¡Hola de nuevo estimados lectores!

Ha sido sorprendente para mí el que esta historia haya captado la atención y el gusto de algunos lectores. Les dejo el siguiente capítulo esperando les guste igual o más que los anteriores.

¡Advertencia: este capitulo contiene lemmon!

Saludos y gracias por los Reviews a Hotaru Tomoe, Osaka, Jessy, Maryels, Hyunwon020, Valeria Hudson y por último pero no menos importante a Vicky gracias por tu amistad cibernética ;)


Capítulo No. 4

Las nuevas sensaciones de Haruka y Michiru... culpabilidad y primeras señales de un posible enamoramiento...


-¡Harukaaaa!-

La sonrisa de Haruka desapareció al instante, escuchaba una voz que le llamaba, no, más bien le gritaba y sonaba alterada… tuvo miedo de voltear a bien quien gritaba su nombre, sabía que esa voz la conocía y creía saber porque también esa voz sonaba alterada…

-¡Rayos!... no puede ser…- fue lo único que pudo decir la rubia cerrando sus ojos y elevando su rostro al cielo como pidiendo clemencia por lo que sabía estaba por venir

-¡Haruka!... ven aquí- ordenó la voz

Haruka se giró y encontró los enfurecidos ojos color miel de Ann

-Ann, lo lamento, de verdad no quise dejarte plantada… pero tuve que atender un asunto y ya no pude ir por ti- se disculpaba Haruka mientras caminaba hacia Ann

La pelicastaña únicamente escuchaba la disculpa pero no quitaba la mirada furiosa sobre Haruka, la rubia se colocó frente a Ann, esperando alguna respuesta

-Se puede saber ¿qué "asunto" era más importante que yo?- preguntó aún molesta Ann

-Ann, de verdad lo siento… fue un imprevisto- Haruka se disculpó nuevamente pero con un poco de molestia pues no le gustaba que nadie le interrogara sobre lo que hacía o dejaba de hacer y sobre todo alguien a quien apenas acababa de conocer

-¿Qué imprevisto?- preguntó nuevamente la pelicastaña

-Mira Ann, ya me disculpé pero al parecer estás demasiado alterada y me estás alterando a mí… mejor dejemos esto aquí y hablamos otro día… si es que aún quieres hablar conmigo- respondió más alterada la rubia dándole la espalda a Ann para ir por su moto

-Haruka espera, lo siento… es que de verdad quería comer contigo en el receso y cuando vi que no llegabas por mí te fui a buscar a tu salón pero no estabas porque la puerta estaba cerrada y pensé que te habías ido a comer con alguien más- comentó un poco más tranquila Ann para evitar que Haruka se fuera

La rubia se sintió muy culpable porque sí era verdad que había estado con alguien más y había comido con alguien más durante el receso, fue sólo una galleta, sí, pero comió con alguien más… y aunque en ese momento se sentía culpable por haber olvidado lo acordado con Ann, no se arrepentía pues por nada del mundo cambiaría lo que había vivido con Michiru… y en su rostro se formó una sonrisa que contagió a Ann creyendo que le estaba sonriendo a ella…

-No te preocupes Ann, yo también lo siento… ¿todo bien entonces?-

-Sí Haruka, todo bien… pero espero que mañana si podamos comer como lo habíamos planeado para hoy-

-Así será…- respondió Haruka dándole una sonrisa – bien, nos vemos mañana Ann, hasta luego- se despidió la rubia con un beso en la mejía de Ann

-Haruka… ¿me llevas?... –

Haruka ya caminaba hacia su motocicleta cuando escuchó la petición de Ann y aunque la chica de ojos color miel le agradaba, tampoco era como que quisiera pasar todo el tiempo con ella y mucho menos llevarla en su motocicleta.

Haruka se quedó parada un momento tratando de pensar en alguna respuesta lógica que le sirviera para negarse a llevar a Ann a donde sea que fuera, no importaba si era a la vuelta de la esquina o más lejos, simplemente ¡no quería subirla a su moto!

-mmm… Ann lo siento pero… tengo algo urgente que hacer y no puedo llevarte…de hecho ya voy tarde. Tal vez otro día con gusto-respondió la rubia sin siquiera voltear a ver a Ann y rápidamente subió a su moto y emprendió la marcha dejando a una muy molesta Ann

El celular de Ann sonó y ella contestó molesta

Ann: ¿Qué quieres?

Voz al teléfono: ¿Dónde estás?

Ann: Saliendo del colegio… ¿Qué quieres?

Voz: Tenemos que hablar Ann… y también…

Ann: ¡Déjame en paz quieres... no tengo nada que hablar contigo- comentó furiosa y finalizó la llamada


Luego de regresar del colegio, las hermanas Kaioh comieron y compartieron con su mamá entre risas y bromas cómo les había ido en su primer día de estudios. Por ser el primer día, no les habían dejado ninguna tarea pues durante las clases los profesores dieron instrucciones sobre cómo se distribuían los puntos y cuáles eran las instrucciones para llevar de mejor manera los cursos. Claro que Michiru omitió gran parte de lo que había vivido ese día, ya que no comentó nada de lo sucedido con Haruka.

Casi dos horas después, la plática finalizó y cada una se dirigió a sus asuntos. Molly a su habitación a ver TV y Michiru a la habitación donde tenía todos sus implementos de pintura, habitación que fue decorada por la misma Michiru y en la que se encontraban varios cuadros pintados por ella. Tomó una de sus libretas de dibujo y empezó a trazar líneas y mientras dibujaba, una sonrisa adornaba su hermoso rostro, era la primera vez que Michiru dibujaba sólo con la imagen que su memoria guardaba, pues para todos los demás dibujos que había hecho tuvo como modelos a bellos paisajes, personas de su familia y otros que se dedicaban a eso, a modelar para pintores. Este dibujo era especial, tanto por el hecho de ser la primera creación de Michiru sin modelo, como por el hecho de tratarse de quien se trataba… Pasado de un tiempo, el dibujo tomó forma y se podían distinguir claramente unos ojos, una nariz y unas orejas pero no era un rostro como tal completo ya que le hacían falta labios, cabello y facciones. Luego de intentar una y otra vez, dibujando y borrando líneas tratando de terminar las partes faltantes del rostro, Michiru optó por dejarlo pendiente y se dedicó a contemplar lo que ella consideraba la parte más importante de su creación, los ojos, no sabía si los había dibujado bien o si realmente se parecían a los ojos del modelo que su memoria le mostraba pero si estaba segura de que aunque se trataran de unos ojos plasmados en papel, le inspiraban lo mismo que le inspiraban como cuando los tuvo frente a ella… ese momento en el salón, contemplando aquellos intensos ojos verdes que le inspiraban seguridad y ternura… Y mientras revivía en su mente lo sucedido con Haruka y recordaba que ya todo había sido aclarado, sonreía para sí misma y para los ojos en papel que tenía frente a ella. De pronto una idea se originó en su cabeza e interrumpió el recuerdo que tenía aunque dicha idea no era del todo diferente a lo que ya estaba en su mente. Salió de la habitación donde la magia del arte que poseía Michiru cobraba vida, bajó las escaleras y caminó hacia la cocina.

Minutos después, Molly entró a la cocina por un vaso de gaseosa y unas palomitas de maíz, encontrándose con su hermana mayor, algo no muy común, ya que Michiru raras veces cocinaba no porque no supiera o porque no le gustara, era simplemente que sus pasatiempos favoritos eran pintar, el violín y nadar. Cuando cocinaba, pasaban meses para que las ganas de cocinar volvieran a ella, por lo tanto a Molly le pareció extraño que su hermana estuviera en la cocina puesto que el día anterior ya había cocinado unas galletas que por cierto le quedaban deliciosas, tal como lo había comprobado Haruka.

-¿Qué estás haciendo?- preguntó Molly mientras entraba a la cocina y observaba a su hermana buscando algo entre varias gavetas y gabinetes de los muebles de cocina

-No puedo creer que tengamos llena esta cocina con un sinfín de comida, que por cierto no toda me gustan, y que entre todo esto no haya una bendita caja, bolsita o paquete de ¡chispas de chocolate!- comentó Michiru un poco exaltada, omitiendo la pregunta de su hermana pero a la vez dándole a entender que estaba buscando chispas de chocolate

-Y yo no puedo creer que tú estés en la cocina otra vez, si ayer hiciste galletas-

-Bueno es que tengo ganas de hacer galletas otra vez- respondió Michiru sin volver su vista a su hermana

-¿Así?...Se puede saber ¿desde cuándo ocurrió este milagro?- cuestionó Molly con algo de burla

-Desde que me dieron ganas de volver a ornear galletas…o ¿es que no puedo tener ganas de hacer galletas otra vez?- dijo Michiru a la defensiva

-Uy que genio… yo sólo preguntaba- dijo Molly elevando sus manos a la altura de los hombros

-Molly lo siento, es que de verdad no puedo creer que no hayan chispas de chocolate- se excusó Michiru, mientras abría más gavetas buscando las benditas chispas de chocolate

Molly no respondió a Michiru, solamente se acercó a la mesa donde notó que estaban varios ingredientes preparados para utilizarse, entendiendo que eran los que usaría Michiru para las galletas que quería hacer

-Pero aquí tienes ya todo listo para hacer las galletas… ¿para qué necesitas las chispas de chocolate?-

-Porque quiero que las galletas tengan chispas de chocolate-

-Pero ya te diste cuenta que en esta cocina no hay una sola chispa de chocolate, haz las galletas sin chispas y ya-

-No, Molly… quiero que tengan chispas de chocolate-

-Hay hermanita…-suspiró Molly- no sé si de verdad no entiendes o no quieres entender… no-hay-chispas-de-chocolate, ¡NO HAY!-

-Y yo no sé qué parte de quiero-que-sean-con-chispas-de-chocolate no has entendido, ¡LAS QUIERO CON CHISPAS DE CHOCOLATE! ¿Sí?- Michiru respondió con el mismo tono que su hermana había utilizado

-¡Pero qué necia eres!... ¿sabes qué es lo peor?... que estás perdiendo tiempo buscando algo que de sobra sabes que encontrarás y al final no vas a hacer galletas ni con ni sin chispas de chocolate porque se te pasará el tiempo y me vas a dejar con las ganas de comer galletas-

Este comentario hizo que Michiru se detuviera y levantó su vista, y pensó que lo que decía Molly era cierto, estaba perdiendo el tiempo buscando algo que estaba claro que no encontraría y de tanto buscar podía cansarse o simplemente aburrirse y al final ya no haría las galletas

-Creo que tienes razón Molly… aquí no encontraré ni la mitad de una chispa de chocolate y perderé tiempo si las sigo buscando- dijo Michiru mientras cerraba todas las gavetas que había dejado abiertas

-¡Vaya! Hasta que por fin entendiste... – respondió Molly, mientras elevaba sus brazos hacia arriba- ahora empieza a hacer las galletas, yo te ayudaré para que salgan más rápido- comentó emocionada Molly

-Tranquila Molly, aún no puedo empezar a hacer las galletas-

-Pero ¿por qué no puedes?-

-Porque no tengo las chispas de chocolate que quiero-

-¡¿Otra vez con lo mismo?!- resopló Molly mientras dejaba caer su rostro en sus manos

-Pero no te preocupes, iré al supermercado a comprarlas y vuelvo enseguida para hacer las galletas… ¿me acompañas?- comentó divertida Michiru

-Olvídalo… salir contigo al supermercado es muy estresante y cansado-

-Pero si solo voy por las chispas de chocolate y ya-

-La última vez que te acompañé al supermercado me hiciste dar tres vueltas a todos los pasillos sólo para recordar sino te hacía falta algo más que comprar y sólo íbamos por cinco manzanas…y que no hacían falta porque aquí había una caja- dijo Molly un poco exaltada al recordar ese día

-Está bien tranquila, tal vez si exageré un poco en esa ocasión pero es que no me convencían las manzanas que estaban aquí y quería unas manzanas frescas para que el pie saliera delicioso y no me lo niegues porque tú te comiste sola la mitad del pie-

-Sí, no lo niego pero no pero aún así me niego a acompañarte, no quiero estar cansada mañana de tanto caminar en el supermercado-

-Bueno… como quieras, me iré sola y cuando vuelva haremos las galletas-

-Está bien, no te tardes demasiado o sino las galletas estarán para la próxima navidad- comentó Molly entre risas

Michiru que ya se encontraba camino a salir de la cocina se detuvo y se dio la vuelta para darle una sonrisa sarcástica a su hermana, quien soltó una carcajada en forma de burla

Michiru salió al jardín y pidió a Harold que la llevara al supermercado, el chófer fue por el auto y dejó que la peliaqua subiera al auto sin su ayuda, claro antes de corroborar que no había nadie que los delatara.


Al salir del colegio, Haruka fue en busca de un restaurante, no quería ni podía pasar más tiempo sin una comida formal. Iba en su motocicleta arrepintiéndose de haber negado que sus padres le contrataran personal para que viajara con ella y que se ocuparan de su cuidado, es decir, de cocinarle, el aseo de la casa, compras de todos los insumos básicos y no básicos para su cuidado, y el cuidado de su hogar, etc. tal y como vivía en Italia, pues aunque sus padres estuvieran separados (no divorciados, sólo separados) tenían buena comunicación y procuraban que a Haruka no le hiciera falta nada, ni nadie que le ayudara a tener una vida totalmente cómoda, pero claro no podía faltar el egocentrismo de Haruka negándose rotundamente aduciendo que el punto de pedir "independencia" era ser "independiente" y tenía razón pero tomando en cuenta el nulo conocimiento que la rubia tenía para llevar una casa, quizá se había precipitado demasiado en ese tipo de independencia. En fin, Haruka tenía lo que había pedido, aunque siempre estaba "su niñero" Henry, al pendiente de lo más importante, sus estudios y todo lo que el colegio necesitara, no había viajado con Haruka por solicitud de ella y autorizada por sus padres pero con la condición de que la rubia debía demostrar que no necesitaba que su "niñero" estuviera pisándole los talones para que le fuera bien en los estudios y que no se viera envuelta en ningún mínimo problema. Además, accedieron a que Henry no viajara porque le dieron unos días de vacaciones, ya que cuidar y estar al tanto de todo sobre Haruka era un verdadero reto, era algo desgastante hasta cierto punto y sus padres reconocían el enorme esfuerzo que Henry hacía para tener todo en orden.

Unos minutos luego de recorrer algunas calles con su moto, Haruka se estacionó en la primer fachada con forma de restaurante que vio puesto que su estómago no resistía más tiempo sin comida, así que de inmediato entró al lugar, que por cierto no era de lujo como los restaurantes en los que normalmente la rubia acostumbraba a comer pero no era momento para ponerse con exigencias en cuanto a lujos. Cuando entró, observó que habían pocas personas en ese sencillo y pequeño comedor, le pareció mejor así ya que de esa manera no tardarían en llevarle lo que ordenara de comer.

Tomó asiento y esperó unos minutos para que cualquier mesero(a) le tomara su orden, afortunadamente en cuestión de tres minutos más o menos, una linda y joven mesera se acercó a la mesa pero ni Haruka, ni la mesera se habían visto con detenimiento puesto que la rubia estaba revisando qué ofrecía el menú del pequeño comedor y la mesera iba escribiendo algo en la libreta que llevaba para tomar la orden del comensal. La mesera terminó de anotar lo que sea que estaba anotando en su libreta y empezó a tomar la orden, digiriendo por fin su vista hacia Haruka quien también posó su vista en la mesera cuando ésta empezó a hablar…

-Buenas tardes… - saludó la mesera, mostrando una sonrisa

-Buenas tardes- respondió Haruka con su característica coqueta sonrisa

-Disculpe, ¿ya sabe que va a ordenar o desea que vuelva en un momento?-

-Sí, tráeme solo una hamburguesa con extra queso y unas papas fritas también con queso cheddar, por favor- solicitó amablemente la Haruka

-De acuerdo- dijo la mesera mientras terminaba de anotar lo que Haruka había solicitado -¿Algo más?-

-No, eso es todo… por el momento, gracias- contestó Haruka, guiñando su ojo derecho haciendo sonrojar a la mesera

-Muy bien, enseguida traigo su orden- respondió la mesera y se dio la vuelta para retirarse a la cocina

Haruka vio como la mesera se retiró y pensó que era una chica muy linda, se veía joven aunque mayor que ella, Haruka le calculó unos 23 o 25 años, delgada un poco más delgada de lo que usualmente le gustaba a Haruka pero aún así le pareció linda, su cabello de color café claro sujeto por una discreta cinta en color rosado pálido, mismo color de la falda y blusa que llevaba, también tenía puesto un delantal blanco pequeño que cubría solamente la mitad de la falda, era obvio que se trataba de un uniforme pero a pesar de ser uniforme, la chica lucía demasiado bien. La falda cubría un poco por debajo de la mitad de sus muslos y le tallaba tanto sus caderas como sus largas piernas, la blusa era de manga corta y quedaba un tanto ajustada a su cuerpo de tal manera que parecía que los botones en la parte alta de la blusa podían salir volando en cualquier momento. El cuerpo de dicha mesera no parecía coincidir con su rostro, ya que en él se notaba cierta inocencia que Haruka no supo comprender pues aunque su cara parecía ser la de una tierna adolescente, su cuerpo gritaba ser el de una mujer, una total y sensual mujer, sin duda, esto intrigó demasiado a la rubia pero no pudo seguir analizando nada más de la mesera debido a que ésta ingresó a lo que parecía ser la cocina.

La mesera ingresó a la cocina y se dispuso a preparar la orden que Haruka le había solicitado, debido a que era la única que estaba trabajando ese día en ese pequeño comedor. La cocinera oficial se había enfermado, la otra mesera tenía su día libre, la dueña del comedor únicamente llegaba al finalizar la tarde solamente a recolectar las ganancias que el día había dejado, de manera que Reika, sí, ese era el nombre de aquella mesera, era la única persona encargada de atender el pequeño comedor que afortunadamente para Reika y desafortunadamente para la dueña, ese día había sido bastante tranquilo ya que solamente habían llegado pocos comensales y en el momento en el que Haruka llegó únicamente habían dos mesas que atender.

No era mucho tiempo el que Haruka tenía que esperar para que le llevaran su orden, ella lo sabía, sabía que para preparar una hamburguesa no era necesario ser un chef y precisamente por eso fue que pidió ese menú, para no hacer esperar mucho más tiempo a su estómago. Durante el tiempo que tenía que esperar por su hamburguesa y sus papas fritas, se dispuso enviarle algunos mensajes a su mamá para comentarle cómo estaba, cómo le había ido en su primer día de estudios, qué había hecho desde que llegó a la ciudad, etc. La rubia pensó que sería mejor sólo hacerlo por medio de mensajes porque sabía que si la llamaba, en algún punto la conversación llegaría a cuestionamientos que de alguna u otra manera le harían confesar lo que precisamente no quería confesar, por ejemplo: que por poco se quedaba afuera del salón, que había expuesto su vida cuando iba a toda velocidad en su moto para el colegio por no haberse despertado a tiempo, que no había desayunado, que había golpeado a dos chicas, que había coqueteado con más de tres chicas en un día, etc. Haruka no tenía ganas en ese momento de escuchar los regaños de su madre y sobre todo el famoso "te lo dije" que nadie quiere escuchar cuando algo no salió bien, aunque se lo hayan dicho o advertido, y eso justamente fue lo que le dijo su mamá cuando hablaron sobre la nueva vida independiente que la rubia llevaría… "Haruka, debes tener claro que ser independiente no significa hacer lo que se te dé la gana o tener cuanto desees, hablando materialmente, solo porque tienes las posibilidades económicas para obtenerlo. Ser independiente implica tener responsabilidad en todos los aspectos de tu vida y saber que tendrás la madurez para actuar, para tomar decisiones y sobre todo para cuidar de ti misma, cuidar lo que te rodea y no exponerte tontamente bajo ninguna circunstancia…" Por supuesto que no fue lo único que su madre le dijo cuando hablaron sobre ese tema pero era lo más relevante y lo que resonaba en su cabeza en ese momento porque claramente Haruka había demostrado que no estaba preparada para tener esa independencia aunque en su mente seguía sosteniendo que sí, sí y mil veces sí podía llegar a ser independiente y madura porque el hecho de haber tenido un mal día, no significaba que las cosas no iban a mejorar en los días siguientes ¿no?

Terminando de enviar los mensajes a su mamá estaba Haruka cuando la mesera le llevó su orden con una amable sonrisa, Haruka solamente sonrió de vuelta y amablemente le brindó un "gracias" y con eso se retiró la mesera a cobrar a las otras dos mesas que ya habían pedido la cuenta para retirarse, dejando solamente a Haruka como la única persona en ese comedor y a la mesera.

La rubia empezó a devorar la hamburguesa que en ese momento le pareció la hamburguesa más deliciosa de todo el mundo o al menos la más deliciosa que había comido en su vida, lo mismo con las papas fritas bañadas en ese delicioso queso amarillo y fue hasta que un pequeño pedazo de hamburguesa se le quedó en su garganta, que se acordó que no había pedido nada de beber en su orden, tragó con dificultad el pedazo de hamburguesa y alzando su mano derecha llamó a la mesera que se encontraba limpiando el mostrador que estaba justo antes de entrar a la cocina. La mesera avanzó con su amable sonrisa, sonrisa que parecía ser ensayada por ser idéntica a las sonrisas que anteriormente les había brindado a todos los comensales, llegó hasta la mesa de la rubia para preguntarle qué se le ofrecía

-Dígame, ¿qué se le ofrece?-

-Se me olvidó pedirte algo para tomar y la comida me está quedando justo aquí- dijo la rubia señalando su garganta con el dedo índice de su mano derecha

Reika trató de disimular un poco la risa que le provocó el comentario y la demostración de Haruka pero no lo logró, la rubia notó la risa y aunque no le molestó que la mesera se riera quiso bromear con ella

-¿Te parece gracioso que casi me muero por tener la comida atorada en mi garganta?- comentó levantando su ceja izquierda y tratando de mantener su rostro serio

-Disculpe, no fue mi intención… no quise que pensara que me burlara de usted- se disculpó la mesera con total preocupación- de verdad disculpe, es sólo que…

-Tranquila, no te preocupes, sólo bromeaba- la interrumpió Haruka mientras reía

La mesera respiró tranquila al saber que había sido una broma pero aún seguía apenada y apenas sonrió con vergüenza

-Lamento haberte incomodado con mi broma, no fue con mala intención, a veces exagero un poco con mis bromas- se excusó Haruka al ver a la apenada mesera

-No, no me incomodó pero me asusté al pensar que de verdad le había hecho enojar mi actitud-

-Bueno como te lo dije, era una broma, así que olvídalo y no te sigas apenando ¿sí?-

-Como usted diga joven- respondió más tranquila la mesera

Haruka solamente sonrió ante el adjetivo que la mesera había utilizado para referirse a ella y de manera cortés pidió su bebida

-¿Podrías traerme una Coca-Cola? Por favor-

-Sí claro, enseguida joven- y ahí estaba de nuevo ese adjetivo

Haruka no dijo nada más y esperó a que le llevaran las bebidas

La mesera no tardó más de un minuto en llevarle su gaseosa

-Aquí tiene joven, ¿algo más que necesite?-

-Gracias… y sí necesito algo más- respondió Haruka con un tono algo serio y no dio tiempo a que la mesera le preguntara qué era lo que necesitaba, continuó- Necesito que dejes de llamarme "joven"… mi nombre es Haruka, puedes llamarme así- concluyó su petición con una sonrisa

Reika sonrió con algo de coquetería y repitió-Haruka-

-Así es preciosa- confirmó Haruka sonriéndole también a Reika. Algo había captado en la sonrisa que la mesera le dio y el modo "Haruka-seduction" se activó-siéntate y acompáñame hasta que termine de comer-

De nuevo la sonrisa de Reika apareció pero ahora se notaba algo más que coquetería. Sin esperar nada más y como si hubiera sido una orden, Reika se sentó junto a Haruka, quien la observaba con más seducción que coquetería

"Haruka-seduction in action"

-Gracias por aceptar acompañarme-

-Gracias por invitarme a acompañarte- respondió Reika tomándose la libertad de "tutear" a Haruka

-No podía desperdiciar la oportunidad de tener a una chica linda como tú a mi lado-

-Haruka qué cosas dices, creo que estás exagerando-

-No exagero, es la verdad-

-Pero... mírame, soy una simple mesera- jugó su carta de vícitma Reika, algo que definitivamente le dio resultado

-¿y eso qué?... de hecho me sorprende que siendo tan linda trabajes como mesera- Haruka jugó su carta de seducción que tampoco le falló aunque más adelante hubiera preferido no haberla jugado

-Estoy segura que hay otras cosas sobre mí que te sorprenderían-


Michiru, acompañada de Harold y de su playlist que sonaba por el reproductor de música del vehículo, se dirigía al supermercado a comprar las benditas chispas de chocolate para sus galletas, o más bien para las galletas que pensaba regalar y por lo mismo quería que quedaran per-fec-tas. Les hacía falta poco para llegar al supermercado pero debido a un pequeño accidente vial que había ocurrido minutos antes, el tráfico fue mayor y los vehículos habían quedado estancados por varios minutos, esto ya empezaba a desesperar a Michiru y Harold se dio cuenta de la desesperación de modo que para evitar que se siguiera desesperando decidió preguntarle si prefería regresar a casa

-Señorita, ¿prefiere que nos regresemos a casa?-

-Esto ya tardó demasiado ¿verdad?-

-Sí, por eso le preguntaba si prefería regresar a casa porque puede ser muy aburrido para usted estar entre el tráfico, sobre todo cuando no avanza como ahora-

Michiru pensó un momento y sabía que Harold tenía razón, estar entre el tráfico era aburrido y desesperante a pesar de que ella era feliz escuchando sus canciones y artistas favoritos siempre que iba de un lugar a otro pero para ella ya era demasiado el tiempo que llevaban esperando avanzar por lo que la música pasó a segundo plano y la desesperación empezó a aumentar.

-Es verdad, esto es demasiado aburrido…- con esto, Harold entendió que darían la vuelta en cuanto se diera la oportunidad y regresarían a casa pero para su sorpresa, había entendido mal – pero esperaremos un poco más, si esto sigue sin avanzar en quince minutos, nos regresamos-

-De acuerdo señorita- respondió tranquilo Harold

-Harold, podrías subir el volumen por favor- solicitó Michiru, con la intensión de que la música la hiciera concentrarse más en lo que sonaba y no tanto en la espera de que el tráfico avanzara. Harold no respondió verbalmente pero se apresuró a hacer lo que su pasajera le había solicitado.

Michiru se acomodó en el sillón del auto, desvió su vista hacia la ventana y precisó concentrarse en la música, algo que realmente no le costaba trabajo pues amaba la música y se consideraba a sí misma como una adicta a la música, claro que como todo ser humano, tenía sus gustos bastante peculiares y sólo le gustaban las canciones que tenían sentido, letra que tenía un fin o que contaba una historia aunque la historia que se pintaba en las canciones no formaran parte de hechos que ella hubiera vivido pero le gustaba imaginarse esas historias. También le encantaba la música clásica e instrumental, las distintas emociones que ese género musical le hacían sentir era como perderse en su propio mundo así como lo hacía cuando interpretaba con su violín.

Mientras A Comme Amour de Richard Clayderman sonaba dentro del vehículo, la bella Michiru sintió como su mente empezaba a liberarse de la desesperación y del aburrimiento, se empezaba a relajar y a dejarse llevar por la melodía, cada nota emitida por el piano la hacía sentir más adentrada en lo que la melodía transmitía y justo en el minuto 01:21 cuando los violines tomaban el protagonismo por encima del piano, se sintió completamente libre y dejó de pensar en el tráfico o el aburrimiento, aunque durara pocos segundos, sin duda, era la mejor parte de esa melodía. Observando hacia la nada, con su mente totalmente en blanco y dejándose llevar por la música, la melodía terminó y dio por finalizada la playlist de ese momento. Esperó diez segundos aproximadamente y la siguiente playlist empezó a sonar automáticamente, dando paso a la artista favorita de Michiru, Laura Pausini hizo su aparición con una de las canciones que no había causado mayor efecto emocional en nuestra violinista hasta ese momento en el que junto a En La Puerta De Al Lado, tema de la italiana en mención, pudo recrear en su mente lo que había vivido. Aunque el tema en sí, no narraba literalmente lo que Michiru había vivido, la letra podía adaptarse en parte a ello o más bien por alguna extraña razón Michiru hizo una peculiar adaptación, quizá fue culpa del aburrimiento, quien sabe pero el punto es que la canción empezó a sonar y los recuerdos en la mente de Michiru empezaron a trabajar…

Por delante de mi casa, cada día pasas tú, con tu perro y con tus compras, con tu camiseta azul…

Michiru recordó cuando vio a Haruka pasar frente a su casa, apenas había sido una noche que vio a Haruka frente a su casa pero no podía negar que la idea de que "cada día" pasara frente a su casa le agradaba, ¿tendría alguna mascota Haruka?, ¿un perro? ¿Le gustaban las mascotas si quiera?. No sabía qué color de camiseta llevaba Haruka pero su mente se empeñó en imaginar que era una de color azul como lo describía la canción.

Corres rápido en la entrada, llamas al mismo ascensor, te pregunto "Hola, ¿cómo estás?" dime, a dónde vas tan encantador, quizás me engañarás con la pasión y pétalos de rosas, sin piedad…

No tenía idea de por qué Haruka había salido casi corriendo cuando al finalizar el acto de bienvenida sus miradas se encontraron pero eso dejó de importarle cuando estuvieron a solas en el salón y por fin había podido hablar con Haruka, aunque no había sido un literal "Hola, ¿cómo estás?" como lo mencionaba la canción, por lo menos había logrado hablarle por fin y en esencia eso era lo que esa frase daba a entender, el instante en el que una persona por fin logra hablar por primera vez con la persona que le ha cautivado. Y sin imaginar que cierta frase de ese verso que se refiere al engaño carnal y/o emocional "sin piedad" ocurriría sin darse cuenta, le provocó un dolor en su pecho que no supo explicarse pero quizá más adelante el destino se encargaría de darle respuesta ante esa inexplicable sensación.

Me sorprendo incluso a mí y si me contento es sólo por azar. A escondidas miro hacia ti, el trébol de tu boca lo quiero para mí…

Y vaya si no era para que Michiru se sorprendiera de sí misma, pues jamás había sentido sensaciones similares a las que había sentido desde que conoció a Haruka, a lo mejor era solamente la forma en que se habían conocido y cómo se habían dado las cosas pero aún así no tenía una razón lógica del porqué de lo que sentía y que tampoco era algo que podía explicar. Sólo sabía no era tan literal eso de "si me contento es sólo por azar" porque reconocía que cada vez que un recuerdo de Haruka se incrustaba en su mente, sonreía simplemente porque sí. Lo que más la hacía sonreír era el recuerdo de las dos veces que estuvo a pocos pero muy pocos centímetros del rostro de Haruka, y aunque esos recuerdos también la hicieran sonrojarse, admitió para sí misma que era la primera vez que había sentido el impulso de besar, de sentir a qué sabían los besos y los labios de una persona… "el trébol de tu boca lo quiero para mí"… pero estaba consciente que esa posibilidad con Haruka era del 0% sino es que menos… o ¿no?

Y sólo hasta esa parte de la canción pudo relacionar sus recuerdos, pues las siguientes estrofas nunca las había vivido y era una pena porque las últimas estrofas eran la mejor parte de la canción y Michiru lo sabía, sabía el significado de lo que aquellas estrofas mencionaban pero no tenía material para asociarlas con algo relacionado a su vida. Pero cuando la perfecta voz de la italiana cantó la frase "Y tu único defecto es no despertarte junto a mí" el tono rojo candente se hizo presente en las suaves mejías de nuestra violinista, quién sabe qué fue lo que se imaginó en cuanto escuchó esa frase pero de lo que sí estoy segura es que lo que se había materializado en su mente tenía algo...o todo que ver con Haruka, así que, deduzcan ustedes.

La canción estaba llegando a su fin y la concentración que Michiru se fue disipando, dándose cuenta que no se había dado cuenta, valga la redundancia, que el tráfico había desaparecido y que ya estaban ingresando al estacionamiento del supermercado. La última frase de la canción salió de las bocinas "Me pregunto si tú existes…" una frase un tanto retórica a consideración de Michiru pero no tuvo tiempo de pensar mucho en eso ya que Harold le anunciaba que habían llegado a su destino.

Michiru salió del vehículo y se encaminó a la entrada del supermercado pero antes de ingresar, se preguntó en dónde estaría Haruka en ese momento y qué estaría haciendo, sonrió pensando en un sinfín de cosas que podría estar haciendo, tal vez practicando algún deporte, de paseo con sus amigos o familia, caminando sin rumbo por las calles de la ciudad tal y como había visto la noche anterior frente a su casa, etc. pero en ese sinfín de cosas que había pensado, no pasó por su mente lo que Haruka estaba haciendo realmente en ese momento y que de haberlo imaginado, su mente habría sufrido una crisis o a lo mejor no. Michiru dejó de divagar sobre lo que estaría haciendo Haruka y entró al supermercado para dirigirse a la búsqueda de la chispas de chocolate.


-Estoy segura que hay otras cosas sobre mí que te sorprenderían-

-¿Así?...¿Como qué cosas?- Haruka notó que la conversación se estaba dirigiendo hacia lo que quería y lentamente acercó su rostro al de Reika sin besarla pero claramente con la intensión de hacerlo

-No creo que te interese saber cosas sobre una simple mesera- Reika giró su rostro con falso dolor

-Quiero saberlo... quiero que me sorprendas- contestó sin moverse ni un milímetro y ante la posición del rostro de Reika, las palabras de Haruka habían sido un susurro en su oído izquierdo haciendo que Reika se erizara de pies a cabeza

Haruka solo tuvo que esperar un mínimo momento para que Reika volviera su rostro al frente y de inmediato le plantó un beso, un beso seco y sin ningún movimiento de los labios. Pero Haruka no iba a conformarse con un beso tan simple como ese, claro que no, así que poco a poco fue abriendo sus labios para atrapar los delgados labios de Reika, quien no se opuso al beso y recibió los labios de Haruka gustosamente. El beso iba tomando más ritmo, la lengua de Haruka ya paseaba por toda la cavidad bucal de Reika, y cada vez era más intenso, tan intenso que llegó un momento en el que las manos de la mesera empezaban a deslizarse por las piernas de Haruka, la rubia sintió que la excitación en ella empezaba a asomarse y debía detenerse, no porque no disfrutara de aquella sensación pero lo que se había propuesto ya lo había conseguido, un apasionado y excitante beso era todo lo que quería. El objetivo ya lo había conseguido y era momento de parar el beso porque sabía que si el beso llegaba a ser más que un beso, Reika descubriría su falta de virilidad y que por lógica la rechazaría el problema estaba en que no podía evitar que su cuerpo reaccionara con excitación ante las manos de Reika que ya para ese momento se deslizaban con mayor fuerza sobre sus piernas, Haruka debía detenerse cuanto antes y lo sabía, así que despegó sus labios de los de Reika, con sus manos tomó las manos de Reika y las quitó de sus piernas, luego se levantó y le brindó una sonrisa, dándole a entender que había sido suficiente pero Haruka no tomó en cuenta que no había sido la única que estaba empezando a excitarse, la diferencia era que Reika no pretendía evitar que la excitación desapareciera por arte de magia, ella quería que quien le habría provocado esa reacción se hiciera cargo de ella, así que ella también se puso de pie frente a Haruka y de nuevo le dio otro beso, rodeando a Haruka con sus brazos por el cuello, el beso no fue rechazado pero esta vez el beso ya iba con la palabra "lascivia" al frente y Haruka pudo sentirlo.

La rubia de nuevo tratando de no dejar que la excitación se apoderara de ella, se despegó de nuevo

-Reika espera, debo irme… agradezco tu excelente atención, la deliciosa hamburguesa y lo que acaba de pasar- dijo refiriéndose a los besos que se habían dado- ha sido lo mejor de haber venido, sin duda regresaré más adelante-

-¿Me dejarás así?- preguntó un poco molesta Reika

-Lo siento pero debo irme, como te comenté, no tengo nada de comida en mi casa y tengo que ir a comprar al supermercado todo lo necesario- se justificó Haruka- pero volveré otro día-

Reika no respondió, ella era demasiado inteligente para saber de que ese "volveré otro día" significaba por lo menos una eternidad de espera y que no volvería a ver a Haruka

-Bueno, te veo otro día- se apresuró a decir Haruka al ver que Reika no le respondía y dio el primer paso para salir del comedor

-Espera Haruka, me gustaría darte algo de recuerdo porque en realidad no creo que regreses aquí y no creo que vuelva a verte-

-Siempre procuro cumplir lo que digo, pero me agrada la idea de tener un recuerdo tuyo- respondió sonriente la rubia creyendo que todo había acabado sanamente

-Pues eso lo veremos- comentó retadoramente Reika- sígueme, en la cocina te daré el recuerdo- se dio la vuelta y se encaminó a la cocina seguida por Haruka que agradecida e inocentemente iba por el recuerdo que Reika le daría, mas no se imaginó de qué tipo de recuerdo hablaba Reika

Entraron a la cocina que por cierto, era más pequeña que la cocina que Haruka tenía en su casa. Sólo habían dos mesas, una ubicada al lado izquierdo donde tenían varias cajas de madera con frutas y verduras, y la otra mesa estaba en el centro de la cocina donde al parecer cortaban y preparaban todo lo que cocinaban, una estufa industrial pequeña bastante cuidada y limpia, hay que reconocerlo, un estante con varios frascos de especias, un refrigerador grande y no podían faltar los gabinetes que eran los que contenían todos los utensilios que necesitaban para preparar cualquiera de los platillos que ofrecía el comedor así como los que utilizaban los comensales.

Haruka entró a la cocina pero se quedó parada a unos centímetros de la puerta observando a detalle la cocina solo por mera curiosidad pues nunca había entrado a la cocina de algún restaurante en los que comía por lo que no tenía idea de cómo eran o estaban distribuidas las cocinas de esos lugares aunque tampoco era algo que le importaba pero ya que tenía la oportunidad de saberlo, no quiso desaprovecharla. Reika veía divertida a Haruka mientras observaba la cocina, al notar esto la rubia se avergonzó un poco pero no se quedó callada

-¿Qué pasa? ¿Por qué me ves así?- preguntó Haruka

Pero la respuesta que Reika le dio, le tomó muy por sorpresa y sin saber qué hacer o decir

-Sabes, nunca había conocido a alguien como tú…- y Reika empezó a caminar lentamente hacia Haruka – y tampoco imaginé que alguien como tú fuera capaz de besarme… - continuó diciendo sin detenerse- no creo que sea yo la única a la que has besado, supongo que consigues lo que quieres de cada chica a la que te acercas, se nota porque lo hiciste conmigo…- Reika se detuvo cuando estuvo frente a Haruka- la diferencia entre las otras y yo, es que al igual que tú, consigo lo que quiero. Seguramente estás acostumbrado a que consientan y acepten todo lo que haces, incluso si eso incluye dejar a una mujer en plena excitación pero te repito que yo no soy como las demás y no estoy para consentirte, ni hacer tú voluntad – finalizó Reika y de nuevo besó a Haruka

Sin duda Reika contó con mucha suerte porque durante el tiempo que estuvo en el área de las mesas besándose con Haruka, ninguna persona había llegado a interrumpir pero no quiso arriesgarse a que ahora que estaban en la cocina se presentara algún tipo de interrupción y mientras Haruka estaba estática sin poder corresponder al beso por la sorpresiva actitud de Reika, ésta última la empujó levemente hacia la puerta para cerrarla, importándole poco si llegaba alguna persona a querer comer, simplemente le haría esperar.

Reika bajó hacia el cuello de la rubia con besos y sus manos paseaban acariciando sus brazos, Haruka seguía sin emitir alguna reacción pero cuando sintió la mano de Reika acariciando su estómago para desabotonar su camisa e introducir su mano, Haruka la detuvo con algo de fuerza, Reika sólo subió su vista a los ojos verdes de quien quería poseer en ese momento, era una mirada de enojo porque claramente la rubia estaba decidida a no ceder ante la mesera pero Haruka no podía ocultar que también deseaba lo que Reika pretendía, así que no se contuvo más.

Ahora fue Haruka quien empujó a Reika pero hacia la mesa que estaba en el centro y la sentó en ella, abrió las piernas de la mesera y se posicionó entre ellas, inició con un beso algo agresivo que de inmediato respondió Reika, las manos de Haruka empezaron a subir y bajar por encima de la ropa de la provocativa mesera hasta que se detuvieron en el borde de la falda y sin esperar demasiado, subió los bordes para dejar al descubierto las rosadas piernas y la prenda íntima de Reika. Ambas mujeres se seguían besando con algo de agresividad pero sin nada de romanticismo, y vale la pena aclarar que a pesar del tiempo que Reika llevaba besando a Haruka, aún no se había dado cuenta que aquellos exquisitos y salvajes besos eran proporcionados por una mujer, hasta que…

Haruka siguió con sus manos en las piernas de Reika pero cuando sintió que el beso ya había demorado, se despegó de él, bajó su vista hacia sus manos y a las tensas piernas que estaba acariciando, y lentamente con su mano derecha recorrió la parte interna de la pierna izquierda de la mesera que instintivamente las abrió más, hasta donde la falda se lo permitió mientras observaba la mano de Haruka que poco a poco llegaba hasta su intimidad y sobre la tela de su prenda íntima de color rojo, algo que detestaba Haruka pues para ella sólo debían existir prendas íntimas en color blanco o negro, o cuando mucho en color azul marino, su color favorito porque consideraba que eran los únicos colores que daban elegancia a esas prendas, en fin, volviendo al tema principal… Haruka empezó a acariciar la intimidad de Reika haciendo movimientos suaves pero constantes, sintiendo cada vez más la humedad que emergía y oscurecía la prenda roja. Reika por su parte no resistía los movimientos de la habilidosa mano de Haruka que ahora hacía círculos en su clítoris siempre por encima de su prenda, empezó a desabotonar su blusa, hasta que la abrió y liberó un par de senos de tamaño promedio y haciendo para la parte baja de sus senos su sostén, también liberó dos pezones erectos en su totalidad que fueron acariciados por las manos de su dueña. Reika sobaba y apretujaba sus senos hasta que Haruka detuvo sus movimientos por un momento para correr la tela que estaba entre su mano y la intimidad de Reika, cuando quitó la tela descubrió la rosada vagina de Reika acompañada de vello púbico, algo que tampoco era del agrado de la rubia, pero no fue eso lo que hizo que de inmediato se detuviera, fue como un relámpago de culpabilidad que cayó sobre todo su ser y fue tan de repente que se separó de la misma forma, dejando en total confusión y molestia a Reika

-¡Haruka! ¿Qué sucede? ¿Por qué te detienes ahora?- preguntó exaltada Reika pero sin elevar demasiado su voz

-Yo… no puedo hacer esto- respondió Haruka sorprendiendo tanto a Reika como a ella misma, ya que de la nada había tenido un ataque de conciencia ¿desde cuándo Haruka negarse a continuar con algo así? ¡Jamás! Pero inexplicablemente ese día sintió que no era lo correcto

-No me digas que es la primera vez que tú…- se preocupó Reika

-No, no, no...no es eso… -negó tanto con su voz como con su cabeza- no es la primera vez que lo hago... es solo que no creo que esté bien- se encogió de hombros

Reika solo sonrió y se levantó de la mesa caminando con su falda arriba de su vientre, se acercó a Haruka y le repitió: -ya te dije que consigo lo que quiero y aquí no se hace tu voluntad- quiso besar de nuevo a Haruka pero ella desvió su rostro

-Reika, espera… hay algo importante que debes saber- Haruka sabía que su única escapatoria sería decirle a Reika que no era un chico para que se detuviera y dejar que se fuera

-¿Qué es lo que debo saber?- preguntó seriamente Reika

Haruka no respondió verbalmente, lo hizo tomando la mano derecha de Reika y la puso sobre el borde superior de su pantalón, Reika entendió de inmediato cuál era la intensión de Haruka y junto a la excitación que ya tenía no esperó a que la rubia metiera su mano por el pantalón, ella tomó la iniciativa, levantó su rostro y observando los ojos de Haruka deslizó su mano rápidamente. Los ojos de Reika se abrieron con sorpresa al igual que su mandíbula cuando notó la depilada intimidad de Haruka y la erección pero no de un miembro masculino sino la erección de un pequeño clítoris

-Ya entiendo…-

-¿Ves? ahora que ya lo sabes ¿puedes sacar tu mano de ahí? Para que pueda irme- Haruka sabía que ahora sí la dejaría marcharse, mas no sabía lo equivocada que estaba

-¿Por qué habría de sacarla?... nunca he estado con otra mujer, no son mis gustos…- dijo mientras se acercaba a los labios de Haruka- pero nadie me había excitado tanto, ni rápido como tú… te repito que no me gustan las mujeres pero no voy a permitir que me dejes así- refiriéndose a la notable excitación que tenía- o ¿es que acaso no te crees capaz de poder conmigo? Pequeña niña mimada- dijo Reika besando a Haruka y a modo de provocación presionó la intimidad de Haruka con fuerza y sin el menor de los cuidados, haciendo que Haruka se sobresaltara un poco y logrando su cometido pues Haruka estaba hirviendo por dentro y no precisamente por excitación, sino por rabia, rabia ante las palabras de Reika insinuando que no era capaz de satisfacer a cualquier mujer y con el orgullo de Haruka Tenoh nadie juega, nadie en su sano juicio se atrevería a decir que ella no podía satisfacer a una mujer.

Junto a su rabia y a su lastimado orgullo, Haruka tomó la mano de Reika para sacarla de su pantalón y cuando tuvo la mano lejos de su intimidad, la tomó con más fuerza por los brazos y con esa misma fuerza de nuevo la llevó a la mesa sentándola sin nada de sutileza sobre dicha estructura de madera, viéndola a los ojos bajó su mano y volvió a hacer a un lado la parte de la prenda que cubría la vagina de Reika para así poder deslizar su mano por los labios mayores de Reika. Los movimientos de la mano de Haruka por los labios mayores y menores de la vagina de la mesera provocaron que se tomara con fuerza sus senos, que todo el tiempo permanecieron afuera desde que Reika había abierto su blusa y bajado su sostén. El roce de la mano de Haruka era vertical y al ser una mano con dedos largos, los movimientos abarcaban desde el clítoris que cada vez estaba más hinchado y rojo, hasta el inicio de su vagina. Unos movimientos más y cuando Haruka consideró que era el momento, sin previo aviso y sin dejar de ver a Reika, introdujo su dedo medio en su vagina haciendo que la excitada mesera se inclinara hacia atrás y se tuviera que detener en la mesa con sus manos que también las tiró un poco hacia atrás para mayor comodidad. Haruka bajó y empezó a dar lengüetazos al hinchado clítoris mientras sacaba y metía su dedo en la vagina. Reika cerró los ojos debido al placer que la rubia le estaba dando, teniendo que tragarse ella su orgullo al pensar que Haruka no sería capaz de hacer lo que estaba haciendo y es que después de tanto tiempo sin ningún tipo de actividad erótica o sexual era como si por primera vez disfrutara de dicho placer, Haruka seguía trabajando con su lengua el clítoris y con su dedo la vagina pero ella no estaba disfrutando para nada aunque al principio lo había deseado y se había excitado al igual que Reika, sin embargo, a medida que los roces y los gemidos de Reika se hacían más notorios, pensaba que no estaba bien pero tampoco podía permitir que dudaran de su capacidad para dar placer. Aún con su interior ardiendo de rabia, aumentó el ritmo de su lengua en el clítoris y decidió introducir un segundo dedo en la palpitante vagina que aprisionaba su dedo medio, ahora era el dedo medio y el dedo índice dentro de la vagina de una descontrolada mesera que se sostenía sólo con una mano en la mesa mientras la otra acariciaba su seno izquierdo, mantenía sus ojos cerrados y mordía su labio inferior. Reika estaba al borde de la locura sexual y pronto llegaría a un orgasmo, que ya había olvidado lo satisfactorio que eso era y sino hubiera sido por Haruka, habría pasado más tiempo sin sentir lo rico que era un orgasmo. La rubia aumentó las penetraciones pero sin agregar un dedo más y cuando, costosamente debido al vello púbico, haló con sus labios hacia arriba el clítoris de Reika, ésta emitió un gemido gutural pues no podía gritar como le hubiera gustado porque a pesar de la excitación y el placer, no había olvidado que estaban en un lugar en el que no podían hacer lo que estaban haciendo, su cuerpo se aflojó y tembló por lo que tuvo que volver a sostenerse con las dos manos pero no funcionó y tuvo que recostarse con sus codos sobre la mesa.

Haruka al ver que Reika había obtenido su orgasmo, sacó de inmediato sus dedos y dejó de lamer su clítoris, se puso de pie y observó la sonrisa que el orgasmo había provocado. Trató de decir algo pero no sabía exactamente qué, así que solamente sacó su pañuelo para limpiarse los dedos y limpiar su boca de los residuos del líquido vaginal que le había quedado pero antes de llegar a limpiar su boca, Reika la haló por las solapas de su saco y la besó. El beso fue correspondido por Haruka pero no por placer sino para seguir defendiendo su orgullo, en medio del beso, tomó la vagina de Reika que en ese momento estaba muy sensible debido al orgasmo que acaba de tener, con su mano derecha y de la misma descuidada manera en que Reika lo había hecho, la presionó con fuerza y la besó con más intensidad y agresividad, acto que casi hace que Reika volviera a tener otro orgasmo pero Haruka detuvo el beso y retiró su mano.

-Tengo que irme- dijo pesadamente

Reika se levantó de la mesa, se acomodó su ropa y le robó un último beso a Haruka

-De verdad que me has sorprendido…- dijo a ras de los labios de Haruka- nunca pensé que otra mujer me podría dar el placer que tú me diste…- le dio otro beso- pero no pienses que por lo que acaba de pasar quiero algo serio contigo, esto solo fue como un experimento para mí, no te confundas, no te niego que me gustó o que me gustaría que se repitiera pero solo ocasionalmente- sonrió y se separó de Haruka

"Expulsión de ira acumulada de Haruka en 3,2,1..."

-¿En serio pensaste que yo quería algo serio contigo sólo por lo que acaba de pasar?- Haruka rió irónicamente- Tú eres quien no se debe confundir preciosa, que esto para mí fue solamente… a ver ¿cómo llamarlo?... ¿mi obra social del día? O ¿un acto de caridad? Estabas tan necesitada de placer que daba pena dejarte así, digamos que te tuve lástima y como me enseñaron a ayudar al más necesitado pues eso hice contigo- hizo una pausa para reírse con más fuerza y continuó- y como te habrás dado cuenta, yo no estoy necesitada como tú porque no te pedí y no necesito que me hagas lo que yo te hice a ti, yo si tengo quien me de placer, placer de verdad y no como un acto de caridad- Haruka caminó hacia la mesa para tomar su pañuelo y lo empuñó en su mano izquierda- y que te quede claro que no tengo ninguna intensión de que esto se vuelva a repetir, ya te dije que yo no estoy necesitada ni urgida como tú, así que mejor pregúntate bien ¿quién es la confundida?-

Haruka no esperó la respuesta de Reika, solo sacó un billete de "x" denominación y lo dejó en la mesa para pagar el menú que había comido aunque también podía interpretarse como ofensa a Reika, ya que con el billete que había dejado se podían pagar unos diez menús más de los que había comido pero a Haruka no le importó lo que la mesera podía llegar a pensar sobre ese "excesivo" pago o si lo tomaría como un sinónimo de "gracias por tus servicios" pero claramente no se estaba refiriendo al servicio de mesera, en fin, eso no le importaba a Haruka, salió de la cocina sin decir nada más para luego salir del comedor.

Mientras tanto Reika estaba parada en la cocina, sorprendida y molesta por lo que acababa de escuchar pero no supo cómo responder, Haruka la había dejado callada con nada más que la verdad cuando dijo que sólo lo había hecho porque veía la necesidad y lo urgida que estaba por sentir placer, y lo que más golpeaba su cabeza era esa palabra "lástima" Haruka sintió lástima por ella, algo que nadie le había dicho nunca pero siempre hay una primera vez para todo o bueno casi todo, y es que ¿a quién le gusta que le tengan lástima? Y sobre todo para algo como el sexo, era como pisotear la dignidad de alguien y así lo sentía Reika pero se sintió peor cuando fue a la mesa y vio el billete que Haruka había dejado, cuando lo tuvo en sus manos y observó la denominación del billete, de inmediato sintió la sepultura de lo poco que le quedaba de dignidad, pequeñas lágrimas brotaron de sus ojos mostrando de esa forma la fatal persona que se sentía en ese momento.

Reika no era la única persona que se sentía fatal, aunque por razones distintas porque Haruka no sentía su dignidad manchada o perdida pero no se explicaba por qué se sentía culpable de haber caído ante la provocación de Reika, sentía como si le hubiera fallado a alguien pero ¿cómo era posible sentir eso? En ninguno de sus anteriores encuentros sexuales había sentido la culpa que ahora estaba sintiendo. Pensó que tal vez se sentía así por haberle dicho a Reika todo lo que le dijo pero al mismo tiempo pensaba que se lo merecía o tal vez había exagerado un poco en el tono y las palabras que utilizó "pero se lo merecía" volvió a repetirse en su cabeza y tanta era la discusión entre si había exagerado o si se lo merecía Reika que no iba concentrada en el camino y no se dio cuenta de un carro que iba saliendo del estacionamiento del supermercado, tuvo que hacer girar la dirección de su moto para evitar colisionar con el vehículo y aunque afortunadamente evitó la colisión, no pudo evitar caerse de la motocicleta debido al giro que tuvo que dar. Las personas que estaban cerca la ayudaron a ponerse de pie y cuando se aseguraron de que estaba bien, dejaron que se subiera nuevamente a su vehículo de dos ruedas para que pudiera marcharse.


-Harold solo daré una última vuelta para estar segura que no se me olvida nada y nos vamos-

-De acuerdo señorita-

Michiru aún estaba en el supermercado y tal como su hermana lo había dicho, ya iba por la tercer vuelta por los pasillos del supermercado...pero si sólo iba por las benditas ¡chispas de chocolate! ¿Para qué dar tres vueltas por los pasillos?...Esa compra no debía haber tomado más de diez minutos pero Michiru padecía del síndrome o problema del que padecemos algunas mujeres, vamos a comprar una "x" cosa y terminamos saliendo con más de veinte "x" cosas que no obligadamente necesitamos de cualquier tienda o supermercado que visitemos pero bueno, así era Michiru y para que no se escuchara como que fuera una compradora excesiva o compulsiva, ella prefería llamarlo "precavida" porque llevaba cosas que tal vez no necesitaba en ese momento pero creía que algún día lejano o no, podría llegar a necesitar y como no era ella quien tenía que cargar con todo lo que compraba porque para eso estaba Harold, no le importaba llenar la carretilla.

Las famosas y protagonistas chispas de chocolate ya iban en la carretilla que conducía Harold por los pasillos atrás de su jefe en turno, Michiru, quien por cierto cuando estaba en el supermercado caminaba más lenta de lo que camina una fila de espera en cualquier banco pero Harold ya estaba acostumbrado y seguía a Michiru sin demostrar el aburrimiento que tenía.

Iban apenas por el segundo pasillo, donde se encontraban los estantes con cajas, bolsas y frascos de diferentes marcas y tamaños de chispas de chocolate, una vez más Michiru se detuvo por esos estantes y tomó una caja de las más grandes y la colocó en la carretilla, Harold se asombró de ver que con esa caja ya llevaban más de 10 cajas, 5 bolsas y 2 frascos de chispas, definitivamente una exageración además de llevar más de los ingredientes que se necesitaban para hacer galletas.

-Es que nos gusta hacer y comer muchas galletas y como ya no teníamos nada de chispas, creo que es mejor llevar de una vez todo lo que pueda para no tener que venir seguido a comprarlas- comentó Michiru al notar el asombro de Harold por tantas chispas de chocolate que llevaba

-Disculpe señorita, yo no quería que pensara que estoy controlando sus compras- respondió apenado Harold creyendo que Michiru estaba molesta por la reacción que había tenido

-Lo sé Harold no te preocupes, solo quería aclararlo- comentó tranquila encogiéndose de hombros y continuó su recorrido por el pasillo

Michiru terminó de recorrer ese pasillo y giró a su derecha para empezar el recorrido en el siguiente pasillo donde se topó con una escena que jamás creyó que vería y se quedó observando por unos minutos. Cuando ya no pudo resistir más tiempo sólo como observadora, caminó hasta llegar a la mitad del pasillo olvidando que Harold iba atrás de ella aunque siempre guardando la distancia

-No sé si denunciarte o sólo reírme y volverme tu cómplice- comentó cuando se acercó a la "escena del crimen"

Fin del Capítulo No. 4


Es la 01:31 am y recién termino de escribirlo, espero que el sueño no haya afectado mi redacción y si lo hizo, causando algún mal escrito ofrezco las respectivas disculpas pero hasta el momento este ha sido el capítulo que más me ha costado escribir así que espero haya valido la pena, gracias por leerlo...