Capítulo 13
Sasuke dejo ir a Hinata para que se pusiera su traje de baño. Hinata regresó pensando en que se pondría arriba del traje. No estaba muy segura, alzó su vista y comenzó a temblar.
Kiba y Shino la esperaban en frente de su habitación. Hinata se dio media vuelta y comenzó a correr. Era demasiado pronto para que le reclamaran por relacionarse con personas de esa dimensión.
Kiba comenzó a correr detrás de ella y la detuvo por su hombro.
—Queremos que seas feliz Hinata— le dijo tiernamente. Hinata frenó todas las sus intenciones de huir. Shino y Kiba la miraron fijamente.
Comenzó a derramar lágrimas. ¿Por qué no había podido nacer en esa dimensión?
—Te apoyaremos— le dijo Shino.
Kiba la abrazó al mismo tiempo que Shino. Hinata quedó en medio tratando de dejar de llorar.
Kiba cerró sus ojos. Cuando regresaran a Konoha todo iba a ser tan doloroso para Hinata… la abrazó con más fuerza. No podía culparla por haberse enamorado. Lo único que tanto él como Shino podían hacer en ese momento, era apoyarla.
.
—Ponte esto encima— le dijo Kiba.
Los tres estaban en la habitación de Hinata decidiendo que se pondría para que sus cicatrices no fueran expuestas.
Se había puesto un traje de baño de cuerpo completo así que no había demasiado problema. Los tres decidieron que un short rosa y una camisa azul tenue estarían perfectos.
—Hmp, pensé que te vería en traje de baño— le dijo Sasuke una vez que Hinata llegó a su lado.
—N-No puedo— le dijo Hinata ruborizada.
—Así te ves perfecta— le dijo Sasuke.
Hinata se ruborizó cada vez más.
:::::::::::::::::::::::::::::
—Ino está en una misión ahora mismo, cuando llegue nos podremos contactar con el equipo 8— les dijo Kakashi.
Kiba, Shino y Hinata lo miraban expectantes. Realmente esperaban que pudiera haber una solución para volver a su dimensión, claro, todos menos Hinata.
Cerró su mano en un puño.
¿Qué pasaría si la otra Hinata quería regresa?, tenía que ser comprensiva.
Sin embargo, dejar Konoha sería tan difícil. Ya se había enamorado de entrenar hasta quedarse sin fuerzas, ir a misiones que la dejaban sin aliento, ver a Naruto todos los días.
Simplemente no estaba dispuesta a dejarlo.
Ibiko Morino se encontraba torturando a Toneri. Cuando regresara Ino podrían hacer el intento de meterse a su mente para ver si sacaban información.
Necesitaban saber con certeza como cambiar de dimensiones nuevamente.
Hinata caminó hacia el departamento de Naruto, Sakura le había dado su dirección hacía unas horas.
Tocó la puerta con suavidad y Naruto salió en menos de un minuto vistiendo su pijama.
Ya era la una de la tarde.
Hinata sonrió. El gorro que usaba Naruto para dormir era muy lindo.
Naruto comenzó a reírse nerviosamente, pero paró de repente.
Cerró la puerta rápidamente y Hinata ladeo su cabeza, ¿qué había sucedido?
Hinata pudo escuchar por el ruido, que Naruto había hecho al menos 10 clones y todos se gritaban entre ellos. "Tira la basura baka" "tiende la cama" "mata esa cucaracha".
Hinata escondió una mueca cuando Naruto volvió a abrir la puerta.
—Puedes pasar— le dijo.
Hinata entró. Ese día vestía una falda y una camisa morada. Su cabello estaba hecho en media coleta y se había maquillado un poco.
—Quédate aquí— le dijo —. Me bañaré rápidamente.
Hinata asintió —. Te esperaré.
Respondió. Naruto corrió a su baño y el agua comenzó a caer. Hinata dio un vistazo al departamento. Miró su foto con Sasuke, Sakura y Kakashi. Qué equipo tan peculiar.
Ahora que lo pensaba, no había visto a Sasuke ni una sola vez. Se extrañó.
¿Acaso había muerto?, debía ser un tema duro de hablar con Naruto.
Suspiró.
Naruto no se había tardado ni quince minutos en arreglarse.
Hinata lo miró detenidamente. Jamás había notado lo apuesto que era, ni que su personalidad era por mucho la mejor que había conocido, tampoco había notado que era tan alto y fornido.
Simplemente no había alguien mejor.
—Quiero ir a Ichiraku— le dijo Hinata.
—Bien— le dijo Naruto. Abrió su cajón y agarró su monedero de rana.
Hinata dejó escapar una risa. Amaba esa faceta de él.
:::::::::::::::::::::::::::::
—Bajaremos de éste tobogán— le dijo Hinata señalándolo.
Habían subido al tobogán más alto y ni Suigetsu ni Sasuke se veían totalmente convencidos. En especial Suigetsu que estaba realmente aterrado.
—No será… ¿Tienes miedo? — le preguntó Karin a Suigetsu.
—Claro que no Zanahoria — reclamó con una vena saltando en su frente.
—¿CÓMO ME LLAMASTE? — le preguntó Karin.
—Za-na-ho-ria
—MALDITO… Éste es tu último día.
—Es su turno— les dijo el encargado. Hinata se subió al inflable, seguida de Sasuke. Karin subió a fuerzas a Suigetsu.
—El que grité, pagará nuestra comida— dijo Suigetsu.
El encargado contó hasta tres y dejó resbalar al inflable.
—Bájenme— gritó Suigetsu.
Hinata comenzó a reírse. Suigetsu estaba gritando como si no hubiera mañana.
—Esto es lo mejor— gritó Karin.
—Es muy divertido— gritó Hinata.
Sasuke comenzó a reírse. Hinata lo volteó a ver atónita. No recordaba otra ocasión en que se hubiera reído con la misma intensidad.
Comenzó a sonrojarse gradualmente.
—No pagaré nada, ¿me escuchan? — gritó Suigetsu.
—Fuiste tú el que lo propuso— respondió Sasuke.
La última curva se aproximaba. Suigetsu cerró sus ojos y Karin levantó sus manos. Se sentía genial.
Todos cayeron sobre la piscina.
—¿Otra vez? — preguntó Karin. Suigetsu la miró con odio.
—Vayamos a comer, de todos modos, es gratis— les dijo Sasuke.
Agarró la mano de Hinata y todos comenzaron a caminar.
.
Era de noche. Hinata comenzó a empacar sus cosas, ya que se irían mañana por la mañana. Había sido genial ese día. Se recostó y miró el techo.
Comenzaban las vacaciones de invierno y después seguía su último semestre de preparatoria.
Y después los exámenes de ingreso a la universidad…
Suspiró y se quedó dormida.
Por la mañana todos comenzaron a subir al camión. Sasuke y Hinata se sentaron a lado del otro. Para ese momento el chisme de que eran novios ya se había extendido por toda la escuela.
Hinata recargó su hombro en el de Sasuke. Durará cuánto durará todo eso. Ella sería feliz.
Despertó con un suave toque en su hombro. Ya estaban en Kioto.
Hinata volvió a su casa por la tarde.
—¿Cómo estuvo el viaje Hinata? — le preguntó Neji desde un extremo de la sala.
—Perfecto — respondió.
—Espera Hina— le dijo Harue —. Quiero que te midas algo.
Hinata entró a su cuarto seguida de su madre.
—¿Cómo conociste a mi padre? — le preguntó Hinata de repente.
Harue se ruborizó —. Esa historia es muy antigua, pero nos conocimos en una cita a ciegas.
Dijo a la vez que sacaba un vestido de una caja —. Mídetelo, es para la fiesta de Navidad.
—Pero aún falta un mes y medio— le dijo Hinata.
Harue sonrió —. Sólo mídetelo.
Hinata miró el vestido, era de un color naranja pálido, sonrió. Era hermoso.
—Iré por las zapatillas— le dijo su madre.
Hinata se lo puso en menos de un minuto y se miró al espejo. Nunca antes en su vida había utilizado algo parecido a ese vestido.
Harue entró y comenzó a exclamar piropos.
Hinata sonrió. Su madre era demasiado amable.
Hotaru se dejó caer sobre su sillón. Había repasado sobre Utakata en su mente más de mil veces. Utakata no tenía intenciones de irse de esa casa, no había anuncios de "se renta o se vende".
Sin embargo, pensar que no lo vería el próximo semestre era algo muy triste.
Salió de su casa con una tarta de chocolate que madre había preparado el día de ayer.
Tocó la puerta de Utakata con decisión y éste abrió en menos de un minuto.
—¿Qué haces aquí? — le preguntó Utakata algo desconcertado.
—Te vengo a felicitar— dijo entrando a su casa y quitándose los zapatos.
Utakata la siguió hasta la sala.
—¿Felicitarme por qué?
—Por tu nuevo empleo en la universidad — le dijo Hotaru extendiéndole la tarta.
Cuando su madre se enterará de la tarta… Hotaru prefería no pensar en aquello.
—¿Cuál empleo? — le dijo con curiosidad.
—Los rumores dicen que vas a dar clases en una universidad— le dijo Hotaru remarcando lo obvio.
Utakata esbozó una sonrisa —. Pero me voy hasta el próximo año.
Hataru abrió su boca sin poderlo creer. Temari se la iba a pagar…
—E-Es un regalo adelantado— dijo Hotaru tratando de enmendar su error.
Utakata la miró con una sonrisa —. ¿Deberíamos comerla con café o con té? — le preguntó Utakata.
Hotaru lo miró intensamente. Era una invitación a comerse la tarta con él.
—Café— respondió sin dudarlo.
Utakata se dirigió a la cocina y comenzó a preparar el café. Hotaru se dio un golpe mental. Había actuado tan tontamente.
Pero suspiró.
Al menos había logrado comerse aquella tarta con Utakata.
Sasuke se dejó caer en su cama. Kei no dejaba de llorar. Itachi e Izumi se quedarían en la casa por bastante tiempo, al menos un mes. Sasuke suspiró. Escuchar a Kei llorar toda la noche definitivamente no era lindo y mucho menos por que le estaba echando a perder sus vacaciones.
Se puso audífonos sin música para apaciguar los sollozos de Kei, pero era en vano. No podía.
Llamó a Hinata a las diez de la noche.
—Sasuke-kun.
—Hinata, ¿puedes venir a mi casa? —le preguntó ansioso.
Hinata asintió —. Claro, ¿es urgente?
—Muy urgente — dijo.
Hinata colgó y agarró un suéter. Salió en pijama, ya estaba preparada para dormir profundamente.
Corrió hacia la casa de Sasuke, éste la estaba esperando en la puerta.
—¿Qué paso Sasuke-kun, estás bien? — le preguntó examinándolo.
—No podía dormir— le dijo tomándola de la mano y guiándola adentro.
—¿Está tu hermano aquí? — le preguntó Hinata al escuchar a Kei.
Sasuke asintió.
La guio a su cuarto.
—Como te había dicho — le dijo Sasuke —. No puedo dormir.
Hinata lo miró detenidamente. Sasuke aprovechó el momento y la tiró a la cama junto a él.
—Duerme aquí.
Hinata se ruborizó a más no poder. Sin embargo, con delicadeza abrazó a Sasuke mientras Sasuke le depósito un beso en la mejilla y los dos se quedaron dormidos rápidamente.
.
El teléfono de Hinata comenzó a sonar. Hinata se levantó de golpe y contestó.
—Hinata, ¿dónde estás? — le preguntó Neji.
—¿Mamá está preocupada? — le preguntó rápidamente.
—Ella ya se fue a trabajar desde hace mucho Hinata.
—Me alegró— dijo Hinata suspirando de alivio.
—Hinata, ¿dónde estás? — le preguntó Neji por segunda vez.
Hinata se dio un golpe mental, Neji era su segunda madre.
—Con Karin— le dijo.
—Hinata, me enteré de que estás saliendo con Uchiha Sasuke— le dijo con enojo —. Espero que no estés con él.
—No— respondió Hinata—. Niisan, créeme, estoy con Karin.
—Regresa pronto a casa, ayer te fuiste sin decir nada.
—Si— respondió Hinata y colgó. Casi la descubren.
Miró hacia un lado. Sasuke tenía sus ojos cerrados, agarró su celular y tomó una foto de él. Sonrió, se veía tan adorable en ese momento.
—Entonces, ¿estás con Karin? — le dijo Sasuke abriendo sus ojos.
—¿E-Estabas despierto? — le preguntó Hinata. Sasuke sonrió.
—Yo no veo a Karin por ninguna parte — le dijo provocándola.
—Entonces, d-debería ir con ella en este instante — le dijo bajándose de la cama.
Sasuke la agarró de un brazo y la jalo de nueva cuenta hacia la cama.
—No es necesario hacer eso — le dijo.
Hinata se sonrojó.
Se inclinó hacia delante. ¿Desde qué momento se había vuelto tan pervertida?, antes ni siquiera podía soñar con mirarlo a los ojos.
Hinata unió sus labios con los de Sasuke cuando la puerta se abrió abruptamente y en menos de un milisegundo, se volvió a cerrar de un portazo.
—Los vi Izumi— gritó Itachi—. Tráeme la cámara.
Hinata se hizo bolita y se cubrió con la cobija. Todo había sido tan repentino.
Sasuke bufó. Necesitaba conseguirse una casa para él solo. Bueno para Hinata y para él. Para ambos.
—No quiero salir— le dijo Hinata a Sasuke jalándolo hacia adentro de su habitación.
—No podemos quedarnos todo el tiempo aquí— le respondió como si fuera lo más obvio del mundo. La jaló hacía la puerta que daba hacía afuera.
De repente el cuarto se llenó de un olor rico.
—Está bien, vamos— le dijo Hinata haciendo un puchero. Tenía hambre.
Sasuke abrió la puerta para encontrarse con Itachi e Izumi en la mesa. Kei estaba en su cuna aun durmiendo.
—Espero que no haya pasado nada anoche— les dijo Itachi con una sonrisa ¿amable?
—Confió en Hinata-chan— dijo Izumi.
—Yo no confió en Sasuke— le dijo Itachi.
—Touché— respondió Izumi.
—¿Podrían dejar de hablar mal de mí? — les dijo Sasuke fastidiado.
—¿No nos deberías decir algo? — le pregunto Itachi al ver como Sasuke le indicaba a Hinata que se sentará junto a él.
—Ella es Hyuga Hinata, mi novia— les dijo secamente —. ¿Quieres jugo? — le preguntó a una muy sonrojada Hinata.
Hinata asintió.
—Soy Hyuga Hinata, no-no-novia de Sasuke— les dijo con un sonrojo.
—Hinata-chan, ¿ayer mi hermano te hizo algo? — le pregunto Itachi.
—Sí— respondió recordando el beso en la mejilla que Sasuke le había dado.
Izumi abrió sus ojos, Itachi se quedó inmóvil y Sasuke escupió el jugo que estaba tomando.
—¿No lo debía decir? —le preguntó inocentemente a Sasuke.
Éste se dio una palmada en la frente.
—No pasó nada, solo le di un beso, es todo— dijo volteando su rostro hacia un lado con un pequeño sonrojo.
Itachi sonrió. Era la misma reacción que hacía cuando era niño y algo le daba vergüenza.
Hinata comenzó a reírse al igual que Izumi, Sasuke se había puesto tan nervioso. Itachi se unió a ellas. Definitivamente hubiera grabado el momento.
—Te dejaré en tu casa— le dijo Sasuke a Hinata.
Hinata asintió.
Los dos subieron al coche de Itachi y llegaron a la casa de Hinata.
Ésta sonrió.
—Gracias— le dijo antes de bajar.
Shikamaru se vistió lo mejor posible ese día. Había quedado de verse con Ino y Chouji. Era un día muy frío.
Le había dicho a Chouji que por ningún motivo fuera al lugar.
Chouji lo entendió de inmediato.
Shikamaru quería estar a solas con Ino.
Espero frente a la barbacoa que estaba cerca de la casa de Chouji. Llegó treinta minutos y a las tres de la tarde en punto, Ino apareció por una esquina.
—Hola Shikamaru— lo saludó Ino llegando a su lado —¿No ha llegado Chouji?
—Al parecer no va a venir.
Ino suspiró y sacó su celular —. Chouji, trae tu gran trasero a la barbacoa ahora mismo.
Shikamaru formó una sonrisa, Chouji definitivamente no iba a aceptar.
—Sí, Shikamaru va a invitar.
Shikamaru la miró con horror. Definitivamente ella sabía manipular a Chouji mejor que él.
—Entremos— le dijo Ino.
Shikamaru entró detrás de ella. En ese momento no era incómodo ni nada por el estilo, tal vez porque habían ido como amigos más que como algo más.
Shikamaru recordó las palabras de Hinata.
Tenía que hacerle frente a Ino.
—Jamás me gustó Temari— le dijo en un gritó.
—¿De qué hablas? — le preguntó Ino frunciendo su ceño.
—Dije que me gustaba para hacerte sentir celosa— admitió cerrando sus ojos.
—¿Q-Qué…? Shikamaru eso es muy infantil…— le reclamó Ino tratando de procesar todo.
—¿Desde cuándo te g-gusto? — le preguntó Ino.
—Desde que comenzamos la preparatoria— le dijo. Tenía que ser valiente. No sabía cómo actuar con las mujeres, pero debía solucionar todo.
Ino se quedó estática por varios minutos hasta que finalmente le dio un golpe en la cabeza.
—A mi desde el año pasado…
—Desde el año pasado, ¿qué? — le pregunto rascándose su cabello.
—Me gustas desde el año pasado, IDIOTA— le reclamó. Todo aquello era tan tonto.
Chouji entró al restaurante comiendo papitas y miró a Shikamaru y a Ino.
—Ya llegué— les dijo con una sonrisa.
—Vete— les dijeron los dos al mismo tiempo.
Chouji asintió. Parecía que tenían bastantes problemas ahora mismo. Agarró las porciones de carne de Shikamaru e Ino y salió con la misma sonrisa con la que entró.
—Me siento más a gusto contigo que con nadie más— le dijo Shikamaru. Estaba a punto de morir de vergüenza. Todo eso era tan loco.
—Entonces vayamos a una cita— le dijo Ino.
—Ya estamos en una— respondió Shikamaru escondiendo su cabeza del puño de Ino.
—Entonces… disfrutémosla— contestó sonrojándose gradualmente.
::::::::::::::::::::::
Hinata entró a la mansión Hyuga. Hanabi había cocinado, suerte que ella acababa de comer ramen, por que la comida de Hanabi no era ni un poco apetecible.
Fue a su habitación directamente. Ahora que lo pensaba jamás se había puesto a pensar en la otra Hinata. Solo sabía que era muy tímida y casi no hablaba.
Seguramente la otra Hinata ya había revisado todo su cuarto. TODO… eso significaba…. SU DIARIO.
Comenzó a dar vueltas por su cama maldiciendo la vez en que comenzó a escribir esos diarios.
Se levantó como un resorte y comenzó a buscar en el cuarto de Hinata.
Si ella había escrito uno, seguramente la otra Hinata también.
Sacó una caja que estaba debajo de su cama. Estaba pesada. Saco lo que tenía dentro.
Había algunas fotos de su madre, álbumes con flores prensadas y al fondo lo que ella estaba buscando. Su diario.
Saco el diario y lo abrió en la última página. Lo había escrito un poco antes de cambiar de dimensiones.
"Hoy como ayer, entrené todo el día".
Hinata lo cerró de golpe. Era todo lo que estaba escrito en la última página.
Lo volvió a abrir en una hoja cualquiera.
"Hoy vi a Naruto-kun. Estaba tratando de comerse un dango que Anko-sensei había tirado al suelo por error. Sakura-chan lo reprendió diciéndole que podía darle algo en su estómago. Fue muy divertido.
También hoy vi a Mirai, la pequeña hija de Kurenai-sensei. Está creciendo muy bien".
Hinata sonrió. Había puras cosas banales anotadas en aquel diario. Sin embargo, concordó que ver a Naruto tratando de comer un dango de suelo debió ser muy chistoso.
Dejo el diario en su lugar, volvió a la cama y se durmió.
La misión de Ino terminaría en un mes. Tenía un mes para pensar bien las cosas.
Mañana iría a visitar a Toneri. Lo había decidido.
::::::::::::::::::::::::::::::
Hinata alzó su cabeza. Ya era diciembre y estaba nevando.
Había ido con Sasuke a comprar cosas, ya que ese día él iba a cocinar.
Las vacaciones eran lo mejor según Hinata. No había preocupaciones y era realmente agradable poder levantarse tarde todos los días.
—Esperemos a que paré un poco — le dijo Sasuke.
Los dos se habían metido en el coche que Itachi les había prestado. La nieve estaba inundando toda la ciudad.
Sasuke prendió la calefacción con su mano.
Hinata lo volteó a ver.
Tenía que decirle lo que había estado pensando desde hacía una semana.
Tenía que agarrar coraje y decirlo en ese mismo instante.
—Vayámonos de viaje— le dijo con una determinación impresionante.
—¿A dónde? — le preguntó Sasuke con su calma habitual.
La volteó a ver. Que ella propusiera algo, simplemente era impresionante.
—A un lugar donde estemos los dos solos— le respondió Hinata. Su corazón estaba a punto de estallar y sintió como la calefacción la estaba poniendo muy caliente.
—Está bien— dijo Sasuke, sintió como la calefacción también comenzaba a afectarlo así que la quitó.
Hinata sonrió. Sí es que algún día se iría a Konoha, entonces tenía que aprovechar cada momento que podía pasar tanto con Sasuke como con su familia.
—Pensándolo bien, en este lugar estamos solos— le dijo Sasuke.
Hinata miró alrededor, en realidad ni había nadie en el estacionamiento.
Solo ellos dos.
—N-No me refería a eso— le dijo Hinata.
De pronto se puso nerviosa. Hasta ahora se había dado cuenta que solo Sasuke estaba alrededor.
Sasuke volteó a verla con una sonrisa.
Hinata lo volteó a ver algo cohibida.
Era extraño.
Esos momentos se sentían mágicos para Hinata.
Sasuke se acercó a ella y unió sus labios suavemente.
Hinata cerró sus ojos al mismo tiempo que Sasuke.
Definitivamente era algo especial poder estar junto a él.
Definitivamente protegería su lugar a lado de Sasuke.
Definitivamente no quería separarse.
Correspondió ese beso lo mejor que pudo.
Era realmente dulce.
Y suave.
Y de pronto Hinata pensó.
¿Dónde había aprendido Sasuke a besar tan bien?
Hola! Ya regresé. Mañana tengo exámenes pero aún así me hice un poco de tiempo para actualizar.
Ésta vez no tuve mucho tiempo de revisar mis errores, si encuentran uno, avísenme.
Por cierto, hace poco vi la película "Heroine Shikkaku", aún no puedo superar el final, estaba deseando que Hatori se quedará con Hiromitsu. Como podrán notar, jamás podré superar que no terminaron juntos.
Bueno, pero regresando al tema, espero que les haya gustado éste capítulo.
