Nada mejor para celebrar tu cumpleaños que salir por ahí con amigas, ¿verdad? ¿Qué importa si tienes cinco hermanos que cumplen el mismo día? Eso debe ser lo que Todomatsu pensó al invitar a Homura a dar un paseo por el centro comercial de Akatsuka.
– ¿Estás segura de que está bien? -insistió la chica de pelo trenzado.
– ¡Claro! Paso todos los días con ellos así que no tendría nada de especial si lo celebro con ellos también.
La otra asintió aún dubitativa. Era sólo que le resultaba raro haberse vuelto tan cercana a alguien, tanto que no acababa de creérselo, pero Todomi no le había dado ninguna razón para desconfiar de ella. Podía imaginarse lo que le diría si se atreviera a contárselo: ¡¿por qué tenía que dudar tanto?! ¡Ella incluso la llamó su «amiga»! ¡Eran amigas! ¿Cuántas veces tendría que repetírselo para que lo entendiera?
– Homura-chan –la llamó la de pelo oscuro sacándola de su trance–, ven, he visto un conjunto que te quedaría muy bien.
– N-no te preocupes por mí –soltó sin pensarlo, pero seguramente ella no entendería el verdadero significado de sus palabras–. Ya que no te he podido comprar un regalo pensaba pagarte algo de lo que te compres.
– Umm... No termina de convencerme la idea. Tan sólo pruébate esto y ya veremos luego.
– Está bien.
Homura llevaba ahora una falda vaquera clara, una camiseta de manga larga blanca y una chaqueta de color naranja amarillento. Estaba nerviosa por el juicio de la otra pero intentó guardar la calma. Tampoco era como si fuera a insultarla por no ser lo bastante bonita para que el atuendo que había escogido quedase bien en ella, ¿verdad? Su temor se disipó cuando ella le dio un pulgar arriba con una brillante sonrisa en su rostro.
– ¡Te queda genial! Aunque si te soy sincera no creo que nada que te pongas te pueda quedar mal –¿bromeó? Todomi.
– Oh, no. Creo que a ti te quedaría mucho mejor –contestó Homura con una tímida sonrisa.
– Puede, pero prefiero los tonos pasteles.
Claro, alguien como ella no iba a negar su belleza. Esa era una de sus grandes diferencias, junto con su autoestima, aunque ella no era nadie para juzgar. Algunos son lo bastante fuertes para esconderlo bien, mientras que otros... son como ella.
– ¿Sabes cuál sería un buen regalo?
– ¿Cuál?
– Que te compraras esto. Me haría mucha ilusión.
– ¿Ilusión?
– Ja, ja. Vamos, no me hagas explicar.
– Lo siento.
Esta vez no había podido contenerse. Esa chica tenía algo que le hacía relajarse aún si sus inseguridades seguían ahí, algo en lo que era idéntica a Jyushimatsu, era capaz de crear un ambiente en el que se sentía lo bastante cómoda para abrirse; aunque fuera un poco. Sin embargo, lo hacían de maneras muy diferentes.
La mañana pasó rápidamente. Homura parecía estar más alegre que al principio, llegando a sugerir algunas cosas que comprar. Justo ahora, Todomatsu estaba admirando su última adquisición: una cadena para el móvil en forma de letra «F» mientras que Homura tenía una con la letra «B». Juntas formaban «BF», best friends, es decir, mejores amigas.
– ¿Entonces ésto lo que quieres de regalo?
– Sí, has tenido una idea genial –se podía notar la emoción en su voz–. Discúlpame un momento. Ahora vuelvo.
Totty tuvo que correr a un callejón para dar rienda suelta a su felicidad.
– ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡Somos mejores amigas! ¡Yuju! –gritó asegurándose de que nadie podía oírla.
Y es que no sólo había conseguido una mejor amiga, sino que era verdadera. No había intereses ni segundas intenciones de por medio, aunque le ilusionaba la idea de que algún día se casase con Jyushimatsu y se volviera parte de su familia. A decir verdad, eso también le daba algo de miedo; después de todo, hay una razón por la que no se puede salir con la mejor amiga de tu hermano o el hermano de tu mejor amiga: si todo va bien no hay problema, pero si va mal se corre el riesgo de que todos los hilos se corten. Además de que era frustrante que su hermano le llevase ventaja en su vida amorosa.
Una vez calmada, volvió junto a la otra chica, quien soltó una risilla al verla tan contenta, quién sabe lo que estaría pensando. Por supuesto, las selfies no faltaron después de eso. Sin embargo, no podía dejar de notar algo en la mirada de Homura; como si quisiese decirle algo pero se arrepintiera antes de hacerlo. Siempre era así con ella de todos modos.
Ya en casa tenía que prepararse para la mini fiesta que celebraría con sus hermanos, la cual consistía en comer un pedazo de la tarta común que les haría su madre e intercambiar regalos. Sin embargo, ellos no parecían tener ganas de ponérselo fácil, no paraba de chocar con ellos cada vez que giraba una esquina. ¿Qué tan torpes podían ser? Además que habían estado haciéndole preguntas sobre su salida, es decir, más de lo normal. Ella no les dijo nada, pero era molesto. Claro que pensaba contarles, pero primero quería hacer que Jyushimatsu y aquella chica se reencontraran.
Lo peor llegó cuando ya quiso salir de su habitación tras ponerse una ropa más cómoda y Jyushimatsu la detuvo de una forma muy peculiar: haciéndole un kabe-don, es decir, atrapándola entre él y la pared. Ella se quedó sorprendida por un momento, pero pronto le sonrió sabiendo que muy probablemente sólo estaba jugando.
– ¡Niisan! –exclamó lanzándose a sus brazos, siguiéndole el juego.
– ¡Totty!
El mayor correspondió apretándola contra él mientras la mecía "suavemente" y sus risas resonaban en el pasillo. No obstante, su diversión fue cortada de raíz por otro de sus hermanos cuya mirada llegó a incomodar a la chica, haciéndola golpearse mentalmente por la actitud tan infantil que estaba teniendo. El de amarillo pronto escapó corriendo sin dar ninguna explicación, lo cual viniendo de él no era tan extraño. Lo extraño era que ese otro se acercase tanto a ella, aún sin cambiar su mirada, mientras sujetaba sus manos contra la pared.
– ¿Eh? ¿Ichimatsu-niisan?
– Don... –susurro él en su oído con un tono oscuro que la hizo temblar y una sonrisa retorcida– ¿Te ha comido la lengua el gato?
Algo se activó en ella con esas palabras. Una sonrisa maliciosa asomó en sus labios por un segundo. Dos podían jugar a eso y ahora era su turno de contraatacar.
– ¿Eso es lo que vas a hacer? –contestó aparentando estar indefensa– Después de todo, estando así puedes hacerme lo que quieras.
Un agresivo sonrojo se apoderó de las mejillas de Ichimatsu mientras sus ojos se abrían a más no poder. ¿Había oído bien? Una última mirada de inocencia y no tuvo más remedio que huir como un gato asustado, maldiciendo por lo bajo al oír las risotadas de Todomi.
– Yo gano –sonrió de forma traviesa mientras se disponía a continuar su camino, pero fue detenida una vez más por un brazo que le bloqueaba el paso.
– Tú seguro eres buena en los juegos del amor, ¿uh?
No, ya se había cansado. Simplemente le esquivó pasando por debajo de su brazo ante la mirada perpleja de Karamatsu. ¿Qué les pasaba hoy? ¿Tenía algo que ver con su cumpleaños? La verdad era que se estaba mosqueando, ¿acaso no tenían nada mejor que hacer? ¡El kabe-don estaba pasado de moda! Y en el peor momento posible, Osomatsu, acorralándola.
– Hey, ¿qué tal si le das un besito a tu oniichan favorito? –preguntó ya acercando sus labios a los de ella.
– ¡Muérete!
Dicho eso, le dio un golpe en la barbilla y se fue indignada. Lo cierto es que sus quejidos lastimeros la hicieron sentir un poco mal, ¿quizás se había pasado? ¡No! ¡Él se lo había buscado por idiota y pervertido! Una cosa era que acosara a chicas aleatorias por la calle, pero otra era intentarlo con ella. Aun si era una broma, era de muy mal gusto. Su paciencia había llegado a su límite, juraba que al próximo que lo intentara...
– O-oye, Todo- ¡Ah!
Choromatsu no tuvo oportunidad. Cuando quiso apoyar la mano en la pared Todomatsu la tomó y le acorraló contra ella antes de que él pudiera hacerlo. Sus ojos desprendían chispas de furia, lo que causó que el mayor repitiera disculpas frenéticamente. Habían ido demasiado lejos, ¿verdad?
– No me interesa, lo que quiero saber es qué demonios está pasando aquí. ¿Tú lo sabes verdad?
– Sí, esto fue un plan nuestro –respondió inseguro, suspirando aliviado al ver que ella le liberaba.
– ¿Para qué? –preguntó con los brazos cruzados.
– Todos te estamos notando algo raro, en especial Ichimatsu. Él dijo que a veces no le parecía que fueras tú y... pues queríamos averiguarlo.
– Eso está muy bien, pero sigo sin entender lo de los kabe-dons.
– Idea de Osomatsu –bufó el de verde coincidiendo en lo estúpido que era–. Dijo que si no lo descubríamos por tus reacciones, al menos nos llevaríamos un beso como regalo de cumpleaños.
– Eso sigue sin tener sentido. Lo que me guste no tiene nada que ver con lo que sea yo, aun si me gusta guardar las apariencias delante de la gente de fuera, ya sabes.
Se había quedado pensativa después de eso, pero todos parecían haberlo tomado como que seguía enfadada. Nadie quería tocar el tema por miedo a su conocida crueldad a la hora de echar cosas en cara, ella no tenía pelos en la lengua y nadie quería provocarla más. Sin embargo, fue ella la que rompió el silencio tras su fiestecilla. No podía acabar el día sin decirles lo que tenía en mente, si había un momento ideal para confesarlo era ese día.
– Escuchad –les llamó, a lo que todos se tensaron por la seriedad con la que habló–, ha pasado mucho tiempo desde que estoy así y sé que es posible que no vuelva a ser como antes. Así que... podéis empezar a hablarme como chica, ¿por favor? Eso sí, no os olvidéis de que sigo siendo yo.
Era algo que ya veían venir aunque no les acabase de gustar aceptarlo. Todo estaba bien, su deber como hermanos mayores era apoyarla en momentos como ese, pues se notaba quería avanzar pero aún estaba algo asustada ante lo que esa decisión conllevaba. No sabían para quién iba a ser más duro ese cambio, pero si eso era lo que ella quería podían hacer el esfuerzo, ¿verdad?
– ¡Qué bien! ¡Tengo una hermanita! –celebró Osomatsu.
– Se supone que soy vuestra prima, bobo –le corrigió la menor–. Supongo que tendré que inventarme algo para explicar por qué Todomatsu está tardando tanto en volver.
– ¿En serio no te cansas de mentir? –gruñó Ichimatsu.
Sí, definitivamente a unos les costaría más que a otros digerirlo, pero estarían allí para ella; juntos, como siempre habían estado, como habían venido a la vida en un día como ese más de dos décadas atrás. No era un día para echarse mierda, era un día para decirse mutuamente «felicidades» por poder celebrar su nacimiento juntos un año más o, como alguno diría, por haber logrado soportar a los otros un año más. Siempre era así entre estos hermanos.
¡Hola!
Esto es un especial de cumpleaños, creo, estaba esperando a hoy para publicarlo XD Homura me confunde, Osomatsu me confunde, ICHIMATSU me confunde. ¡Por dios, ¿es que nadie es capaz de decir las cosas claras aquí?! Perdón, hay demasiadas insinuaciones en este cap.
Sayonara!
Disclaimer: Osomatsu-kun/san y sus personajes y canciones pertenecen a Fujio Akatsuka y Estudio Pierrot.
