Capítulo 5

Abrió sus ojos, en las demás camas del cuarto estaban Sakura, Ino y Temari aún dormidas por lo que decidió utilizar el baño primero. Se dio un baño rápidamente y se vistió lo más cómoda posible. Sakura fue la segunda en despertarse, después Ino y hasta el último Temari.

Fueron a desayunar, esa mañana la tendrían libre y por la tarde regresarían a Kioto. Kiba y Shino la habían invitado a un centro comercial así que fue con ellos. La mañana se fue muy rápido y más con Kiba bromeando todo el camino.

Se subió al camión y se sentó en el mismo lugar de la última vez, alzó su vista buscando a Sakura pero en vez de eso vio a Sasuke subir. Se suponía que el tenía que ir en el autobús azul. Desvío la mirada a la derecha, en él, Naruto y Sakura hablaban. Bajó la mirada, mentiría si dijera que no le afectaba. Pero tenía que recordar que él no era Naruto, no era su Naruto.

Sasuke se sentó a lado de ella. Sintió su brazo chocar levemente contra el suyo y lo miró.

—¿Te molesta si hablamos de lo que vi? — dijo sin mirarla directamente a los ojos.

—L-Lo siento, no debí irme corriendo.

—Definitivamente eran cicatrices— Sasuke la miró.

—No son cicatrices— Hinata lo miró. Jamás pensó en sentirse avergonzada por las cicatrices que le habían quedado en el cuerpo después de entrenar tanto, más que eso, se sentía bien por darlo todo en su entrenamiento y en su deseo de ser más fuerte. Sin embargo aquel era otro mundo, uno en el que la otra Hinata jamás había entrenado, en el que tener tantas marcas era extraño, simplemente no quería dejar malas impresiones por el tiempo que estuviera ahí.

Sasuke descubrió el hombro de Hinata, Hinata soltó un grito. Una cicatriz atravesaba su piel. Hinata lo volteó a ver sorprendida.

—¿Puedes olvidar lo que viste? — le preguntó suplicante.

—¿No me puedes decir porque tienes esas marcas? — le preguntó Sasuke irónico.

—No puedo— suspiró Hinata—. Es algo que no entenderías.

—Eres tan rara…


Se sentía pesado, pero aún así se levantó, era sábado y ya eran las once de la mañana. Con pesadez vio el reloj y entrecerró los ojos. Llevó su mano a su frente y se paró. Tomó un vaso de agua y se dirigió al patio, Shiro ya estaba despierto. Itachi se quedaría dos semanas ahí, ni él ni Izumi estaban despiertos.

Itachi e Izumi se habían casado hacía tres años y habían tenido su primer hijo poco antes de que sus padres murieran. Tenían su casa propia, pero Sasuke era menor de edad y no podía vivir solo, así que se estaban quedando con él hasta que cumpliera la edad, aún así ellos casi no estaban, Itachi se había quedado con la mayor parte de las acciones de su compañía por lo que constantemente estaba viajando por todo Japón y algunas veces a otros países, Izumi siempre lo acompañaba.

La compañía era de detectives que ofrecían sus servicios para toda ocasión, incluso tenían influencias con la policía de Japón. Los empleados se dedicaban prácticamente a proteger ya fuera a personas famosas, políticos, etc.

Hizo el desayuno para los tres, al parecer Izumi lo había olido porque unos segundos después ya estaba en el comedor, Itachi apareció momentos después con el pequeño Kei en brazos.

—Qué rico se ve—Izumi exclamó después de tallarse sus ojos.

—Itadakimasu— Itachi sonrió antes de dar un gran bocado.

Aunque Sasuke ya era muy maduro y responsable, Itachi lo seguía viendo como un pequeño niño, pero la verdad es que él ya podía cuidarse solo. Por la tarde y noche arreglo toda la casa, limpio el piso, la cocina, lavó ropa y saco a pasear a Shiro, camino por un parque cerca de su casa, era agradable porque no había muchas personas. Sin embargo, una sombra paso a su lado, era Shino que corría como si su vida dependiese de ello, muy de cerca Kiba paso también. Iban a casa de Hinata, lo sabía. Tal vez le había sucedido algo o tal vez solo tenía que decirles algo importante, pero decidió no darle vueltas al asunto y regresar a su casa a dormir. Sin embargo, esa noche el sueño simplemente no llegó.


—¿Es una broma? — Kiba la tomó por los hombros y la vio directamente a los ojos.

—No es broma— sonrió Hinata.

Shino suspiró — ¿Qué pasó exactamente?

Flashback,

Hinataexclamó Ino.

Ino, que alegría— Hinata salto de su silla.

Dime que ocurrió— demandó Ino rápidamente.

Estábamos entregando los pergaminos, al regresar, un ninja nos sorprendió por delante, mi byakugan no lo detectó. Comenzamos a luchar y después, aparecimos aquí. Él ni siquiera uso sellos.

¿Exactamente en donde?

A dos kilómetros de la entrada de la aldea de la niebla. Era un ninja alto, de cabello blanco con ojos azules.

¿Algún otro detalle?

Sucedió al golpearlo con mi puño suave.

Me comunicaré si hay noticias, Hinata —. Dijo Ino antes de cortar comunicación.

Fin flashback.

—Genial— comenzó a saltar Kiba felizmente—. Se pudieron comunicar— volvió a saltar dando golpes al aire—. Yahoo.

—Eso es bueno—suspiró Shino.

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Le habían dado su primera misión. Iba a ir junto al equipo Ino-Shika-Cho, junto a Naruto y Sakura, a entregar un pergamino a la aldea de la niebla. Estaba algo ansiosa, la misión era rango B por los peligros que podrían tener en el camino. Empacó casi todo su cuarto entero, sin embargo, Hanabi le había ayudado a empacar solo lo indispensable.

Partieron al amanecer. Corrió junto a los demás, en ocasiones se quedaba atrás, pero Sakura o Ino siempre la esperaban. Al mediodía pararon a comer y por la tarde acamparon.

—En mi dimensión acampe junto a mis compañeros una vez— dijo Hinata a Sakura cuando estaban de guardia —. A nadie le gusto acampar excepto a mí.

—Aquí acampamos bastante— Sakura respondió.

—Eso parece maravilloso— exclamó Hinata—. ¿De qué es el pergamino? —preguntó cambiando de tema.

—De Justus— Sakura exclamó nerviosa.

—¿De qué clases de Justus?

—Prohibidos — contestó y momentos después, desapareció en la casa de campaña.

Al día siguiente siguieron corriendo, debían llegar a un pequeño pueblo a tres kilómetros de la aldea de la niebla. Estaba exhausta, sin embargo, al tercer día lograron llegar sin contratiempos.

Se hospedaron en un pequeño hotel, tan solo les habían dado dos habitaciones así que las mujeres se quedarían en una y los hombres en la otra.

El equipo de Shikamaru había desaparecido misteriosamente por la mañana siguiente y Sakura había dicho que ellos habían ido a dejar el pergamino y que su misión solo era intervenir si había algún contratiempo.


Hinata fue al patio del hotel a practicar sus Justus, desde hacía unos días se había vuelto su rutina y se sentía incompleta si no los practicaba.

—Pareces ocupada—. Una niña con aspecto angelical la miró.

—Tan solo entreno.

—Que suerte haber nacido con un dōjutsu— la seguía mirando—. Yo no soy ninja, de hecho, trabajo aquí— la miró con los ojos abiertos—. Escuche algo que no te va a gustar—Hinata la volteo a ver.

—¿Qué es? — preguntó sentándose a su lado y tomando un sorbo de agua.

—Te trajeron aquí solo para poder usarte de cebo— le dijo y pareció dudar un poco—. Parecían buscar a un enemigo.

—Nuestra misión es entregar un pergamino—Hinata la miró confundida.

—Te han engañado—. La pequeña niña la volteó a ver—. Quieren usar tu presencia para que el enemigo se muestre, no les importa tu vida. Tan solo quieren que la verdadera Hinata regrese— le comentó antes de irse por un pasillo saltando y sonriendo.

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—¿Puedo pagar aquí? — preguntó Hinata tímidamente al recepcionista del gimnasio.

—Sí— respondió recibiendo el dinero que Hinata estaba extendiendo.

—¿Puedo venir por las noches, cierto? — Hinata lo miró con un sonrojo.

—Si, está abierto las veinticuatro horas.

—Gracias— susurró Hinata.

Se habían inscrito a varios cursos, estaría de vacaciones por dos meses así que había decidido tomar varios, tomaría inglés por las mañanas, regularizaciones por el mediodía, música por la tarde e iría al gimnasio por las noches.

Mañana sería su primer día en todas esas actividades.

—Hinata— Naruto exclamó sorprendido, al verla pasar por la puerta la mañana siguiente en sus clases de inglés—. ¿También vas mal?

—S-Si— respondió con una sutil sonrisa y se sentó.

—Mis padres me obligaron a venir, hmp— Naruto puso sus manos detrás de su cabeza y se inclinó hacia atrás.

—M-M encantaría conocer a tus padres— susurró. Deseaba conocer a los padres de Naruto, ya había conocido a su padre durante la guerra ninja pero aun así quería ver sus personalidades.

—¿Enserio? — Naruto se alarmó—. Mi padre es muy relajado y madre da miedo, son muy raritos, de verás.

—P-Parecen buenas personas— sonrió.

—Ven a cenar, mi madre hará ramen.

—I-Iré– dijo Hinata jugando con sus dedos. Deseaba conocerlos. Sakura una vez le había contado que ella y Naruto habían ido a otra dimensión y ahí había conocido a sus padres.

—Oye, eres muy rara—la señaló Naruto—. Y pensar que antes me dabas miedo—se rascó la cabeza.

—Vaya, veo que trajiste a una linda joven—Minato la miró con sus grandes ojos azules. Hinata se sorprendió, el cuarto Hokage en realidad era muy guapo. Se quedó mirándolo por varios segundos, estaba sorprendida, Naruto se parecía mucho a él. Detrás de el salió una hermosa mujer de cabello pelirrojo.

—¿Es tu novia? — Kushina se sorprendió al verla—. ¿Por qué no nos dijiste nada antes, dattebane? — exclamó dándole un golpe a Naruto en su cabeza.

—Es una amiga— la miró Naruto con una sonrisita.

—Kushina, cálmate— la miró Minato con una pequeña sonrisa—. Es tan solo su amiga.

—¿Cuál es tu nombre? —Kushina la comenzó a escanear.

—Hinata Hyuga— respondió Hinata sonrojada. No podía creer que estaba viendo al Cuarto y a su esposa.

—Hija de Hiashi y Harue— la miró sorprendido Minato—. Íbamos en el mismo instituto.

—Ya veo— Hinata sonrió. Pensó qué tal vez también en la aldea sus padres pudieron haberse conocido.

—Ponte cómoda, en un momento serviremos la cena— le indicó Minato.

—¿Cómo es mi hijo en la escuela? — preguntó Kushina desde la cocina.

—Soy el mejor dattebayo

—A ti no te pregunte— gritó Kushina—. ¿Cómo es Naruto, Hinata-chan?

—E-Es el mejor—Hinata sonrió recordando a Naruto en su pelea contra Obito. No importaba que ellos no fueran los padres de Naruto, ni que él fuera el verdadero Naruto, ellos debían de saber que Naruto siempre había sido el mejor en todo y que había sido una inspiración para todos los shinobis. Todos estaban tan orgullosos de él.

Minuto sonrió, Kushina se sorprendió y Naruto la miró con ternura, eso era lo mejor que le habían dicho en mucho tiempo.

—Te lo dije, de veras.

Cenaron ramen, seis tazones cada quien, Kushina y Minato no podían creerlo, aparte de ellos nadie más podía comer más de seis tazones de ramen. Naruto la felicito durante toda la noche, aquello era sorprendente.

—Acompáñala a casa— le indicó Minato.

—Fue agradable conocerte Hinata-chan— exclamó Kushina.

Su casa no estaba muy lejos si tomaban el metro, en realidad habían llegado en menos de 15 minutos. Comenzaba a llover.

—Nos mojaremos— exclamó Naruto dejando que las gotas de agua empaparán su rostro.

—No te he devuelto esto—Hinata lo miró, sacando de su mochila un paraguas.

—Vaya, se me había olvidado— se rasco la nuca riéndose. Naruto tomó el paraguas y lo abrió dejando la mayor parte de éste del lado de Hinata. Su hombro estaba empapado, pero al menos Hinata seguía estando completamente seca.

—Tus padres son agradables— Hinata se sonrojó—Son asombrosos.

—Lo son— contestó Naruto viendo al cielo— No se que haría sin ellos— susurró. Los ojos de Hinata se humedecieron y dejo escapar una imperceptible lágrima, Naruto en esa dimensión era realmente afortunado.

—Gracias por todo— dijo Hinata sacando la llave de su casa e introduciéndola en su portón para posteriormente desaparecer tras ella.

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Hinata no estaba. Tras horas de búsqueda no la habían encontrado. Se sintieron estúpidos, tal vez el enemigo ya la había capturado.

—Qué problemático– Shikamaru se sentó—. Esto es realmente problemático— cerró sus ojos.

—¿Qué haremos? — Ino gritó.

—Buscarla— Naruto apretó sus puños. Estaba decidido a encontrarla.


Hinata corría lo más rápido que podía, no confiaba en ellos. Recordó que nadie le había dicho la verdadera razón del porque la habían llevado ahí, ¿acaso no confiaban en ella?, pues ella tampoco confiaría. Estaba pensando en que hacer, tal vez iría a un pueblo muy escondido y esperaría ahí hasta poder regresar a Kioto.

Era Junio, época de lluvias así que comenzó a llover. Se escondió en una pequeña cueva para protegerse de la lluvia. Hacía un frío insoportable, quería salir de ahí, sin embargo, su sueño fue más fuerte y cayó rendida. Por la mañana dejo de llover así que decidió salir de esa cueva.

Estaba perdida, totalmente perdida. Hacía media hora que había salido de aquella cueva y no sabía a donde ir, todo era bosque. Escucho un estrepitoso sonido, se quedó estática, la niña del hotel estaba allí, frente a ella y la miraba con una sonrisa perversa.

—Me costo trabajo encontrarte Hinata—Hinata comenzó a atacar, usó taijutsu y pudo evadir varios ataques que continuamente llegaban a ella, sin embargo, uno la derribo y varios shuriken cortaron sus piernas y abdomen. Se levantó y estaba dispuesta a luchar sin embargo la niña volvió a hablar.

—No quiero hacerte daño, tan solo necesito retenerte aquí hasta que mi amo llegue.

Hinata curó sus heridas y volvió a atacar. Shurikens volvieron a llegar de todas las direcciones y solo alcanzó a curar las heridas de su brazo derecho. Se había quedado sin energía, se sentía débil y había amanecido enferma por dormir con la ropa mojada en ese espantoso frío.

—No te quiero lastimar más— siguió diciendo—. Quédate quieta— dijo antes de que fuera impactado por un rasengan. Se desintegró en varias partes dejando ver que tan solo era una marioneta.

—¿Qué haces aquí? — Naruto la miró enojado, sin embargo, su expresión cambio al verla asustada y llorando.

—Aléjate— dijo Hinata con un hilo de voz.

—Necesitas que Sakura te cure— Naruto la cargó.

—Ustedes solo me traían para que el enemigo apareciera, ¿cierto? — Hinata preguntó—. No se preocupan por mí. Y esa cosa solo quería que me alejara de ustedes para que fuera más fácil capturarme. ¿En quien debo confiar?, no hay nadie—Hinata gritó dándole pequeños golpes al pecho de Naruto. Estaba asustada, jamás le había pasado algo como aquello.

—Confía en mí— Naruto sonrió—. Haré que vuelvas sana a tu mundo— Hinata lo miró y por un segundo pensó que tenía la sonrisa más bella que había visto en su vida, incluso un poco más bella que la de Hiro.

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Llevaba dos semanas yendo a todos sus cursos, Ino ya no se había vuelto a comunicar con ellos así que suponía que estaban buscando al enemigo.

Se sentía cansada y le faltaba sueño, sin embargo, eso no la detendría. Siguió tocando el piano armoniosamente, ese día estaba aprendiéndose su primera canción. Poco después su clase terminó, nuevamente llovía. Había leído en un periódico que por dos meses no dejaría de llover. Fue a su locker y saco su ropa deportiva, había convencido a Shino y Kiba de ir con ella al gimnasio y ellos habían aceptado.

—Vamos a engordar si no lo hacemos— argumentó tímidamente.

Cuando salió de su escuela de música, ahí estaban los dos esperándola, se fueron caminando bajo la lluvia. El gimnasio estaba realmente cerca. Pasaron cerca de dos horas ahí.

—¿Qué dicen de practicar taijutsu? — Kiba exclamó.

Así fue como acabaron en un parque cerca de la casa de Kiba. Primero irían los dos contra Shino, después contra Hinata y por último contra Kiba. Era más difícil moverse en aquella dimensión, pero pudieron adaptarse. Cuando se dieron cuenta ya eran las doce de la noche así que cada uno se dirigió a su casa.

Se toco su pierna, le dolía demasiado al contacto. Subió su pants hasta su rodilla y descubrió cinco enormes moretones alrededor de sus piernas. Su cuerpo no estaba acostumbrado al entrenamiento en esa dimensión, ahí no tenía chakra que pudiera regular su fuerza ni su capacidad de sanar. Bajo de nuevo su pants y siguió caminando, volvía a lloviznar.

Sus brazos dolían de igual manera, se detuvo un momento a descansar en una banca de un parque, pero aun así el dolor no paró. Su cuerpo no soportaba ese tipo de entrenamiento tan exhaustivo. Trato de pararse, pero su espalda se lo impidió.

Decidió llamar a alguien a que fuera a recogerla. Su casa aún quedaba un poco lejos y no pensaba poder seguir caminando. Decidió llamar a Sakura.

—¿Hola? — contestó Sakura.

—S-Sakura, ¿Éstas libre en estos momentos? — preguntó tímidamente.

—Me pegue a Sai e Ino que iban a casa de Sasuke, también está Naruto. Hace unos momentos estaba platicando con él—susurró enamorada.

—Y-Ya veo, perdón por interrumpir.

—Da igual— resopló–. ¿Por qué que llamaste?

—S-Se me acaba de olvidar, te llamaré si recuerdo— mintió. No quería molestar a Sakura.

—¿En dónde estás? — le preguntó al escuchar el sonido de las gotas golpeando contra el suelo.

—Estaba por llegar a mi casa— rió nerviosamente.

—Si recuerdas lo que me ibas a decir llámame de nuevo— se despidió Sakura.

Hinata siguió caminando, sus piernas seguían doliendo y en ese momento deseo poder usar su ninjutsu médico.


—¿Quién te llamó a estas horas, frente de marquesina?

—Hinata, Ino puerca— respondió.

—¿Hinata? ¿Para qué? – le preguntó desde el sillón junto a Sai, donde él y Sasuke competían en un videojuego.

—No lo sé, solo me pregunto si estaba libre—. Contestó Sakura desde la cocina en donde Naruto calentaba comida.

—¿Hinata-chan?, tal vez apenas salió del gimnasio. Es muy deportiva, de verás.

—¿No se habrá lastimado? — preguntó Sai con una sonrisa.

—Claro que no, hubiera pedido nuestra ayuda— Sakura lo miró—. Dijo que estaba por llegar a su casa— agregó mientras salía de la cocina.

—Iré a la tienda— Sasuke se paró— Traeré botana.

—Genial— gritó Naruto.

Se había sentado en una pequeña banca, había muy pocas luces y se entretenía viendo pasar los coches, seguramente parecía lamentable sentada bajo la lluvia. Alzó su celular, había decidió hablarle a Neji. Apretó el botón, pero no funcionaba, lo volvió a apretar, pero seguía sin funcionar, no se prendía. Apenas le había hablado a Sakura, dejo su celular en la banca y cuando decidió llamarle a Neji no funcionó. Tuvo ganas de llorar, como cuando extrañaba los abrazos de su madre cuando era pequeña y su padre no la dejaba descansar durante los entrenamientos. De igual manera se sentía cansada en aquella dimensión, quería regresar a Konoha lo antes posible. Comenzó a caminar y aunque en esa dimensión su sensibilidad al dolor fuera mayor y no pudiera curarse como lo hacía en Konoha, debía de ser valiente y aguantar todo.

Dejo salir una lágrima, los shinobis no lloraban, pero ¿acaso alguien la había visto como un shinobi? Dejo salir otra lágrima, había pasado ya mucho tiempo en esa dimensión, quería regresar a Konoha ya.

Un coche paró justo en frente de ella, de él salió Sasuke.

—Estas hecha un desastre— la miró sin cambiar su expresión habitual—. Entra, no te sigas mojando— señaló el auto.

—P-Pero mojaré tu coche Sasuke-kun— pronunció.

—Es de Itachi—Aseguró—. De todas formas, mañana toca lavarlo— agregó cuando vio que Hinata aún no estaba convencida.

—Gracias— contestó Hinata antes de poner un pie dentro del coche—. Eres muy amable, Sasuke-kun.

—¿Quieres que te lleve a tu casa? — le preguntó Sasuke comenzando a manejar.

—S-Si— contestó dudativa.

—Te regañaran si llegas a ésta hora— la miró cuando llegaron a un semáforo—. ¿Qué hacías tan tarde afuera?

—Estaba con Shino y Kiba— respondió mirando hacia abajo. Sus pies estaban mojados y sus zapatos también. Sasuke estiró su mano a los asientos traseros y agarró una mochila de dónde sacó unos calcetines y unos tenis. Siempre llevaba esa mochila con él, ahí guardaba un cambio de ropa.

—Úsalos— se los dio un momento antes de que el semáforo cambiara de luz.

—¿E-Enserio? — se sonrojó. Era la primera vez que alguien le ofrecía algo así. Sasuke asintió. Con delicadeza se quitó sus calcetines y se puso los limpios y posteriormente se puso los tenis de Sasuke. Sus pies se sentían cálidos— Muchas gracias— sonrió dejando escapar una pequeña sonrisa.

—También hay un suéter— le indicó— Necesitas prevenir enfermarte — la observó de reojo, Hinata estaba completamente ruborizada y con una expresión indescifrable.

—Gracias— sacó el suéter y después de quitarse el suyo, se puso el limpio.

En Konoha ponerse ropa limpia era absurdo, ellos eran ninjas y había veces en que debían soportar cosas peores. Supuso que en esa dimensión era común prestar esas cosas, aun así se sintió muy cálida, como cuando su primo Neji había cuidado de ella cuando fue el festival de Konoha, y ella no pudo ver los fuegos artificiales porque sus ojos se lastimaron—. ¿E-Estabas con Sakura y los demás, cierto?, perdón por tantas molestias— bajó su rostro.

—Vine a la tienda por apertitivos, pero no encontré nada que valiera la pena— dijo con su misma expresión seria. En realidad, se había preocupado un poco cuando le había hablado a Sakura, quería asegurarse de que todo estuviera bien. Había merodeado por diez minutos en la zona hasta que la había encontrado—. Llegamos a tu casa— dijo parando frente a la casa de Hinata.

—Muchas gracias Sasuke-kun— sonrió antes de bajar del coche y sacar sus llaves de su mochila para posteriormente abrir la puerta del portón y desaparecer tras de ella.

—Te estaba esperando— la interrogó Hanabi una vez que Hinata puso un pie en su casa—.Te vi salir de un auto, ¿de quién era? — se acercó a ella con ojos instigadores.

—¿E-Están en casa? — preguntó Hinata señalando hacia el piso de arriba, refiriéndose a sus padres.

—Me dejaron esperándote, tuvieron que salir por un contratiempo— Hanabi la siguió examinando con la mirada—. ¿En dónde estabas y porque estás sonriendo?

—No estoy sonriendo—Hinata se sonrojó dejando de sonreír rápidamente—. Es solo que estaba con Shino y Kiba pero de regreso comenzó a llover y Sasuke-kun pasaba por ahí, así que me trajo.

—Se escucha un poco sospechoso— Hanabi entrecerró los ojos— Pero creeré en ti, ya tengo mucho sueño— dijo finalmente dándole la espalda y subiendo rápidamente las escaleras.

—Hasta mañana Hanabi— Hinata tomó la mochila que había dejado en el suelo y fue a su cuarto donde se dejo caer en su cama. Sonrió, recordaba que llevaba los calcetines, zapatos y sudadera de Sasuke, por alguna razón no quería quitárselos, cerró sus ojos y así permaneció diez minutos hasta que se dio cuenta de que no había dejado de sonreír. Ladeó su cabeza sin entender nada, se puso su pijama, se dejo los mismos calcetines y volvió a dormir.

—¿Y la botana? — preguntó Naruto viéndolo entrar.

—No había, la tienda estaba cerrada— Sasuke entró a su casa.

—Hmp— Naruto se quejó y se paró del sillón—. Le gané a Sai, es tu turno, debo de irme a casa, ya es tarde.

—¿Me acompañarías a casa? — preguntó Sakura pegándose a él.

—Sí— afirmó, cogió su suéter, un paraguas al igual que Sakura y salieron de la casa de Sasuke.

—La tienda está abierta— Sakura la señaló una vez que pasaron a lado.

—Eso es raro— dijo Naruto sin darle importancia.

—Ahora que lo recuerdo, Hinata no volvió a llamar— dijo Sakura—. Será que Sasuke fue a su casa para ver si estaba bien— soltó una tímida carcajada—. Eso es imposible, ¿Naruto, estás escuchando? — preguntó al ver su mirada perdida.

—Estoy escuchando— Naruto respondió apretando más su mano en el paraguas.


—Ya te dije que no son míos Natsuki— Hiro exclamó desde la cocina que daba al cuarto de lavado.

—Ni míos— agregó Neji.

—Esto debe ser de alguno de ustedes— se escucho la voz de Natsuki.

Hinata se levantó con los gritos, iba tarde para sus clases de inglés. Rápidamente se vistió tan solo cambiándose el pantalón y blusa. Quedaban tan solo cinco minutos, así que corrió a la cocina y tomó lo que estaba en la mesa.

—Tampoco le queda a papá— Hiro se rasco pensativo. Hinata volteó a ver, Natsuki sostenía dos sudaderas, las dos las reconoció como de Sasuke. Una se la había dado cuando se había quedado a dormir en su casa y la otra la noche anterior. Con un sonrojo avanzó hasta Natsuki y dijo que eran de ella.

—Son de hombre— Natsuki la miró confundida.

—Me gustan las sudaderas de hombre— dijo Hinata con un notorio sonrojo. Natsuki extendió las sudaderas hacía ella y Hinata salió corriendo. Alcanzó el metro y logró llegar en diez minutos. Tan solo llegó con cinco minutos de retraso a la clase.

—Llegaste tarde—Naruto le susurró.

—M-Me quede dormida— contestó dándose un golpe mental por ser tan distraída.

—Incluso trajiste los zapatos distintos— Naruto señaló— Y calcetines de hombre—volvió a observar— Hinata se sonrojó y al volver a casa lo primero que hizo fue lavar aquellos calcetines.


—Los gritos de tus amigos a las doce de la noche no nos dejaron dormir— Izumi le reclamó a Sasuke.

—¿Por qué sonríes tanto, Sasuke? — Itachi lo miró con curiosidad—¿Es alguna chica?— preguntó con una tierna sonrisa.

—Hmp— Sasuke resopló dando un gran bocado a su desayuno.

—Cierto, hoy sonríes más de lo normal—Izumi lo señaló acusadora.

—Eso no es verdad— Sasuke volvió a resoplar.

—Por cierto, ésta tarde es nuestro vuelo— le recordó Itachi.

—Lo sé.

—Te dejaremos a Kei, tan solo son dos días— dijo Itachi con la mayor naturalidad posible.

—Llévenselo, la última vez no dejo de llorar todo el fin de semana.

—Eso es bueno, tendrán dos días para intentar llevarse bien—Izumi aplaudió.

—Ni de loco lo vuelvo a cuidar.

—No es una opción— Itachi rebatió con la misma tierna sonrisa con la que se había levantado esa mañana. Sasuke gruñó, no tenía alternativas.

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Primero que nada, una disculpa por tardar tanto en actualizar, había estado muy ocupada.

¿Qué les está pareciendo la historia?, ¿Les está gustando?

Espero que sí.

Nos vemos en el sexto episodio.