Capítulo 6

Dos semanas y el enemigo aún no aparecía.

Se estaban impacientando un poco, sobre todo Chouji y Naruto. No habían recaudado ni siquiera una pequeña pista. Pensaron en irse del pueblo, pero Shikamaru pensaba que el enemigo podría aparecer pronto.

—¿Quieres un dango? — Naruto le preguntó a Hinata mientras todos comían en un restaurante. Hinata asintió. Naruto deslizó un dango de su palillo en su plato.

—¿Quieres ensalada? — Sakura le pregunto sugestivamente señalando su ensalada. Hinata volvió a asentir. Sakura tomó con sus palillos una gran porción de ensalada y se la dejo en su plato.

Ino golpeó a Chouji por debajo de la mesa hasta que éste gruño y le ofreció a Hinata de su comida. Hinata asintió por tercera vez. Chouji sollozó imperceptiblemente mientras le pasaba parte de su porción a Hinata.

—Hinata encontré una gran tienda de ropa— Ino la miró sugestiva —. Podríamos ir esta tarde. Yo invito.

—Yo invitare— la miró Sakura

—Yo lo haré— dijo Shikamaru sacando su cartera. Sakura e Ino lo miraron fríamente.

—Tú no— dijeron al unísono causando que todos los clientes las voltearan a ver.

—Chicas cálmense— dijo Naruto haciendo gestos con sus manos—. A Hinata tal vez no le guste el ruido— agregó provocando que las dos dejaran de lanzarse miradas asesinas.

Hinata rió internamente por quinta vez en el día. Las dos semanas desde que la habían rescatado se habían estado portando bien con ella, de hecho, la mimaban y satisfacían con todo lo que pedía ya que se sentían muy culpables de llevarla como un cebo para atraer al enemigo.

La primera semana se había propuesto hacerles la ley del hielo, pero en realidad era muy agradable estar con ellos así que pronto se le había olvidado, por ahora trataba de responderles secamente y pedirles todo lo que se le antojaba.

—No traje dinero para pagar mi comida— dijo Hinata mirando fuera de la ventana con ojos llorosos.

—¿Por qué todos me miran a mí? — se señaló Shikamaru un segundo después de sentir los ojos de todos en su presencia— Está bien, está bien. Yo pagaré.

—¿Por todos? — se alegró Ino.

—Por Hinata— aclaró Shikamaru volteando hacia Ino pero ésta ya no le estaba prestando atención.

Volvieron al hotel cuando apenas anochecía, las estrellas se veían hermosas, como jamás las había visto en Kioto.


—Otra vez no hay noticias— exclamó Kakashi con un suspiro. Dejó el pergamino que le había mandado Shikamaru en la mesa y volteó a ver el paisaje. La puerta sonó y Kakashi susurró un adelante.

—Kakashi-sensei, queremos acción— entró Kiba con una sonrisa. Shino entró seguidamente y miró expectante a Kakashi.

—Aún no están listos— los miró, parecían desesperados.

—Supimos que Hinata fue a una misión— replicó Shino esperando una explicación.

—Ella entrena todo el día, es capaz de defenderse si la situación lo amerita, por eso no los mande a ustedes.

—¿Está diciendo que no somos capaces? — Kiba lo miró sorprendido.

—Estoy diciendo que ella es muy capaz, por eso la envié a ella.

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—Deja de llorar Kei— Sasuke lo miró con notoria frustración. Sin embargo, el pequeño bebé volvió a llorar con aún más intensidad—. Toma éste juguete— le extendió un pequeño osito de peluche, y lo comenzó a mover en su cara ganándose la atención del bebé—. Juega con él— dijo entregándoselo.

Kei comenzó a apachurrar el osito y Sasuke por fin pudo seguir con lo que estaba, preparando la cena.

Sonó el timbre y con eso Kei comenzó a llorar una vez más. Sasuke enfureció, había logrado que se callara después de una hora y de nuevo comenzaba a llorar. Abrió la puerta.

—¿Hinata? — preguntó sorprendido. No la esperaba.

—Te vine a devolver esto Sasuke-kun— dijo extendiéndole sus dos sudaderas perfectamente limpias—. Tus calcetines se perdieron así que compre unos nuevos— se sonrojó. Sacó de su bolso unos calcetines nuevos mientras que con su otra mano sostenía un par de tenis. En realidad, jamás había perdido los calcetines, había mentido sobre aquello. Los quería conservar, según ella eran muy calientitos.

—No tenias que hacerlo— dijo Sasuke recibiendo todo.

—¿Está Izumi e Itachi aquí? — le preguntó Hinata tímidamente—. Se escuchan llantos de su bebé— agregó en voz baja.

—No, me encargaron a mi sobrino, no para de llorar.

—¿Puedo verlo? — preguntó con ilusión. Y rápidamente se sonrojó—. No debí de haber preguntado— susurró jugando con sus dedos— lo siento.

—Pasa— dijo Sasuke haciéndose a un lado.

Hinata comenzó a caminar, su casa estaba tan limpia como siempre y el olor era satisfactorio. Pensó que podría estar cocinando algo.

—E-Es muy lindo— dijo viendo a Kei—. ¿L-Lo puedo cargar?

—Sí— asintió— pero llora si no son sus padres— dijo volviendo a la cocina sin embrago no pasó ni un segundo cuando se detuvo en seco. Los llantos habían parado. Volteó su cabeza y se encontró al pequeño Kei sonriendo. Hinata lo tenía en su regazo y jugaba con sus frágiles manos.

—¿Cuál es su nombre? — preguntó tímidamente.

—Es Kei— dijo Sasuke volviendo a mirar la escena una vez más. No podía despegar sus ojos, si lo hacía, inconscientemente volvía a mirar. Hinata llevaba una falda larga, un suéter holgado y unos zapatos negros. En su regazo, Kei tenía una camisita verde y unos pants del mismo color. Los dos sonreían—. Quédate a cenar— propuso Sasuke.

—¿Eh? — Hinata lo volteó a ver un poco sonrojada.

—Le caes bien— se excusó, aunque Sasuke no supo si se refirió al bebé o a él mismo.

—Gracias— sonrió.

Sasuke servía la comida, sirvió dos platos y un pequeño plato con papilla que había hecho para Kei.

—¿Sabes cocinar papilla? — Hinata se sorprendió dándole un bocado de papilla a Kei.

—Tuve que aprender, Izumi me enseñó.

—V-Vaya.

—Te quiere— dijo Sasuke señalando a Kei.

—S-Sé como tratarlos— se sonrojó. Le gustaría contarle acerca de cómo en la guerra ella curó a varias madres y a sus bebés y como cada una de ellas le fue dando muchos consejos. Le gustaría contarle que cuando iba al hospital como ayudante a veces le tocaba asistir partos y era lo más hermoso del mundo.

Dos horas después Kei se durmió. Era muy inquieto, pero al fin se había dormido. Hinata lo dejo en una cuna que estaba dentro del cuarto de Sasuke y apagó la luz.

—Te debo una—Sasuke suspiró—. Gracias.

—No es nada— Hinata sonrió—Te lo debo, la otra vez me llevaste a mi casa— lo miró sonriendo cálidamente, se puso sus zapatos en la entrada de la casa y salió después de despedirse.

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Hinata despertó totalmente agotada. Había descubierto que su naturaleza era viento. Naruto la instruyó un poco en aquello y se encontraba desarrollando una nueva técnica. Había estado practicándola todo el día de ayer.

Se levantó de su cama en la habitación que compartía con Sakura e Ino y posteriormente fue a desayunar. Estaba ella sola, no sabia a donde habían ido los demás. Decidió salir al pueblo, su madre le había enseñado a hacer velas caseras así que decidió buscar los ingredientes que necesitaba. Salió del pequeño hotel y recorrió el pueblo, era pintoresco sin embargo ese día se veía nublado, signo de que llovería todo el día. Finalmente encontró todo lo que necesitaba y regresó al hotel para hacer las velas. Salieron ocho velas, decidió darle una a cada uno de ellos así que sigilosamente dejo una vela en la mochila de cada quien.

Por la tarde cuando se le había ido un poco el dolor del día anterior volvió a entrenar. Tenía una motivación enorme por ser una persona poderosa, aunque con el poco tiempo que llevaba ahí se había dado cuenta que todos aspiraban a serlo. Activó su byakugan, había entrenado tanto su byakugan que ahora lo podía activar sin sellos y ya podía ver pequeños animales tales como hormigas u arañas.

Se tumbó en la cama y cerró sus ojos. Escucho como Naruto y Shikamaru volvieron al hotel, se escuchaban cansados y somnolientos. Oyó como se cerraba con fuerza la puerta contigua y posteriormente como el agua de la regadera comenzaba a fluir. Vio la hora, ya era bastante tarde y quería entrenar al día siguiente por lo que se cubrió con las cobijas y comenzó a quedarse dormida, sin embargo, unos gritos la despertaron rápidamente, era Naruto.

Corrió a la habitación de a lado, tocó y Shikamaru abrió la puerta.

—¿Qué sucedió? — preguntó alarmada, había salido con una coleta despeinada, pijama infantil y descalza. Su semblante era preocupado y estaba en posición de ataque.

—Solo está exagerando— dijo con pereza antes de revolverse sus cabellos. Naruto dio otro grito agudo.

—Parece necesitar ayuda— agregó Hinata asustada.

—Estará bien— Shikamaru comenzó a cerrar la puerta, sin embargo, ahora se escuchó un ruido estrepitoso.

—Byakugan—gritó Hinata y unos segundos después se activó su línea sucesora. Miró en dirección a la bañera, en ella Naruto corría despavorido hacía una esquina mientras una cucaracha volaba de un lado a otro. Hinata movió su cabeza, vaya que Naruto era bastante inocente, gritar solo por una cucaracha. Lo miró una vez más y rápidamente se cubrió su rostro con sus manos, Naruto no tenía ropa puesta y ella podía ver todo, por primera vez en su vida se sonrojó de pies a cabeza y trató de esconderse detrás de la puerta. Delante de ella, Shikamaru trataba de contener su risa, sabía que ella había visto todo.

—Vaya, te pareces a ella— susurró pensando en la otra Hinata y como se sonrojaba cada vez que escuchaba a Naruto hablar.

—Me iré a dormir— balbuceó Hinata antes de irse corriendo a su cuarto.

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Hinata despertó, miró la hora en su celular. Su celular se había descompuesto hacía días, Neji le había dicho que los celulares no se podían mojar, se sintió mal, tuvieron que comprarle uno nuevo. Eran las ocho de la mañana, era sábado y tenía cinco llamadas perdidas de Sakura así que la llamó de vuelta.

—¿Hola?

—¿Sakura?, me llamaste…

—Sí, le haremos una fiesta a Sasuke, todos vendrán, solo faltas tú de confirmar.

—¿Cuándo? — preguntó tímidamente.

—Hoy es su cumpleaños— replicó Sakura— le haremos una fiesta sorpresa— exclamó con emoción.

—Pero él está cuidando a su sobrino— le dijo Hinata.

—¿Cómo sabes? — la interrogó— bueno, aún así hoy es su cumpleaños. Será en casa de Naruto— exclamó enamorada. Hinata se sonrojó.

—¿A que hora va a ser?

—Será a las ocho.

—Ésta bien, adiós— se despidió para segundo después recibir un mensaje con la información.


—Sasuke-kun, vine a cuidar a Kei, ve a la fiesta— práctico afuera de la casa de Sasuke antes de tocar. Rápidamente sacudió su cabeza y lo intento de nuevo—Sasuke-kun, cuidaré de Kei, diviértete— volvió a sacudir su cabeza—. Extrañé a Kei así que vine a visitarlo—sonrió.

—¿De verdad? — Sasuke apareció atrás de ella.

—A-Ah—Hinata exclamó un segundo antes de desmayarse.

Abrió lentamente sus ojos y trato de acostumbrar sus ojos. Se había desmayado… eso ya no le había pasado recientemente. Cerró de nuevo sus ojos y se sonrojó de sobremanera. Supuso que Sasuke la había llevado hasta ese sillón. No quería abrir sus ojos, su vergüenza no se lo permitía, aún así con toda su voluntad posible los abrió poco a poco.

—Abre tu boca— Sasuke miró a Kei sin delicadeza—. Tienes que comer— lo miró desesperado.

—Déjame hacerlo— Hinata se incorporó con un gran sonrojo. Miró a Sasuke en el otro sillón intentando hacer que Kei comiera. Sasuke le dio la cuchara y Hinata lo intentó, en un instante Kei se acabó su comida.

—¿Entonces lo extrañaste? — se burló Sasuke.

—Si—asintió tímidamente con su cabeza. Tenía mucha vergüenza, había pensado en pedirle a Neji que fuera con ella a cuidar de Kei, pero quería que él también se divirtiera en esa fiesta.

El celular de Sasuke sonó. Salió de la casa y contesto la llamada.

—¿E-Era algo importante? — le preguntó Hinata balbuceando.

—Naruto me habló, quiere que vaya a su casa— dijo sin importancia.

—Debes ir— lo miró fijamente, todos se habían esforzado por hacerle una fiesta sorpresa, Sasuke definitivamente tenía que ir.

—Ya le dije que no— Sasuke la miró intrigado. Le había dicho eso de improvisto, cómo si supiera algo que él no. Igualmente le restó importancia, Hinata era muy rara.

—Tienes que ir— Hinata lo animó— Cuidare de Kei—. Agregó con un gran sonrojo.

—Hmp— desvió su mirada. Era en verdad demasiado rara. ¿Por qué quería que fuera? La miró intensamente, ella seguía dándole de comer a Kei.

—Soy buena cuidando niños—Hinata sonrió animándolo. Sakura parecía emocionada cuando la llamó, no quería defraudarla.

Sasuke la miró. En verdad parecía saber algo que él no. Igualmente desechó la idea de ir con Naruto, no podía pedirle a Hinata que cuidara de su sobrino.

—Sería bueno que fueras— Hinata insistió. Sasuke volvió a pensarlo, ¿Por qué le estaba insistiendo tanto?, tal vez fuera a pasar algo importante.

Al final, después de que le insistiera demasiado, decidió ir.

Eran las seis de la tarde, el día se había ido rápido. Sasuke había salido de bañarse y se estaba vistiendo y por lo mientras Hinata veía las caricaturas con Kei.

—¿De verdad quieres quedarte con Kei? — Sasuke la miró preocupado.

—Será divertido—Hinata contestó por décima vez en el día.

—Ésta bien— Sasuke ladeó su cabeza, no entendía nada, pero suponía que Hinata debía tener una razón para hacer eso. Tomó las llaves del auto de Itachi y se salió.

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Sakura, Ino y Chouji habían llegado también al hotel. Todos notaron las velas que había hecho Hinata y le agradecieron invitándola a desayunar la mañana siguiente. Ino la despertó tranquilamente, esa sería la última mañana en la que estarían juntos pues las siguientes semanas se adentrarían más a la aldea a investigar. Hinata despertó con un gran sonrojo. Sakura la miró sospechosamente pero no dijo nada, Hinata se vistió rápidamente y bajaron a desayunar al pueblo.

—Entonces Chouji, Shikamaru e Ino irán a la aldea a investigar, ¿cierto?

—Si— respondieron al unísono.

—Naruto y Sakura vigilarán por los alrededores, ¿verdad?

—Si— volvieron a contestar todos juntos.

—No pienso que sea buena idea— respondió Hinata—. Me quedaré sola aquí.

—Estará bien— agregó Ino— El enemigo será cuidadoso.

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Habían pasado quince minutos desde que había salido de su casa cuando decidió regresar. Fuera lo que fuera que quisiera Naruto, podría esperar. Decidió que no era buena idea dejar a Kei con Hinata solo por ir a divertirse con Naruto. Salió del auto que aún estaba estacionado y entró a su casa.

Hinata estaba hecha un desastre. La azúcar estaba esparcida por el suelo y varios huevos estaban rotos en la mesa. Ella estaba tratando de quitarse la harina que había caído en su cabeza con un pequeño trapo mientras Kei estaba en su silla para bebés riéndose. Los ojos de Hinata se dirigieron a Sasuke y dejo salir un gritito agudo.

—¿S-Se te olvidó a-algo, S-Sasuke-kun? — preguntó escondiendo su rostro tras el flequillo.

—Decidí no ir—. La examinó y después de un momento preguntó—. ¿Qué haces?

—E–Estaba, pues, haciendo un pastel—. Respondió en voz baja bajando aún más su cabeza tratando de esconder un gran sonrojo.

—¿Un pastel? —. Le preguntó ladeando la cabeza, confundido.

—Es tu cumpleaños—. Lo miró sonrojada.

—Hmp— resopló volteando a ver a un lado sin expresión alguna, sin embargo, sus labios lo traicionaron y dejo escapar una pequeña sonrisa.

Hinata se reprimió mentalmente. Había decidido hacer un pastel y darle un regalo a Sasuke, sin embargo, jamás contó con que éste regresaría. Había escuchado el portón abrirse así que había intentado esconder todo, pero al final había creado un desastre.

—L-Lo siento

—Hagamos otro—. Sugirió Sasuke.

—T-Todos te están esperando—. Espetó. Naruto lo esperaba. Sakura lo esperaba. Neji lo esperaba. No podía quedarse a cocinar con ella— Tienes que ir.

Sasuke miró a la ventana y después de bastantes titubeos decidió ir. Hinata se esforzaba tanto en hacer feliz a las personas. La admiraba. De verdad la admiraba, sin embargo, ¿estaría bien eso?, ¿querer hacer feliz a los demás, aunque tuviera que sacrificar su propia felicidad? Podría ser una virtud, pero a la vez una gran desventaja.

Hinata limpió el desastre una vez que Sasuke se fue y una vez más hizo el pastel.


Se preguntó si todo aquello estaba bien. Kei era su responsabilidad, y aunque no se llevarán bien, su hermano se lo había encargado. Estacionó el auto de Itachi cerca de la casa de Naruto y comenzó a caminar. Cuando llegó todos lo felicitaron, recibió varios regalos que tuvo que ir a dejar al coche. Al contrario de lo que todos pensarían, no fue una gran fiesta, fue una fiesta relativamente pequeña, solo había amigos cercanos. De comer había pizza, lo típico y había música de fondo. Unos habían llevado alcohol, usualmente Sasuke hubiera tomado bastante, sin embargo, ese día no estaba de ánimos.

Salió de la casa de Naruto a dejar que la brisa removiera sus cabellos violentamente, hacía frió y él tan solo podía pensar en una cosa, quería volver a casa.

Pronto se sintió deprimido, había decidió no relacionarse con nadie más allá de la superficialidad. No podía confiar en ella, no podía confiar en nadie. Suspiró.


Terminó el pastel, lo decoró como pudo ya que no recordaba muy bien como hacerlo, su receta secreta se había quedado en su diario de Konoha. Kei se había dormido en su cuna, que se encontraba en el cuarto de Sasuke. Ya era noche, habían pasado ya tres horas. De su bolso sacó un pequeño regalo. Al llegar a Kioto su madre le había enseñado a hacer velas, era bastante fácil. Una vez Kurenai le había dicho que los mejores regalos eran los que se hacían con las manos así que ella había llevado una vela para regalársela a Sasuke. Dejó el regalo junto al pastel en la mesa y se durmió. Afortunadamente cuando Sasuke llegó de su fiesta la despertó y ella regreso a su casa. Agradeció que sus padres no estuvieran en casa y finalmente se tumbó en su cama para quedarse profundamente dormida.

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—Estoy aburrida— suspiró Hinata mirando el horizonte desde un pequeño restaurante.

—¿Estás aburrida? — preguntó una persona a su lado y al ver como ella lo volteaba a ver extrañada explicó— mi nombre es Toneri.

—Hinata— respondió Hinata con aburrimiento. Lo volteó a ver y quedó impresionada. Cabello blanco, ojos azules y alto, ¿qué más podía pedir una mujer de un hombre?

—Lindo nombre, Hinata—. La miró—. ¿Qué dices si vamos a pasear por la aldea?, juntos…

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Regreso a clases. Una época difícil de asimilar para todos los los estudiantes. Todos se quejaban y muchos otros se daban por vencidos. Hinata regresó bastante segura, había ido bastante tiempo a sus cursos de regularización y a sus cursos de inglés por lo que pensó que estaba bien preparada. Se alistó rápidamente y al salir Neji ya la estaba esperando en su auto. Al parecer todos había llegado bastante temprano, pues un gran número de gente esperaba para ver en cuál salón les había tocado, veía caras tristes, caras felices y otras no muy convencidas. Trató de buscar su nombre, había quedado en el salón A y junto a su nombre encontró el de Kiba y Shino. Comenzó a caminar, le habían dado ansias por ver si Naruto también había quedado en su salón, pero quería averiguarlo una vez que entrara al salón. Siguió caminando, pero ahora con menor seguridad, que con la que había entrado, vio a su alrededor, todos reían alegremente y se hacían bromas los unos a los otros, se sintió cohibida, ella no era como todos los demás.

—¿Lista? — preguntó Kiba con un semblante serio.

—Si— respondió Hinata con una sonrisa cálida.

—Hemos pasado ya bastante tiempo aquí — se lamentó Kiba — extraño a Akamaru.

—Yo igual extraño a mi familia — Hinata miró al suelo.

—Quedamos en el mismo salón, que suerte — dijo emocionado. En el último año les tocaba en el piso de abajo por lo que ya no tenían que subir escaleras, así que llegaron bastante rápido al salón.

Kiba y Hinata se sentaron juntos y Shino llegó un poco después. Poco a poco el salón se fue llenado y para su alivio casi todos eran conocidos, Naruto, Sakura, Ino, incluso Sasuke y Karin habían quedado ahí.

Iruka entró con una sonrisa y comenzó a introducir el nuevo semestre para posteriormente asignar un lugar a cada quien. Puso papelitos en un bote y cada uno pasó a tomar el suyo. Hinata agarró el número 19, comenzó a contar los asientos, le había tocado en medio del salón y penúltimo asiento. A lado suyo se sentó Kiba, al otro lado se sentó Karin, en frente de ella se sentó Shikamaru y atrás se sentó Ino.

Se sentía bastante cómoda, conocía a todos excepto a Karin pero lo vio como una oportunidad para investigar su personalidad, en Konoha recordaba haber oído de ella, recordó como Kiba les platico que Sasuke la intentó matar, ahora que lo pensaba en esta dimensión parecían bastante cercanos, observó de reojo como Karin se estiraba hasta Sasuke y le pedía una pluma. Regresó su mirada al frente, Konoha y Kioto eran realmente distintos.

El día se fue bastante rápido, los maestros no se introdujeron y comenzaron a dar temas inmediatamente. Era realmente exhaustivo el ritmo que llevaban, aunque no era nada comparado al entrenamiento en Konoha. Hinata estaba satisfecha, ir todos los días a regularizaciones le había servido demasiado, a comparación de antes ahora podía comprender mejor los temas que les daban.

—Hinata— se despidió Sasuke ondeando su mano en el aire.

Hinata estaba en un pasillo esperando a Neji.

—Sasuke-kun, ¿sabes cómo puedo salirme del consejo estudiantil? —Hinata preguntó tímidamente.

—No puedes, es la elección de los estudiantes— le explicó—. Las elecciones son una semana después de entrar a clases, con suerte no te nominaran.

—Ya veo— susurró Hinata.


—Me siento renovada— exclamó Hotaru—. He pasado mucho tiempo fuera de casa— suspiró.

—Qué bien que ya regresaste— exclamó Temari—. Ya te extrañábamos.

—Espera…— Hotaru paró en seco—. ¿Por qué Hinata Hyuga está tan cerca de Sasuke?

—Son amigos, fueron parte del consejo estudiantil por dos semestres.

—Eso no explica su cercanía— respondió Hotaru avanzando hacia ellos. Temari previó una discusión así que se despidió— Sasuke-kun— exclamó melosamente.

—Tsk— Sasuke chasqueó —. ¿No estabas de intercambio?

—Ya regresé— respondió Hotaru sonriendo— Hinata, mucho tiempo sin verte.

—H-Hola— respondió Hinata. Volteó su mirada y vio a Neji salir por lo que se apresuró a despedirse.

—¿Me invitas a tu casa hoy? — Hotaru le preguntó a Sasuke lascivamente.

—No estoy de humor— respondió Sasuke.

—¿No estas de humor porque interrumpí su plática? — preguntó Hotaru. Sasuke comenzó a caminar después de lanzarle una sonrisa de medio lado—. ¿Eso significa que sí? — se preguntó Hotaru a sí misma.


¡Hola! ¿Cómo han estado?, aquí traigo el capitulo 6.

¿Les está gustando?

Ya introduje a dos nuevos personajes. Hotaru y Toneri

¿Qué creen que pasará con ellos?.

Espérenlo en el siguiente episodio, espero poder subirlo pronto.