Por primera vez en su vida no quería que las clases terminaran. Después de haber sentido esa aterradora presencia aplastarle cada hueso el peliverde sentía que mojaría sus pantalones al primer indicio de pánico o susto, como si esto no bastara por la ventana pudo ver a Mordred colgada de un árbol mandándole señas con las manos que preguntaban si estaba bien. Él negó con la cabeza repetidas veces pues sentía que la Servant acabaría entrando con una patada dinámica por la ventana en cualquier momento. En el instante que el tiempo de almuerzo llegó el chico salió disparado, seguro que Bakugo intentaría matarlo en cuanto lo tuviera a la mano.

Busco un buen lugar para comer, lo más alejado posible de hecho por lo que se terminó pasando a uno de los patios exteriores de la escuela esperando que su Servant lo siguiera y no tardó más que 15 segundos en embestir al menor, palpando por todos lados.

—¡Sentí muchas presencias de magos! ¡¿Dónde te golpearon?!—Preguntó al instante, que un Master muerto no le servía para nada.

—¡Mordred-san, estoy bien! —Trato de quitarse las manos contrarias de encima que le resultaba vergonzoso ser tocado por una chica . . .Aunque no le llamaría así o seguro lo decapitaba y hablando de decapitar una vena le creció en la frente a la rubia.

—Deja de llamarme por mi nombre verdadero ¿Que no sabes nada de esto? Si la gente sabe quién fui en vida es obvio que podrán saber mis debilidades si averiguan mi historia—Le golpeó en la cabeza, su mano sí que era pesada.

—Lo lamento . . .—Agacho la mirada totalmente apenado, este chico acabaría matándola de un coraje ante tanta debilidad.

—Como sea, llámame Saber en delante ¿Entendido? —Demandó con severidad mientras pegaba un gruñido, la cantidad de maná acumulado en esa escuela era algo aterrador, sin dudarlo estaba llena de magos extremadamente poderosos. Chasqueo la lengua, esto sería más difícil de lo esperado—Novato—Le llamo mientras apretaba un puño y una sonrisa de convicción se le formaba en los labios—Vamos a hacerte más fuerte . . . —

Mientras tanto, en uno de los patios de la Academia el joven Bakugo caminaba a toda velocidad, hecho una total furia, no solo tenía que lidiar con el montón de extras que tenía por compañeros de clase, sino que además había otros tres magos de increíble poder en su escuela ¡Y para acabar el inútil de Deku había invocado a un Saber! ¡Algo que el mismo fallo de hacer! Si no fuera porque seguía en la escuela seguro que explotaría todo el maldito lugar.

—No puede haber nada peor—Musitaba para sí mismo, pero entonces en verdad que se puso peor pues de frente se le plantó Ochako Uraraka quien, cruzada de brazos, le veía a los ojos con mucha severidad, impropia de una chica tan pequeña y de facciones delicadas—¿Qué demonios quieres, Cara Redonda? —Pregunto de forma soez, ya sabía de la naturaleza de la chica pero no la veía como una amenaza en lo más mínimo.

—Te pido que dejes en paz a Midoriya-kun—Sus meras palabras bastaron para hacer enfurecer al contrario.

—¡¿Y porque mierda debería dejar a ese perdedor en paz?! Esto es una guerra—Se controlo solo un poco al decir lo último, no podía ir por allí gritando sobre la guerra por el Grial, no era idiota—Tu misma deberías pensar en matarlo también—Le espeto con un gruñido mientras se agachaba para verla a los ojos—¿O es que piensas ganar esto sin dañar a nadie . . . Debilucha? —La chica apretó la mirada, no podía mostrar debilidad.

—Él no está en esta guerra porque quiera, Bakugo-kun. Cuando las clases terminen yo misma lo llevaré a la iglesia, Aizawa-san se encargará de él y lo sacara de esto—Chasqueo la lengua ante la mención del sacerdote encargado de mantener la parcialidad en la guerra.

—¿Lo dejarás huir como un cobarde? Que patético . . . Seguramente quieres a su Saber ¿No? —Puso una mueca sarcástica viéndola a los ojos, era aterrador lo profundos que podían ser los rojizos del muchacho.

—No me interesa quedarme con su Servant, él es alguien inocente ajeno a esta batalla—Y allí iba de nuevo con ese impulso de defenderlo, ¿Que le importaba un tipo que acababa de conocer? Esto solo lo disgustaba todavía más.

—Ya veremos . . . —Se dio la vuelta entonces, alejándose de ella, pero lejos de terminar allí dio la orden—" Rider"—Al llamado sintió la presencia de su Servant, invisible pero allí estaba.

—" ¿Si, Master?"—Tras esto el muchacho puso una sonrisa torcida en los labios.

—" Cuando caiga la noche . . . Iremos de casería"—Se pudo escuchar, solo a sus oídos, una estruendosa risa.

—" ¡Que los campos elíseos se preparen, que enviare una docena de héroes en su camino!"

Mientras tanto, en otra parte de la escuela un dúo caminaba rápidamente por los pasillos pues de tanto discutir mentalmente su estrategia para la guerra que se les había pasado el hecho era hora del almuerzo. Kyoka detestaba comer a prisa, pero no podían perder tiempo y la cafetería era demasiado ruidosa para mantener una comunicación mental estable.

—No me hagas correr, tengo el estómago lleno—Se quejó su compañero mientras se sujetaba la barriga, a pesar de las advertencias de la chica este se atiborro de comida de todas las clases.

—Te dije que tuvieras cuidado de no comer demasiado, ¿Qué harías si te atacarán ahora mismo? —Comentaba con coraje de no haber sido escuchada.

—Rodaría fuera de su alcance—Maldito sea, siempre sabía decir algo gracioso que aminoraba el ambiente de las situaciones.

— Idiota . . . —Aunque dudaba que pudiera hacer menos pesada la situación que venía, se detuvo cuando delante de ellos apareció otra pareja que venía caminando por el mismo pasillo, esta se detuvo mientras las dos chicas cruzaron miradas—Yaoyorozu—Soltó de forma seria, casi con coraje.

—Jirou-san . . . —Devolvió el saludo bajando la mirada, se notaba afligida. A su lado Shouto Todoroki solo entrecerró los ojos ligeramente.

—Kaminari—Saludo de forma cordial y serena.

—Todoroki—Le devolvió el saludo, la tensión podría cortarse con un cuchillo en esos momentos.

— . . . Espero que sea una gran batalla, que el mejor mago gane—La joven de cabellos morados rompió el silencio mientras se encaminaba al salón, antes de hacerlo la otra chica camino a ella.

—Jiro-san, yo . . . —No supo qué más decirle, era demasiado complicado.

—¿Sí? ¿Tú qué? —Espero su respuesta, en verdad que deseaba saber por qué su mejor amiga la apuñaló por la espalda y se unió a Shouto Todoroki en lugar de pedirle a ella su ayuda para esa guerra, entendía no tener las capacidades del mitad-mitad pero . . . Eran mejores amigas desde la infancia, habían crecido juntas, aprendido magia juntas, se habían prometido ganar el Grial como hermanas y entonces le traicionó . . .

— . . . Te deseo lo mejor . . . —Se dio la vuelta, no podía verle a la cara y esto le causó una ira ya incontrolable a Kyoka.

—¡¿Porque no puedes decírmelo?!—Grito jalándola por un hombro con violencia—¡¿Dime porque me traicionaste?!—La impotencia le hacía decir cosas sin pensarlo, viendo a los ojos negros de su amiga, su hermana, apretó con fuerza sus hombros—¿Es porque soy débil . . .? —Pregunto en un hilo de voz y esto bastó para quebrar a Momo—¿Tanta es tu ambición por ganar? ¿Tú que lo posees todo? —Y entonces recibió una sonora cachetada.

—¡¿Cómo puedes pensar así de mí?! ¡¿Cuándo te he dejado ver ser una persona materialista?!—Resultaba que Yaoyorozu tenía su punto de quiebre también, de todas las cosas que se le pudieron decir nada superaría esa pues era la persona más desinteresada del mundo y el que Jirou, su amiga, le llamara así . . . Fue demasiado—Tengo mis razones para hacer lo que hice . . . Y tú, como mi amiga, debías de entenderme, confiar en mí, pero en su lugar decidiste tomar esto como un insulto sin pensar en lo que yo sufría—En ese instante Kyoka la tomo por el cuello de su blusa sujetándola firmemente.

—¡¿Y qué es tan importante que traicionaste nuestra promesa?!—Ella iba a responderle pero una mano la sujeto por la muñeca derecha.

— Suelta a Yaoyorozu . . . —El frío tono de Shouto hizo a Kyoka flaquear solo un segundo antes que este se viera sujeto por el cuello, sintiendo dedos apretar dicha área.

—Y tu suelta a Jirou: Ahora—El mitad albino subió su mano rápidamente para sujetar la del rubio eléctrico, en segundos se había soltado de su agarre buscando contraatacar pero al instante se separó cuando sintió un electrochoque que de seguir le hubiera afectado en exceso—¡Venga, pelea! —Le desafío al instante provocando un revuelo, muchas miradas se posaron en ellos así que no podrían usar su magia ahora.

— . . . No es el momento. Hoy, al anochecer . . . —Era un desafío directo pero el contrario no se amedrento en lo más mínimo.

— Bien, en el bosque al sur: No llegues tarde, Todoroki—Se dio la vuelta tomando a Kyoka de la mano para llevársela de allí, podrían brincarse una clase o dos. Jirou le siguió el paso algo sorprendida pues jamás pensó que el rubio tuviera semejantes agallas para retar al heredero de la familia más poderosa de la ciudad.

— No esperaba que hicieras algo así, Kaminari . . . Gracias por protegerme—Murmuró en un tono bajo, era raro en ella agradecer a otras personas pero desde que todo eso de la guerra comenzó el Kaminari había sido su principal apoyo, siempre buscando dar todo por ayudarla a cumplir su sueño.

—Tranquila, vamos a ganar—Sin voltear el rostro hacia ella habló con un tono de decisión . . . Pero si se le veía de frente se notaría que estaba llorando ¡¿Qué demonios pretendía retando al mago más habilidoso de la guerra?! ¡Todoroki iba a hacerlo pedazos! Más le valía ponerse en contacto con Ramsés rápidamente o seguro que lo mataban en cuanto se metiera el sol.

Muchos alumnos terminaron por faltar a la siguiente clase y a la que vino después de esta, pero con los incidentes recientes en la ciudad ya los profesores no buscaban mucho problema preguntándose qué pasaba con sus alumnos. . . No les pagaban suficiente para esto.

Seis de la tarde, sur oeste de la ciudad.

Pasos rápidos llevaban a los jóvenes por el camino que llevaba hacia la vieja iglesia católica en esa área, todo había sido un remolino para el joven Midoriya pues tras haber acordado con su Servant buscar solo su protección esta se quedó fuera de la escuela esperándole que las clases terminaran, siempre alerta en caso de cualquier emergencia y vaya sorpresa que se dio cuando su excusa de Master salió siendo arrastrado por una chica castaña que lo tironeaba del brazo.

—¡Oí, devuélveme eso! —Se quejaba la rubia mientras los seguía, no desenfundó su espada pues aun había luz de sol y las reglas eran las reglas después de todo.

—¡Uraraka-san, espere por favor! —El chico apenas y podía seguirle el ritmo, para tener piernas cortas la chica se movía realmente rápido.

—No tenemos tiempo, Bakugo-kun te ha dado un ultimátum y si no nos apresuramos—Sus palabras se vieron cortadas cuando un suave silbido en canto le llamó la atención, una alegre tonada que llenaba el ambiente ahora silencioso de ese camino olvidado pero que le congelo el corazón—" Caster, aparece"—Pidió mentalmente y al instante el gran Merlín hizo su aparición junto a la chica.

—Este será uno complicado. . . —Murmuró el mago albino sujetándose la cabeza con pesar, tanto era su apuro que no se dio cuenta de la presencia detrás suyo.

—¡Hey, Mago de pacotilla! —Le pateo para hacerle notar su existencia causando que este diera varios pasos tambaleantes.

—¡Pequeña Mordred! —Alzó las manos como si quisiera abrazarlo pero una espada al cuello le hizo saber que esto no sería buena idea.

—¡¿Podríamos concentrarnos en el Servant delante nuestro?!—Pidió Ochako viendo como por el camino que ellos iban a recorrer bajaba caminando un alto hombre peliverde, sobre su espalda una lanza que sujetaba con ambas manos en pose despreocupada mientras seguía silbando alegremente.

— Pueden ignorarme si así desean, tengo la explícita orden de no atacarlos hasta que el sol se haya ocultado así que abracen su suerte que les quedan diez minutos antes de conocer los campos Elíseos—Hablaba en tono fastuoso mientras giraba su arma varias veces con una mano y la clavaba en el suelo, sus palabras no pudieron disgustar más a la Saber que al instante avanzo envolviéndose en su armadura.

—¡¿Que dices bastardo?! ¡¿Acaso piensas que puedes conmigo?!—Su casco se cerró al instante, alzando su espada Celarent y lanzándose directo contra su rival, este chasqueo la lengua con fastidio pero no podía solo dejarse atacar sin razón por lo que desenterró su arma y en pleno aire desvió la rival, un impacto duro sin duda alguna pero Mordred no se dejó en lo mínimo usando ese impulso para girar sobre sí misma varias veces buscando un ataque lateral pero el rival se movió con inhumana agilidad para evadirla.

—¡Que destreza guerrero de la espada! —Le halago antes de tomarle por la muñeca, girarle rápidamente por encima de si y estrellarlo contra el suelo.

—¡Maldito! —No tardó en lanzar otro corte que se vio bloqueado por la lanza rival, iba a proseguir pero se tuvo que mover para evitar múltiples enredaderas que surgieron del concreto bajo el.

—¡Caster, que infamia el interferir entre un honorable duelo de dos hombres! —Se quejaba el hombre peliverde pero el hechicero solo encogió los hombros mostrando su libro de hechizos.

—No es nada personal señor lancero, pero debo mantener vivo a ese pequeño—Ante las menciones del género de su Servant Midoriya se sorprendió ligeramente antes de recordar lo que ella le había explicado de su casco.

"Mi casco es un Fantasma Noble menor, se llama Secreto del Pedigrí, Casco de la Infidelidad Oculta aun cuando este no sea visible ocultara mi verdadero nombre y género de las personas que me vean y solo se revelará cuando use mi Fantasma Noble real, tu si puedes verlo pues eres mi Master, así que evita usar mi nombre verdadero ¿Entendido mocoso?"

Lo que no entendía era porque ese mago blanco podía saber el verdadero nombre de la chica . . .

—Lamento corregirte, Caster, pero no soy ningún Lancero que mi arma no te engañe—Entonces se llevó la mano a la boca y pegó un sonoro chiflido que hizo una gran carroza aparece junto suyo.

—Oh, genial . . . Tenía que ser un Rider—Murmuro para sí mismo pues este tipo tenía ventaja contra los Caster, como lo era él.

— ¡Así que prepárate, qué he de enviarte al reino de Hades! —Se montó en su carroza y esta avanzo sin ser tirada por nada más que el poder mágico del mismo guerrero.

—¡Recomiendo que retrocedan! —Ochako no tardó en obedecer la sugerencia de su Servant tirando de la mano de Midoriya que seguía en total shock por lo ocurrido.

—¡Sígueme, vamos a la Iglesia! —Lo jalo tan rápido como pudo mientras detrás de ellos una gran explosión se suscitaba pues Merlín había intentado detener al Rider enemigo pero sus ataques se vieron inutilizados contra la gran resistencia de la carroza que tenía enfrente.

—¡Muere canalla! —Aquiles tuvo que darse la vuelta para recibir una espada con su lanza, la guerrera rubia no se había rendido todavía y ahora intercambiaban fuertes golpes mientras el peliverde dejaba ver su gracial forma de combate moviéndose sin esfuerzo alguno de un lado a otro para evitarla mientras la punta de su lanza buscaba un punto para penetrar esa armadura suya.

—¡Eres demasiado brutal para ser un Saber! ¿Seguro que no eres un Berserker? —Se burlaba mientras evadía un golpe más de la espada rival.

—¡Toma tu Berserker! —Alzó la espada clavándola en el transporte que los llevaba a ambos y haciéndolo agitarse de forma violenta, precipitándose contra el suelo obligando a ambos a saltar.

—¡Demonios señorita, esa carroza ha vivido grandes batallas conmigo, no la maltrate! —Ahora si estaba disgustado e iba a pelear en serio.

Mientras tanto Ochako ya podía ver la iglesia, estaban a salvo una vez dentro pues era un territorio completamente neutral donde no se podía batallar.

—" Solo debemos entrar, llamaremos a Saber y Caster; todo estará bien"—Apretó los labios con fuerza, ya casi. . .

—¡Muere! —Al instante jalo al peliverde lanzándolo con fuerza, un hechizo antigravedad lo volvió ligero e hizo que este saliera volando sin resistencia, ella tuvo que arrojar su mochila para detener una explosión que casi le da de lleno.

—¡Uraraka-san! —Gritaba el peliverde mientras veía a ese rubio cenizo que por tantos años el considero su Bully personal—¡Kacchan, no le hagas nada! —Debido al hechizo el solo flotaba en dirección a la puerta de la iglesia.

—¡Liberar! —El cuerpo de Midoriya cayó al suelo—¡Entra a la iglesia, yo me encargare de Bakugo-kun! —La chica en verdad planeaba ponerle cara a ese sujeto. Ante semejantes palabras Katsuki solo apretó una de sus manos dejando ver explosiones en sus dedos.

— ¿En verdad piensas poder detenerme, Cara redonda? —Torció los labios en una mueca de disgusto, no había nada que le molestara más que las malas bromas.

— Voy a hacerlo; no te dejare herir a alguien inocente de esta guerra—Alzo ambas manos, en verdad planeaba combatirlo.

—Menuda cobarde . . .—Murmuró chasqueando la lengua sorprendiendo a la chica.

—¿Qué tiene de cobarde el enfrentarte yo sola? —No entendía esa lógica.

— Es fácil . . . — Se relamió el labio inferior —El suicidio es la salida de los cobardes . . .—Okay, eso quizás si la intimido solo un poquito.

El combate fue directo y brutal, Bakugo no era un rival para tomar a la ligera pues su magia explosiva era algo sencillamente aterrador en cuanto a poder destructivo, Ochako hacia lo mejor para evadirlo, pero era difícil ante la gran velocidad que este podía presumir. Una palma le rozo el rostro y eso mismo género una explosión que a nada quedo de dejarla sin rostro.

—¡Tu Servant no está para protegerte niñita! —Doblo su mano libre listo para explotarla en pedazos, pero la chica no se iba a dejar vencer tan fácilmente.

—¡Esto no ha terminado Bakugo-kun!—Le tomo de la muñeca desviando la explosión, en fuerza física él era muy superior pero ella sabía luchar bien y tenía la ventaja de la cercanía—¡Ahora toma!—Usando su magia de gravedad redujo la de su oponente completamente antes de hacerlo girar a toda velocidad, siendo tan ligero como una pluma esto no le costó antes de lanzarlo contra un muro—¡Liberar!—Tocó las puntas de sus dedos causando que su magia se disipara aumentando la velocidad con la que el cenizo salió lanzado generando un fuerte impacto de este contra el muro. Al haber liberado su hechizo el cuerpo de Midoriya dejó de flotar por igual dándose de culo contra el suelo justo delante de la reja que dejaba entrar a la tan mentada iglesia neutral—¡Midoriya-kun, entra a la Iglesia! —Grito la chica pues sabía bien que el cenizo no se rendiría así de fácil.

—¡Pero tú! —No tuvo chance de decir más antes que Bakugo surgiera de entre las rocas estrelladas y tomará a Ochako de la cabeza con una de sus palmas que poco a poco comenzó a refulgir con energía.

—Dime, Cara Redonda . . . ¿Qué crees que te haga una explosión a esta distancia?—Preguntó mientras la chica sudo frio, ese segundo de distracción le había costado demasiado, trato de pensar en una solución pero estaba demasiado cerca—¡Joder!—Pero sin dar tiempo de mayor reacción Bakugo se vio apuñalado por una flecha directo al hombro izquierdo, soltó a Ochako girándose en la dirección de donde el proyectil vino notando no una, sino varias presencias que se habían mantenido ocultas hasta ese momento—Malditos bastardos . . . —Desenterró la flecha apretando los dientes por el dolor pero negándose a mostrarlo.

Por la calle venia caminando una jovencita de curiosa cabellera verde, su rostro inexpresivo no dejaba ver nada en absoluto.

—Alabados sean ustedes cuyo pecado será purificado frente a la casa del señor, que su sangre se derrame en su gloria eterna por el bien de su salvación—Lo que les faltaba; una loca religiosa. Ella junto sus manos en señal de rezo—Acaba con su vida pecadora . . . ¡Archer! —Y al instante una lluvia de flechas voló hacia ellos, Bakugo maldijo pues la herida en su hombro no le permitía mover bien su mano de ese lado.

—¡Detrás de mí! —Y entonces sucedió lo impensable, Uraraka Ochako se interpuso entre él y la lluvia de flechas sorprendiendo al cenizo que solo la vio realizar un encantamiento rápido para generar una barrera que a duras penas podía resistir la lluvia de flechas delante suyo.

—¡Idiota! —La jalo con violencia haciendo que cayera detrás suyo, la barrera se rompió y el alzo su mano buena un segundo antes—¡Muere! —Lanzo una explosión con toda su fuerza hacia la chica de cabello verdoso, disipando así todas las flechas que volaban hacia el más ella no parecía impresionada pues antes que el fuego le tocara una pared oscura se interpuso entre ella y el ataque.

— Lamento haberte tenido que importunar, nuestros rivales han mostrado que el camino del mal les ha vuelto más poderosos de lo esperado—Hablaba en un tono alto y fastuoso mientras la pared bajaba, de entre las sombras surgieron dos figuras; una de su misma edad, con cabellera rubia y ojos de tenue color azul, al igual que la chica vestía el uniforme de la U.A. y no fue difícil de identificarlo pues era el chico que vivía acomplejado contra el grupo A.

—Ibara-san, Ibara-san . . . ¿Qué diferencia tiene de que mueran ahora a que mueran en pocos minutos? —Restó importancia a la incapacidad de la contraria para terminar con sus oponentes—Te pido Conde que acabes con nuestros enemigos y nos acerques un paso más a la victoria en esta guerra—Pidió entonces al alto hombre que le acompañaba quien solo dio un paso adelante, sujetando una larga lanza en su brazo derecho.

—Y así será . . . —Era tremendamente alto, más que el mismo A quiles sin duda alguna con su metro noventa y uno, su cabello plateado y de ondulada figura dejaba ver un porte elegante, aunado a sus duras facciones y rostro pálido que asemejaban más a un muerto que a un hombre viviente, además de enormes ojeras negras que resaltaban aún más esa falta de humanidad—Este ahora es mi dominio y aquellos que invadan mi tierra morirán . . . ¡Empalados!—Piso con fuerza y al instante múltiples espinas negras surgieron de delante suyo en dirección a los jóvenes—¡Kazikli Bey!—Su fantasma noble se desato hacia ellos y esta vez no podrían detenerlo con sus capacidades naturales.

—¡No tan rápido truhan! —El hombre pálido alzo su lanza para defenderse de un arma idéntica que choco contra él, Aquiles había aparecido de la nada y le pateo para hacer que retrocediera al instante.

—¡¿Dónde carajo estabas Rider?!—Bakugo maldijo apretando la herida en su hombro, estaba sangrando demasiado.

—¡Enfrentando rivales, como tu ordenaste! —Sin ver siquiera dio un rápido salto de varios metros evadiendo espinas negras surgidas del suelo, sin dudarlo poseía protección divina contra todo daño, aunque sus oponentes no lo supieran—¡Atacar sin aviso es una bajeza, que poco honor! —Bramo aterrizando en el borde de la reja que separaba la iglesia de la calle.

—¿Cómo has llegado aquí, Rider? Aliados nuestros fueron enviados a detenerte—Ante la declaración de su rival es que Rider puso una sonrisa en labios.

—Ya alguien se está encargando de ellos como es debido—Comentaba con una sonrisa socarrona en labios.

Mientras tanto, no muy lejos de allí, una terrible batalla sucedía entre dos flancos diferentes; por un lado, Merlín y Mordred se enfrentaban a dos fieros adversarios siendo el mago quien luchaba contra un gigantesco hombre de inhumanas proporciones que destruía el bosque a su paso en cada paso o golpe que daba mientras el Caster evitaba por su vida lo que le lanzara.

—¡Muerte a los opresores! —Gritaba el corpulento ser de piel gris y cabellos rubios.

—¡¿Me repites porque te encargas tú de la chica y yo del Berserker?! —Gritaba el mago blanco mientras buscaba canalizar un hechizo, pero no tenía tiempo de lanzar el conjuro por los constantes ataques de su rival.

Mientras tanto la Saber tenía una batalla de igual a igual pues delante suyo tenia a una mujer de cabellera rubia y brillantes ojos verdes que portaba una espada rojiza de gran tamaño, esta batallaba a su mismo nivel, un constante choque de espadas que no paraban de retumbar por todo el bosque.

—¡No luchas nada mal, Saber verde! —Halagaba la rival mientras Mordred solo se mordía la lengua para no sonreír por lo emocionante de esa batalla.

—¡Tu no lo haces nada mal, Saber naranja! —Pues era en efecto su rival otra Saber, la categoría más anhelada por muchos Máster para la Guerra Santa.

El continuo intercambio de golpes no se detenía y mientras las dos fieras guerreras rubias combatían una contra la otra era que los Master tanto de la Saber cómo del Berserker veían a la poca distancia.

—Nunca pensé que encontraríamos otro Saber por aquí—Murmuro la peli naranja, Master de la joven rubia de rojo vestido, mientras se mordía suavemente la uña de su dedo pulgar.

—¡Tranquila Kendo! ¡Tú Saber es la más poderosa! —Le apoyo al instante su joven compañero, Tetsutetsu que solo palmeo su espalda amigablemente, él estaba más que seguro ella podría vencer sin problema alguno a casi cualquier Máster de la guerra y estando acompañada por su Berserker, así como el Lancero de Monoma y la Arquera de Ibara no podrían ser vencidos.

—No podemos confiarnos solo por tener la superioridad numérica, estos chicos poseen Servant bastante fuertes—Ella jamás se dejaría llevar por algo tan simple como los números, sabía que la Saber enemiga era poderosa, el Caster por igual y ni hablar del Rider que servía a Bakugo que podía estar fácilmente entre los Servant más fuertes que hubiera visto jamás.

—¡Entonces vamos a acabar con ellos! —Alzó su mano listo para darle la orden a su Berserker—¡Vamos Spartacus, acaba a tu enemigo! —Grito sin miedo alguno el nombre de su Servant, esté lejos de enojarse por la revelación solo puso una enorme sonrisa en labios.

—¡Por supuesto, acabemos con todos los tiranos y opresores! —Alzó sus manos con emoción dándole el tiempo necesario a Merlín para realizar un conjuro completo.

¡Dŵr Tân Neges fawr! —El hechizo en galés antiguo fue lanzado generando entonces una densa neblina que cubrió toda el área de combate—¡Pequeña Mordred, retirada! —Indicó a la Caballero que solo chasqueo la lengua con fastidio pues no podía dejarle al Rider peliverde proteger la vida de su inepto maestro.

—¡Esta batalla no ha terminado, Saber naranja! —Declaro al aire antes de aprovechar la neblina para retirarse estratégicamente, odiaba dejar las peleas a medias . . . Pero Izuku no podía quedarse solo sin ser apuñalado más de 20 minutos.

Devuelta frente a la Iglesia la batalla entre el grandioso Aquiles y sus dos rivales se desarrollaba a gran velocidad, haciendo gala de su fama por ser "El de pies ligeros" este se movía a gran velocidad, evadiendo cuanta flecha se lanzaba en su dirección y a su vez evitando ser empalado por las espinas negras que ya le comenzaban a molestar, pero debía mantenerlos entretenidos en lo que su Master entraba al territorio neutral de la Iglesia y se ponía a salvo.

—¡No necesito tu ayuda! —Maldijo a Uraraka que servía de apoyo para que caminara, aun así, ella siguió llevándole sin importar cuanto el pesara.

—Tampoco te cae mal ¿Verdad? —Le puso una media sonrisa en labios a pesar del cansancio mientras seguía avanzando hacia la puerta donde Midoriya les esperaba.

—" Kacchan se vio superado, Uraraka-san no pudo hacer nada . . . ¿Estas son las batallas entre magos?"—Trago saliva con gran dificultad, el ver esto le hacía entender lo que ese mundo oculto estaba aguardándole si deseaba continuar en esa guerra.

—¡Mueve el culo Deku! —El grito del cenizo le sacó de sus cavilaciones mientras abría la reja de la iglesia, en el instante que pusieron un pie dentro es que Neito e Ibara retrocedieron pues ya no tenía sentido seguir luchando—¡Vuelve Rider! —Ante el grito de su Master es que el griego asintió dando varios saltos hacia atrás de forma elegante aterrizando en el borde de la reja metálica.

—¡Recordarán este como el día en que casi atraparon al grandioso! —Entonces una flecha se clavó en el peto de su armadura pero no logró atravesar su piel pero fingió que si sujetándose el área golpeada—¡Oh, bellaco! —Arrojó su lanza con una fuerza inhumana en dirección donde el arquero enemigo se ocultaba antes de desvanecerse en forma etérea para volver con su Master.

En el lugar donde su arma se clavó una figura de cabellos aqua-verdosos había sido casi apuñalada por esta pues le pasó rozando el cuello clavándose en el suelo detrás de ella. Una mujer de altura baja, con un cuerpo delgado y curiosas orejas de gato por sobre su cabeza que tenía ambos ojos abiertos totalmente por la sorpresa.

—Esta arma parecía guiada por el mismo Apolo y aun así ha fallado . . . ¿Acaso ese hombre me ha perdonado la vida? —Murmuro para sí misma mientras chasqueaba la lengua con molestia pues estaba segura de haber dado en el blanco, pero él sobrevivió sin duda alguna—Juro por mi nombre, Atalanta la arquera servidora de mi Diosa Artemisa que perforare tu corazón con una flecha así sea lo último que yo haga—Apretó los dientes con coraje contenido.

Mientras tanto, en el sur de la ciudad . . .

No entendía de donde fue que sacó los pantalones para retar a Shouto Todoroki a un encuentro directo, seguro que él tendría que enfrentarlo tarde que temprano para poder cumplir el sueño de Kyoka al ganar la guerra por el Grial, muchos chicos buscan hacer proezas en deportes para impresionar a las chicas ¡Pero no, el nene quiere ganar una Guerra entre magos por la chica que no le gusta! . . . ¿Verdad?

—" No es el momento para ponerte a pensar en eso, Master"—En su mente retumbó la solemne voz del faraón, Ozymandias había regresado de su día haciendo "Shopping" con su amada Nefertari y se reunió con su invocador, así como con su mujer (Como Ramsés le decía) esperando las instrucciones para la batalla, ¿Cuál era el plan de combate brillantemente trazado por Denki? Golpear a sus oponentes hasta la muerte y lo gracioso es que el egipcio accedió a semejante tontería.

—" No es el momento, Faraón"—Murmuró en su cabeza, no estaba del todo seguro si Jirou podía leer sus pensamientos ahora pues era ella quien se encargaba de los lazos mentales y todo eso por lo que prefirió no pensar mucho en sus sentimientos hacia ella.

—" Siempre es el momento apropiado para hablar del amor"—Pensaba con una altiva sonrisa mientras jalaba suavemente por el hombro a su esposa que jamás parecía apenada o disgustada de estos gestos de afecto, un suave beso en su sien la hizo sonreír ligeramente.

—Dios, ellos destilan miel . . . —Fue la queja de la joven maga que no podía entender cómo es que un ser de tan increíble fuerza pudiera ser tan cursi, pero seguía siendo su carta del triunfo así que debían de soportarlos.

—Bueno, es algo lindo si lo piensas ¿No? —Hablo el rubio sin pensarlo antes de notar como la peli morada le veía con una ceja alzada—Eh . . . Bueno—Maldición, se puso nervioso, trago saliva ligeramente—Ya sabes, fueron separados por los siglos y ahora . . . Nosotros pudimos hacerlos reunirse de nuevo, es romántico ¿No crees? Su amor trasciende el tiempo y el tipo que tenía como que un millón de esposas la eligió a ella por sobre todas—Siguió balbuceando y la chica pegó un suspiro ligero cerrando sus ojos.

—Supongo que sí, debe ser genial tener a alguien que te amé de tal forma . . .—Tras esto Denki sintió que le temblaba un párpado . . . ¡¿Cómo podía ser una genio en todo y a la vez ser tan obtusa para no notar la pirámide delante suya?!

—Ya viene—Al instante la seriedad retorno a ellos, por una escalinata de piedra venía bajando el tan temido heredero de la familia Todoroki, extrañamente parecía venir completamente solo.

—¿Y Yaoyorozu? —Murmuró su compañero a lo que Jirou solo entrecerró los ojos buscando cualquier indicio de su presencia, pero al menos a cien metros de distancia no se encontraba.

—Ni idea, pero debemos estar preparados para todo pues si ella tiene un Assassin o un Caster podría estar oculta sin que notemos su presencia, también si es un Archer podría atacar a la distancia—Indicó la chica dejando ver su conocimiento y preparación para la batalla, al instante Denki se sintió un tanto intimidado pues un novicio no tenía comparación con ella y lamentablemente el acabo quedándose con el Servant que ella merecía.

Shouto llegó a paso lento, estando ya a casi 30 metros de la pareja se detuvo analizándoles con la mirada o más bien al Servant que se mantenía junto a ellos y lo que vio le hizo entrecerrar los ojos con cierto pesar.

—" Sus estadísticas son sobresalientes, iguales a las tuyas Ishtar . . . "—Pensaba para la mujer que de la nada se materializó con el entrecejo fruncido pues no esperaba encontrarse con un rival que tuviera tal grado de poder, pero más que esto era.

—Este será un rival formidable . . . Posee un grado alto de Divinidad—Ante la mención de esa particular habilidad es que el joven de la cicatriz arrugó el entrecejo.

—¿De tu nivel? —Sabía bien que ella poseía un grado A de ese atributo especial.

—No, un poco más abajo . . . Pero eso no lo vuelve menos temible, sin dudarlo su poder es aterrador—Dio lentos pasos mientras su arco de oro se elevaba por sobre ella—Te aconsejo retrocedas, Master Shouto . . . Esta batalla será peligrosa para todos los que nos rodeen—Del otro lado el Faraón por igual término adoptando un rostro serio.

—Detrás de mí, les mostraré por qué sus alabanzas y rezos hacia mi grandeza están bien justificados—Decía mientras sus ropas casuales, recién compradas y de muy alto costo, desaparecían dejando ver su indumentaria egipcia, con una mano movió su bastón de lado y causando una fuerte ráfaga de viento.

— Se nota que eres poderoso—Habló la mujercita mientras su arco comenzaba a brillar con intensidad.

—Estoy por encima de los parámetros que los mortales puedan definir; yo soy el gran Ramsés II, Ozymandias, aquel que es hijo de Ra y su encarnación terrenal, Dios-Rey y Rey de reyes y el Rider que vencerá en esta guerra—Ante la mención de su nombre Kyoka se dio un palmazo en la frente, ese hombre en verdad que no entendía el concepto de ocultar su verdadera identidad. Al instante la contraria pego una carcajada por todo lo alto.

—Ya que estamos presentándonos formalmente—De fondo Shouto decía "Archer, no"—No me queda más que hacerlo por igual—Su cuerpo levito mientras de nuevo su Master repetía que no lo hiciera—Yo soy el avatar de Ishtar, la gran deidad Mesopotámica de la guerra, la fertilidad, el sexo, el amor y la justicia—Su arco se iluminó con la brillante luz del sol, estaban por destruir todo el lugar.

—¡Una batalla entre Dioses! ¡Que el sol y la guerra se enfrenten en una pelea gloriosa! —Ramsés no se quedaría detrás, a su alrededor brillantes rayos de sol iluminaron el sitio entero dejando ver lo que su poder era capaz.

El encuentro estaba por suscitarse, ambos Master listos para lo que sería un estruendo de proporciones bíblicas . . . Hasta que una lanza surco los cielos clavándose justo entre ambos Servant, detuvieron la muestra de sus poderes, curiosos de quien se atrevía a intervenir.

—¿Qué pasa? ¿Ya han terminado sus demostraciones?—Una voz retumbo mientras una figura salía de entre las sombras aterrizando sobre la lanza, con un pie hacia equilibrio sobre el mango bajando lentamente hasta quedar junto al arma, era una mujer de un metro setenta con todo y sus botas, lucía un ajustado traje de cuero que permite ver su atlética figura, sus cabellos de un intenso color morado oscuro, largo hasta la parte baja de su espalda y que sin más desenterró la lanza roja que había arrojado anteriormente.

—¿Quién eres tú, que te atreves a interrumpirnos? —Pregunto el Faraón, pero la mujer no se dignó a verle, solo chasqueo la lengua ligeramente como si llamara a alguien.

—Son tres. Dos peleadores, un Rider y una Archer, así como una Caster soporte . . . ¿Cuáles son tus ordenes? —De entre los árboles, por el mismo rumbo de donde ella había salido, un joven de cabellos alborotados y violetas salía rascándose la parte trasera de la cabeza.

—Dijiste que tu habilidad es útil contra este tipo de Servant ¿No.…? Pues véncelos y acabemos con el día—Al instante los tres alumnos de la U.A. le reconocieron: Era Hitoshi Shinsou el joven de la clase C.

—Lo dije; pero quería saber qué es lo que tu deseabas que hiciera . . . Master—Ahora si quedaba claro.

—¡¿Tambien es un mago?!—Pregunto Denki en total sorpresa a lo que el aludido solo suspiro con fastidio.

—No ser reconocido no significa que no pueda . . . Acaba con ellos; Lancer—La mujer asintió girando su arma a toda velocidad.

—Prepárense "Dioses" pues enfrentaran a la gran Scatcach; Reina de la tierra sombría—Entonces agacho su cuerpo, lista para saltar a la batalla—Y asesina de Dioses—Kyoka había terminado de analizar las capacidades de su rival al igual que Shouto.

—¡Faraón, retroceda! —

—¡Atrás Arquera! —

¡Tiene ventaja sobre ti! —Las dos deidades ahora debían de enfrentar a una mujer con la capacidad de herir a los mismos Dioses . . .