Capítulo 8

—No hagan esto en los salones, ¿quieren? — les dijo Shikamaru dejando las cajas en el suelo—. Esto no es un motel— susurró después de cerrar la puerta.

El corazón de Hinata comenzó a latir a mil por hora. Sus mejillas se sonrojaron y sus ojos se abrieron lo más posible. No podía dejar de pensar en esa escena. ¿Qué no estaban ellos demasiado jóvenes para hacer aquello?, en Konoha las personas que la instruían dijeron que eso sucedía hasta después de la boda.

—No pienses en eso Hinata, eres muy inocente para aquello— se burló Shikamaru. Hinata cerró sus ojos y se estampó contra un pilar—. No me digas… ¿tú enamorado es Sasuke?

—No lo es— exclamó Hinata. La imagen que vio no se la podía quitar de su cabeza. Sasuke estaba sin camisa y Hotaru estaba sobre sus piernas. Los dos se besaban y…. ahh, tenía que dejar de pensar en aquello.


—Suficiente, me voy— dijo Sasuke quitando a Hotaru.

—¿Pararemos solo porque nos interrumpieron? — Hotaru se molestó.

—Vete tú también— dijo poniéndose su camisa rápidamente y saliendo del salón.

Salió del salón con un solo propósito, encontrar a Hinata. No sabía por qué, pero quería aclarar todo. Repentinamente se detuvo, ¿aclarar que? Se preguntó.

Siguió caminando intentando restarle importancia al asunto.


Ino entró en el gimnasio y se sentó en las gradas de hasta arriba. Necesitaba pensar. Había unos cuantos estudiantes en el gimnasio, pero no hacían mucho ruido. Sacó su diario y comenzó a escribir lo que ocurrió en el día. Volteó hacia la puerta, Shikamaru y Hinata estaban platicando, Hinata completamente sonrojada y Shikamaru con una sonrisa burlona. ¿Desde cuando ellos dos eran tan amigos? Aquello le molestaba…

Guardo su diario, no habiendo escrito más de dos palabras y se dirigió a ellos.

—Ino… ¿qué hay? —le preguntó Shikamaru.

—Nada, ¿qué les parece si vamos a tomar un café?

—N-No puedo— susurró Hinata—. Tengo una cita con el doctor— mintió.

—¿Estás enferma? — inquirió Ino.

—S-Si, me voy— dijo despidiéndose rápidamente. Se escabulló entre varias personas y se marchó a su casa.

—¿De verdad está enferma? — inquirió Ino cuando la miró irse.

—Tiene su corazón roto— Shikamaru susurró. Ino se sorprendió y miró a Shikamaru.

—¿Por qué Hinata estaba sonrojada? —le preguntó Ino detenidamente. ¿Por qué aquellos dos se llevaban tan bien?

—Tal vez está celosa

—¿De quién? — preguntó rápidamente Ino.

—Eso tendrás que averiguarlo tú— le respondió Shikamaru sonriendo. No se lo iba a dejar fácil a Ino considerando que ella era la reina de los chismes—. Vayamos al café.

—Hmp.

—Yo invito— Shikamaru la miró.

—Genial—. Ino lanzó un puño al aire mientras sonreía victoriosa.

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—No puedo— respondió Hinata mirando fijamente a Toneri después de que éste le pidiera que se quedara en aquel pueblo—. ¿Acaso te gusto?

—Mucho— respondió Toneri sonriendo.

—Hmp— chasqueo Hinata.

—¿Te puedo visitar en Konoha? — le preguntó.

—Sería mejor que no lo hicieras— respondió Hinata.

—Sabes que igual lo haré.

Pago la cuenta y salió del establecimiento. ¿Cuándo le había dicho a Toneri que ella era de Konoha?... Supuso que lo intuyó por el clan Hyuga. No le dio más vueltas al asunto y regresó al hotel a empacar todas sus cosas.

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Hoy ponen las calificaciones de los primeros parciales— pensó Hinata nerviosa. Caminó entre las personas y se dirigió a su salón. Ahí miró a Sasuke y desvío su mirada sonrojada, después miró a Shikamaru y comenzó a hablar con él. Su primer maestro entró y las clases comenzaron, Iruka comenzó a hablar sobre filosofía, después Kurenai de química y así pasaron casi todo el día. Cuando terminaron las clases, se dirigió a las listas de calificaciones.

Comenzó desde abajo hacia arriba y se sorprendió al encontrar su nombre en el lugar número nueve. Lo había hecho, se había esforzado tanto, había estudiado tanto y por fin había logrado entrar dentro de los diez primeros. Estaba feliz. Miró la lista completa, en primer lugar, estaba Neji, en segundo Ino y en tercero Sasuke.

—Quedé en el cuarentavo lugar— suspiró alguien a su lado. Hinata volteó a verla, era Hotaru—. Felicidades Hinata, quedaste en un buen lugar, yo tendré que ir a regularizaciones.

Hinata la miró, y admiro su belleza, su cabello rubio y rizado, sus ojos que resaltaban gracias a su maquillaje y por último sus labios, que podían seducir a cualquiera.

—Me estas incomodando.

—L-Lo siento— Hinata susurró apenada. Comenzó a alejarse lentamente y llegó hasta Neji que estaba esperándola frente a su auto—. Perdón por hacerte esperar Neji-niisan.

—Hmp— exclamó Neji. Hinata lo miró fijamente, Neji parecía realmente distante.


¿Acaso estaba loco? Ya habían pasado más de dos días y aún no podía dejar de pensar en la escena que protagonizaron Hotaru y él.

Se había dejado llevar por el ambiente, además Hotaru no era alguien que podía rechazar fácilmente, ella le atraía y aún más porque su familia tenía conexiones bastante convenientes y el podía sacar una ventaja de ello.

Miró su celular, tenía una llamada perdida de Obito, igual no le iba a regresar la llamada. Siguió leyendo su libro hasta que su celular volvió a sonar, era Obito una vez más, sin embargo, no tenía ganas de hablar con él. Apagó su celular y salió de su casa, debía pensar.

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—Hinata, ¿hay enemigos cerca? — le preguntó Shikamaru.

—Byakugan— Hinata comenzó a observar sus alrededores, no vio anormalidades así que se lo informó a Shikamaru. Ese día estaba volviendo a la aldea. Su padre aún no regresaba de su misión. Se preguntó lo que estaba pasando, su padre era muy fuerte, además llevaba refuerzos. Que alguien lo hubiera derrotado era algo casi imposible.

Se quedaron a acampar cerca de un caudaloso río. Sumergió sus pies al rió, estaba cansada, tanto física como mentalmente. ¿Qué sería de ella cuando regresara a Kioto? En realidad, jamás había sentido algo tan emocionante como cuando estaba en Konoha, correr a toda velocidad, entrenar todo el día, aventurarse todos lo días, simplemente era sorprendente.

Se quitó su ropa con bastante naturalidad y comenzó a caminar sobre el agua. Era realmente cómodo estar de esa manera. Escucho un ruido y volteó, no había nadie. Activó su byakugan discretamente, sin embargo, después de hacerlo se cayó al agua. La había visto Naruto, el cual, estaba escondido detrás de una roca. Se sumergió completamente al agua y miró a Naruto salir de su escondite y salir corriendo.

Vaya escena…

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—Neji, felicidades, de nuevo sacaste el número uno. Estoy orgulloso de ti— dijo Hiashi con voz firme. Hinata y Neji estaban parados enfrente de él.

Por fin Hinata había obtenido un lugar dentro de los primeros diez, estaba tan orgullosa de sí misma. Miró a su padre, sin embargo, él no hizo contacto visual con ella, supuso que su nueva meta sería quedar entre los primeros cinco lugares.

Se escondió en su cuarto y comenzó a pensar todo lo ocurrido en ese día. Lo de Hotaru y lo de su padre.

Miró a su alrededor y supuso que necesitaba ordenar su cuarto. Todo estaba en desorden. Primero sacó toda su ropa y la guardó limpiamente. Después quitó todo lo de su escritorio y tocador y también lo arreglo. Miró por debajo de la cama, y algo la distrajo. Una pequeña caja adornada alrededor estaba cubierta de polvo. La sacó y vio su contenido.

Dentro de esa caja había al menos diez cuadernos. Abrió el de hasta arriba. Eran diarios.

Hinata jamás se había considerado una persona chismosa, incluso no se consideraba curiosa. Sin embargo, el ver tantos diarios la hizo cuestionarse si necesitaba saber algo de ahí para poder actuar en ese mundo con más naturalidad.

Encontró la última hoja. Era justamente un día antes del 18 de Mayo, cuando llegaron a Tokio. Suspiró. No le gustaba revisar las cosas de alguien más. Sin embargo, esos diarios la llamaban.

"Fue un día difícil. Sakura e Ino una vez más dejaron de hablarme. No se que les sucede, solo me hablan cuando necesitan algo de mi. Estoy dudando seriamente sobre si tengo algún amigo. Da igual.

En el consejo estudiantil una vez más están planeando el lugar para irnos de viaje. Supongo que será una gran oportunidad para que Shikamaru se confiese de una vez a Ino. Shikamaru no sabe que sé su secreto, sin embrago es tan evidente.

Por otra parte, necesito dormir temprano por hoy, mañana hay junta del comité.

Alguien que me salve…".

Se sorprendió bastante. A Shikamaru le gustaba Ino. Se sonrojó, recordó unas horas antes cuando estaban conversando. Se veían lindos juntos. Imagino a Shikamaru e Ino en Konoha… eso era imposible. Era obvio que Shikamaru sentía algo por Temari e Ino por Sai. Agarró el cuaderno de abajo y buscó justo la misma fecha en la que estaban 4 de noviembre.

"Que estupidez, a Naruto otra vez se le hizo fácil romper mi maqueta. Me sacaron un seis por su culpa. Aunque me siento mal, es lo que debía de pasar. Después de todo eso es lo que acorde con Neji el mes pasado."

Hinata no podía dejar de leer. Pasó las páginas hasta Octubre y comenzó a leerlas una por una. Al fin lo encontró. El acuerdo que Hinata había hecho con Neji.

"Es una gran responsabilidad ser la sucesora. Siempre tengo que sacar diez. Quedar en primer lugar. Estoy harta. Le propuse a Neji algo bastante divertido. Él se esforzaba y quedaba en primer lugar mientras yo decepcionaba a mi padre continuamente. Así mi padre lo escogería a él para ser el sucesor.

Neji aceptó, por fin no tendré que cargar con esta responsabilidad y poder acceder al área de docencia, después de todo siempre he querido ser maestra".

Lágrimas comenzaron a caer en el diario. Es por eso que Neji actuaba raro. Tenía que disculparse rápidamente. No quería continuar creando confusión. Salió de su cuarto y fue directamente con Neji.

—Neji salió— le comentó Hanabi después de que Hinata la interrogara.

—¿A dónde?

—Eso no lo sé— respondió Hanabi subiendo las escaleras.

Hinata salió corriendo. Necesitaba encontrar a Neji.

Llamó por teléfono a Rock Lee. No sabía nada, tampoco Naruto ni tampoco Shikamaru. Estaba dando vueltas a las calles, hasta que terminó perdida. No sabía dónde estaba ni cómo regresar.

—¿Estas perdida? — le preguntó alguien.

—M-MM, u-un poco.

—Te ayudaré a regresar— respondió la voz. Hinata lo volteó a ver, era él, era el sujeto por el cual fue transportada a esa dimensión. Corrió en su dirección y le dio una patada, aunque el la esquivó, después un puñetazo, tampoco le dio. Se dio un golpe mental, no estaba logrando nada. Tenía que derrotarlo en ese preciso momento. Tenía que lograrlo. Sin embargo, antes de darse cuenta, se desmayó.

—¿Quieres que me dé un paro cardiaco? — le gritó Neji mientras ella abría lentamente sus ojos.

—Neji…

—¿Por qué me estabas buscando? — le preguntó enojado.

—Por que… me quería disculpar.

—No tienes que hacer eso— le recriminó.

Se encontraban en el coche de Neji. La había encontrado inconsciente en un callejón de las calles más peligrosas de Kioto. Hanabi le había dicho que Hinata había salido a buscarlo. A las tres de la mañana Hinata aún no había regresado, así que salió a buscarla. Lo que jamás espero, fue encontrarla en ese estado.

—Hinata, me preocupas, así que no vuelvas a hacer esto.

—E-Está bien— respondió sonrojándose mientras miraba detenidamente a Neji, se sentía tan bien tenerlo a su lado —. Perdón, incumplí nuestro trato.

—¿Cuál trato?

—De que sacaría malas calificaciones.

—Eso no importa Hinata— Neji la miró—. Ese trato lo hicimos hace mucho.

—Aún así….

—Me gustaría que siguieras así— le contestó Neji—. Espero que algún día puedas obtener el primer lugar.

Hinata sonrió. Neji era muy cálido.

—Solo… no vuelvas a perderte— le dijo en voz baja. Una lágrima cayó por su mejilla. Hinata lo miró y también comenzó a llorar.

.

Ese día se dio cuenta de algo muy importante, no quería regresar a Konoha, NUNCA.


—¿De verdad viste a ese sujeto?— le preguntó Kiba cerrando sus puños.

—Si… era él—. Sin embargo, aunque Hinata no quisiera volver a Konoha, era su deber hacerlo.

—Lo tendremos que buscar— le dijo Shino.

—Lo encontré en un callejón, tenemos que encontrarlo— Hinata comentó.

—Hinata…ven conmigo un momento— Sasuke apareció por detrás.

—S-Si…— susurró Hinata. En su mente aún estaba Hotaru. ¿Por qué no podía dejar de pensar en esa escena? Salieron del salón y caminaron hasta llegar a la máquina de bebidas al final del pasillo. Estaba vacío así que Sasuke comenzó a hablar después de sacar dos latas de jugos y entregarle uno a Hinata.

—Hinata, lo que viste…

—Ya lo olvidé Sasuke-kun— mintió—. Así que no te preocupes por aquello—. Hinata sonrió, no sabía exactamente qué le molestaba, pero aún así… había algo.

—Entiendo…— Sasuke suspiró, aunque Hinata le dijo aquello, ¿Por qué seguía sintiéndose tan incomodo?

—Por cierto, Hotaru es muy linda—. Hinata susurró. En verdad pensaba aquello. Hotaru era una belleza, todo lo contrario, a ella—. Harían bonita pareja…

Sasuke sonrió decepcionado—. Estoy de acuerdo— dijo en voz baja. Estaba enojado, no sabía con quién o si con el mismo, pero en ese momento no podía pensar claramente—. Regresemos a clase— Sasuke comenzó a caminar.

Hinata lo miró "estoy de acuerdo". Aquellas palabras la habían destrozado. Aún así, jamás lo admitiría.

Regresó al salón y miró al suelo por el resto de las clases. No tenía ganas de hacer nada.

La campana timbró.

—Éstas preocupándome. No eres la persona más locuaz del mundo, pero aún así siempre hablas un poco más de lo que estás haciendo ahora.

—Yo…

—¿Lo ves?, algo te está molestando— le dijo Karin—. Aún no llevo tantos días de conocerte, pero aun así… bueno, total, así es tu personalidad.

—Si…

—Me estás asustando— Karin miró los ojos de Hinata. Estaban perdidos en la nada.

—Tal vez pronto me vaya— le dijo Hinata.

—¿A dónde? ¿te vas a transferir? — Karin entró en pánico.

—A un lugar muy lejano…

—¿A dónde? —Karin volteó su mirada. Sin embargo, supuso que Hinata no estaba de humor—. Bien, da igual, vayamos a comer helado.

—Buena idea— Hinata miró a Karin. Tal vez su primer amiga mujer en toda su vida. La miró, Karin se preocupaba por ella a su manera. Sonrió.

—Bien, vayamos.


—Seamos novios, somos el uno para el otro.

—Ni se te ocurra— respondió Sasuke aburrido.

—Vamos Sasuke, estemos juntos.

—No creo que sea conveniente— respondió por segunda vez.

Hotaru lo había interceptado en el pasillo. Sasuke ya no quería saber nada más de este drama.

—Sasuke-kun… —. Le insistió Hotaru, pero se calló cuando Sasuke la miró profundamente.

—Está bien, seámoslo—. Hinata había dicho que hacían una bonita pareja, le demostraría que si lo eran.

—Sabía que aceptarías— le dijo Hotaru sonriendo.


Era de noche, Kiba y Shino fueron a la casa de Hinata. Neji atendió la puerta, los miró con desconfianza, ¿Por qué su prima había comenzado a hablar con ellos?, eso era un gran misterio.

Neji le avisó a Hinata que la querían ver y Hinata fue a verlos. Tenía una mochila con ella y se las entregó. Posteriormente volvió a meterse a su casa.

—¿Qué querían? — le preguntó Neji sospechoso.

—Solo unos apuntes…—. Hinata mintió.

—Ya veo… ya es tarde, vete a dormir.

—Hai— respondió. En vez de eso, se puso una sudadera y unos tenis. Salió de su casa sigilosamente y escaló el portón. No fue difícil salir.

—Vayámonos— le dijo Kiba pasándole la mochila que momentos antes Hinata le había dado—. Busquemos al enemigo.

Caminaron más de media hora. Estaban exhaustos. No habían encontrado nada en ningún lugar así que decidieron intentarlo el día siguiente. Con pereza, Hinata volvió a su casa y se durmió.

Pocas horas después se tuvo que despertar, había clases.

Tomó su uniformó y se cambio. Se dirigió a la escuela con mucha flojera. Neji la esperaba en el coche para irse. Finalmente llegaron.

Hinata se sentó en su butaca habitual. Miró a Sasuke que entraba justo en ese momento. Hicieron contacto visual, pero Hinata retiró su mirada. Estaba muy apenada.

—Felicidades Sasuke, me enteré que ya tienes novia— gritó Naruto en la entrada.

—Hmp—. Hinata se sonrojó. Sasuke tenía novia, su estómago se hizo un torbellino, tal vez por no haber cenado la noche anterior.

—Estaba pensando que el enemigo no aparecerá pronto—dijo Shino a su espalda distrayéndola.

—Tal vez ya no está en esta dimensión— respondió Hinata sonriendo tristemente—. Se ha ido.

—Tal vez reaparezca cuando necesite algo de este mundo.

—Pero no sabremos cuando será eso—Hinata se lamentó.

—Esperaremos— sentenció Shino.

—Estas muy seria Hinata— Kiba le dio una palmada—. Ojalá Naruto estuviera aquí para animarte.

—¿Alguien me habló? — dijo Naruto a sus espaldas.

—N-No—Hinata se sonrojó.

—Vamos, dile que te ayude a animarte—Kiba le susurró.

—En realidad escuche todo…te ayudaré a animarte, de veras.

Hinata hundió su cabeza en la banca, ¿Por qué Kiba había dicho eso, ¿qué pensaría Naruto de todo aquello? Se sonrojó lo más humanamente posible mientras Iruka entraba a la clase y Naruto le susurraba que a la salida la llevaría a comer a algún lugar.

—Vayamos a comer sushi— Karin la animó—. Hay un restaurante muy bueno a lado de mi casa.

—Ya tengo planes…— Hinata se sonrojó.

—Vaya, vaya, ¿se podría saber con quién?

—Con mi primer y único amor…—Dijo Hinata recordando su cita con Naruto al terminar las clases y tratando de olvidar todo ese día.


Utakata suspiró por décima vez en el día. Se había transferido a Kioto para ver si lograba que su vida fuera un poco más divertida… no lo logró. Se había metido a una escuela para interaccionar con más personas, pero… en ese mismo instante estaba evitando a todos en un callejón cerca de la escuela.

Sacó su celular y miró la hora, era hora de regresar a casa.

—Suéltenme— escuchó. Era la voz de una joven.

—Hmp, ¿Por qué crees que haría eso? — le preguntó un hombre visiblemente más grande a una joven que estaba visiblemente muy asustada.

Utakata alzó su cabeza, la joven tenía uniforme. Era hora de actuar, dejo su maletín sobre el suelo, se quitó sus lentes y comenzó a caminar lentamente hacia el hombre.

—Déjala en paz— Utakata susurró en voz grave.

—¿Quién eres tú? — le preguntó con gran superioridad.

—Soy su maestro— dijo asestándole un golpe en la cara. El hombre trató de defenderse en vano, no pudo. Utakata le dio una patada, dos, tres hasta derribarlo. Tomó la mano de Hotaru que se había quedado paralizada y la sacó de aquel callejón—. Estas a salvo.

—G-Gracias— suspiró Hotaru mirando a su salvador. Era alto, tenía su cabello despeinado, las gafas que siempre cubrían sus ojos no estaban, en cambio podía ver sus ojos color miel con claridad—. Gracias sensei.

—No es nada— dijo Utakata—. Regresaré por mi maletín, y te acompañaré a casa, debes de estar asustada.

Hotaru lo miró caminar hacia el callejón una vez más. Su silueta era muy musculosa y proporcionada. ¿En que estaba pensando?... solo la había ayudado una vez, eso era todo.

Y sin embargo estaba ahí, mirándolo como si en cualquier instante se fuera a desvanecer.


Hola! Aquí está el capítulo 8.

Estos día había estado un poco deprimida así que no había escrito nada, pero ya volví.

Volvió mi inspiración!

Por cierto, alguien me recomienda Deadman Wonderland?

Espero que les haya gustado el capitulo. Nos vemos después.