Capítulo 3
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—Sería un honor ayudarte— dijo Hinata llegando a lado de Naruto— he leído los libros de historia del clan Hyuga, eres un héroe.
—Todos los son— contestó Naruto sin ánimos.
—¿Por qué debes de enseñar taijutsu?— le preguntó.
—Los niños me admiran, así que los maestros me buscan para hacer demostraciones.
—Bien, hoy haremos un gran trabajo— dijo Hinata con voz seria.
—No deberías de comenzar a apreciar personas de esta dimensión— le dijo serio Naruto—. Te lo digo como experiencia— agregó en voz baja.
—No lo haré— respondió Hinata. Los ojos de Naruto denotaban tristeza y soledad, Hinata lo siguió en silencio hasta la academia donde dieron una rápida demostración de taijutsu ante las atónitas miradas de los niños.
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—Hinata— se dio una palmada a sí mismo en el hombro, esto le estaba dando estrés—. ¿No sabes cuál es la capital de Japón?— le preguntó por segunda ocasión.
—N-No— se avergonzó.
Era Jueves, los exámenes comenzarían en una semana y después vendrían las vacaciones, debía cerciorarse de cumplir las expectativas de su padre.
—Es Tokio— la miró ansioso antes de que ella lo anotara en una pequeña libreta—. ¿Te sabes alguna capital?
—Mmm, no— comenzó a jugar con sus dedos. Definitivamente esa noche se iba a aprender la mayoría, lo había decidido.
—¿Alguna vez has prestado atención a las clases?
—S-Sí— pero cuando llegue ya habían visto la mayoría de temas— pensó con un suspiro.
—Hoy te aprenderás todas las capitales.
—Sí— dijo firme, todos sus pensamientos estaban en la otra Hinata, esperaba que por su culpa no se viera afectada cuándo volvieran a sus dimensiones.
Se paso rápido el día, ya eran las seis de la noche y Hinata aún trataba de aprenderse las capitales de Asia, hacía una hora los habían corrido de la biblioteca así que iban de camino a sus casas.
—L-Listo, creo que ya lo tengo— dijo emocionada—. Ahora solo me faltan las de América y algunas de Europa— sonrió.
—Tienes buena memoria— Sasuke la miró.
—Si, puedo memorizar pergaminos enteros y…— se interrumpió, ¿cómo pudo haber dicho aquello?, no podía hablar de su vida en Konoha—. P-Pergaminos de todo el tipo, hay muchos en casa— corrigió rápidamente sonrojada.
—Mañana toca Matemáticas— la miró— espero que seas buena en eso al menos— esbozó una sonrisa.
—S-Si— miró al cielo, ya había oscurecido pero aún no era hora de que sus padres llegaran a casa. Se despidió de Sasuke y camino hacia su hogar.
Abrió su puerta, cada vez que abría esa puerta una felicidad instantánea la cubría, tenía una familia completa, la que siempre quiso tener. Esa dimensión era tan perfecta.
—Llegas tarde— le espetó Neji.
—Me quede estudiando— le informó—. No te preocupes Neji-niisan.
—No me preocupo— susurró Neji volteando su rostro un poco sonrojado—. Pero deberías llegar cuando aún no oscurezca.
Eran las 7:00AM, tenía que apurarse para llegar a tiempo a la escuela.
—Mamá ya se que debo regresar temprano a casa— le dijo Naruto por tercera vez en el día. Su madre le había estado recordando toda la mañana que esa tarde saldrían a comer juntos y él ya no soportaría otro recordatorio.
—Si pudiera te pegaría una nota en la frente dattebane— susurró Kushina— Solo no lo olvides— agregó antes de que Naruto saliera por la puerta principal. La escuela quedaba cerca así que se iba caminando.
Las clases pasaron lentamente, a cada oportunidad se volteaba hacia Kiba y comenzaba a aventarle bolitas de papel. En medio de ellos dos se sentaba Ino que cada vez les reclamaba y les decía que parecían niños.
Llovía, al fin habían acabado las clases y estaba lloviendo. Con una sonrisa sacó su paraguas, casi todos los estudiantes llevaban uno, en el noticiero de el día anterior habían dicho que oficialmente comenzaría la temporada de lluvias.
—Na-Naruto-kun— musitó una tierna voz, volteó, era Hinata. Llevaba un paraguas morado y lo miraba sonrojada.
—¿Estas enferma?— preguntó poniendo su mano en su frente. Hinata se sonrojó aún más, la mano de Naruto era muy cálida y suave, no pudo evitar pensar cuando tomo la mano de Naruto en la cuarta guerra, en cambio, su mano era rasposa, signo de que había entrenado duro—. No pareces estarlo—. La miro dudativo.
—S-Se te cayó esto— le entregó un envase de agua.
—Vaya, gracias Hinata—. Naruto metió la botella en su mochila.
—S-Si— Hinata dio un pasó al frente—. M-Me tengo que ir— ondeó su mano y posteriormente abrió el paraguas, sin embargo fue tanta la fuerza con la que lo abrió que algunas de las varillas se rompieron en la curvatura. Hinata escuchó una carcajada, a su lado Naruto reía viéndola a los ojos.
—Si que tienes mala suerte— Naruto se rascó la mejilla y vio hacia otro lado—. Quédate con el mío— se lo entregó—. Mi casa queda cerca— Naruto comenzó a correr.
—G-Gracias— lo miró. Abrió el paraguas y se apresuró hacia la biblioteca.
—S-Soy buena en matemáticas— Hinata jugó con sus dedos después de resolver exitosamente todos los problemas que Sasuke le había puesto.
—Ya veo, pasemos a historia— dijo cerrando el libro de matemáticas.
—¿H-Historia?— se preguntó a si misma en voz baja.
—Comencemos con Historia de Japón— Sasuke abrió sus apuntes.
Duro treinta segundos preguntándole hasta que se dio por vencido. De las diez preguntas que le había hecho en ese corto periodo de tiempo, Hinata no contesto ninguna. Sasuke la miró a los ojos mientras Hinata intentaba esconder su rostro tras su fleco.
—¿Estas segura que no sabes nada?—le preguntó por quinta ocasión.
—N-No—volvió a bajar la mirada. El día anterior se había aprendido casi todas la capitales del mundo, su memoria era excelente. Trataba de repasarlas cada vez que podía, algunas veces se le iban algunas pero tan solo las buscaba en su libreta una vez más. Sasuke no tuvo piedad, le explicó todos los temas que vieron en el semestre en tan solo un día y aún así no había podido aprenderse todo.
—Mañana seguiremos—Sasuke le advirtió. Se encontraban caminando de nuevo hacia sus casas. La biblioteca los había corrido una vez más.
—Sí— bostezó. Tenía bastante sueño, sin embargo planeaba quedarse despierta todos los días antes del examen para no afectar a la otra Hinata con las calificaciones. Un sonido la distrajo, Sasuke desvió su mirada indiferente y trato de esconder un leve sonrojo.—¿T-Tienes hambre Sasuke-kun?
—Un poco— Sasuke alzó sus hombros restándole importancia.
—Te haré de cenar— sugirió mirando con decisión. Recordaba como en Konoha todos sonreían cuando ella hacía de comer, era uno de sus grandes dones. Realmente apreciaba poder hacer felices a las personas con algo tan simple como la comida.
—No es necesario— Sasuke la miró.
—Lo es, me has estado ayudando mucho—. Le explicó.
Llegaron a la casa de Sasuke e inmediatamente su perro llegó a su lado y comenzó a olfatear a Hinata.
—Es muy lindo— susurró Hinata acariciándolo.
—Su nombre es Shiro— respondió Sasuke. Le habían entregado a Shiro cuando sus padres habían muerto. Itachi se lo dio esperando que encontrará una distracción en él, y así fue. Sasuke adoraba a Shiro desde el momento en que lo cargo.
Su hermano había salido de viaje ese mismo día y no regresaría hasta dentro de cuatro días. Hinata se dirigió a la cocina y saco los ingredientes del refrigerador, iba a hacer onigiris, era lo más fácil y rápido. Mientras los preparaba, Sasuke le hacía preguntas sobre lo que le había enseñado ese día, en dos días había progresado bastante.
—Dime el primer párrafo de la Iliada.
—¿Iliada?- preguntó asustada.
Otra vez había quedado mal, Sasuke le había preguntado de varios libros y ella no conocía ninguno, se avergonzó una vez más. No quería que se quedarán con una impresión errónea de la otra Hinata.
Terminó de hacer la cena, probó uno, habían quedado deliciosos. También hizo té, el té que siempre hacía cuando terminaba de entrenar con Neji años atrás. Siempre que lo tomaba recordaba los armoniosos movimientos que las manos de Neji realizaban a la hora del combate, era realmente precioso.
Sasuke le entregó un libro, era enorme, pero en lugar de asustarse, se asombró. Eran tan distintos a los que habían en Konoha. Sasuke le dijo que debía leerlo rápidamente y que le daría unos cuantos más y todos los debía leer antes del Lunes, ya que seguirían estudiando cosas distintas. Tenía suerte, las materia de química, física y matemáticas ya las dominaba.
Comieron en silencio, la lluvia no había cesado desde hacía una hora, y según los noticieros, aquellas lluvias seguirían por otros dos meses. En Konoha le encantaba la lluvia, podía entrenar bajo las pequeñas gotas de agua que caían del cielo.
Y en ese momento aunque hacía un poco de frío, la casa de Sasuke era enorme y ninguno de los dos hablaba, el ambiente se sentía acogedor.
Abrió uno de los libros, tenía exactamente 842 páginas, pero rápidamente llegó a la 50. Sasuke aún buscaba más libros, según él todos eran cultura general, Sasuke le ofreció un suéter mientras él buscaba los libros, así que se cubrió con él. Su suéter se sentía cálido. Siguió leyendo, había llegado a la página 100. El libro se le hacía bastante interesante, sin embargo sus párpados comenzaron a pesar y sus ojos se cerraban solos, luchó contra aquello unos minutos hasta que cayó rendida y se durmió.
Eran las 6:00 AM cuando su celular sonó, era Neji. Abrió sus ojos lentamente y contestó.
—Hinata, ¿en donde estás?¿Por qué no dormiste en casa?
—A-Ah, estaba estudiando—contestó cerrando de nuevo sus ojos al no poder acostumbrarse a la luz.
—Sabes que esa excusa ya es inválida.
—¿E-Eh?, en verdad estoy estudiando—. Hinata se acomodó en cabello con su mano libre.
—Estudiando un sábado por la mañana… sabes que nadie te creería, le inventaré algo a tu madre, me está preguntando por ti— colgó.
Volvió a abrir sus ojos, ya era de día, la luz entraba por la ventana, se había quedado dormida. Abrió sus ojos aún más grandes, reconocía aquella habitación, era la de Sasuke, frente a ella cuatro pares de ojos la miraban fijamente, Uchiha Itachi, Sasuke y una hermosa joven con un bebé en brazos la miraban sorprendidos.
—¿Hinata Hyuga?—preguntó Itachi mirándola fijamente—No sabía que tú y Sasuke eran… mmm
—A-Ah— Hinata moría de vergüenza, los ojos de Itachi eran profundos y su mirada parecía descifrarla por completo.
—No la intimides Itachi— lo regaño tiernamente Izumi.
—¿Qué hacen aquí?—preguntó Sasuke a su lado—. Deberían estar en Francia.
—Nuestra cita se canceló— respondió Izumi pasándole el bebé a Itachi.—¿Qué hacían anoche, Hinata-chan?
—E-Estudiábamos—se sonrojó. Hinata recordaba dormir en la misma tienda de campaña y a veces con la misma cobija junto a varios de sus compañeros así que era muy normal para ella dormir en cualquier lugar, sin embargo se sintió culpable, en esa dimensión era algo muy raro y tan solo estaba provocándole problemas a la otra Hinata. Se regaño mentalmente y no pudo evitar sentirse triste.
—Ellos dicen la verdad—Izumi sonrió volteando a Itachi.
—Al parecer es verdad, desayunemos juntos— Itachi sonrío. Hinata clavó su mirada en esa sonrisa. Recordaba haberlo visto hacía muchísimos años en algunas reuniones de clanes, pero siempre que lo veía, Itachi parecía estar pendiente de todo, desconfiando y siendo precavido. Recordaba haber leído sus reportes en los libros del clan Hyuga y como dio su reputación y se convirtió en villano solo para salvarlos. Verlo sonreír era nuevo para ella, lágrimas amenazaron con salir y sintió como si jamás quisiera volver a Konoha.
Todo en aquella dimensión era perfecto, ahí todos eran felices y de pronto le llegó la imagen de Naruto cuando era pequeño y se sentaba a mirar el paisaje mientras silbaba con tristeza.
Se despidió diciendo que debía llegar a su casa para que su madre no se preocupara pero en realidad fue con Kiba y Shino, y al verlos lloró. Se sintió un poco desesperada, ya no quería estar en esa dimensión.
—Pero sabes que no está en nuestras manos volver Hinata, a menos que quieras volver a bailar en el metro— Hinata rió
—A todos nos duele— Shino salió detrás de un árbol.
—Tienes que soportarlo— agregó Kiba.
Regresó a su casa, se metió en su habitación y se miró al espejo, su cabello estaba mojado, al salir de casa de Sasuke ni siquiera se había dado el tiempo de pensar en que estaba lloviendo. El suéter que Sasuke le había prestado el día anterior también estaba mojado. Se dio un baño rápidamente y puso en la lavadora aquel suéter. Al salir miro el paraguas que Naruto le había prestado en la salida de la escuela, sintió un peso en su interior, aquel no era su Naruto, no era el verdadero Naruto y aquella no era su dimensión.
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—Ya pudiste dominar esa técnica…—susurró Hanabi con sus ojos abiertos.
—Entrené todo el día anterior—respondió Hinata con naturalidad.
—Mi hermana entrenó todo un mes para conseguirlo—la miró con angustia.
—Vaya
—Le pediré a al sexto que te mande a alguna misión, has progresado mucho— Hanabi la volvió a mirar.
—Eso sería estupendo—sonrió. Ella jamás sonreía pero tener la oportunidad de ir a una misión la hizo sentir bien, pensaba que podría salir bien.
De nuevo se encontraba yendo con Sakura, iban a practicar ninjutsu médico. Ya podía sanar a algunos animales pequeños ahora pasaría a intentarlo con algunos más grandes. Se sentía emocionada, le encantaba entrenar hasta quedar exhausta.
—Hey Hinata—la saludó Shino—. ¿Ya te acostumbraste a esta dimensión? —suspiró
—Ahora me siento mejor—dijo sin cambiar su expresión.
—Me alegro, yo aún no me acostumbro a los insectos—exclamó aterrado— ya los puedo controlar pero aún no totalmente.
—La reunión será en la noche, Ino volverá a intentar comunicarse—le advirtió comenzando a saltar por los tejados. Llegó al sitio de entrenamiento del equipo ocho, Kurenai le había indicado en donde estaba. Se sentó en un tronco y miró un pequeño rió pasar delante de ella. No supo cuanto tiempo estuvo ahí pero comenzaba a oscurecer. De pronto sintió agua en su cara, estaba llorando. Ella estaba llorando. Trató de deshacerse de sus lágrimas rápidamente pero no pudo, seguían saliendo más y más lagrimas.
Ella jamás lloraba, jamás se sentía mal, jamás le pasaban cosas malas. Enjuago su cara con agua del río y comenzó a andar. Fue a la torre Hokage donde otra vez lo volvieron a intentar.
Ino se comunicó realmente rápido, tan solo le bastó dos minutos para hacerlo, sin embargo el chakra era imperceptible así que la comunicación se corto rápidamente.
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Era Viernes, había quedado con Kiba y Shino a probar un método que se veía bastante confiable. Al parecer el tercer Hokage aún vivía en aquella dimensión. Buscaron Hiruzen Sarutobi en el internet y pronto apareció. Vivía en una pequeña villa cercana, él tenía poderes sobrenaturales.
—Seguro el nos ayudará— exclamó Kiba sonriendo.
—No estoy tan seguro de esto— Shino murmuró.
Los tres subieron al tren que los llevaría, sería un viaje rápido. En una hora estaban en aquel pueblo.
—Bien, ¿Cuál era la dirección?— Kiba preguntó emocionado.
—Tú la traías— Hinata lo miró atentamente.
—Cierto— Esbozó una sonrisa. Sacó el papel con la dirección y pronto encontraron la casa, era una casa bastante pequeña pero bastante cuidada. Tocaron la puerta y un anciano abrió. ¡Era Sarutobi!. El tercer Hokage. Todos se quedaron petrificados, mientras Sarutobi sonreía cálidamente.
—¿Necesitan algo?— preguntó sosteniendo su bastón.
—E-Eh, s-si— contestó Kiba dudoso. Hinata sonrió, ahí estaba el que dio su vida por la aldea, Hiruzen Sarutobi.
—Necesitamos encontrar una vía para volver a nuestro hogar— contestó Shino.
—Pasen— Sarutobi se hizo a un lado. Shino fue el primero en pasar, su casa estaba reluciente, como si la hubiese acabado de limpiar.
—Esperamos no haberlo molestado— dijo Hinata con voz dulce.
—Estaba mirando jugar Gō a mi hijo y su discípulo— les dijo con una sonrisa—. Entonces, ¿Quieren ir a casa cierto?
—Si— respondieron todos juntos.
—Cuéntenme de donde vienen
—Konoha, es otra dimensión— dijo Kiba confiado—. Queremos regresar.
—Yo solo hablo con personas que están en el más allá, no con personas de otras dimensiones— les explico Hiruzen serio—. Siento no poder ayudarlos.
—Ésta bien— dijo Hinata—. Con haberlo visto es suficiente— murmuró. Con tan solo haber podido ver una vez más al tercer Hokage era suficiente.
Fueron al centro de la aldea donde se encontraron con un festival y se quedaron a comer en un puesto. Aún era de tarde y por la noche se quedarían en algún hotel.
—¿Enserio no los puedes ayudar?— le pregunto Asuma.
—Puedo hacerlo, sin embargo he decidido no hacerlo— respondió Hiruzen.
—Eres malvado— lo miró.
—Esto no es ser malvado Shikamaru, es dejar que el destino tome su curso natural.
—Si tú lo dices— exclamó Shikamaru finalmente ganando la partida.
—Genial, hay cupo lleno en los hoteles— exclamó Shino .
—Le hablare a alguien que nos ayude— Kiba le restó importancia al problema y le habló a Naruto pidiendo que fueran por ellos. Al final Naruto aceptó después de varios minutos y después de una hora llegó. Naruto salió de la puerta trasera de una camioneta, de ella salieron Sakura, Ino, Sasuke, Naruto y Gaara. Habían llevado una camioneta que pertenecía al padre de Ino.
—¿Hinata, estás bien?— Sakura llegó hasta ella—. ¿Qué rayos hacen aquí?— les preguntó.
—Fue idea de Kiba— Hinata y Shino dijeron al unísono.
—Está bien, está bien, fue mi culpa—Kiba alzó sus dos brazos—. Quería venir al festival y convencí a estos dos— mintió—. Pero eso da igual, ¿Por qué vinieron todos?— les preguntó.
—Yo los convencí de venir al parque Nara, está muy cerca— Ino sonrió—. Nos quedaremos a dormir en algún hotel y mañana nos iremos, además tenemos que inspeccionar el lugar, está es una opción para nuestro viaje de fin de semestre.
—Hay cupo lleno en los hoteles— Hinata murmuró.
—¡¿Cupo lleno?!— se escandalizó Sakura.
—Creo que Shikamaru también estaba por aquí— mencionó Ino—. Ayer me dijo que vendría.
—Esperemos que nos deje quedarnos con él— rogó Sakura.
—Le hablaré— dijo Ino sacando su celular. Al parecer Shikamaru si estaba en aquel pueblo y les dijo que llegaría en diez minutos para ir al parque Nara y después podrían ir a dormir en su casa.
El parque Nara era un hermoso lugar, había ciervos caminando por todos lados y había enormes templos por todo el lugar.
El celular de Hinata sonó y caminó hacia un lugar más tranquilo.
—¿Neji-niisan?
—Hinata, ¿en donde estás?
—En el parque Nara— le respondió— estoy aquí con todo el consejo estudiantil.
—Está bien— contestó— diviértete.
Neji colgó y Hinata guardó su celular. Regresó al lugar donde estaban los demás pero no vio a nadie.
—Me dejaron esperándote— volteó, era Shikamaru—. Hinata...— murmuró Shikamaru cerca de ella.
—S-Shikamaru-kun…
—¿Entonces… eres de Konoha?
Hola! Espero que el capitulo les guste.
Si! Shikamaru actuaba extraño porque sospechaba que Hinata no era la misma.
Gracias por dejar sus comentarios.
Nos vemos en el siguiente capítulo!
