Capítulo 2
Sasuke levantó la vista hacia el cielo, era de noche y no se veía nada, maldita contaminación. Miró hacia los lados y sus ojos se posaron en Hinata que caminaba detrás de todos ellos con un sonrojo en sus mejillas. Volvió su mirada al frente y ahora miró a Shikamaru que también estaba viendo a Hinata.
—Hmp— chasqueó.
—Comamos en aquel lugar— Ino gritó emocionada, todos la siguieron.
—Ino, estoy cansado, ¿puedo regresar al hotel?— preguntó Naruto una vez que todos se sentaron.
—Si quieres yo te acompaño— le dijo Sakura con voz dulce.
—Nadie se puede ir— exclamó autoritaria Ino.
—Está bien— exclamó Naruto—. Y yo que quería seguir en el agua, de veras.
—Shikamaru, ve por unas bebidas a la tienda de a lado— le ordenó Sakura.
—Qué pesada— murmuró Shikamaru levantándose—. ¿Por qué no me acompañas Hinata?— le preguntó con una sonrisa.
—C-Claro— respondió Hinata levantándose también.
—Iré yo— Sasuke se levantó y caminó a la salida. No sabía porque estaba incómodo, pero lo estaba, ¿tal vez porque hacia unas horas había acosado a Hinata?, no el no había hecho eso, tan solo había sido un terrible malentendido.
Compró siete bebidas y camino hacia la salida de la tienda.
Miró a los demás desde afuera, parecían realmente contentos. Aún así él se sentía solo, totalmente solo. Sus padres habían muerto cuando el tan solo tenía siete años. Desde entonces siempre trataba de esconderse de los demás y evitaba relacionarse con los demás, aunque claramente lo escondía tratando de ser frívolo, metiéndose con cualquier mujer que se paraba enfrente. Por eso había sido así con Hinata.
La miró, recordó que ella era de las más valientes en el consejo estudiantil, siempre era la primera en regañar a los demás, en proponer cosas arriesgadas, y ahora sus manos apretaban fuertemente su bufanda, sus hombros se removían incómodos y sus ojos trataban de evitar a los demás.
Sasuke chasqueó la lengua y se metió al establecimiento, todos cenaron tranquilamente y regresaron a la posada.
Hinata casi se desmaya al ponerse su pijama, en casa tan solo tenía aquella y otras aún peores. La camisa era una color rosa chillón y el pantalón azul celeste, adornado con estrellas. Se amarró el cabello en una coleta alta y se cubrió con las cobijas rápidamente.
—A descansar— Sakura puso un futon a lado del de Hinata y se quedó dormida rápidamente al igual que Ino. Hinata las miró detenidamente y lentamente se paró y abrió la puerta. En realidad a Hinata le encantaba ir a las aguas termales, sin embargo siempre que iba con otras personas se avergonzaba demasiado. Caminó por el pasillo y al ver que no había nadie comenzó a caminar con más seguridad.
—Hinata— escuchó una voz por detrás. Sabía quién era, reconocía perfectamente su voz. Sin embargo siguió caminando, fingió no haber escuchado nada—. Detente— le ordenó sin delicadeza.
—¿E-Eh, Sasuke-kun?— Hinata volteó. Estaba avergonzada, muy avergonzada.
—Hace rato…—suspiró, está era la primera disculpa que ofrecía en años— estuve mal, me disculpo— susurró y posteriormente desapareció por el pasillo sin hacer ruido.
Hinata sonrió, Sasuke no era malo, tan solo la había malinterpretado, lo sabía. Comenzó a caminar hacia las aguas termales y disfruto del agua caliente hasta que se cansó y regresó al cuarto a dormir.
Sasuke caminó a toda prisa, había estado divagando en su mente afuera de su cuarto cuando la miró salir. Era un alivio que todo estuviera solucionado. Sin más, se dirigió a su cuarto y no pudo conciliar el sueño hasta que escuchó a Hinata entrar en el cuarto contiguo.
Volvía a ser Lunes, Kiba estaba agotado, detestaba la escuela y estaba desesperado por que los trucos que encontró en internet para cambiar de dimensiones no sonaban ni un poco creíbles.
—Hey Hinata, llegaste— dijo cuando ella entró al salón—. Me estaba aburriendo.
—Kiba— exclamó sentándose en su lugar.
—¿Éstas libre ésta tarde?— le preguntó—. Es importante.
—Si, estoy libre—Hinata respondió.
—Chicos siéntense— llegó Kurenai— Hoy tendremos que ir muy rápido en la clase, la clase pasada no avanzamos mucho… esperen, Kiba, ¿podrías leer el papel que le ibas a pasar a Hinata en voz alta?— los sorprendió.
—UUYY— se burló el salón.
—Era un papel en blanco— Kiba se rió nerviosamente.
—Dámelo, lo leeré yo— respondió Kurenai con una sonrisa ladina.
—N-No, lo leeré yo— dijo Kiba sonrojado— Hmm...Nos vemos hoy a las 6:00pm.
—Vaya Hinata, no nos habías dicho nada— le reclamó Ino.
—Jamás lo imagine— dijo Lee en voz alta— Kiba, con razón la semana pasada me preguntaste muchas cosas sobre Hinata.
—Esto es inesperado— se escucho la voz de Naruto— de veras.
—Hinata, debemos hablar seriamente— dijo Sakura burlándose.
—La llama entre ustedes dos es bastante grande— agregó Lee sacando fuego de sus ojos.
—Qué problemático, ni siquiera saben para que se van a reunir— Shikamaru alzó su cabeza.
—Cállate, no lo arruines Shikamaru— respondió Ino— con razón desde la semana pasada están muy juntos— sacó corazones de sus ojos.
—Cierto, ustedes no eran amigos— pensó Sakura—. Ni siquiera se hablaban.
—¿Van a seguir?— los regaño Kurenai.
—Maestra, ¿puedo ir al baño?— le preguntó Shino con voz grave.
—Eh, sí ve— respondió Kurenai un poco intimidada por su semblante tan frío.
Shino se levantó de su lugar mirando a Kiba seriamente y pensando, ¿pensaban incluirme en sus planes?, si no lo sabían yo también soy parte del equipo Kurenai.
—Está bien, está bien. Sigamos con la clase— gritó Kurenai mientras Hinata estaba a punto de desmayarse por vergüenza y Kiba los miraba con cara de pocos amigos.
Ya era receso, la mayoría había volteado sus bancas para comer.
—He encontrado varias maneras de volver a Konoha.
—¿Enserio?¿Cómo?— preguntó Hinata con brillos en los ojos.
—Bueno, imprimí esto ayer en la noche— respondió Kiba pasándole una hoja a cada quien— Son varios planes, tenemos que intentarlos todos.
—Hay que esperar a Konoha, el sexto ya sabrá qué hacer para traernos de vuelta— opinó Shino.
—Ya no quiero estar más tiempo aquí— resopló Kiba
—Yo también quiero regresar Shino-kun, intentémoslo— ayudó Hinata.
—Hmp— resopló— Ésta bien.
Y fue así como se encontraban en un metro contando los vagones que pasaban, contarían hasta cincuenta y se meterían a él, después harían un pequeño baile, bajarían y el siguiente vagón sería un portal para regresar a Konoha.
¿Están listos?—preguntó Kiba cuando por fin contaron los 50 vagones.
—Si— respondió Hinata algo dudativa.
El equipo Kurenai entró con paso firme al vagón y comenzó a mover las caderas al mismo tiempo.
—¿Qué están haciendo?— preguntó una mujer.
—Tal vez quieren dinero— respondió otra persona.
Hinata estaba a punto de desmayarse, mientras Shino trataba de mantener el ritmo y Kiba decía, un, dos, un, dos, un dos.
—Que graciosos— dijo un niño a su madre cuando varías personas comenzaron a reírse.
—Piensa en esto como una misión Shino— se dijo a sí mismo.
—Solo un poco más, ya casi llegamos a la próxima estación— se animó Hinata
—Listo, aquí es— dijo Kiba con emoción bajándose del metro— Subámonos en el que viene.
—Esto…. no es Konoha— respondió Hinata viendo cómo el siguiente vagón estaba completamente normal.
—Fallamos— dijo Kiba con una lagrimita saliendo de su ojo.
—Ya es tarde, vayámonos a casa— soltó Shino con indiferencia.
—No nos salió nada bien— se lamentó Hinata.
—Estoy seguro que en Konoha están viendo la forma de que regresemos— dijo Shino con seriedad.
—Sí, anímate Hinata, pronto regresaremos a Konoha— Kiba sonrió, aunque por dentro el también estaba muy preocupado—. Te acompañaremos a casa.
—Hoy debo de ir al hospital con mis padres— les informó Hinata— debo de firmar algunos papeles.
—¡Oh!, cosas de personas ricas— se burló Kiba.
—Ésta bien— Shino la miró—. Nos vemos mañana.
Neji se encontraba en el hospital, la esperaba en la entrada y los dos caminaron a la oficina de sus padres. Habían más socios y le pidieron que firmara algunos papeles, en realidad Hinata no sabía para que eran pero igual los firmo. De repente se preguntó que estaba haciendo la otra Hinata en Konoha, y que estarían planeando para volver. Decir que estaba desesperada era exagerado, pero realmente esperaba que ya tuvieran un plan.
—Tendrás que regresar a casa sola—dijo Neji—Aún nos faltan llenar papeles.
—Si—Hinata asintió. Era bastante noche y su parte ya estaba terminada.
—Sakura… eres la única que puede ayudarme, ven— le repitió Sasuke con voz fría.
—Sasuke, no puedo—Sakura le susurró—. Mis padres me castigaron porque el licor que estaba en casa desapareció.
—Eso no me interesa— espetó Sasuke—. Eres la única que conozco que sabe curar heridas.
—Igual no puedo hacerlo, ¿además como te hiciste esa herida?—Sakura le preguntó y al ver que Sasuke no contestaba, sugirió—. Llamaré a Hinata, ella también sabe curar.
—Tsk, a ella no…— genial corto… pensó Sasuke levantándose del sillón. Sería estúpido decirle a Sakura que se había cortado con un vaso roto. Su cuerpo ardía y su cabeza no dejaba de doler, ojalá no fuera una infección. Se puso una venda improvisada en su pierna, sin embargo se lleno rápidamente de sangre, supuso que después de todo, tendría que ir al hospital.
Agarró su cartera y llaves y caminó hacia la puerta. Se detuvo unos segundos, le estaba doliendo mucho la herida.
El timbre sonó.
—¿Hinata?— preguntó confundido. Aunque le había dicho que no, el aún esperaba a Sakura. Sakura jamás había sido su mejor opción sin embargo en ese momento la necesitaba. Usualmente hubiera llamado primero a Karin, pero ella estaba ocupada en otros asuntos.
Su pierna comenzó a punzar cada vez más.
—¿Sasuke-kun, estás bien?— preguntó mirándolo fijamente con las mejillas sonrojadas.
—¿Viniste solo a preguntarme eso?— la miró examinando su rostro, una punzada en su pierna le hizo cerrar sus ojos. Hacía frío, era de noche y el cielo estaba cubierto de nubes, de repente una mano se posó en su mejilla, y a diferencia de lo que aparentaba, era muy raposa. Rápidamente dirigió su mirada a Hinata que le respondía la mirada con gran sorpresa.
—Tienes fiebre— dijo con una voz dulce y preocupada.
—Estoy bien— repitió alejando su rostro de la mano de Hinata—. No tenías que venir.
—T-Traje algunas vendas— replicó enseñándole una pequeña bolsita.
—¿Sakura te envió?— preguntó mirándola curioso—. ¿Por qué viniste?.
—Lo importante es que estoy aquí— lo miró fijamente y se reprimió una risita, así es como Naruto hubiera respondido—. ¿Puedo pasar?, Sakura me dijo que tenias una caja de primeros auxilios.
—¿Por qué haces esto?— le preguntó con fastidio.
—P-Por que justo ahora no hay nadie para ayudarte— susurró—. Nadie más que yo— agregó.
—Hmp.
—Entonces, ¿P-Puedo pasar?— repitió sonrojada antes de que Sasuke se hiciera a un lado y con los ojos le indicara que pasara—. G-Gracias.
Su casa era bastante grande, incluso más que la de ella, miró la caja de primeros auxilios que estaba abierta en el sillón. Recordó que en Konoha con su ninjutsu médico hubiera sido suficiente.
Sasuke se sentó a su lado y dejo ver su pierna. La herida estaba poco arriba del tobillo. Comenzó la curación. Afortunadamente en Konoha, Sakura le había enseñado esas técnicas de curación convencionales. Sonrío, justo en ese momento le era de mucha ayuda.
Se llevó más de quince minutos curando a Sasuke, afortunadamente la herida no había necesitado puntos y no era algo muy serio.
Sasuke había recargado su cabeza en el sillón, Hinata lo volteó a ver y una vez más tocó su frente, ardía, pero no era por una infección en la herida, era por comer algo en mal estado. Lo corroboró al preguntarle a Sasuke si le dolía el estómago. El contesto que sí.
Hinata comenzó a buscar una cobija, la noche era un poco fresca, abrió una puerta que estaba cerca de la sala, el cuarto era bastante simple y estaba bastante limpio, vio unos libros en el escritorio, supuso que eran de Sasuke, ella tenía los mismos.
Abrió el clóset, se sentía bastante mal agarrando las cosas de otras personas pero necesitaba ponerle una cobija. Tomó la primera que encontró hasta arriba del clóset y la puso lentamente sobre Sasuke.
Camino de nuevo al sillón, sin embargo una imagen la hizo quedar helada, en un pequeño altar estaba la foto de los padres de Sasuke junto a una pequeña vela junto y un incienso, volteó a ver a Sasuke. Supuso que al igual que en Konoha, Sasuke había sufrido mucho.
—Hinata, hoy no te ves de humor— la miró Kiba— ¿aún te da pena como bailaste ayer en el metro?— se burló Kiba con su risa característica—. Vamos anímate, nosotros también lo hicimos— siguió riendo— debes de admitir que Shino fue muy gracioso.
—Mi padre me regaño hoy en la mañana, es muy estricto— suspiró—. Además se acercan los exámenes y me ha dicho que debo entrar en los mejores diez.
—Hm, ¿es como volver a la academia no?— Kiba la miró melancólicamente.
Hinata asintió.
—Hinata, a mí también me puedes decir tus problemas— escucharon una voz delante de ellos— después de todo yo también soy del equipo Kurenai.
—Shino, a tu lugar— entró Gai— Hoy me siento feliz.
—¿Eso quiere decir que hoy no correremos?— preguntó Ino alegre.
—Veo que tu llama de la juventud está muy apagada hoy Ino, para prenderla correremos tres kilómetros— respondió Gai.
—Genial— Naruto exclamó.
—Me gusta tu actitud jovencito— respondió Gai con un pulgar arriba.
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—Hinata, ¿aún estas deprimida?— preguntó Hanabi tomando un sorbo de té.
—¿Qué pasa si no puedo regresar?, es muy confuso todo esto— exclamó Hinata. Habían pasado ya varias semanas y el Hokage no les daba respuestas.
—Deberías de confiar en el Hokage, te aseguro que él te llevará de vuelta— sonrió Hanabi terminándose su té—. Hay que seguir entrenando.
—Si— respondió Hinata levantándose lentamente, estaba cansada y hambrienta. Apenas eran las diez de la mañana y aún así toda su energía se había ido entrenando. Activó su byakugan, era asombroso, aunque apenas podía ver unos cuantos metros a la lejanía le sorprendía cada vez que lo usaba. Hanabi la entrenaba, por ahora ya podía utilizar el juken, activar el byakugan y evadir ciertos ataques, según Hiashi progresaba rápido, aún más rápido que la otra Hinata. Dio una patada pero Hanabi la esquivó rápidamente.
Ese día los citaron en la torre Hokage, al parecer Ino podría comunicarse con ellos, esperaba que fuese cierto. Hanabi la derribo con una patada, se había distraído, además sus brazos le dolían demasiado y sus pies ya no aguantaban más. Se levantó, tenía ser fuerte. En un mundo como aquel debía saber protegerse. Por las mañanas trabajaba en su taijutsu con Hanabi si es que ella no tenía alguna misión y por las tardes iba con Sakura para aprender ninjutsu médico. Por las noches sin decirle a nadie, salía a correr al menos cinco kilómetros.
Shino y Kiba también habían caído en esa dimensión, les explicaron que en una misión ellos tres habían sido transportados, pero aún desconocían quien era el enemigo.
Suspiró, de nuevo había caído al suelo pero ya no le quedaban fuerzas para seguir entrenando, así que le pidió a Hanabi que siguieran entrenando el día de mañana y que se alistaría para ir con el Hokage, que en realidad era una versión más seria de Kakashi, su sensei de física.
—¿Crees que logren algo?— le preguntó Kiba a Shino mientras caminaban hacia la torre Hokage.
—Deberían, no soporto vivir con insectos en mi interior— le explicó— se siente horrible.
—Si bueno, aquí mi familia está loca, no me han dejado descansar— resopló— todos los días es entrenar— se quejó entrando a la torre.
—Mira es Hinata— la señaló Shino—. Hey Hinata, ¿qué has estado haciendo?
—Entreno, no hay nada más que hacer— suspiró.
—Hmp— exclamó Kiba viéndola. Hinata regresó su mirada y frunció su ceño. No se llevaban bien, desde pequeños habían tenido problemas relacionándose. Hinata lo describía como un idiota y Kiba la describía como una engreída.
—Deberían intentar llevarse bien, somos los únicos tres desafortunados que cambiaron de dimensión— Shino los miró. Entraron a la oficina de Kakashi, la puerta estaba abierta y adentro estaba Ino a lado de Shikamaru.
—Que bueno que llegaron, les explicaremos lo que pretendemos hacer— comenzó Kakashi.
—Si, bueno, esto es muy problemático— suspiró Shikamaru—. Hace tres semanas Hinata Hyuga, Kiba Inuzuka y Shino Aburame fueron a la aldea de la niebla a escoltar a un señor feudal, recibimos la noticia de que el señor feudal llegó a salvo, así que tuvieron que haber sido transportados cuando regresaban.
—Hace algunos días mandamos a un equipo a revisar el camino que ellos siguieron, sin embargo no se encontró ninguna pista— prosiguió Ino—. Por lo que hemos pensado en comunicarnos con ellos, para que nos expliquen que sucedió.
—Ino es especialista en el área de la mente humana, por lo que intentará comunicarse con ellos aunque estén en otra dimensión, pero no esperen demasiado— concluyó Kakashi.
—Entonces comencemos— dijo Ino sentándose a la vez que recargaba su espalda sobre la pared— Jutsu, transmisión de cuerpo y mente (Shindenshin no justu) – gritó.
Frunció su entrecejo, y después de varios minutos se comenzaron a formar venas alrededor de su frente y comenzó a salirle sangre de su nariz.
—Más…necesito buscar más, más… Hinata contesta, Kiba, Shino, por favor… más, concéntrate más, concéntrate, si se puede.
—Ya ha pasado mucho tiempo, tal vez deberíamos pararla— dijo Hinata preocupada después de cinco minutos.
—Hay que esperar— sentenció Kakashi seriamente.
—¿Ino, eres tú?
—¡Shino! ¡Te encontré!¡Te encontré!, ¿por qué estás tan lejos? Tu chakra es prácticamente imperceptible.
—¿Ino?¿Ino?
—La llevaré al hospital— dijo Shikamaru tomándola en sus brazos y desapareciendo en una bola de humo.
— Se pudo comunicar con ellos y unió nuestras mentes para que todos fuésemos capaces de oír, como ha localizado su chakra la próxima vez será más rápido y fácil comunicarnos con ellos. Se pueden retirar, en cuanto Ino se recupere lo volveremos a intentar— informó Kakashi.
Era un progreso, Hinata se alegró.
Posteriormente fue al hospital, era hora de entrenar su ninjutsu médico.
—Sakura-chan, vamos acompáñame a enseñarle a los niños taijutsu— se escuchó una voz dentro del consultorio de Sakura. Hinata lo reconoció, era Naruto.
—Tu eres su héroe, ve solo— contestó Sakura— además estoy muy ocupada.
Hinata tocó la puerta y después de que Sakura exclamara un puede pasar, entró.
—Ah Hinata— la miró— hoy tengo mucho trabajo y no podré enseñarte, pero puedes acompañar a Naruto.
—¿A dónde?— preguntó Hinata intrigada.
—A enseñarle a los niños taijutsu, necesita un compañero pero todos se han negado.
—Pero yo apenas estoy entrenando taijutsu— replicó.
—Eso ayudará— contestó Sakura lanzándolos fuera del consultorio—. Que les vaya bien— agregó cerrando la puerta frente a ellos.
—Parece muy ocupada— dijo Hinata.
—Si— contestó Naruto bajando su mirada—. No es necesario ayudarme— le dijo en voz baja.
—Tengo el día libre, puedo ir— Hinata lo miró— Te ayudaré.
—Enserio no es necesario— agregó Naruto comenzando a caminar.
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Sasuke comenzaba a odiar los jueves, siempre tenía que gastar por lo menos una hora de su vida en aquel salón con los demás miembros del consejo estudiantil.
Sakura y Naruto eran una parte importante en su vida. Fueron los primeros amigos que tuvo y a los que más apreciaba, sin embargo después de un tiempo fue alejándose de ellos. Sakura lo sabía, varias veces le había preguntado el porque de su repentino alejamiento. Naruto simplemente pensó que Sasuke ya no lo apreciaba como antes. Sasuke no sabía porque se alejaba, no estaba seguro, simplemente lo hacia.
Aún así ocasionalmente les hablaba u ocasionalmente salía con ellos, además no podía estar muy alejado de ellos mientras estuviera en el consejo estudiantil.
Entró al salón y miró a todos que correspondían su mirada.
—Llegas tarde— soltó Naruto aburrido.
—Igual ya terminamos— dijo Shikamaru levantándose de su asiento.
—Hoy Hinata se queda a hacer el reporte— exclamó Ino.
—¿R-Reporte?— Hinata preguntó.
—Yo me quedaré— Shikamaru los miró—. Hoy no tengo nada más que hacer.
—Como quieras— Ino lo miró sorprendida. Ojalá Shikamaru ya hubiera dejado de ser tan holgazán. Ino salió del salón seguida por todos los demás.
—Sasuke-kun, ¿estás mejor?— le preguntó una voz a su espalda. Sasuke asintió.
—Por cierto, te debo una— Sasuke volteó mirándola fijamente—. Pídeme lo que sea.
—¿Enserio?— se sorprendió. Necesitaba mucha ayuda en la escuela, venir de otra dimensión y memorizar tanta información en tan pocos días no sería fácil—. E-Entonces ayúdame a estudiar.
—Eres muy rara— suspiró—. Mañana en la biblioteca a las cuatro— siguió caminando.
Hola! Muchas gracias por dejar sus comentarios, me motivan mucho!
Les dejo el segundo capítulo de Let's do it!
Espero que les guste mucho y nos vemos en el siguiente episodio.
