Capítulo 15

Naruto caminó por las calles sin rumbo fijo. Sólo quería pensar sobre lo que le había dicho Hinata "rompamos" …

Miró Ichiraku, el único lugar que podía alegrar su día, sin embargo, ese día no estaba de humor. Siguió caminando hasta que llegó a su casa, vaya, ni siquiera sabía lo que estaba haciendo.

Abrió la puerta y se dejó caer en su cama. Era un dolor de cabeza todo lo que estaba pasando.

Cerró sus ojos y se concentró en escuchar el viento soplar.

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Hinata abrió la puerta de su casa. Definitivamente esas vacaciones le habían caído muy bien, sin embargo, tenía que pensar en cómo decirle a Sasuke que ella venía de otra dimensión, lo cuál sería extremadamente difícil.

—¿Cómo te fue? — le preguntó su madre mientras agarraba un saco.

—Muy bien— le contestó Hinata mientras le daba un abrazo.

Mirar a su madre siempre hacía que su corazón se ablandara y se llenara de calidez.

—Iré a una junta con tu padre— le dijo ahora agarrando su bolsa con prisa.

Hinata asintió mientras la veía irse.

Ese día iría con Shino y con Kiba a pasear. Cuando estaban juntos era como volver a Konoha por unos segundos.

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—Tus padres sí que saben cómo festejar navidad— le dijo Kiba comiéndose su segunda hamburguesa.

Hinata asintió. Sus padres harían una fiesta navideña en una semana y ya habían invitado a todos sus contactos.

—Ya pasó mucho tiempo— se lamentó Shino. Habían llegado en primavera y ya casi era invierno.

Hinata bajó sus ojos. Era egoísta pensar que a ellos no les afectaba el cambio de dimensión.

Kiba le dio un codazo a Shino mientras seguía comiendo.

Para ellos era muy duro estar en esa dimensión.

Hinata cerró sus puños. Tenía que decirle a Sasuke. Fuese como fuese tenía que decirle a Sasuke.

Siguió comiendo mientras su corazón comenzaba a latir más rápido. Tenía mucho miedo.

Naruto guardó su celular al llegar al lugar indicado.

—Oye Teme, ¿por qué querías verme? — le preguntó Naruto llegando justo a él.

Sasuke lo miró con mala cara.

—Hinata…

—Escuche que son novios— le dijo dándole una palmadita —. Felicidades.

En realidad, sentía una pequeña opresión, Hinata era una persona extremadamente inocente, quería ser él el que pudiera protegerla. No Sasuke.

Sasuke chasqueó.

—Juguemos un partido de basquetbol.

Naruto sonrió de medio lado y asintió.

Fueron a unas canchas cerca de la casa de Naruto.

Sasuke se puso en posición y el partido comenzó. Los movimientos de Sasuke eran rudos, sin embargo, los de Naruto no se quedaban atrás.

Sasuke obtuvo la pelota y comenzó a botarla hasta llegar a la canasta, la lanzó y encestó perfectamente.

Naruto bufó. ¿Desde cuándo Sasuke era tan bueno en basquetbol?, bueno, sí lo pensaba mejor, Sasuke siempre había sido bueno en basquetbol.

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Naruto se tiró al suelo derrotado. Sasuke había ganado por mucho, ni siquiera sabía de donde había sacado tanta energía.

Un segundo después miró a Sasuke tirarse a su lado.

—Gané— le dijo santurronamente.

Naruto hizo una mueca de disgusto—. Lo sé.

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En dos semanas llegaría Ino.

En dos semanas hallarían la solución para regresar a Konoha.

En dos semanas, ella volvería.

Sintió sus músculos tensarse. Miró alrededor, todo era vegetación. Había subido a lo más alto del árbol más grande del campo de entrenamiento #4.

El día anterior había visto tanto a Kiba como a Shino, los dos estaban ansiosos por regresar a Kioto. Sus ojos brillaban por regresar.

Suspiró. Toda su vida había vivido egoístamente. Sin embargo, solo por ese momento, ella pensaría en aquellos dos. Eso era lo mejor.

Bajó del árbol y fue hasta su casa. Sacó los diarios de Hinata debajo de la cama, leerlos alegraba su día.

La simpleza de la otra Hinata simplemente provocaba que ella sonriera.

Abrió alguna página al azar.

Los exámenes Chunnin comienzan pronto. Kakashi se ha ido a entrenar a Sasuke y ha dejado a Naruto al cuidado de Ebisu-sensei. Espero realmente que le vaya bien.

Por mi parte, aún me estoy recuperando de mi enfrentamiento con Neji.

Eso era lo único escrito. Pasó varias hojas.

Se ha ido.

Se hará más fuerte y to quiero hacerme más fuerte igualmente.

Hoy partió con Jiraiya-sama, y no regresará hasta entrenar sin cansancio.

Me siento triste, no volveré a verlo hasta dentro de algunos años.

Quizás para aquel entonces seré capaz de confesarme.

Hinata cerró el diario. La otra Hinata, ¿también amaba a Naruto?

Comenzaron a caer lágrimas de sus mejillas.

Ese día tenía que ir con Toneri.

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Hinata llegó a la casa de Sasuke con un pequeño panqué que había horneado.

Tenía que contárselo todo. Era una tortura estar con él, mintiéndole.

Tocó el timbre y miró a Sasuke salir con ropa informal. Sonrió.

—Pasa— le dijo Sasuke abriendo la reja.

Hinata asintió con una sonrisa y entró.

Dejó el panqué en la mesa y miró a Sasuke llenar dos vasos con agua.

Sus manos sudaban con cada minuto que pasaba.

—¿Quieres ir a mi cuarto? — le preguntó Sasuke.

Hinata asintió.

Caminó lentamente hasta llegar.

—Sasuke-kun— le dijo lentamente.

Sasuke la volteó a ver con intriga.

—U-Una vez viste mis cicatrices, ¿cierto?

Sasuke abrió levemente sus ojos. Casi se olvidaba de eso.

Hinata comenzó a removerse su suéter y posteriormente su camisa, dejando ver todas las cicatrices que había ganado con años de práctica.

Sasuke estiró su mano hasta tocas aquellas cicatrices.

Hinata comenzó a derramar lágrimas.

Sasuke no sabía cómo reaccionar. La miró fijamente sin entender absolutamente nada.

—Yo no soy la Hinata que conocías.

Sasuke frunció su entrecejo y la miró buscando una explicación.

—S-Soy de otra dimensión.

Sasuke bufó. ¿Acaso era una broma? ¿Una cámara oculta?

—¿Éstas jugando? — le preguntó sentándose en su cama.

Hinata negó lentamente con su cabeza.

—Yo soy Hinata Hyuga de la aldea de la Hoja— le dijo— ahí he entrenado para ser un shinobi excepcional Sasuke.

Sasuke no dijo nada y volteó a ver hacia la ventana. Eso era una estupidez.

—E-Escucha, me enviaron aquí, la Hinata verdadera está en mi dimensión.

—¿Estás bromeando? — le preguntó por segunda vez, ésta vez más serio.

Hinata negó.

—Yo no soy la Hinata que conocías— pronunció—. Soy alguien más, y tendré que volver a mi dimensión algún día — sollozó.

—¿Terminaste? — le preguntó Sasuke —. Si querías alejarte de mí, lo pudiste haber dicho de una forma normal, no inventándote un cuento.

—No es un cuento— le dijo Hinata.

Como lo sospechaba, él no le iba a creer.

Su volvió a poner su camisa, su suéter y salió corriendo.

Era una estupidez pensar que él le podía creer.

Había sido una tontería haber hecho aquello.

Si tan solo pudiera regresar el tiempo para no hacer aquello, sin embargo, no podía, era inútil.

Comenzó a correr hacia su casa, se metió en su cama y se envolvió con las colchas.

Recordó cuando cayó en esa dimensión, cuándo Sasuke fue su tutor y la ayudó a entender las clases, cuando lo cuido cuando se enfermó, cuándo cuidaron juntos de Kei, cuando se puso celosa de Hotaru. Cuando entendió que lo amaba.

No quería irse.

No quería.

No.

Era impensable pensar en volver a su vida de Konoha.

Ya no quería volver.

Y, sin embargo, algún día tendría que hacerlo.

Tendría que olvidar que alguna vez conoció a su madre Harue y a su hermano Hiro, olvidaría que vio a Neji otra vez. Olvidaría que alguna vez amó a Sasuke.

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—¿Qué haces aquí? — le preguntó Ibiki mirándola con un poco de desprecio.

—Vine a hablar con Toneri— le respondió insegura de sí misma.

Ibiki suspiró, sin embargo, al final accedió.

Hinata dio pasos vacilantes, era una tortura tener que volver a Kioto.

—Volviste— susurró Toneri.

Hinata derramó una lágrima, pero la limpió rápidamente y lo miró con seriedad.

—Quiero regresar— le dijo.

Toneri abrió sus ojos por un segundo y la miró fijamente.

—Mi tenseigan… junto a tu chakra, hacen una buena combinación— le susurró —. Por eso cuando la otra Hinata me atacó con su juken, fui capaz de cambiarlas.

—Gracias— le dijo Hinata.

—Bastaría con activar mi tenseigan y que me atacaras para volver a cambiarlas.

Hinata asintió —. Dame un poco de más tiempo— le dijo.

Tenía que despedirse.

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Hinata se paró tarde de su cama. Estaba hecha un desastre.

Había llorado tanto que sus ojos estaban rojos e hinchados.

Y aunque no sabía cuándo iba a volver a Konoha, le había tenido que decir la verdad a Sasuke, no soportaba mentirle.

Se paró con dificultad. Ese fin de semana sus padres harían una gran fiesta.

Miró su vestido colgado en el armario. Era bellísimo.

Fue a desayunar con su familia. Todos se veían normales y ninguno pareció notar que algo extraño pasaba con ella.

Volvió a su cama y se quedó dormida una vez más. Simplemente no quería despertar.

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Sasuke se acostó en su sillón mientras con un puño golpeaba la pared. Tenía solo un nombre en mente, Hinata.

Si lo pensaba detenidamente desde inicios de año, ella había estado muy rara. Desde que se desmayó fuera del salón de clases.

Recordó cuando le preguntó las capitales, no sabía nada. Se le había hecho extraño, sin embargo, no dijo nada.

También recordó cuando salió huyendo cuando miró sus cicatrices por primera vez. Se había puesto extremadamente nerviosa.

Incluso recordó que ella era la primera en ordenar sushi cuando estaban en el comité, y ahora solo comía cosas dulces.

Chasqueó.

Aunque tuviera todas esas cicatrices, él no sabía que pensar. Se sentía estúpido cuando quería creer que era verdad.

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—La misión de Ino terminó antes— le informó Kakashi a Kiba, Shino y Hinata.

Hinata sintió como su corazón se paralizaba.

—Este fin de semana podremos intentar cambiar de dimensiones.

—Genial viejo— exclamó Kiba a todo pulmón. Shino asintió con una sonrisa.

Kakashi suspiró.

—Es probable que todo salga bien, así que prepárense.

Kiba exclamó un gritó de euforia.

—Primero nos comunicaremos con el equipo ocho para informarles. Los espero aquí el sábado.

Todos asintieron al mismo tiempo.

Las manos de Hinata comenzaron a sudar, sin embargo, se forzó a sonreír.

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Tenía que despedirse ese mismo día.

Sin embargo, no podía. Tenía miedo, le gustaba tanto Konoha que ya no quería ir a ningún otro lugar.

Mentiría si dijera que no extrañaba a su madre, a su hemano Hiro y a Neji. Sin embargo, ahí estaba Naruto, él que la había hecho sentir extremadamente feliz, ahí estaba la persona junto a la que quería estar el resto de su vida.

Agarró los bordes de su camisa y los apretó fuertemente, no quería irse.

Salió corriendo hacia la casa de Naruto, tenia que hablar apropiadamente con él, no podía seguir evitándolo.

Toco su puerta con nerviosismo. Naruto abrió la puerta lentamente y abrió sus ojos confundido.

—Escucha, lo siento— comenzó a decir Hinata, sin embargo, no paso ni un minuto cuando Naruto la envolvió fuertemente con sus brazos. Hinata se permitió llorar mientras le regresaba el abrazo a Naruto.

No supieron cuanto tiempo se quedaron así, pero sí supieron que los dos se amaban e iba a ser igual de difícil despedirse el uno del otro.

—Hoy van a contactar al equipo 8— le susurró Hinata.

Naruto la envolvió en un abrazo aun más fuerte.

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Hinata camino de un lado a otro. Todo lo que le importaba a su familia era la estúpida fiesta de Navidad. No es que no le gustará esa época del año, sino que Sasuke no le había hablado ni mandado mensajes en el último día y al parecer a nadie le interesaba eso.

Bufó.

Sí que Sasuke sabía cómo exasperarla. Lo pensó detenidamente, ella creía en los shinobis porque ella había sido uno, sin embargo, Sasuke nunca en su vida había escuchado hablar de algo parecido. Era razonable que él no le creyera.

Se recostó en su cama.

La fiesta de Navidad tenía una ventaja, y era que los Uchiha estaban invitados, por lo que Sasuke no podría seguir evitándola.

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Se paró en la mañana. Se dio un baño y salió radiante.

Esa noche sería la fiesta. Esa noche hablaría con Sasuke. Definitivamente iba a lograr que él le creyera.

Su familia estaba realmente ocupada y le pidieron hacer algunos encargos.

Hanabi era la más emocionada. Se notaba en sus ojos el brillo que emanaba por la fiesta. Mientras que Hiro era el más inconforme. Esa fiesta se le hacía increíblemente aburrida. Sin embargo, sus padres lo habían forzado a ir como parte de la familia Hyuga.

Hinata se puso su vestido y se cubrió con un abrigo.

Esa ropa era hermosa. Su madre sí que tenía buen estilo.

La noche comenzaba a caer mientras lo invitados llegaban, era una tortura tener que saludar a todos aquellos invitados, pero como parte de la familia Hyuga tenía que hacerlo.

Miró a lo lejos llegar a Itachi junto a Izumi y el pequeño. No identificó a Sasuke por ningún lado.

Le dijo a su madre que tenía que ir al baño rápidamente y aprovechó para huir de un posible saludó incomodo con Itachi e Izumi.

Volvió a mirar la puerta y está vez si lo vio.

Era Sasuke.

Sus manos comenzaron a temblar, estaba nerviosa. Pero necesitaba hablar con él.

Sasuke volteó en su dirección y sus ojos hicieron contacto visual. Las mejillas de Hinata comenzaron a pintarse de carmesí. Los ojos de sasuke eran tan profundos que no quería dejar de verlos jamás. Eran tan simples, pero a la vez tan enigmáticos que ella no podía competir con ellos.

Desvió su vista hacia el suelo, hasta que miró como unos zapatos negros se acercaban a ella.

Subió sus ojos, Sasuke la miraba fijamente.

—Hablemos Sasuke-kun.

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Hinata miró por la ventana de la torre Hokage. Era un día perfectamente normal. El equipo 11 estaba reunido e Ino estaba en posición de comunicarse con el equipo 8.

Suspiró de la manera más pesada que pudo. Aun podía sentir los brazos de Naruto envolviéndola y el beso cálido que le dio antes de irse.

A lo mucho le quedaba un día para volver a su dimensión. Esa noche les revelaría a todos cómo se podía llevar a cabo el intercambio de dimensiones.

Todo era para un bien mayor, así Naruto de ésta dimensión y la otra Hinata podrían estar juntos. Lo presentía.

Miró a Ino con cierto odio. No podía desquitarse con ella, lo sabía. Pero aún así necesitaba con quien descargar su ira en ese momento.

Kakashi le dio la indicación de continuar.

Ino procedió con la operación.

—SHINDENSHI NO JUTSU.

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Hinata miró con cierto temor a Sasuke. Sabía que él no le creía acerca de haber intercambiado dimensiones. Lo sabía.

Sin embargo era tan difícil estar separada de él. Sentía que cada día que pasaba la sofocaba cada vez más.

Miró a Sasuke detenidamente, era increíble el amor que sentía por él. Un amor que jamás había sentido. Un amor tan apasionado que le daban ganas de llorar, reír y descontrolarse al mismo tiempo.

—¿Me amas?— le preguntó Sasuke.

Hinata lo miró tiernamente. —Sí

Sasuke agarró su rostro con sus dos manos y la acerco al suyo. Sus labios se unieron en un tierno beso.

Hinata cerró sus ojos tratando de asimilar lo que estaba sucediendo. Y Sasuke por fin dejó la ira que lo había estado consumiendo los últimos días.

Sin embargo, Hinata sintió una opresión en su cabeza y abrió sutilmente sus ojos.

Mañana haremos el intercambio, lo logramos— gritó alguien en su mente.

Ino.

Era su voz.

Pero ya habría momento de escandalizarse. En ese momento estaba junto a Sasuke.

¿O no?

Sintió como Sasuke se separó de ella abruptamente.

Y miró en sus ojos angustia y miedo.

Lo había escuchado. Era tan obvió que él también escuchó lo que había dicho Ino.

Lo escucho chasquear y salir de la casa a grandes pasos.

¿Y ahora qué haría?, no lo dudo ni un segundo y salió corriendo tras de él.

—¿Era verdad?

Hinata asintió con incontables lagrimas en sus mejillas.

—¡Mañana te irás?

Hinata volvió a asentir. Era un momento tan confuso que no sabía que decir ni que hacer ni cómo actuar.

Miró como Sasuke fue hacia ella, la tomó de la mano y salió corriendo junto a ella.

A Hinata no le importó que el vestido se ensuciara con cada pasó que daba, ni que sus pies sufrieran por correr con tacones tan altos, no que su chaleco se le hubiera caído a mitad del camino.

Lo único que importaba era Sasuke.

Sasuke abrió su casa y entró a ella con Hinata.

Hinata se sentó en el borde de la cama de Sasuke mientras éste agarraba sus dos manos y apoyaba su cabeza en su regazo.

—¿Por qué?— le preguntó con voz dejada. No quería que se fuera a ningún lugar.

Hinata aún no podía deshacerse de sus lágrimas. Ella tampoco quería irse.

Hinata alzó la cabeza de Sasuke delicadamente y le depositó un beso en sus labios. Lo miró intensamente y lo volvió a besar.

Lo amaba tanto que no sabía qué hacer con tanto amor.

Hinata comenzó a desabrochar la camisa de Sasuke sin ninguna experiencia previa. Escuchó a Sasuke reír por lo bajo.

Hinata le lanzó una mirada enojada, pero Sasuke la distrajo con otro beso.

Sasuke se deshizo del vestido de Hinata rápidamente y deslizó sus manos por su cuerpo. Hinata sonrió, aquel taco le hacia sentir vergüenza y cosquillas a la vez. Suerte que la luz estaba totalmente apagada.

Hinata al fin pudo deshacerse de la camisa de Sasuke y comenzó a recorrer su abdomen con toques delicados.

Sasuke sonrió por la inexperiencia de Hinata. Con movimientos lentos comenzó a quitarle su sostén que era de un color blanco con pequeños encajes rosas.

Hinata gimió levemente.

—Eras muy tímida— le susurró Sasuke mientras le depositaba besos por todo su pecho y vientre.

Hinata volvió a gemir, ésta vez mucho más fuerte que la vez pasada. Eran tantas sensaciones que le producía el tacto de Sasuke sobre ella que no podía resistirlo.

Sasuke se quitó su pantalón mientras seguía besando a Hinata. Con una mano comenzó a recorrer su cuerpo hasta llegar a su parte más íntima y comenzó a remover su prenda.

Sintió como Hinata se tensaba cada vez más así que se detuvo por un momento y con sus dos manos comenzó a acariciar su piel.

Hinata comenzó a gemir cada vez más, era la primera vez que sentía tantas emociones juntas.

Sasuke terminó lo que antes había comenzado e introdujo dos dedos lentamente en la intimidad de Hinata mientras los metía y sacaba cada vez más rápido.

La espalda de Hinata se arqueó inmediatamente. Sasuke estaba fascinado por aquella vista, la piel tan blanca de Hinata, sus pechos tan perfectos, su rostro tan angelical, era una combinación perfecta. La deseaba como jamás había deseado a alguien más.

Escucho como Hinata gemía cada vez más fuerte. Su cuerpo removiéndose bajo el suyo simplemente era algo sumamente increíble.

La beso tiernamente antes de tomar su cadera e introducir su miembro lentamente en la intimidad de Hinata.

Escuchó cómo Hinata emitía un grito de dolor e inmediatamente la abrazó intentando apaciguar su dolor.

La miró y limpió las lágrimas que se habían formado en su rostro, y después prosiguió.

Comenzó a embestirla lentamente, cada vez más incrementando la velocidad.

El cuarto se llenó de gemidos y gritos de placer.

Hinata sintió que estaba en el cielo.

En un cielo llamado Sasuke.

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—¿Te respondió Ino?— le preguntó Kakashi una vez que terminó la técnica.

—Sí—mintió Ino. En realidad había notado dos presencias. Ni siquiera estaba segura de a quién se lo había informado. Era raro, pero estaba segura de que su mensaje había sido entregado.

—Bien, ahora hablaremos con Toneri— indicó Kakashi masajeandose las sienes.

Hinata alzó su cabeza de una manera decidida. Aún recordaba las palabras que le había dicho Naruto antes de irse "Incluso si te vas, buscaré una manera de encontrarte", eso era reconfortante para ella.

—Ayer hablé con él— comenzó a decir— está dispuesto a ayudarnos.

Todos la miraron con alivio en sus ojos. Finalmente todo estaba listo.

—Mañana volverán chicos— les dijo Kakashi.

—Vayamos a comer para celebrar — les dijo Chouji— Shikamaru invita— gritó.

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Hinata se acostó junto a Naruto. Ambos estaban sobre las caras de los Hokages y miraban las estrellas que eran visibles en ese momento.

—Mañana me iré— le dijo.

Naruto la miró—. Te dije que buscaré la forma de volver a verte— la tranquilizó.

Juntaron sus manos y se quedaron así un buen tiempo.

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Eran aproximadamente las diez de la mañana.

Sasuke abrió sus ojos repentinamente cuando sintió algo moverse a su lado.

Era Hinata. Miro su rostro durmiendo, era lo mejor del mundo poder mirarla de ese modo.

Hinata también abrió sus ojos y le devolvió la sonrisa a Sasuke.

—¿Cómo es tu dimensión?— le preguntó con un susurró.

—Desde pequeña me obligaron a ser ninja, los clanes poderosos como los Hyuga, son estrictos en ese sentido.

—¿Hoy volverás?

Hinata se quedo callada por varios minutos.

¿Acaso no podía quedarse de eso modo toda su vida?, junto a Sasuke…

—No es mi decisión volver— le dijo con voz apagada.

—Salgamos a caminar— le dijo Sasuke.

Hinata asintió y los dos salieron a un parque cercano.

Hinata aprovechó para decirles a Kira y Shino por teléfono que regresarían. Sus voces se escuchaban tan ansiosas y emocionadas que Hinata se sentía mal por desear que no pudieran volver nunca a Konoha.

Se sentaron en una banca, habían comprado crepas, el día estaba fresco pero lindo.

—Soy la primogénita de los Hyuga, mi padre me entreno desde una temprana edad, pero yo era tan inútil que jamás pude estar a la altura. Mi hermana terminó reemplazándome.

—Tu no naciste para dañar a los demás.

Hinata asintió con una sonrisa triste.

—Sasuke-kun— le dijo apretando su mano —. Tengo mucho miedo.

—Lo sé— le respondió.

Y es que él tenía tanto o más miedo que ella misma.

El tacto de Hinata se hacía cada vez más leve, se desvanecía, dejaba de existir.

Una lágrima bajo del rostro de Sasuke. ¿Qué haría sin ella? ¿Qué sería de su vida sin ella?, no podía ni imaginarlo. Intentó aferrarse a su mano, después a su brazo y después a su cuerpo, era en vano, ella se estaba yendo.

Hinata le dió una sonrisa amarga antes de irse, y susurró un "te amo" antes de finalmente desaparecer.

Sasuke se quedó mirando al vació, se había ido, y no sabía si iba a volver.

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Hola! Sé que deben odiarme por no actualizar durante tanto tiempo, pero me sucedieron tantas cosas.

En fin, ya está aquí el capítulo. Espero que les haya gustado.

Agregué el contenido T/M por que sé que a varias les gustará, aunque en ningún momento había contemplado ponerlo.

¿Qué les pareció el episodio? ¿Les gustó?

Déjenmelo saber.