verlo directo a los ojos - pero no lo hiciste
-nunca voy a hacer algo así – respondió tomándole de los hombros con suavidad - nadie tiene el derecho.
-lo sé – bajo la mirada otra vez sintiéndose estúpido por exponerse así, por salirse de su plan maestro - Jay me aterroriza – levanto la mirada las lágrimas amenazando por salir en cualquier minuto – tocarte me hace sentir bien – balbuceo apenado – tus tatuajes son mejores también.
-que tal un abrazo entonces- y así Booboo le rodeo con fuerza a lo que el chico empezó a llorar finalmente aferrándose a él.
Eran pocas las ocasiones en las que Carlos hablaba de su pasado con tanto dolor y frustración, por lo regular una máscara de indiferencia se mostraba, la primera vez que se dejaba ver tan vulnerable estaba agradecido que fuera con Booboo, Carlos lloro durante mucho rato terminaron en la cama con Booboo debajo del pecoso acariciando sus cabellos con Carlos deslizando las yemas de sus dedos sobre su piel, sobre cada abdominal memorizando las diferencias, porque este no era Jay, porque este chico era seguro.
No fueron a ningún lado esa tarde y cuando llego la hora de dormir en lugar de quedarse en la habitación de invitados cuando sus padres llegaron Booboo se quedó ahí, claro que uso una camisa pero Carlos se aseguró de colar una mano debajo de esta para tocar su piel, para sentir sus los latidos y el calor de su cuerpo, para asegurarse de que era real, cuando el pequeño se durmió y toda la casa quedo en silencio Booboo miro al niño dormido en sus brazos y pensó. "Eso definitivamente no era normal" no en amigos al menos.
Booboo entro a su habitación, su novia estaba tan molesta la última vez que se fue esta vez sin decirle adiós o cuando volvió, ella murmuro algo sobre trabajado y simplemente se fue, las cosas realmente se estaban poniendo un poco tensas por suerte o mala suerte Carlos se auto invito nuevamente a la casa de sus padres, lo malo de eso no tenía ni un momento de privacidad, como un pequeño patito Carlos lo seguía todo el tiempo y cuando no lo hacía era por alguna travesura, en serio se había ido a esconder al armario de alimentos para comerse su ultimo reese.
-Ahí estabas – dijo Carlos abriendo la puerta de la despensa – ¿Ese es el último chocolate? - pregunto mirando dicho chocolate en sus dedos.
-¿Hablas de mis tazas de mantequilla, las que compre y tú estabas comiéndote? si lo es – respondió tan rápido que temió marear a Carlos pero estén solamente enarco una ceja.
-La estaba guardando- murmuro molesto.
-Lástima – respondió metiéndosela en la boca para masticarla.
-Bastardo – se lanzó entonces contra el besándole con fuerza metiendo su lengua para tomar el chocolate de sus labios – gracias eso fue delicioso – dijo burlón mientras lamia los labios de un aturdido Booboo acariciando su pecho con suavidad - si me compras otra bolsa grande hare lo mismo pero a tu pene – susurro sensualmente a su oído.
-Joder Cookie – lo alejo un poco mientras este chico sonríe ganador- voy a comprarte dos bolsas enteras – y los ojos de Carlos brillan al instante mientras sus manos ya viajaban a los pantalones del joven – solo no hagas eso, a mi boca o pene… joder – y si ese era otro día lleno de insinuaciones sexuales por parte de Carlos, cualquiera diría que Booboo ya estaba acostumbrado pero la verdad aun le sorprendía al menos era lo más raro que haría hoy ¿cierto?
-¿Por dios Cookie eres suicida o qué? – murmuro Booboo aferrándose al tablero del auto con tanta fuerza que los dedos ya estaban marcados en el plástico, al parecer si había cosas más raras o extremas, jamás debió dejarlo conducir su amado auto.
-Eso fue excitante – dijo el golpeado el volante con fuerza - muy divertido – empezó a reír – al fin, Libby no me deja conducir.
-Creo que voy a vomitar – murmuro totalmente asqueado pero pasándosele de inmediato – bueno ya veo por qué.
-No seas un aguafiestas – le guiño un ojo y volvió a acelerar cuando el verde se iluminó en el semáforo.
Corrige esto era lo más estúpido que Carlos hizo ese día.
Carlos sonrió desde donde estaba, el viento golpeando su rostro el completo silencio le relajaba, era como volver a la isla, de cierto modo, cuando subía hasta lo más lejano de un árbol y simplemente se olvidaba de todo, cuando fingía que simplemente todo estaría bien, que su madre no volvería a gritarle, que Jafar no le alcanzaría, que Mal no le empujaría, que nadie podía tocarle, escucho el crujir de las ramas bajo de él y sonrió por que Booboo estaba ahí intentando trepar el árbol aun cuando dijo mil veces que no lo haría y regresaría a casa, era tan predecible, tan complaciente, ese chico le seguía a todos lados incluso a algo tan peligroso como eso.
-No puedo creer que este trepando un maldito árbol – gruño cuando al fin alcanzo a agarrarse de una rama para levantarse y quedar frente a Carlos – esto es una locura voy a caerme y romperme el cuello.
-Realmente lo hiciste – dijo Carlos sonriente – subir hasta acá arriba – y Booboo entonces miro al vacío dándose cuenta de lo alto que realmente estaban.
-Esto es la última vez que hago algo tan estúpido por ti – le señalo soltándose de la rama para intentar alcanzar aquella donde el chico reía gustoso – recuérdame ¿por qué hicimos esto? – pregunto alcanzando finalmente la rama y subiendo en ella para entonces levantarse y quedar exactamente sentado al lado de Carlos.
-Para la vista – respondió a lo que Booboo rodo los ojos – es agradable estar aquí.
-Podíamos hacer esto desde el balcón de la casa sin temor a caernos y morir – empezó a rechinar los dientes por lo que Carlos rodo los ojos ante su parloteo y sin esperar más le beso con suavidad – ¿qué diablos Carlos?
-Tu recompensa por llegar hasta aquí – dijo como si nada agitando sus largas pestañas en su dirección para después balancearse peligrosamente y dejarse caer a la rama debajo de ellos y así hizo todo el camino con gran facilidad hasta abajo.
Booboo solo miro todo entre sorprendido y preocupado, porque había tomado mucho para llegar ahí y ahora debía bajar, cuando finalmente logro hacerlo sin romperse nada Carlos gruño un "demasiado lento" acostado sobre la hierba por lo que Booboo molesto se lanzó contra él y empezó a hacerle cosquillas en venganza, Carlos rio empujando y pataleando bajo de él dejando sus defensas completamente abajo, en algún momento el pequeño con una fuerza que no conocía simplemente le giro para quedar sobre él y atacarlo de igual manera.
Cuando al fin se detuvieron para tomar un poco de aire, para calmar sus pechos agitados que subían y bajaban debido al esfuerzo, Booboo levanto su mano para acariciar la pálida mejilla de Carlos y este se perdió en su toque cerrando los ojos, era extraño para ambos, Carlos jamás había sentido aquello, tanta tranquilidad alrededor de una persona, felicidad y completa confianza de que todo estaría bien, el por otro lado jamás había deseado tanto ser el causante de aquella sonrisa tan sincera en alguien como ahora. Carlos finalmente se recostó sobre Booboo, su oreja sobre su corazón donde los latidos tranquilos de este le relajaron por completo, este se limitó a suspirar acariciando sus rizos mientras su otra mano cubría sus ojos para descansar un rato, aún tenían un par de horas antes que regresar y no quería destruir la tranquilidad del chico.
Booboo se dijo que estar así con su mejor amigo era completamente normal, aun cuando Carlos seguía con esa tonta costumbre de besarlo en cualquier momento.
-Cookie tienes que sostenerlo – murmuro Booboo acercándose a la cama improvisada de la niña en la habitación donde su hermana la había dejado hace solo un segundo.
-¿A quién? – dijo confuso.
-A Aria – insisto empujándolo a sus brazos con fuerza.
-¿Por qué querría hacer eso? - dijo haciendo una mueca porque realmente no quería tocarlo, entonces la niña tal vez ofendida por sus palabras empezó a llorar con más fuerza, sobresaltándolo, Carlos ahora lucia con pánico esperando que alguien quizás lo golpeara por hacer eso pero al mismo tiempo inclino la cabeza sin entender por qué lloraba tanto.
-Bueno para que deje de llorar – murmuro abrazándolo nuevamente y agitándolo pero la niña solo lloro más fuerte - los bebes lloran para pedir atención, es pequeño y frágil no puede hacer nada por si solo aun – insisto pero ya no intentaba dárselo.
-Oh – fue todo sonido que salió del pecoso.
Carlos no sabía realmente no tenía idea de cómo cuidar a un bebe, a diferencia de Booboo que sostenía a aquella niña con tanta delicadeza, Maegan lo hacía igual acariciaba los cabellos a la niña, el poco existente en su cabecita esa mata de cabellos castaños usando una voz estúpida y chillona.
No era su culpa, no es que Carlos quisiera evitar tocarla bueno tal vez si pero el punto era que simplemente no sabía cómo cuidar a un niño, él no lo recuerda pero desde que tenía memoria llorar nunca había solucionado nada, no lo había hecho cuando tenía hambre, cuando los niños eran malos con él o simplemente cuando Cruella comenzaba a lastimarle por alguna estupidez, Carlos nunca fue levantado cuando lloro de bebé, con el tiempo se dio cuenta que nada sucedería al gritar con fuerza, solo tal vez gritos y golpes, en algún momento Cruella le enseño a estar en completo silencio y evitarle.
Así que cuando escucho llorar a la niña no hizo nada, el llanto realmente era muy molesto pero trato de ignorarlo lo mejor que pudo, cuando llego a un punto totalmente frustrante la puerta se abrió y alguien lo rescato, Booboo simplemente suspiro tomando a su niña en brazos y meciéndole como todo un padre, Carlos se quedó ahí viendo como Booboo tarareaba aquella melodía una nana o canción de cuna lo había llamado algo para ayudarla a dormir.
Se dijo que sentir celos de un bebé era estúpido.
-Ella es mi madre – murmuro luego de ver aquélla tierna escena, de ver a la madre de la niña llegar a ella y abrazarla con fuerza contra su pecho, tan cariñosa, tan amble con ella, preocupada por su bienestar, Carlos solo había salido de la casa pensativo, dándose cuenta que así debía ser una madre - debía protegerme – volvió a murmurar para sí mismo debatiéndose mental mente lo que había visto pero poniéndolo en palabras para sus propios oídos - debió mantenerme seguro y no le importe
-¿Carlos? – Booboo lo sobresalto entonces asustándole con sus palabras el chico lo miro con algo de pena seguramente escuchado su propia conversación, iba a negarlo alejarse como solía hacer y poner su máscara de indiferencia pero en su lugar decidió dejarlo todo, bajo sus defensas y hablo.
-¿por qué no lo hizo? – le pregunto entonces mirando al chico que no supo cómo responder - ¿por qué dejo que me lastimaran? – insistió agarrándole de la camisa y sacudiéndole, esperando que este tuviera una respuesta que dijera algo para aliviar su dolida alma - ¿por qué? – pidió el niño mirándole con lágrimas en los ojos – hice todo lo que ella me pedía, hasta el último capricho, y no le importe – susurro bajando la cabeza – ¿ella no me ama cierto? – la voz de Carlos se quebró entonces, empezó a llorar con fuerza aceptando la verdad que siempre estuvo frente a sus ojos – ella nunca lo hizo.
Booboo no supo que hacer, ese no fue el primer ataque de pánico que había visto y sin embargo no sabía cómo ayudarle, solo le abrazo, le sostuvo con fuerza mientras Carlos derramaba su corazón abierto a él, mientras entendía aunque sean un poco el dolor de aquel chico.
Lloro por horas tal vez, nadie midió el tiempo, cuando Carlos finalmente paro de sollozar contra su pecho, Booboo siguió acunándole, tarareo entonces una melodía y se meció suavemente, acaricio sus cabellos y le dejo seguir llorando, no importo que su chaqueta se arruinara, que tal vez Carlos acababa de arruinar el gran plan maestro de Booboo, no importo ya nada.
Aquel día Booboo se hizo una promesa, protegería a Carlos, ese niño solitario que buscaba una muestra de afecto y que tanto pedía ayuda no volvería a ese horrendo mundo, no dejaría que Jay pusiera sus manos sobre él, se dijo a si mismo que más que nunca traería a Cameron de vuelta pero no permitiría que Carlos regresará, se prometió a si mismo darle el hogar que nuca tuvo.
Carlos no estaría nunca más solo, no iba a permitirlo.
Carlos no entendía por qué alguien como Cameron pudo dejarlo todo, este lugar donde era tan amado para ir con Jay, Víctor aun le asustaba de muerte, no sabía cómo lidiar con Karan y Sophie encendía sus alertas, pero Booboo era el tipo más fácil de manejar, Maya era agradable siempre dejándole en sus asuntos, incluso la bestia peluda era cálida y amorosa, pero Libby, la mujer que le acunaba como una madre era lo mejor de todo, Cameron debía estar loco para dejar ese amor que destilaba la mujer por alguien tan ruin como Jay.
Sonrió, agradeció a Jay y su egoísmo por engañar a Cameron y llevarle, agradeció a Mal por empujarle a ese mundo, agradeció a cada uno de ellos finalmente porque ahora tenía un lugar seguro, no era de él, no realmente pero fue mucho mejor de lo que siempre tuvo.
Por primera vez se sintió cómodo en un lugar.
Y ese fue su gran error.
Notas:
Así que recuerdos no tan gratos de Carlos.
Ya no aman tanto a Jay ¿cierto? Pues sorry pero desde el punto de vista de Carlos ellos eran unos malditos bastardos, recuerden que todos son el villano en la historia de alguien más.
Tengo este montón de escenas escritas al azar desde hace tiempo y bueno solo intento juntarlas para darle sentido porque realmente me estoy dando cuenta que la historia parece no avanzar, está estancada y apenas lo note, así qué vámonos rápido y ahora si estos dos van a empezar a enamorarse pero ya.
Aria la sobrina de Booboo y obviamente Carlos por su experiencia no entiende mucho de esto.
Una galletas?
Chocolate?
Idea?
